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¿Y si España se convirtiera en el centro de pruebas de los coches autónomos?

¿Y si España se convirtiera en el centro de pruebas de los coches autónomos?

El World Economic Forum hizo una reflexión reciente acerca del futuro de los trasplantes. Según éstos, a medida que el coche autónomo se generalice y los accidentes vayan reduciéndose, el número de órganos disponibles para trasplantes que provienen fundamentalmente de accidentes de tráfico descenderán de manera notable. Al parece esto es algo que ya se presupone y se tiene en cuenta hace unos cinco años y se calcula que el problema será muy importante en apenas una década. Para ello hay programas de desarrollo e investigación con gran cantidad de recursos destinados a fin de mejorar la creación de órganos artificiales con tecnologías de impresión 3D. Una tecnología que se acopla a las consecuencias de otra. Esa es la natural definición de una Revolución Industrial. En economía llamamos a esto desacoplamiento y tiene mucho que ver en como la sociedad es capaz de digerir los avances. La política y los gobiernos son los responsables de marcar líneas estratégicas y acciones políticas para que ese desacople sea el menor posible.

Salarios, gastos y devaluaciones

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Mantengo la idea de que no estamos en crisis. Defiendo que lo que vivimos es un estado de transformación irrenunciable y traumático que nos llevará a un nuevo sistema económico y social que lo va a cambiar todo. Sin embargo incorporo el concepto que en ese proceso unos lo están haciendo más llevadero y otros más insoportable. El caso de España es el segundo y el de las obligaciones “contractuales” que tenemos con Europa lo empeoran incluso más.

La petición de bajada de salarios que nos llegó desde la Comisión Europea y que Krugman ya proponía hace un tiempo es un tema recurrente debido a la necesidad de alcanzar una mayor competitividad de la economía española. Sin competitividad no alcanzaremos a una velocidad razonable el destino fijado en ese cambio radical que sufrimos. Las cadenas de valor, la transformación del reparto del trabajo y la tecnología que modifica la transmisión del conocimiento están generando nuevos negocios, nuevas maneras de relacionarnos y distintas claves para generar riqueza. En ese campo de esperanza algunos no hacen más que hundirse y el barro ya llega a las orejas.

Es cierto que para ser más competitivos debemos ser más baratos. Eso es una máxima que desgraciadamente en estos tiempos es verdad absoluta. Sin embargo a esa realidad se le asocia la necesidad de la reducción de salarios para lograrlo.

España perdió competitividad durante la burbuja inmobiliaria, sobretodo con respecto a los países de la eurozona, aquellos que al tener la misma moneda impiden devaluarla. Cuando un momento económico concreto afecta a la competitividad de manera crónica y creciente sólo se pueden hacer dos cosas para luchar contra ello: devaluando la moneda o reduciendo los costes económicos en la productividad.

Debido a la crisis de 1976 se devaluó la peseta tres veces. Fue en 1976, al año siguiente y en 1982. Más tarde, en la crisis de los noventa se volvió a desinflar la moneda hispánica en tres ocasiones. La devaluación total fue de un 18% en un solo año. Hoy en día eso es inviable por que el Euro no es nuestro. Por lo tanto la única manera de mejorar la competitividad de nuestra economía es reduciendo los costes de la misma, lo que se define como “devaluación interna”.

Muchos de los que vendemos a todo el mundo ya hace tiempo que aplicamos “devaluaciones internas”. Los ajustes que estamos llevando a cabo giran en torno a muchos factores y, curiosamente, la mayoría no son salariales.

Debemos tener en cuenta que la economía española tiene un buen sector exterior. Precisamente el que más rápido ha aceptado los cambios y antes ha asumido la realidad. El ajuste de salarios puede ser en gran medida lo que está permitiendo ese crecimiento, pero sobretodo son los factores asociados a la producción lo que lo está permitiendo. Desde 2009 se ha registrado un ritmo de crecimiento de la exportación que ni siquiera Reino Unido, Francia o Italia han logrado igualar. En el primer trimestre de 2013 el crecimiento del 4,3% se enfrenta al coeficiente negativo de países como Alemania por ejemplo.

¿Estamos saliendo de la crisis? No. No hay ninguna crisis de la que salir, pero esos datos son sencillamente la evidencia de por donde van los tiros. Al no haber nada que recuperar, al no tener que retomar modelos económicos pasados, la oportunidad de cambio real está ante nuestros ojos. Los que lo han entendido antes y se basan ya en modelos de la nueva socioeconomía digitalizada, horizontal, flexible, líquida y distribuida están obteniendo los primeros datos favorables. Un distribuidor de embutidos que hasta ahora lo hacía de manera local y con márgenes tradicionales, ahora utiliza modelos dropshipping y en una economía de escala logra, desde su pueblo, vender a todo el mundo manteniendo márgenes reducidos y procesos ajustados. Hay miles de ejemplos que toco todos los días.

