laboral

Los robots no son lo peor, preocúpate de los ‘cobots’.

Los robots no son lo peor, preocúpate de los ‘cobots’.

Robots, chatbots y cobots. Parecen de la misma especie, pero no lo son. Cada uno responde a su propia ‘biología’, a un origen distinto y, sobretodo, a un objetivo diferente. En ese entorno los llamados ‘cobots’, robots colaborativos, son tremendamente eficientes en la sustitución de personas mejorando la realización de tareas como el manejo de materiales o el empaquetado de productos. A diferencia de los robots ‘tradicionales’, los cobots lo hacen interactuando con las personas que, técnicamente, se convierten en sus compañeros de trabajo.

Esto no va a parar

Vamos a toda leche. Esto no va a parar. Leí hace unos días un artículo firmado por Dana Ardi, fundadora del Corporate Anthropology Advisors Center y autor de un libro magnífico sobre el futuro empresarial titulado ‘The Fall of the Alphas: The New Beta Way to Connect’, donde decía que todo lo que creemos saber sobre el modelo laboral ya no está actualizado. Asegura que ‘atrás han quedado los días en que las decisiones se tomaban de arriba hacia abajo. Como antropóloga corporativa, Dana estudia la cultura de las organizaciones y la forma en que evolucionan’. En su libro describe esa mutación como el modo de interpretar el momento actual de nuestra civilización desde una de las entidades de mayor valor y capacidad de cambio: la empresa. Estoy de acuerdo con ella en que los negocios marcan, aceleran y establecen la mayoría de los cambios pues en su propia dinámica de supervivencia está la adaptación. Estos son los elementos principales que describe:

1_ El depósito global de talento crecerá. Como el uso de la robótica y la tecnología de automatización va en aumento, pronto no se les pedirá a los seres humanos realizar tareas rutinarias. Eso significará que la naturaleza de los puestos de trabajo va a cambiar. A mayor conectividad mayor acceso al talento, literalmente, en todo el planeta.

2_ Colaborar será el proceso natural. El tipo de empresa del futuro inmediato que prosperará mejor en este nuevo entorno, abrazará la colaboración y el trabajo en equipo. Serán los ‘Betas’. La conocida forma ‘Alfa’ de hacer negocios de arriba hacia abajo, de control y de comando ya no será viable y por supuesto poco competitivo. Habrá un cierto seguimiento que esperará que los trabajadores sientan suyos los procesos para activarlos en colectivos inteligentes. Hay que crear esos espacios de desarrollo de manera natural.

3_ La especialización será determinante. Está claro que si las organizaciones empresariales del futuro serán más horizontales y abiertas, será esencial que la gente pueda construir según sus habilidades y mantener un nivel de especialización que les permite sobresalir en una multitud de talentos.

4_ Las redes sociales y los entornos digitales se convertirán en un nivel de relación en todos los campos. El asociacionismo ya no precisa del contacto, y una acción digital tiene efectos cada vez mejor definidos. Los trabajadores de todos los niveles tendrán que comercializar, a través de sus redes sociales, la formación de asociaciones y la obtención de influencia por ofertas llamativas en función de su especialización de las competencias de profundidad.

5_ Todo el mundo será emprendedor o sus derivados. Aunque suene absurdo el mundo laboral del futuro exigirá que la gente trabaje en un estadio de exigencia voluntaria sobre su propia actividad que generará marca personal y acción transversal. Al mismo tiempo, los individuos deberán tener mayor control sobre el tipo de trabajo que abordan y cómo se les compensa, de manera que el ‘intraemprendedor’ irá tomando forma cada vez con mayor intensidad.

6_ Las contribuciones individuales no podrán recompensarse con ascensos laborales y eliminará el valor de las titulaciones de cualquier titulación teórica. Con una red establecida de igual a igual las recompensas estarán ligadas al valor de la contribución de un individuo y no a cualquier título artificial.

