financiero

Dopar bancos

Hace unos días, el gran ciclista Lance Armstrong confesó en una televisión americana que se había dopado. Incluso aseguró que sin doparse es imposible ganar siete Tours de Francia.
Aunque sigamos escuchando que desde la política se ofrecerán millones y millones (que no existen y que nadie tiene claro de donde saldrán) para ayudar a emprendedores y empresas (atentos a los listados que surjan en consecuencia), el problema es que si el sistema financiero no puede abrir el grifo con dinero real eso no es creíble, pues si esos fondos pretenden lograrlos con el botón fiscal y la subida de impuestos lo llevan claro. El sistema financiero sigue quebrado y seco. Lo está porque vive de sustancias dopantes que no permiten ver el estado real del conflicto. Nos hemos olvidado de donde se evidenció el gran cataclismo y seguimos dando vueltas sin estrategia. El cambio de modelo en la economía, la aceptación de que esto no es una crisis sino un gran cambio revolucionario e histórico y el crecimiento de la importancia de una hipersociedad inminente sólo será exitosa con la aceptación que tanto EPO sólo nos llevará al fracaso más absoluto y a una vivencia irreal de lo que está pasando. Cuando vives algo irreal no puedes adoptar medidas para afrontar los retos reales.

Esta función cada vez es más retorcida. Resulta que los de siempre siguen con su estrategia del “sálvese quien pueda” y en realidad se lo están cargando todo. No tuvieron bastante con la estafa general de las retasaciones y las valoraciones fuera de lógica, otorgando hipotecas que las matemáticas no soportaban ni a primera vista, ni les bastó con inventarse resultados, cotizaciones, solvencias y fusiones de juguete. No se les quitó el apetito, siguen siendo unos irresponsables compulsivos. Vivimos una situación de locura financiera y sociopolítica en sesión continua.

Hace años se dijo que la morosidad bancaria no podría superar un siniestro 8% o se lo llevaría todo. Que el fondo de garantía no podía soportar una insolvencia de tal calibre y que tarde o temprano esas cifras provocarían el desmontaje general. Pues no pasó nada, seguimos aumentando esa cifra y estableciendo un país en venta que es incapaz de pagarse a sí mismo. Resulta que la morosidad en las entidades financieras registró en noviembre un nuevo récord, el 11,38%. El volumen de créditos dudosos de los bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de crédito que operan en España ascendió a 191.630 millones según los datos provisionales del Banco de España. Desde julio de 2011, la morosidad no ha parado de crecer. ¿Cómo puede ser que no pase nada? Es sencillo si aceptamos cómo válido que la dopamina suministrada a nuestro sistema financiero es legal y si lo es, es prudente e incluso ético.

Hace años dijimos que el sistema financiero español estaba quebrado y nos dieron hasta en el paladar. Aseguramos que era insolvente pues su contabilidad se soportaba en una valoración patrimonial que no se creía ni el Tato. No se produjo la fallida en términos evidentes, nadie ha podido publicar que el sistema financiero español está roto, pues, a base de dinero público, se van rellenando poco a poco las fisuras del modelo. Si atendemos a la historia de este asunto veremos como nos la han ido metiendo poco a poco y casi ni nos hemos enterado.

Al principio fue aquello de “solo la puntita” que significó que la intervención de la CCM, la imposición de una estafa socializada y aceptada (las preferentes) para pagar una fiesta de impagos inmobiliarios, las fusiones (quiebras controladas) y las “compras” (despidos masivos) de entidades pequeñas por otras “mayores”. Después de la puntita, posteriormente y casi sin enterarnos, empezó a entrar entera. Nadie se quejó pues parecía que nuestro dinero no estaba en juego. Vimos como eso no era cierto cuando la subida de impuestos provocó que muchos dejaran de invertir en este país. Lo peor es que esto no ha hecho más que empezar.

Aquí ya nadie está a salvo. Ni el Santander. Hace unos días el Financial Times hablaba de la “tormenta perfecta” que se le avecina a Botín y que pone en juego la “eficiencia” y “estabilidad” de esa grandiosa entidad por ejemplo.

Pues eso, que aunque nos gustara pensar que era posible, sin doparse es imposible ganar 7 tours, aunque nos encantaría pensar que sin doparse es posible alcanzar la recuperación en plena sequía financiera, pero por desgracia no. Como sucedió con Amstrong, al final hay que contarselo a Oprah Winfrey.

Cambio sistémico y expandido

Todo sigue su curso hacia la conformación de una sociedad dividida entre ricos, pobres y miserables. En la Europa del Sur, la que va a cámara lenta, todo se precipita. Y lo hace por la indecente manera de explicar las cosas que tienen quienes nos gobiernan. Por un lado en el aspecto político financiero y la manía del ministro De Guindos de negar la mayor. La semana pasada algunas tuvimos acceso a datos que resumían la situación de España según el Secretario General del Tesoro y Política Financiera del Ministerio de Economía y Competitividad, el señor Fernández de Mesa. Este hombre además es el Consejero del Banco de España y de la CNMV. Durante un encuentro presentó un informe que, según él, da los argumentos por los cuales el actual Gobierno considera que todavía no es necesario que España solicite el rescate pero advierte que si será preciso durante el 2013. Es un insulto a la inteligencia pues esperar un desenlace inevitable sólo permitirá que el retorno cada vez sea más duro y complicado.

