libros

Niños del futuro en escuelas del pasado.

Si tienes hijos debes estar con eso de comprar ‘libros de texto’. Un momento que afecta considerablemente a la contabilidad familiar. Le llaman la ‘verdadera cuesta de enero’. Algo que me hace pensar en la cantidad de metáforas fuera de su tiempo que seguimos utilizando. ‘Cuesta de enero’ debería de pasar a ser la febrero pues hace mucho que la gente fracciona sus pagos navideños o los incorpora a la liquidación del segundo mes del año. Algo así como mantener un icono que representa un ‘disquette’ como símbolo de guardar archivos informáticos cuando hace mucho tiempo que hacerlo con ese objeto es imposible.
La ‘vuelta al cole’ en España, este año, supone un gasto más alto que nunca debido al cambio de los libros de texto ordenado por la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Un gasto que ascenderá a los 200 millones de euros para las familias de los alumnos de 1º, 3º y 5º de Primaria, los cursos a los que afecta ya la reforma. No voy a entrar en el tema de la reutilización, o de la justificación de esa revisión de los contenidos si es que es necesaria. De hecho es hasta doloroso ver como se organizan entidades diversas para ‘aprovechar’ libros viejos o usados, obviando el tiempo que nos ha tocado vivir.

Me produce una especie de impotencia y tristeza detectar en todo ese ejercicio curioso lo lejos que está el sistema educativo en su conjunto de la realidad y el tiempo que vivimos. O bien por intereses empresariales o bien por inutilidad manifiesta, no hay manera de que nadie en eso que llaman Ministerio de Educación, Consellería d’Ensenyament o lo que sea, vea que todo esto es un despropósito fuera de la lógica del siglo XXI, de la modernidad y de una sociedad digitalizada.

El asunto del libro de texto ‘en papel’ no es más que la evidencia del esfuerzo por detener el progreso, el conocimiento y el empoderamiento de una sociedad que tarde o temprano progresará, conocerá y se empoderará de verdad. Que sigan dirigiendo el tren, la carreta, que el mundo va en una nave espacial. La lástima es que cada segundo (curso) que pasa ese cohete se aleja y costará más de tomar.

No tengo ni idea, ni me importa, de lo que costaría digitalizar todo el momento educativo español. Seguro que mucho menos de lo que se gasta en cualquier paquete de medidas para ‘incentivar’ la economía del ladrillo puesta en marcha una y otra vez, sea a la vista o por detrás.

Es de aurora boreal mantener este desperdicio. Nos aleja de los tiempos que corren, nos empobrece moralmente y nos desprotege como sociedad. Que los libros de texto fueran en formato digital, descargables, actualizables cada año, incluso semanalmente, no es una quimera.

El problema es que seguramente, de golpe, eso es inviable. Existen barreras en el profesorado, en las empresas, en la administración, en algunos padres, en los propios alumnos y en la brisa del mar. La merienda que nos evitaríamos sería de valor calculable y el efecto educativo exponencial. Que no se puede comparar una lectura tradicional de un libro a la divertidamente e instructiva funcionalidad del hipertexto, es algo obvio. Además, nuestros hijos son nativos digitales que se mueven mejor entre ‘tablets’ que con lápiz y papel. Sin dejar de utilizar tan sagrados elementos, los dispositivos digitales no son simplemente anécdotas divertidas y ‘cool’ para que el aula quede más moderna. Son sencillamente la puerta natural del futuro educativo, la ventana por la que las generaciones del nuevo mundo entran en el conocimiento.

No es nada raro, es sencillamente una revolución que también debe llegar urgentemente a las aulas. Mientras los que mandan siguen discutiendo la lengua, la reforma y el objeto educativo, el tiempo pasa y con él las oportunidades. La educación es algo que debería de ser prioridad digital, un ultimátum de los tiempos futuros. Tenemos niños que siguen releyendo el pasado sin que sus profesores sepan que dominan el inglés de los videojuegos, que navegan con facilidad en entornos complejos y que cuando necesitan saber algo no van a sus libros ‘de texto’, ni a ninguna biblioteca, sencillamente tocan con un dedo una pantalla.