¿Tienen algo que ver los que dirigen? No. Básicamente están impidiendo que eso suceda a tiempo y en el momento justo. Esperan que las cosas mejoren por ciencia infusa y poder apuntarse el tanto. La no disposición de crédito desde la banca, la hipoteca monstruosa del Estado que sigue aumentando, el robo organizado que se lleva a cabo en bancos malos o derivados, la inexistencia de una hoja de ruta para estimular la nueva economía y la incapacidad para controlar el gasto público, sencillamente demuestran que ellos van a lo suyo y lo suyo va con ellos.

Miremos los datos que nos demuestran la automatización de la economía moderna. Las exportaciones en España aumentó en 2012 casi un 12% y en lo que llevamos de año más de un 8%. Digamos que esa competitividad exterior se debe a una más que evidente devaluación interna que de manera sectorial se está llevando a cabo sin orden ni dirección gubernamental.

Reducir salarios no es la solución. Ni tan siquiera se acerca. La devaluación interior si que lo es. Para lograrla hay muchas más opciones. Solo hay que tener voluntad. Si hay algo roto desde hace años en España es el consumo. Reducir los salarios no haría más que liquidar definitivamente el débil proceso comercial que aun sobrevive.

Si de verdad se quiere trabajar por la competitividad y para lograrla debemos rebajar los costes de producción vayamos a los que de verdad están causando agujeros contables. Sin entrar en demagogia o meriendas diversas como la corrupción y la monstruosa herida financiera que vive la economía española si se pueden localizar bolsas de gasto excesivos.

La receta para reducir costes de producción y mejorar la competitividad de manera que la “devaluación interna” se produjera pasa por adecuar a la media europea los precios de comunicaciones, transportes, carburantes, Internet, energía, formación, investigación y tributarios incluso. Cierto que los costes de producción y las tasas no tienen nada que ver pero seguro que se me comprende cuando digo que aumentar el espacio de inversión ayuda a derivarlo a los precios finales y a la competitividad.

Curiosamente los países más debilitados por la “crisis” económica y con la mayor caída de ingresos públicos al no haber actividad económica han incrementado los impuestos. España lo ha hecho muy eficientemente. Eso si. Pero empiezan a haber algunas propuestas que deberían poner en alerta a esos de la VISA oro y el coche oficial. Por ejemplo, Portugal busca ahora una salida en la dirección contraria, y el Gobierno portugués ha decidido rebajar, aunque de forma gradual, el impuesto de sociedades. Será a partir de 2014, la tasa del 25% pasará al 19%.

No se puede pretender bajar salarios para mejorar la competencia si eso no se acompaña de una reflexión global.

El emprendedor que calló a la socióloga

Ayer me mostraba el director de IDODI Portugal el video que acompaña este post. No precisa mucha explicación el asunto. Basta con ver el minuto escaso que dura para darte cuenta de que el problema de nuestra sociedad es de sintonía con la realidad. El diálogo que muestra el vídeo es como una metáfora cínica y desgraciada que enfrenta el discurso oficial, la lejanía de la “casta” contra el esfuerzo, el riesgo y la valentía de un joven.
Se trata de un fragmento del programa en ‘prime time’ de la RTP1 llamado “Pros y Contras” en el que un joven de Cascais de apenas 16 años llamado Martim Neves explica que tiene una pequeña empresa de venta de ropa “fashion” llamada “Over It”. El alegato del joven ‘dreamer’ es un intento de animar a todos a tomar las riendas de sus propias vidas, de hacer por uno mismo lo que no hace nadie por nosotros y que en esa sintonía, seguramente, el futuro se terciará mejor.

Reconozco que es naif, si, pero hermoso y estimulante, con más razón y sustancia que la mitad de los discursos que a diario digerimos sobre concursos, ayudas y meriendas emprendedoras. Ahora bien, lo tremendo es lo que le dice la “excelentísima tertuliana a sueldo” e investigadora del Instituto de Historia Contemporánea de la Nueva Universidad de Lisboa, una tal Raquel Varela. La señora acusa al sector donde el chaval busca ganarse la vida y donde da trabajo a un grupo de personas, de explotar a los trabajadores, pues los “estudios” de la ONU dicen que ese es un modelo de negocio que apenas da un sueldo suficiente para vivir. La respuesta del chico le sale del alma.

