¿Y si tus datos anónimos pudieran identificarte igualmente?

La Global Alliance of Data-Driven Marketing Associations encargó una encuesta global sobre como vemos en diversos países el hecho de que nuestros datos y nuestros movimientos sean utilizados por la administración. De todo cuando se desprende del estudio destaca la diferencia de percepción que tiene por ejemplo la sociedad china y la británica en el momento de aceptar, o no, que las calles estén repletas de cámaras de vigilancia y de sistemas de reconocimiento facial activos. En China les importa más la seguridad ciudadana que la privacidad y en cualquier país anglosajón todo lo contrario. 

La Global Alliance of Data-Driven Marketing Associations encargó una encuesta global sobre como vemos en diversos países el hecho de que nuestros datos y nuestros movimientos sean utilizados por la administración. De todo cuando se desprende del estudio destaca la diferencia de percepción que tiene por ejemplo la sociedad china y la británica en el momento de aceptar, o no, que las calles estén repletas de cámaras de vigilancia y de sistemas de reconocimiento facial activos. En China les importa más la seguridad ciudadana que la privacidad y en cualquier país anglosajón todo lo contrario. 

En los días en que nuestros movimientos son monitorizados en base al macro estudio solicitado por el INE a las operadoras de telefonía, este debate es interesante. Tengo claro que las garantías de que sólo se usan los datos de forma anónima y que no hay ningún complot para observarnos son absolutas. No obstante, me molestan dos cosas que distorsionan el hecho en sí. Por un lado que sea realmente muy difícil poder evitarlo de modo particular y, por otro, que se comercialice con esa información. En teoría, las operadoras van a transaccionar con el INE a partir de la oferta de los datos que nosotros generamos al movernos. 

No obstante, lo acepto, esos datos también son mercancía, casi sin saber nada al respecto, cada vez que utilizamos nuestros dispositivos en cualquier plataforma comercial, red social o aplicación. Y no nos quejamos demasiado. Solemos entender que tras esa cesión involuntaria muchas veces se esconde un beneficio u otro que nos hará la vida más fácil. Cuando el asunto es la administración pública nos intranquiliza un poco más pues no identificamos claramente cual es el beneficio que obtendremos. Hablan de facilitar la movilidad. 

Pero me preocupa la asimilación de comportamientos que deberían debatirse más ampliamente. Si a una rana la tiras a un cazo con agua hirviendo, al sentir que se quema saltará herida fuera del recipiente. Si a una rana que está en un cazo con agua fría vas poniendo de manera gradual agua cada vez más tibia y caliente hasta llegar a que hierva, esa rana morirá por costumbre. No se dará cuenta de que el agua quema hasta que sea demasiado tarde. A veces uno tiene la sensación que nos van echando, tanto empresas como administraciones, agua cada vez más caliente en el cazo que contiene nuestros datos. 

Es importante analizar de raíz que significa el uso anónimo de nuestros datos y si realmente, por el hecho de no asociarlos a una identidad concreta, están realmente a salvo de su identificación final. Pongamos como ejemplo a los científicos que han encontrado una manera de identificar prácticamente cualquier ciudadano a partir de cualquier conjunto de datos con el uso de tan solo 15 atributos. En principio se trata de características identificadas de cualquier perfil anónimo que no tienen asociada a ninguna persona concreta. Sin embargo, atributos tan simples como el género, el código postal o el estado civil sumados a tus registros médicos sin incorporar de quien son, pueden identificarte sin margen de error.

Es posible que tras dar tus datos en un ámbito de relación cualquiera, se te informe de que ‘se eliminaron tus datos de identificación personal’. De algún modo tenemos la sensación que una vez eliminado el link entre esos datos y tu identidad, éstos han quedado perfectamente ‘anonimizados’. Pero al parecer eso no es tan sencillo pues científicos del Imperial College London y de la Université Catholique de Louvain, en Bélgica, publicaron en la revista Nature Communications que habían ideado un algoritmo informático capaz de identificar al 99,98% de los estadounidenses de casi cualquier conjunto de datos disponible con tan solo 15 atributos básicos. Esos investigadores desarrollaron un método para volver a identificar a las personas a partir de fragmentos de lo que se suponía que eran datos anónimos.

Además aparece un interesante punto de análisis. En la mayor parte del mundo, los datos anónimos no se consideran datos personales; la información se puede compartir y vender sin violar las leyes de privacidad. Aun sabiendo que hay un mercado de datos global, que hay agentes dispuestos a pagar a brokers de datos anónimos acerca de preferencias en redes de citas, tendencias políticas, compras o selección de links favoritos, nos desinteresamos por ese hecho y continuamos con nuestra vida esperando que todo ello repercuta en un beneficio en algún momento. Esos datos vinculados entre sí, ahora ya sabemos que con tan sólo 15 atributos, se puede saber a quién pertenecen. De momento la demostración sólo se ha hecho con estadounidenses. Lo trascendente es que estos científicos publicaron ese código de software online para que cualquiera lo pudiera utilizar.