El futuro del trabajo será diferente de lo que es hoy y, como dice un viejo proverbio ‘ la fortuna favorece a los preparados’. ¿Qué otros elementos consideras que transformarán el puesto laboral del futuro?

Emprender por cuenta ajena

En mi equipo hay algunos emprendedores. La mayoría no lo saben. No saben que lo son y por ello en algunas ocasiones no actúan como tales aunque en esencia lo sientan. Que cobren a final de mes una nómina no les retira el valor que confiere ser un emprendedor. Seguramente esa tranquilidad periódica no es más que una ilusión que pertenece a un modo de ver el mundo que ya no coincide con el real. ¿Qué es la seguridad laboral? ¿Qué tiene que ver un contrato indefinido con los proyectos empresariales por definir? ¿Cómo podemos considerarnos asalariados de una empresa cuando esa empresa está apostando un rendimiento que no tiene seguro? ¿Una startup es un lugar seguro? ¿No es tan emprendedor el que se juega todo su dinero en un sueño tecnológico como el que apuesta todo su tiempo y energía en ese sueño aparentemente ajeno? Las respuestas son las que son y los tiempos también. Una cosa es jugarse el patrimonio y otro emprender. Muchas veces las dos van juntas pero conozco gente que se lo jugó todo y no tenía nada de emprendedor pero no conozco a nadie que sea emprendedor que no se juegue algo importante: tiempo, dinero o sueños.
Entregarse a un proyecto empresarial te convierte en emprendedor por cuenta ajena y en eso debería de basarse todo un nuevo escenario de contratación laboral, gratificaciones y opciones directivas. Cuando en una de mis empresas la medición de tiempo disponible y ocupado marca la dinámica sé que voy a fracasar. Mi obligación es convertir un equipo de “empleados” en mis socios. Eso puede llegar a ser incluso una opción societaria más, pero a lo que yo me refiero es a que la lucha no es sólo mía, es de todos.

Los que hemos fundado startups con nuestro dinero sabemos que hay un camino largo a recorrer cuando hablamos de desarrollos que verán la luz en meses o años vista. Sabemos que necesitamos destino y lugar de aterrizaje y que eso no sucede a la vez que los ingresos entran. Sabemos que el delay está omnipresente y que durante meses uno mismo no hará más que ver como sus ahorros descienden hasta el pánico mientras todo tu equipo cobra puntualmente cada mes. En eso consiste ser emprendedor e inversor a la vez. Lo apuestas todo. Cuando un “emprendedor por cuenta ajena” lo hace apuesta su tiempo y su conocimiento y espera recompensas también a futuro. Es muy parecido. Mi gente debe ser así, mi equipo debe sentirse emprendedor y debe sentir el frío de cara para en el futuro notar la satisfacción de ver como suyo el proyecto de todos.

Además tengo claro que entre mis colaboradores y empleados hay futuros emprendedores integrales de los buenos. Acumulan experiencia, contactos, educación y llegarán a trabajar en empresas más grandes que las mías. Lo sé y es normal, yo lo hice. Estos son “intrapreneurs” y los calo rápidamente. Toman decisiones y defienden su papel como si les fuera la vida pero sin embargo entienden que el barco puede hundirse si no mantienen a todo el equipo en la parte del barco que les toca. Aprendo mucho de quienes creen aprender de mí.

Leí ayer un artículo que los definía bien. Decía que los “emprendedores por cuenta ajena” tienen las mismas características que los empresarios, incluida la capacidad de asumir riesgos, vender sus ideas y ver oportunidades donde otros no lo hacen. Ellos optan por trabajar para una empresa con el fin de probar ideas, aprender de los errores y prepararse para tener finalmente sus propios negocios.

