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Robot de compañía entre la IoT, la domótica y el M2M.

Robot de compañía entre la IoT, la domótica y el M2M.

Antes del video que acompaña este post, permitidme una reflexión previa. Mientras nos informan que el paro baja, la brujas se peinan y la vida se arregla a marchas forzadas, el lugar donde pasan las cosas cada vez está más lejos. Los datos del paro de ayer en España por buenos que son a primera vista son un desastre monumental en cuanto a lo que significa.

Dejar de ser la especie más inteligente del planeta

El pasado sábado mantuve una conversación ‘telefónica’ muy animada con un robot. Fue durante una presentación para inversores que se hizo en la zona del Silicon Docks de Dublín en conexión con el MIT de Boston. Participaron un buen número de sorprendidos amantes de la inversión tecnológica. En mi caso, el engendro, bromeó con alguna palabra en castellano incluso. Te descoloca a la vez que te emociona. Te la impresión que estamos cerca de dejar ser la especie más inteligente del planeta.
No era el caso de este, pero en algunos especímenes, componen música en un minuto, hablan como nosotros con errores que generan confianza, bromean pues eso abraza la humanidad y tienen su propia ética que se compone del análisis de la nuestra mientras no puedan, o quieran, ir pariendo la suya.

Hablando con los técnicos que hicieron posible la conexión, éstos afirmaban tomando el café, que si nos confesaran lo que ahora mismo ya son capaces de hacer algunos de sus desarrollos en materia de inteligencia artificial nos asustaríamos. Te dicen, sin mirarte a los ojos y removiendo la cucharilla del café, que no estamos preparados para dar el relevo a otra especie superior, a un símil de post humanidad inminente. De momento, dicen, les vamos a ir dando trabajo. Luego ya veremos que hacemos.

La mayoría de los últimos avances en inteligencia artificial, como aplicaciones móviles que convierten la voz en texto son el resultado de aprendizaje de una máquina con enormes conjuntos de datos para buscar patrones. Sin embargo, el avance actual radica en hacer que las aplicaciones de aprendizaje se basen en lago llamado ‘lenguajes de programación probabilísticos’, que permiten a los investigadores mezclar y combinar técnicas de aprendizaje automático.

Investigadores del MIT han demostrado las máquinas están aprendiendo a aprender. En un lenguaje de programación probabilística, el trabajo pesado se realiza por el algoritmo que reajusta continuamente probabilidades sobre la base de nuevas piezas de datos del entrenamiento previo. Digamos, para entendernos que esa rama de investigación tiene como objetivo resolver todas las tareas que precisa un ordenador para entender el mundo tal y como nosotros lo vemos, sus dimensiones, complejidades y relaciones.

El 19 de febrero de este mismo año fue presentado en España un tal Watson, el ordenador más inteligente del mundo. En aquella ocasión, en la sede de IBM se hizo una demostración que consistió en una conversación en lenguaje natural sobre la adquisición corporativa sugerida por parte del robot a un hipotético consejo de administración.

Nada nuevo sin embargo por muy rebuscado que parezca. Como aquí dijimos, ya hay diversos ‘robots’ dirigiendo alguna empresa del mundo. Ya están sentados en los consejos de administración tomando decisiones y no tanto ayudando a tomarlas como se creería en un primer instante.

Vamos a tener que convivir con ellos. Seguramente habrá de muchas formas y modelos, unos simplemente serán brazos armados que prepararán el almuerzo, otros simplemente un software que ‘hablará’ con nosotros paseando por tu casa acerca de cómo ha ido el día en tu ausencia, otros conducirán taxis, otros llevarán tus encargos de la compra a tu casa, otros darán las noticias en televisión sin presentadores, otros limpiarán los despachos y, finalmente, llegarán los que tendrán un aspecto más o menos humanoide con los que será más fácil interactuar en situaciones más cercanas.

Y no es algo tan lejano. Ya llega. La inteligencia artificial está mucho más avanzada de lo que el público en general piensa. Si supieramos donde se encuentra todo esto, no daríamos crédito. Como en todo, nos llegará, será disruptivo y lo digeriremos con cierta naturalidad. De ver a ese tal ‘Watson’ ganar un concurso televisivo en 2011 a lo que ahora es capaz de hacer hay años luz.

Ya no es tanto que sea capaz de analizar datos, es factible observar en su funcionamiento un cierto grado de ‘razonamiento’. De hecho pocos saben que Watson ya no es una máquina gigantesca que está en algún lugar para uso y disfrute de sus programadores. Ahora es un rentable trabajador multitarea de la multinacional IBM. Empresas del Ibex35 españolas y 25 empresas más de otros países utilizan a Watson como tecnología comercial accesible pues ahora está ‘en la nube’.

https://www.youtube.com/watch?v=WFR3lOm_xhE

Watson habla varios idiomas, delicados y modernos por cierto. Es la primera computadora capaz de aprender a medida que trabaja y acumula información que puede interactuar con el ser humano en un lenguaje natural. Es decir, un paso desde ‘el mundo de los ordenadores que sólo entienden el lenguaje de programación, hacia un nuevo paradigma en el que las máquinas pueden alimentarse de lenguaje hablado’. Este ‘bicho’ se siente cómodo hablando como los humanos. Lee libros, centenares al día. Escucha la televisión, conversaciones, películas. Tiene datos de cómo somos y como nos gusta ser tratados. Aprende de ello y se adapta.

Según el MIT, estamos a muy poco de dar el salto definitivo. De momento las máquinas ‘inteligentes’ sólo analizan datos como lo hace un humano, se basan en estructuras de datos que gestionan, ordenan y procesan. El salto se producirá cuando técnicamente sean más inteligentes que nosotros. Ahora son como nosotros pero más rápidos. Nada más. El eterno debate sobre si ‘piensan o no’ cada vez es más obsoleto pues pensar no deja de ser un proceso gigantesco de datos y un cruce de probabilidades, por lo que a la pregunta, ¿el ordenador más inteligente del mundo piensa? La respuesta ya es sí.

Pero, ¿para que queremos ordenadores que piensen? En todo caso lo que queremos es que hagan algo que nosotros no podemos hacer o hacemos mal. Es lo mismo que un brazo armado, un robot físico. Lo queremos para que haga cosas que nosotros ya no podemos alcanzar.

Cuando estos ordenadores inteligentes, pensantes, entren en Internet e interactúen con los usuarios aprenderán aun más de ellos. Son insaciables, les encanta saber cada vez más. Watson, sin ir más lejos, no da la misma respuesta a la misma pregunta siempre pues en realidad no la busca en una base de datos ni en el cruce de estos, los grandes computadores pensantes, lo que hacen es aprender y hacerse cada vez más inteligentes y modificar, si es necesario, sus respuestas a la misma cuestión. Incluso, si lo ve preciso, mentir.

