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El rescate bancario y el cambio de modelo de crecimiento pendiente.

El rescate bancario y el cambio de modelo de crecimiento pendiente.

Cuando en un gran premio de Formula 1 deja de llover los bólidos pasan por boxes y cambian los neumáticos. Lo hacen para no gastar la goma blanda prevista para suelo mojado. De ese modo logran no desgastarla y, a pesar de que inicialmente no se agarran tanto, a medida que pasa el tiempo, esas ruedas se convierten en la mejor opción. En la gestión de la economía pasa algo parecido. Si deja de llover, si la situación abandona la tempestad, es momento de cambiar la fijación que sustenta un modelo de crecimiento que se amparaba en el desgaste y la gestión de una hipotética liquidez perdida inicialmente.

YA SON CINCO MILLONES

Que el desempleo se dispara hasta el 17,36% y supera los cuatro millones de parados, 802.800 más que en diciembre parece no ser suficientemente dramático para que este país reaccione. Aun hace falta más. No se preocupen que lo tendrán. Nadie puede ya detener el desastre que supone esta bola de nieve y más cuando de esa cifra, 766.000 provienen de la destrucción de empleo directo. Además los que nos gobiernan están más preocupados en no recibir una derrota humillante en las europeas que en gestionar esto con responsabilidad. De ahí que sigan intentando hacernos creer que nuestros males son globales y que en las cumbres internacionales nos van a dar algún elixir que se ventile nuestro paro de un zarpazo. En el caso de que al resto del mundo le importara lo que diga Zapatero, la verdad es que no servirá de nada ya que la falta de capacidad de nuestra economía impedirá que nos podamos enganchar al carro de la recuperación global, cuando ésta se produzca, al mismo ritmo de otros Estados más preparados en ese entorno global.