Para mayor preocupación, esta no es la primera vez que se demuestra que los datos anónimos no son tan anónimos como creemos. En 2016, se identificaron individuos a partir de los historiales de navegación web de tres millones de alemanes, datos que se habían comprado a un proveedor. Los genetistas han demostrado que los individuos pueden identificarse en bases de datos de ADN supuestamente anónimas por ejemplo. 

El debate no radica en la privacidad de los datos o si son para mejorar nuestra vida en un caso u otro, si son para el gobierno o son para una empresa. El asunto debe girar en sí realmente, cuando alguien nos pide esos datos con la oferta de que nadie sabrá a quién pertenecen, éstos realmente tienen garantía de ser totalmente anónimos o no.

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Marc Vidal Marc Vidal

¿Suben los pisos?

El pasado sábado en la sección que hago en el programa de Cristina Lopez Slichting, me tocó hablar de la hipotética subida de precios de los pisos. Claro está que, aunque el Instituto Nacional de Estadística diga que ya ha empezado la recuperación del valor de la vivienda, eso tiene el mismo valor que un billete de 21,50 Euros. Obviamente no estoy de acuerdo.
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  1. En primer lugar viene a ser un resumen estadístico de los pisos que se venden y el precio al que se venden. Es decir, aquellas viviendas que no se escrituran no entran en el conteo. Por lo tanto, si se consideran parte del análisis sólo las propiedades que se venden, obviamente en época de escasa demanda los vendidos son los más atractivos, tendremos que, seguramente, gran parte de estos pisos son precisamente los que siempre fueron demandados por diferentes razones. Son las joyas muchas veces de las promociones.
  2. En segundo lugar los precios no descienden por el maldito “efecto banca”, por el que por mucho que queramos colocar a coste real el valor de las viviendas, las empresas pantalla y promotoras bancarias lo impiden, y lo impiden por razones obvias. No quieren incorporar en sus balances activos cuyo valor es inferior al peso del crédito que las soporta.
  3. En tercer lugar los precios de esas promociones vinculadas a crédito sobreexpuestos de cajas y bancos no pueden descender más del valor hipotecado ya que técnicamente eso no se permite. Ningún notario puede escriturar una vivienda por un valor inferior a las cargas que soporta.
  4. En cuarto lugar los bancos y cajas que disponen de viviendas en stock se han lanzado a la colocación desesperada de todas ellas a través de ventajas financieras de todo tipo a compradores solventes, normalmente sus propios vinculados.
  5. En quinto lugar esas entidades financieras logran un efecto perverso colocando pisos por valores muy superiores al que el mercado aceptaría en condiciones normales, limpiando balances y ocultando la realidad de la tragedia.
  6. Otros factores que inciden en una venta menos pragmática por parte de los compradores son los “estímulos” indirectos como la subida del IVA y la retirada de ayudas fiscales el año que viene a la compra de vivienda.

Finalmente  decir que es como una broma macabra pensar que un país con más de un millón de pisos vacíos con una oferta sobredimensionada y con una dificultad enorme para crear empleo pueda ser un escenario de subida de precios. Que el INE no sea más objetivo en sus razonamientos sobre los datos obtenidos parece, incluso en una sociedad mediatizada como esta, lógico, pero que la prensa les baile el agua y publique sin aportar un solo análisis al respecto es humillante.

No quiero con esto decir que comprar una vivienda sea una mala idea, lo que digo es que comprar pensando que ya empieza la revalorización de precios y por lo tanto adoptar la compra de inmuebles como una buena inversión sería un error. Aconsejo comprar a los que quieran comprar, simplemente a los que deseen una vivienda en propiedad, o una segunda residencia por algún motivo puramente personal, no financiero, ni de gestión patrimonial. Eso ya ha pasado, por lo menos durante mucho tiempo. Por ello, a fin de que cuando quieras saber si compras bien o mal, aconsejo rodearse de buenos profesionales, con conocimiento del escenario y honestos. No abundan.

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Marc Vidal Marc Vidal

La trampa del final de la crisis

Uno de las claves para entender que en los mercados ya se empieza a descontar el hecho de que la deuda publica española no la quiere ni el famoso TATo. El lunes durante la ejecución de uno de los transfers de asistencia a la venta de bonos pude ver con mis propios ojos algo que en las últimas semanas se viene publicando. Esta desconfianza se percibe claramente cuando se observa la evolución del mercado de los credit default swaps, los conocidos seguros contra el riesgo de impago de la deuda de un país. La deuda proveniente de España ocupa el segundo lugar del mundo como emisor sobre el que más seguros contratan los inversores, para cubrirse del riesgo de impago. Peor que nosotros solo está Italia.