De todos los elementos donde la inteligencia artificial tiene un aspecto para mí más interesante es en la medicina. La idea es utilizar la inteligencia artificial para poder mejorar los diagnósticos y ofrecer mejores terapias a cada paciente, de una forma personalizada. El caso de Watson concretamente es también un ejemplo. El figura se ha leído más de 20 millones de publicaciones científicas y ha establecido conexiones entre todo ello. Si le damos a ese, u otros ordenadores toda nuestra información genética a título personal, podemos estar ante curas hasta la fecha totalmente inalcanzables.

Hace mucho, desde que a finales de hace dos siglos Ada Lovelace creara una cosa parecida a un programa informático, hemos puesto rumbo la post humanidad y nos hemos preguntado siempre cómo lograremos hacer pensar, si es que es factible, a una máquina. Ese estadio posterior a que el género humano no sea la especie predominante en esta tierra de ‘reyes’ efímeros. Al fin y al cabo, hace muy poco que estamos aquí y nos creemos los reyes del mambo.

Estuve pensando que le podía preguntar a un robot durante días. Sólo podía hacer una o dos. Finalmente el pasado sábado le cuestioné: ‘What do you think about the human race?’ su respuesta fue, ‘sometimes I think that you aren’t intelligent’. Se refería a noticias que ‘lee’ acerca de decisiones que tomamos los humanos que nos llevan a desastres o que, incluso, por ser demasiado ‘humanos’ dejamos que pase. Tal vez se refería a eso, o tal vez no. ¿Quien sabe lo que hay en la mente de un ordenador?

Cuando los robots nos pidan ayuda

Ayer estuve en un laboratorio de robots. Me costó dormir. Se acerca algo nuevo. Le llaman la nube robótica. La verdad es que es una suerte poder ver estas cosas de primera mano. En el conocido Sillicon Dock de Dublin hay varias empresas que tratan estos temas conectadas directamente con laboratorios científicos y empresariales de otros lugares como el MIT de Boston. El tema que les ocupa ahora mismo va más allá de la Internet de las Cosas, el Big data, el periodismo robótico o los coches sin conductor. Esto va de todo ello y mezclado. Sin anestesia. Hablan de memoria sin límites, de una nube robótica que lo enlazará todo, pero también de cómo nos relacionaremos los humanos y los robots, y como los robots se relacionarán con sus ‘semejantes’.
Digamos que en tiempos donde la memoria empieza a ser algo menos fácil de definir pues, independientemente de nuestras capacidades biológicas y de los límites que podamos tener como humanos, la memoria añadida y la gestión de la misma ya no está en nuestras manos, depende en gran medida de nuestras habilidades digitales. Pero ahora imaginemos que nuestra memoria se enlazara a la inteligencia artificial y a los objetos conectados. Imaginemos un mundo en el que, cuando perdemos la memoria, un robot, un software o el conjunto de objetos conectados en nuestra vida inminente nos proporcionaran todo cuanto es preciso para normalizar una vida sin recuerdos.

Muchos dicen que esto es ciencia ficción y que los robots nunca podrán descartar o reconocer cosas que ni tan siquiera han visto antes, aportar valor con datos que le son inéditos o tomar decisiones cuando se enfrenten a imprevistos. Los robots de tipo doméstico con los que ya se está experimentando tienen una conexión wifi que les permite acceder a tiempo real a cada vez más información y así proporcionar respuestas y soluciones a problemas que vayan surgiendo en el inmenso universo de lo imprevisto. El big-data tiene la respuesta y la gestión de todo ello desde la nube es el camino para que, lo que no sea posible almacenar, sea accesible a tiempo real.

Ayer y hoy he estado con unos jóvenes que están desarrollando un proyecto sobre la Internet de las Cosas y su vinculación con la nube. Me ofrecieron ser mentor durante esta fase inicial de definición del proyecto y, a pesar de que me siento como un niño y a años luz de lo que estos tipos saben hacer, he aceptado pero para aprender yo más de lo que pueda enseñarles yo mismo. Es una startup irlandesa muy interesante que ha logrado un fondo enorme para trabajar tranquilamente en este proyecto y darle viabilidad a través de un modelo de gestión robótico.

Resulta, y esto me lo han contado ellos, los robots están empezando a utilizar un enfoque estadístico conocido como ‘el espacio de creencias’. Hay películas que hablan de ello y que, guardando sus distancias podemos tomarlas como inspiración. Recuerdo las repercusiones de la película Her por aportar ese género de un mundo donde un sistema operativo casi humano te aportaba elementos gracias a la conexión constante a la nube.

Estamos, como he dicho antes, en la antesala, en pañales de todo cuanto va a pasar en apenas diez años. Ahora mismo sabemos que la búsqueda de soluciones por parte de una máquina requiere una enorme cantidad de potencia de cálculo. Algo que ya sabemos que no es un problema. Capacidad y velocidad quedan superados por la tecnología existente. Además, los humanos estamos cada vez más conectados y el intercambio de información no hace más que crecer de manera exponencial. Pero lo tremendamente disruptivo de verdad será cuando los robots se relacionen entre si.

Considera la posibilidad de que un market place como Amazon, que tiene que llenar rápidamente miles de pedidos y cajas de embalaje disponga de decenas de robots interactuando entre ellos. De hecho eso ya pasa. Una compañía llamada Kiva vende unos robots que hablan entre sí y se organizan de manera inteligente. Trabajan en equipo y se estructuran automáticamente. El hombre, el técnico que los dirige, sólo incorpora factores que modifican algún aspecto. Lo impresionante del tema es que los ‘equipos’ de robots llegan a aprender como un solo individuo y cuestionan algunas de las decisiones ‘directivas’ del humano en cuestión.

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Me contaban estos desarrolladores que cuando un robot encuentra un inconveniente alerta inmediatamente a los otros para evitarlo. Digamos que el aprendizaje del software y los robots es la escala inminente. Diseñar y proponer aplicaciones para este tipo de proyectos es una apuesta segura aunque difícil. Imagino un programa a incluir en estos robots que permita que compartan datos de un modo sustancial y que permita que en la entrega de códigos entre ellos mejoren su rendimiento colectivo y a su vez el de cada artilugio en particular.

Es algo así a como será el mundo de los coches autopilotados. Cuando los robots determinen cómo y por donde se debe ir a un destino con nuestro automóvil y nosotros solo podamos observar y asumir que vamos por el mejor lugar posible, entonces, estaremos ingresando en la conducción socializada y compartida. Digamos que estaría bien diseñar un software capaz de comunicarse con todos los vehículos autopilotados en marcha o pendientes de salir. Una vez detectado la ruta y el tiempo el software (como un gran hermano universal) decidirá la ruta definitiva, incorporando variantes en base a factores como el tráfico, las obras, etc. Suena raro, puede que de respeto o moleste, pero es lo que viene. Mejor pensar que podemos hacer para mejorarlo, trabajar en ello o lo que sea, que mostrarse impasible y esperar que nos supere.

