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“Lo que importa es haber vivido tu vida y no la de otros” |Entrevista

“Lo que importa es haber vivido tu vida y no la de otros” |Entrevista

La semana pasada me entrevistó David Asensio para su publicación ‘Principio de un Comienzo’ dónde desde hace más de un lustro se dedica a entrevistar y analizar aquello que tiene que ver con la realización personal, los estímulos y el modo de alcanzar los propios retos. Ha entrevistado al escritor Baptist de Pape, al periodista Manuel Fuentes, al actor Alex O´Dogherty, al mismísimo Jordan Belfort o al 3 estrellas Michelin David Muñoz, entre muchos más. La verdad es que fue una conversación diferente, lejos de las que habitualmente me hacen y que suelen tratar aspectos vinculados al trabajo y menos a lo íntimo sin caer en lo personal. Me divertí y me sinceré.

Del #nopodeis al #podemos’, innovación íntima.

En este blog hablamos de un futuro sin empleo. De como será todo cuando robots y software se afiancen en nuestras vidas cotidianas de un modo más intenso que el que ya gozan en la actualidad. Eso, simplemente, es cuestión de tiempo. Pero mientras todo eso llega, al tiempo que el planeta, a distinta velocidad según el lugar, se adapta, los que deben ir asumiendo esos cambios somos los que lo habitamos. En el campo del trabajo, y su deriva socioeconómica, las cosas han variado y mucho en muy poco tiempo.
Hemos pasado de transitar 30 años en el mismo puesto laboral a tener una decena antes de ser unos cuarentones. Algunos por simple inconformismo, otros por ineptitud, pero muchos por un modo que se ha instalado en nuestro ecosistema económico que no compensa si lo que haces es permanecer en la llamada ‘la sociedad agotada’. También le llamaban libertad, un estado lisérgico que te hace pensar que lo tienes ‘todo’ por tener un trabajo fijo, una hipoteca fija y una familia fija.

El tiempo pasa y en el cuerpo social se fue inyectando el virus de lo que es ‘cool’ y lo que no. Transitamos ahora por ‘la sociedad ordenada’ donde todo está muy bien pensado para parecer menos ordenado. Vacaciones organizadamente desorganizadas y vestimentas diseñadamente informales. En el ámbito de la empresa se tensa hasta límites en los que las estructuras se suceden las unas a las otras, se pisan y se generan galardones a quien más ordenadamente disruptivo es mientras no cambie ‘lo establecido’. Que lo parezca es suficiente, que lo sea no es necesario. Mira a tu alrededor, verás muchos casos.

Ahora todo está mutando. Empieza a ser muy diferente. En la antesala de que todo cambie aún más, mientras esperamos que el mundo se automatice definitivamente, vivimos en otro estadio social mucho menos rígido aparentemente. Es la puerta de entrada y tienes un código concreto por descifrar. Ya tenemos tres de los cuatro dígitos de la clave ‘pin’ que da acceso.

  1. De ser una sociedad disciplinada y que buscaba cobertura en lo colectivo, en el estado, en lo social, vamos pasando a otra menos dispuesta a obedecer, más emprendedora, dispuesta a alcanzar sus sueños bajo el lema de que ‘es posible’.
  2. Del ‘#nopodéis se va pasando al #podemos’. Nada es casual, ni en España, ni en el #yeswecan que llevó a la Casablanca a un presidente de raza negra cuando eso en películas de principios de este siglo era algo que se trataba como ciencia ficción. ¿Lo recuerdas? Tampoco lo es en Grecia, ni lo será como preveo en Irlanda. Irá sucediendo. Tiene que ver más con lo que significa que con lo que es y de ahí el error de quienes no lo quieren aceptar y se ven inmersos en una guerra donde no hay soldados, sólo una enorme y elefantiásica pasarela que lleva de un mundo a otro. En la empresa sería una especie de ‘revolución íntima’, revolucionaria, una ‘íntima revolución innovadora’.
  3. La política no es más que una esquina de todo ello. Me interesa más bien poco quienes están detrás de un nuevo proyecto o que dicen que van a hacer. Poco o nada ya va con ellos. El tiempo es el que es y arrasará con todo, incluso con los más ‘innovadores’ de la gestión pública. Ellos, únicamente, #podrán, y de eso va este nuevo mundo inminente, estimularlo, acelerarlo o frenarlo, pero ya no, nunca, detenerlo. La ventaja de los países, cuyos dirigentes así lo vean, como un gran ‘big picture’ del futuro a 20 o 30 años, irán tomando la delantera e irán conquistando ese futuro para nuestros (sus) hijos, los que no, seguirán (seguiremos) hablando y hablando de no sabemos que exactamente.
  4. Un mundo en el que se ha pasado de las jerarquías verticales de trabajo a otras cuyas organizaciones son ágiles, comunican bien y son transparentes.
  5. De competir para captar mercados se ha mutado a una innovación constante para crear nuevos clientes interesados.
  6. De trabajar vinculado en ‘funciones’ inamovibles se ha pasado a centrarse en ‘proyectos’. Por ello se ha pasado de la ‘estructura’ a las ‘personas’.
  7. De la orden a la confianza en el equipo, donde la importancia curricular cede a la inteligencia emocional y de la ‘experiencia’ a las ‘ganas’.
  8. De la conciliación entre trabajo y vida personal se tiende a que tu trabajo sea tu vida pues es esencialmente lo que te realiza en todos los ámbitos, del adicto al trabajo se pasa al explorador con espiritu de sacrificio, de los jefes a las redes.

