internacionalizacion

Irlanda y la Nueva Economía

Se habla mucho estos días de el asunto de la fiscalidad de algunas empresas y su ubicación societaria. Se acusa a grandes multinacionales a jugar con la legalidad para derivar beneficios a países donde las condiciones tributarias sean menores. Se acusa a empresas como Apple a utilizar su filial en Irlanda para no afrontar los costes impositivos en USA. Es naif pensar que la estrategia comercial de una empresa enmarcada en la Nueva Economía no pueda utilizar todo el abanico existente para generar más valor, más empleo, más beneficios y revertirlos en lugar donde considere. Mantener ese discurso ridículo acerca de que quienes abran oficinas en países con impuestos de sociedades más bajos son una especie de delincuentes, es nocivo o bien por desconocimiento o por mala fe. Me temo, que es lo que me preocupa, que se trata de lo primero. Con un malvado se puede hablar y negociar, con un tonto no. Es ilógico charlotear sobre los beneficios de la internacionalización de las compañías y luego no aceptar que estas formalicen filiales en algunos destinos. Es absurdo. Hay tres maneras de internacionalizarse: vía filial, sucursal o con un partner local. Se elige dependiendo de tres factores: la propia decisión estratégica de costes, de estructura o de imperativo de la legislación local.
Debe saberse que hay muchos países donde si no te organizas como una sociedad afiliada a la matriz pero con capital y fiscalidad local no puedes lograr esa internacionalizacion con la que se llenan la boca esos que dicen saber tanto de externalizar empresas. Llevo 18 años en esto. He visto de todo y he sufrido las legislaciones de muchos países totalmente confusas e incoherentes. Por esta y otras razones que explicaré en otros artículos es preciso aclarar que no siempre esa aparente “ingeniería contable y tributaria” no es más que la única viable para poder estar en uno u otro país. Si además sumamos que cuando una empresa quiere repatriar beneficios obtenidos en un estado con fiscalidad baja, entonces, procede a pagar impuestos por ello en el destino.

Antes vivía en Londres y ya lo pude notar, pero que desde que vivo en Dublín, en realidad, pago más impuestos. Sin dejar de pagar las exigentes en otros países donde tengo actividad comercial, personal o societaria, en Irlanda todo lo que tiene que ver con la tributación personal es más alta. Sin contar tasas por casi todo, impuestos indirectos y acceso a servicios siempre previo importe contributivo, lo encarecido del modelo social es claramente muy superior al español o al norteamericano por ejemplo, que son los que me afectan. Otra cosa es como un país y sus gobernantes deciden estimular la economía o el cambio de modelo de crecimiento. Irlanda así lo hizo hace algunos años y ahora ven el resultado.

Quedarse con el elemento tributario es no acercarse a la herida. En Irlanda pasan cosas extraordinarias, nuevas y que significan un salto cualitativo en la percepción que el mundo está teniendo de que Dublín, pero en su conjunto toda Irlanda, se está convirtiendo en un ‘hub’ del negocio tecnológico con un potencial brutal. Si esto empezó por un tema tributario o no, ahora mismo ya es irrelevante, la verdad es que las grandes compañías del mundo en la vanguardia tecnológica ya están aquí y no sólo con una oficina comercial menor o con un “representante” legal. Hablamos de más de un centenar de miles de personas trabajando en Google, Apple, Ebay, Amazon, Cisco, Crompton Greaves, GSK, IBM, Intel, Merck, Microsoft, Siemens e IDODI (permitidme la licencia). Además ya no hablamos de una ciudad sino de todo un ecosistema nacional adaptándose a lo digital y a sus negocios derivados. Galway, Cork, Limerick y Sligo además de Dublín, componen un formato parecido al Sillicon Valley real. Nada que ver con otros lugares que se esfuerzan en catalogarse como tal. Cada vez que un entorno geográfico desea “modernizarse” a nível económico se pone ese distintivo californiano, pero llamarte César, no te hace emperador. Además, en Dublín por ejemplo se empieza a vislumbrar lo que será la relación entre Universidad (Trinity), Esculas de Negocio (DIT) y relación privilegiada hacia los fondos de capital riesgo británicos situados en Londres.  Todo ello compone un escenario único que sitúa un pequeño país (4,4 millones de habitantes), frío y lluvioso, pero tremendamente joven (el 35% de la población es menor de 25 años) en un privilegiado punto de partida.

 

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Es cierto que el rescate europeo de la economía irlandesa repercutirá en los próximos años en aspectos poco agradables. Caerá la inversión pública, existirá una presión enorme sobre la gestión de ayudas y se planificará un ataque a su fiscalidad. No obstante, el camino se ha iniciado y sería preciso que en otros lugares se tomara en cuenta como y en cuanto se ha decido cambiar para llegar a esos estándares económicos de atracción del talento tecnológico. En Irlanda todo el mundo se está preparando. Lejos de enfrentarse a los cambios, muchas de las principales empresas han decidido adaptarse. Por ejemplo, la oficina de Dublín es la sede internacional de Facebook y actúa desde hace años como controlador para toda la comunidad de usuarios de la red social fuera de Estados Unidos. De hecho, es en el seno de la oficina irlandesa donde la red social ha creado ahora el llamado Consejo de Privacidad y Protección de Datos, encargado de asegurar precisamente la privacidad y la seguridad de las personas que utilizan Facebook en el entorno de la Unión Europea. Se sabe que en los próximos meses habrá cambios y las “excepcionales” tasas actuales se modificarán y colocarán a Irlanda en un lugar menos privilegiado pero dudo que todo lo creado y construido hasta la fecha se pueda desmontar por arte de magia.

En estos momentos es más fácil montar una empresa en España que en Irlanda. La isla tiene muchas cosas complicadas, muchos defectos en los trámites legales que requieren de comprobaciones analógicas sorprendentes (quien diga lo contrario es que no ha montado nada ahí), pero ofrece un marco fiscal, como hemos dicho que provoca la atracción de un modelo empresarial concreto.  Irlanda tiene un impuesto de sociedades del 12,5% sobre beneficios, un régimen fiscal que concede un crédito del 20% sobre el incremento del gasto en I+D en que incurra una empresas, independiente de las deducciones a las que tienen derecho por este gasto. Lo impuso hace casi tres décadas y hace unos años que ya representa un importante factor en el PIB del país.

En ese marco de innovación, los dreamers de IDODI en Irlanda nos hemos unido a la iniativa de Google, Twitter, Facebook, Microsoft, Intel, Oracle, Symantec y PayPal con la que se intenta atraer talento a la industria tecnológica. La apuesta es cierta, sincera y muy decidida. La apertura a la inteligencia tecnológica es brutal y se nota en el día a día. Pruebas de selección tremendas, con ingenieros monitorizando en una pantalla lo que sucede en la tuya mientras intentas averiguar en un cuarto de hora una contraseña de un sistema, o mientras incorporas mejoras en un código que simplifique un proceso, no son más que ejemplos de lo que ahí está pasando. Ya no es tanto la búsqueda de emprendedores como la certeza de que el talento generado por los grandes atraerá a los primeros. Conozco profesores universitarios españoles que no han logrado pasar las pruebas de grandes compañías allí. La búsqueda de talento está a niveles que sólo había visto en el Valley hace unos años. Es fascinante y muy competitivo.

Irlanda en definitiva es un país pequeño enfocado definitivamente en promover el desarrollo de su industria tecnológica y hacerlo desde muchos campos y modos. Por poner un ejemplo, actualmente hay más de seis mil puestos de trabajo disponibles en esa industria, y un enorme interés por promover la inmigración tecnológica y cualificada. Así se condiciona y se prepara un país para un futuro competitivo en el marco de la Nueva Economía. Como es normal las críticas arrecian cuando se analiza su fiscalidad, pero quedarse ahí es un error que no permite ver por donde van los tiros en eso de “modernizar la economía” o “de cambiar el modelo de crecimiento”. Tengamos en cuenta lo que hacen otros países como España y lo que se obtiene con ello. No es tan difícil, sólo hay que ponerse. Crear empleo tampoco lo es, pero no hay manera.

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, ha negado este miércoles haber dado un “trato especial” al gigante informático Apple y ha asegurado que su país lidera los esfuerzos internacionales para lograr más transparencia sobre la planificación fiscal de las multinacionales.

Kenny ha respondido así a la polémica provocada por un informe del Senado de Estados Unidos, que acusa a Apple deaprovechar lagunas en el código fiscal norteamericano y utilizar empresas en Irlanda para esquivar el pago de impuestos.

“No hacemos tratos especiales con ninguna empresa individual sobre el tipo impositivo (del impuesto de sociedades)”, ha dicho Kenny a su llegada al Consejo Europeo, cuya agenda está dedicada a la lucha contra el fraude fiscal. El impuestos de sociedades irlandés, al 12,5 por ciento, se encuentra entre los más bajos de la UE.

El primer ministro irlandés ha sostenido además que su país ha sido uno de los primeros en firmar un acuerdo con EEUU sobre intercambio automático de información en materia fiscal y está “a la vanguardia” de los esfuerzos de la OCDE para mejorar la transparencia de los regímenes que se aplican a las multinacionales, que se traducirán en la publicación de un informe en julio.

“Irlanda ha sido y será uno de los líderes a la hora de construir un nuevo consenso internacional sobre la transparencia de los regímenes fiscales que se aplican a las multinacionales”, ha insistido Kenny.

No obstante, el primer ministro irlandés ha dejado claro que su país “continuará compitiendo por empresas multinacionales” porque han creado 100.000 puestos de trabajo. A su juicio, tener “un impuesto de sociedades estable durante muchos años” no es el único factor que atrae a estas compañías a Dublín, sino también “la tecnología o el talento”.