 
A parte de trabas de todo tipo y falsos discursos, a ese tipo de palabras de desánimo y crítica fácil nos enfrentamos cada día muchos emprendedores. Muchos que aseguran que hay que trabajar duro para salir de esta situación, no hacen mucho más que esperar un sueldo perfectamente empaquetado en seguridad y mucha opinión televisiva. Y sucede a la vez que otros muchos se juegan el patrimonio, la salud y hasta los sueños.

Cada vez que me he ido a pique alguien me recordó que “ya te lo dije”, o el famoso “que como se te ocurre meterte en eso de Internet”, e incluso el “con lo bien que tú estabas trabajando para esa empresa tan grande”. Cada vez que he tenido que recoger cada uno de mis sueños del suelo, uno a uno, desperdigados y desordenados, manchados de lágrimas, sudor y deudas, al apretarlos de nuevo fuertemente con las puños cerrados, siempre he pensado que valió la pena. Siempre pensé “que en cuanto tenga un momento, la lío otra vez”.

Lo que no nos cuentan

Hace unos meses no nos contaban nada de Islandia. Algunos empezamos a escribir lo que sabíamos, nos contaban o nos llegaba de parte de amigos o colaboradores en ese país tan frío. Una vez las noticias en medios oficiales han pervertido y manipulado la verdadera situación, y ahora ya parece que todo el mundo cree entender lo que allí está pasando, se nos oculta otra realidad: la griega. Lo importante de lo que está sucediendo en el país heleno es mucho más cercano con nuestro modelo y el paralelismo es dramático. En The Guardian se argumenta todo esto. He detallado algunos fragmentos que no tienen desperdicio y que referencian lo que está pasando allí.
Del agujero no se sale con rescates. Solicitar sacrificios a la gente de bien es inmoral.

Un coro creciente de voces está instando al Gobierno griego a la reestructuración de su deuda mientras crecen los temores de que un rescate de 110 mil millones de Euros no ha sido capaz de rescatar al país y se encuentre frente al abismo financiero. Lo grave es que parece evidente que esa hipotética opción de salir del agujero está obligando a la gente común a ejercer un plan de austeridad inútil por completo.

Vasso Papandreou dijo que “es mejor tener una reestructuración ahora, ya que la situación se va ninguna parte”. Otros miembros del partido del primer ministro han dicho que Grecia está encerrado en un círculo vicioso.

La gente empieza a perder la paciencia. No nos lo cuentan, pero Grecia está bajo el síndrome del radicalismo ciudadano y poco o nada se puede hacer según los mismos gobernantes.

En medio de las especulaciones sobre la capacidad de Grecia para evitar el incumplimiento de las exigencias, una ola de la desobediencia civil está generando dudas sobre si ese país se está convirtiendo en ingobernable. Hoy, en una concesión clara a los miles de griegos que se han apuntado al “no se puede pagar, no vamos a pagar” el gobierno anunciará la reducción de hasta un 50% en las tasas de peaje. A medida que el país lucha por controlar una deuda de 340.000 millones, la lógica de apaciguar a los miles de manifestantes diarios con rebajas y descuentos es todo lo contrario a lo que Europa exige y acerca aun más un desenlace dramático.

La violencia y la desesperación aumenta.

La semana pasada, un hombre disparó a un inspector de autobuses contratados para reprimir a los evasores de tarifas después de que unos manifestantes irrumpieran en una comisaría de policía. Días después unos matones atacaron a Antonis Loverdos, actual ministro de Salud, mientras visitaba un hospital en Atenas. En Patras, James Watson, el genetista de 83 años de edad y ganador del premio Nobel fue también atacado cuando se disponía a dar un discurso en una universidad de la capital. Hay quien asegura que como no hay detenciones, la sensación del todo vale está imperando. ¿Por qué no se detiene a nadie?

Las previsiones han sido un juego de niños comparadas con la realidad. Hay cosas que suenan tan cercanas que da asco. Tanto tiempo escuchando que no pasaría nada y el camino hacia la miserable realidad pesa como el plomo.

Grecia ha superado todos los cálculos de la UE y del FMI totalmente. Un año después se ha evidenciado que no hay dinero para nada y la desidia ha dado paso a indignada violencia. Los planes de austeridad no hacen más que acrecentar la reducción de servicios y el aumento de impuestos. La semana pasada se supo que los hospitales se enfrentan a una grave escasez de camas y suministros mientras que las escuelas ya no podía darse el lujo productos de limpieza. Los ingresos disponibles han disminuido dramáticamente a medida que los salarios y las pensiones se han reducido, los impuestos se han planteado y el desempleo aumenta sin descanso. Un año y medio después de que se desmontara el modelo griego, el ejecutivo ha dicho que se van a anunciar más recortes, pues sino será imposible cumplir los objetivos de reducción del déficit.

