domotica

Invertimos en domótica con iOmando.

Hace días que sabemos del apetito de algunas grandes compañías del mundo por todo lo que tiene que ver con la domótica y, por derivación simple, por la Internet de las cosas. Google inició esta particular competición hace un tiempo con compras que insinúan por donde van los tiros del futuro inmediato.
Microsoft, ahora, se ha lanzado a ese campo de juego con agresividad y está ofreciendo todo tipo de apoyos a startups basadas en el desarrollo de la domótica. Es más que probable que el futuro de la tecnología más inmediato tengo mucho que ver con la domótica, con la capacidad de que diferentes dispositivos o artilugios interactúen de manera inteligente y de un modo eficiente atendiendo al contexto en el que se encuentren.

Microsoft, Apple o Google buscan con diferentes programas cercanos a la domótica monitorizar la evolución de pequeñas empresas y startups que en el futuro puedan ser interesantes de adquirir. Está claro que la domótica esconde mucho todavía. Ideas, emprendedores y proyectos que se acumulan en aceleradoras y eventos. Sólo algunos despuntarán y se acercarán al magma imperfecto de empresas que están definiendo el futuro.

En ese punto exacto, el de encontrar startups en condiciones de ser interesantes en el futuro cercano, se engloba la entrada societaria que hemos hecho en iOmando a través del vehículo inversor que representa Sitka Capital y la dirección de Idodi.

IOmando es un servicio para abrir puertas y gestionar accesos desde dispositivos móviles, tales como smartphones. Mediante una app móvil permité accionar cualquier tipo de mecanismo electromecánico, ya sean puertas de parkings, peatonales o vallas.

feature-cover

La verdad es que hay proyectos que ya sabes van a ser un éxito cuando los ves por primera vez. En este caso, IOmando funciona perfectamente y responde a un criterio de retirada de fricción en la economía digital, tecnología y domótica, atendiendo claramente a evoluciones futuras que conecten inteligencia artificial, dispositivos físicos e Internet de las cosas. El equipo que lo lidera así lo piensa y en la medida que pueda mi ayuda irá encaminada a generar ese area de analisis y desarrollo.

Iomando sabe que el tradicional mando a distancia es un producto inseguro, incomprensiblemente caro y de fácil extravío. Todos los usuarios llevan años usando diariamente estos dispositivos que prácticamente no han evolucionado en los últimos 50 años. Cada vez que se estropea un mando, resulta una incomodidad tener que mediar con el administrador para conseguir uno nuevo y efectuar el pago de 40 € por cada dispositivo.

El sistema de apertura de parking desde el teléfono móvil es un elemento altamente atractivo para el usuario. Éste se beneficia de poder integrar todos sus mandos en un mismo dispositivo y la posibilidad de gestionar los permisos de los usuarios. Todo ello con un coste sustancialmente menor al de los mandos de parking existentes y una mayor seguridad asociada al servicio.

Trabajar con startups es gratificante, hacerlo en entornos como la IoT aún más. Iomando es una de esas empresas con formato y patrón necesario para ser atractiva en un futuro próximo para cualquiera de las grandes compañías de las que hablábamos al principio.

¿Por qué lo llaman domótica cuando quieren decir 'Internet de las cosas'?

Que la industria de la domótica esté incorporando a grandes players como Google, Apple, Microsoft o Samsung nos indica la tonalidad de la batalla tecnológica de los próximos años. Vimos a Google mostrando su Google House, para ver como la tecnología actual ofrece elementos a la vida cotidiana. Es fascinante atender a un día cualquiera de una vivienda inteligente, ‘domotizada’ y con usuarios hiperconectados.
Algo así como a una nevera comprando de manera independiente, alguien cocinando en base a documentos que flotan en la nube de datos de la casa, niños jugando a tiempo real en cualquier superficie y en una videoconferencia colectiva. A eso le sumas una tele que deja de ser tele en un universo multipantalla accesible desde unas Google Glass y te aseguro que la vida inminente se parece más a una película de ciencia ficción que a la que tenemos al llegar a nuestro apartamento actual.

Sin embargo si comparas tu casa con la que podías haberte imaginado hace apenas una década y verás lo factible que se torna todo.

Todo esto no sería en sí nada más que elementos formales del futuro sino estuvieran tocados por el tono de la Internet de las cosas. Hablamos de eficiencia energética, automatización al extremo y datos inteligentes al servicio de una mejor relación entre las personas y sus extensiones tecnológicas.

Google lo muestra en ‘pisos piloto’. Otros como Microsoft lo explican a partir de las gestiones con empresas. Insteon es la apuesta por integrar más de dos centenares de sensores y cámaras para monitorizar y automatizar todos los procesos generados en artilugios y objetos de una casa. A esto se le llama ‘ecosistema digital’.

Si Google y Microsoft van a toda leche en este campo, Apple no se queda atrás. Hace pocos días los de Cupertino presentaron una especie de plataforma para controlar ese ecosistema digitalizado llamado ‘homekit’ y del que no mucho se sabe todavía.

Pero no nos quedemos en la superficie de esta mutación irreversible. La Internet de la cosas va mucho más allá de la domótica. Como nos contaba José Crespo, ‘la tecnología que ya se está probando permite colocar una red de sensores wireless acoplados a minicontroladores y alimentados por energía solar, de manera que los se cubre una superficie como la de un bosque a fin de monitorizar contra incendios con un coste de hardware bajísimo. Lo mejor es que se basa en el uso de software y hardware existente pues el minicontrolador es programable y el protocolo te permite enviar la información a tiempo real al twitter de un guardia forestal, por ejemplo, previo paso por tu server para elaboración de estadisticas y salvar el historial en tu Base de datos’. No es más que Internet de las Cosas, Big-data y hardware a bajo coste aplicado.