Internacionalización desde BIZ

El pasado miércoles estuve en el Salón BIZ Barcelona. Participé en la mesa sobre Internacionalización organizada por la gente de First Tuesday con Carlos Blanco y Vicenç Martí. Estuvo muy interesante y pudimos analizar diversos escenarios donde externalizar la producción o las ventas desde un punto de vista digital o de negocio online. Se habló de cómo se está estrechando el mercado nacional y como el cambio de modelo económico y de crecimiento empuja esa necesidad de lanzarse al exterior de modo más urgente e imprescindible. También tuvimos tiempo para detallar en gran medida las enormes diferencias entre los diferentes territorios. En resumen tres campos de análisis que os explico rápidamente y que responden a los más de cien empresas que llevamos internacionalizadas desde nuestra empresa en dos años. El ratio de éxito es muy alto gracias a casi seis años coleccionando y cuidando relaciones, contactos y vínculos que se tarda mucho establecer. Diecisiete oficinas en el mundo que facilitan el proceso y que acompañan al emprendedor o al empresario en ese salto nos han proporcionado conocimiento muy detallado de cómo se puede internacionalizar en medio planeta.
Escenario complejo

  • Vivimos en la época de las contradicciones, en un nuevo Matrix, como la saga, ahora estaríamos en Matrix Reloaded. Ahora nos dicen que el rescate financiero que hemos tenido que digerir a nivel informativo hace unos días va a permitir que fluya el crédito y reducir la prima de riesgo. Es absolutamente ridículo ver a tertulianos y economistas de última hora asegurarlo. Primero, a más deuda, mayor riesgo de no ser devuelta y por lo tanto mayor presión sobre el deudor o su avalista, el FROB y el Estado en definitiva. Es decir, la prima y su hermana no dejarán de subir por esta razón.
  • En cuanto a lo de fluir el crédito es imposible directamente pues el endurecimiento de las provisiones, que se exigirán con la esperada tercera reforma de De Guindos, es contradictorio a un aumento de la inversión crediticia. Por mucho que ese sea el objetivo de las reformas emprendidas por el Ministerio de Economía es muy complicado aplicarlo al crédito final pues las entidades no están dispuestas a incrementar su riesgo, porque esto supondría que tienen que llevar a cabo mayores dotaciones adicionales para cumplir con las exigencias del sistema y la legalidad imperativa. Lo dicen los interesados.
  • En breve el sistema precisará nuevas reservas para hacer frente a las pérdidas por el volumen de préstamos no inmobiliarios, es decir, para los concedidos a empresas y familias que van diluyéndose poco a poco. Nada indica que el crédito aumentará. Unas provisiones que podrían llegar a superar los 30.000 millones de euros por cierto. No se habla claro, se retuerce la verdad de nuevo como se hizo antes y se niega la evidencia.
  • Por si fuera poco, los avisos desde el gobierno de que la manoseada futura “ley del emprendedor” nacerá amputada de recursos debido al peso final que supondrá el famoso rescate. En definitiva, en lugar de quejarnos, lo mejor es seguir afrontando el reto de lanzarse a la conquista de nuevos territorios.

Necesidades que analizar antes de internacionalizar:

  • Las necesidades que se identificaron como específicas de la internacionalización digital fueron la Tecnológica a nivel de desarrollo Web. El posicionamiento desde la visión de que es preciso entender los modelos de relación en los países de destino, la logística asumiendo la importancia de establecer algunos elementos de confianza en la doble dirección en la entrega y en la devolución si la hubiera. La necesidad cultural y lingüística que precisa trasladar esencialmente la manera de entender y decir las cosas de un modo determinado y no como creemos que se hace. Y finalmente la capacidad de entender el servicio de atención al cliente como algo cercano y real para el consumidor a partir de las redes sociales puede ser una clave de éxito fundamental.

Las diferentes maneras de internacionalizarse

  • Se comentó que hay 5 formas también. La filial, que supone la definición de una empresa nueva pero vinculada. El cierre o fracaso de esta supone un doloroso proceso pero no afecta a la matriz. La sucursal que supone otra relación mucho más compleja pero que afecta directamente a la empresa origen pues el fiasco realmente le ataca en la cuenta de resultados pues no se desvincula societariamente. La tercera opción es la búsqueda de partner local y la cuarta la venta via distribuidor local. Para mí la verdadera clave es la que combina todas ellas. Vivimos tiempos de redes y de tecnología, con distancias cada vez más cortas y comunicaciones gratuitas entre continentes. Combinar la gestión en sede local con la del destino exterior, asumiendo la sociedad con un partner y un enlace con distribuidores compartimentando la operativa es sin lugar a dudas lo que nos está dando un mejor resultado a nosotros.

Internacionalizar estratégicamente

La situación es muy grave y seguir pensando en nuevos mercados es imprescindible para los que no quieran que les pille el último toro. Hace un tiempo, y no es puntual si no más habitual de lo deseable, un buen amigo me comentaba que lo había intentado en América y que tuvo que regresar pues no logró su objetivo y que estaba derrotado. Por eso es importante saber cómo internacionalizarse de manera estratégica y con el mayor ratio de éxito con el menor coste posible. La estrategia puede responder a varios criterios:

  • Se puede hacer ocasionalmente, aunque no lo recomiendo. La empresa exporta de manera esporádica porque ha recibido pedidos del exterior, normalmente sin haberlos buscado. La empresa no ejerce ningún control sobre las variedades de marketing en el país al cual se dirige la venta, únicamente aprueba el precio de venta del importador.
  • Podemos exportar de manera experimental, como mecanismo. Se requiere un agente o “tractor” que te ayude en ese tránsito. La empresa decide iniciar el proceso y busca mercados a los cuales exportar sin depender de los pedidos ocasionales. Realiza acciones de promoción dirigidas a los agentes importadores de los países a los cuales vende o quiere vender, pero no controla el precio de venta final, sino el precio de costo para el distribuidor.
  • La internacionalización regular, a la que nos dedicamos, es la que permite que alguien te impulse y genere ecosistemas de relación para que a la larga tú mismo puedas hacerlo. Se buscan lobbys cercanos y se estructuran agendas de mucho valor, que nada tienen que ver con las que un organismo gubernamental te suele montar y que te cuestan dinero y tiempo y cuyos efectos suelen ser ridículos. Si la empresa empieza a realizar exportaciones, o se instala por que es de servicios, a una base estable de clientes y se dedica a reservar una parte de su capacidad de producción para la exportación, este es el que debe afianzarse. En esta etapa, las empresas suelen crear un departamento de exportación con una persona a cargo de esta actividad que suele ser mi punto de enlace. Controlan además de las variables de marketing, el diseño externo del producto y puede colaborar en la fijación de precios y en las acciones de promoción de la venta al detalle.
  • Cuando una empresa pequeña se afianza en el exterior pasa a ser una multinacional con todo lo que eso comporta. Son pequeñas multinacionales. La empresa debe comprometer mayores recursos, asumiendo niveles de riesgo muy superiores a los de etapas anteriores obviamente, pero con un mercado también mucho más diverso y repleto de oportunidades.

Ejemplos de internacionalización online

Hace un par de años un amigo me llamó para pedirme ayuda. Su negocio estaba en quiebra. Tenía un desguace de vehículos y, contrariamente a lo previsto, la crisis no le estaba beneficiando. Sus ventas habían caído en picado. Su modelo de negocio dependía de que los automóviles que debía descuartizar no eran suficientes para ofrecer un recurso atractivo a los escasos compradores que se acercaban a su superficie en las afueras de una pequeña población al norte de Barcelona.

  • Me instalé en su empresa durante dos semanas. Examiné los procesos y hablé con los implicados. Al poco le ofrecí una solución que resultó ser muy beneficiosa. Lo primero que le comenté era que su sistema de desguazar los autos debía estar sintetizado. Para ello compré una base de datos que aportaba la mayoría de modelos y marcas del mercado. El sencillo software que instalamos en una PDA permitía que el desmontaje se codificara y concediera una ubicación ordenada de todas la piezas. Asi se lograba una eficaz distribución y una eficiente inventario a tiempo real. Ese listado se incorporaba a una base de datos en las oficinas de la empresa. Hasta ese punto nada nuevo, nada especial. No disponíamos de ninguna característica que diferenciara ese negocio de otros que ya hacían algo parecido. La singularidad, el diferencial, el valor añadido se logró en el preciso instante que esa base de datos, esa eficiente máquina de ordenar las existencias, se digitalizó en la red. A partir de ese instante las ventas online empezaron a producirse. En menos de un año la facturación aumentó a niveles impensables durante la crisis. A pesar de todo esto, no nos paramos. Ramón, que así se llama el hombre que decidió no detenerse ante las dificultades, preguntó si era factible vender piezas de coches clásicos por Internet. Fue posible. Esa es ahora una de sus principales ofertas. Se ha convertido en un hub de captación para los coleccionistas y un conector para los exclusivos clientes que se esconden tras el apasionado mundo de los coches de autor. Ahora sus ventas se miden por países y no por comarcas.

Escenarios para internacionalizar

Finalmente, la mayor parte del tiempo lo que hicimos fue analizar países y zonas concretas. Algo que ya se ha tratado en este blog alguna vez. Aunque estuvimos analizando muchos destinos quedaron claro cuatro elementos:

  • No es correcto centrar una operativa por cercanías lingüísticas, es posible que tengamos más en común con un mercado serbio que con uno colombiano aunque al primero no lo entendemos bien por aspectos lingüísticos.
  • No es una buena decisión iniciar la internacionalización porque conocemos a alguien en destino que dice que tiene muy buenos contactos. Todos dicen tenerlos pero no siempre son operativos o los que necesitamos.
  • Es interesante la prueba piloto en países pequeños en un entorno donde nos interese atacar a medio plazo en destinos más complejos y grandes
  • No es una buena idea afianzar el modelo de distribución exterior en varios países cercanos entre sí. Es preferible elegir un grupo de países por otros motivos, incluso estando lejos los unos de los otros, hay elementos que los hacen logísticamente idóneos y no por aspectos geográficos y si por temas de divisas, legislación, aduanas, fiscalización, aspectos sociales.
  • Atender a los socios en destino en base a la confianza es clave. Para ello muy recomendable sentirse acompañado y dirigido por empresas, que como la que nosotros gestionamos, te permite minimizar los riesgos de gastar dinero en procesos inútiles o ineficientes.
  • Aprovechar situaciones de crecimiento tecnológico pendiente. Por ejemplo Italia es un caso paradigmático. Berlusconi no tenía intereses comerciales en la red digital ni en la banda ancha móvil por lo que nunca potenció Internet. Ahora esos dos años de retraso respecto a otros países como el nuestro permite afianzar posiciones rápidamente y entrar en canales de captación de cuota de mercado de un modo mucho más interesante.

En definitiva internacionalizar, en cualquier aspecto, es algo complejo sofisticado pero que nos da una nueva vía para sobre volar la estrechez inminente.

Comparativa emprendedora

Hoy me preguntaban en una de las televisiones en castellano que se emiten en USA en que se diferenciaba un emprendedor europeo de un norteamericano. La verad es que se me ocurrió hablar en términos generales no tanto de como se emprende sino de como se percibe la realidad. Les hablé del soldado invencible. Al volver al hotel pensé en rebuscar mis definiciones de como se emprende en medio mundo. Hay lugares que desarrollan modelos de crecimiento vinculados a la emprendeduría tecnológica y otros que deconstruyen esos escenarios. Veamos a cual pertenecemos con el viaje que hoy os propongo y que tiene su origen en escritos ya publiqué en otro momento pero que siguen siendo actuales y, espero, útiles.
Hace unos años, durante una entrega de premios en México, compartí mesa con un emprendedor. Sin decir su nombre es posible que muchos sepan quien es. Se trataba de alguien que en un momento determinado decidió invertir todo su capital disponible a una sola carta. Nacido en San Carlos, California, tenía el gen del emprendedor en su sangre. Rompiendo los cánones establecidos se compró un hotel abandonado en una de las zonas más peligrosas de San Francisco. En menos de una década disponía de una cadena de medio centenar de hoteles, tres mil empleados, restaurantes, zonas de ocio y una facturación de 200 millones de euros anual.

Se llama Chip Conley, conocido por un libro que habla de las normas que considera imprescindibles para ser emprendedor.  En su libro expone que el éxito empresarial se esconde la mayoría de las veces tras la acción contraria a la tradicional, a la que se espera de ti o la que el Estado ha establecido como lógica. Habla de rebeldía y de modificación de normas, de afrontar la cultura norteamericana con valor y espíritu de las generaciones que se enfrentan a sus retos diarios sin contar con la administración. Este tipo compró un motel de encuentros para parejas infieles y lo convirtió en el principio de su imperio. ¿Cómo se hace eso? ¿Qué despierta esa necesidad? Hay países que están especialmente diseñados para ello o bien, están construidos bajo esa dinámica. Los Estados Unidos son uno de ellos.

