puzzle

Ordenando el puzzle de la transformación digital.

Ordenando el puzzle de la transformación digital.

Un científico estaba trabajando en su laboratorio cuando entró su hijo de cinco años dispuesto a ayudarle. El científico, que tenía mucho trabajo y no quería ser interrumpido, pensó en darle un entretenimiento al niño para que no le molestase. Recortó de una revista un mapa del mundo, lo cortó en muchos trocitos y se lo dio a su hijo para que lo reconstruyera. El científico pensó que tardaría horas en hacerlo porque su hijo nunca había visto ese mapa.

Sobre la actitud

Mi columna de esta semana en ABC se titula “Reconstruir el Puzzle” (pdf), e intenta plantear la importancia de la actitud en el momento de afrontar la dificultad de lo que vivimos y combinarla con algunos patrones de estímulo económico. En concreto considero que la baja tributación y la actitud por emprender se diluyen de manera inmejorable. En mi reciente viaje a Irlanda, donde vamos a poner en marcha las nuevas oficinas centrales de la matriz de mis empresas en unos meses, pude comprobar ese espíritu en las personas y el modelo de estímulo político. En unos días os explicaré mis reuniones con emprendedores, cargos públicos, profesores universitarios, alumnos, gestores, tecnólogos y amigos y lo compararé con mis últimos meses en Londres. Hoy os dejo con el artículo de ayer y con el maravilloso mini relato que nos regala Rafa Camacho y que describe metafóricamente la clave de todo el cambio que precisa este mundo.

RECONSTRUIR EL PUZZLE

El aeropuerto de la capital de Irlanda se llama sencillamente Aeropuerto de Dublín. Su nombre en gaélico es “Aerfort Bhaile Átha Cliath” que viene a ser lo mismo. Ellos son así. Una vez llegas a este maravilloso país te cuentan que están bajo el yugo de la intervención europea, que la burbuja inmobiliaria explotó hace años y que, no obstante, tras haberlo pasado muy mal ahora están bien. Definen que su incipiente crecimiento se debe a su especial modelo impositivo y a ese espíritu de lucha y superación que, de una manera tremendamente humilde y amable, este pueblo es capaz de afrontar. Creo que la suma de los estímulos públicos y la actitud de un pueblo es la clave. Dicen que por esto la clase media está recuperando espacios y que lo hace atendiendo otros modelos socioeconómicos y aceptando elementos que eran impensables hace años. Es una nueva clase media emergente que no se mide por su capacidad económica sino por su actitud socioeconómica.

El sueldo medio en España en 2006 era de casi 20.000 euros al año. Cuatro años antes era de algo menos de 20.000 también. En los tiempos que la economía española vivió su mejor época los salarios cayeron en términos brutos. Algo que se mantiene ahora. La clase media tiene los días contados. Esta “crisis” aparentemente sólo afecta a unos cuantos mientras otros siguen consumiendo como si nada. Es la evidencia que se está estrechando la clase media, el estrato intermedio que componía este invento raro en el que habitamos. Esta “crisis” repercute en tedio y desgana. Sin embargo podría ser el detonante energético de una manera de ver la vida más emprendedora, “más de uno mismo”. Convivimos con una generación perdida compuesta de gente anestesiada frente al expolio de sus sueños. Está gestándose un nuevo sistema social polarizado, con una clase tecnócrata reducida y crecientemente más rica en un extremo, y en el otro un tumulto social sin clase donde se confunden las antiguas clases media y baja, con una capacidad de consumo cada vez más limitada. ¿Por qué no tomamos el espíritu naranja, verde y blanco de los irlandeses y nos inventamos la tercera vía: aquellos que no escuchan a los tecnócratas y se niegan a ser tumulto. Montemos este viejo puzle pero con estas nuevas piezas. Como dicen Paddy y Mary, al final todo es más fácil de lo que parece y sino siempre nos quedará el “country”

Y ahora la historia emocionante sobre un niño que decidió reconstruir un puzzle. Sentémonos a pensar que tenemos que reconstruir, un mundo dels que no disponemos planos o una vida que sabemos como estimular.

EL PUZZLE, EL CIENTÍFICO Y SU HIJO

Un científico estaba trabajando en su laboratorio cuando entró su hijo de cinco años dispuesto a ayudarle. El científico, que tenía mucho trabajo y no quería ser interrumpido, pensó en darle un entretenimiento al niño para que no le molestase.

Recortó de una revista un mapa del mundo, lo cortó en muchos trocitos y se lo dio a su hijo para que lo reconstruyera. El científico pensó que tardaría horas en hacerlo porque su hijo nunca había visto ese mapa.

Cuál fue su sorpresa cuando al cabo de unos minutos el niño le dijo: —¡Ya está papá, ya lo terminé!

