sit2sit

Silicon Valleywood.

Ayer pude ver el primer episodio de una nueva serie de HBO llamada Silicon Valley. Es cierto que eso de la televisión no es algo que me ocupe demasiado tiempo en mi día a día pero a veces a uno le flojean las defensas. La cosa en cuestión gira a partir del universo complejo, apasionante y pocas veces llevado a la pantalla de las startups en el estado de California.
Desconozco los detalles e historias de protagonistas, directores o productores. No tengo datos que me aporten nada al respecto y no es este un blog donde esas cosas puedan aportarse con criterio. Sin embargo parece ser que está repleto de ‘importantes’ del mundillo. Me interesó por lo intocable que parece ser en el cine y televisión el ecosistema de Silicon Valley y de las empresas que lo conforman. Solo había visto algún intento como las películas sobre Facebook o la biografía de Steve Jobs.

Como sabéis trabajé cerca del valle hace unos años. Durante veinte meses estuve vinculado en el proyecto que me llevaba de Boston a Los Ángeles cada mes y, aunque técnicamente eso no es el Silicon, pillaba cerca. Pude ver, sentir y saber muchas cosas que ahora en esa serie se caricaturizan pero que tienen visos de realidad. La serie habla de un chaval llamado Hendrix y que trabaja en algo parecido a lo que sería Google como ingeniero. Por las noches desarrolla un software que comprime datos de manera casi milagrosa. A partir de ahí lo que busca el argumento es explicar cómo nace y se mueve una startup en ese escenario, como pactan vivir en casa de un millonario a cambio de un porcentaje, el business plan, las relaciones sociales, los grupos de poder y todo lo que tiene que ver con un entorno tan sofisticado como ese.

A parte de toda la fauna prevista, razas, clases, millonarios y lo que se precie, me ha quedado la sensación de que representa bien lo que allí ha pasado y como, al más puro estilo Hollywood, se ha exportado un modelo cultural, en este caso, empresarial. Otra cosa es que lo estemos haciendo igual de bien. Es cierto que cuando estás en Silicon Valley lo primero que notas es que no existe como tal y que la ubicación de las empresas dista mucho de lo que en Europa entendemos por un ecosistema. En el resto del mundo llamamos ‘silicon valle lo que sea’ a cualquier polígono industrial venido a menos que deciden reconvertirlo en un hervidero de incubadoras y aceleradoras con muy poco criterio y mucha publicidad política. Luego pasa lo que pasa.

La computación en la nube, los dispositivos móviles, las redes sociales y otras tecnologías de acceso rápido a Internet, están produciendo oleadas de nuevas start-ups, pero para muchas de estas jóvenes empresas, el capital riesgo es la respuesta equivocada, por lo menos al principio

En alguna conferencia, cuando me preguntan si considero Silicon Valley como cartón piedra (hay críticos que así lo definen) mi respuesta es un no rotundo y solo hay que revisar las cuentas de resultados de esa comunidad, las patentes que se registran y el producto interior bruto que representan. California llegó a ser la quinta potencia económica del mundo por si sola y, aunque el valle de silicio no es su motor principal, si participa de su definición.

El problema viene cuando hablamos de ‘los otros sillconsvalleys’. Es para echarse a llorar por no otra cosa. Un universo como ese no nace de la decision puntual y voluntarista. El modelo se larva, crece, se estimula y, sobretodo, se arriesga desde todos los ámbitos, privados y públicos.

Los graduados universitarios de hoy deben ser conscientes de que la tendencia al alza en el Silicon Valley es la evaluación de los empleados cada tres meses, ya no es anualmente. Debido a la globalización y la revolución de los productos nuevos se están eliminando las valoraciones de gestión de un modo tan rápido que las empresas no pueden permitirse el lujo de esperar hasta el final del año para saber si un jefe de equipo está haciendo un buen trabajo.