Cuando un emprendedor decide disfrutar la vida a partir de crear una oportunidad para emprender se dice que es norteamericano. Suelen tener esa concepción de la empresa y del proyecto. Hay de todo, claro está, conozco casos muy cercanos de mujeres que abandonaron su país y se vinieron a España precisamente para no vivir bajo esa presión. En los Estados Unidos la lección es el fracaso. Nunca se sale derrotado de una batalla aunque se pierda, es una nueva lección, una herida que cicatriza y que enseña. Todo lo contrario que aquí. Los americanos que emprenden un nuevo proyecto buscan diferentes caminos pero todos responden a un tronco común: crear clientes fanáticos, comprometerse con la calidad y el servicio, incorporar al rendimiento a los colaboradores y el riesgo como gasolina.

Cuando hablamos de Estados Unidos debemos casi incluir el Reino Unido. El modelo de emprendeduría se parece excepto en lo tecnológico, pero si en la variable existencial de sus protagonistas. Mientras que en países más mediterráneos como el nuestro hay cierta tendencia a que el fracaso determine para siempre la aventura empresarial, en esos otros pasa lo contrario. Aquí el error estigmatiza, allí proporciona valor añadido.

En Estados Unidos o el Reino Unido los créditos a emprendedores son mucho más sencillos de obtener, no las ayudas, sino la implicación privada en esos asuntos. Si los solicitantes han tenido algún fracaso, éste se examina y se concluye, independientemente del hecho mismo de haber cerrado un negocio, si es factible el nuevo proyecto. Se valora la experiencia de alguien que, no habiendo triunfado en un intento anterior, vuelve a probar con otra idea.

Un detalle curioso: si te suscribes a barackobama.com recibirás un montón de mails sobre las actividades del Presidente americano. Si observas el asunto, verás que cuando se refieren a cuestiones económicas o de negocios, el asunto es “President Obama means business”, lo que se puede traducir de dos formas: “El presidente Obama habla en serio” o literalmente “El presidente Obama significa negocio”. Si en España el asunto del correo en cuestión fuera parecido, ¿qué creen que pondría? ¿”negocio” o “en serio”?

En el Reino Unido, como en Estados Unidos y Japón, lo que caracteriza su economía es el libre mercado en todas sus consecuencias. En ese trasfondo conceptual el gobierno británico, a través de su Secretaria de Comercio e Inversión creó en 2003 un interesante programa, el GEP: Programa Global de Emprendimiento (GLOBAL ENTREPRENEUR PROGRAMME). Sería un programa más, entre tantos, que crean a nivel gubernamental: ayudas, herramientas, contactos y red, pero tiene una característica fundamental, que sabe aprovechar el legado colonial británico.

El GEP fue creado en el año 2003 y su finalidad es la creación de empresas sostenibles modelo star-up que utilicen al Reino Unido como base estratégica para su expansión internacional. Las ayudas también se focalizan para el desarrollo de talentos emprendedores extranjeros en el Reino Unido. La India es el primer país en donde el GEP se ha lanzado, ya que tenían presente la gran cantidad de talentos emprendedores en ese país. La gracia de esto, es que ayudan al emprendedor indio a acercarse paulatinamente a las redes de inversionistas en el Reino Unido y a construir un negocio global.

Planean encontrar a gente con potenciales ideas excepcionales, que ganen su confianza y después les proporcionaran la orientación en todos los aspectos para la creación de su negocio en el Reino Unido sea un éxito rotundo y utilicen a Reino Unido como una plataforma de lanzamiento mundial. Facilitar la entrada de emprendedores con el GEP,  permitirá estipular un marco de referencia para el ingreso de los innovadores extranjeros a Reino Unido que es acompañado de un programa migratorio altamente experto, de hecho son dos programas con garantías para la inmigración.

Además, el asesoramiento también será proporcionado en factores personales como la ubicación de sus nuevos hogares, escuelas para los niños etc. Es decir, que se selecciona a emprendedores altamente cualificados, que puedan establecerse en el R.U y que a más puedan mantenerse sin ayuda de fondos públicos y que se puedan financiar ellos mismos, eso si, se les pone en contacto con un potente red de business angels.

Curiosamente, la Unión Europea está atacando sus programas de incentivación emprendedora  a partir de los programas Erasmus. Tal vez sea el mecanismo idóneo para levantar del taburete ociosos a miles de jóvenes que se toman el final del ciclo educativo como un fin de fiesta lisérgico en lugar de un espacio de activación personal y profesional.

En el 2009 la UE a través de un programa ERASMUS, inició un programa Erasmus de intercambio para emprendedores, basado, en parte en el modelo business angels, en el que el estudiante realiza un stage de 1 a 6 meses con un empresario “acogedor”.  Se trata de poner en contacto a nuevos emprendedores con emprendedores  experimentados. El emparejamiento de emprendedores con empresarios del país receptor se lleva a cabo con la ayuda de 100 organizaciones intermediarias especializadas en servicios de apoyo a la empresa (Cámaras de Comercio, Incubadoras de empresas, Centros de Start-Up, etc.) repartidas por toda la UE.

En gran medida, si algo caracteriza el escenario de occidente es que el fracaso es un incentivo. Intentar es consustancial con el error y el error con el intento. Si no se lanza uno a buscar sus sueños, aunque duela, nunca se alcanzarán. Hay países que premian esa dedicación, ese arriesgado tránsito entre lo más difícil.

En España es todo lo contrario. Si lo intentas y va mal, se acabó. Cuesta mucho resarcirse. Se logra con mucho aval externo, ocultando los fracasos y esperando que los éxitos venideros permitan entrar en un ciclo de confianza crediticia. Terrible puesto que se pierde el gigantesco valor que proporcionaría en una sociedad en crisis de emprendeduría que muchos de los que ahora ya tienen experiencia en montar negocios, y en sus peligros y dificultades, volvieran a intentarlo. No lo hace y perdemos ese gran activo.

Otro modelo completamente distinto es el francés. La crisis alienta el espíritu emprendedor, eso está claro. Para ello es necesario en algunos países que la Administración allane el camino simplificando papeleo y costes para que los ciudadanos puedan convertirse en sus propios empresarios.

En Francia, la combinación de ambos factores ha conllevado un auténtico boom de emprendedores, una de las claves de que la recesión se haya visto más amortiguada al otro lado de los Pirineos. Está claro que los emprendedores pueden ayudar a una salida de la crisis de tipo inesperado y valorable.

Desde 2009 el Gobierno francés no para de lanzar iniciativas para promover el emprendimiento, de todo tipo y con verdadero alcance sobre la sociedad. Un país que aparentemente vive adormecido por la ayuda pública, sale a la calle en cinco minutos si algo no les parece bien. Sus derechos sociales alcanzados durante mucho tiempo de lucha se han convertido en aliados más que en problemas. Ahora están asumiendo que la crisis reduce algunos de esos modelos de uso y cobertura pero, al contrario de lo esperado, está emergiendo una generación de emprendedores de todo tipo y condición que aprovechan un modelo subsidiario como motor de cambio. Parece una extraña incoherencia pero no lo es. He vivido en Francia y puedo asegurar que las incoherencias en Francia son de lo más coherentes.

Los paquetes de medidas adoptadas sobre la emprendeduría en Francia giran alrededor de una nueva ley, según la cual, los emprendedores franceses podrán tener su patrimonio a salvo en caso de que fracase su empresa y si el cierre no esté motivado por una negligencia en la gestión. Para ello, se pueden inscribir en un Registro específico los bienes afectos a la actividad empresarial que, en caso de quiebra, serán con los que responderán a las deudas contraídas. Esta nueva ley equiparará el nivel de responsabilidad del emprendedor individual al que disfrutan los emprendedores que operan a través de una sociedad mercantil. La ley entrará en vigor en enero del 2011.

Como esta hay otras. Diferentes acciones dirigidas desde la decisión política que va más allá del subsidio o del estímulo puramente líquido. Ataca al problema, al meollo. Para alguien que arriesga todo su patrimonio en una apuesta empresarial como hace un emprendedor, cualquier apoyo encaminado a salvaguardar su histórico económico es un gran soporte. En 2009 los franceses crearon más de medio millón de empresas frente a las poco más de 300.000 puestas en marcha en el 2008.

Algo que es habitual comparar entre España y el resto del mundo es el método de puesta legal de cualquier proyecto empresarial. Mientras que en nuestro país eso se puede hacer eterno, el trámite administrativo de creación de empresas para emprendedores en Francia se ha simplificado a un solo formulario, que se puede rellenar por Internet en tres minutos. Hay un pago simplificado de las cotizaciones sociales y del IRPF, lo que ha supuesto un avance revolucionario en la economía privada francesa.

En el país galo, el comercio y los servicios son los sectores que más han aprovechado este cambio legal, aunque se ha experimentado una importante progresión en la educación, el arte y los espectáculos, los servicios de atención a la persona, la información y la comunicación. La Agencia para la Creación de Empresas de Francia detectó un crecimiento superior al 135% en estas áreas. Curiosamente todo lo contrario a lo que pasa en España que está estrechando a muy pocos nichos esa apuesta por la empresa propia. Mientras que otros países diversifican las pequeñas acciones privadas, aquí más de la mitad de los proyectos que se abrieron en los últimos seis meses tienen que ver con los servicios Web o la prestación digital. Aunque a primera vista parece que eso es un síntoma de la modernización empresarial y de sector en España, bien puede ser también un mal síntoma si no somos capaces de estructurar negocio y emprendeduría en todo el arco productivo.

Mientras que en Francia aumentan los nuevos negocios por encima de la destrucción de empresas, en España sucede todo lo contrario. En lo que llevamos de año, en este país más de diez mil autónomos desisten en sus proyectos cada mes. Esto pasa por diversas cosas, pero sobretodo por un clima social y empresarial vinculado a una moral plana y anestesiada de nuestra sociedad. Eso lo veremos en el próximo capítulo.

Otros países que afrontan de manera distinta a nosotros el modelo de emprendeduría y acción social en todo su conjunto son Alemania y Japón. Obviamente no voy a analizar país por país, sino más bien modelos nacionales que puedan ser canon o patrón de otros.

Si atendemos al modelo alemán veremos que en lo administrativo los esfuerzos han ido encaminados a reducir la fricción a la hora de montar un negocio. Allí, por ley, una empresa debe estar disponible en dos días. Eso ayuda a que grupos de emprendedores sin grandes recursos y mucha prisa puedan adoptar sus modelos de negocio con mucha más facilidad. Sin embargo el cambio en Alemania con respecto a otros entornos es que ese proceso está liderado por un cóctel informal de capital riesgo, proyectos audaces y charlas de bar. Las conversaciones ahora en algunos centros de desarrollo tecnológico de las principales ciudades alemanas gira en torno al número de usuarios únicos y de audiencias digitales. En España es cierto que hay una efervescencia en ese sentido pero parece responder más a una salida calculada a la imposibilidad de montar negocios con infraestructura compleja y que la digitalización de todo permite reducir costos e implementar el teletrabajo como sistema inicial. Luego ya se verá. En Alemania nada es improvisado. La burbuja puntocom también se cebó allí hace una década y lo saben bien.