Finalmente podemos encontrarnos el modo error. El robot en modo ‘not found’. Estos de Kiva contaban que los robots a veces se ‘aturullan’, fallan, se quedan como en blanco. Buscan información y no la encuentran y deciden parar. Es una metáfora de la vida humana tremendamente simpática. Ahí, hay quien está trabajando en un modelo de respuesta, aplicaciones que permitan que ese robot acabe en brazos humanos. Si no encuentras la respuesta, si esta exige algo que los códigos y datos no te dan, tal vez, y digo solo talvez, debería hablar con un humano.

Aquí se están diseñando cosas como lo que podría ser el teléfono de la esperanza de los robots. Un software que incorpora la posibilidad de que un robot nos pregunte. Tremendo. Se abren mil dudas. El nivel de confianza del robot, el modelo de conversación, etc. De momento las pruebas se basan solamente en una conversación escrita y en lenguajes informáticos pero, como todo, la realidad futura está tras la puerta de entrada de lo que ya va llegando.

A estos chicos les pregunté ayer mismo como se combina esto con el comercio electrónico. Su respuesta la reservo para otro post, pero adelanto que es increible cuanto se está trabajando para que la compra ‘de la nevera’ no sea un hecho aislado y que el ‘personal shopper’ del futuro no es una ‘blogger de moda’ andando entre tiendas, sino más bien un artilugio conectado esperando un dron de un ecommerce cualquier, tal vez el tuyo.

Linguakit y las herramientas lingüísticas

Cilenis se define como ‘una empresa que enseña a los ordenadores a entender nuestro idioma’. En base a eso, ayer lanzaron Linguakit, uno de sus productos. Cilenis es una de las empresas de las que soy socio y una de nuestras participadas con mayor atractivo. En Cilenis llevan muchos años de investigación. Ahora, Linguakit irá mostrando paulatinamente nuevos módulos, empezando por el conjugador verbal, una referencia clave con más de 10.000 visitas mensuales en su versión web y más de 70.000 descargas en sus versiones móbiles. No está mal.

Linguakit es una caja de herramientas lingüísticas para generar diferentes apoyos en el ámbito de los diccionarios, sinónimos, conjugadores verbales, herramientas de apoyo a la escritura como correctores y traductores automáticos, herramientas de análisis como analizadores morfológicos, sintácticos, herramientas de extracción de información como analizadores de sentimiento, extractores de palabras clave e interesantes ‘redactores automatizados’.

Poco a poco irán completando una ‘suite’ imprescindible para redactores, periodistas, escritores, estudiantes, profesores o cualquiera que precise de ayudas de este tipo. Linguakit además está preparado para un mundo global pues las herramientas están al menos en inglés, español y portugués; las tres principales lenguas de comunicación internacional concretamente. Linguakit seguirá un modelo freemium pues, como he defendido, es más efectivo llegar a la comunidad mostrando lo que tienes antes de venderselo.

En los últimos meses en Cilenis se ha trabajado fuerte en una estrategia centrada en tres productos: CilenisAPI (B2B) tecnología lingüística para la industria del software, Linguakit (B2C) Tecnología lingüística para las personas y Avalíngua como producto con el que fueron seleccionados por el MIT hace unos meses y para el que pronto iniciaran la búsqueda de capital.

Cilenis representa la apuesta de IDODI por la innovación en el ámbito de la semántica, el lenguaje predictivo y las acciones de desarrollo cercano al periodismo robótico. El equipo liderado por Isaac Gonzalez es de altísima preparación. Cada reunión con ellos es una clase magistral y cada idea un complejo ecosistema de datos que cuesta interpretar. Habrá que estar atentos pues cada semana aseguran irán complementando esta ‘suite’ de herramientas que deben conducir a un producto complejo y sofisticado en el campo del que son expertos. ¡Felicidades!

Los taxistas utilizarán 'Uber'

Medio Londres paralizado. Los taxistas colapsan la ciudad. La gente pregunta que ocurre y la respuesta es que están protestando contra la plataforma Uber. ¿La que? Dicen nueve de cada diez. Al terminar la jornada de protesta y tras ser trending topic mundial durante horas, Uber tiene millones de usuarios nuevos en medio mundo. Independientemente de la campaña de publicidad gratuita que le han regalado ‘sus enemigos’, la plataforma debe ser analizada en el contexto de la economía, sociedad y relaciones en red en la que vivimos. Nada es como queremos que sea, es como es y lo jodido de esto es que por mucho que insistamos no hay ‘tutía‘ de cambiarlo. Puedes retrasarlo, pero no evitarlo. Lo mejor es prepararse, tomar medidas y cuando llegue casi tenerla amortiguada.
Conozco taxistas que usan Uber. ¿Se han unido al monstruo? No, a su modo de ver son adelantados a su oficio, profesionales que identifican que hay que renovarse y renovarse va más allá de si tu vehículo tiene revistas, iPads o conexión wi-fi incorporada. Son conductores que advierten un cambio más grande que el que Uber o Blablacar representan para el sector. Tiene que ve con la desaparición de la profesion en unas pocas décadas, tiene que ver con coches autopilotados y eficientes. Tiene que ver con que un ‘humano’ taxista del futuro inminente será un analista de flotas inteligentes autoconducidas que poco precisaran de la intervención de una persona. Ese nuevo empleo aun no existe, pero existirá.

Cuidado con seguir dando la razón a una gente que se marchita en su despacho. Europa es un cementerio intelectual cada vez más irrelevante en la revolución tecnológica. Hay muy poca cosa interesante y la que hay no se la potencia ni ayuda, todo lo contrario. Estados atrofiados a normas y regulaciones, haciendo todo lo posible para que no avance nada y la innovación se agote a fin de que los mercado no se abran, no sea que los grandes intereses se vean afectados.

Europa languidece pero despertará a pesar de sus dirigentes. Es un desastre de dimensiones bíblicas cuando hablamos de futuro, innovación, revolución tecnológica y negocios del futuro. Está en manos de todos cambiarlo y acabará dando razones a cuantos diseñan las herramientas del futuro. Nos hacen falta mercados sin restricciones y más valientes aceptando la realidad de nuestro tiempo para, entre todos, innovar en todos los campos. Pidiendo prohibir, cancelar o eliminar no se gana nada. La historia y el progreso lo va a pisotear todo. Si es más fácil, social, económico y rápido se te llevará por delante. Date por relevado, seas taxista o torero.

Si aquí todo va así, porque en otros lugares no. ¿Qué tienen sobretodo California, pero también Florida y Massachussets que viven un progreso tecnológico similar al del Renacimiento? Menos intervención política, regulación moderada, mercados abiertos, inversionistas que entienden que esa facilidad para innovar no se enfrentará nunca a la política restrictiva que vivimos en Europa por ejemplo.