En breve muchas de esas mutaciones aun serán más complejas. Del jefe al software (robot), de los equipos a la multitarea distribuida, del explorador al soñador, de la inteligencia emocional a la psicología cibernética (llevarse bien con máquinas que parecen personas) o de los modelos de gestión por proyectos pasaremos a otra mucho más difusa en los que los proyectos precisarán de tantos complementos y desde tantos campos que difícilmente sabremos medir su inicio o su final y no dejarán de ser ‘modelos de crecimiento empresarial o social’

Innovar no es fácil. De hecho si no logras que el mercado la acepte no es innovación. De eso va el futuro, pero también el presente. ¿Tu empresa dice estar innovando? ¿Conviertes tu innovación en facturas? Si no es así simplemente estás dando vueltas con un coche nuevo a la misma rotonda de siempre. O cambias de coche o cambias de rotonda. Transfórmate, transforma tu empresa. ¿Quieres más info?

Me incorporo a Sitka Capital

Hace ya unas semanas que entre a formar parte de la sociedad inversora Sitka Capital Partners. Lo hago de la mano de uno de sus fundadores y responsable, Carlos Guerrero. Lo he hecho porque creo en la inversión corporativa y por que la practico. Creo que esa implicación debe enfocarse en la nueva economía si quiero ser justo con lo que defiendo todos los días. Por eso me he incorporado como Advisory Board & Partner de este fondo de inversión que promete mucho por el equipo que lo forma y por la filosofía democrática que lo define.

Participo en la fundación de empresas con idodi, ayudo a acelerarlas en Conector, busco como financiarlas con Sitka y, por supuesto, sigo dirigiendo la expansión internacional de Openshopen.

Invertir en empresa como motor de cambio económico, como elemento estructural para la metamorfosis de un modelo de crecimiento que se paró hace unos años y que da síntomas de querer arrancar. Ahora toca inversión corporativa, invertir en empresa. Si queremos una sociedad vinculada al valor añadido, una economía innovadora y del conocimiento, también le toca a la sociedad empujar. Este es un modo de hacerlo.

Apostar por empresas de base tecnológica, para que desde abajo puedan crecer rápidamente y ofrecer empleo a centenares de personas con capacidades digitales, puede ser la puerta de salida a tanto sofá social. Algunas de ellas llegaron a modificar nuestras vidas para siempre. Atentos a las startups porque de ellas es el futuro y la definición del mundo inmediato. Participar del nutritivo camino de fundarlas, asesorarlas o financiarlas es todo un reto y algo que recomiendo. Tengo claro que es el momento de apostar por la tecnología y por las empresas que la fabrican. Lo digital y el cambio van de la mano.

Una economía del conocimiento parte del número de startups que nacen en su ecosistema. Israel, Irlanda, Estados Unidos, Suecia y tantos otros que están apostando de verdad por este tipo de modelo empresarial no esperan que el apoyo venga de la Administración (que también), sino que son su sociedad civil, su entorno privado y la cohesión entre inversores y emprendedores los que permiten que todos, de una vez, se la jueguen en común.

El que quiere estimular cambios debe implicarse y no solo pedir que otros lo hagan. El mundo seguirá creciendo, no se parará, pero la época que nos ha tocado vivir ya ha elegido con qué motores piensa hacerlo.  En Sitka he encontrado personas inquietas con ganas de participar en proyectos tecnológicos, diversificar y canalizar parte de su capital a este tipo de empresas. Si te interesa participar puedes encontrar más información en este post donde se detallan rondas realizadas, previstas y modelos de entrada.