¿Por qué nos afectará tanto a nosotros el agujero griego?

Cuando un país ya descuenta que no será capaz de amortizar sus deudas y necesitará una reestructuración quiere decir que los acreedores deberán negociar con el que la emitió. En el caso griego quiere decir que los que pensaron que recibirían unos beneficios por apostar a un bono de alto riesgo no verán todo su dinero de vuelta.

Esto provoca que los inversores huyan, de manera que el país no obtiene dinero prestado, lo que puede generar una reacción en cadena puesto que todo el modelo de deuda soberana se aguanta en la credibilidad del retorno. La mayoría de esa inversión está en bancos alemanes y franceses, por lo que esos bancos deberán publicar sus enormes pérdidas con respecto a sus inversiones griegas. Lo duro es que a medida que esto se evidencie, Portugal e Irlanda harán lo mismo. A medida que se vea que la deuda no puede responder a las rentabilidades que se les supone, como es normal por otro lado, éstas quebrarán y se realizarán quitas a la baja que destrozarán la credibilidad del modelo de deuda soberana y su modalidad de financiación prevista.

En el pasado otros hicieron lo mismo. Todos acabaron muy mal.

Eduardo III sembró el caos en Florencia a mediados del siglo XIV por el impago de una serie de préstamos. Todos los países de América Latina, además de Brasil, hizo lo mismo a principios del siglo XIX. Más recientemente, Rusia sorprendió por los mercados mundiales no pagando en 1998, al igual que Argentina en 2001. En el caso florentino se eliminó el principado, en los de América Latina se estructuró un modelo económico dependiente que aun permanece en gran medida repleto de desequilibrios, en Rusia se evidenció una destrucción proyecto capitalista y en Argentina se le jodió la vida a millones de personas.

Prepárense para el asalto final, la entrada por la puerta grande a un nuevo modelo económico. Ya no estamos en crisis, estamos en un nuevo territorio, más estrecho, más difícil, con oportunidades y con opciones, pero sobretodo muy duro. Nos dirán y repetirán que todo se acaba, pero no es cierto, no hay nada por finiquitar, estamos simplemente ajustando. Ahora toca aceptarlo, buscar a los culpables, no aceptar cantos de sirenas de los que vienen, reaccionar, rebelarse, emprender, no recuperar nada del pasado, inventar, recapitular y hacer una lista que demuestre que han pasado cosas muy grandes.

Os invito a que me ayudéis. En julio de 2007 escribí un post que enumeraba 100 motivos de una burbuja que aun no había explotado y que me trajo muchos problemas, hoy os pido que me propongáis la lista de elementos que demuestran como ha cambiado este país en los últimos 3 años. Por ejemplo: de 42 cajas hemos pasado a 8.

Rescate Ibérico

De todo lo que se escribió, escribe y escribirá acerca del inminente rescate de Portugal me quedo con aquellos que reconocen que en las redes sociales y en blogs ya se dio por descontado este hecho hace meses. Desde el rescate de Grecia en mayo y, mucho más aún, con el de Irlanda en diciembre, el gobierno luso se encontró en el punto de mira de los mercados. Sin embargo desde el primer momento se sabía que el verdadero problema para el euro y la estabilidad económica del sistema es lo que viene después de Portugal: España, la cuarta economía de la eurozona.
Entre los medios que ya analizaron esto de manera valiente y objetiva caben algunos medios de los denominados tradicionales. En este destaca la BBC que, concretamente, detallaba ayer que “nada de lo que se acordó en las últimas semanas a nivel de la Unión Europea va a ayudar a Portugal

En ese sentido hoy se puede leer a Gilles Moec, economista del Deutsche Bank, examinar algunos detalles en una entrevista que publica el gigante público británico. En concreto afirma que “como España representa el 9% de la Unión Europea, más que Portugal (1,4%), Irlanda (1,4%) y Grecia (2%) juntos, estamos ante el reto más importante a nivel europeo desde los años cuarenta del siglo pasado”. Asegura que el asunto ya no es saber si España será rescatada o no, eso lo da por asumido, de un modo técnico o evidente, pero que nuestro país entrará en el humillante club de los rescatados está descontado por la banca alemana.