Lo que allí pasa no es perfecto, pero lo que sabemos la gente que como Xavier Verdaguer, Eneko Knorr, Miguel Díez Ferreira y tantos otros europeos que hemos pasado por allí, es que alli se respira dedicacion, pasion, talento, mucho talento, competitividad, retos y que, de un modo u otro, la historia inmediata se escribe en parte destacada desde ese lugar. Un enorme lugar ideal para los que desean poner ideas innovadoras en marcha. Otra cosa será como lo estan exportando y como medio planeta ha decidido administrarlo

Las ciudades del conocimiento o también llamadas ciudades compactas surgen como un nuevo modelo de espacio para la innovación y espero que para emprender. Si se mezcla el entorno urbano natural reformado para la acomodar un modelo de vida más abierto y actualmente cultural con la estrategia económica en pools empresariales conectados internacionalmente y además con los canales que permitan la investigación para la innovación se propicia una nueva actividad económica capaz de atraer talento y empresas de todo el mundo para facilitar el nacimiento de tecnoemprendedores.

La serie es interesante en cuanto a la crítica que hace de esa intocable y casi milagrosa fórmula por la cual un desarrollo de un año y medio, que no vende nada, puede valer miles de millones al ser ‘adquirido’ por uno de los grandes que en si son los que mantienen el macrovalor del lugar. Sin embargo detecto que se plantea la idea de que la primera startup que debes potenciar cuando emprendes tecnología eres tú mismo, en concreto ‘the startup of you’

Desconozco si la serie entrará en la que, para mi, es el mayor defecto del lugar. La gestión de lobbys y familias, el poder derivado de esas fórmulas de relación y que suponen que el éxito de cualquier proyecto pase por estar en el lugar adecuado, en el momento correcto y con la persona que conviene. Es una comedia y como tal se debe entender no obstante.

De la emisión del primer episodio me quedo con un detalle. Exponen bastante bien la presión que se establece sobre la idea y el desarrollo pendiente, sobre la aventura que supone lanzarse al reto de crear una startup y la de abandonar tu trabajo seguro en una gran compañía. Lo que transmite también es que Silicon Valley ha iniciado un camino de no retorno donde las cosas se precipitaran tarde o temprano y que el coste y valor de las cosas ya no responde a ningún criterio lógico.

Si la quieres ver tienes dos opciones de momento. Los domingo noche por HBO o a través de tu site de descargas favorito.

Táctica o estrategia, las claves del éxito.

Leo sobre las claves para que un proyecto tecnológico tenga éxito y me viene a la cabeza cada uno de los errores que he cometido en esta vida como emprendedor, como directivo de empresas o como empresario, de cómo en ocasiones se supedité el cliente o en otras el producto y que en ambos casos no lo hice ni en el momento ni de la manera adecuada. Recuerdo como de repente uno de esas ideas se viene abajo porque nadie apuesta por ella. Aprendes a tocar puertas como si fueras Beethoven.
También por mi memoria circulan los éxitos. El duro tránsito de soportar a muchos diciendo que te vas a estrellar, que no va a salir bien, que así no se puede o que no sabes. Son días, meses y años que tienes que llevar sobre tus hombros el peso de lo que consideras que es lo mejor, lo factible y el seguro de que el proyecto se logrará completar. He cometido errores, pero he intentado aprender. De esas experiencias, buenas y malas, de cuando algo se desmorona o de cuando recibes la llamada de un comprador para tu producto o para tu empresa. De todo se aprende. De cuando el teléfono deja de sonar porque nadie quiere darte ni cinco céntimos de crédito y de cuando el mismo aparato es un zumbido constante de periodistas queriendo saber los detalles de ‘tu éxito’.

Leo esas claves y pienso que son en gran medida lecciones obvias pero tan difíciles de alcanzar con criterio y con equilibrio. Os las dejo para que las razonemos, debatamos aquí o en las redes sociales, pero para ver hasta que punto hay claves para el éxito o el éxito es la clave en si mismo. ¿Cómo se puede saber en un inicio que podemos tener éxito? Un estudio realizado por la revista Inc. y la National Business Incubation encontró que la tasa de fracaso ronda a ocho de cada 10 empresas del tipo startup, por lo que es una cuestión digna de preguntar antes de invertir tiempo y recursos en su nueva empresa. Por un lado lo normal, atendiendo a esos números es que no te salga bien. Lo raro es el éxito. Veamos cuales son esos motivos para ser la ‘excepción’

1. Clientes

¿Proporcionas al mercado algo tan extraordinario que lo acogerán con entusiasmo? Lo ideal sería que el cliente se identificara al detectar necesidades y si esa necesidad se puede escalar estaríamos en la cúspide de lo que se considera perfecto. Piensa en términos de satisfacción de una necesidad, y si estás en el mercado adecuado, no vaya a ser que lo que vendes sea mejor hacerlo en otro lugar o de otro modo. Nombra tus clientes potenciales en dos palabras.