Al contrario de lo que pasa por estos lares, los patrocinios son mucho más heterogéneos. Son muchas las empresas que están dispuestas a apoyar proyectos y a emprendedores en sus eventos o en sus productos más radicales. Aquí eso sólo pueden llevarlo a cabo las grandes empresas de siempre, coaccionando el desarrollo de nuevas iniciativas a las del gusto del patrocinador, y este siempre acaba siendo el mismo. El resultado: poca variedad emprendedora.

Leí a Rodolfo Carpintier en cierta ocasión describir ese modelo de apoyo a la emprendeduría digital. Se trataba de que un grupo de emprendedores alemanes que se habían hecho de oro gracias a Internet se organizaran en Berlín fundamentalmente para apoyar como Business Angels a otros emprendedores germanos. El resultado fue impresionante y algunos de esos apoyos se han convertido en verdaderas multinacionales que operan en medio mundo.

Se debe decir que, guardando la diferencia, precisamente están intentando lo mismo en España. Hay decenas de encuentros, citas, reuniones, clusters, que dinamizan los mecanismos que permitirán ayudar a emprendedores noveles a triunfar. Todavía la diferencia entre países, y eso lo conozco bien, es cuando el apoyo limita el territorio. Me explico, mientras que el inversor o angel empieza a examinar tu proyecto y se toma unos días o semanas para analizar la viabilidad de entrar en tu empresa, en España te impone muchas veces “focalizar en este país y luego ya veremos si salimos fuera”, en Alemania eso es completamente al revés. La filosofía y el valor emprendedor de los alemanes va directamente ligado a su voluntad por exportar. Ser la primera potencia exportadora del mundo es algo que se lleva en el modelo estructural y el emprendedor lo sabe, por ello afronta sus proyectos en ese sentido.

En términos generales, podemos decir que hay países que la emprendeduría es un estado de ánimo. Algo que va en paralelo a la manera de afrontar la vida. El caso es que no siempre ese “estado” es el que esperamos o creemos. Hay mucho tópico que viajando se curan. En Estados Unidos es evidente que lideran lo de ponerse manos a la obra, en Alemania su voluntad de exportar, en Francia la de salir de la crisis y en otros países el enfrentamiento al cloroformo social se interpreta de muchos modos.

En otros países distantes como Japón, el culto del trabajo es muy distinto. La competitividad se “educa” ya en la escuela, así como a ser un buen trabajador, fiel, y como no a ser un buen empresario. En Japón, enseñan a sus estudiantes a ser empresarios, proporcionándoles implícitamente las habilidades para ser buenos empleados, situación que no resulta a la inversa, ya que un buen empresario, trabajará en una empresa con mentalidad de negocio, aportando acciones creativas, emprendedoras, de cambio y buscando aprender para iniciar su propio negocio, en cambio un empleado, trabajará siempre sujeto a las órdenes de sus superiores, dedicándose a hacer lo que le manden. No tiene desarrollada una mentalidad de empresario. En las escuelas japonesas se enseñan conceptos como el “ser buena persona”, la honestidad, la puntualidad y la disciplina…todo regido por un principio fundamental: el respeto (los padres, a los mayores, a les jefes…)

Japón es un país muy pequeño, pero tiene 124 millones de habitantes. Ahí tuvieron su origen los diez bancos más grandes del mundo, cuentan con el índice educativo y de longevidad más alto del mundo, tiene los índices de criminalidad más bajos del mundo y su Producto Interno Bruto equivale al de Alemania, Francia e Inglaterra juntos. La mentalidad del japonés es “Ganar-Ganar”: Si gana la empresa con mi trabajo, ganaré yo en sueldo.

No es una sociedad ideal, ni mucho menos. Sin datos reales, se estima que puede haber unos 100.000 hikikomoris. Son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos. Este tipo de problemas se centran (aunque bien, no son exclusivos) en las clases media-alta y alta, donde el joven posee cuarto propio, lo cual es considerado un lujo en Japón. La palabra japonesa hikikomori significa aislamiento en español. Mientras que algunas personas sienten presión por parte del mundo exterior, y padecen agorafobia, un hikikomori reacciona con un completo aislamiento social para evitar toda la presión exterior. Podríamos decir que están larvando una sociedad muerta, una generación perdida como la que nosotros estamos ya digiriendo.

Pero hablar de emprender en el mundo en un capítulo resumido es como querer novelar la historia de la humanidad. Obviamente es un tema en si mismo, pero como lo que busco es comparar hechos anecdóticos que muestran el crítico estado en el que se encuentra nuestra sociedad y sus valores de arranque vital, con algunas pinceladas nos bastará.

Hablemos de África. No puedo dejar de referirme a los zapateros del principio de este libro. El continente negro es muy complejo en su composición obviamente y eso lo hace tremendamente atractivo. Sus gentes son muy distintas en cada una de las zonas que artificialmente dividieron los europeos hace ya algún tiempo. Hablar de países es difícil, puesto que muchos de ellos no responden a una verdadera frontera étnica, social o cultural. Tampoco en lo empresarial.

Lo que me fascina de este continente desconocido es ver como se ponen en marcha. Observar y analizar el método de emprendeduría que están gestando los africanos permite entender muchos de sus condicionantes. Muchos de los elementos que aquí nos son distantes podrían ser claves para el éxito en Europa por ejemplo.

Todo tipo de industrias cubren el arco empresarial africano. La perspectiva de que África es el escenario básico de la caridad y la ayuda internacional es errónea. Si observamos con detenimiento descubrimos un motor social potente que cree en si mismo. Hay de todo, pero África está despertando mientras una gran parte del mundo se va durmiendo. Las oportunidades de negocio recorren de punta a punta el continente. Cruzando selvas y desiertos, los africanos han afrontado con decisión el siglo XXI. En Zimbawe, en Ruanda, en el Congo y en el sur del Sudán están floreciendo nuevos negocios a la sombra de la violencia y el desgaste de las dictaduras siniestras que les han atenazado durante tanto tiempo. Si esos países tan dañados por su historia reciente están poniendo las bases para emprender su propio destino económico que no estará pasando en el resto de estados que ocultan una gran oportunidad. Sin llegar al detalle, cabe saber que en Africa todo es difícil y esa es su oportunidad. Superar las barreras se ha convertido en el mayor motor de superación de una sociedad harta de vivir de la beneficencia. Que distinto punto de vista de lo que vivimos en otros puntos del planeta incluido nuestro país, donde las dificultades se han convertido en el verdadero motor de solicitud de ayudas asistenciales y de subsidios familiares.

Si en África emprender es un gesto de supervivencia donde los llamados “cheetah” (guepardos) viven en un mundo de hipopótamos y logran crecer, en otros países del tercer mundo pasa parecido. En países como Kenia, al igual que en Bolivia, la economía de mercado no es ni capitalista ni socialista, lo que las asemeja es que fusionan a partir de las tradiciones tribales keniata o bolivarianas respectivamente.

La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.

Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.

En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.

La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, Chile, por ejemplo, creció al 7,1% en mayo de 2010. Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know howacabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América del Sur.

Como catalán he visto una sociedad, la catalana, dejar de ser líder y referente en su entorno inmediato, la he visto perder la aureola de ejemplo en temas de emprendeduría y de capacidad económica. He podido sufrir la reducción a la mínima expresión la hipotética superioridad argumental que se le presuponía a una tierra de oportunidad y de empuje. Conozco bien, por tanto, el tono que tiene la decadencia. Como catalán que ha vivido la destrucción de una clase emprendedora capaz de afrontar retos que la administración era imposible que pusiera en marcha. El Liceu, la autopista del Mediterráneo y tantos proyectos que en otras décadas tuvo que partir del impulso y el presupuesto privado. Ahora cuando la sociedad catalana se reúne para afrontar un proyecto nuevo, lo primero que se cuestiona es “cuanto nos aportará la administración”.

El GEM es una organización académica, no gubernamental, que elabora varios informes anuales sobre la actividad emprendedora. Esta organización se inició en 1999 como un partnership entre la London Business School y el Babson College. Ahora se extiende por 56 países, con la colaboración de escuelas de negocios y universidades de todo el mundo. A través del Global Entrepreneurship Monitor descubrimos que España es la sociedad número 40 más emprendedora de una selección de 66. Por delante hay países del centro y sur de América, algún africano y varios asiáticos. De Europa tamién hay que nos supera. Que le vamos a hacer. Es un síntoma de un desánimo estructural, de una patología social y de un clima empresarial.

Un destino, no un precipicio

Hoy tres aviones. Todo para buscar un camino. Presentando propuestas de internacionalización para pymes españolas pienso en lo mucho que se puede hacer y no se hace. Por miedo, por desconocimiento o por malos consejeros. Desde que iniciamos este camino, más de un centenar de pymes españolas, italianas y portuguesas ya han iniciado sus operaciones en el exterior. Les decimos que de pymes han pasado a multinacionales. Vender un poco más para contrarrestar la caída de consumo y el aumento de impuestos. Cuando nos preguntan ¿y si nos equivocamos y no sale bien? Benjamin Franklin dijo en cierta ocasión que “él no se había equivocado nunca, lo que pasaba es que había tenido 10.000 ideas que no funcionaron. Edison aseguraba que “cada una de las 200 bombillas que no funcionaron le enseñaron algo que probó en el siguiente intento”. Habitualmente se subestima la importancia del intento, del fracaso, del error. Sobretodo cuando, equivocarse puede ser la única manera de empezar.
Tener un sueño y hacer todo lo posible por llevarlo a cabo no tiene precio, es gratificante por el mero hecho de recorrer el camino. Una vez, al iniciar una intervención en un congreso para emprendedores, comuniqué a los asistentes que les regalaba cien mil euros. Les pregunté que harían con ellos. Unos dijeron viajar (muchos), otros pagar la hipoteca (bastantes), un par pagársela a sus padres (que buenos hijos), una docena meterlo en el banco (los que no me han leído nunca), pero la mayoría dijo que “montar un negocio”. Obviamente el público de ese evento no era representativo de la sociedad española, pero estaría bien que así fuera. E

Conozco un tipo que es un emprendedor desde los 16 años. Algo que aunque especial, no parece extraordinario sino fuera porque ahora factura más de 40 millones de euros al año fabricando mil productos distintos, pero que empezó empapelando pisos. Decía, “los que quieran seguirme que vengan, algunos no pensamos parar. Se refería a empezar una obra, la que fuera, no importaba. Si era una piscina, un mueble o un bar musical. A veces me comenta lo difícil que es emprender en España, pero sobretodo recalca lo difícil que es emprender siendo español. Son cosas distintas. El europeo tiene una manera muy particular de entender la ayuda. Espera el mantel, los platos y los cubiertos puestos, la cena en camino y la tele puesta. Antes, dice mi amigo, no era así. Se esperaba poco, se iba uno a buscar todo y si la cena estaba por hacer se ponía a hacerla.

