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EMPRENDEDORES COMO REMEDIO

Desde hace meses sabemos que nuestra crisis es triple. Una transición en el modelo, un ejemplar ajuste de los condicionantes de crecimiento económico nos espera. Por una lado la consabida crisis global y financiera, menos global de lo dicho y menos financiera de lo explicado, luego la doméstica, esa que gira en torno a la contracción de consumo y sectores motor y una tercera menos perceptible pero tan venenosa como las otras y que tiene que ver con la contracción del sistema y de sus valores emergentes. Ese tercer factor de crisis responde a la falta de iniciativa y capacidad de quienes, en otros momentos difíciles, adoptaron su posición de liderazgo político, social o económico. No tenemos ni gestores públicos de alcance, ni un escenario social dinámico, ni gozamos de una base emprendedora con suficiente espíritu de sacrificio como para alcanzar éxitos notables. Esperemos que de este lodazal, con el tiempo aparezca el talento y la iniciativa que, aunque incipiente, empieza a asumir su protagonismo.