2. Producto

Lo ideal sería crear un producto que fabrica necesidades directamente o deseos a tus propios clientes aun por satisfacer. Mantente en la solución de problemas sin mensajes complejos. Define tu producto con una frase. Deja de lado tu idea si la curva de aprendizaje para fabricarlo implica tiempos exagerados.

3. Sincronización

Cada mercado tiene un ciclo de vida. El llamado ‘time to market’ es la clave para mi más importante. Si innovas antes de tiempo y el mercado no lo acepta no has innovado. Sólo es innovación aquello que el mercado considera aceptable. Ten en cuenta que cualquiera que resuelve un problema puede vender esa solución, pero lo que no queda claro es que eso lo puedas hacer de manera masiva y beneficiosa en cada momento. A veces el escenario no está decorado y la función es un desastre. Define con una frase el momento de venta. Si no lo localizas adecuadamente puedes encontrarte ante una rampa de ascenso a las ventas muy empinada, muy difícil de superar y, la gran idea y producto, no encuentren el mercado a tiempo. Adelantarse suele ser algo muy similar pero te permite esperar, que si se hace bien, es más barato que llegar tarde.

4. Competencia

A diferencia de lo que se explica, a mi la competencia no me parece nada malo. Al revés, para garantizar mi éxito prefiero saber que hay muchas empresas que hacen o desarrollan cosas parecidas. Es importante saber porque vas a ser mejor que ellos o en que nicho o por que agujero comercial te vas a colar. Describe en una frase las deficiencias del conjunto de tu competencia. Busca mercados fértiles que permitan a ideas como la tuya florecer aprovechando los puntos anteriores y plantéate tu como la competencia de otros y no al revés.

5. Finanzas

Todo negocio requiere dinero para empezar, pero el objetivo debe ser reducir al mínimo el riesgo y el costo de ser posible. El problema es que en el mercado actual esa guerra precisa de mucho armamento y las armas son caras. Hay que atender muy bien, y es la clave del éxito técnicamente, el ratio de gestión conversión entre riesgo, costo y beneficio. Define con una o dos palabras el concepto ‘saldo cero’. Si no logras derivarla a sinónimos de equilibrio será difícil cumplir lo que busca este post.

6. Equipo

¿Tienes claro que tu equipo es el mejor o que van a ganar la batalla? Si no es así ya juegas en una división distinta a la del éxito. Puedes estar en la de la supervivencia, la de la perpetuidad, pero no en la del triunfo. Si tienes recursos limitados obviamente, es bueno ir fichando a costes que rocen el riesgo a grandes responsables o directivos de alto valor que deberían asumir un punto de implicación emprendedora en el proyecto. La clave para mi es esa por encima a veces de las aptitudes están las actitudes. Con una frase nombra el grado de implicación de cinco empleados al azar. Si no es uniforme y positivo pinta mal.

Con estos puntos sobre la mesa uno puede analizar si le pinta bien o no su proyecto. Es un marco básico que obviamente deja muchos temas por analizar pero creo que como hace la revista Inc., y yo complemento, los puntos ciegos de una startup pueden estar en esos seis elementos. Enfocarse en pequeñas batallas en lugar de en la guerra te permite divertirte mucho con lo primero y ganar la segunda a pesar de las heridas sufridas. Estrategia, mucha, pero táctica también, incluso más.

Emprender en Boston

Estos días estoy en Boston. He venido hasta aquí para poner en marcha una nueva compañía. Se llamará sit2sit como ya sabéis. Estructuralmente será una empresa de base tecnológica aunque también adoptará los modelos de gestión social vinculados al conocimiento aportado en comunidad. Todavía no podemos decir mucho pues, en gran medida, los acuerdos que estamos firmando estos días tienen mucho que ver con esa confidencialidad. Hemos venido a Massachusetts porque aquí está todo el talento en desarrollo que necesitamos.
Facebook nació aquí aunque acabara en California. Dicen que los proyectos se piensan en Boston y se desarrollan en Sillicon Valley. Lo desconozco pero lo que si sé es que esto es otro planeta. Las paredes de las decenas de universidades de esta ciudad están repletas de fotografías que pertenecen a Premios Nobel que, o bien estudiaron aquí, o bien están dando clases. Es brutal. Sin embargo lo mejor no es que se adapte un presupuesto interplanetario para todo esto, que también, sino que alrededor de la gestión educativa, que es completamente socializada por el ecosistema del conocimietno que se ha creado, nacen empresas dentro de las facultades. En base a eso, el MIT, por ejemplo, se dedica a integrar a sus mejores alumnos en proyectos de empresas como la que yo acabo de fundar junto a mi socio Ivan. Alguien, por cierto, que no tiene perfil en ninguna red social y que es un tipo excepcional, con energía e ideas brillantes.