Hay de todo en este reino complejo, pero no me negarán que cuando alguien monta un negocio aquí lo primero que se plantea es “donde puede obtener alguna ayuda o subvención”. No digo que no se precise, de hecho es una de las cosas que considero apropiadas de otros lugares que si apuestan ciertamente (y no de boquilla) por la emprendeduría. El problema es que ese es el elemento central del principio de la actividad para muchos portadores de powerpoints. No se puede iniciar un proyecto que quieres vender como “el de tu vida” sin apostar apenas nada y esperando que te lo ponga todo un “Business Angel”, un inversor incauto o una administración protectora. Sigo pensando en aquello del emprendedor freemium.

La mayoría de la gente, sin darse cuenta, continúa esperando que el Estado los identifique como ciudadanos débiles, les reduzca su criterio individual, les conceda una plaza en la incubadora social, les muestre las ayudas posibles, les conceda soporte y les recorte libertades. Al depender de más ayudas, el ciudadano cada vez tiene menos opciones de autogestión. El emprendedor debe salir de ese circuito viciado y vicioso y olvidarse por un momento de todo ese barrizal y afrontar sus retos con lo dispuesto. La cultura asociada a las ayudas “de partida finalista” se acerca en gran medida a la del subsidio.

Obviamente, que la administración se haya decidido por el subsidio en lugar de por las políticas activas para estimular la acción durante mucho tiempo, ha resultado lo que vivimos ahora: una sociedad adormecida y apoltronada incapaz de rebelarse de manera eficiente. Es responsable de esa apatía toda la sociedad por derivación. Que gran invento este de tener a todo el mundo esperando el rescate (nunca mejor dicho). Pensemos en una metáfora de las que me gustan, las ambientadas en el desierto:

Imaginemos un desierto. Dos ciudadanos anónimos esperan hace horas que alguien los saque de ahí. Si el tiempo pasa y nada ocurre seguramente morirán. Uno de ellos empieza a andar. No hay dirección concreta ni plan. Sólo intuición y valor. El otro espera que llegue un helicóptero. ¿Quién tiene opciones de salvarse? Quien se queda esperando no molesta. Si llega o no el helicóptero es indiferente. El otro, el que busca un oasis es un ciudadano complejo, incómodo, activo y pertinaz. Eso molesta mucho.

Mañana tomaré dos vuelos más dispuesto a, como dije ayer, a buscar caminos desconocidos, aprender de todo y de todos. Cada vez son menos los porrazos por inexperiencia. Son muchos los consultores de mi empresa que dan apoyo a mi trabajo y muchos los países que respeto del modo más íntimo y sincero para poder trabajar honestamente con ellos. Hace mucho que me esfuerzo en despertar con música extraordinaria y palabras maravillosas para que me ayuden a seguir viendo a lo lejos un destino y no un precipicio. Decía Littlewood: “si no nos perdemos nunca, no encontraremos otros caminos

¿Cómo internacionalizar?

El lunes estuve en Zaragoza, ayer en Murcia y hoy estaré en Gijón. El jueves en Palma de Mallorca y el viernes en Sevilla. La semana que viene regreso a mi casa en Londres pero en menos de tres días vuelvo a América. No me he vuelto loco (creo) ni soy concursante de algún programa televisivo. Llevo más de dieciséis años haciendo esto. Esta movilidad me permite tener un punto de vista dinámico de las cosas.  Mis tres ocupaciones principales giran en torno a emprender o impulsar nuevas empresas, asesorar responsables políticos y empresariales y organizar planes de internacionalización para compañías medianas o pequeñas.
Viajar mucho permite combinar esas tres operativas profesionales, pero sobretodo ayuda a la última de ellas. Os dejo hoy con las cinco fases de la internacionalización más habituales y que debemos tener en cuenta cuando decidimos entrar en ese tránsito. Si alguno de vosotros está exhausto de caminar en el desierto, habéis sufrido la tomadura de pelo que suponen los organismos públicos que se dicen de “impulso para internacionalización” o, simplemente, queréis intentarlo pues nada se pierde, no lo dudéis e intentadlo de la mano de quienes os puedan conducir, acompañar y asesorar en ese tránsito que no es sencillo.

Permitidme un inciso. Estos días vivimos una escena siniestra. Parece que se acepta la situación económica de este país, como si alguna cosa buena hubiera pasado. Ya no se habla de quiebra, ni de insolvencia, ni de cierres, ni de expedientes de regulación, ni las administraciones públicas en fallida y sin poder pagar nóminas, ni nos asombramos de las cifras de paro, ni de que el consumo solo se acentúe en rebajas, ni que no se venda ni un piso, ni un coche, ni un torrao, como si la nacionalización de las cajas lo solucionara todo, etc. La verdad seguirá pesando y nos explotará en la cara. La quiebra del sistema sigue siendo una altísima posibilidad aunque se falseen las percepciones a base de “imprimir dinero y aumentar deuda”, la insolvencia de la banca se manifestará una vez se tenga que pagar el FROB y sus derivados a porcentajes de espanto, el recorte de gastos públicos desacelera una economía en casi parada técnica, la falta de consumo no hace más que aumentar ese hecho, el paro no remontará hasta que este país crezca por encima del 2,4% (algo que no veremos en años) y la ventilada de cajas la pagaremos todos con impuestos que dejarán menos capacidad de inversión a empresas y ciudadanos. ¿Por qué entonces esa sensación de que vamos a mejor? Por inercia, por la maravillosa elegancia del “enano inércico”.

La verdad es mucho más grave y seguir pensando en nuevos mercados es imprescindible para los que no quieran que les pille el último toro. Los que fuimos consecuentes con lo que escribíamos y nos fuimos a otros mercados sabemos lo duro que es, pero podemos ayudar a otros. Hace unos días, un buen amigo me comentaba que lo había intentado en Chile y que tuvo que regresar pues no logró su objetivo, que estaba derrotado. Muchos vendrán sin haberlo logrado, es posible, pero, ¿recordáis la historia de los dos abandonados en el desierto? Si no la recordáis mañana la pongo aquí mismo.

Pero, ¿cómo internacionalizarse?

Se puede hacer ocasionalmente, aunque no lo recomiendo. La empresa exporta de manera esporádica porque ha recibido pedidos del exterior, normalmente sin haberlos buscado. La empresa no ejerce ningún control sobre las variedades de marketing en el país al cual se dirige la venta, únicamente aprueba el precio de venta del importador.

Podemos exportar de manera experimental, como mecanismo. Se requiere un agente o “tractor” que te ayude en ese tránsito. La empresa decide iniciar el proceso y busca mercados a los cuales exportar sin depender de los pedidos ocasionales. Realiza acciones de promoción dirigidas a los agentes importadores de los países a los cuales vende o quiere vender, pero no controla el precio de venta final, sino el precio de costo para el distribuidor.

La internacionalización regular, a la que yo me dedico, es la que permite que alguien te impulse y genere ecosistemas de relación para que a la larga tú mismo puedas hacerlo. Se buscan lobbys cercanos y se estructuran agendas de mucho valor, que nada tienen que ver con las que un organismo gubernamental te suele montar y que te cuestan dinero y tiempo y cuyos efectos suelen ser ridículos. Si la empresa empieza a realizar exportaciones, o se instala por que es de servicios, a una base estable de clientes y se dedica a reservar una parte de su capacidad de producción para la exportación, este es el que debe afianzarse. En esta etapa, las empresas suelen crear un departamento de exportación con una persona a cargo de esta actividad que suele ser mi punto de enlace. Controlan además de las variables de marketing, el diseño externo del producto y puede colaborar en la fijación de precios y en las acciones de promoción de la venta al detalle.

Cuando estos modelos funcionan hay una fase determinante que es la de disponer filiales en el exterior. Pueden ser de tipo filial, sucursal o vía partner agente. La primera es como si tuviéramos un hijo de la empresa en ese país, la segunda como si tuviéramos un brazo y la tercera como si tuviéramos un amigo. La primera si falla nos afecta emocionalmente pero el cuerpo de la empresa queda intacto, el segundo nos afecta menos emocionalmente pero atenta contra el conjunto de la compañía y el tercero tiene un riesgo de pérdida evidente. Recomiendo la primera.

Finalmente, el establecimiento de esa filial supone una fase muy compleja pero apasionante. Ya he ayudado a una decena de PYMES y os aseguro que es algo maravilloso. Ver como empresas en cierre inminente en España se lanzan a la aventura exterior y logran afianzar un mercado es algo extraordinario. Aprovechar lo que sabemos hacer y darle valor en el exterior sirve.

Cuando una empresa pequeña se afianza en el exterior pasa a ser una multinacional con todo lo que eso comporta. Son pequeñas multinacionales. La empresa debe comprometer mayores recursos, asumiendo niveles de riesgo muy superiores a los de etapas anteriores obviamente, pero con un mercado también mucho más diverso y repleto de oportunidades.

En breve os hablaré de otro modelo de inversión exterior con el que tengo experiencia y que se refiere a la “inversión vía proyectos” donde no es preciso intervenir en una internacionalización precisa sino en la participación de operativas que se seleccionan cuidadosamente.

El chatarrero digital

Que hay españoles emprendedores en cualquier parte del mundo es una realidad que supera cualquier novela. Ayer, desayunando en la sala club del aeropuerto Juan Santa María de Costa Rica, estuve charlando con algunos empresarios hispanos que allí afrontan  el reto de rodear el escenario económico en Europa. No huyen, no escapan, sólo intentan tener la oportunidad de prosperar, de perseguir sus sueños.
Hablar de emprender lejos de tu país no comporta olvidarte de él, sino todo lo contrario. Ninguno de los presentes contemplaba el impulso de sus empresas deslocalizándolas, más bien, planteando modelos de gestión que permitieran la internacionalización de sus productos y marcas.

La verdad es que, atendiendo a la gran farsa que se está orquestando en España, poca gana queda de ser cómplices del desmantelamiento. A mí no me la dan. Si quieren seguir llamando reestructuración a la voladura controlada de todo el sistema financiero encabezado por las cajas de ahorros, adelante, lo miraremos desde la butaca en primera fila.

Estuvimos leyendo prensa, algunos ya tenían los titulares de los diarios digitales que hablaban de la rueda de prensa de la  ministra Salgado. Otros comentaban no sé que de Laporta. Cada uno a lo suyo. No obstante, que el ejecutivo español decidiera comunicar ayer a bombo sin platillo que se van a nacionalizar las cajas y su posterior privatización, no es más que ratificar tanto lo que unos llevamos denunciando hace años y otros negando hace tiempo. No va a quedar ni el Tato.

No tiene nada que ver, lo acepto, pero todo está relacionado. El gobierno sigue sin entender donde está el problema, la banca continúa sin redimir sus pecados y otros permanecen sentados frente al televisor esperando su cucharada de cloroformo semanal. Pues eso, que el banco resultante de la operativa Caja Madrid y Bancaja precise 10.000 millones adicionales para el arreglo del dobladillo es un insulto a todos cuantos están cerrando sus empresas y dejando sin ingresos a sus familias por falta de crédito y liquidez. Hemos pasado del país de los parados al país de la parálisis. O ponemos remedio a esta tomadura de pelo o no nos van a dejar espacio para emprender, para afrontar nuestras vidas y nuestros objetivos con posibilidades para crecer.

