papel

Un increíble e innovador avión de papel

Solicitar 50.000 dólares para tu proyecto y que te llueva 1’2 millones de la mano de más de 20.000 pequeños inversores y colaboradores ya es extraordinario. Que lo sea para llevar a cabo un proyecto que supone hacer volar aviones de papel tiene tela. Esto le ha pasado a PowerUp 3.0 recientemente. Tal y como lo lees, miles de personas consideran que un modelo muy innovador de motorcito controlado desde un teléfono inteligente podía acoplarse sin dificultad en un avioncito de papel y lograr que vuele de forma increíble. Seguramente miles de personas pensaron que les encantaría tener uno. Esa es la clave.


Sabéis que me encantan este tipo de prototipos o de proyectos innovadores de ejecución tan simple y no dejo de ver en esto algo sumamente rentable para sus inventores. ES probable que veamos inundadas las plazas y calles más turísticas del mundo con vendedores ambulantes de algun tipo de sucedáneo mal fabricado de este dispositivo, pero lo que es cierto es que cuando se suman modelo comercial, sencillez de ejecución y tecnología social puedes tener una bomba empresarial en las manos.

Low cost, poco más de un euro, long tail, llegará a cualquiera que sepa hacer aviones de papel y tenga un teléfono móvil y escalabilidad garantizada pues ya tienen a miles de interesados en ser los probadores del ‘invento’. Así lo creo como base del éxito. En esos objetivos deben estar incorporados los proyectos “low cost”, en esos retos los que sean “long tail” y en los sueños los “escalables” internacionalmente. Esas tres líneas definen el éxito emprendedor actual a mi entender: producto a bajo precio, con un amplio escenario comprador y un espacio global. Tan simple como un bocadillito de jamón y queso que unos hacen normal o bien pero otros, unos pocos, lo convierten en una delicioso pedazo de gloria. La diferencia estriba en hacer lo sencillo en algo excepcional.

¿Cuál es tu papel?

Ayer lo destacaba el Blog Salmón. El ministerio de “trabajo” se lo tuvo que pasar en grande viendo como todos los medios de comunicación en España se vanagloriaban de una gran decisión política que eliminaba 36 tipos de contratos de trabajo para que se quedaran en 5. En el país de la teletipofagia es fácil que pasen cosas como esta. Suele ser cada vez más evidente que una nota ni se digiere ni se verifica para llegar al detalle. No se eliminan contratos, se agrupan los modelos y lo que se eliminan son los formularios. Es de risa.

“Mediante esta simplificación administrativa se pasará de los 41 formularios existentes en la actualidad a 5 los modelos de contratos de trabajo: contrato indefinido, contrato temporal, contrato de relevo, contrato de prácticas y contrato de formación y aprendizaje. Báñez ha explicado que la existencia de un elevado número de formularios y un sistema complejo de bonificaciones a la contratación supone una barrera para el pequeño empresario. “Es un problema que solventaremos dentro muy poco. Los trabajos técnicos ya están muy avanzados y se negociará con los agentes sociales”.

La realidad era menos bonita. Como si no tuviéramos pruebas que demuestran que donde dice una cosa luego significa otra. Ley de emprendedores que no se ponen en marcha, cifras de paro que ocultan millones de personas que están en “formación”, la reducción de la huida masiva de personas no contemplando que el que se va no suele empadronarse en el nuevo destino, brotes verdes que son pura ficción o la insistente negativa a afrontar de verdad los tiempos que nos ha tocado vivir.

Tiempos que, siendo una suerte poder protagonizar, la inutilidad generalizada de nuestra clase política y el miedo a no tener ellos mismos futuro cierto debido a su mediocridad manifiesta, se están convirtiendo en tiempos de penuria y miseria endémica.

Mientras la ministra Bañez, que en octubre saldrá a patadas del consejo de ministros (siempre pongo en minúsculas estas cosas), nos ofrece nuestra dosis semanal de subnormalizante, el mundo sigue girando en dirección contraria. Se está perdiendo la oportunidad. De verdad que es desesperante como el debate se ciñe en lo insustancial, en sus cosas y en la inferitilidad de la endogamia política.

Que se vaya la ‘golden girl’ a Miami o no, no deja de ser un capítulo más de la telenovela política en la que vive España y Europa en general. Lo sustancial es que miles de niños en un país que fue “Champions League” estén desnutridos por culpa de la situación económica. Que bancos que muestran millones de euros de beneficio gracias a que nos han esquilmado lo que teníamos para afrontar retos futuros se nieguen ahora a ofrecer crédito y despidan a sus plantilla por la espalda y sin avisar. Un continente que se enfurece contra quien pone en juego sus vacaciones o por que le cierren una televisión pública pero que ni siquiera se inmuta por las cantidades astronómicas que se le pagan a adolescentes por salir en programas de televisión misóginos.

Tiempos de revancha y cambios fundamentales se acercan. Todos tenemos un papel a jugar. Unos en la franja social procurando estimular conciencias, descloroformizando a una sociedad aletargada por el miedo a dejar de ser “clase media”. Pronto sabrán que hace mucho que dejaron de serlo y ahora pertenecen a una especie de “microburguesía low cost” esperpéntica. Otros deberán meterse en política. Hablo de gente nueva capaz de estructurarse mediante mecanismos distintos y abiertos. Pero de verdad, no como lo hacen los de siempre. Tener un perfil en Twitter no te hace mensajero del o-Gov, ni te confiere conocimiento. Hablamos de mucho más. Otros deberemos seguir montando empresas, aportando cuanto sabemos hacer y procurar que la globalidad, la digitalización y los criterios de la Nueva Economía permitan un cambio real en nuestro entorno. Todos tenemos un papel en este momento histórico que debemos vivir. ¿Cuál es el tuyo?