Creo que si los grandes actores de la tecnología de usuario o hardware aplicado se lanzaron ya a este universo es porque identificaron la siguiente estación. Hablamos del siguiente paso de todo esto. En unos años todo cuanto nos rodee estará conectado a algo. Incluso nosotros. Habrá tanto dispositivo y datos circulando que la automatización de cuanto conocemos se hará natural y racional. Ese es el campo de desarrollo futuro.

Si eres emprendedor digital debes afrontar ese nuevo continente, ese sexto continente. Piensa en como ahora los sistemas inteligentes que se conectan en wireless ya no conectan solo cosas sino que también conectan territorios completos a la red para que se automaticen los procesos que le afecten. Hay quien defiende que la integración de sistemas es la verdadera Internet de las cosas, la inteligencia de esos conectores.

Los gigantes tecnológicos a todo esto le llaman todavía ‘domótica’ por que no está claro que podamos racionalizar lo que significa la verdadera ‘Internet de las cosas’. Es algo así como pasa con la Impresión 3D, que si le llamáramos del modo que realmente se debería, entraríamos en ‘shock’.

El futuro avisa

Hay compañías en el mundo que forman parte del futuro. Lo son por su importancia actual. Google o Facebook son empresas, que junto a otras tantas, definen el presente y trabajan por seguir haciéndolo en los próximos anos. Eso se logra anticipándose. La diferencia entre las empresas que lo lograron hacer en otros tiempos, y perduran, con respecto a las que no lo hicieron, y languidecen, es la hoja de ruta que nos lleva a otra época: al futuro inmediato e inminente.

A mi modo de ver hay seis puertas entre abiertas para entrar en él con garantías: gestión de datos (Big-data), procesos de venta automatizados (smart commerce), auto logística (drones), inteligencia artificial e integral (robótica), comunicación hipersocial (redes complejas) e Internet de las Cosas (domótica).

Hay empresas que nos dan pistas. Pongamos de ejemplo a Google. Esta ‘super empresa’ ha pasado de ser un motor de búsqueda a un ecosistema de intereses tecnológicos en todos los sectores. Se ha convertido en la guía de referencia para saber hacía donde vamos. La compañía de Mountan View fundada por Larry Page y Sergey Brin ha puesto la directa en tres campos concretos: robótica, domótica y drones. Por su lado, Facebook, lo ha hecho en los otros dos: realidad virtual probablemente enfocada a aspectos comerciales e hipersociales o Whatsapp, buscando comunicación social también enfocada al Big-data.

Si hablamos de robótica debemos integrar también la inteligencia artificial como factor estimulante de este cambio brutal que vive nuestro planeta. Google compro casi una decena de compañías que se dedican a la investigación y el desarrollo en este campo. Destacan algunos. Boston Dynamics y DeepMind han sido las más destacadas.

Si hablamos de domótica queremos reducir a un vocablo el complejo mundo de la Internet de las Cosas. La compra de la empresa Nest lo dejó claro. Google apuesta por integrar dispositivos en la casa con la red y sus relaciones con las personas.

Finalmente el otro sector de interés, el de los drones, busca claramente integrar la logística a ese nuevo modelo social y económico que llega. La también compra de Titan Aerospace hace pocas semanas cierra un primer círculo a observar por parte de todos los que nos dedicamos a emprender tecnología.

Obviamente no todos podemos trabajar en esos campos pero si abrimos la mente, las expectativas y pensamos lateralmente veremos que la innovación puede estar mucho más cerca de lo imaginable. En cualquiera de estos campos hay derivadas latentes, aspectos a mejorar y complementar. Es el partido de las estrellas y todos tienen puntos que aportar. El desarrollo de grandes y sofisticados brazos armados precisa de centenares de ‘addons’ para que sea completo.

El ecommerce como lo vemos ahora no deja de ser un escaparate digital de millones de negocios. Cuando lo veamos como parte de esa revolución logística, secuencial, inteligente y socionómica, entonces, veremos cual es el papel de todos. El renombrado Big-data no deja de ser otra derivada de estos modelos.

Tengo claro que la internet de las cosas, la que necesita de dispositivos para establecerse, nos dará la clave en breve. Quien quiera vender algo en la red, deberá “convencer” a una máquina. Digamos que si nuestra nevera se queda sin queso y ella se encarga de pedirlo por la red, la selección algún día se basará en criterios técnicos o sustanciales a lo que un software pueda decidir. Big-data, algoritmos, experiencias o lo que sea marcará que quien te compré el queso no será un humano, lo acabará haciendo una máquina atrapada en el modelo móvil de su dueño.

El futuro dicen que llega sin avisar. Que los avances se nos tiran encima y que las novedades tecnológicas, a veces, se deben digerir tan rápido que nos superan. Eso no es cierto. Si nos quedamos pendientes de lo que nos explican los titulares de un informativo cualquiera, tras un programa donde se subastan personas como ganado, entonces es probable que la mayor novedad que seamos capaces de anticipar sea una aplicación móvil capaz de decirnos donde ir a comer. Fascinante. El futuro avisa, y lo hace sólo para los que quieren ser avisados.