En esa conversación de ayer tuve la oportunidad de conocer a un empresario asturiano que tenía un negocio aparentemente imposible de modernizar, de digitalizar, de estructurar en un modelo de vanguardia. Había llegado a la conclusión de que sólo podía internacionalizar si replicaba el modelo en otro país, había escogido Costa Rica y Panamá. Le demostré que eso no era necesariamente así y le conté una de las experiencias profesionales de las que más orgulloso estoy.

Hace un par de años un amigo me llamó para pedirme ayuda. Su negocio estaba en quiebra. Tenía un desguace de vehículos y, contrariamente a lo previsto, la crisis no le estaba beneficiando. Sus ventas habían caído en picado. Su modelo de negocio dependía de que los automóviles que debía descuartizar no eran suficientes para ofrecer un recurso atractivo a los escasos compradores que se acercaban a su superficie en las afueras de una pequeña población al norte de Barcelona.

Me instalé en su empresa durante dos semanas. Examiné los procesos y hablé con los implicados. Al poco le ofrecí una solución que resultó ser muy beneficiosa. Lo primero que le comenté era que su sistema de desguazar los autos debía estar sintetizado. Para ello compré una base de datos que aportaba la mayoría de modelos y marcas del mercado. El sencillo software que instalamos en una PDA permitía que el desmontaje se codificara y concediera una ubicación ordenada de todas la piezas. Asi se lograba una eficaz distribución y una eficiente inventario a tiempo real. Ese listado se incorporaba a una base de datos en las oficinas de la empresa.

Hasta ese punto nada nuevo, nada especial. No disponíamos de ninguna característica que diferenciara ese negocio de otros que ya hacían algo parecido. La singularidad, el diferencial, el valor añadido se logró en el preciso instante que esa base de datos, esa eficiente máquina de ordenar las existencias, se digitalizó en la red. A partir de ese instante las ventas online empezaron a producirse. En menos de un año la facturación aumentó a niveles impensables durante la crisis.

A pesar de todo esto, no nos paramos. Ramón, que así se llama el hombre que decidió no detenerse ante las dificultades, preguntó si era factible vender piezas de coches clásicos por Internet. Fue posible. Esa es ahora una de sus principales ofertas. Se ha convertido en un hub de captación para los coleccionistas y un conector para los exclusivos clientes que se esconden tras el apasionado mundo de los coches de autor. Ahora sus ventas se miden por países y no por comarcas.

Escuchando a los que nos gobiernan y atendiendo a los que garantizan nuestro ahorros, no puedo más que pedir a todos los que nos encontramos aquí que no se detenga nadie, que no se duerman, que hay oportunidades pero todas requieren afrontar los retos con entusiasmo y valor. Si una chatarrería clásica pudo convertirse en un referente digital, que no podemos conseguir cualquiera de nosotros.

Internacionalizar pymes

Hoy os dejo con la traducción de un nuevo capítulo de la seccióneconomía en efectivo” que hice para el programa “el món a Rac1” de la cadena de radio RAC1. Durante unos veinte minutos tratamos el tema de la internacionalización de las empresas y que se puede hacer para vender en el exterior. Lo importante del programa no es tanto las claves de como, sino el hecho de que es una opción más para afrontar el difícil momento y, sobretodo, que no debe ser un tema tabú para las pymes, se puede.
Lo que decíamos, justamente salir a fuera a hacer negocios es una de tus especialidades, no paras, todo el día para arriba y para abajo… Pero, ¿por qué tendríamos que ir fuera, al extranjero, con nuestro negocio?

Cuando alguien dice que una crisis es una oportunidad, es una forma débil de hablar de la crisis, porque la crisis es un problema grave para todo el mundo. Y para las empresas que ya existen, las que tienen mucho tiempo y hasta para las que están en proyecto o se están montando, la opción de salir fuera y coger otros mercados es una de las posibilidades cuando el mercado de aquí se está secando. De hecho, todavía vienen tiempos muy complicados, hablar hoy de esto no es una casualidad, porque las cosas se van a complicar, seguramente, durante los próximos 3-4 meses y será un momento en el que, alguien que quiera sobrevivir, en muchos casos, tendrá que pensar en buscar nuevos mercados. Estos nuevos mercados pueden ser una única salida para algunos, puede ser una manera de mejorar sus propios rendimientos que tienen aquí, puede ser una forma de aumentar nuevos mercados. De hecho tenemos productos que aquí pueden ser rentables pero pueden serlo mucho más en otros sitios. Tenemos, por ejemplo, la posibilidad de aprender de otros mercados para mejorar nuestros productos o aprovechar un conocimiento que hemos adquirido aquí (el know-how que tenemos como empresa) y poderlo exportar a lugares donde todavía esto sea un valor añadido.

Hoy Marc, si sois pequeños y medianos empresarios (hasta grandes) os dará alguna idea en este sentido. Pero antes situémonos un poco, Marc. ¿Qué es mejor? ¿Empezar de cero en el extranjero o salir con un negocio iniciado aquí?

Lo que hay que hacer es un planteamiento similar al que hacemos al montar una empresa. Una buena idea no garantiza que el negocio funcione. Es decir: “No, tengo una gran idea, y he montado un Business Plan que me dice que esto será perfecto” Y luego no funciona porque es  demasiado perfecto. Seguramente porque la idea era muy buena pero no había una necesidad. Primero, hay que examinar las necesidades, sea aquí o donde sea. Si es, por ejemplo, en el exterior, en otro país, debemos saber qué necesidades tienen. Yo pongo el ejemplo de uno de los casos que he vivido, en Kazajistán (una ex república soviética), donde una empresa de zapatos examino países y uno donde hacían falta zapatos era Kazajistán. Y dices, ¿en Kazajistán nadie hace zapatos? ¡Pues no! Los zapatos los compraban en China, con un modelo muy concreto, con suela de goma… un zapato de poca categoría. Y Kazajistán es un país en el que en algunos sectores sociales está aumentando el poder adquisitivo y empiezan a tener algunos estándares estéticos europeos. Y alguien que podía producir esto y llevarlo a mercado empezó a comprar tiendas y espacios en el centro de las capitales de Kazajistán (guardemos las diferencias) pero en estos momentos se están vendiendo zapatos a mansalva. Es una manera de afrontar un nuevo mercado. ¿Qué les falta? Están creciendo, los países que ahora crecen (que son muchos) tienen muchas necesidades de equiparación, a nivel de producto y de consumo de tipo occidental.

¿Cómo podemos saber nosotros qué necesita un país para encontrar una brecha donde hacer las primeras ventas?

Haciendo un examen. No podemos basarnos en expectativas que alguien nos ha contado. En este caso, por ejemplo, no lo que yo digo y exclusivamente o lo que dice alguna persona que sepa un poco más del tema. Lo que hay que hacer es revisar el espacio y hacer un presupuesto de lo supondría ir a otros países, hacer un examen real. Esto no es coger un avión en Business-class, pasarte dos semanas y ya sé lo que tengo que hacer, ya sé cómo internacionalizar y hacer negocios fuera. ¡No es esto! Uno se tiene que implicar en la sociedad del país donde surge esta posibilidad de negocio y sobre todo conocer el mercado para, poco a poco, irse implicando.

Deben haber muchos mitos y leyendas con esto de salir fuera, al extranjero, porque más o menos todo empresario quizás se lo ha planteado en algún momento. ¿Qué mitos debemos dejar de lado?

Básicamente que no es llegar y besar el santo. Desde nuestra visión occidental, queremos ir a países del Tercer Mundo, que todavía están creciendo, donde será facilísimo porque yo sé más que ellos. Pues resulta que vas allí y te estrellas. Y te estrellas porque ellos tienen una manera muy diferente a la tuya de entender todo esto, la microeconomía funciona de forma más potente. Por ejemplo, irse a ciertos países de Latinoamérica donde crees que tú tienes un know-how y una capacidad de desarrollo de productos muy superior a la suya y resulta que esto allí no se vende. Ellos trabajan en otro modelo. Ir a países muy avanzados (Estados Unidos u otros) y pensar que allí será muy fácil porque es un mercado muy grande o irse a la China porque son mil millones… estos mitos o ideas preconcebidas no funcionan. El proyecto de trabajar fuera, de poner en marcha la exportación de productos propios tiene mucho que ver con la capacidad de digitalización de estos productos. ¿Cómo podemos vender sin ir? ¿Cómo podemos importar cosas que nos puedan complementar? Esto también es negocio internacional ¿Cómo podemos adquirir cosas de fuera para nuestro negocio de aquí? Toda esta dualidad, este feed-back en importar y exportar productos es una de las posibilidades para tener éxito.

¿Hay diferentes maneras de salir al extranjero, no?

Sí, bueno, si alguien que nos esté escuchando tiene pensado ir a algún país del mundo a desarrollar su negocio tiene tres opciones: Acción comercial pura y dura, yo tengo una plataforma de venta y vendo des de aquí a todo el mundo y puedo hacerlo y como máximo puedo coger algún agente comercial local y por ejemplo vendo zapatos, software o lo que sea. Esta es la manera más sencilla, buscar alguien que nos ayude desde allí y prácticamente no ir nunca. Es una opción. La otra es instalarnos físicamente, esta es la más compleja, en teoría, porque tiene dos opciones: la filial o la sucursal. La filial, ya lo dice el nombre, es como poner un hijo allí, es como tener una parte de ti en aquella zona (por ejemplo cualquier país del mundo) en el que montas una pequeña filial y si te pasa algo es como si tuvieras un brazo de tu empresa y si no funciona te lo cortan pero la empresa como tal funciona. Tener una sucursal, que es otra manera de implantarse, es diferente. Si le pasa algo, es una sucursal de tu empresa que entra en crisis y además afecta a toda tu estructura empresarial. Y la tercera, y la más viable en estos momentos, o la que yo más recomiendo, es la de encontrar un partner local. Aquí hay que andarse con cuidado.

¿Qué es un partner local?

Un partner local es aquel acompañante que tendrías en tu proceso de ir al exterior.

Como un socio en el lugar, ¿no?

De hecho es un socio y también hay varias maneras. Para ir directo a la que yo recomiendo, es crear una tercera empresa, local, tú te das de alta allí como empresa, existes (como sucursal o filial, como quieras). Entonces pactas con una empresa que hayas examinado con ayuda de alguien, descubrir que la empresa es seria, que tiene capacidad de implantación pero le falta algo que tú le puedas aportar y ella tiene algo que tú no tienes, que evidentemente es la implantación. Cuando llegas a este pacto, estableces cómo puedes permanecer allí. Y esto se llama Vía Partner, y Vía Partner puedes crear una tercera empresa participada por los dos y, normalmente, es la que ofrece mayor éxito.

Pero tienes que tener mucha confianza en alguien, ¿no? ¿Cómo podemos saber que es alguien de fiar? Porque, claro, nos podemos pillar los dedos…

De la misma manera que cuando haces una UT (Unión Temporal) de empresas aquí, también te tienes que fiar, en principio, de los informes, del papeleo, del análisis, de Google, de mil cosas donde al final acabas buscando información. No hay mucho más, pero evidentemente hay cuerpos consulares donde preguntar, hay cámaras de comercio para averiguar, etc.