Cuando en IDODI contratamos a desarrolladores tecnológicos o de negocio lo primero que pido que se les comunique es que si a lo largo de su carrera en la compañía se les ocurre un negocio, un proyecto o una idea que pueda convertirse en startup la planteen dentro. Suele ser una ventaja para ambos. Para ellos les permite ver mi empresa como un escenario de crecimiento y yo obtengo datos significativamente determinantes sobre una futura inversión. Al final es como ser advisor, mentor, investor y socio directivo de quien has ido viendo sus capacidades, crecimiento y bondades.

Intrapreneurships han existido desde que 3M desarrolló notas Post-It en 1977 y es aún más popular hoy en día que la propia matriz. Las empresas aprovechen sus empleados paraa innovar y seguir siendo competitivos en el mercado. Algunos ejemplos incluyen DreamWorks, donde los empleados reciben clases gratuitas para aprender a lanzar sus ideas y son capaces de lanzar directamente a los ejecutivos. Los “hackathons” de Facebook permite a los ingenieros colaborar en proyectos de software que se han convertido en las características reales de la instalación, incluida el botón “me gusta”.

Este video habla de la generación que está solicitando estos cambios de relaciones y de fórmulas de trabajo. Los millennials son la nueva generación socioeconómica que está cristalizando la metamorfosis del mundo que conocemos. Es mucho más que marketing, que social media, que discursos, es pura realidad matemática, económica y cultural. Mientras en países como España, los sueños de una generación se desparrama por el suelo, en esos mismos todo un colectivo se enfrenta y se indigna contra lo que consideran injusto. En lo que yo conozco, esa rebeldía la proponemos en la formulación del trabajo y sus relaciones como nunca antes se había planteado.

 

Según la publicación Entrepreneur hay que destacar que en este cambio cultural de empresa han tenido mucho que ver los “millenials” y su ubicación en el mundo de los negocios que no les daba espacio fácilmente. Para que eso sea real deben suceder tres cosas:

Que los gerentes estén realmente dispuestos a apoyar a los empleados intrapreneurs. En un nuevo estudio en colaboración con American Express, encontramos que el 58 por ciento de los gerentes están muy dispuesto a apoyar a los empleados que desean perseguir oportunidades de negocio. De ese modo trabajan más horas, son más productivos y su creatividad y pasión son mayores y eso se transmite al resto del equipo.

Que los trabajadores crean que son intrapreneurs. En un estudio con Monster.com, encontramos que menos de un tercio de los trabajadores sienten que tienen la libertad, la flexibilidad y los recursos para ser un intrapreneur. Ellos también tienen miedo de ser despedidos y los convierte en asalariados normales suelen pensar. La mayoría de las empresas aún no tienen programas intrapreneurs formales por lo que se obvia ese concepto la mayoría de las veces.

Que se defina el papel de intrapreneurship como una de las piedras angulares de la iniciativa empresarial. Alrededor del 94 por ciento de los emprendedores por cuenta ajena creen que tienen las habilidades y conocimientos requeridos para iniciar una empresa propia, y el 76 por ciento dice que el miedo al fracaso no les impediría iniciar un negocio, según informa el Global Entrepreneurship Monitor.

En estos años seguimos definiendo ese papel y como modelar su funcionamiento. Quien y como apuesta, cuanto y como. Exijo lo que me exigen, porque yo luego entrego mucho de lo que hagamos. Las empresas del pasado recompensaban con bonus, pagas extras y otras meriendas, ahora sin abandonar eso se puede entregar parte de la bestia a quienes la han alimentado desde sus inicios.

Ya nada será igual  y es urgente adaptarse. El papel de los asalariados como hemos entendido durante décadas ha perdido su valor y entran otros modos. El que yo he elegido para mi empresa se acuerda, digiere errores, aprende y permite que poco a poco surjan los talentos, pero sobretodo me ayuda a sentir que todo esto tiene sentido, y no es ganar dinero exclusivamente.