Los datos del Tesoro Público advierten claramente que algo se ha deteriorado tanto que seguramente no estamos ni tan siquiera en una fase de la crisis sino en algo peor pero no aciertan a definir “qué“. Yo se lo aclaro: no estamos en crisis, eso ya terminó, ahora vivimos una larga y apática etapa de mutación, de cambio sistémico que ha llegado para terminar con todo lo anterior.

La semana pasada dije en televisión que había países en América que no aceptaban avales de empresas en concursos de adjudicación público si estaban sindicados en entidades españolas fueran éstas, las que fueran. Es normal, no paran de mentir y, lo peor, se creen sus mentiras. Ya nadie se fia de nadie y la desconfianza empieza a erosionar todos por igual. Dejando de lado algunas entidades de juguete por no decir de risa que se sienten ahora muy grandes por haber sido “absorbidas” por un pez mayor, cuando en realidad estaban heridas de muerte y se les ha escondido bajo la alfombra del sistema financiero español, aquella en la que toda la mierda se acumula y que cuando alguien quiera cambiarla y la levante le explotará en la cara. Resulta que el regulador financiero de Reino Unido (FSA) ha restringido “la provisión de liquidez y capital por parte de Santander UK al resto del grupo Santander“. Ya se sabía hacia meses la existencia de controles por parte de los reguladores británicos sobre la actividad de Santander en Reino Unido pero hasta ahora no se había evidenciado públicamente. Desde ahora, entre otras cosas, la FSA limitará la exposición del propio Santander británico al resto del grupo y controlará el pago de dividendos que establezcan.

La decisión de la FSA advierte claramente que algo se ha deteriorado tanto que seguramente no estamos ni tan siquiera en una fase de la crisis sino en algo peor pero no aciertan a definir “qué“. Yo se lo aclaro: no estamos en crisis, eso ya terminó, ahora vivimos una larga y apática etapa de mutación, de cambio sistémico que ha llegado para terminar con todo lo anterior.

Vivimos colocados, en una especie de tránsito lisérgico, una modalidad de chute contable que basa sus resultados económicos en la publicación de datos falsos de toda falsedad, en documentar el desastre con trampas semánticas que la mayoría de becarios de redacción se tragan sin masticar y en la inyección indigesta de dinero inexistente por parte de las estructuras públicas que se llevó a cabo durante la primera parte de la mal llamada crisis. El Estado estaba incapacitado derrochar dinero destinado para mantener un armatoste inservible. Lo hizo justo en el instante que medio planeta se enfrentaba a un cambio de modelo económico global.

Tengo claro que los titulares mantendrán esa realidad inducida al mismo ritmo que el ciudadano seguirá perdiendo su propio terreno y su propia capacidad de decidir en su día a día. Por poner un ejemplo, los estímulos económicos que seguirán llegando, aun a expensas de un déficit que también se pintará de color pastel si es preciso, proporcionarán la visión de un oasis temporal a fin de que todo se tranquilice. Pero, a fin de que la sociedad no se alce y no sea capaz de enfatizar su enfado, ninguno de esos estímulos económicos llegará al sector empresarial privado de manera efectiva. No lo hizo antes y no lo hará ahora. De hecho ya nos dicen que “se acercan tiempos de nuevos sacrificios para todos”. Está claro que han tirado la toalla, estos no tienen pajolera idea de cómo arreglar el desaguisado que han montado. Esperan que la inercia traiga la bonanza y siguen sin entender el momento.

Y en eso estábamos cuando la clase media empezó a ceder terreno. Sucede a cambio de que otros aporten la solución o subsidio. Somos la increíble clase media menguante y lo somos en gran medida porque nos da la gana. Es posible que no nos demos cuenta de que los primeros responsables de muchos de los males que vivimos somos nosotros mismos. La velocidad y la fortaleza con la que salgamos de ese tránsito complejo y difícil dependerá en gran medida de la voluntad y la libertad que tenga la gente para afrontar este reto.  Será doloroso, pero será. No darse cuenta es un tremendo error histórico.

Es tarea de los emprendedores de todo tipo y de quienes deben estimularlos en la nueva economía, de los innovadores y de los que lideran empresas de base tecnológica en la economía digital y de la sociedad hastiada de tanto modelo tradicional y de modelos de crecimiento viejos y caducados, ineficientes y especulativos, cambiarlo todo, reformar y no permitir que esta enorme oportunidad que la historia nos ha concedido se pierda por las cañerías de una sociedad adormecida. Despertemos a los que siguen en el sofá social y expliquemos que tanta dureza, tanto drama no puede les puede salir gratis a unos y carísimo a otros. Estamos en condiciones de cambiar el orden de esa multiplicación siniestra. Estoy convencido.