Es imprescindible tomarse esto en serio o se nos llevará por delante el pasado sin apenas haber visto el futuro. Dejen de discutir sobre como será la escuela de sus viejos sueños y empiecen a pensar en una escuela que no precisa de tanto gasto ridículo e insultante en libros de texto. Un libro que se puede descargar y actualizar puede ser perfectamente un ‘concepto educativo’ que no tiene ni principio ni final. Sencillamente es una especie de app que se adapta al alumno y no un alumno adaptándose al texto de un libro.

Esto que parece tan difícil ya funciona en un buen número de países, obviamente, avanzados. Lugares donde ya se están analizando como será la educación de los próximos años. Modelos educativos que forman al ciudadano de este siglo que deberán ser creativos, capaces de emprender, críticos con su entorno, muy digitales y preparados para un modelo laboral completamente distinto al que ahora vivimos y que ya se insinúa.

El liderazgo de las administraciones es algo más que redactar reformas una tras otra. La digitalización de la sociedad es un hecho y las escuelas no pueden permanecer más tiempo en un escenario analógico, lejos de los modelos de gestión basados en la inteligencia artificial, colectiva o social.

Los contenidos también pueden ser revisados pero sobre todo ‘actualizados’. Ahora ya no tiene sentido eso de ‘reutilizar’ libros, sino que lo que debemos hacer es ‘descargarnos la actualización’. Es imprescindible que se atienda a una verdad absoluta que nos dice que el analfabetismo inminente será el de los que no son capaces de establecer actos digitales complejos.

Esto no es solo un tema de contenidos, libros o formatos. Va de nuevos modos de evaluación y de nuevas materias o habilidades a examinar. No es tanto si se memoriza algo o se adquieren muchos contenidos, eso lo hace Google, se debe premiar la capacidad de trabajar esos contenidos en modelos colaborativos. Hoy en día la economía colaborativa está poniendo en jaque muchos modelos económicos. Algún día la educación socializada pondrá en la picota a la enseñanza tradicional.

Sin llegar a la ansiedad tecnológica, es obvio que la educación, hoy en día y según que lugares, ya no educa a tiempo real, lo hace con modelos y sistemas lejos de la vida que nuestros hijos conocen y disfrutan.

En el libro del 'millón'

Hace unos meses la escritora Ana Oliva me citó para entrevistarme. La autora de la biografía de Antonio Banderas se propuso publicar un libro coral con varios personajes cuyo denominador en común fueran las características o hechos que condujeron a cada uno de ellos a ganar su primer millón de euros. En mi caso lo importante no es haberlo ganado, sino haberlo reinvertido y espero que eso quedara claro en mi aportación a este interesante libro. Aprovecho también este post con referencia personal para enlazar también con la entrevista que la publicación digital ‘Iniciativa Pymes‘ me hizo hace unos días. Os dejo con el texto con el que Ana Oliva establece las líneas de interés del capítulo en el que participo. También os transcribo la entrevista de ‘Iniciativa Pymes’ en la que respondo algunos detalles poco habituales.

Captura de pantalla 2014-03-03 a la(s) 17.49.11MARC VIDAL. ‘PIENSA DIFERENTE Y ACERTARÁS’. Por Ana Oliva

He tenido la suerte de encontrarme dos veces con Marc Vidal en la cafetería-restaurante Velódromo de Barcelona. Y en las dos disfruté de la conversación de este singular emprendedor, que ha tenido la virtud de reinventarse varias veces a lo largo de su vida. Todo lo que aprendí y me comentó en esas conversaciones plagadas de conocimiento lo he plasmado en mi nuevo libro, Mi Primer Millón.

¿Qué vas a aprender de Marc si decides leer el libro? Aquí te lo sintetizo, pero, sin lugar a dudas, en las páginas del libro hay mucho más, te aseguro que sus consejos son oro puro para el que quiera emprender o simplemente llenarse de buena energía y motivación:

Por qué se fugó de casa y se fue a París. Qué aprendió de su etapa glamourosa al lado de una modelo de éxito en el París más chic. Cómo aprendió a montar una empresa en París con 17 años después de su experiencia con unos cantantes chinos. Qué hacía los fines de semana mientras los demás paseaban al sol. Para qué sirve equivocarse y qué aprendió de sus fallos. Cómo fueron sus orígenes como emprendedor. Qué tipo de joven era en la adolescencia. Qué opina de la universidad y por qué piensa que su hijo no irá a un centro universitario tal y como lo conocemos hoy. Qué actividad realizó en su primera etapa profesional que dejaría la estafa de las preferentes en un juego de niños. Qué detecto en los arenas del Chinguetti, en África. El por qué de las deudas y la necesidad de pagarlas. Cómo su gran gran capacidad de comunicación le abrió las puertas de Latinoamérica a gran nivel. Qué pide a los inversores. El factor suerte en los negocios exitosos. Su capacidad para vender empresas. Por qué viaja tanto alrededor del mundo. El fracaso en su éxito. Dónde se encuentran las ideas del millón.

