realidad aumentada

En 2019 se hablará de estas tendencias tecnológicas. ¿Deducciones o predicciones?

En 2019 se hablará de estas tendencias tecnológicas. ¿Deducciones o predicciones?

A medida que avance este nuevo año vamos a llevarnos una sorpresa inesperada. Del mensaje repetitivo acerca de que los robots van a quitarnos el empleo, que van a ser el futuro de todo y de maravillarnos con titulares descontextualizados sobre robots capaces de hacer casi de todo, pasaremos a otro en el que será más cercano a la realidad inminente y que tiene que ver con el uso racional de este tipo de dispositivos. No olvidemos que, de momento, no son  más que eso, máquinas al servicio de unas funciones concretas.

Sociedad Aumentada

El pasado domingo mi columna en el ABC no salió en la versión digital, únicamente en versión papel. Por ello replico aquí el post que como sabéis, por exigencias del medio no puede sobrepasar una extensión determinada. Para mi gusto este tipo de artículos no permiten el análisis, son simplemente un esbozo, una pequeña línea de apertura del debate que considero que se puede mantener en el blog. Os dejo con lo que para mí va a determinar en gran medida los tiempos y los procesos en la economía productiva inmediata.

En el Logan Airport de Boston un anuncio luminoso al fondo de la terminal desde la que suelen salir los vuelos con destino a Los Ángeles dice “aumenta tus expectativas con nosotros” y aparece un teléfono inteligente desde el que se ve el rostro de un adulto y una serie de datos sobre impresionados encima de su imagen. El fotograma intenta mostrar el futuro y lo enlaza con una empresa que desarrolla aplicaciones para “smartphones”. Parecía impensable tan solo hace unos años que alguna de las startups que ahora diseminan sus programas por millones de dispositivos fueran capaces a estructurar la vida cotidiana de tanta gente. Una docena de estos engendros me simplifican la vida, la hacen más eficiente y me permiten relacionarme en lo personal y en lo profesional como hace apenas un lustro no hubiera imaginado. Mi agenda es un algoritmo inteligente que se estructura automáticamente y mis enlaces sociales se ordenan gracias a un modelo compartido que depende de este tipo de herramientas. Siempre he preferido Massachussets a California. El ecosistema inteligente en Boston sobrevuela la rentabilidad de Sillicon Valley. Es ahí donde tuve contacto por primera vez con lo que se denominaba “realidad aumentada”. Ahora estamos descubriendo como se pueden sumar expectativas personales, dispositivos con aplicaciones aumentadas y sus enlaces sociales provocando la emergencia a la superficie de un nuevo concepto: la sociedad aumentada.

El futuro premio Nobel, Lazslo Barabasi, me dijo que estamos ante una evidente “sociedad aumentada”, que en ella se cimenta todo ese valor aparentemente desorbitado de algunas empresas vinculadas a las redes sociales. Parece evidente que algo de eso está pasando con el fracaso de la salida a bolsa de Facebook por ejemplo. Sin embargo también me confesó que lo cotidiano de vivir enlazado, socializado, entre múltiples plataformas y en constante flujo bidireccional informativo, nos concedía un valor desconocido que demostraba la enorme diferencia de la “crisis” actual y cualquiera de las anteriores. Se refería a que una sociedad que es capaz de nutrirse de todos estos elementos, digerirlos con cierta tranquilidad y dinamizar su uso en planos genéricos, es una sociedad aumentada y en pleno tránsito a una nueva era. Este y otros elementos no hacen más que demostrar que vivimos el paso complejo y el ilusionante salto a un nuevo mundo, más horizontal, complejo, inteligente, abierto y humano. Es curioso ver como cada máquina que interiorizamos, nos facilita el difícil escenario de las relaciones humanas. A más tecnología, más humanidad. A más sociedad aumentada, más inteligencia compartida, más experiencia social y más oportunidad global. Vamos bien aunque a veces cueste verlo.

¿Expectativa Aumentada?

Pronto podré informaros de algo que me llevará a Boston a corto plazo. Esa ciudad es donde el Massachusetts Institute of Technology tiene su sede. Mientras acabo de rematar lo temas que me vinculará con ese espacio hub tecnológico y del conocimiento, os dejo con el enlace del review que publica el propio MIT. Es brutal. Siempre aporta datos frescos y de primera mano pues en gran medida todo lo que allí se cuece acaba siendo un modelo de negocio a medio plazo. Hoy me hago eco de un artículo que cuestiona que las empresas que están trabajando los primeros aplicativos en Realiad Aumentada no logran obtener ningún tipo de mejora empresarial en sus negocios.
Según se desprende del informe de Kristina Grifantinicon esta tecnología, y su creciente popularidad en los teléfonos inteligentes equipados con sensores, provoca que los responsables de marketing estén tratando de usar la RA para vender de todo, desde comida hasta entradas para conciertos”. Sin embargo, de momento no logran aumentar su realidad contable.

Es cierto que por muy “cool” que parezca la Realidad Aumentada, si no aporta valor real no generará beneficios, aunque si lo consideramos como lo que es, un experimento en fase inicial para ir descubriendo lo que es factible y lo que no, podremos adaptar su viabilidad dinámicamente. Hay algunos ejemplos interesantes como el uso de Disney para promover La Nouba, una función de Cirque du Soleil, con una aplicación que captura el “factor sorpresa“ del espectáculo acrobático.

En la actualidad, los espectadores de algunos centros comerciales selectos en Florida pueden usar sus teléfonos para hacer que aparezcan cinco imágenes de los artistas. Pueden ver a un bailarín virtual saltar a través de la fuente de agua del centro comercial, o caminar sobre una cuerda floja por encima de sus cabezas.

La campaña es demasiado innovadora y reciente como para saber si ha aumentado la venta de entradas, sin embargo uno de los responsables de Disney ya ha dicho de que “la página de ventas por Internet del espectáculo experimentó un número significativo de visitas adicionales”. ¿Realidad o Expectativa aumentada?