La deuda española en relación al PIB no es demasiado grande (53,2%), pero su déficit fiscal sí: el gobierno aspira a recortarlo a un 9,24 % este año, pero parece que no convence tanto como se quiere hacer pensar. En las últimas semanas España ha conseguido despegarse de Portugal en la siempre cambiante percepción de los mercados, pero un rescate del gobierno luso podría cambiar esto. La preocupación se intensifica por la posible repercusión que esta deuda soberana puede tener en importantes bancos europeos.

Recomiendo leer este informe, en especial la página 19 del mismo para entender porque se habla de “contagio”. Este es un asunto a tener en cuenta por supuesto. Descartar que Zapatero puede verse abocado a una dimisión a medio plazo motivado por un creciente descrédito de la economía española que provoque un aumento del interés de la deuda soberana por encima del 7% de rentabilidad, es tan arriesgado como decir lo contrario. Es decir, en estos momentos las barbas de Sócrates ya se han mojado por algo que España tiene a media vista. ¿Quién se atreve a decir que teniendo la rentabilidad de nuestro bono a 5% largo y el diferencial en 192 puntos y subiendo esa situación es inimaginable?

Según el Banco Internacional de Pagos, las entidades alemanas han prestado unos 30.000 millones de euros a España y unos 95.000 millones a sus bancos, lo que hace que Europa no se pueda permitir lujos con nuestro país. No obstante, lo complicado radica en la factura pendiente que tiene nuestro país con respecto al país ibérico vecino: España depende de Portugal a un nivel determinante puesto que es la economía más expuesta en términos objetivos.

Si España no afronta el asunto con seriedad y continua con sus juegos cada vez más peligrosos podemos abocarnos al camino del no retorno hacia una intervención costosísima para los ciudadanos. Mientras los políticos siguen con su patética agenda electoral y su siniestra visualización de una realidad aparente, esto sigue su curso hacia el precipicio. España tiene expuestos casi el 9% de su PIB en el país vecino, algo más de 100.000 millones de dólares se encuentran en paradero pantanoso.

Dice el equipo económico de la BBC que el peligro de una crisis sistémica está ante nuestras narices de un modo mucho más evidente que hace unos meses aunque ahora parece que nadie la da la importancia de hace medio año. Dicen que “mucho dependerá de lo que acuerde este jueves el Consejo Europeo para resolver, como se ha propuesto, con un acuerdo bien amplio, el financiamiento del déficit fiscal de la eurozona”. Lo que no se cuenta todavía es que ese fondo supone la decapitación del estado del bienestar tal y como lo conocemos en algunos países que han vivido por encima de sus posibilidades.

Invito a los que todavía se sientan con fuerzas para afrontar este escenario cada vez más estrecho, a que levanten la vista y oteen más allá de las fronteras españolas y europeas. Hoy escribo desde los Estados Unidos y lo hago mientras estoy atendiendo las peticiones de un grupo empresarial que se ve incapaz de afrontar los impuestos crecientes destinados con partidas institucionales disfrazadas para pagar la mala gestión del sistema financiero hispano y su administración pública. Este lugar, ni el resto de países donde estoy asesorando internacionalizarse, son El Dorado, pero empiezan a ser la oportunidad final para muchos, no para todos. Doy por sabido que el territorio económico de los próximos años será el de un nuevo modelo repleto de oportunidades pero también colapsado por los elementos ajenos y por las dificultades. Afrontar los negocios con miras más amplias puede ser uno de los elementos para salvaguardar el esfuerzo de años que se puede ver esfumado en pocos meses.

No quiero decir que en Europa no se pueda hacer nada, por supuesto que la economía marcará valores de crecimiento en un tiempo y eso ayudará a afrontar retos determinantes, pero lo que está claro que un territorio tan estrecho por culpa de una administración insolvente y una falta de financiación pueda ser el idóneo para los emprendedores más estimulados. Las oportunidades seguirán, más que nunca tal vez, pero donde antes podían afrontar ese reto diez, ahora sólo lo pueden hacer dos. Los otros ocho deben asumir que todo no termina en la península si quieren seguir creciendo.

Ahora es el momento de reinventarse con nuevos modelos de negocio, más internacionales, mucho más eficientes y, sobretodo, con acción de vanguardia vinculada a la capacitación digital.