Al finalizar nuestra charla me dijo: ‘Yo quiero viento en contra para volar más alto y más fuerte, como las cometas.’  Seguro que ahora mismo está subido a un avión persiguiendo anhelos y reflexionando sobre el ser humano y su lugar dentro de la nueva economía.

La otra entrevista también os la detallo aquí:

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ENTREVISTA PARA INICIATIVA PYMES CON MARC VIDAL. EMPRENDE CON FUERZA

Una lección que le haya enseñado el mundo de la empresa
M.V. Que la dificultad de encontrar trabajo a veces está en la ausencia de mentes abiertas, de verdaderas ganas y de la curiosidad de uno mismo. Si no existe tu lugar de trabajo perfecto, créalo. Si no encuentras trabajo, invéntalo.

Un truco que te funciona para vencer el estrés
M.V. El stress es bueno, te mantiene alerta. Lo que es malo es lo que la gente hace cuando está estressado. Suelen beber, fumar, dormir mal. Yo si me molesta el grado de stress, lo que hago es correr 14 kms por algún sendero, sin ruta previa, a lo que salga y hasta caer casi inconsciente.

Qué peso específico le otorgarías a los blogs en tu vida profesional
M.V. Ahora ya mucho menos, pero fue parte sustancial de mi crecimiento profesional. A través de los blogs se genera un contenido líquido que ha permitido generar inteligencia colectiva, una smart society en los negocios imposible de imaginar hace 15 años.

Una película de la que te llevas cosas importantes a la oficina
M.V. Solaris. Mejor no te cuento el motivo.

Eso que siempre procrastinas
M.V. Nada. Soy obsesivo y lo acepto con resignación.

La vida antes de WhatsApp era…
M.V. Igual, pero más cara.

¿Cuál es la primera dirección de Internet que tecleas cada mañana?
M.V.Tardo bastante, pero es mi feedly.

Un libro que te he marcado profesionalmente.
M.V.Varios de Isaac Asimov que muestran un mundo del que por suerte me ha tocado ser partícipe y colaborar en el diseño de cosas que lo harán mejor. La obra que releo habitualmente para descubrir rincones y metáforas por descubrir es ‘Mundo Anillo’ de Niven, inclusive en la versión previa a las rectificaciones que el MIT le ‘obligó’ a hacer.

Cómo terminarías esta frase: “La gente más feliz del mundo es…”
M.V. La que se siente libre.

Adicción a alguna Red Social en particular
M.V. no es adicción y tampoco es una red social, pero cuando aparece un ‘hole-time’ entro en mi feedly a ver si logro dejarlo a cero.

¿El líder nace o se hace?
M.V. Naces con aptitudes, pero te harás con actitud.

Un personaje de película al que te gustaría contratar
M.V. Si Leonidas me dijera que no, le haría una oferta a William Wallace.

Quioscos sin periódicos

Hay noticias que demuestran la difícil sintonía entre la política, la administración y los tiempos que nos tocó vivir. Leí el otro día que “el Ayuntamiento de Barcelona garantizaba la continuidad de los quioscos hasta el 2030”. En concreto sacará a concurso 394 puestos de prensa asegurando que los concesionarios en activo sigan su negocio. Una noticia que me lleva a recordar, guardando las diferencias, aquella otra que surgió en Andorra hace unos meses.

Es evidente que no habían entendido hacia dónde van los tiempos, qué tren se acerca, ni que se vende más en la zona ‘e-‘ que en la zona ‘a’, que la economía digital no entiende de fricción y que la nueva economía requiere de líderes (patronales, sindicales, políticos,…) que se sientan cómodos en esta transición gigantesca que el ser humano está viviendo. En Andorra una buena parte de los hoteles se negaron a participar en la promoción mencionada, en España casi 150 lo hicieron. Los que, desde el Principado, se sumaron alcanzaron cotas de reservas muy superiores a las que esperaban y, atendiendo a mil maneras de reversionar y conceptualizar los ingresos, buscaron la manera de convertir unos presupuestos low cost en algo rentable.

