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¿En qué grado de digitalización se encuentra tu empresa? ¿Cómo de digital es tu industria?

¿En qué grado de digitalización se encuentra tu empresa? ¿Cómo de digital es tu industria?

Un estudio reciente del McKinsey Global Institute investigó el estado de digitalización en diferentes sectores de la economía encontrando una, cada vez, mayor brecha entre algunos de ellos. La mayoría de las empresas digitales crecían de manera brutal en cuanto a su productividad y a sus beneficios al contrario de los rangos de crecimiento de otras que no pertenecen a ese grupo. La Harvard Business Review presentó sus conclusiones que hoy os traigo aquí dónde analizaban 27 indicadores que permiten analizar a cualquier industria en su fase de digitalización. Esos indicadores se dividen en tres categorías: activos digitales, uso digital y trabajadores digitales, siendo las dos últimas las que marcan la diferencia de manera más significativa.

Sobre 'la crisis ya es historia'

Leíamos que Grecia está al borde del colapso sanitario. Es una manera de decirlo suavemente. De hecho hace mucho que los recortes han ido mermando las opciones de quienes llevaban toda la vida cotizando puedan acogerse ahora a los beneficios de la sanidad pública. El pasado domingo charlé con un viejo amigo del que he escrito aquí alguna vez. Un ex directivo que ahora se pasa horas tirando piedras contra los coches oficiales en Tesalónica. Me confesaba su indignación y, ahora ya, su resignación mezclada con miedo hacia lo que será de sus padres muy mayores y con necesidades médicas que él no puede comprar.
Llevan seis años de recesión y de ‘rescates’, recortes y otros sucedáneos. Cuándo nos preguntamos que significará para nuestros hijos el desastre contable al que nos tienen sumido los responsables de haberlo controlado todo, mirar hacia Grecia ayuda a entenderlo. La teórica austeridad se ha convertido en puro estiércol servido en raciones diarias y sin preguntar si te apetece.

El gasto público griego se ha reducido cerca de un 60% en Sanidad y, por derivación, en otros aspectos de la vida que consideramos una especie de derecho. Estar endeudado por encima de tus posibilidades es irracional. Eso lo hacen familias y estados. Lo hacen por considerar que, o bien la vida irá a mejor y podremos devolver cuanto nos prestaron o, si no pagamos, alguien nos perdonará una parte o lo que sea.

Pero eso no siempre es así. Tarde o temprano te encuentras que debes pagar y sino lo haces, al que le debes le ofreces una única opción: controlar cómo utilizas el aumento de crédito y lo que haces con él para ir devolviendo tu agujero. Con Grecia pasó y pasa, con otros volverá a pasar.

Que un país europeo tenga a Médicos del Mundo atendiendo a catorce mil pacientes al año como si de un campo de refugiados se tratara es de aurora boreal. La aurora boreal que pintó en el cielo una falta de previsión, análisis y prospectiva económica de los que debían tenerla. Un desastre absoluto de quienes viven en un universo paralelo que les imposibilita ver el valor real de este momento de la historia.

Los que le llamaron crisis, erróneamente, ahora se atreven a insultar a la inteligencia asegurando que ya pasó. Lo grave no es que lo dijeran, lo duro es que se lo creen. Consideran que lo que estamos viviendo es el final de una crisis, el punto de inicio de la mejora en todos los vértices de nuestra economía. Y lo dicen con ese estribillo ridículo e infantil que tanto gusta a los palmeros de meeting de sábado matinal.

Las dificultades no desaparecen por obviarlas. Permanecen y se acrecientan. Crecen con especial mala leche. Si esto no es una crisis y es el cambio de época que defendemos algunos, resulta que nos estamos perdiendo el primer acto de la función por no haber comprado entradas. Cuando lleguemos, ya habrá pasado el nudo y el desenlace ni nos tendrá en cuenta.

Veamos. Resulta que en España se están afincando fondos de inversión tecnológico y de capital riesgo que esperan localizar proyectos que puedan ser exportables. Que lo hagan porque sale barato o porque realmente consideran que en España hay talento oculto, está por ver. Para ayudarles el gobierno crea la ‘exit tax’ que asustará a más de uno o los invitará a invertir en startups de paises cercanos.

Resulta que el modelo de negocio vinculado a la comunicación en este preciso instante es algo que tiene que ver más con el contenido que con el pago por él, modelos de negocio que tienen que adaptarse y modificar su espacio económico a ocupar, liderar el mensaje del cambio, pero también lo atacamos. La dependencia de Google News no es casual, es la consecuencia de los procesos de la Nueva Economía y, para ponerlo fácil, les metemos una tasa que los aleja de nuestro escenario económico.

Resulta que algunas empresas que representan la tecnología adaptativa a un nuevo tiempo como Uber, como lo fue en su dia Spotify u otros, en lugar de establecer criterios de cómo convivir, negociar un modelo de explotación legal, se les prohíbe y fin. Legislar la nueva etapa de nuestro mundo es algo difícil, pero se hace imposible disfrutarla si los que tenemos en el timón no tienen puta idea de lo que hacen en esa materia ni se dejan aconsejar. Y prefiero pensar que es por falta de conocimiento, por lejanía con la realidad, porque sino la cosa sería más grave.

El tiempo pasa y no pasa nada. La deuda de España con el exterior alcanzó ya los 1,4 billones de dólares, es decir, el segundo país del mundo más endeudado con el exterior tras Estados Unidos, según recoge el FMI y el primer país del mundo con mayor nivel de deuda externa sobre PIB con el 103,1%. Liderar esto no es bueno. Lo digo por si algún ministro piensa que si. Que de todo hay.