Malas buenas noticias

Comentando con mi amigo Luis Benguerel el otro día el calvario de las deudas soberanas y el tinglado derivado en plena insolvencia, me comentó que en su despacho comparaban Europa con una Finca de Propietarios donde toca hacer muchas reformas y todos se llevan mal. “La casa se cae, porque algunos de ellos cuidaron menos de sus piso que otros. Por el momento, en vez de reformar toda la finca vamos haciendo chapuzas allí por donde revienta algún desagüe, pero va siendo hora de hacer una junta de vecinos y hacer un mantenimiento de la finca  y dejarla  nueva o sino acabará cayendo y evidentemente, resituar a los inquilinos y propietarios será infinitamente más caro”.
Entre los líderes del despropósito europeo está España. Es increíble, por ejemplo, que se aumentara el límite de gasto del Estado y nadie dijera nada entendible. La evidencia de que hemos perdido todos los mecanismos de gestión contable y financiera es esa retirada de soportes. Ahora ya no cumplimos con el déficit ni de milagro pues todo eso va destinado a evitar la quiebra del estado de las autonomías y los municipios más grandes incapaces de refinanciar sus deudas y de pagar sus facturas. Además, alguien debería explicar que cada vez que nuestra prima de riesgo aumenta, como hoy, lo hace también la rentabilidad de nuestro bono, por lo que a la vez las provisiones para su pago crecen. Eso conduce a un incremento del déficit automáticamente. Ese incremento nos envía directamente, y sin anestesia, a la intervención de doña Ángela. La hipotética intervención de España, algo que se deberá de denominar de otro modo, pues suena fatal eso de “rescatar a la novena economía por PIB del planeta”, es cada vez más probable. Todo se ha hecho con el culo. El cúmulo de despropósitos es de tal calibre que no parece haber retorno. Como España, otros hicieron lo mismo y así les va. Simularon reformas  se quedaron a medio paso. Por eso es cuestión de tiempo, pero la propuesta de un euro de doble velocidad toma cuerpo. Por cierto, para evitar una devaluación de sus activos y una sobrevaloración de sus deudas, les recomiendo no aumentar el debe bajo ningún concepto en los próximos meses.

Caerán Bélgica, Italia y España en el grupo de las intervenidas aunque le cambien el nombre a la operación. Serán requeterescatadas Irlanda y Portugal y dejarán caer, llamándolo “default mixto”, a Grecia. Seguiremos con condiciones, acciones y sugerencias, continuaremos escuchando que somos unos alarmistas y que esto no puede seguir así, que tarde o temprano remontará. Puede, pero la verdad es que Europa está hecha de cartón piedra. La semana pasada estuve en París reunido con ex ministros franceses y alguno mostraba su preocupación por la verdadera realidad económica de Francia en cuanto a sus finanzas públicas. No se salva nadie, pues todos tienen algunos políticos inorgánicos incapaces de atarse el cordón de los zapatos gestionando cosas importantes.

Y hoy toca el baile de las medias verdades y de las historias seudoficticias. Hablemos de estrés, cantemos al test. Ahora que sabemos que la CAM será intervenida como lo fuera la CCM o nacionalizada para “liberar” tensiones, que los test de estrés dicen lo previsto hace días y que la prensa está en manos de teletipófagos, la realidad plomiza sigue su pesado descenso a tierra firme. Se acabó el tiempo de los brotes verdes pues pasaron a ser de color marrón, se finiquita el tiempo de “lo peor ya ha pasado” porque lo que viene no se puede ni comparar, se da por amortizado el plan Entierro por su gran capacidad de generación de empleo en este país que Dios guarde en su gloria, se va olvidando aquel “catastrofistas agoreros antipatrióticos” porque al final hemos quedado como personajes de Disney si nos comparan con lo que está pasando y pasará.

Para los que preguntan que pasará si a España la intervienen, la rescatan o la doblan como una servilleta de papel, les puedo adelantar unas cuantas cosas que se derivan por comparación y por aritmética básica. Nos meterán un IVA que superará el 22%, nos obligarán a pagar la sanidad, la recogida de basuras, la educación, la televisión, se recortarán sueldos públicos de manera importante y se congelará la contratación de nuevos funcionarios, se reducirán todas las pensiones, recortes en los subsidios básicos e incremento de costes indirectos de todo tipo. La inversión pública se paralizará y el paro aumentará aun más, pero se reducirá la prestación asignada. La capacidad para invertir en procesos de modernización desaparecerán durante tiempo.

No todo serán malas noticias. Esta situación provoca que florezca el ingenio, las ideas, las voluntades. Lo vivo cada día. Siguen habiendo oportunidades aunque el margen se reduce. Les recomiendo leer lo que he ido publicando los últimos días y semanas a fin de complementar este barrizal con espíritu emprendedor, internacionalizador y con impulso de reacción al robo oficial al que nos han llevado todos estos tipos. Esto no lo arreglará Rajoy, ni Rubalcaba, ni San Benito de la Concordia, lo arreglaremos cada uno de nosotros en la medida que entendamos que este es el espectáculo, el escenario y el tiempo que nos ha tocado vivir.

Cada semana con una de mis empresas consultoras de internacionalización, conducimos a una docena de empresas en su búsqueda para sobrevivir complementando su escaso negocio local en Europa con otros mercados en Latinoamérica, Turquía, Próximo Oriente, África francófona, China y Singapur. Es impresionante ver y emocionante asistir a la capacidad de muchos empresarios y emprendedores capaces de remontar, vender, entusiasmar y crecer en territorios lejanos y apoyar sus negocios locales.