Sobre el dichoso modelo

En mi columna semanal en Cotizalia, hoy hablo de algunos de los problemas que se empiezan a evidenciar tras no haber puesto en marcha un cambio de modelo de crecimiento económico tal y como nos tocaba hacer aprovechando la dichosa crisis. En un artículo titulado “Ese modelo era una ruina y, ahora, esa ruina es el modelo“ le doy la vuelta al asunto de la reforma laboral y un hipotético “contrato de crisis“.

La burbuja “Kurzarbeit”

No sólo tenemos burbujas laborales en España. Hay otros creativos de la ecuación maquillada del paro. La que fuera considerada una de las decisiones laborales más efectivas para evitar que la tasa de desempleo aumentara en Alemania está empezando a tomar un tono muy pálido. Ese modelo de “trabajo reducido” tiene efectos secundarios. En principio podemos aceptar como válido el hecho que el Gobierno alemán hizo una gran labor en mantener a límites bajos el desempleo durante la recesión, no hay duda de que sus políticas han sido sumamente exitosas, pero el problema es que el mercado de trabajo, y por extensión el gasto de los consumidores, no recibirá el impulso que debería durante la recuperación económica. Es problable que en el momento que la economía repunte, el modelo laboral alemanán no esté en su mejor disposición y haya perdido competitividad por culpa de aumentar el volumen artificial de su envergadura.
Mientras la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial hizo subir el desempleo en Estados Unidos a 10,1% por ejemplo, el nivel más alto en 27 años, en Alemania la tasa comparable cayó a 7, el nivel más bajo en 17 años. En vez de despedir trabajadores cuando la economía se contrajo un 5% durante todo el año pasado, los alemanes buscaron fórmulas para incentivar la contratación. El método era tan sencillo que asusta. Reducir jornada y aumentar personal. Eso podría estar bien si no fuera porque el sobrecoste de ese aumento de trabajo “artificial” lo pagaban todos los alemanes. Así no vale. De ese modo todos somos capaces de mantener las tasas de empleo. ¿No?

Al más puro estilo SEAT en España, algunas empresas alemanas fueron subsidiadas por el gobierno germano. Siemens o Volkswagen fueron ayudadas para mantener sus niveles de ocupación  con horarios de trabajo reducido, salvando de este modo cerca de un millón de empleos. Está claro que no es oro todo lo que reluce y los que parecían los artífices de un milagro laboral que suponía la capacidad de aumentar el empleo en plena recesión era un pufo.

El llamado Kurtzarbeit o trabajo reducido “permite a las empresas a efectuar semanas laborales más cortas para bajar los costos” durante las épocas de demanda menor. Éstas pagan solamente las horas trabajadas y el estado aporta hasta el 67 por ciento del salario restante“.

Algo así como el bulo del “abaratamiento del despido” en España, que al final lo pagamos todos. Podríamos definir todo esto como un artilugio por aumentar el gasto público a costa de medidas aparentemente de “alta ingenieria” socioeconómica. Menudo bulo. La mayor crisis económica de los últimos dos siglos resulta que se ha evitado creando dinero, repartiéndolo a diestro y siniestro y se acabó. Pues no se acabó. Incluso Alemania va a tener que buscar el mecanismo de arranque de un motor gripado. Los alemanes mantuvieron el programa inventado a 1,5 millón de empleados en más de 63.000 empresas salvando casi un millón de empleos en 2009.

“Esta idea no es nueva, data de 1910, cuando el Gobierno indemnizó a los trabajadores que fueron pasados a horarios más cortos en la industria de fertilizantes y potasa durante una caída de las ganancias. Luego, en 1924, cuando el desempleo trepó a 11 por ciento, el Gobierno introdujo en todo el país políticas de trabajo reducido similares a las utilizadas en la actualidad. Una cuarta parte de la fuerza de trabajo alemana se inscribió en ese momento en el programa. Innovar no es eso, aportar politicas activas para solucionar la crisis tampoco”.

Eso no se puede mantener sin plazo final, en el mejor de los casos te revienta en la cara.