Por ejemplo, mientras Europa se lanza contra Uber, Goldman Sachs, Google Ventures y Benchmark invierten en ella. The Wall Street Journal valora en 17.000 millones de US$ al juguetito este. Digamos que seguir con el discurso de que esta aplicación permite que ‘gente sin licencia haga de taxista’ es complicado de sostener.

El tema es que si yo tengo un coche y me ofrezco a llevar a alguien en él a cambio de que me compense por ello, la plataforma que me facilita el enlace me pide un porcentaje de ese acuerdo. Es una transacción, pero ¿que servicio se ofrece? ¿compensar el coste del uso del vehículo o el uso tecnológico? Sinceramente da igual. Regular estas actividades que ya se sitúan en escenarios que la tecnología da por superados es perder el tiempo. Lo mejor es empezar a buscar el punto de encuentro entre nuevos tiempos, nuevas imposiciones más realistas, profesiones en retroceso y acciones en red y socioeconómicas. Lo barato, rápido y social se llevará por delante el asunto.

Seguir considerando una licencia de taxi como una inversión es un error que muchos están empezando a notar. Eso ya pasó. Aquí hablamos de que la tecnología permite poner en la cesta tiempo libre de personas con artilugios que se conducen. Eso antes no era factible con esta potencia y el monopolio estaba en manos de otros. Ahora no hay monopolio por mucho que queramos impedirlo. Otra cosa es que TODOS deben regularse en aspectos como la seguridad, impuestos, calidad de servicio, y lo que sea, pero no imposibilitar un nuevo modelo que es irremediablemente parte del futuro.

¿Recuerdan lo imposible que era entender que el sector musical debía de aceptar Spotify? A Napster se lo cargaron, pero cambió el mundo. Así es la noria esta. Gira y gira te llames SGAE o te llames Kodak. Mi imagino la cara que pusieron las grandes APIs cuando Idealista empezó a poner en contacto a compradores y vendedores de fincas. Con el tiempo, Idealista es el mejor canal de venta de las inmobiliarias también

En otro post hablaremos de otros ejemplos del esfuerzo por ralentizar la velocidad a la que gira el mundo como el ‘aparente vacío que paraliza el uso de drones’. Con esto si que hay para escribir un libro. Decenas de juristas, expertos, políticos, cómicos y periodistas tratando el tema que nace viejo nada más empezar el debate.

Ministros tratando de imponer leyes, regulaciones y así atender las presiones de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Casi un centenar de empresas paradas, cancelando contratos, perdiendo inversores y viendo como años de desarrollo se pierden por culpa de este tipo de pastores. Resulta que debaten sobre quien y como debe pilotar desde tierra un dron no pilotado. Hablan de capacitar a los conductores y meriendas parecidas cuando el dron del futuro inmediato es autopilotado con sensores y geolocalización desestimando la mano humana en ningún proceso. Cuando se den cuenta, también se pondrán a legislarlo y aun lo retrasaran mas. Que alguien les avise, ganaremos tiempo.

Yo si fuera taxista, ya me habría dado de alta en Uber.

Cilenis rumbo al MIT

Update 22 de noviembre: Cilenis logró una mención de honor que nos hace sentir más ilusionados y motivados para lograr nuestros objetivos y ratifica que cuando IDODI apostó por entrar en la desarrolladora del producto Avalingua hizo una apuesta de las ganadoras. En breve abriremos mecanismos para buscar socios estratégicos si fuera preciso. Un reto para Smart capital y Business Angels que quieran entrar en un sector de alto valor y de tecnología aplicada con gran futuro. Felicidades a todo el equipo.

Hace algún tiempo estuve en Boston con uno de mis proyectos emprendedores más complejos. Ya participé en su programa UPOP y descubrí que lo que allí sucede y como sucede poco tiene que ver con el ritmo y modelo que sufrimos en otros lugares del mundo. Es otra dimensión. De allí salen los mejores porque los mejores les enseñan y les proponen. Puesto que la tecnología es el motor de mi vida profesional, cuando alguien me propone algo que se adentra en el modelo MIT me apunto.
Hace unos meses informaba que una de nuestras participadas más interesantes, Cilenis, había llegado a la semifinal del Building Global Innovators, una iniciativa del MIT de Boston. En concreto lo lograron con uno de esos productos tecnológicos que me ilusionan profundamente, no sólo por lo que ya hacen, sino por lo que pueden llegar a hacer. Avalingua es un software que evalúa automáticamente el nivel lingüístico de documentos escritos, pero puede llegar a funcionar como plataforma Saas en métricas linguísticas para la mejora de competencias y desempeños, logrando así acercarse a modelos predictivos e incursionarse en el big-data semántico e inteligente.

MIT

Este concurso de emprendimiento con base tecnológica y de escala global tiene como principal objetivo asesorar e incentivar proyectos con alto potencial tecnológico y de innovación, particularmente en la etapa de búsqueda de inversiones. Los candidatos, en su mayoría Start-up y Spin-off con menos de cinco años, buscan acceder al reparto de un millón de euros en apoyo financiero. La tercera edición sumó al millón de los premios, 14 millones en inversión privada para los diferentes proyectos semifinalistas.

Cilenis y nuestro proyecto Avalingua se ha preparado a conciencia para durante el día de hoy dar el paso definitivo y resultar una de las cuatro ganadoras. Estar hoy en Lisboa ya es un mérito y un honor. Durante los últimos meses se han preparado a conciencia gracias a haber sido invitados por el MIT a hacer un curso en el Business School, Instituto Universitario de Lisboa y recibir formación específica y coaching a través de catalizadores de negocios, participación en Boot-camps e investor’s Pitches. Contará también con el apoyo de mentores del ecosistema MIT.

Hoy es el día. En Cilenis Language Technology, estamos preparados para convencer en MIT PORTUGAL de que Avalingua, el software que mejora el aprendizaje de las lenguas y monitoriza de manera eficaz y precisa la calidad lingüística pudiendo evaluar todo un sistema educativo, es el proyecto tecnológico e innovador que estaban esperando. Deseen suertes a nuestro equipo.

https://twitter.com/MITPORTUGALIEI/status/403614045804445696
https://twitter.com/marcvidal/status/403615959371366400

Cilenis elegida por el MIT

Recibo decenas de ideas de negocio cada semana. Algunas son extraordinarias y otras no tanto. Suelo decir que vivimos tiempos en que las ideas valen más que las cosas que se fabrican con ellas, pero eso no quiere decir que una idea valga por si sola si no hay modelo de negocio o equipo detrás. De hecho no apuesto por ideas sencillamente si no vienen acompañadas de un trabajo previo, un equipo razonable y sobretodo un modelo de negocio que lo sustente. El caso de Cilenis Language Technology , una de las empresas participadas por IDODI, se cumplen los tres elementos. Una idea sujeta a la innovación, un equipo tremendamente preparado y cohesionado y una modulación del posible negocio muy bien estructurada.
Resulta que esta spin-off universitaria gallega ha sido elegida por el MIT en su Building Global Innovators desde Portugal como una de las startups más innovadoras de cuantas se presentaron. En concreto han considerado que uno de los productos en desarrollo más interesantes seráAvalingua, un software que evalúa automáticamente el nivel lingüístico de documentos escritos que cuenta con dos formatos según las necesidades de cada usuario: Avalingua core, herramienta diseñada para la corrección de textos escrito y Avalingua Learning Application, aplicación web móvil creada para fomentar y apoyar al alumno en su aprendizaje. Es realmente potente y así lo ha considerado el MIT pues partiendo de un texto escrito, este software busca, analiza y clasifica sus errores utilizando herramientas de procesamiento del lenguaje natural y numerosos recursos lingüísticos.