Por cierto, permitidme un “desvío” pues no deja de llamarme la atención el mecanismo de la prensa de hacernos llegar la realidad. Es curioso pero hoy te desayunas un medio digital cualquiera y en su portada eres capaz de ver un cúmulo de incongruencias de dimensiones líricas. En una misma columna y seguida la una de la otra tenemos el titular de que “La crisis de deuda ya es peor que las previstas en las pruebas de resistencia”, seguido por otro que dice “Los grandes bancos españoles sacan buena nota en el examen”, acompañado inmediatamente por “El Banco de España tendrá el control de la CAM” y remata con algo tan poco importante como que “EEUU se acerca a la quiebra por el bloqueo del diálogo del déficit.

Como os decía, desde Perú y camino de México, mirando de lejos todo eso llamado Europa, os deseo un buen estrés test a cada uno de vosotros. Sin embargo nada bueno dura para siempre, pues en mi regreso a mi casa en Londres, todo parecerá más irreal si cabe que en España que ya es decir. Have a great weekend!

 

Como si nada...

Es tremendo que pasen los días y con ellos el mayor insulto a la inteligencia al que se pueda asistir. La nimiedad informativa sobre el asunto de las cajas es lírico y que no se den datos exactos de lo que supone todo en general para cada uno de los ciudadanos una estafa. Hace años que algunos denunciamos el absoluto fraude que suponía hablar de sistema financiero robusto cuando estaba en insolvencia manifiesta en el mejor de los casos y en quiebra en el peor.
Se han ventilado el modelo, lo han desvalijado, se montaron un fondo de ordenación que no era más que un ordenado método para rellenar el agujero de unos organismos ineficientes y falaces con el dinero de todos nosotros. Ahora nos dicen que el capital necesario es de miles de millones y no pasa nada. La gente atiende a las noticias, a la lectura de los periódicos pero no pasa nada. En unos minutos, como el que no quiere la cosa, la crónica es la de “como se está atendiendo una plaga de mosquitos en Guinea Bisau” o “como se enfrentan a las proclamas independentistas de no se que estúpido diputado catalán”.

Yo ya paso de la didáctica. Me maté con eso. La subida tributaria es una evidencia, pero la reducción de servicios es inminente. El modelo municipal y autonómico en España ya está en suspensión de pagos técnicamente pues no responde a la ley de morosidad ni a los plazos que la legalidad exige. Todo se va ajustando como un siniestro juego del “tetris”, pero no hay más remedio.

El nuevo escenario se va apareciendo tras la niebla de “la recuperación inminente”. Lo que me preocupa es que gubernamentalmente no tenemos mucho que esperar. Los que ahora mandan han tirado la toalla, por fin se han dado cuenta de que todo el asunto está en la mayor de las desolaciones, que lo que se aventura no es, en el mejor de los casos, lo mismo por los siglos de los siglos. No hay dinero para regirar el calcetín, no hay fondos para atender un cambio de modelo que ya no se produicirá de manera inmediata. Los que quieren mandar y que todo parece indicar que lo harán, si me lo permiten, me dan más miedo todavía. La indigencia intelectual de sus dirigentes públicos es para ponerse a temblar. Los escuchas y descubres que no tienen puta idea de lo que dicen, que usan frases hechas y utilizan términos para salir del cuestionario incómodo. Se quedan tan anchos cuando creen haber pasado la pregunta de turno.

Tras tanto sacrificio, tras tanto esfuerzo, este país se aboca a la obligación de “rescatar” el sistema financiero. Es humillante escuchar las cifras retocadas que hablan de beneficios virtuales, de grandes ingresos y ventas de partes, cuando en realidad (sin fusiones) la inmensa mayoría de las cajas estarían quebradas, y para que no suceda, se le inyectará un dinero que no merecen. Son responsables de creditarlo todo, incluso lo increditable.

Uno de los lectores de este blog dejaba un comentario que resume bien lo indignante del tema. Mientras que todos vamos a pagar el absoluto desastre en la gestión de todos estos elementos, ellos se dedican a reducir servicios. Es de locos. El comentario decía:

“Hace un año y medio a mi empresa el banco nos retiro la capacidad de gestionar cheques, pagares, certificaciones, confirming…. Hace seis meses nos retitaron una linea de credito avalada por un deposito en efectivo (el acuerdo de basilea me dijeron…dos años sin dar beneficios no podemos dar credito). ayer me llamaron del banco para “informarme” que por la nueva ley de domiliaciones bancarias (50 dias para devolver un recibo) nos cancelaban el servicio de domiciliaciones bancarias a clientes. A partir de ahora tengo que cobrar a mis clientes en efectivo. Esto es de vergüenza.”