Un nuevo reto, un nuevo salto que encaja con la estrategia personal que me propuse hace ya varios años y que en los útlimos tres he ido materializando. Depender lo mínimo posible de la economía española. Aunque no se hunda el país, nos van a crujir a impuestos a un nivel inimaginable. Mañana lo explicaré en Cotizalia y aquí por derivación. No estoy huyendo de España, por lo menos no en lo sustancial, pero os aseguro, como comentaré mañana, que la fase final, en lo que respecta a España y Europa, ya ha empezado a desencadenarse y no estoy dispuesto a vivirlo demasiado expuesto.

Como digo en uno de los capítulos finales de mi libro:

Tengo mil ideas, algunas son mías pero la mayoría me las han contado. Hay personas con ideas brillantes. Ideas, ideas e ideas. Ideas que nos deben llevar a pelear contra todo eso despropósito y esa parálisis, a buscar la oportunidad, a buscar valor, a diseñar modelos de negocio inexistentes, a versionar los que tenemos, a darle la vuelta a la caja y dejar que caiga lo ineficiente, a pactar con los socios, trabajadores, amigos, competencia, proveedores, universidades, administraciones, agentes, con quien sea para sobrevivir en este puñetero barrizal en el que se está convirtiendo emprender en España.

Como emprendedor que se juega su patrimonio cada cierto tiempo, llevo en crisis toda la vida. Lo he hecho sin quejarme como otros miles. Emprender es estar en crisis constantemente, pues cuando tienes algo, lo inviertes, cuando por fin un proyecto está maduro, generas otro.

Pero emprender no significa enmudecer. Bajo ningún concepto debemos callar, no aceptemos que nos condicionen las críticas y avisos sobre los responsables de una mala gestión. Para que un emprendedor se calle suelen acusarte de “catastrofista” o de ser “el quinto jinete de la Apocalipsis”. Eso es una trampa, un cepo de mal tertuliano. Justifica y ampara a los que debieron hacer algo y no lo hicieron, permite que la gente siga en la inopia empujados hacia una miserable oferta de recortes en las capacidades de cada uno de sentirse libre de decir lo que piensa. Como emprendedores debemos adoptar una actitud crítica y demoler esa barrera social, anestesiada, que se bebe el cloroformo para desayunar como si fuera un baso de leche caliente y responder con proyectos y con contundencia. Ponerse en marcha es el mejor mecanismo para responder a una estructura de poder diseñada para el silencio social.

Hay cuatro maneras de ver el vaso. Medio lleno si eres optimista, medio vacío si eres pesimista, medio vaso que sobra si eres un tipo racional y medio vaso por llenar si eres un emprendedor. La primera es la manera en como ven el recipiente algunos de los que están apunto de perder su trabajo o pagar más impuestos que nunca. La segunda forma es la de los que la situación les ha vencido ya. La tercera es la modalidad menos arriesgada y suele adoptarse por aquellos que se huelen que lo peor está por llegar. La última es la buena. Lo debemos llenar con agua de cualquier parte, pero el vaso tiene que rebosar de agua.

No dejaré de ser crítico, pero ahora me queda menos tiempo para evidenciarlo. El espacio en Europa se estrecha y mis proyectos actuales precisan que esté lo más despierto posible. Sit2Sit en Boston, Creative en Panamá y alguna cosa más que estoy montando en Latam, me ocuparán lo suficiente.