Más creativo a partir de los 40

Cada tres días corro catorce kilómetros. Suelo hacerlo de manera exhaustiva e intensa aunque nunca tengo prefijado el recorrido ni ruta que haré. Improviso. Los que corren saben esa sensación vibrante por la que las endorfinas se ponen en punto de ebullición y las ideas se amontonan mientras mantienes el ritmo constante de las zancadas. Desde los últimos años he notado que cada vez son un mayor número y más radicales dichas ocurrencias, las conexiones mentales y la envergadura de las consecuencias.
Vivo con cierta sorpresa la percepción de que mi creatividad y mi capacidad para reinventar procesos esté ahora en su cumbre vital. Haciendo running lo visualizo de manera rápida pero es en el día a día, viajando más que nunca, emprendiendo más que nunca y conociendo y aprendiendo más que nunca que se hace mucho más claro y perceptible. Hoy vivo con mayor intensidad conjugando con la experiencia, lo que convierte cada proyecto actual en un apasionante reto íntimo y sin límites aparentes. Todo sigue siendo campos enormes de experiencia por acumular.

Leyendo en The Atlantic un artículo titulado ‘Big Breakthroughs Come in Your Late 30s compruebo que existen teorías y estudios al respecto basadas en un nuevo documento de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos ordenada a través de las vidas de los inventores y los científicos ganadores del premio Nobel en busca de su edad de máximo rendimiento.

Algunos factores contribuyen. Por ejemplo pensar en el tiempo que un científico de investigación va a pasar en la escuela. El grado de licenciatura se alcanza en 22 años y luego en su título de doctor hasta los 30, lo que deja un escaso par de años para realizar su trabajo antes de poder ejercer sus conocimientos de manera eficiente. Pero eso, creo, es trasladable a casi todo en la vida profesional y ejecutiva.

Otra teoría interesante es sobre que ‘la carga del conocimiento’ lo determina todo incluso por encima del ‘ímpetu’. La ciencia ha acumulado muchísimo conocimiento sobre el mundo para procesarlo antes de que pueda empezar a hacer sus propios descubrimientos originales. La experiencia determina la creatividad investigadora.

427f5025fPero esas cifras se vuelven más sutiles, como la investigadora Olga Khazan señala, cuando la edad de avance depende del campo que son efectuadas. El trabajo en cuestión señala que la distribución de ganadores del galardón escandinavo fueron de Física 36 años de media, de química con 39 y los médicos de 41 años de media. Otros estudios hablan de que emprendedores tecnológicos de éxito, exceptuando el baby boom de Sillicon Valley, están ya en edades cercanas a los 40, a los inversores se les ve sobre los 45 y a los mentores reconocidos en los 48.

¿Por qué las diferencias? Khazan argumenta que los campos abstractos como el arte y la física son más complacientes para floración temprana, mientras que las zonas de alto contexto, como la historia, la dirección económica o la medicina exigen mucho más de madurez.

Cuando me dedicaba a la bolsa en los años noventa, la edad ideal me decían era los 30 y algo y mi edad era 20 algo, luego como directivo de empresas con mis treinta me decían que lo ideal eran los 40, y ahora cuando me dicen que emprender está especialmente diseñado para los 20 yo me siento mejor que nunca con 43 para montar negocios. Está claro que la edad y lo que se hace con ella depende poco de según que y mucho de lo que se siente. En cada momento ejercí y ejerzo de creativo en cada uno de mis actos y proyectos. Lo único que si va en crecimiento es el conjunto de elementos que me permiten razonar esa capacidad para inventar. Es como si gracias a que cada vez tengo más conocimiento mi capacidad para innovar aumenta independientemente de que mi mente tienda a perder memoria, agilidad o cualquier cosa que dicen que se pierde.

Pero la innovación se presenta en diferentes formas. David Galenson separa creadores en dos grupos diferentes: los conceptualistas en un extremo y los experimentadores, por otro. Orson Welles puso del revés el cine cuando dirigió Ciudadano Kane con tan solo 26 años. Se diría que fue un conceptualista. Oliver Sacks, por el contrario, se diría que es enormemente creativo a sus 80 años, por lo que los experimentadores están mejorando continuamente sobre sus técnicas.

¿Estás en tu momento más creativo? ¿A que edad está sucediendo? Emprender, crear y arriesgar no tiene edad, te lo aseguro.

