soñar

Sobre ofertas y retos

A los miles de lectores de este blog os debo mucho. Os debo no sentirme solo a veces en aeropuertos lejanos o en hoteles perdidos, os debo cuanto he aprendido en casi diez años y os debo el afecto y respeto que me trasladáis a diario. Este es mi canal de comunicación con un mundo repleto de opiniones donde me encanta estar, participar y escuchar. Además ahora eso sucede en muchos otros foros y redes cuando alguien replica uno de los artículo que aquí se publican. Es fascinante. Ha habido comentarios que fueron convertidos en artículos por si mismos en alguna red social.
Es cierto que llevo algunos días sin escribir en este blog y a veces me siento hasta culpable. Ha sido debido a viajes, tremenda acumulación de trabajo y el avance definitivo a mi próximo libro. También ha sido por la preparación de otro tema que me satisface especialmente. En ocasiones me habéis pedido participar en alguno de mis retos. Eso ha sucedido aportando el título de un libro, en la selección de candidatos a mis empresas, escribiendo en este mismo espacio o con otras fórmulas. Sin embargo, a veces, me pedís más. En esta ocasión quiero proponer tres opciones que considero de alto valor y que se definen como una primera opción que supone una oportunidad de inversión, otra segunda que puede ser una oportunidad emprendedora y la tercera como una oportunidad de internacionalizar tu negocio digital de manera impactante.

En primer lugar la opción de entrar con ventajas en un pool inversor basado en mi experiencia y dirección directa. Esta entrada no sería una “ronda de financiación” sinó una oportunidad de entrar en una “spin-off” de mi cuadro empresarial junto a mi equipo. En concreto en este se engloban las tres plataformas web integradas para todo tipo de dispositivos, incluidos los móviles, que permite la creación, gestión y desarrollo, no solo de un sitio de comercio electrónico seguro, sencillo con alojamiento fiable y la integración de pasarelas de pago internacionales, sino también de otras plataformas que se vinculan entre si debido a sus sinergias. Conforma un pool de productos exponencialmente potentes en su conjunto e individualmente capaz de generar un volumen de negocio propio para comenzar a vender en minutos. Hablamos de Openshopen, Ebnto y Emailfy. La primera con centenares de tiendas abiertas con apenas un mes de vida, la segunda con contratos recientes en Latam de mucho valor y la tercera sorprendiendo por su penetración en el mercado irlandés por ejemplo.

Yo no creo en las grandes ideas, creo en las oportunidades y en los equipos. La oportunidad de hacer una buena inversión no está en la novedad del tipo de producto sino en el tiempo elegido para entrar en lugares que conocemos bien y tenemos buenas estructuras posicionadas. Con estas plataformas nos dirigimos a mercados emergentes y que dominamos gracias al establecimiento de filiales, con altísimas tasas de crecimiento referentes a la necesidad de uso de este tipo de herramientas, cuya barrera principal de entrada es la dificultad de uso; punto en el que este pool que hemos puesto en marcha se diferencia enormemente del resto de herramientas existentes en el mercado donde la dificultad de uso hace que aproximadamente el 95% de los potenciales usuarios no lleguen a acceder a ellas. Nos centramos con ese porcentaje al que van destinadas nuestras plataformas.

Para mí es muy estimulante que lectores de este blog ya sean “socios” en algún proyecto como este. A pesar de que hay una proceso oficial de captación de capital por parte de un equipo destinado para eso, tengo el privilegio de poder ofrecer algún “plus” durante esta primera fase si alguien lo ve interesante.

La segunda oportunidad está vinculada a la venta de productos tecnológicos. Si crees que puedes convertirte en un partner vendedor de estos productos tecnológicos y de ese modo ganar de manera recurrente un buen importe creciente, no lo dudes, haznos una propuesta territorial, sectorial o como consideres que puedes ser útil. Estamos ofreciendo un modo de colaboración muy interesante. De verdad.