El final de una etapa

Hoy he despertado en Sevilla. Estoy a unas horas de dar una conferencia llamada “el club de los soñadores“. Hoy mejor que nunca para hablar de como vivo el día a día mis proyectos. Ayer alguien en el Encuentro digital que tuve en RTVE me preguntaba ¿cuantas noches he dejado de dormir por ser emprendedor? Le respondí que yo no necesitaba dormir demasiado, soy insomne, seguramente porque sueño despierto. Ese es el valor del emprendedor.
Hoy hago público y oficial, que mi etapa como Director General de Cink se termina. A partir de ahora mi vinculación con la compañía que fundé será accionarial, como miembro titular del Consejo de Administración. Han sido dos años y medio vibrantes, llenos de problemas, lágrimas, noches largas, días eternos y, como no, momentos que no podré olvidar jamás por lo emocionantes y gratificantes que fueron. Hemos ido desde una esquina de un despacho compartido en el Born hasta las múltiples sedes actuales, desde los primeros proyectos gestionados entre mi amigo y socio Sergio y yo mismo, hasta la casi centena de personas que trabajan actualmente con Cink, y desde los problemas de liquidez puntual hasta la entrada de inversores de referencia. Aunque seguiré gestionando la marca en Latinoamérica en un sentido representativo, lo cierto es que mi vinculación con el proyecto finaliza a finales de mes. Para entonces Cink estará en manos de alguien excepcional al que le deseo lo mejor y le pido que me haga rico ;-).

Cink ahora precisa de un director mucho más ingenieril, capaz de gestionar con estrategia un modelo nuevo de explotación, más relacionado con lo tecnológico y mucho más dotado de desarrollo. En esa posición es mucho mejor jugador Sergio Cortes. Ahora toca convertir Cink en algo muy grande y esa ya no es mi tarea. Dicen que soy un buen successful startup por haber arrancado varios proyectos y ponerlos de 0 a 100 en pocos años, luego, a la hora de coger velocidad punta no estoy tan cómodo. Ya estuve en empresas grandes y no es mi sueño repetir ese proceso. Deseo seguir soñando despierto y lo voy a hacer con nuevos proyectos.

Durante unos meses voy a estar metido en la gestación del Sit2Sit, una compañía que he fundado en Boston y de la que no puedo hablar mucho pues ahora mismo estamos en el desarrollo de la macroaplicación con apoyo del MIT.

En definitiva, que se cumple una etapa y empieza otra repleta de ilusión. Suerte a Cink, allí dejo a un montón de buena gente, de grandes profesionales y de colaboradores leales. Me irán viendo de tanto en tanto, pero para lo que precisen, ya saben donde estoy… “up in the air”.

¿Expectativa Aumentada?

Pronto podré informaros de algo que me llevará a Boston a corto plazo. Esa ciudad es donde el Massachusetts Institute of Technology tiene su sede. Mientras acabo de rematar lo temas que me vinculará con ese espacio hub tecnológico y del conocimiento, os dejo con el enlace del review que publica el propio MIT. Es brutal. Siempre aporta datos frescos y de primera mano pues en gran medida todo lo que allí se cuece acaba siendo un modelo de negocio a medio plazo. Hoy me hago eco de un artículo que cuestiona que las empresas que están trabajando los primeros aplicativos en Realiad Aumentada no logran obtener ningún tipo de mejora empresarial en sus negocios.
Según se desprende del informe de Kristina Grifantinicon esta tecnología, y su creciente popularidad en los teléfonos inteligentes equipados con sensores, provoca que los responsables de marketing estén tratando de usar la RA para vender de todo, desde comida hasta entradas para conciertos”. Sin embargo, de momento no logran aumentar su realidad contable.

Es cierto que por muy “cool” que parezca la Realidad Aumentada, si no aporta valor real no generará beneficios, aunque si lo consideramos como lo que es, un experimento en fase inicial para ir descubriendo lo que es factible y lo que no, podremos adaptar su viabilidad dinámicamente. Hay algunos ejemplos interesantes como el uso de Disney para promover La Nouba, una función de Cirque du Soleil, con una aplicación que captura el “factor sorpresa“ del espectáculo acrobático.

En la actualidad, los espectadores de algunos centros comerciales selectos en Florida pueden usar sus teléfonos para hacer que aparezcan cinco imágenes de los artistas. Pueden ver a un bailarín virtual saltar a través de la fuente de agua del centro comercial, o caminar sobre una cuerda floja por encima de sus cabezas.

La campaña es demasiado innovadora y reciente como para saber si ha aumentado la venta de entradas, sin embargo uno de los responsables de Disney ya ha dicho de que “la página de ventas por Internet del espectáculo experimentó un número significativo de visitas adicionales”. ¿Realidad o Expectativa aumentada?