Emprender por cuenta ajena

En mi equipo hay algunos emprendedores. La mayoría no lo saben. No saben que lo son y por ello en algunas ocasiones no actúan como tales aunque en esencia lo sientan. Que cobren a final de mes una nómina no les retira el valor que confiere ser un emprendedor. Seguramente esa tranquilidad periódica no es más que una ilusión que pertenece a un modo de ver el mundo que ya no coincide con el real. ¿Qué es la seguridad laboral? ¿Qué tiene que ver un contrato indefinido con los proyectos empresariales por definir? ¿Cómo podemos considerarnos asalariados de una empresa cuando esa empresa está apostando un rendimiento que no tiene seguro? ¿Una startup es un lugar seguro? ¿No es tan emprendedor el que se juega todo su dinero en un sueño tecnológico como el que apuesta todo su tiempo y energía en ese sueño aparentemente ajeno? Las respuestas son las que son y los tiempos también. Una cosa es jugarse el patrimonio y otro emprender. Muchas veces las dos van juntas pero conozco gente que se lo jugó todo y no tenía nada de emprendedor pero no conozco a nadie que sea emprendedor que no se juegue algo importante: tiempo, dinero o sueños.
Entregarse a un proyecto empresarial te convierte en emprendedor por cuenta ajena y en eso debería de basarse todo un nuevo escenario de contratación laboral, gratificaciones y opciones directivas. Cuando en una de mis empresas la medición de tiempo disponible y ocupado marca la dinámica sé que voy a fracasar. Mi obligación es convertir un equipo de “empleados” en mis socios. Eso puede llegar a ser incluso una opción societaria más, pero a lo que yo me refiero es a que la lucha no es sólo mía, es de todos.

Los que hemos fundado startups con nuestro dinero sabemos que hay un camino largo a recorrer cuando hablamos de desarrollos que verán la luz en meses o años vista. Sabemos que necesitamos destino y lugar de aterrizaje y que eso no sucede a la vez que los ingresos entran. Sabemos que el delay está omnipresente y que durante meses uno mismo no hará más que ver como sus ahorros descienden hasta el pánico mientras todo tu equipo cobra puntualmente cada mes. En eso consiste ser emprendedor e inversor a la vez. Lo apuestas todo. Cuando un “emprendedor por cuenta ajena” lo hace apuesta su tiempo y su conocimiento y espera recompensas también a futuro. Es muy parecido. Mi gente debe ser así, mi equipo debe sentirse emprendedor y debe sentir el frío de cara para en el futuro notar la satisfacción de ver como suyo el proyecto de todos.

Además tengo claro que entre mis colaboradores y empleados hay futuros emprendedores integrales de los buenos. Acumulan experiencia, contactos, educación y llegarán a trabajar en empresas más grandes que las mías. Lo sé y es normal, yo lo hice. Estos son “intrapreneurs” y los calo rápidamente. Toman decisiones y defienden su papel como si les fuera la vida pero sin embargo entienden que el barco puede hundirse si no mantienen a todo el equipo en la parte del barco que les toca. Aprendo mucho de quienes creen aprender de mí.

Leí ayer un artículo que los definía bien. Decía que los “emprendedores por cuenta ajena” tienen las mismas características que los empresarios, incluida la capacidad de asumir riesgos, vender sus ideas y ver oportunidades donde otros no lo hacen. Ellos optan por trabajar para una empresa con el fin de probar ideas, aprender de los errores y prepararse para tener finalmente sus propios negocios.

Cuando en IDODI contratamos a desarrolladores tecnológicos o de negocio lo primero que pido que se les comunique es que si a lo largo de su carrera en la compañía se les ocurre un negocio, un proyecto o una idea que pueda convertirse en startup la planteen dentro. Suele ser una ventaja para ambos. Para ellos les permite ver mi empresa como un escenario de crecimiento y yo obtengo datos significativamente determinantes sobre una futura inversión. Al final es como ser advisor, mentor, investor y socio directivo de quien has ido viendo sus capacidades, crecimiento y bondades.

Intrapreneurships han existido desde que 3M desarrolló notas Post-It en 1977 y es aún más popular hoy en día que la propia matriz. Las empresas aprovechen sus empleados paraa innovar y seguir siendo competitivos en el mercado. Algunos ejemplos incluyen DreamWorks, donde los empleados reciben clases gratuitas para aprender a lanzar sus ideas y son capaces de lanzar directamente a los ejecutivos. Los “hackathons” de Facebook permite a los ingenieros colaborar en proyectos de software que se han convertido en las características reales de la instalación, incluida el botón “me gusta”.

Este video habla de la generación que está solicitando estos cambios de relaciones y de fórmulas de trabajo. Los millennials son la nueva generación socioeconómica que está cristalizando la metamorfosis del mundo que conocemos. Es mucho más que marketing, que social media, que discursos, es pura realidad matemática, económica y cultural. Mientras en países como España, los sueños de una generación se desparrama por el suelo, en esos mismos todo un colectivo se enfrenta y se indigna contra lo que consideran injusto. En lo que yo conozco, esa rebeldía la proponemos en la formulación del trabajo y sus relaciones como nunca antes se había planteado.