Como decía es una noticia que me satisface especialmente pues nosotros contemplamos las participadas como algo más que una inversión. Entendemos que es suma de talento y de capacidades y mi sueño es lograr que todas estas startups pueden enlazarse entre ellas si lo ven necesario en algún proyecto o necesidad. Es como crear un ecosistema distribuido y participado que permite algo más que sumar, permite crecer en común.

Este concurso de emprendimiento con base tecnológica y de escala global que tiene como principal objetivo asesorar e incentivar proyectos con alto potencial tecnológico y de innovación, particularmente en la etapa de búsqueda de inversiones. Los candidatos, en su mayoría Start-up y Spin-off con menos de cinco años, buscan acceder al reparto de un millón de euros en apoyo financiero. La tercera edición sumó al millón de los premios, 14 millones en inversión privada para los diferentes proyectos semifinalistas.

El proyecto Avalingua ya ha conseguido ser elegido como semifinalista dentro de su área de competición, en Tecnologías de la información e Internet. Ahora ha sido invitado por el MIT a hacer un curso en el Business School, Instituto Universitario de Lisboa y recibir formación específica y coaching a través de catalizadores de negocios, participación en Boot-camps e investor’s Pitches. Contará también con el apoyo de mentores del ecosistema MIT y, fruto de todo ese trabajo, en octubre sabrá si es finalista de su área.

Las cuatro Start-up seleccionadas conseguirán inversiones de hasta un millón de euros, apoyo económico para el desarrollo y comercialización de los proyectos ganadores, se beneficiarán de más formación específica y se prepararán para ganar la gran final. Estoy seguro que nuestras chicas y chicos de Cilenis Language Technology, van a convencer en MIT PORTUGAL de que Avalingua es el proyecto tecnológico e innovador que estaban esperando. ¡Suerte!

https://twitter.com/cilenis_com/status/359963818195042304

Quedan opciones

Hace un par de años conocí a Elisabet de los Pinos, una emprendedora seleccionada por el Foro Económico de Davos. Durante una cena tuvo el detalle de explicarme el modelo de puesta en marcha de su empresa Aura Biosciences. La había instalado en Boston. Elisabet me comentó que “cada vez conocía más gente que, viendo que en España no hay opciones, se va fuera”. Es mi caso, y lo es por que siempre vi el mundo como un todo y no como un conjunto de límites. Lo puede ser en lo cultural o en lo político pero no en la Nueva Economía. Hace ya bastantes años que, bajo ese prisma, ayudo a otros a dar el salto, a emprender en otros lugares o a internacionalizar sus proyectos. A Elisabet le conté que a veces algunos de esos saltos no lo eran tanto por las escasas opciones sino por la nula capacidad política para entender el momento. ¿A quien se le ocurrió meterle un tijeretazo del 42% a cada factura que hace un autónomo en España? Entre el 21% de IVA y el 21% de la retención del IRPF, el pobre autónomo se convierte en una especie de recaudador a crédito de la administración y se le pide que adelante casi la mitad del coste total de lo facturado. Es un riesgo enorme para la débil estructura laboral en la vertiente más joven y parece que no va a cambiar. Manteniendo esa locura no dejará de crecer el paro, la ruina y la miseria y con todo ello no será factible modelar el cambio en el modelo de crecimiento de un país que se ahoga en política, discursos vacíos e indigencia intelectual. El 90% de la basura empaquetada en celofán que discute la clase política y periodística no importa a nadie o no tiene valor determinante en la construcción de un futuro mejor.
En aquella cena también le expliqué que la gente se iba por que estaba acorralada. El proyecto que en aquellos días yo mismo tenía entre manos estaba siendo desarrollando, precisamente, en Boston. Tuvo que ser dentro del programa para Emprendedores Externos (UPOP) del Massachussets Insititut of Technology (MIT), ya que en España nadie me ayudó a saltar los obstáculos tecnológicos, técnicos y legales que comportaba lo que yo proponía. No era ni cuestión de dinero, era un tema de ayudarnos a convencer a las compañías aéreas a integrar un API en sus gestores. Nadie nos explicó que para que las compañías aéreas aceptasen un criterio de este tipo precisaban de un “estímulo” gubernamental. Visto el callejón sin salida nos lanzamos en la búsqueda de un lugar donde si nos ayudaran. Finalmente KLM se hizo cargo del proyecto y lo lanzó al mercado final.

Sabemos que queda mucho por hacer y sabemos que muchos lo van a lograr, incluso en España. Hay casos muy esperanzadores de cómo el “capital riesgo” español es capaz de impulsar proyectos. Softonic, Idealista, Infojobs, eDreams, Privalia, Atrápalo y un centenar de empresas de las cuales más de la mitad están fuera de Internet y tienen que ver con innovaciones en otros campos como el de procesos o el de la logística. Pero ese mercado estrecho, el español, se hace inmenso cuando lo miras desde el exterior. Esos agentes privados que apoyan la salida al exterior sumado a miles de jóvenes españoles que no se han pateado el año de Erasmus con cervezas, está entregando una generación que me niego a llamar “expatriados” y si denominarlos como exploradores capaces y preparados para establecerse en otros países. No es malo irse, es parte de la lógica de los exploradores, emprendedores, innovadores y aventureros. Como es lógico revertir algún día todo esa experiencia y potencial en tu entorno natural.

Para ello hace falta perseverancia. El emprendedor que sabe que depende de si mismo el espíritu de sacrificio y la confianza es fundamental. Y en eso estamos. Imagina que estás en medio del desierto, sin nada. La certeza de que nadie vendrá a rescatarte es obvia y que la dirección correcta de escape la desconoces. Sólo puedes hacer dos cosas: o te quedas allí esperando un milagro o empiezas a andar en rumbo desconocido. Esa es la gran decisión. Yo siempre tomo la segunda, es la que recomiendo y la que las sociedades más prósperas suelen adoptar en su conjunto. Cuando inicies el camino buscando un oasis, una salida, un lugar habitado que te permita sobrevivir a ese desierto, la opción tomada será siempre la buena pues en el mero hecho de ponerse en marcha está el éxito. A medida que el trayecto vaya aumentando podrás admitir dos posibilidades: la de admirar las dunas, el sol, el horizonte, la de disfrutar del propio recorrido o la de quejarse continuamente de la mala racha que llevas y de lo fastidioso de la situación. En ninguna de las dos estará la clave para llegar al final, el elemento fundamental será el tesón, la insistencia, el empeño, la constancia, la tenacidad y la firmeza que le pongamos al asunto. Intentarlo será el premio, no lo olvidemos.

