papel mojado

Era papel mojado

Ya dije hace unos días, y replico textual, que “uno se cansa de que se manosee el término emprendedor y que a través del juego maniqueo de la política de juguete, los medios dirigidos por derivados parlamentarios y escritos por teletipófagos y por las manadas acríticas de militantes a la espera de una solución a su ruina personal, se le otorgue a los emprendedores características que no tenemos. No somos héroes, sólo queremos que me dejen en paz. De hecho no hemos pedido ninguna ley del emprendedor, en concreto tengo claro que cuando el Estado interviene suele ser un inconveniente. Lo que espero es que me permitan seguir como hasta ahora, rompiéndome la crisma cuando cometo errores y disfrutar de hacer lo que me gusta y me llena.


https://twitter.com/marcvidal/statuses/339155140764397568

Esto lo dije basado en la creencia de que cuando hablan de, con y para emprendedores no lo hacen de corazón sino por conveniencia. La ley que algún día llegará es ya papel mojado. Eso lo sabíamos, pero no lo que no podíamos pensar es que vayan tan descoordinados en esa casa llamada gobierno. Tres días después de esta foto donde se vanaglorian de reunirse con lo mejor de lo mejor de la emprendeduría nacional, admiten que la ley que les han explicado y vendido no se va a llevar a cabo, entre otras cosas, por que no se puede.

Y lo peor es la cobardía para comunicar su ineficiencia. A última hora y en fin de semana, casi como susurrando admiten que no se puede tirar para adelante. Pues eso, que lo que no se puede no se puede y además es imposible, pero lo que no se debe es lanzar falsas ilusiones basadas en las encuestas, las palabras de moda y en la prostitución conceptual de los tiempos políticos. Estos tipos calculan (y se lo creen ciertamente) que España va a empezar “la senda de la recuperación en el segundo semestre del año”. Cada vez es más evidente que estamos en manos de equilibristas.

la Comisión Delegada del Gobierno decidió retirar la propuesta de Ley de Emprendedores del Orden del Día de la reunión del Gabinete. Los motivos, en círculos próximos al Ejecutivo apuntan dos fundamentales: los numerosos errores técnico-jurídicos en su redacción y la discrepancias entre los ministerios implicados.

El dictamen del Consejo Económico y Social afirma que “la falta de rigor en la definición del objeto de la norma y del ámbito de aplicación explica la falta de coherencia sistemática del Anteproyecto, porque sus disposiciones normativas no están estructuradas”. La clave parece que está en que el Consejo Económico y Social reclama que se incluyan en la nueva norma “todos aquellos instrumentos que permiten mejorar el acceso al crédito y una mayor diversificación de las tradicionales fuentes de financiación. Medidas que impulsen los microcréditos, los fondos de capital semilla, los préstamos participativos o el refuerzo del papel de las Sociedades de Garantía Recíproca”.

Tampoco la introducción del régimen especial del IVA de caja para las pequeñas empresas se salva del suspenso general del CES a la Ley de Emprendedores, porque aún considerando que su implantación “es oportuna” el dictamen advierte de que “se ha optado por una regulación muy restrictiva que obliga a las empresas acogidas al criterio de devengo normal que contraten con ellas a establecer mecanismos de control adicional.“ Una complicación en la gestión del impuesto que eleva considerablemente los costes y, lo que es más importante, “conlleva renunciar a la devolución del IVA soportado con arreglo al criterio de devengo”.

Una ley que nace muerta antes de nacer en definitiva. Casi mejor. Cualquier ley mala es peor que su inexistencia. Repito, que nos dejen trabajar que bastante tenemos con la que se avecina a pesar de los dichosos brotes verdes que ahora se llaman “segundo semestre”. Siguen sin aceptar, entender y trabajar en base a que esto no es una crisis ni hay nada que recuperar. En otros países ya lo han entendido, y en aprovechar el cambio histórico están.

El Gobierno ha decidido matar a la prometida Ley de Emprendedores antes si quiera de haber nacido. El anuncio hecho ayer tras el Consejo de Ministros de la futura puesta en marcha de un Plan de Emprendedores supone la puntilla para una serie de medidas prometidas que nunca serán puestas en marcha.

Dicho plan pretende favorecer la creación, desarrollo y expansión de las pymes de nuestro país, por lo que parece que se quedará muy corto con respecto a las expectativas creadas en torno a aquella Ley prometida durante la campaña electoral y de desde aquí ya habíamos comentado que podría no llevarse a cabo.