Durante un desayuno con el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, hace unos días descubrí que la actitud existe, la aptitud posiblemente también pero la desconexión es una evidencia y provoca la lejanía entre los objetivos, las oportunidades y la cruda realidad. La noticia de que Barcelona será candidata a los Juegos de Invierno puede ser una divertida manera de buscar financiación para grandes proyectos e infraestructuras, posicionamiento en un mundo cada vez más competitivo en lo turístico y, tal vez, una de esas banderas que los políticos sujetan como clavo ardiendo en momentos de dificultad genérica.

https://twitter.com/marcvidal/status/387938179862777856

Sin embargo, a veces, no es preciso tanto comité ni tanta estructura para definir hacia dónde se quiere ir, como llegar y en base a qué principio de modernidad posicionarse. El consistorio, incluida la oposición pues en eso de no visualizar las expectativas y oportunidades del futuro van todos a una (defecto de vivir en ciclos de 4 años), acordaron unánimemente iniciar el proceso con el municipio quiere revitalizar los quioscos de la ciudad. Se estima que actualmente una cuarta parte de estos puntos de venta están inactivos. Y lo seguirán estando por mucho que se intenten modificar. No es cuestión de querer, de subsidiar o de cambiar el curso de los ríos, el tiempo y este cambio de era es implacable.

Tal vez sus señorías no se dieron cuenta, pero la prensa escrita y en soporte papel está en franco retroceso y su destino es la desaparición. La edición tradicional ha iniciado el camino del no retorno. Se estima que en las fechas en las que el Ayuntamiento de Barcelona (y muchos más) pretende mantener quioscos tradicionales con uso tradicional, no dispondrán de papel que vender. En 2030 no quedará ni un solo diario en papel a la venta y el hecho de ir a un lugar físico a comprar algo “publicado” no tendrá sentido.

Es una anécdota que no pienso elevar a categoría pero si sirve como ejemplo de que la oportunidad que vivimos como sociedad no puede mantenerse por más tiempo en manos de este personal anclado en el pasado y a sus sillones de Alcántara. Nos toca a nosotros. A la sociedad civil y a los entes privados estimular los procesos de modernización. Estos no lo harán.

Fíjense. Con la excusa del “interés público” esta gente sacará a concurso las concesiones de 394 de los 405 quioscos de la ciudad después de que la concesión ahora vigente expirara en diciembre del año pasado. Ahora la concesión se traslada al agujero cuántico de 2030, que vete tú a saber donde quedará el Mundo (no me refiero al diario).

La excusa de que esta decisión “contribuirá a aumentar el número de puntos de venta abiertos y a estabilizar los puestos de trabajo de los quiosqueros” y se quedan tan a gusto. Obviamente me alegro de que se creen puestos de trabajo o se dignifiquen los existentes, pero yo hablo del final de algo y el principio de otra cosa. Mantener esa visión poco estratégica y realista sobre lo que vivimos no es más que la demostración de que con esas dosis de comida en conservas no llegaremos a ningún lugar a tiempo.

Se trata de llegar a tiempo. Se trata de liberalizar el wi-fi en toda la ciudad, de neutralizar la red, de permitir el uso libre de los datos, de hacer transparente la gestión pública, de dotar a esos “quioscos” de otros modelos de negocio, de abrir espacios de innovación, de fomentar el progreso tecnológico y de entender el tiempo que pasa cada vez más deprisa.

No. No siempre habrá diarios en papel. A pesar de las subvenciones, de las ayudas y de las zancadillas al mundo editorial digitalizado (impuestos diferentes para productos similares). El peso de lo obligatorio y de lo consecuente es plomizo y no se detiene. Pueden tomarlo como quieran. Pueden aceptarlo o no, pero mejor medir las consecuencias de los tiempos que vivimos a que se te lleven por delante.

Luego llega un día en que un grupo de turistas recorriendo la ciudad se encuentran ante un objeto inanimado, repleto de carcelería desteñida por el sol y ante la pregunta de los niños sobre “¿qué era esto?”, el padre deberá responder: “un mal cálculo”.