Cuando te pongas en marcha poco importará la tipología de emprendedor que seas, pero bien irás definiendo tu propio estilo a medida que las ayudas y los subsidios se alejen irremediablemente de tu curso. Puedes ser un emprendedor soberbio, magnífico, ese vigoroso proyectista de empresas sin límite. Suelen pensar en grande y no temen a nada. Su vocación y su pasión van al unísono. Otros tipos en los que puedes verte reflejado son los exploradores, aquellos que antes de tomar decisiones analizan todo. Estos emprendedores tan racionales suelen venir de empresas grandes o de un mundo laboral muy seguro. El emprendedor que invierte es el que pone el dinero y apoya relativamente el proyecto. Suelen acabar implicándose más de lo previsto y eso es bueno la mayoría de las veces. El emprendedor activo es el que más innova pues, habiendo tenido éxito habitualmente en todo tipo de negocios, sabe que hay que innovar continuamente y aportar nuevos elementos  para afrontar nuevos retos. Estos tienen la habilidad de “estar en todo”. El emprendedor “starter” es otro espécimen. Se dedica a montar negocios, muchos, y su estrategia de éxito es la de tener pequeños fragmentos en diversos proyectos. Suelen equilibrar los desajustes por mayorías de inversión y en un momento u otro les proponen el “gran negocio” que suelen rechazar puesto que lo que les interesa es estar en el principio de las cosas y no en el crecimiento final de las mismas. El emprendedor persistente es el que no desiste. Suelen ser muy sistemáticos y acotan bien las posibilidades pero insisten hasta lograrlo. Son directivos más que emprendedores pero responden al criterio de la apuesta personal bajo un plan de Negocios exhaustivo.

Sociedad Aumentada

El pasado domingo mi columna en el ABC no salió en la versión digital, únicamente en versión papel. Por ello replico aquí el post que como sabéis, por exigencias del medio no puede sobrepasar una extensión determinada. Para mi gusto este tipo de artículos no permiten el análisis, son simplemente un esbozo, una pequeña línea de apertura del debate que considero que se puede mantener en el blog. Os dejo con lo que para mí va a determinar en gran medida los tiempos y los procesos en la economía productiva inmediata.

En el Logan Airport de Boston un anuncio luminoso al fondo de la terminal desde la que suelen salir los vuelos con destino a Los Ángeles dice “aumenta tus expectativas con nosotros” y aparece un teléfono inteligente desde el que se ve el rostro de un adulto y una serie de datos sobre impresionados encima de su imagen. El fotograma intenta mostrar el futuro y lo enlaza con una empresa que desarrolla aplicaciones para “smartphones”. Parecía impensable tan solo hace unos años que alguna de las startups que ahora diseminan sus programas por millones de dispositivos fueran capaces a estructurar la vida cotidiana de tanta gente. Una docena de estos engendros me simplifican la vida, la hacen más eficiente y me permiten relacionarme en lo personal y en lo profesional como hace apenas un lustro no hubiera imaginado. Mi agenda es un algoritmo inteligente que se estructura automáticamente y mis enlaces sociales se ordenan gracias a un modelo compartido que depende de este tipo de herramientas. Siempre he preferido Massachussets a California. El ecosistema inteligente en Boston sobrevuela la rentabilidad de Sillicon Valley. Es ahí donde tuve contacto por primera vez con lo que se denominaba “realidad aumentada”. Ahora estamos descubriendo como se pueden sumar expectativas personales, dispositivos con aplicaciones aumentadas y sus enlaces sociales provocando la emergencia a la superficie de un nuevo concepto: la sociedad aumentada.

El futuro premio Nobel, Lazslo Barabasi, me dijo que estamos ante una evidente “sociedad aumentada”, que en ella se cimenta todo ese valor aparentemente desorbitado de algunas empresas vinculadas a las redes sociales. Parece evidente que algo de eso está pasando con el fracaso de la salida a bolsa de Facebook por ejemplo. Sin embargo también me confesó que lo cotidiano de vivir enlazado, socializado, entre múltiples plataformas y en constante flujo bidireccional informativo, nos concedía un valor desconocido que demostraba la enorme diferencia de la “crisis” actual y cualquiera de las anteriores. Se refería a que una sociedad que es capaz de nutrirse de todos estos elementos, digerirlos con cierta tranquilidad y dinamizar su uso en planos genéricos, es una sociedad aumentada y en pleno tránsito a una nueva era. Este y otros elementos no hacen más que demostrar que vivimos el paso complejo y el ilusionante salto a un nuevo mundo, más horizontal, complejo, inteligente, abierto y humano. Es curioso ver como cada máquina que interiorizamos, nos facilita el difícil escenario de las relaciones humanas. A más tecnología, más humanidad. A más sociedad aumentada, más inteligencia compartida, más experiencia social y más oportunidad global. Vamos bien aunque a veces cueste verlo.

Why Venture Capital?

Hace unos días hablábamos de los emprendedores freemium. Dejando de lado el acrónimo y el elemento metafórico que buscaba si es cierto que algo está cambiando en el escenario de las inversiones en start-ups. De hecho hay una tendencia que prioriza la búsqueda de capital inteligente antes que la tan ansiada liquidez. En ese sentido hace unos días cayó en mis manos este artículo que lo refleja bien. La computación en la nube, los dispositivos móviles, las redes sociales y otras tecnologías de acceso rápido a Internet, están produciendo oleadas de nuevas start-ups, pero para muchas de estas jóvenes empresas, el capital riesgo es la respuesta equivocada, por lo menos al principio. Os traduzco lo que considero más relevante.

Así lo expresó un grupo de inversores y empresarios que hablaron de Microsoft en Silicon Valley en un evento patrocinado por el Club de Churchill. Con Amazon Web Services y una mirada de otras tecnologías libres o de bajo costo, la creación de empresas es más barato que nunca, por ejemplo. Como inversor, Draper Fisher Jurvetson socio de Heidi Roizen dijo que trata de convencer a la gente de lo bueno del capital riesgo, pero como profesor en Stanford trata de explicar otros puntos de vista.

Dice que “todos los estudiantes de mis clases quieren recaudar dinero y hacerlo público y les digo: ¿Estás construyendo un restaurante o un McDonald?”. Añade que “si has creado un sitio web alrededor de lo que te apasiona y ganas 25.000 US$ al mes puede ser un gran logro y un estilo de vida, pero si tras lograr 5 MM US$ de capital riesgo prepárate para darle un exit de diez veces su dinero”.