LA ZANAHORIA SOSTENIBLE

Cerdo-y-yate
Ayer estuve leyéndome un cuento para niños. Se titula Anteproyecto de la ley de Economía Sostenible y fue aprobado por el Consejo de Ministros la semana pasada. Os lo podéis descargar enterito si es vuestro deseo y así poder opinar con uso de razón. Sin embargo os adelanto que es una orgía de propuestas sin ningún tipo de coherencia, que responden a un objetivo de de utilidad pero que, en términos objetivos, no responde a las expectativas del bombo y el platillo con el que llevan inundando los medios desde entonces. 

El documento tiene toda la pinta que en unos meses no se va a acordar de él ni el propio Zapatero. Seguramente, a medida que los acontecimientos se sucedan, hablar de globalidad y de décadas venideras sonará a insulto a la inteligencia. A mi modo de ver esta propuesta de ley demuestra que el actual ejecutivo no tiene la más mínima idea de cómo sacarnos del atolladero y que, como anestésico, nos emplaza a diez años vista. Parece que ante nosotros hay una enorme zanahoria que no atiende que el verdadero asunto que hace insostenible la economía española es el insultante desempleo que sufre el país, que afecta realmente a cinco millones de personas. Un agujero estructural que supone casi cuatro planes E, más de 30000 millones de euros en subsidios. 

Para que nuestra economía sea sostenible de verdad lo que hace falta es que la ingente cantidad de dinero que ha sido inyectado al sistema financiero sirva para algo más que para tapar agujeros y para que los malos gestores metan sus manos el FROB y así salvar la cara todo Dios porque al gobierno ya le va bien simular un escenario de tensa calma bancaria. Es necesario que esa liquidez imaginaria fluya en crédito normalizado, algo que no hay manera de que pase como comentamos hace unos días. 

Además es una entelequia pensar que este gobierno será capaz de asumir algún reto que vaya más allá de la actividad propia inherente al foco o la telegenía. Hace mucho tiempo que se asumieron que la partida estaba perdida y que, como mal menor, en unos años la economía de nuestro entorno nos ayudará a salir de nuestra crisis doméstica. Y es que es una quimera inalcanzable para todos ellos poner en marcha los requerimientos básicos de sus propios principios keynesianos que debían aligerar nuestras penas. Tal vez, antes de aprobar leyes de cartón piedra, deberían de atender las propias inversiones públicas que ya tenían consignadas en sus presupuestos aprobados el año pasado. Es de juzgado de primera instancia descubrir que la obra pública en 2009 está realmente a la mitad de la licitada el año anterior.

Pero lo que este mamotreto olvida es atender las condiciones de competitividad para convalidar a las de la Europa occidental. Aplicar alguna reforma fiscal o laboral ya no es una terminología liberal, es una imprescindible actitud política que la opción legal propuesta no contempla. Si no se hace nada al respecto, y así parece que será, será imposible estar en un escenario de garantías en la batalla por la exportación y de la reactivación económica que ya ha empezado en medio planeta y que aquí vamos a simular a finales de año.

Todo está adecuadamente diseñado. Esta semana el aumento de parados será mucho menor, el PIB empezará a dar tasas positivas lo que oficialmente nos sacará de la recesión, la deflación se alejará y el primer trimestre del 2010 pintará color pastel. Vale, como dijimos, ¿solo faltaría? Después de meternos en posiciones de “no retorno” con déficit estructural rondando el 14%, al que se debe sumar el coyuntural por analizar todavía, es lógico que está crisis sea una "raíz cuadrada" en toda regla.

La dichosa propuesta de ley insostenible no tiene en cuenta el corto plazo, algo que debe ser atendido seguramente con otros elementos, es cierto, pero tampoco el medio. A medida que los brotes de los primeros meses del año que viene pasen de verde iluso a marrón mierda, a los españoles se las traerá al pairo las leyes de cobertura decenal y exigirán otras que les ayude de verdad. 