Se esfuma la esperanza de algunos en la implantación del criterio caja en el IVA, que ya avisamos de que no se podría ejecutar y con toda seguridad también quedará aparcada la posibilidad de dar incentivos a la inversión privada en las pymes para que los proyectos emprendedores puedan captar capital.

Papel mojado

Cansado de que se manosee el término emprendedor y que a través del juego maniqueo de la política de juguete, los medios dirigidos por derivados parlamentarios y escritos por teletipófagos y por las manadas acríticas de militantes a la espera de una solución a su ruina personal, se le otorgue a los emprendedores características que no tenemos. No somos héroes, sólo queremos que me dejen en paz. De hecho no hemos pedido ninguna ley del emprendedor, en concreto tengo claro que cuando el Estado interviene suele ser un inconveniente. Lo que espero es que me permitan seguir como hasta ahora, rompiéndome la crisma cuando cometo errores y disfrutar de hacer lo que me gusta y me llena.
https://twitter.com/marcvidal/status/339155140764397568

Hace años, cuando se hablaba de estimular la economía se desplegaban proyectos de ley que aportaban mucho gasto y poca eficiencia. Era la época del crédito barato y de la expansión suicida. Por desgracia eso ha ido en aumento y la nueva ley dichosa nace sin recorrido factible. No es por ser un aguafiestas, espero poder apoyar, ayudar y empujar en la medida que me sea posible para que todo lo que ese panfleto anuncia pueda cumplirse. Sin embargo no me encontrarán en el listado de personas que aplaudan sin más una medida fuera de todo tiempo, sin aportaciones presupuestarias fijas ni con la mínima de la lógica administrativa. Hay palmeros profesionales para eso. Una ley que no se ha generado a partir de la participación de gente que sabe de esto, pues esos están ahora preguntándose como no hundirse y porque siguen pagando más impuestos.

https://twitter.com/marcvidal/status/339155892362682368

Estamos ante otro proyecto sujeto con las pinzas del politiqueo y no de la política. El documento es un “corta-pega” de doscientos similares, bien resumido y mal esquematizado, que busca términos sinónimos de bonanza y que olvida que, a veces, algunos nos miramos lo que pone la letra pequeña. Lástima que en este caso ni eso han tenido el detalle de señalar. No hay ley, ni caso. La única ley emprendedora factible sería la que hablase de una bajada de impuestos progresiva para poder afrontar una reinversión a medida que la disponibilidad ofreciera un crecimiento del consumo. Es cierto que bajar impuestos es un asunto complejo, que es más fácil hablar de subvenciones, subsidios y ayudas que no hay que cumplir de inmediato y que dependerán de terceros en la mayoría de los casos. Sin embargo nadie ataca un problema gravísimo actual y que si podría aliviar la contratación. Los costes asociados que se supone debemos asumir.

https://twitter.com/JesusEncinar/status/339288869298139136

La ingente cantidad de masa monetaria aportada en su día por Europa y por otros, ahora se tiene que pagar por lo que es imposible localizar a corto el dinero necesario para más inyecciones y estímulos sin recorrido. Es evidente que sin una reducción de la presión fiscal no vendrá la “recuperación” entendiendo “recuperación” como aceptación del nuevo signo económico y social. No hay presupuesto ni lo habrá por lo que las ideas “políticas” no pueden atender a la aportación de partidas presupuestarias de ciencia ficción. Lo que si es factible y no necesita de más elementos que la propia decisión es la reducción de impuestos, la eliminación de tasas y la estructuración de un soporte a medio plazo de los sectores que deben impulsar a este país hacia el futuro con garantías.

La pretensión de poner un listado de intenciones vacías a la altura de la solución a este desastre es no haber entendido nada. No se trata de “estimular la emprendeduría”, ni de presionar para que los autónomos lo tengan más fácil, de hecho no se trata de aportar fondos o ventanillas. Se trataba, y de eso hace mucho, de generar un nuevo modelo de crecimiento competitivo y de largo recorrido. Ahora, por desgracia, no queda mercado y los fondos, si se cree que toda esta ley debe desarrollarse, no existen ni existirán en décadas.

Entre todos podemos hacer mucho, pero es imperativo no creernos el centro del Universo, ni tampoco asumir que el papel mojado puede ser ley.