Internet permite a los empresarios innovar de formas que no son técnicas por ejemplo. (…) Los emprendedores que quieren empezar con empresas de base tecnológica deben buscar la mayor cantidad de servicios gratuitos que puedan. MacAskill, cofundador y director ejecutivo de SmugMug, un sitio web de fotos de 10 años de edad, dijo que, en su caso, el intercambio para los fotógrafos profesionales debía ser rentable por si mismo y no depender de la entrada del capital de riesgo.

En estos momentos, a medida que con mi equipo vamos aprendiendo de la experiencia, estoy convencido que a veces los proyectos son más intensos si apoyamos el modelo con algo de desarrollo tecnológico asociado, que con dinero para localizar esos ingenieros. Si somos capaces de equilibrar esas entradas de capital en el momento exacto estaremos ante succeful start-ups.

Ecosistema emprendedor

Desde hace unos meses participo en uno de los programas de innovación impulsados por el BCIE que vincula el territorio con la innovación. Obviamente las diferencias entre Europa y Guatemala, por ejemplo, son enormes y las características de la llamada smart city de vanguardia y los proyectos de desarrollo para generar territorios inteligentes son todavía muy distintas. Sin embargo pienso que hay una génesis que iguala espacios y políticas, voluntades y experiencias y sobretodo espíritu emprendedor con acción pública. Cuando hablo de administración lo hago desde el punto de vista que es ella la que debe facilitar los mecanismos para lograr que un espacio concreto se convierta en un ecosistema de innovación y emprendeduría tecnológica. Las hiperciudades se fomentan desde todos los ámbitos.
Al hablar de ecosistemas me refiero a algo más que un barrio super cool en la parte norte de una ciudad o un saco de empresas desarrolladoras de software replicado que ocupe tres edificios pintados con letras gigantescas. En el reto latinoamericano lo que prima es la voluntad de estimular ciudades que generen proyectos. En Europa eso podría bien establecerse como entornos urbanos con vocación innovadora que por ahora son demasiado puntuales y no responden a una verdadera explosión creativa.

Escenarios como Boston, Sillicon Valley, Singapur, Bangalore y Shanghai son ejemplos de lo que sería un ecosistema para la innovación. Son ciudades que no hacen más que atraer talento pues son tremendamente creativas y donde lo público y lo privado se mezclan en las fases de investigación de manera natural y donde los incentivos fiscales y administrativos sólo hacen que facilitar los procesos.

En Europa es más complicado encontrar territorios amplios que puedan entenderse como ecosistemas por si mismos, es más habitual concretar en edificios que se denominan parques tecnológicos o de investigación. Por supuesto son destacable e imprescindibles, de hecho IDODI tiene una de sus sedes, concretamente la que se dedica a incubar empresas, en el Parc Científic i Tecnològic de la UDG. En Toulouse, Dublín, Londres, Helsinki, Goteborg, Estocolmo, Heidelberg, Munich o Berlín se están desarrollando modelos más complejos y que pueden dar por válido que las fronteras de un Valley tecnológico no son definibles de modo sencillo.

El futuro de Europa en general, de cada uno de sus comunidades, dependerá de la capacidad de evolucionar el sistema económico hacia actividades cada vez más intensivas en los elementos del conocimiento. Ya sabemos que pasa cuando un modelo económico se centra en actividades de baja cualificación. Lo peor no es haber simulado un estado económico irreal, lo duro es comprobar como ahora no hay nada bajo nuestros pies que sea capaz de soportar la cimentación de un nuevo mundo.

El desarrollo de actividades que se centren en el talento surge en entornos urbanos muy concretos y que podemos denominar de muchos modos. Pueden ser ecosistemas y pueden ser innovadores, pero a mí me gusta vincularlos con el estímulo emprendedor pues considero que es el gancho propicio para que esos espacios sean realmente volcanes de creación y que ayuden a estructurar un nuevo modelo de crecimiento. Los llamaré ecosistemas tecno emprendedores.

El trabajo en el que participo y que estamos elaborando sobre las ciudades tecno emprendedoras se centra en la digitalización productiva pero también en la modernización del concepto de ciudad tal y como la entendemos ahora. Trabajan sociólogos, arquitectos, emprendedores y agentes públicos en el diseño de un territorio mucho más estimulante y que estoy seguro puede ser inspiración para otras partes del mundo.

Las ciudades del conocimiento o también llamadas ciudades compactas surgen como un nuevo modelo de espacio para la innovación y espero que para emprender. Si se mezcla el entorno urbano natural reformado para la acomodar un modelo de vida más abierto y actualmente cultural con la estrategia económica en pools empresariales conectados internacionalmente y además con los canales que permitan la investigación para la innovación se propicia una nueva actividad económica capaz de atraer talento y empresas de todo el mundo para facilitar el nacimiento de tecnoemprendedores.

Hace varios años, fui invitado por un Conseller de Innovación de la Generalitat para que tratáramos este tema. Cuando le expliqué lo que yo veía al respecto el hombre me dijo que “no me entendía”. Le agradecí la sinceridad pero obviamente fue el detonante para que me levantara y dejara la reunión de un modo educado. Yo no tenía tiempo que perder, al parecer él si. Hace unos días me citó un Director General de otro departamento pero del nuevo gobierno catalán. A parte de relatarme como Messi se convertirá en el mejor jugador de fútbol del universo conocido me hizo la relación de los motivos por los que no dedicarán un centavo a este tipo de iniciativas, además, como dijo “cuando venga Eurovegas todo esto no tendrá importancia, hay que aceptar lo que somos y lo que tenemos”.

Intenté hacerle ver que este tipo de ecosistemas desde una perspectiva local pueden ser un ejercicio interesante para definir las acciones a tomar en el futuro inmediato. El buen hombre, debido a tantos años desayunando naftalina en su despacho municipal, me dijo “ya tenemos parques y sitios donde la tecnología se desarrolla y además nos cuesta un dineral que nos iría muy bien para otras cosas”. Obviamente no entendió que muchos de los parques científicos y tecnológicos que existen hoy en día en nuestro entorno no están diseñados para evolucionar hacia ecosistemas innovadores que bien pudieran dinamizar la tecnoemprendeduría. La consecuencia es que sus resultados son más que previsibles y su contribución al proceso de cambio ineficiente.

La inversión en investigación y desarrollo no se traslada a la competitividad. Seguramente se debería de trabajar de otro modo y así lograr pulir esas diferencias con otros entornos que si lo están consiguiendo. ¿Por qué no intentarlo? En lugar de anunciar recortes, subidas impositivas y programas de juguete para apoyar hipotéticamente a emprendedores con un puñado de euros, deberíamos pensar como vinculamos la universidad y el mundo emprendedor desde un punto de vista tecnológico y con voluntad de generar ecosistemas tecnoemprendedores de una vez.