Si no fuera porque todos sabemos que el cambio de sintonía reciente de El País con respecto a la figura de Zapatero y su acción política responde a intereses coyunturales del Grupo Prisa, podríamos asumir de principio a fin el editorial que hoy le dedican para que se lo desayune a gusto. Aunque nos pueda parecer un buen texto, llega tarde y tras apoyar durante meses el dispendio del que ahora consideran un inútil terminal. Por eso prefiero hablar del contexto razonado. Por ejemplo, ahora el discurso oficial es que medio mundo ya está saliendo de la crisis menos España. Es cierto a medias. Por ejemplo, que Alemania esté arrancando es cierto, que los EUA esté saliendo de la crisis no es exacto, que Portugal o Grecia estén fuera de peligro es sencillamente falso. Por eso, afirmar que nuestro país se va a quedar un lustro anclado en la parada técnica de la economía y que va a ser el único de su entorno es mentira. Pocos saldrán del agujero en 2010 y los que lo hagan lo harán pagando un enorme coste añadido que aun no se ha presentado públicamente.

En base a una nueva retórica asistiremos al maquillaje interesado de una realidad que esconderá la reducción de condiciones contemporáneas que, hasta hace poco, parecían intocables. Se está cimentando de nuevo otro sistema complejo de crecimiento global basado en el endeudamiento del mundo desarrollado y en la capacidad exportadora del mundo emergente. El problema reside en que, si la deuda de los primeros no es capaz de financiar el consumo sostenible de productos importados a los segundos el modelo fracasa. Es una evidencia que los EUA han quedado tocados para siempre, su hegemonía se ha debilitado y su potencial consumista no se recuperará. Por ello la demanda interna norteamericana y el sistema financiero global, como motores de la economía tardarán en adoptar tasas de fiabilidad aceptables como mínimo un par de años.

Seguir con el discurso de que el mundo ya está saliendo de la crisis es arriesgado. Se ha trasladado interesadamente a la gente que la deuda pública, sea del país que sea, es una herramienta gratuita que podemos activar sin efectos secundarios, lo que evidentemente no es así. El mundo está gestando una nueva "burbuja" debido a la deuda pública contraída por las descomunales medidas anticrisis. Guardando las diferencias, Japón la sufrió durante 17 años. No es gratis, nada es gratis. En España, por cierto, estamos a cinco minutos de averiguarlo.

Pero hay escenarios para el optimismo, para el optimismo de sus habitantes claro. Alemania y Francia crecerán adecuadamente en 2010. Aunque lo pongo en duda, este crecimiento se producirá a coste de un recorte brutal de derechos. No tengo claro que se produzca tan pronto esa salida formal de la crisis en el resto de países, está por ver, pero lo que si es dramáticamente simple de deducir es que España no se le espera en esa recuperación en años. El paro es un lastre inasumible cuando está en niveles próximos al 25% y encima no hay ningún sector económico dispuesto a liderar ese nuevo proceso.

Pero, lo que podría ser una buena noticia a medias, es decir, la recuperación de los países de nuestro entorno, para afianzar exportaciones y turismo, puede ser la peor de las noticias a corto y medio plazo. El peor de los escenarios para nuestro país se producirá si es cierto que Alemania entra en tasas positivas del PIB en el primer trimestre del año que viene. Si eso sucede el BCE empezará los tipos de interés por el riesgo a una inflación desbocada. La ingente cantidad de dinero en el sistema, procedente de los planes de estímulo y rescate, necesita ese crecimiento para aflorar y con su vertido incontrolado en los modelos de transacción financiera, la subida de precios es de efecto inmediato. Si no actúan los organismos monetarios se producirá una inflación sin precedentes que se sumará a una inflación tributaria por culpa de la subida del IVA y que contrastará con la deflación que estamos viviendo y que nos está acostumbrando involuntariamente a comprar barato.

La recuperación de las mayores economías europeas obligará al BCE a endurecer su política monetaria antes de que España esté preparada y por ello empeorará aún más la crisis inmobiliaria y, en consecuencia, aun pareciendo imposible, el paro seguirá creciendo hasta cifras que, si no se maquillan, darán pavor. Jean Claude Trichet  normalizará los tipos de interés a partir del próximo año y liquidará a España definitivamente pues  seguiremos en recesión bajo montañas de barro y deuda pública, privada y sobretodo bancaria. Es muy probable que  el BCE llegue al 2 o 2,5% a mediados de 2010 y un río rebosante de mierda se nos lleve por delante.

Uno de las claves para entender que en los mercados ya se empieza a descontar este hecho es que los inversores ya no se fían de la deuda española. El lunes durante la ejecución de uno de los transfers de asistencia a la venta de bonos pude ver con mis propios ojos algo que en las últimas semanas se viene publicando. Esta desconfianza se percibe claramente cuando se observa la evolución del mercado de los credit default swaps, los conocidos seguros contra el riesgo de impago de la deuda de un país. La deuda proveniente de España ocupa el segundo lugar del mundo como emisor sobre el que más seguros contratan los inversores, para cubrirse del riesgo de impago. Peor que nosotros solo está Italia.

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