Hablemos de importación-exportación, aquello que dices: yo hago fuets y los exporto. O bien importo un vodka de Rusia, lo que sea. ¿Qué preguntas debemos formularnos para saber si estamos en disposición de hacerlo con nuestro producto?

A veces, debemos tener claro que llevar el negocio al exterior pasa, en ocasiones, por casualidad. Yo conozco un caso llamado Jamones 2.0 (unos jamones que se hacen en Granada, en la Alpujarra), conozco la persona que puso en marcha este proyecto, lo puso en marcha como un proyecto de emprendeduría propia, complementario a su trabajo habitual, y empezó a buscar fórmulas de promoción de su producto: Empezó a poner un poco de jamón en una bolsa de plástico y enviárselo a algunos amigos de Facebook, cosas por el estilo. Hasta que, de algún modo, llegó este producto a alguien de Londres. Sin saber cómo ni de qué manera, llegó a Londres. Y esta persona se dedicaba a gestionar un restaurante en Londres, y este restaurante de Londres dijo que quería jamón de allá, de aquella señora. Y de momento, ya estaba, ya estaba trabajando en el exterior, ya estaba internacionalizado su negocio. Pero es que en este momento son dos decenas de restaurantes de todo Gran Bretaña que le piden este jamón específicamente a esta señora. Pues esto a veces pasa por casualidad, está vendiendo fuera más que aquí. El 70% de su facturación está exteriorizada. ¿Cómo podemos hallar? ¿Dónde podemos ir? Muchas veces son casualidades y otras son un planteamiento previo, una estrategia… pero no te viene garantizada esta estrategia.

Ahora se habla mucho de Asia y de que es el mercado. ¿Es uno de los mercados que debemos mirar con mayor atención?

Hay que ser experto, hasta existen escuelas de negocios que ofrecen másteres específicos sobre cómo hacer negocios en China. El problema de China es la conceptualización que tienen. Yo respecto a China no tengo demasiada experiencia, hay que decirlo, pero lo que conozco de la gente que está trabajando allí es que se sorprenden de su capacidad de copiarlo todo y esto conlleva un riesgo enorme. A veces cuento el caso de Industrias Figueras (de sillas), hubo un viaje que se hizo allí y me acuerdo que en un momento determinado presentaron uno de los directivos de Industrias Figueras a unos chinos que le dijeron que estaban encantados de conocerlo, que para ellos era como un héroe, que en las propias Industrias Figueras era un personaje y estaban tan orgullosos de conocerle y de que le hubieran llevado a su propia industria que le abrieron las puertas de su propia factoría de allá y le mostraron todo lo que hacían Y eran exactamente iguales que las del señor Figueras. Y claro, el señor Figueras dijo: ¿Esto qué es? Y dijeron: No, es que estaban tan orgullosos de lo bien que copiaban y maravillados de su producto. Es decir, cuidado con China porque es un país con una capacidad para copiar brutal.

Y todo el tema de India, que también dicen que es un mercado emergente…

Sí, claro, pero son espacios que por el mero hecho de que su clase media, que es incipiente, crezca el 0,1% ya son 10 millones de personas más como posibles clientes. Es un tema puramente numérico, pero cuidado porque la competencia allí es vital. Y si nos pensamos que podemos entrar en estos mercados, exclusivamente, porque la mano de obra es más económica también nos estaremos equivocando de modelo.

¿América Latina?

América Latina es donde más experiencia tengo y donde, realmente, hace muchos años que buscamos fórmulas de negocio. Allí, lo que hay que entender es que no podemos hablar de América Latina, debemos hablar país por país y modelo por modelo.

País por país porque hay muchas diferencias, ¿no?

Porque no tiene nada que ver Honduras con Guatemala, no tiene nada que ver Panamá con Chile o Argentina con Brasil. Estamos hablando de economías muy diferenciadas con unos modelos económicos también muy diferenciados.

Dices que quizás Chile se está marcando como una buena opción, ¿no?

Chile, en el ámbito tecnológico es puntero pero, por ejemplo, Panamá (donde he estado recientemente) descubrimos que son países que tienen una reducida penetración de internet (Panamá la tiene muy baja, Chile la tiene muy alta) pero, por ejemplo, en el tema de desarrollar negocios allá de carácter digital son oportunidades muy grandes porque, de la poca penetración de internet que tiene Panamá, prácticamente todo el mundo está conectado a través de una red social y a través del móvil. Panamá es el país con más móviles por habitante del mundo. Chile es el país con una penetración de redes sociales más alta del mundo. Brasil es el país donde no hay forma de que Facebook sea capaz de vencer a Orkut, otra red social muy propia. Son espacios muy propios, donde trabajar es sencillo por el tema idiomático (prefieren hablar con un español que con un norteamericano, pese a que el norteamericano hable español). A ellos el acento “gringo” no les maravilla aunque ellos tienen una capacidad anglófila para utilizar palabras inglesas muy a menudo pero su confianza hacia occidente se encara mucho hacia los españoles.

Y de eso podemos sacar partido, ¿no?…

Seguramente

¿Y en África?

África es el continente que más crece el mundo en estos momentos en términos porcentuales pero, claro, viene de tan lejos que es muy difícil. Hay oportunidades, sobre todo para el mundo de la construcción, para el mundo de la promoción inmobiliaria desde el punto de vista de llegar a pactos con gobiernos locales que están desarrollando proyectos que vienen subvencionados por organismos internacionales. Pero cuidado, porque allí sí que tienes que ir de la mano de alguien.

Ya…

La ruina es muy probable si no sabes con quien vas.

Sí, claro, hay que ser de máxima confianza…

Sí, pero no porque ellos sean más propensos a tomar el pelo a nadie. No, el problema está en que es un mundo totalmente diferente, contrario al que nosotros conocemos y los mecanismos sociales no tienen nada que ver.

¿Recomendarías a algún pequeño empresario y/o mediano empresario que nos esté escuchando de probarlo?

¡Sí! Es que algunos no tendrán más remedio.

¡Como mínimo! Para decir: ¿cómo empiezo?

Sí, lo que pasa es que tampoco confiemos demasiado, es decir, nos pueden ayudar pero tenemos que ser nosotros mismos los que podemos poner en marcha las cosas.

Marc Vidal, es analista económico, ¡Gracias, que vaya bien, hasta la semana que viene! ¡Adiós!

¡Hasta la semana que viene! ¡Adiós!

Innovación Balear

Hoy he estado en Mallorca. De hecho escribo esto desde el aeropuerto antes de uno de los tres vuelos del día si la autoridad no lo impide y la nube de cenizas lo permite. Tras unas horas en este maravilloso lugar, me ha quedado claro porque esta isla tiene una crisis específica. Su dependencia del turismo es enorme y su voluntad de complementar ese modelo económico no es lo suficientemente intenso como para ser optimistas. Está claro que cuando tu motor es algo como la ingente cantidad de turistas que por mar o por aire llegan a tu casa lo que tienes que hacer es rentabilizarlo al máximo. Hasta aquí bien, pero si el mecanismo no se engrasa se pierde el valor. 

El sistema no ha mejorado integralmente en años, no se ha modernizado de manera sustancial, no aporta grandes diferencias con la apuesta de cualquier zona costera, no implementa tecnología en su oferta y seguramente no asiste a los tiempos que corren con la voluntad de implicarse al nível que la nueva economía exige. Aun así la voluntad de sus gentes es encomiable. He estado con algunos innovadores dispuestos a afrontar proyectos saludables, con ideas interesantes y con entusiasmo, pero con una pared frente a ellos de gran espesor. La crisis se está cebando con esta buena gente a medida que la política escupe todas sus miserias. Están alucinados con todo lo que le ha pasado. Me pregunto si haber mantenido una actitud condescendiente y anestésica con su clase política ha engordado el marrano y ahora no saben como sacrificarlo.

Sin embargo, hay algún destello que permite entrever que en Mallorca, como supongo en muchos otros sitios hay oportunidad de cambio y de afrontar el futuro con algo de optimismo. Curiosamente la mayoría de proyectos que hoy me presentaban no tenían nada que ver con el turismo y se adentraban en otros modelos. La asignatura pendiente sigue siendo la internacionalización. 

En la conferencia de hoy he intentado mostrar los elementos que considero fundamentales para emprender, para innovar y para hacerlo en el entorno económico y social que nos ha tocado vivir. Estoy satisfecho con lo que hemos compartido hoy pero sigo pensando que el vuelco precisa de mucho más. De momento, la gente que hoy se ha acercado al evento en cuestión son los abanderados, los hubs de una nueva opción de progreso y modernidad, pero la clave estará en saber si éstos podrán ser tractores en sus entornos más inmediatos. Espero que si. También hemos comentado elementos de la economía digital, de la internacionalización y de los modelos de negocio con más opciones en los tiempos futuros.

Ahora bien, dejadme que os aporte una anécdota personal que me ha parecido muy entendedora. Uno de los ejemplos más claros de que aquí algunos no han entendido el momento en el que viven es la factura que me han soplado en una cafetería en una zona muy normalita de la capital antes de que me recogiera el taxi que me llevó a esta terminal. Fijaros: “sándwich variado de pollo y lechuga con pan integral” son 7,45 euros, un “refresco de coca cola Light” 5,25, un “snack de patatas en sobre pequeñas” 3,55 euros, “una minitarta de queso farggi precocinada” 5,25 euros, una “chocolatina huesitos” 2,85 euros y “un puto café solo sin azúcar ni sacarina” 1,95 euros. El total de tan exquisito menú ha ascendido a 26,30 euros. Obviamente no lo he pagado y "hemos llegado a un acuerdo", una quita del 50% que para algo uno se ha dedicado unos años a esto de la bolsa.

¿Tendrá esto algo que ver con el recorte zapateril?. Innovar para ganar más no era esto, no era apuñalar al prójimo aunque sea catalán, que está igual de feo. Si desean enfrentarse a una caída en la facturación deberían de idear otros mecanismos, esto sólo ayuda a que uno como yo no vuelva, y si lo hace será con mi abogada. 

Prepara La Cartera

Imagina un acantilado al que te acercas peligrosamente. Una vez estás frente al punto final decides empezar a construir una pasarela sujeta únicamente por la base más cercana a tus pies. Al otro lado nada, sólo el vacío. Como debes seguir caminando ya que ese es tu destino, vas añadiendo tablas a ese puente sin apoyos. A medida que parece menos sostenible aceleras el ritmo de construcción y a su vez lo haces más ancho  y más largo. Sabemos que tarde o temprano cederá, es cuestión de tiempo. Mientras tanto las obras de sujeción de la plataforma cada vez son más caras, pues la presión hacia el fondo es mayor y los contrapesos que precisa el único punto de apoyo deben ser más pesados y mucho más caros.
Lo bueno del plan de rescate encubierto que hoy ha provocado la euforia en los mercados es que parece lo único que de momento se puede hacer. Ahora bien, cabe definir lo que supone y lo que es. Ese dinero no deja de ser un paquete que saldrá de emitir más deuda pública en un escenario en el que es la deuda pública la que ha generado este agujero. Es como querer apagar un incendio con gasolina. Ahora ya sabemos que, entre el riesgo inflacionista y la posibilidad de un default de algún país europeo, la Unión Europea ha asumido el primer peligro.