Emprender en Boston

Estos días estoy en Boston. He venido hasta aquí para poner en marcha una nueva compañía. Se llamará sit2sit como ya sabéis. Estructuralmente será una empresa de base tecnológica aunque también adoptará los modelos de gestión social vinculados al conocimiento aportado en comunidad. Todavía no podemos decir mucho pues, en gran medida, los acuerdos que estamos firmando estos días tienen mucho que ver con esa confidencialidad. Hemos venido a Massachusetts porque aquí está todo el talento en desarrollo que necesitamos.
Facebook nació aquí aunque acabara en California. Dicen que los proyectos se piensan en Boston y se desarrollan en Sillicon Valley. Lo desconozco pero lo que si sé es que esto es otro planeta. Las paredes de las decenas de universidades de esta ciudad están repletas de fotografías que pertenecen a Premios Nobel que, o bien estudiaron aquí, o bien están dando clases. Es brutal. Sin embargo lo mejor no es que se adapte un presupuesto interplanetario para todo esto, que también, sino que alrededor de la gestión educativa, que es completamente socializada por el ecosistema del conocimietno que se ha creado, nacen empresas dentro de las facultades. En base a eso, el MIT, por ejemplo, se dedica a integrar a sus mejores alumnos en proyectos de empresas como la que yo acabo de fundar junto a mi socio Ivan. Alguien, por cierto, que no tiene perfil en ninguna red social y que es un tipo excepcional, con energía e ideas brillantes.

Un nuevo reto, un nuevo salto que encaja con la estrategia personal que me propuse hace ya varios años y que en los útlimos tres he ido materializando. Depender lo mínimo posible de la economía española. Aunque no se hunda el país, nos van a crujir a impuestos a un nivel inimaginable. Mañana lo explicaré en Cotizalia y aquí por derivación. No estoy huyendo de España, por lo menos no en lo sustancial, pero os aseguro, como comentaré mañana, que la fase final, en lo que respecta a España y Europa, ya ha empezado a desencadenarse y no estoy dispuesto a vivirlo demasiado expuesto.

Como digo en uno de los capítulos finales de mi libro:

Tengo mil ideas, algunas son mías pero la mayoría me las han contado. Hay personas con ideas brillantes. Ideas, ideas e ideas. Ideas que nos deben llevar a pelear contra todo eso despropósito y esa parálisis, a buscar la oportunidad, a buscar valor, a diseñar modelos de negocio inexistentes, a versionar los que tenemos, a darle la vuelta a la caja y dejar que caiga lo ineficiente, a pactar con los socios, trabajadores, amigos, competencia, proveedores, universidades, administraciones, agentes, con quien sea para sobrevivir en este puñetero barrizal en el que se está convirtiendo emprender en España.

Como emprendedor que se juega su patrimonio cada cierto tiempo, llevo en crisis toda la vida. Lo he hecho sin quejarme como otros miles. Emprender es estar en crisis constantemente, pues cuando tienes algo, lo inviertes, cuando por fin un proyecto está maduro, generas otro.

Pero emprender no significa enmudecer. Bajo ningún concepto debemos callar, no aceptemos que nos condicionen las críticas y avisos sobre los responsables de una mala gestión. Para que un emprendedor se calle suelen acusarte de “catastrofista” o de ser “el quinto jinete de la Apocalipsis”. Eso es una trampa, un cepo de mal tertuliano. Justifica y ampara a los que debieron hacer algo y no lo hicieron, permite que la gente siga en la inopia empujados hacia una miserable oferta de recortes en las capacidades de cada uno de sentirse libre de decir lo que piensa. Como emprendedores debemos adoptar una actitud crítica y demoler esa barrera social, anestesiada, que se bebe el cloroformo para desayunar como si fuera un baso de leche caliente y responder con proyectos y con contundencia. Ponerse en marcha es el mejor mecanismo para responder a una estructura de poder diseñada para el silencio social.

Hay cuatro maneras de ver el vaso. Medio lleno si eres optimista, medio vacío si eres pesimista, medio vaso que sobra si eres un tipo racional y medio vaso por llenar si eres un emprendedor. La primera es la manera en como ven el recipiente algunos de los que están apunto de perder su trabajo o pagar más impuestos que nunca. La segunda forma es la de los que la situación les ha vencido ya. La tercera es la modalidad menos arriesgada y suele adoptarse por aquellos que se huelen que lo peor está por llegar. La última es la buena. Lo debemos llenar con agua de cualquier parte, pero el vaso tiene que rebosar de agua.

No dejaré de ser crítico, pero ahora me queda menos tiempo para evidenciarlo. El espacio en Europa se estrecha y mis proyectos actuales precisan que esté lo más despierto posible. Sit2Sit en Boston, Creative en Panamá y alguna cosa más que estoy montando en Latam, me ocuparán lo suficiente.

¿Expectativa Aumentada?

Pronto podré informaros de algo que me llevará a Boston a corto plazo. Esa ciudad es donde el Massachusetts Institute of Technology tiene su sede. Mientras acabo de rematar lo temas que me vinculará con ese espacio hub tecnológico y del conocimiento, os dejo con el enlace del review que publica el propio MIT. Es brutal. Siempre aporta datos frescos y de primera mano pues en gran medida todo lo que allí se cuece acaba siendo un modelo de negocio a medio plazo. Hoy me hago eco de un artículo que cuestiona que las empresas que están trabajando los primeros aplicativos en Realiad Aumentada no logran obtener ningún tipo de mejora empresarial en sus negocios.
Según se desprende del informe de Kristina Grifantinicon esta tecnología, y su creciente popularidad en los teléfonos inteligentes equipados con sensores, provoca que los responsables de marketing estén tratando de usar la RA para vender de todo, desde comida hasta entradas para conciertos”. Sin embargo, de momento no logran aumentar su realidad contable.

Es cierto que por muy “cool” que parezca la Realidad Aumentada, si no aporta valor real no generará beneficios, aunque si lo consideramos como lo que es, un experimento en fase inicial para ir descubriendo lo que es factible y lo que no, podremos adaptar su viabilidad dinámicamente. Hay algunos ejemplos interesantes como el uso de Disney para promover La Nouba, una función de Cirque du Soleil, con una aplicación que captura el “factor sorpresa“ del espectáculo acrobático.

En la actualidad, los espectadores de algunos centros comerciales selectos en Florida pueden usar sus teléfonos para hacer que aparezcan cinco imágenes de los artistas. Pueden ver a un bailarín virtual saltar a través de la fuente de agua del centro comercial, o caminar sobre una cuerda floja por encima de sus cabezas.

La campaña es demasiado innovadora y reciente como para saber si ha aumentado la venta de entradas, sin embargo uno de los responsables de Disney ya ha dicho de que “la página de ventas por Internet del espectáculo experimentó un número significativo de visitas adicionales”. ¿Realidad o Expectativa aumentada?