Sin recuperación a la vista

Ayer Zapatero dijo que “la crisis” durará cinco años más y no dimitió. Rajoy le dijo que vale y el espíritu navideño se instaló en esa cosa que llaman cámara de representantes.  Lo de ayer fue patético. Como lo lleva siendo hace mucho. El mismo que negó la crisis llamándola “desaceleración”, que nos acusó de antipatriotas a los que argumentábamos su llegada inminente, el mismo que se dedicó a buscar mil motivos y modalidades semánticas para no hablar de la que se nos estaba viniendo encima, el mismo que, por su retraso evidente en aceptarlo, nos hizo mucho más crónica la mala situación en la que estamos y el mismo que hablaba de brotes verdes, que ha anunciado una vez y otra que “lo peor ya ha pasado”, ese tipo, ahora, dice que nos queda para largo. Pues claro. Sin embargo la distancia a la que viven todos éstos es de espanto. Siguen sin aceptar que esto ya no es una crisis. De hecho me temo que no lo entienden. Siguen hablando de no se que “recuperación” y gases varios. Se acabó. Ahora toca que nos humillen como ciudadanos, que nos quiten lo poco que nos queda.
Lo de ayer fue un preacuerdo. Zapatero ha asumido que el desajuste es tan grande que no hay manera humana en lo que queda de legislatura de poder arreglarlo. Estos días que pasó junto a la nueva Presidenta de España, Angela, le sirvieron para recapitular todo lo que nos va a pasar en los próximos meses y años. Lo de la parada técnica de la economía igual ya lo ha empezado a definir, lo de que el “sistema financiero español es el más robusto del mundo” seguramente, a estas alturas, ya sabe que no es cierto y que en enero cuando empiecen a evidenciar el desajuste patrimonial de esas entidades tan sólidas, sigamos alejando el panorama de esa “recuperación” sucia y perversa.

Lo dicen por el mundo.

España necesita una reforma “urgente” de su sistema de pensiones y podría tener que subir los impuestos para controlar el tercer déficit de presupuesto más elevado de la eurozona y evitar un incremento en el costo de la financiación para las empresas”

España encara un incremento en el costo de la financiación y está intentando convencer a los inversores de que puede reducir su déficit. El apoyo al gobierno socialista está cayendo al tiempo que este implementa las medidas de austeridad más severas en 3 décadas y planea aprobar una reforma de pensiones el 28 de enero que será entonces presentada al Congreso. Veremos quien se mueve en la calle. Veremos si la que tenemos liada en media Europa, si las hogueras que queman las plazas de las capitales europeas donde los recortes se hacen evidentes, llegan a la Castellana o la Diagonal. Veremos.

Las cosas están como están y no van a cambiar porque lo diga el Sun Sun Corda. Ayer leía a Charles Penty comentar que

“los bancos españoles, que este año se han visto afectados por los crecientes impagos y la menguante demanda de crédito, se verán más presionados en 2011 cuando los costos de financiación absorban más ganancias de sus préstamos para vivienda. La situación podría ser peor para los bancos con la mayor proporción de hipotecas, porque tienen menos margen para trasladar los costos de financiación a los clientes. Ibercaja, una caja de ahorros con sede en Zaragoza, tiene 53 por ciento de sus préstamos en hipotecas, mientras que Bankinter SA, con sede en Madrid, tiene 46 por ciento, según datos del Banco de España. La cantidad de hipotecas que un banco tiene nos da una señal sobre los que encararán más presión sobre los ingresos. A mayor número de hipotecas minoristas, más difícil es reajustar el valor de la cartera de préstamos. La preocupación de que España no logrará reducir el tercer déficit de presupuesto más elevado de la región lo suficiente para evitar un rescate de la Unión Europea ha hecho subir los costos de financiación para los bancos. La calificación del crédito de Aa1 del país podría ser rebajada, dijo el 15 de diciembre Moody’s Investors Service, que citó como razones las pérdidas bancarias, los déficit públicos regionales y los crecientes costos de financiación al tiempo que el gobierno y los bancos buscan refinanciar deuda por 260.000 millones de euros”.

Veamos, que pasa en realidad, resulta que el costo de asegurar deuda senior de Bankinter a 5 años ha subido a casi el doble desde abril, a unos 330 puntos básicos, según datos de Bloomberg. Es casi el doble que el costo de asegurar deuda de KBC Groep NV de Bélgica, que tiene la misma calificación de A1 de Moody’s que Bankinter. Ambos tienen una perspectiva negativa en la calificadora. El banco español es el quinto de peor desempeño en el índice Bloomberg Europe Banks and Financial Services de 53 miembros este año tras caer 40 por ciento.

En definitiva, todo parece indicar que Zapatero no aguantará la presión de tener un país sumido en una parálisis económica sin recuperación aparente y un descalabro de todos los elementos que podían reflotarla, justo cuando el sistema financiero español empiece a no poder engañarnos más.

¿Quién lo pagará?

Este es el artículo que hoy he publicado en El Confidencial. Trato de reflexionar sobre el montante que nos va a caer a todos y en como, sin más remedio, debemos tomar medidas cada uno para afrontar el reto personal de salir de esto, ya sea emprendiendo o aceptando la realidad. Espero que os guste y os animo a comentar también en el foro de Cotizalia.

A medida que avanza la legislatura hacia la penosa parada técnica de nuestra economía, la decisión que parece haber tomado el gobierno es el de esperar. Esperar a que la ciudadanía se ajuste a la nueva condición de “increíble clase media menguante”. El ejecutivo apuesta por un final de la crisis a medio o largo plazo y contempla la posibilidad de llegar a unos comicios electorales en pleno estancamiento generalizado. Una parálisis que no haría más que desangrarse por la parte de las prestaciones sociales que cada vez serían menores atendiendo a la imposición europea de reducir el déficit. Sabemos que nuestra presidenta Angela Merkel le ha dicho su subalterno Zapatero que o adopta medidas severas o se va a liar la de San Quintín.

