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Lo que estoy aprendiendo

En estos días estoy pudiendo comprobar de primera mano muchas de las cosas que con mi equipo hemos discutido meses antes. En apenas una semana ya he visitado tres países y hemos podido escuchar y atender a decenas de periodistas especializados, usuarios aventajados y primerizos en esto del uso del comercio electrónico. Ver y escuchar lo que dicen de nuestros productos. No os imagináis lo que estamos aprendiendo. Descubrir como la “user experience“ puede ser tan diversa pero tan sofisticadamente exacta a veces permite establecer estrategias comerciales y de gestión de una manera mucho más eficiente.
Siempre quise tener lo que tengo ahora. Un equipo versátil, rápido, multitarea y capaz de entender que los límites son lo que tu te impones y no los que tu trabajo define. Además, ahora, más que nunca percibo que alguna de las premisas que impuse desde el principio en nuestros productos de ecommerce tenían sentido. Corregir, mejorar, modificar y poderlo hacer en el plano de la programación a tiempo real es un lujo que nos está dando la posibilidad de dar pasos a una velocidad muy superior de la que muchos esperaban.

https://twitter.com/marcvidal/status/380414488635514880

La oportunidad estaba donde deduje que se encontraba. Allí vamos y con la misión de acercar el comercio electrónico, la simplificación de las herramientas y la capacitación de cualquier usuario para que pueda vender online. Sin estridencias tecnológicas, pero con una hoja de ruta comercial muy clara y bien desarrollada. Vivimos una oportunidad y un punto de inflexión a nivel empresarial pero también a nivel social. Resulta que sólo apreciamos el valor de las oportunidades cuando miramos al pasado, que el auténtico desafío consiste en aferrarse a ellas cuando pasan y comienzan a tirar de ti camino de un futuro incierto. A partir de ahí, mientras tanto, debemos observar el pasado desde nuestro espejo retrovisor para, paradójicamente, no perder de vista tu rumbo. Recordar los pasos ya dados para conocer el sentido de los que daremos en el futuro inmediato.

Estos días en el blog de uno de esos productos analizamos los valores de conversión en los procesos de venta. Estamos estudiando como y donde incidir pues no es lo mismo este escenario de abandono de un “carrito de la compra digital” en Medellín o en Santander, pero sin embargo, vemos gracias a los equipos que tenemos en más de una docena de países que hay elementos transversales. Esos son los puntos que hacemos converger en las mejoras de estos productos.

Es interesante destacar que lo que llamamos conversión es el proceso por el cual conseguimos una venta. Hoy en día la media de abandonos del carro de compra ronda el 65,23%, pero entre el deseo o necesidad de compra y la renuncia hay multitud de factores correctores que pueden desnivelar la balanza en uno u otro sentido.

El mundo offline tiene la ventaja del feedback inmediato. Podemos determinar si perdimos o no una venta y a causa de qué, intentar corregir y volver a intentarlo. Podemos entender si nuestra política de atención al cliente o incluso de precios es adecuada o no. Teniendo en cuenta que salvo momentos de necesidad la media de visitas hasta la compra “days to purchase” está entre 3 y 5 visitas podemos hacernos a la idea de la dificultad y de lo bien que necesitamos conocer y tratar a nuestro público.

Tal vez no tengamos la información del trato personal pero hay muchos “insights” que nos pueden ayudar a la hora de crear páginas que realmente venden.

En el blog de openshopen, el equipo de investigación en ecommerce va a enumerar en interesantes artículos algunos de los puntos elementales para reducir esa pérdida de conversión y como mejorar algunos de los puntos que establecerían más opción de venta. Imprescindible para amantes de las métricas, las ventas y el estudio del comportamiento globalizado y localizado.

Si estás pensando montar tu negocio online, si has decidido dar la vuelta a esta colcha infecta que supone esperar que te lo den todo hecho, si has tomado la decisión de emprender algo a nivel digital, no lo dudes, hazlo. En mi caso te ofrezco una herramienta gratuita para que lo hagas, hay más, no te preocupes si te convence alguna otra, no me estarás “traicionando”, pues espero que, en la comparación descubras que mi plataforma se ajusta (o se puede ajustar) mejor a tus necesidades iniciales.