El científico se quedó sorprendido por unos momentos, pero se giró pensando que no vería más que una chapuza típica de un niño de cinco años. Sin embargo, el niño le mostraba el puzle totalmente hecho y con todas las piezas en su sitio.
Le preguntó asombrado:

—¿Cómo lo has hecho, hijo?
—¡Muy fácil, papá! Cuando lo recortaste de la revista, me di cuenta de que detrás del mapa, había la foto de un hombre. Cuando me diste los trocitos, les di la vuelta e hice el rompecabezas del hombre. Cuando terminé de arreglar el hombre, le di la vuelta y me di cuenta de que había arreglado el mundo…

La llave ilógica

Hace algún tiempo dije que sólo era cuestión de empezar. Suelo indicarlo así y me cuestionan por ello. No puedo decir lo contrario. Me he caído y levantado varias veces en esta vida y, me temo, por mi manera de afrontarla, me volverá a pasar. Siempre que escribo sobre “emprender y ya está” algunos lectores arremeten sobre lo enloquecido de mi argumento, de lo suicida que puede ser para muchos seguir mis consejos. Espero que, detrás de mis argumentos, se puedan distinguir los verdaderos elementos y razones que intento transmitir.
Para mí la crisis acaba cada día. Termina hoy por que no hay más remedio. Independientemente de dónde me encuentre o el territorio que esté conquistando, lo único que sé, es que no tengo más que mi propio entusiasmo. Debo ser capaz de gestionar mi anhelos. El dolor no se puede evitar, el sufrimiento si. Lo primero es una agresión, lo segundo una actitud. Tengo claro hace mucho donde nos lleva esto, los que leen este blog saben que hace muchos años que se describen uno a uno los episodios del desastre. Ahora que ya es inminente y ni Rajoy ni nadie va a evitar el dolor, yo elijo no sufrir.

Este es un país que le cuesta poner en marcha sus propias meriendas excepto si esas tienen que ver con la selección de futbol, la fórmula uno o el tenis de élite. También hay cierta capacidad de movimiento a la hora de rellenar adecuadamente los huecos de las playas levantinas. A veces me maravilla ver como, en alguna plaza, en pleno desierto laboral, cuando la conversación media en sus terrazas es “cuanto te queda a ti de paro todavía”, la gente no discute sobre “su nuevo proyecto” o “que podría hacer yo”. Lo único que transcurre entre caña y jarra es un buen plato de queso de cabra caramelizado con cebolla. Eso si que es prepararse para emprender. Menudo ejemplo para nuestros hijos.

Pero talvez todo no es culpa de la cebolla, o de la jarra, ni tan siquiera del solano que cae a partir de mayo. El pecado lo cumple el Estado que, en el caso de querer emprender, antes de empezar y haber generado un solo euro, ya te están metiendo facturas por el costado. Un notario, una sociedad limitada o aun autónomo, una legalización, una autorización, un tramite aquí otro allá y otro más allá. Diferentes administraciones y distintos collares para un mismo perro famélico que le piden correr antes de comer. Pobre animal.

Una vez superada la prueba te enfrentas a la voluntad y deseo de ofrecer empleo a más gente y hacer crecer tu proyecto. Es entonces cuando el cielo se hace pedazos y se te clavan en el corazón. Salarios con sobre costes que un emprendedor no puede aceptar, con los cargos motivados por diversas estructuras sociales asumidas como invariables y que tienen que ver con aguantar el absentismo, la baja y otras razones.

Cuando finalmente has montado una empresa, has contratado a alguien, logras el punto de equilibrio y te enfrentas al día a día de lograr financiación, clientes y reputación, se te cae encima todo el estiércol del mundo de una sola vez al descubrir que no hay un solo mecanismo legal de ayuda que sea adquirible de un modo racional. Nada de lo prometido es tal y como lo han prometido, de lo dicho, la mitad y de lo no dicho una multa.

¿Cómo vamos a emprender? La verdad es que a veces muchos de esos emprendedores valientes piensan que deberían haber escuchado detenidamente las voces que les llegaban del fondo del bar que decían “busca un curro con un sueldo fijo y déjate de montar empresuchas, pringao”. ¿Cómo vamos a tirar del carro si en lugar de poder empujarlo por un camino fácil y rectilíneo hay que pasar por una carrera de obstáculos inteligentemente dispuestos para que esta sociedad sea lo menos emprendedora posible?

Por otro lado, cuando la administración se dispone a dar ayudas se las suelta a los grandes grupos financieros e industriales y se olvida de las PYMES, autónomos y start-ups. Lo que se necesita es innovar. Carece de sentido apoyar a una gran fábrica, una gran industria, si no se fomenta a las miles de pequeñas empresas. Es un error histórico que parece consustancial con todos los gobiernos de este país gastar demasiado en estimular sectores desde arriba, en lugar de dinamizar desde abajo. Resulta que el 90% del cuerpo laboral español está en esas empresas pequeñas y en ese cuerpo de emprendedores autónomos que buscan agujeros por los que colarse. ¿Por qué no se actúa sobre esa mayoría de personal en marcha? Daría alas a quien no debe volar. Estoy completamente convencido de que es una actitud irracional e inconsciente circunscrita a la manera de entender la vida, los negocios y la voluntad natural de los individuos que se tiene en España. No es una confabulación, es que somos así.

Sin creatividad no hay escapatoria y el Estado no la fomenta. Tampoco ningún escenario educativo lo intenta. Si no se inspira a la juventud, mediante un sistema educativo que genere el deseo de crear difícilmente se conseguirá que se innove y si no se innova no hay empresa. Sin empresa nueva no hay innovación tampoco. Es un maldito pez mordiéndose la puta cola.

¿Se imaginan al estado advirtiendo a los empresarios pequeños que el modelo económico está cambiando y que ellos son fundamentales en esa transición? Yo si, pero acompañado de un montón de promesas de ayudas que no llegarán justo en el instante que las transferencias de estímulo se dirijan a las grandes corporaciones que habrán pedido amparo y protección al gobierno por un “desplome de las ventas” de su sector. ¿Recuerdan lo que pasó con el sector en el que trabajaba Vicente?

Sigo con la idea de incorporar algunos capítulos de “Contra la Cultura del Subsidio” ahora que ya ha terminado su recorrido natural para obtener un feedback directo con los que lo leyeron y los que no.