Como el gobierno sabe que no hay opciones, ha decidido apostar por rebajar la tensión política. Salgado y su troupe ya han tirado la toalla en cuanto a sacarnos de este barrizal. Es así por no poder emitir más deuda que dope el crecimiento ibérico y, en consecuencia, todos ellos han entendido que lo mejor es esperar que pase el temporal sin llegar a la fractura social. Asumen que no hay nada que hacer salvo rezar por tal que los españoles se acostumbren a su nueva condición, algo que parece está pasando. ¿Alguien ha comparado como estamos con respecto a hace un par o tres de años? Si la comparación es con hace cinco minutos el cambio no es tan brusco. A eso me refiero y en eso confían.

En algo coincido con el gobierno: no hay que estar todo el día dándole vueltas a la misma noria, hay que cambiar el chip quejica y llorón. Sin embargo discrepo en el motivo. Ellos consideran que silenciando la crítica todo volverá a su cauce tarde o temprano, volveremos a un crecimiento económico a medio plazo que borrará toda esta penuria, y esperan que eso suceda sobrevolando la abulia actual. En mi caso lo que aconsejo es dejar ese llanto y esa queja sobre las políticas que no llegan y aceptar la realidad para tomar decisiones lo antes posible. De la crisis no vamos a salir, ya salimos hace tiempo. Esto no es ninguna crisis, esto es el nuevo escenario donde hay que aprender a moverse. Cuanto antes lo aceptemos mejor. Piénsenlo por un momento, imaginen que esto es lo que hay. ¿No se pondrían en marcha? ¿no dejarían de esperar que algo pasara? ¿no provocarían que lo que tenga que suceder, suceda por su propia acción? Pues eso…

No se van a adoptar medidas dolorosas que ayuden a dinamizar el tema, pues Zapatero quiere a toda costa no aumentar la conflictividad social. Está logrando que mientras en el resto de Europa salga todo hijo de vecino a la calle a protestar a cada anuncio de recortes, aquí no pase nada. Sabemos que por temas de mutación molecular reciente, los españoles somos de poco protestar, o mejor dicho, de poco protestar a menos que nos toquen las vacaciones. Han retirado los famosos 426 euros y ni mu. No hay intención de empujar a favor de las reformas estructurales dichosas, ni la laboral ni la de las pensiones, eso desequilibraría el asunto de la paz y podría levantar de sus sofá a toda la sociedad.

No va a suceder pues las dosis de cloroformo se están suministrando de manera consecuente y con muy buena predisposición. Supongo que el gobierno actual ha asumido que le queda una tarde en el circo y otra en el zoo. Otra cosa es que pretendan tener un final de fiesta lo más tranquila posible. No es gusto de nadie tener una calle convertida en un cráter volcánico y un final de legislatura y mandato como el que tendrá Papandreu.

Pero, ¿dónde está la clave del asunto? ¿por qué mientras todos salen nosotros seguimos dentro? ¿por qué nos va a tocar la fea? Será por cosas como que en España se anuncia que abonará un 5% en la emisión de bonos y logra que se adelanten las rebajas. Ahora ya todo el mundo sabe que nuestro tesoro no tiene interés para nadie más que para nuestros propios bancos que se están atiborrando de bono nacional. Nos cuentan que estamos “en la línea prefijada y que colocamos toda la deuda que emitimos” pero no nos dicen que ya no podemos emitir más y que tenemos unos vencimientos que alcanzan el 24% del PIB de nuestro país durante el 2011. Vamos estimulando el problema como si fuera una bola de nieve.

España anuncia que reduce el déficit pero no nos cuentan a costa de que elementos. Evidentemente que gastamos menos, pero hemos estado emitiendo deuda hasta el límite para sufragar el diferencial, hasta que Angela dijo basta. Ahora toca disfrazar el asunto. La deuda privada está en un punto de no retorno, si ésta se transfiere a la banca y, por derivación al FROB, estaremos quebrados. Europa lo sabe y procura que no se evidencie la insolvencia de nuestra economía por la cuenta que les trae, aunque lo utilizan para redimir las ansias de gasto de nuestro ejecutivo y sus derivados autonómicos.

Cuando se dice que los mercados financieros acorralan la economía española no se confiesa el verdadero motivo. Estamos entre la espada y la pared por la mala cabeza de unos cuantos. De todos. Los que se inventaron leyes del suelo perniciosas y los que las satanizaron. Todos. Ahora tenemos un grado de desconfianza sobre nuestra economía que va a costar evitar. La falta de seriedad de nuestra perfil internacional responde al retraso en las reformas. Ha pasado un tiempo precioso y ahora lo vamos a pagar.

Se nos dice que la desconfianza proviene por rumores e informaciones  equivocadas. Nos dicen que la deuda pública tampoco es de las más altas por lo que no se comprende esa falta de credibilidad. No nos cuentan que la verdadera razón no es tan sólo la deuda privada, que también, sino la evidente recesión formal, que no técnica, que vivimos en términos de crecimiento.  Hemos entrado en un escenario viciado: sin crecimiento por encima del 2% no se puede reducir el déficit y además, por culpa de no poder endeudarnos más no es posible acometer políticas de estímulo económico y sólo adoptar ajustes, lo que a la larga fabrica más parados y menos crecimiento. ¿Será por eso que los inversores “atacan” la deuda pública española? ¿No será que la credibilidad de nuestra economía está en entredicho por todos los elementos que la conforman? ¿No tendrá que ver que no se genera empleo y no se toman medidas efectivas? ¿No tienen la pegajosa sensación que en España no gobierna nadie? ¿No tienen la escalofriante sensación que en España los bancos de la oposición están vacíos? En ocasiones veo muertos.