True or False: “esto es falso”

Las opciones que tenía la Unión Europea con respecto al “problemilla“ irlandés eran varias: un rescate focalizado en un préstamo de más de 100K millones de euros directamente al Estado con intereses inferiores al mercado, un crédito al gobierno para que gestione créditos a la banca nacionalizada teóricamente, ofrecer una aval o garantía a Irlanda en los mercados y esperar que fuera cierto que podían salir del agujero solitos, transferir directamente desde la UE y el FMI los fondos a los bancos tocados y convertirse en acreedores de los mismos y, finalmente, hablar de “opción” de rescate sin producirse tal acción al estilo de lo que pasó en mayo en España. Obviamente ha ganado la primera.
¿Por que se ha elegido la primera? Básicamente para cortar la hemorragia. Si no se dispone el dique que retenga el problema en Irlanda, la transmisión del virus no será un contagio, será una masacre. Y lo será por desgracia. Cada vez estoy más satisfecho de haber focalizado hace unos años, y de modo progresivo, todas mis actividades fuera de España. También veo como cada vez son más los que me piden que les asesore en como salir de España y Europa e invertir en algunos mercados que yo conozca.

La verdad es que en Europa pintan bastos, aunque a medida que se vayan desmoronando las piezas de este castillo de naipes, la evidencia de que hay dos Europas se verá con toda su diáfana crueldad. Dos velocidades que mostrará como en 2011 unos decidirán dar por muerto el modelo actual y salvar sus muebles y otros que verán como su crecimiento se estanca definitivamente. Los rescates se van a ir sucediendo, eso ya nadie lo descarta, lo que está por ver son los tiempos en los que se van a ir sucediendo. Hace unos meses dije que final de año iba a ser un infierno para algunos países europeos y por desgracia no me equivocaba.

¿Qué ha pasado para que “de repente“ todo se haya venido abajo? Pues en realidad se está imponiendo la lógica. La mentira tiene las patas muy cortas. Por mucho que se esfuercen con trabalenguas y adivinanzas, la realidad es que se han falseado los efectos, motivos y consecuencias de tanto estímulo, tanto rescate y tanto test de estrés. España se las dio de “campeón“ otra vez con el asunto de los controles de fiabilidad de la banca. Pues si nos fijamos en su exactitud y dureza vamos apañados. Piensen que la banca irlandesa los pasó sin problemas y ahora son los que están llevando al borde del abismo a todo el estado y su sistema.

Ahora el ataque a la deuda soberana lo va a recibir España. Pero a diferencia de lo que se vende, no tiene nada que ver con una estrategia malvada de un hedge fund. Es generalizado, sólo los ilusos y los que no entienden de mercados pueden creerse la versión de que el riesgo país de España está en máximos históricos por un efecto organizado de inversores sin sentimientos o por parte de una transmisión contagiosa del pánico. Es algo más serio que tiene que ver con la evidencia que esto no marcha y que, por mucho que se esfuercen en decir que el déficit se está reduciendo, cuando se produzca el comparativo interanual nos vamos a asustar otra vez.

Pero la realidad a veces no se muestra de cara. El verdadero problema sigue siendo nuestra banca. Ya se sabe que el FROB no ha servido de nada. La mayoría de las entidades que lo utilizaron vuelven a precisar de sus “servicios“. Si la gran defensa del sector y del Banco de España es que el nuestro es un sistema financiero sólido porque aprobó globalmente los test de estrés realizados en julio, ésta puede ser ya muy poco sostenible. Resulta que la banca irlandesa también aprobó las mismas pruebas, y aun así se ha hundido. De hecho, la quiebra o colapso del sistema de banca irlandesa es lo que ha forzado que Europa intervenga con un rescate al Estado.

Algo que ya sabíamos, que los tests eran un paripé, puede ser ahora trascendental. La única herramienta que tenía España en los mercados era la “fiabilidad” de nuestro sistema financiero. Si este pierde credibilidad, lo pierde todo el modelo. Si, a medida que el asunto se recrudezca, y se muestre cada vez de un modo más claro que la banca no tiene herramientas para garantizar la liquidez via interbancario, o el gobierno no disponga de mecanismos para transferir ese líquido via Banco de España emitiendo más deuda que ya no puede imprimir, la parada técnica del sistema financiero español sería una posibilidad cada vez más probable. Si eso fuera factible, España sería intervenida de inmediato y sin miramientos. A partir de ese momento la batalla sería propagandística.

Unos dirían que estuvimos al borde del “corralito”, otros que España ya no está gobernada por Madrid sino  por Bruselas, otros que ellos lo harían mejor y unos más que tampoco es para tanto. Lo único que veremos, si se produce un rescate del Estado via sector financiero, sería un recorte general de servicios, un aumento indiscriminado de impuestos y una parálisis general del modelo económico.