Volviendo al documento que os propongo descargar y revisar, cabe destacar algo que no comprendo y que se establece como primordial. En ningún sitio aparece un solo fonema que pudiera aceptarse como un cambio de modelo económico, nada que se pueda interpretar como gestión esencial de un nuevo patrón de productividad o industrial. Nada, sólo vaguedades, obviedades y terminología habitual y semántica típica de una fundación próxima al gobierno, seguramente la Ideas o sucedáneos.

Aunque no todo es malo, se incorporan un par de elementos que ya se habían anunciado hace tiempo, los 20.000 millones para crédito Oficial y los 5.000 para empresa tecnológica. Está bien, pero no encajan en una perspectiva más global y tecnificada del nuevo modelo anunciado. 

Lo que demuestra que este documento no lo ha hecho el mismo equipo que redactó los presupuestos de este año, es ver como, por un lado, incentivan el descuento tributario a las empresas que investiguen, desarrollen e innoven, pero por otro se mantiene la caída de inversión presupuestaria en esos campos. Lo primero no compensa lo segundo por lo que seguimos peor de lo que estábamos. 

Otros elementos que aportan luz sobre la imprevisión y sobre lo poco profundo del proyecto son por ejemplo cosas como que se aporta un buen planteamiento para reducir un 20% los gases invernadero pero no se efectúa una apuesta decidida por un nuevo modelo energético en términos generales. El tema del alquiler está bien tratado pues busca las deducciones por alquilar pero no se entra en nada que tenga que ver con modificar el patrón de uso patrimonial que tanto daño ha hecho a nuestra economía especulativa. 

En definitiva, un proyecto de juguete, una maqueta a la altura de los que lo han diseñado y para lo que lo han presentado. Fuegos artificiales. Este gobierno se está especializando en la política microondas, esa que se calienta mucho y rápido, pero que se enfría y se queda dura también de un modo veloz. No todo es poner un título rimbombante, y esperar que legiones de seguidores a través de sus blogs, sus twitters y herramientas diversas difundan la bondad de algo que ni siquiera se habían leído. 

CRISIS REAL O CRISIS FINANCIERA

En la anterior crisis, la del 93, los malos eran los empresarios. Ahora se acusa a los bancos que no prestan a las empresas. No voy a ser yo quien defienda ciegamente al sector financiero, eso está claro. Ayer dije de que el sector está en la UVI y que precisa de asistencia cardiorrespiratoria, pero no es menos cierto que la banca precisa ser atendida con generoso egoísmo pues tras su derrumbe vendría el de todo el modelo económico actual. Es evidente que la crisis no vino de la economía real y se trasladó a la financiera, sino todo lo contrario. Ahora bien, no seríamos justos si no aceptáramos que el sector real, al estar absolutamente desequilibrado, sobretodo en España, ha repercutido en esa transmisión del problema de un modo estructural.
El problema al que nos enfrentamos y al que nos vamos a tener que habituar, pues no tiene visos de cambio inminente, es a la falta de crédito. Realmente los datos que se aventuran sobre la salida de la recesión en este país para el último trimestre no dejan de ser una broma de mal gusto. Es posible que esos datos se publiquen y que tengan que ver con una fórmula matemática perversa que aprovecha los estímulos como valor fundamental, que compara un trimestre con otro pero que se olvida del verdadero asunto y de la verdadera losa: la falta de dinero en el sector bancario.

Cuando un empresario, un autónomo o un emprendedor intentan poner en marcha sus ideas, sus proyectos o sus sueños se encuentra con un muro gigantesco de negativas y excusas. Ya podremos llevarle el resumen ejecutivo del gabinete de estudios del Citi o del BBVA vaticinando que estamos saliendo de la recesión o que el futuro ya es de color pastel. El responsable de la entidad volverá a decirnos: “déjate de informes y de meriendas que aquí no hay un duro”.