 

Según la publicación Entrepreneur hay que destacar que en este cambio cultural de empresa han tenido mucho que ver los “millenials” y su ubicación en el mundo de los negocios que no les daba espacio fácilmente. Para que eso sea real deben suceder tres cosas:

Que los gerentes estén realmente dispuestos a apoyar a los empleados intrapreneurs. En un nuevo estudio en colaboración con American Express, encontramos que el 58 por ciento de los gerentes están muy dispuesto a apoyar a los empleados que desean perseguir oportunidades de negocio. De ese modo trabajan más horas, son más productivos y su creatividad y pasión son mayores y eso se transmite al resto del equipo.

Que los trabajadores crean que son intrapreneurs. En un estudio con Monster.com, encontramos que menos de un tercio de los trabajadores sienten que tienen la libertad, la flexibilidad y los recursos para ser un intrapreneur. Ellos también tienen miedo de ser despedidos y los convierte en asalariados normales suelen pensar. La mayoría de las empresas aún no tienen programas intrapreneurs formales por lo que se obvia ese concepto la mayoría de las veces.

Que se defina el papel de intrapreneurship como una de las piedras angulares de la iniciativa empresarial. Alrededor del 94 por ciento de los emprendedores por cuenta ajena creen que tienen las habilidades y conocimientos requeridos para iniciar una empresa propia, y el 76 por ciento dice que el miedo al fracaso no les impediría iniciar un negocio, según informa el Global Entrepreneurship Monitor.

En estos años seguimos definiendo ese papel y como modelar su funcionamiento. Quien y como apuesta, cuanto y como. Exijo lo que me exigen, porque yo luego entrego mucho de lo que hagamos. Las empresas del pasado recompensaban con bonus, pagas extras y otras meriendas, ahora sin abandonar eso se puede entregar parte de la bestia a quienes la han alimentado desde sus inicios.

Ya nada será igual  y es urgente adaptarse. El papel de los asalariados como hemos entendido durante décadas ha perdido su valor y entran otros modos. El que yo he elegido para mi empresa se acuerda, digiere errores, aprende y permite que poco a poco surjan los talentos, pero sobretodo me ayuda a sentir que todo esto tiene sentido, y no es ganar dinero exclusivamente.

Sobre ofertas y retos

A los miles de lectores de este blog os debo mucho. Os debo no sentirme solo a veces en aeropuertos lejanos o en hoteles perdidos, os debo cuanto he aprendido en casi diez años y os debo el afecto y respeto que me trasladáis a diario. Este es mi canal de comunicación con un mundo repleto de opiniones donde me encanta estar, participar y escuchar. Además ahora eso sucede en muchos otros foros y redes cuando alguien replica uno de los artículo que aquí se publican. Es fascinante. Ha habido comentarios que fueron convertidos en artículos por si mismos en alguna red social.
Es cierto que llevo algunos días sin escribir en este blog y a veces me siento hasta culpable. Ha sido debido a viajes, tremenda acumulación de trabajo y el avance definitivo a mi próximo libro. También ha sido por la preparación de otro tema que me satisface especialmente. En ocasiones me habéis pedido participar en alguno de mis retos. Eso ha sucedido aportando el título de un libro, en la selección de candidatos a mis empresas, escribiendo en este mismo espacio o con otras fórmulas. Sin embargo, a veces, me pedís más. En esta ocasión quiero proponer tres opciones que considero de alto valor y que se definen como una primera opción que supone una oportunidad de inversión, otra segunda que puede ser una oportunidad emprendedora y la tercera como una oportunidad de internacionalizar tu negocio digital de manera impactante.

En primer lugar la opción de entrar con ventajas en un pool inversor basado en mi experiencia y dirección directa. Esta entrada no sería una “ronda de financiación” sinó una oportunidad de entrar en una “spin-off” de mi cuadro empresarial junto a mi equipo. En concreto en este se engloban las tres plataformas web integradas para todo tipo de dispositivos, incluidos los móviles, que permite la creación, gestión y desarrollo, no solo de un sitio de comercio electrónico seguro, sencillo con alojamiento fiable y la integración de pasarelas de pago internacionales, sino también de otras plataformas que se vinculan entre si debido a sus sinergias. Conforma un pool de productos exponencialmente potentes en su conjunto e individualmente capaz de generar un volumen de negocio propio para comenzar a vender en minutos. Hablamos de Openshopen, Ebnto y Emailfy. La primera con centenares de tiendas abiertas con apenas un mes de vida, la segunda con contratos recientes en Latam de mucho valor y la tercera sorprendiendo por su penetración en el mercado irlandés por ejemplo.