Que la bolsa esté subiendo hoy es normal, lo que no es normal es la generalizada alegría de quienes van a pagar este guiso. Alemania ya ha empezado a  comprar deuda española a fin de que no colapsemos. Recuerden que Zapatero aseguró que era “una locura” que España necesitara dinero para cubrir su deuda. El jueves pedía a la banca española que se hiciera cargo de unos vencimientos y hoy calla como un ratón al ver como nos compra papel el Bundesbank.

¡Que bien! Ya tenemos compradores para colocar los vencimientos. Es normal que lo hagan, yo también lo haré durante un tiempo. Ahora ya sabemos que el riesgo de impago ha desaparecido pues el dinero con el que los alemanes, franceses y británicos compran nuestra deuda es el montante del crédito que ellos van a disfrutar y que nosotros vamos a pagar con nuestros impuestos.

Es habitual que el ciudadano de a píe asuma como bueno este tipo de asuntos. Las grandes decisiones políticas quedan lejos de la vida cotidiana. Es normal que ante tanta cháchara financiera, una decisión como la de disponer casi un billón de euros para rescatar países glotones y despilfarradores sea bien tomada pues no se adentran en el fondo del  asunto. ¿Quién paga todo esto?

Lo pagaremos todos pero se nutrirán unos pocos. De hecho es algo que no podía demorarse más. Francia y Alemania han decidido crear la deuda pública europea y por derivación cargarse el modelo de deudas domésticas que tanto daño está haciendo al euro. A partir de ahora éstos dos gigantes avalan toda la operativa que salve a los portugueses, españoles, italianos, irlandeses y griegos a cambio de controlar todo el mercado.

Los alemanes han dejado de negarse en redondo a ayudar a países como el nuestro a entender que si caemos, ellos también caen. Es el viejo chiste del “a que no nos haremos daño”. Ahora ya sabemos que no caeremos, por lo menos no en breve, lo único, que no es poco, es que veremos una reducción sustancial de servicios y beneficios públicos. Será de forma tremendamente importante e de manera inmediata pues, aunque la reducción de déficit impuesta a España es leve, es urgente según nuestros padrinos berlineses.

Otro símil. Tu familia acude en tu rescate aunque tú no asumías públicamente que estabas en bancarrota. Te compran cosas para que puedan ser un depósito a plazo. Lo recuperarás a medida que puedas pagar el coste de las ayudas. De momento con el líquido obtenido intentas remontar tu situación. Para que todo fluya prometes que te portarás bien y que gastarás menos. Parece obvio que tus familiares, los que te han permitido que eso sea así empiecen a partir de entonces a fiscalizar tu actividad. Eso nos va a pasar a los españolitos y Zapatero será el primer español en saborear el “corralito”, en este caso el “presupuestario”.

Al parecer, una de las consecuencias del bollo europeo de casi un billón de euros es que supondrá un recorte presupuestario sin precedentes para España. Alemanes y franceses van a disfrutar de lo lindo con nuestra “economía de Champions League”.  Esperan urgentemente un plan detallado y concreto que muestre como vamos a pagar el soporte y como vamos a reducir el gasto.

¿Estáis preparados para pagar más a cambio de menos servicios? Bienvenidos a la era del ajuste. Una etapa que se verá tintada de gris. Se acabaron los estímulos a la economía española, este dineral es para salvar la deuda con la que se ha pagado el montante de medidas ineficientes e inservibles que hemos puesto en marcha. Ahora, una vez nos prohíban hacer más planes E y mandingas, cuando se acaben los 420 euros y el resto de medidas humillantes, el dinero que quede será para colocar vencimientos. El dinero es para pagar deuda, no para inversiones que ayuden al crecimiento.

Por si fuera poco, y no es que quiera amargarle el día a mis excompañeros “traders” que hoy están pasando un día divertidísimo, el asunto de los bonos sin valor seguirá circulando. Imaginemos que nuestra familia nos da dinero a cambio de unos “bonos” que pueden ser unos diarios viejos o una ropa fuera de temporada. Nos ofrecen una ayuda a cambio de algo que no vale nada y a riesgo que no le devolvamos el valor del mismo pues a nosotros tampoco nos interesan ni esos periódicos viejos ni esa ropa descatalogada. Puede que nuestra familia asuma la ayuda a fondo perdido.

Por eso, el problema viene cuando con ese dinero (de todos) se emplea para comprar bonos basura. Europa sabe que todo el fondo que se utilice para comprar deuda griega es tirar el dinero. Si en un espacio breve de tiempo, antes de finalizar el año, esta medida no ha resuelto los problemas estructurales y ha dispuesto los vehículos por los que los países peor dimensionados sean capaces de reducir sus déficits, la unión monetaria quedará herida de muerte. Después de algo tan grande, tan bien recibido y con tanto coste socioeconómico, no se logran los objetivos, ya no queda ninguna bala más. Esta es el último cartucho, de hecho toda la artillería se pone en este plan. Todo, no queda nada más, está claro.

Chapapote Griego

Mientras vamos digiriendo noticias que aqui ya comentábamos hace meses y que hoy son “sorpresa” en algunos medios, hoy publico en mi columna de El Confidencial una denuncia a la inmovilidad española y europea. Advierto de que esos “especuladores” que ahora son los culpables de todo, en el caso de que se pongan en faena, lo vamos a flipar, pues hasta ahora no han hecho nada significativo aunque algunos digan lo contrario. El mercado y sus efectos caen por derivación y por sintonía con la nula gestión, pero los hedge funds aun ni han desayunado. Hoy leemos que el dinero se va de España, que se acaba el FROB y nada de nada o que el gobierno tuvo que pedir ayuda ayer para colocar bonos en el mercado pues no había nadie interesado. Cosas que llevamos diciendo hace tiempo y que mucho siguen queriendo minimizar cuando pasan tras haber dicho que estábamos alarmando injustificadamente.  

Fuga De Capital

Ayer leyendo los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores se podían detectar algunas reducciones de participación de diversas entidades financieras internacionales en bancos españoles. Destaca por encima de todas Credit Suisse que redujo su participación en el Santander y en el BBVA de manera significativa hasta quedarse en un 2,87% y 1,75% respectivamente. La huida de capital inversor se generaliza. 

Por otro lado, España figura como el segundo país de Europa por salidas netas de depósitos, con una fuga de más de 14.700 millones de euros. Es normal, en principio por el miedo a la insolvencia de nuestro sistema financiero a medio plazo, motivada por la presión política para que nuestra banca digiera la propia deuda pública. Es un ejercicio de maquillaje contable siniestro. Por otro lado porque los fondos españoles son los segundos que más valor patrimonial perdieron en el primer trimestre del presente año. En concreto España lideró las pérdidas patrimoniales con 8.700 millones que se esfumaron, mucho más que Grecia por ejemplo, y muy distinto a los crecimientos patrimoniales que superaron los 20.000 millones en países como Francia, Suecia, Alemania y (¡sorpresa!) Italia.

El mercado de inversión español, del que se habla poco en términos técnicos en los medios tradicionales, y que representa la grasa necesaria para que el circuito pueda reactivarse, no ha dejado de ver como todo dios escampa. Las gestoras liquidan productos para reducir costes.

Otro motivo que anima la estampida es algo que esta más en los territorios de la especulación y de los rumores. Quiero decir que en la bolsa y en los mercados de activos los rumores no son elementos difusos o invenciones maliciosas simplemente. Los “rumores” definen informaciones no oficiales que suelen comportar un alto grado de fiabilidad como muchas veces se demuestran. La caída del Ibex estos días no es motivo de rumores, es una anticipación de un escenario a medio plazo que unos “rumores” anuncian.

¿Qué esconden esas informaciones? Esconden el tercer motivo de huida de capital, de depósitos y de operativas. Este responde a que pudiéramos estar a menos de un mes, seguramente durante la primera semana de junio, del ataque organizado de hedge funds contra la deuda pública española. Este tipo de acciones se producen cuando un proceso inversor encuentra un escenario débil, entonces se produce una apuesta a derivados de todo tipo incluidos estos, es decir, se firma por un valor que se considera que bajará, y si baja se gana. 

  • Veamos, si, por ejemplo, en “territorios lejanos” un grupo de hedge funds estuvieran cargando sus vehículos de inversión con 150.000 millones de dólares (“por decir algo”), ¿a que deuda soberana enfocarían su operativa? Yo lo tengo claro. Una débil, tocada y muy grande. Cuanto mayor sea, mayor beneficio, cuanto más afectada mayor beneficio, cuanto menos capacidad del gobierno de turno para defenderla, más fácil. Es sólo una hipótesis, tranquilos.

Aunque es una hipótesis que se baraja, lo importante con respecto a lo que ha pasado estos últimos dos días, es saber el motivo que ha provocado que las informaciones sobre la capacidad de atender a los vencimientos de deuda insinuaran impotencia y por derivación una caída de todos los índices.

Zapatero dice que es una “locura pensar que España tenga que ser rescatada”. Es posible que sea una locura, pero la verdad es que medio planeta tiene claro que un rumor en ese sentido es para tenerlo en cuenta y lo mismo sobre Francia (por decir algo) no genera ningún desconcierto. La credibilidad es la que es.

Como dije hace tiempo, el temor no es tanto si somos capaces de cubrir ese despropósito que significa tener la deuda total que tenemos, entre externa, pública y privada. Lo destacable es saber a que coste y sobretodo si la fuga de depósitos extranjeros continuará a este ritmo o se acentuará. Recuerdo que para detener esa huida sólo se puede “aplacar con una prohibición de retirada o transferencia de los mismos”. Si no se acometen urgentemente medidas que muestren acción y decisión para salvaguardar la viabilidad de la inversión en nuestro sistema o el punto de no retorno cada vez estará más cerca. Además se puede producir justo en el momento que entraremos en la “parada técnica de la economía”. ¿A que esperan?

¿Esperan que llegue la respuesta conocida como OPCION NUCLEAR?

Parece ser que se baraja la opción de que el Banco Central adoptará “la opción nuclear” de comprar deuda pública en general y auto compra de moneda propia a medida que la crisis griega se agudice y ésta debilite el euro. Será así ya que el rescate de los griegos no contempla el riesgo de contagio a otros estados de la zona. La dificultad para aplicar las medidas impuestas para sanear el asunto heleno puede ser tal que la sociedad griega lo impida. 

En este sentido pienso, y no deja de inquietarme, que a menos de dos horas de avión, en plena Eurolandia, hay un país paralizado, sumido en el caos, afectado por una quiebra sistémica en todos los campos, incomunicado, en huelga y con muertos. Se llama Grecia y hace un año, nadie hablaba de sus dificultades. Era un buen destino para todo. Ahora es Bogotá a la europea. La paz social no se puede mantener siempre y a costa de todo. Al final la gente reacciona, bueno no en todas partes…

Por cierto, hablando en el aspecto técnico de este asunto, no sería extraño ver el euro cambiado en dólar por debajo del 1,10 este mismo año. Es momento todavía de comprar moneda norteamericana. A los que aconsejé comprar hace seis meses, que los mantengan, que no vendan.