¿Por qué España puede vivir una quiebra via sector financiero? En principio por el maldito FROB. Cuando el gobierno decidió meter un 10% del PIB en un fondo para “reorganizar” cuando en realidad era “rescatar” todo el sistema y forzó el adelgazamiento via fusiones de las cajas, creyó que los inversores se tragarían el anzuelo. Parece ser que no. A medida que caen los primeros países con un sector financiero tocado por lo inmobiliario o por la financiación de deuda, los ojos se van dirigiendo al causante mayor de la creación del macroaval europeo de mayo: España.

El gasto infecto que asumió el gobierno via FROB se nos dijo que no afectaba a la contabilidad global pues era un dinero que la banca devolvería en fases diversas, y que lo haría al 8%. Esto es de locos, ya lo dijimos, pero lo repito: un Estado que permite que sus autonomías se financien al 7,75%, un gobierno que emite deuda para financiar a la banca con un fondo a un interés más cercano al crédito al consumo que al tipo de financiación interbancario, y una más que dudosa posibilidad de cobrarlo todo en los años sucesivos a medida que la banca no pueda tapar por más tiempo el boquete inmobiliario y a medida que las autonomías dejen de ingresar para poder cubrir los vencimientos.

El resultado es que el Estado y su sistema bancario estatal no podrá hacerse cargo de los pagos sucesivos de sus vencimientos tarde o temprano por culpa de que sus deudores (banca frobiana y autonomias derrochadoras) y motivado por una menor cuantía de ingresos (caída de impuestos de sociedades y por IVA a final de año). No es que yo lo crea, parece ser que también lo creen cada vez más inversores y por ello no para de subir la prima de riesgo estado de España.

Por cierto, ni que decir cabe que varias entidades españolas suspendieron los blandos tests de estrés (CatalunyaCaixa, Unnim, Caja Duero-España, Banca Cívica y CajaSur).Prácticamente todas las cajas que han recibido dinero del FROB habrían suspendido sin él.

Después de la crisis de la deuda soberana de mayo, los tests incluyeron la posibilidad de un nuevo derrumbe de los bonos. En ambos casos, el haircut(o recorte de valoración) de las carteras de bonos en el balance de los bancos, en el peor escenario posible, era muy parecido: del 12,8% en 2011 para el bono irlandés y del 12% para el español. En el primer caso, se ha cumplido. Es decir, aunque se trate de un escenario altamente improbable, como no se cansan de repetir nuestros banqueros y el gobernador MAFO, puede cumplirse igual que ha ocurrido en Irlanda.

Hace unos días conversé con Nouriel Roubini via twitter sobre el hecho que esto fuera una especie de “dominó” que acabaría por tirar todas las fichas que están en la hilera. Me aseguró que España es, como sabemos, el hueso duro de la cuestión. Europa puede si quiere intentar aportar financiación oficial a Irlanda, Portugal y Grecia durante tres años y mantenerles fuera del mercado, pero eso no es posible con España. Al hilo de lo que ya ha dicho en algún foro, aseguraba que España es demasiado grande para caer, pero también enorme para ser rescatada.

Cierto que España no es igual que Grecia. La situación de Irlanda dista mucho de la española.

La verdad es que eso de que uno no es el otro y el otro no es uno empieza a ser ya un discurso que no se sujeta por la lógica y evidencia los errores a medio plazo. En Europa todos se parecen más de lo que creen entre sí. Sólo se diferencian notablemente en un continente a dos velocidades, los del núcleo duro liderado por Alemania y el sector periférico liderado por España.

En Febrero Elena Salgado dijo que “España no es Grecia“, The Economist dijo el 22 de abril que “Portugal no es Grecia”, el ministro de finanzas irlandés, Brian Leninhan dijo que “Irlanda no está en territorio griego”, el 8 de noviembre George Papaconstantinou aseguró que “Grecia no es Irlanda“, el 16 de noviembre Salgado vuelve a decir que “España no es ni Grecia ni Portugal“ y, finalemente, el secretario de la OCDE dijo anteayer que “ni España ni Portugal son Irlanda.”

Yo creo que Europa no es Europa, es Illinois. ¿Verdadero o falso?