Yo no creo en las grandes ideas, creo en las oportunidades y en los equipos. La oportunidad de hacer una buena inversión no está en la novedad del tipo de producto sino en el tiempo elegido para entrar en lugares que conocemos bien y tenemos buenas estructuras posicionadas. Con estas plataformas nos dirigimos a mercados emergentes y que dominamos gracias al establecimiento de filiales, con altísimas tasas de crecimiento referentes a la necesidad de uso de este tipo de herramientas, cuya barrera principal de entrada es la dificultad de uso; punto en el que este pool que hemos puesto en marcha se diferencia enormemente del resto de herramientas existentes en el mercado donde la dificultad de uso hace que aproximadamente el 95% de los potenciales usuarios no lleguen a acceder a ellas. Nos centramos con ese porcentaje al que van destinadas nuestras plataformas.

Para mí es muy estimulante que lectores de este blog ya sean “socios” en algún proyecto como este. A pesar de que hay una proceso oficial de captación de capital por parte de un equipo destinado para eso, tengo el privilegio de poder ofrecer algún “plus” durante esta primera fase si alguien lo ve interesante.

La segunda oportunidad está vinculada a la venta de productos tecnológicos. Si crees que puedes convertirte en un partner vendedor de estos productos tecnológicos y de ese modo ganar de manera recurrente un buen importe creciente, no lo dudes, haznos una propuesta territorial, sectorial o como consideres que puedes ser útil. Estamos ofreciendo un modo de colaboración muy interesante. De verdad.

La tercera oportunidad es la que ya hace tiempo estamos trabajando y que seguimos explorando con gran interés. Se trata de ayudar a aquellos que tenéis un proyecto ya en funcionamiento y de tipo digital, replicable y de valor a internacionalizarse de manera robusta y firme. Proponemos que cualquier comercio online, plataforma, o portal de venta se instale en Irlanda inicialmente junto a nosotros sin coste. Luego solemos destinar otros destinos mucho más grandes pero ya con otros condicionantes. En la fase inicial destinamos el esfuerzo a entender el modelo, a generar el espacio de venta local y a preparar el salto a otros puntos. Lo hemos hecho ya con un gran éxito. Sabemos como hacerlo, conocemos el mercado y los implicados están encantados viendo como se reducen los espacios.

Si os interesa invertir, colaborar o ampliar tu proyecto en Irlanda ponte en contacto conmigo y con mi equipo aquí.

Just landed ✈

Cada cierto tiempo me tomo un respiro en este blog. Descanso en cuanto a la publicación de artículos. Este año ha sido de casi dos meses. Empecé a escribir este espacio hace ya siete años y desde entonces siempre lo he utilizado como termómetro de mi manera de ver la vida. Suele desgastar. No soy un periodista ni pretendo comentar la actualidad constantemente, por eso, cuando percibo que no tengo algo interesante que decir, no digo nada. Si eso sucede de manera consecutiva entiendo que debo parar un tiempo. Estos casi sesenta días no han sido más que un modo de hacer “reset”, de volver a reiniciar la máquina creativa. Obviamente, uno es lo que es y poco puede hacer para evitarlo, pero es cierto que algunos de estos espacios de reflexión como el que hoy termina son buenos y permite hacer cambios considerables.
Quiero comentaros que, a pesar de no escribir aquí, no he parado. Como la mayoría sabemos bucear por las redes sociales y mis perfiles son abiertos es fácil descubrir que el parón a mi actividad profesional apenas duró una semana. Ya ni la recuerdo. Durante estos meses he vivido momentos frenéticos, vibrantes y extraordinarios, impulsando algunas de las empresas hermanas de mi proyecto principal en estos momentos donde se ubican todos y cada uno de las propuestas emprendedoras en las que estoy involucrado. Hemos estado en una decena de países y hemos abierto dos sedes nuevas. Además el gran equipo con el que tengo la suerte de trabajar ha sido capaz de tener listo para lanzamiento un pool de productos tecnológicos que saldrán al mercado en breve.

En definitiva, a partir de mañana iré escribiendo. Escribiré de proyectos, de ofertas de empleo, de sueños, ilusión, tecnología, economía, ideas y, por supuesto, pondré el dedo en el ojo de la actualidad más tóxica. Por suerte, ahora, muchos son los que denuncian lo que está sucediendo en España, en Europa y en el mundo en general, son muchos los que se explican mejor que yo y, en estos momentos, tienen mejor óptica para hacerlo. Yo no vivo en España y eso me aleja en ocasiones de lo que eso supone.

