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PopPlaces aterriza en Berlín, París, Milán y Hong Kong

PopPlaces aterriza en Berlín, París, Milán y Hong Kong

Hace un par de años ya comentaba aquí de mi entrada como inversor en PopPlaces. Entré por el sector de ‘sharing economy’ en el que se emplazaban, por el equipo liderado por Karen Prats y David Pérez y por la voluntad de expansión serio que exponen desde el principio. El mundo Pop Up es un sector en crecimiento. Haberlo integrado en una plataforma que reduce intermediarios y que permite la interacción directa en tre propietario y demandante está demostrando ser un acierto. 

Robots en los consejos de administración

Hace varios días que lo supe. Ayer lo releí. Deep Knowledge Ventures, una empresa de Hong Kong ha contratado una herramienta de inteligencia artificial que ayuda a predecir la magnitud y valor de cualquier inversión en empresas biotecnológicas. A través de esta tecnología, un robot casi tomará decisiones en el consejo de administración esta compañía. Se avecinan tiempos duros para los analistas financieros. Parece ser que la inteligencia artificial cada vez será menos artificial y se convertirá en algo más natural y eficiente en la toma de decisiones de alto valor.
La empresa británica dedicada a la biotecnología y a la medicina regenerativa, Aging Analytics, desarrolló este robot cuya ecuación automatizada recomienda y autoriza inversiones. Para ello, en esta caso y de algún modo, el algoritmo en cuestión ha sido nombrado como miembro del Consejo de Administración.

Vital’ es el nombre del robot en cuestión. Se trata de un software con la capacidad para analizar tendencias en las bases de datos de compañías relacionadas con la ciencia y con ello predecir inversiones de éxito. Su nombre proviene de ‘validating investment tool for advancing life sciences’ (herramienta que valida la inversión para el avance de las ciencias de la vida). Así, sin anestesia.

Se ha comentado que Vital ya ha realizado dos predicciones exitosas. Se asegura que aún no ha podido ‘votar’, solo aporta datos y elementos de juicio pero parece posible que si sigue siendo tan efectivo, Vital, podría ‘exigir un puesto ejecutivo en el Consejo, ¿no?

Ya en mayo nos informaron que Vital era el sexto miembro de la junta directiva de esta empresa. De hecho se le trata como a otro miembro. Los ejecutivos esperan que con el modelo de aprendizaje progresivo que va teniendo el robot pueda adquirir capacidad de decisión independiente y no solo hacer sugerencias como ahora. Hay quien asegura que se podría validar su voto como consejero no adscrito en la consulta sobre cualquier disposición final en una inversión en menos de dos años.

Aunque nos parezca lejano y extraño, incluso poco fiable, debemos observar todo esto con detenimiento. No es tan lejano. No es tan diferente a muchos de los procesos automatizados en los que nuestra vida discurre. Ahora mismo, la diferencia entre la ‘sugerencia’ automática y la ejecución predictiva es cada vez menor. Vivimos en un bucle electrónico que decide por nosotros un buen número de veces cada día.

Hemos leído sobre periodistas automáticos, coches sin conductor, mercados sin intervención humana, barcos sin tripulación, un mundo sin intermediarios, sexo robótico, datos masivos trabajando debajo de nosotros y ahora se aproximan más innovaciones cada vez más sintéticas y difíciles de descifrar para un humano. La toma de decisiones por una máquina no debe asustarnos, sino todo lo contrario. Los errores se van limitando. El objetivo es que este tipo de software tomen decisiones por sí solos y que se les pida cuentas de sus actividades como a cualquier trabajador.

A la tecnología no debemos tenerle miedo. Está y se quedará. Los robots nos harán la vida más facil y más nutritiva. Nos van a sustituir en casi todo y mejoraran la sociedad y sus derivados mientras nosotros haremos otras cosas. Es así y no hay vuelta atras, solo podemos irnos preparando, estableciendo el espacio, el modelo y el control de los tiempos. Los automatismos llegarán a cambiar, incluso, el valor de la experiencia y del razonamiento ante una duda.

Estos días hablaba con algunos desarrolladores tecnológicos sobre esto y me confesaban que ellos conviven con robots todos los días y que sería genial que esos robots empezaran a tomar decisiones sin margen de error, les ayudarían mucho a mejorar y ha ser más eficientes. ¿Contratarías un robot para tu empresa? ¿Le dejarías tomar decisiones y las aceptarías ciegamente?