“stop Options”

Ayer estuve en Bruselas y hoy en París. Las cosas por aquí se ven de un modo más aséptico. Miras hacia el sur y descubres a España, la identificas tal y como la ven desde la Comisión Europea o desde la Place de la Concorde. En principio nada nuevo, lo de siempre, “los españoles han abusado del crédito y lo van a pagar”. Está claro que los belgas poco tienen que enseñarnos, bastante tienen con lo suyo, pero en Francia es distinto, tan diferente que, incluso hablando de otras latitudes en pleno barrizal, las informaciones llegan de otro modo. Lo de Atenas, que en España se muestra en los informativos como algo anecdótico que no nos tiene que preocupar si no pensamos ir de vacaciones a Olympia, son especialmente sensibles. 

¿Que se cuenta por aquí? Nadie descarta en los foros en los que me muevo que Grecia vaya a ser rescatada. Se asegura que el retraso se debe a una estrategia alemana para devaluar su propia deuda con un aumento de rentabilidad. Cuanto más se tarde en asegurar el rescate mayor rentabilidad tienen los bonos públicos griegos, esos que tiene Alemania, y con el rescate se asegura su cobro. Es una operación redonda: pongo la pasta que me debes al 2% y me la pagas al 5%. Ya veremos. La fecha límite es el 19 de mayo. Otra versión es evitar que el país Heleno se convierta en otro Lehman Brothers a lo público, es decir, que aunque los griegos importen un comino, lo grave es que hay que salvaguardar el sistema y su reputación de infranqueable.

Países que más suben sus costes en Credit Default Swaps 

Recordemos que Lehman Brothers Holdings Inc. quebró en septiembre del 2008 acentuando la crisis financiera mundial y engrosó los déficits fiscales de medio planeta. La situación es muy distinta pero veamos como, a medida que el rescate se retrasa, los CDS de Grecia se disparan al borde del valor que toman los estados cuando rozan el default. Argentina en el 800 se precipitó al vacío y Grecia ya supera los 700. Cuando uno establece una matriz de reestructuración para soberanos en problemas, corre el enorme riesgo de una situación semejante a la de Lehman al evaporarse la confianza en otro soberanos en problemas

Pensemos que si fuera tan solo un Estado soberano por su cuenta que estuviera en este tipo de aprietos, el impago sería una opción segura, pero como Grecia es parte de la zona del euro, y las repercusiones son preocupantes para otros países dentro de la eurozona, el aspecto político de esto es de gran importancia. Al final lo solucionarán, pero el coste social, por culpa de una deuda encubierta que no se evidenciará jamás, va a ser enorme.

Sin embargo, Grecia no es la clave en si misma, el rescate no evita, de momento, el contagio, puesto que el rescate no es una cura, sólo un paliativo. El virus recorre las cuentas públicas del sistema y sólo se liberan de ese lastre Alemania por los pelos y Francia con nota. Es seguro que Grecia no sea el último país de la eurozona en necesitar un rescate del Fondo Monetario Internacional; Irlanda, España y Portugal son candidatos a tan humillante regalo. En un par de años el déficit de algunos de ellos estará en posiciones irreconciliables con un modelo económico poco eficiente. Para eliminar el riesgo los recortes de presupuesto deberían de ser tan altos que son muy improbables que desde la gestión política miope e interesada se ejecuten.

el coste/riesgo del bono español en máximos 

La rentabilidad de los bonos portugueses, españoles e irlandeses han subido tanto porque los inversores cuestionaron su capacidad para reducir los déficits de presupuesto y evitar el destino de Grecia. Hoy, en el TGV que va de Bruselas a Paris, me comentaba un agente del Credit Lyonais que las posiciones que se descartan a final de sesión ya empiezan a tener un nombre incluso, son las “stop options” españolas. De reír si no fuera porque es para llorar.

La "directiva" de no hablar demasiado sobre la posible contaminación de otros estados de la eurozona es una clara evidencia de que hay miedo a ese contagio. La posibilidad de que otros en la eurozona acaben necesitando ayuda del FMI es alta. Un rescate de España sería mucho mayor que el de Grecia porque su economía es cuatro veces más grande. Aunque la deuda de España como porcentaje del PIB es del 53,2 por ciento en comparación con el 115,1 por ciento de Grecia, asciende a más de 560.000 millones de euros, más de dos veces la de Grecia. Irlanda tiene una deuda de 105.000 millones de euros, o el 64 por ciento del PIB, mientras que la de Portugal es de 126.000 millones de euros, equivalente al 76,8 por ciento del PIB

Adjunto gráficas me facilita puntualmente uno de mis colaboradores que muestran lo importante del análisis: “la evolución”. Ahora, más que nunca, lo determinante es ver como se van sucediendo los efectos econométricos para saber si es un repunte subjetivo o una caída objetiva. A los que se dedican a dirigir equipos de inversión en CDS y diferenciales, ¡suerte y tila!