Por suerte son bastantes las conferencias y actos que me llevan a España. Sin ir más lejos este viernes regreso a Barcelona para hablar de ideas, de cómo emprender a partir de la reacción bioquímica que se produce al chocar la creatividad, los sueños, la energía y la voluntad de tomar las riendas de tu propia existencia.  La semana que viene y la siguiente hay muchas cosas previstas que os comentaré. Estaré en televisión y en radio, hablando de proyectos y de salidas, de cómo es este nuevo modelo socioeconómico donde, os lo digo sinceramente, tenemos la suerte de vivir.

Si no hubiera fracasado en esta vida, sino fuera difícil poner en marcha mis ideas, si la vida emprendedora no tuviera este tono de lucha y persecución de anhelos y si todo ello no fuera en terrenos abruptos como los actuales, seguramente no estaría aprendiendo lo que ahora aprendo, conociendo la gente maravillosa que estoy conociendo, sintiendo lo que ahora siento. Cuanto mayor sea el viento en contra, más alto pienso volar.

Nos vemos aquí a partir de mañana. Gracias a todos los que habéis mantenido vivo el blog en mi ausencia. Es increíble pensar como a pesar de no escribir y de haber sido un mes tradicionalmente escaso en visitas a un blog, han sido siempre más de cuatro mil los lectores que se acercaban cada día para revisar viejos posts. Digamos que ya he aterrizado de nuevo. Just landed!

La gestión del fracaso

Al parecer no todo el mundo está de acuerdo con que, entre otras aventuras, esté decidido a emprender en Boston. No he dicho que vaya a irme del todo. He optado por montar una compañía de base tecnológica en el lugar que considero más interesante para aprender fundamentalmente. En breve os explicaré como este proyecto fue rechazado por diversos centros tecnológicos en España. En Latinoamérica también estoy desarrollando proyectos que en España fueron desestimados. Uno tiene que ser consecuente con sus ideas, su discurso y sus valores y en mi caso considero que emprender es un estado de ánimo independientemente de donde te dejen llevarlo a cabo.
Aunque estoy pendiente de fijar mi residencia en Londres por un tema logístico, digo que no abandonado España porque seguiré teniendo proyectos en marcha aquí. Algunos de ellos verán la luz en breve también. Ahora estoy gestando una plataforma que gestiona fondos de manera alternativa y que va a gustar mucho a inversores medios. La presentaremos en Madrid a finales de febrero. Otra operativa en la que estoy metido es en ofrecer soporte a quienes, viendo como las cosas se estrechan aquí, quieran dar el salto a otros países e intentar crecer en un escenario tan difícil como el actual.

Lo más absurdo que me han dicho en los últimos tiempos sobre mi ímpetu por montar cosas es eso de “¿y si te sale mal?”. Todo los temas conllevan un alto grado de riesgo. Así me gusta sentir el día a día. Lo dije en mi libro, concretamente en el capítulo en el que hablo de “la gestión del fracaso”. Sin que sirva de precedente, os lo reproduzco a continuación:

La percepción de empresario en esta sociedad muchas veces está ligada a la de alguien que únicamente busca su beneficio, y que, si esto no fuera algo negativo, representa que es capaz de hacerlo a cualquier precio y a costa de lo que sea. Obviamente habrá alguno, pero estereotipar a un colectivo es simple, sea quien sea el grupo afectado.

Ahora bien, si hay algo que está mal visto en este país no es el ejercicio empresarial, sino el fracaso del mismo. En una sociedad de valores en crisis como la nuestra, el miedo al fracaso tiene su justificación puesto que el nivel de tolerancia hacia este hecho es cero. No hay transigencia ninguna en este asunto. Las familias actuales fabricamos ciudadanos narcotizados cuyo miedo al fracaso es supino.  Les ayudamos a conseguirlo todo y a evitar que se enfrenten al fracaso.

Vivimos en la sociedad del “todo me va bien”. No reconocemos los errores y si los transmites puedes estar en jaque social. Es mejor que nadie sepa de tus defectos o debilidades, mejor que no se conozca que tus proyectos no lograron sus objetivos y es prudente que tus hijos no vivan en ese circo del día a día. Que equivocados estamos apartándolos de la realidad.

Vivimos en la sociedad de “no lo intentes sino vas a lograrlo”. Para los bancos y profesionales afines, para el cuerpo social en general, los intentos no vales, el aprendizaje que se logra en el salto no es válido, lo que cuenta es conseguir el objetivo. Y no debería de ser así, sin tentativas no se puede saber si se logrará. No puedes saber si las cosas van a ir bien o mal.

Sabemos que van mal por un mero hecho darwiniano. Como nuestra sociedad está acomplejada, mínima, incapaz de enfrentarse a ese miedo a fracasar, la cantidad de gente que emprende es menor que en otros países. Cuanto menos intentos menos éxitos, cuanto menos éxitos menos competitividad. Es una regla de tres que asusta de lo simple que es.