Caramelos, relojes y corbatas

Mi columna de esta semana en ABC versaba sobre un tema recurrente en el mundo emprendedor: el equilibrio entre el seed capital y la implicación íntima del equipo fundador. La nueva economía implica una serie de cambios disruptivos a todos los niveles. Desde cambios en la cadena de valor, ya que las ideas son las que tienen importancia y no el soporte como en muchos de los modelos tradicionales, hasta cambios en los procesos y en la gestión de las organizaciones. Aceptar que este nuevo modelo implica nuevas condiciones y sólo aquellos capaces de inventarse un nuevo entorno laboral vinculado al nuevo modelo, te acerca al éxito. En ese campo entra el concepto de “emprender sin dinero”. Tiene mucho que ver con la creatividad, la imaginación y el espíritu de sacrificio. Este nuevo modelo, esta nueva etapa, implica apostar por la innovación, siendo ambiciosos y pensando en global (tanto para ofrecer el producto a cualquier pais del mundo como para ser capaces de conceptualizar un producto global para ofrecerlo a nivel local),  siendo capaces de trabajar en equipos y en organizaciones complejas, dinámicas, atemporales y aterritoriales y entender la empresa como un gran ser vivo. Todo es una cuestión de actitud, tenemos que estar en “beta” constante para afrontar los nuevos tiempos y no tener miedo al cambio y al fracaso.

“Caramelos, relojes y corbatas”

La Terminal 2 del nuevo aeropuerto de Hong Kong es una maravilla. Con la estética asiática es capaz de transportarte al futuro. Amplio, diáfano y tremendamente funcional. El sector que me fascina es uno que conjunta diversos espacios suspendidos y balcones. Los conectan una compleja pero eficiente red de pasarelas que permiten observar detenidamente todo lo que pasa ahí abajo. La última vez que estuve recuerdo que un hombre regalaba caramelos a los niños, vistosos relojes de plástico a las mujeres y elegantes corbatas a los caballeros. Lo estuvo haciendo durante horas. En un momento le cuestioné que vendía y me respondió que “aun nada, que de momento captaba futuros clientes pues como no tenía demasiado dinero había decidido buscar una masa crítica y luego investigaría que necesitan”. Pensé que, o estaba loco o era un emprendedor visionario capaz de jugarse todo su reducido patrimonio por una locura: emprender. Diferente a otros que uno tiene que lidiar todos los días. En estos tiempos sigue enquistado en el modelo emprendedor algún factor que no lo aleja demasiado de la cultura del subsidio. Hay quien sólo tiene una idea, un “powerpoint” interesante y muchas ganas de dar conferencias, pero su apuesta personal se deriva de la capacidad por encontrar en una “ronda de inversión” alguien que coloque la pasta. La apuesta personal, pocos son las excepciones, radica en que les “localices” capital suficiente para auto ocuparse. El capital debe llegar, pero cuando toca. No antes. La financiación es algo determinante pero no es imprescindible. Hay otras ramas que se deben cortar. Me está dando la impresión que emprender está como distorsionado. Ahora que las escuelas de negocio explican como hacerlo y los gobiernos se llenan la boca con el término, resulta que el modelo emprendedor no está engrasado.

Hemos pasado del glamour emprendedor a la evidencia que no todo es factible. Hoy en día es normal escuchar a un emprendedor decir: “yo no me dedico a vender, yo soy un técnico”. Eso es un error dramático, un emprendedor no puede diferenciar ese perfil como si se tratara de un directivo de una multinacional. ¿Cuando se ha visto un emprendedor que no sea un vendedor de su proyecto? No es necesario apostar al rey, esperar que un director comercial externo aparezca por arte de magia, con un sueldo astronómico por un proyecto “start-up” y que aporte negocio. Aquí toca patearse la calle, regalar caramelos, relojes y corbatas. Menos dinero y más acción, menos financiación y más perseverancia. El proceso de crecimiento condicionará esas acciones, esas incorporaciones. Responsables de marketing y financieros, desarrolladores, diseñadores, capataces o lo que haga falta irán llegando, pero de momento, al principio, el emprendedor, si hace falta, pasa el mocho. El paso de emprendedor a empresario es algo impreciso que se produce en un momento indeterminado, pero que algo tendrá que ver con eso. Seguramente pero hay empresarios que no dejan de ser nunca emprendedores pues el “capital aportado” no cambia el espíritu de construir proyectos desde abajo y disfrutar viéndolos crecer.