Durante la ‘crisis’ se ha doblado dicha deuda. Así como si nada, con todo eso de los recortes, reducción del gasto y meriendas que no son verdad. Desde un punto de vista de economía tradicional esto vendría a ser una versión a la griega de ‘la salida de la crisis’ que gritan algunos. Si los mercado dejan de confiar en España, que todo es posible, y el Banco Central Europeo decide que no nos avala más, la masacre de la ciudad de Hai será un cuento infantil comparado con esto.

Pero tranquilos, que en términos de economía tradicional, de nuevo, cabe deducir que no nos dejarán caer y que ese ‘default’ no se producirá porque se llevaría por delante media Europa, jodería a los chinos y fastidiaría complementariamente a los japoneses y eso no va a pasar. Sin embargo lo que si pasará si no se corrige y rápido, es que aunque no se llamará ‘rescate’ nos ‘rescatarán’ técnicamente otra vez. No hay otra. Esto no se paga sólo. Habrá que atender a todo este dispendio mal montado, mal organizado y que se dirigió en la dirección contraria de donde teníamos que ir. Por cierto, una ‘quita a lo podemos’, tiene repercusiones similares en todo caso. Negocia que no vas a pagar algo y te contaré como lo hacemos dirán los alemanes.

En lugar de impulsar un cambio de modelo de crecimiento más tecnológico, se mantuvo la inercia. En lugar de hablar de las verdaderas dificultades y ayudarnos a todos a prepararnos para afrontar el reto inmenso que supone esta segunda y tercera década del siglo XXI, esta revolución inédita que vivimos como especie, se nos dice que ‘la crisis es historia’. La crisis no fue, no es, pero a este paso, será.

Los países que están conquistando el futuro, la historia de un nuevo tiempo, no hablan de crisis, ni de la que tuvieron, ni de la que tienen, ni tan siquiera de la que podrían tener. Hablan de futuro, de retos, de sueños colectivos y ponen los mecanismos para que ese futuro se pueda conquistar. La diferencia, también, está en la credibilidad de quienes están obligados a liderar ese tránsito. Así nos va a unos y así, ya, les va a otros.

Archivos que salvarán millones de vidas

Entre los cambios que se avecinan a mayor velocidad destaca la mal llamada ‘impresión 3D’ y que debería tener otro denominativo más eficiente para describir lo que realmente puede llegar a ser esta tecnología. Lo que tenemos ante nosotros es la puerta a la retirada disruptiva de todo tipo de añadidos y artificios que, por diferentes razones, irán dejando espacio a lo digital, a los datos y la llegada implacable del modelo en transmisión de datos. Complejo definir, denominar o clasificar algo así.
Uno de los ejemplos más emocionantes lo hemos conocido hace pocos días. Kyllie Wicker es una niña de 9 años de Illinois que nació sin dedos en su mano izquierda. Ella protagoniza esta hermosa historia donde la tecnología y la humanidad se abrazan de manera extraordinaria. Al parecer, según el padre de la niña ‘una prótesis puede costar entre 20.000 y 50.000 dólares y el seguro sólo pagaría una en la vida de Kylie, por esa razón la decisión a que terminara de crecer y pudieran dotarla de una prótesis con sensores para leer las señales musculares retrasaba la opción de que la pequeña tuviera algún tipo de ayuda en su mano afectada’.

Los estudiantes de la Boylan Catholic High School en Rockford, también de Illinois, fabricaron una mano para Kylie después que su padre, Jeromy Wicker, descubriera que otro hombre había hecho una impresión en 3D de una prótesis de mano para su propio hijo también muy joven.

Todo fue extremadamente sencillo. El profesor a cargo del proyecto encontró las instrucciones para la mano en un sitio Web llamado Robohand y dijo que el costo apenas cinco dólares.

En estos días, y para subir si cabe a un nivel aún más complejo, se ha sabido que la impresión 3D también ha sido probada y con éxito en la producción de pequeños vasos sanguíneos para ratones donde los científicos se ven capaces de poder armar un corazón completo en los próximos tres años. Hablan de ‘bioficial heart’ donde se mezclan elementos orgánicos vivos con otros artificiales y que el coste de un coraz. De hecho, el biologo celular Stuart Williams, en uno de los proyecto más ambiciosos en cuanto a la tecnología de impresión 3D, está tratando de producir un corazón humano completo que sería asequible para cualquier persona en coste y tiempo. Hasta el momento, su Universidad, la de Louisville en Kentucky ya ha impreso válvulas cardíacas humanas acompañadas de pequeñas venas con sus propias células. El tiempo corre y pesa como el plomo.


Seguimos sin detectar donde lleva la tecnología de la impresión en 3D, donde se posicionará cada activo y quienes serán los players definitivos. No sabemos si es un tema de fabricantes de hardware, un asunto de comunidad e inteligencia colectiva, un escenario de encuentro para diseñadores y compradores en la longtail, simplemente un factor de cambio en la cadena de valor entre quien quiere algo y finalmente lo disfruta o la casi extinción del transporte de pequeños objetos. Sea lo que sea, ya empieza a dar pistas del tremendo cambio que va a generar en todos los campos de la vida.

Como especie seguimos dándole vueltas a lo nuestros problemas, a ese conjunto de cosas que componen la vida, pero mientras tanto en algún lugar de este maravilloso lugar llamado Planeta Tierra, alguien está pariendo ahora mismo el archivo que salvará millones de vidas en el futuro inminente.