Uno de los caracteres de los emprendedores mejor expuestos es que siempre están en crisis. Aceptan esa condición como un elemento básico. Un tipo que se pone en marcha con un proyecto que aun no está consolidado, que se enfrenta a mil obstáculos y que además está obligado a superar sus miedos y los estereotipos de una sociedad drogodependiente, es alguien que acepta la crisis como su estado de ánimo y su ecosistema natural. No recuerdo un solo proyecto de emprendeduría en el que alguien del equipo societario inicial cobrase un solo euro desde el principio.

La crisis está tatuada en cualquier proyecto emprendedor y eso lo debería hacer fuerte y dinámico. Aceptar que el fracaso es una posibilidad evidente ayuda a entender el proceso de emprender.

Montar negocios en este país es tóxico, especialmente para la clase dirigente. Les produce sarpullido. Prefieren las manadas sindicales bien estructuradas y controladas. Aquí todo el sistema gira alrededor de ajusticiar al emprendedor que fracasa y con ello se afianza el miedo al fracaso. Es el modo por el que se le quitan las ganas a los que pensaban ponerse al frente de algún proyecto. Para los que les haga zozobrar ese pánico, para los que el pavor a caer heridos en el intento de emprender les paralice, dejadme que os advierta que perderlo todo, una o dos veces es algo muy nutritivo. Yo he pasado por ello.

Aunque suene a locura, os aseguro que arruinarse es algo maravilloso. Enseña una barbaridad. Un emprendedor fracasado es un cadáver económico con un reto ante si de incalculable valor por estar obligado a poner en marcha toda la maquinaria de supervivencia, ese talento latente que no nos enseña nadie a activar.

Yo he fracasado más de una vez y me he levantado. Eso puedo decirlo con la voz bien alta pues para mí es algo consustancial al éxito que debiera llegar tarde o temprano. Y si no llega, da igual, lo divertido fue intentarlo.

Conozco otros que también fracasaron y empiezan a decirlo. Sé que decir esto ahora es duro y, en todavía algo contraproducente, pues el escenario actual es un lodazal profundo que no para de aumentar su extensión.

Y en esas estamos.  Eso es lo que tenemos, y las opciones son pocas cuando vienes del desierto laboral: emigrar o emprender.  El horizonte es siniestro, pero hay que seguir viviendo y, en medio de la tormenta, hay vientos favorables, sólo hay que identificarlos.

Me he dedicado algún tiempo a definir esos vientos favorables, o por lo menos a estimularlos para viabilizar empresas y os aseguro que están ahí, a veces ocultos. No son los que nos cuentan o presentan en campañas del tipo “esto ya se acaba” o “brotes verdes por todas partes”, nada tiene que ver con los camelos ya en el olvido como “estoloarreglamosentretodos” o derivados. No, ahora es diferente. No son evidentes, no hay muchos, pero hay territorios por explorar que ofrecen respuestas a momentos de crisis profunda como esta.

Que lo peor está por venir es factible, aunque sea solo por el hecho de que esto se va a quedar en línea plana durante muchos años, ni a peor, ni, sobretodo, a mejor. Está claro que ese es un elemento a tener en cuenta precisamente para arrancar, no para detenerse. Es el motivo por el que hay que ponerse en marcha. La parálisis se extiende como un virus si no te mueves.

Conozco muchos empresarios de éxito que fracasaron alguna vez. De hecho el 75% de los grandes emprendedores que han superado proyectos de éxito fracasaron alguna vez con anterioridad. Os pido que, cuando alguien os anuncie ilusionado que “va a montar una empresa” no le respondáis “¿estás seguro?, ¿Sabes lo complicado que está todo ahora mismo?”. Esto no lo vamos a arreglar entre todos por inseminación artificial, pero algo hay que hacer.

Por mi parte propongo no tragar, denunciar, no aceptar esas campañas buenistas y ayudar a emprender a otros, poner en marcha proyectos y dejar de mirar al horizonte con miedo. No asustar, dejar de poner palos en las ruedas incipientes de la gente con ilusión.

Si tenemos un proyecto que por si solo es muy complicado poner en marcha, asociémonos con aquellos que tienen proyectos similares, superemos esa tradición individualista de quien emprende. Hablad con la competencia, solucionad en común, investigad juntos. La clave es sumar y sumar sin miedo.

En estos tiempos complejos, lo sofisticado y la adición de voluntades proporciona energía. Recordad que la clase dirigente no quiere que nos reconozcamos entre nosotros. Si entre los emprendedores hubiera la opción de reconocernos, si entre los autónomos se generase un modelo organizativo eficiente, otro gallo cantaría.