Les aseguro que, a veces, cuando miro hacia allí (donde las pensiones se alcanzan con ocho añotes de “trabajo”) no veo nada. La economía española es prisionera de los mercados pero no porque los mercados sean una especie de cepo marrullero, sino porque atienden a una debilidad manifiesta de nuestro sistema. Una gasa débil sujeta nuestra banca por mucho que sigan apareciendo informes que digan lo contrario.

Veamos una correlación sencilla: Tengo una caja medio muerta que liquidar. Eso evidenciaría la profundidad del problema. Mejor no la cierro, mejor la fusiono con otras más pequeñas que diluirán el agujero. Las pequeñas aceptan pues están finas también. Para ello me invento una cosa llamada FROB que pagaran los paganinis de siempre (usted y yo) y voy limpiando la cara del sistema financiero. ¿Cómo? Fácil. Cojo cuatro cajas y les digo que reduzcan su tamaño, incluso tanto que parece surrealista. Sin embargo esa reducción, en lugar de ahorrar costes, los aumenta y pido al FROB miles de millones. ¡Curioso suceso! Para colmo, les digo a los fusionados que el coste de la “ayuda” es de un 8%, el cuádruple del coste objetivo de sus operativas antes del dichoso Fondo de Ordenación. Es decir, que tenemos media banca española financiándose con un crédito “cofidis” y con la certeza de que no van a poder pagar ese montante. ¿Por qué no lo van a pagar? Básicamente porque necesitan recapitalizarse por valor del 15% del PIB. Si sumamos los 100.000 del FROB y los 120.000 que le va a costar a la banca la “valoración” inmobiliaria de sus activos, el total es la cuarta parte larga del PIB de todo el país.

Imaginemos, por decir algo, que no pagan. Vamos, que no pudieran. ¿Adivinan quien pagará la merienda? ¿Están dispuestos a pagar con sus impuestos (que subirán progresivamente) el desastre de estos inútiles? Si las cajas no pueden capitalizar el valor de sus activos y tienen que pillar de donde sea y, evidentemente no atender los vencimientos del FROB, ¿cómo sufragará la deuda contraída por el gobierno para dicho Fondo? ¿A que van teniendo una idea? Quebrar no quebraremos, rescatados oficialmente tal vez tampoco, pero que nos van a quitar hasta la tarjeta de socio de la biblioteca démoslo por seguro.

Tests sin estrés

Cuando el gobernador del Banco de España dice que “el sistema bancario español se sometió a pruebas de solvencia más exhaustivas que el de Irlanda” ¿qué quiere decir? ¿acaso está insinuando que cada país se ocupó a su manera de adaptar las normas de control para que no salieran demasiado mal en general? ¿no será que la mayoría se pasó por el forro el verdadero valor de esos exámenes? Por cierto, como dice mi hijo de cinco años: “¿sabes papá que dos menos tres da uno?” Está claro que el análisis de mi pequeño Max olvida porque lo desconoce un detalle importante, el valor negativo del resultado, pero, ¿a que se parece mucho al método utilizado por los banquitos y banquetes?
Cuando nos explicaron en que consistían los tests de solvencia hace unos meses, la mayoría de analistas dieron por buenos los fundamentos de los análisis. Pocos, no recuerdo más que tres o cuatro economistas, dijeron con argumentos que esos ejercicios de estrés eran para Dummies. Si nos paramos a mirar en que consistían y a quien le dejaban el valor de catalogar los activos de los que disponían, todo fue una farsa de niveles líricos. Es como si a mí me piden que me haga un test  de estrés de mi capacidad económica y me permiten catalogar mis activos como yo quiera, que deje de analizar mi liquidez real y la valore en base a lo que espero tener y, además, no revierta la deuda invertida de alguien que me ha facilitado mi propio endeudamiento (léase  aquí la soberana). Si atendemos al hecho claro de que la banca que evidencie su mala salud pierde toda credibilidad y confianza, y ese es su nutriente principal, ¿parece lógico que ninguna forzara la máquina del test a fin de que no saliera nada “feo”?

Y ahora en España la banca deberá publicar información trimestralmente sobre la exposición del sector de promoción construcción con los porcentajes de crédito de dudoso cobro y las garantías para afrontar su posible deterioro. Si quieren se lo digo yo mismo y se ahorran una pasta en consultores, o mejor que se lo diga cualquiera de los gestores de cobro de las entidades que descubren el insignificante valor de cuanto dicen poseer en sus balances patrimoniales. Incluso, si me apuran pueden decírselo muchos clientes. Es como una merienda infantil con payasos y todo.

Pero la mofa no se termina ahí. El gobernador, que yo creo que necesita litio, pues unos días dice algo tremendo y al siguiente lo intenta calmar. Algo parecido a lo que suele hacer Almunia. Tal vez no tenga que ver con ninguna disfunción y es un modelo de telegenia inventado por algún publicista innovador que permite equilibrar la opinión público. El gobernador dijo hace pocos días que “hay que hacer todo esto porque cuando la percepción de la realidad es mucho peor que la realidad misma, la mejor reacción posible es explicarla con todo detalle”. ¡Eso, eso! que lo expliquen, que nos muestren esa realidad mucho mejor de la percibida, igual que en Irlanda. ¡Que lo hagan igual!