Recuerda que si miramos hacia atrás nos daremos cuenta de que el mundo ha cambiado, la forma de relacionarnos de comunicarnos y de hacer negocios. Las oportunidades nos están adelantando y llevan el turbo encendido. Hace unos años también escuche decir a comerciantes del sector textil que nadie compraría una prenda de vestir por internet, música tal vez, pero no algo que requería ser tocado, probado e incluso a veces olido. No diré que se equivocaron, simplemente no tomaron la oportunidad. La transformación de los productos físicos en algo que va mucho más lejos pone bajo el sentido de lo que se puede comerciar o no por internet absolutamente todo. Bajo el paraguas del comercio electrónico tiene refugio cualquier sector.

Hoy, la oportunidad está pasando por nuestro lado, el comercio electrónico ha venido para quedarse, crecer y transformarse. Ya es algo absolutamente transversal a nuestra forma de hacer negocios por internet. Las cifras de crecimiento en ventas de estos mercados crecen exponencialmente año tras año. Ya sean mercados locales o globales dejar de lado este modelo supone que tu vecino, tu competidor, incluso alguien que vive a 9.000 km de distancia lo tome y compita contigo.

Hoy nos vemos en Lima.

https://twitter.com/marcvidal/status/380414001089642496

 

#internacionalizando

Hoy estoy en Bogotá. Me trae por aquí la estimulante tarea de ayudar a empresas europeas y norteamericanas a internacionalizarse. Quisiera decir que, la decisión de trasladarse al exterior para afrontar el reto de vender en otros países no es una huida, no es una escapada, es una opción de crecimiento totalmente legítima. Las modalidades pueden ser muchas porque depende del tipo de negocio es mejor buscar socio local, instalarse o no, exportar o el e-commerce.
El sistema que yo aplico es muy simple. Escucho a la empresa, la analizo con mi equipo, creamos una hoja de ruta que busque modernizar el proceso empresarial si fuera preciso y generamos un ecosistema de relaciones y elementos que puedan ayudar a salvarse de la quema europea. No siempre es posible y entonces lo digo y no seguimos, en otros es una maravillosa experiencia. El final se revierte en una métrica que garantiza el éxito. Es un modelo parecido al que algunas instituciones públicas ofrecen a pymes y emprendedores, pero con un grado de éxito tremendamente superior por parte nuestra que en la que ofrecen esos institutos. La diferencia entre nosotros y esos organismos públicos que dicen ayudar a internacionalizar es que los responsables de ejecutar tu modelo de internacionalización suelen ser funcionarios o empleados públicos que jamás montaron un negocio y que no consideran un factor que no está en los papeles sino en el corazón: el riesgo y el fracaso. En nuestro caso, atender esos elementos, es el factor diferencial.

Mi especialidad es Latinoamérica y USA, la de mi socia principal los países árabes y China. Otros miembros del equipo son capaces de modelar proyectos en zonas diversas como países del este o mercados complejos en África. La compañía que nació de la unión de diversos consultores especialistas en innovación y desarrollo corporativo está en fase de constitución formal, aunque ya hace más de dos años que operámos todos juntos como freelancers ofertando este servicio. En pocos más de un mes esta compañía será una realidad formal.

Pero, ¿cómo es eso de emprender en Latam?

La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.

Es cierto que emprender en esos países requiere un espíritu determinado. El aeropuerto comercial más peligroso del mundo es el de Tegucigalpa, la seguridad es muy débil en El Salvador o Guatemala, procesos complejos en Panamá, inestabilidades en Bolivia y así el conjunto de ellos. He estado en todos y en cada uno de ellos hay cosas buenas, pero sobretodo hay gente extraordinaria.

Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica en general responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.

En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.

La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, Crecimientos que superan el 8% habitualmente.

Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know howacabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América latina.