Lo que debemos exigir es que se nos informe adecuadamente de cuanto dinero se le ha dado a la banca y cual es el motivo de que ese dinero no esté llegando a la empresa. En ese modelo de uso siniestro que el gobierno ha adoptado con respecto al rescate del sector se engloba una reforma contable del sistema. ¿Qué significa que se hayan modificado las normas contables del sector bancario? Algo muy sencillo de entender. Algunos bancos y cajas que tenían perdidas según el modelo contable anterior, si se les aplica el nuevo que es mucho más relajado, las convierten en beneficios, algo que, cuando interesa para recibir rescates de todo tipo, puede hacerse al contrario, es decir, entidades con beneficios pueden representar fácilmente que están en pérdidas. Interesante ¿verdad?

Sin embargo esto que parece muy grave no tiene la más mínima importancia. Todos, o muchos, sabemos que el Banco de España y sus derivados son lo que son y están para lo que están. Lo que realmente es importante es entender las repercusiones y el mecanismo por el que podemos salir de todo esto. Culpar a la banca no sirve de nada y, seguramente no sería complemente justo. Culpar algunos ejecutivos si, puesto que cuando el ciclo era expansivo se lo pasaron en grande abriendo oficinas en lugares inverosímiles o gestionando sin reflexión. Esos mismos son los que ahora prevén cierres de sucursales, despidos y sucedáneos. Ninguno de ellos ha sido penalizado por una gestión ineficiente y arriesgada. No obstante, por el momento, los dejaremos a un lado a fin de analizar otros asuntos más urgentes.

Aquí lo que hay que solucionar es el asunto del crédito, tras eso las cosas irán canalizándose en la medida que sea posible, con muchos heridos, ruinas y angustias, pero iremos saliendo. Faltan 4 o 5 años para que en este país se genere empleo adecuadamente, empleo real y no una burbuja laboral gestada en el déficit público. Si se sigue tirando de cheque público pronto rozaremos el punto de “no retorno” y entonces ni el crédito ni los estribillos nos sacarán del tercer mundo. Por eso debemos empujar a fin de que el sector del crédito encienda motores. Si al final alguien para la sangría del gasto público y se pone a trabajar en que el sector financiero arranque, tal vez, la recuperación llegue en 2014. Si no es así, la parada técnica de la economía española se conectará año tras año hasta completar como mínimo una década.

Pero, ¿qué sucede ahora para que la banca siga en sequía? Lo primero que debemos aceptar es que los bancos no prestan por que no quieran o no les de la gana, lo que pasa es que los bancos tienen unos requerimientos de capital que si no los cumplen no pueden prestar. Da igual si eres muy solvente, el problema es ese requerimiento. Es decir, cuando un banco concede un crédito y este pasa a la mora, la entidad debe restarlo de sus cuentas en positivo y acotar otras disposiciones crediticias de algún posible buen cliente. Esa cadena es perversa.

Los bancos sólo pueden en un escenario como el actual, ampliar capital o restringir el crédito. Por eso las provisiones, por eso las cuentas maquilladas, por eso todo lo que supone simular que las cosas no están tan mal, pero la evidencia es la que es y los bancos reflejan en su escasez de gestión crediticia que la economía no aguanta el liquido ahora mismo. Es un pez que se muerde la cola.

En España hay medio billón de euros prestados al sector inmobiliario. Si atendemos que la banca precisa un beneficio mínimo del 5% sobre ese dinero aportado, deberían de recibir de dicho sector unos 30000 millones de euros como mínimo. ¿Está ganando el sector inmobiliario ese dinero al año para pagar los intereses? No. Pues eso, que el problema no es sólo de los bancos, el problema es de todos, pues mientras eso no se solucione, no va a haber ni un duro para nada ni para nadie. Las ayudas eran necesarias, no lo niego, pero pongo en duda el mecanismo utilizado y, por supuesto, la transparencia con el que unos demostradamente inútiles están haciendo uso de las mismas.