Parte de la trampa a la que juega la banca española es que, aunque se sometió a las pruebas de manera “más exhaustiva” que la irlandesa los datos que ofreció sobre la exposición al riesgo inmobiliario era erróneo. El hipotético grado de detalle y transparencia sobre este patrón es algo inexistente. El valor de los activos inmobiliarios que maneja el sistema financiero español es un insulto a la realidad. Si lo fijan en su justa medida, vivirán un estado de levitación general. En definitiva es la trampa a la que juegan las autonomías que dice poder cuando no pueden.

Veremos que pasa cuando la banca explique en detalle su situación al mercado utilizando las referencias que solicitan por ejemplo en UBS sobre la recualificación de valor de todo ese patrimonio no vendido, el embargado y el por embargar. ¿Qué pasará cuando ofrezcan trimestralmente información adicional normalizada sobre su cartera hipotecaria minorista y sobre las necesidades de financiación y las estrategias de corto, medio y largo plazo? Ya les respondo, ¡nada!

Ya se cuidarán todo el tiempo que puedan de hacer malabares contables. Tarde o temprano a alguien no le van a salir las cuentas y el FROB ya no podrá ser usado por más tiempo. El riesgo que la banca no cubra los créditos al más puro estilo “Cofidis” que tuvieron que pedir para acceder al FROB, y esta deuda contraída con el Estado no se pueda devolver, es alta.  Tengamos en cuenta que el Estado no puede emitir más deuda (Europa nos apretaría los genitales financieros), por lo que el único remedio será subir los impuestos para pagar el desaguisado bancario de este país. ¡Ah bueno! Que el desajuste es un poco culpa de todos, de los bancos por dar crédito y de la gente (los que pagarán el pato) por pedirlos por encima de sus posibilidades, etc. ¡Ya!, pues aunque parece que podría ser una buena lección para pisitófilos y hipotecófagos, la verdad es que la poca razón que tenia la banca se les fue por la cloaca justo en el momento en que no reconocieron sus deudas y nos las pasaron a nosotros a través de las “ayudas del gobierno” y el dichoso FROB, permitiendo el mayor robo social que ha vivido nuestra sociedad desde la época de los sumerios, pues todo eso lo pagamos los santos anónimos.

Entre las barbaridades que reparte el amigo que “gobierna” el Banquete de España destaca la que se refiere a que “en los tres años de crisis, el sistema financiero español ha resistido razonablemente ya que se han intervenido sólo dos entidades de pequeño tamaño”. Definitivamente nos toman por tarados. La banca ha resistido, por decirlo de algún modo, por la vía de la obligación política. En este país se intervinieron entidades delictivas, en claro ejercicio penal de sus ejerciente, y otras que estaban en situación de insolvencia manifiesta fueron “invitadas” a fusionarse, para que al final pasaran cosas dignas de fenómenos poltergeist: la fusión de cuatro entidades acaba siendo de un tamaño menor que la mayor de las iniciales. En principio eso vendría a demostrar que esa fusión lo que busca es sanear y reducir costes, por lo que debe haber cerrado oficinas y despedido empleados. Pues no, aunque redujera oficinas y empleados, que los redujeron, precisaron del FROB 1,2K millones de euros para gastos de fusión. O sea que después de sumar para mejorar, reducir y equilibrar, encima precisan un montante similar a un una quinto de Plan E para tapar el boquete que tenía la grandota. Por decirlo finamente: la roja tenía la liquidez como un bebedero de patos.

Tengo claro que no nos enteraremos de la situación real de la banca a menos que al gobierno se le complique todo el resto de “bebederos”. Dependerá del tiempo y de la capacidad que tenga Zapatero para convencer a los mercados de que sus reformas están logrando lo esperado y el déficit se va reduciendo, de que la deuda privada no trascienda demasiado o la pinten del mismo tono pastel que la pública o la bancaria. Todo está conectado. Por eso es posible que si los ataques a la deuda persisten y alcanzamos la temible rentabilidad del 7%, entonces, el tema se desajuste por falta de credibilidad del sistema y empiecen a caer todas las partes como en un castillo de naipes. Todo descansa encima de un tremendo polvorín con detonador. Si no encontramos la combinación o se corta el cable adecuado esto saltará por los aires. A los encargados de tomar medidas que ofrezcan credibilidad para salvar el entuerto de llegar a una rentabilidad del bono español inasumible se les acaba el tiempo, cada vez tendrá menos capacidad de maniobra y menos herramientas para reaccionar. Tic, tac…

DEFICIT ESTRUCTURAL PERMANENTE

Dicen que lo peor de la crisis ya ha pasado. Habrá pasado en la mente retorcida de algún dirigente político español que cree que, mintiendo con un lenguaje distorsionado y alejado de la realidad, el asunto calará por repetitivo. Lo intentaron hablando de desaceleración, insistieron con los brotes verdes y ahora esperan mantener la calma social con una especie de tonadilla ridículamente optimista. Lo peor ha pasado en Alemania, en Francia y poco más. Aquí ahora viene la montaña rusa. Vienen las curvas por culpa de muchos factores y por diversos ajustes, pero también por el delictivo modo con el que se transmiten los datos y las cifras económicas.