La tercera oportunidad es la que ya hace tiempo estamos trabajando y que seguimos explorando con gran interés. Se trata de ayudar a aquellos que tenéis un proyecto ya en funcionamiento y de tipo digital, replicable y de valor a internacionalizarse de manera robusta y firme. Proponemos que cualquier comercio online, plataforma, o portal de venta se instale en Irlanda inicialmente junto a nosotros sin coste. Luego solemos destinar otros destinos mucho más grandes pero ya con otros condicionantes. En la fase inicial destinamos el esfuerzo a entender el modelo, a generar el espacio de venta local y a preparar el salto a otros puntos. Lo hemos hecho ya con un gran éxito. Sabemos como hacerlo, conocemos el mercado y los implicados están encantados viendo como se reducen los espacios.

Si os interesa invertir, colaborar o ampliar tu proyecto en Irlanda ponte en contacto conmigo y con mi equipo aquí.

Una cátedra sobre 'los sueños'

La publicación “queaprendemoshoy.com“ me solicitó una entrevista que hoy reproduzco aquí. QAH es una plataforma que busca difundir y compartir conocimiento de la manera más accesible posible a través de publicaciones sencillas y concretas realizadas a diferentes perfiles. Mi participación gira en temas educativos y la relación que la formación y la empresa tienen en estos tiempos tan extraordinarios. El título de la publicación fue elegido por ellos y se refiere a esa metáfora que suelo utilizar en cuanto a lo importante que sería educar a nuestros jóvenes en algo llamado “perseguir retos, proyectos y sueños”. En la entrevista, no obstante intento desmitificar algunos tópicos sobre que la pasión atrae el dinero y derivados similares. Os dejo con la transcripción y con el enlace original.

Pregunta: ¿Qué opinas del sistema educativo español?

Respuesta: Personalmente, pienso que es ineficaz en algunos aspectos, demasiados cambios de modelo en los últimos años imitando sistemas de otros países que no han funcionado y que se pretende que funcionen aquí en España. Un modelo educativo eficaz debería inspirar a la juventud al deseo de crear su propio empleo, realizar sus sueños y desarrollar su mentalidad más emprendedora; sin un sistema educativo no es capaz de aportar ese valor a los jóvenes es el germen de una sociedad cloroformizada y con miedo al fracaso. ¿Por qué no se enseña a fracasar? Quiero decir, ¿por qué no se educa a aprovechar el grado de aprendizaje que tiene una derrota? Los niños que cometen errores son apartados, castigados y señalados. En otros países, cometer un error es un valor de aprendizaje que luego se refleja en una sociedad emprendedora y capaz de valorar ese factor de mejora.

P: Entonces, ¿qué reformas necesita nuestro sistema educativo?

R: Debería ser capaz de conectar realmente universidad mundo laboral. Algo más estructural, más real, que los programas de estímulo emprendedor que ahora vemos. En USA las empresas que nacen dentro de las universidades viven en un ecosistema híbrido capaz de aprovechar ambas realidades. ¿Te imaginas una Cátedra transversal en todas las facultades llamada “sobre los sueños”? Versaría en convertir en realidad anhelos profesionales, emprendedores y proyectaría transparencias sobre los errores y lo nutritivo de vivirlos sucesivamente.

P: ¿Qué importancia atribuyes al aprendizaje paralelo a la universidad (lectura de libros, asistencia a cursos, conferencias…)?

R: La importancia es máxima ya que es cuando realmente se profundiza en la materia. Los fundamentos que se adquieren en la Universidad deben alimentarse con otros puntos de vista, otras lecturas que alimenten ese interés que se ha empezado a despertar para aprender algo nuevo o fortalecer lo ya conocido. El aprendizaje paralelo fomenta la inquietud y la curiosidad, conceptos necesarios para crecer y formarte como profesional y enriquecerte personalmente. Sin embargo donde yo más he aprendido es en la calle, andando perdido en países desconocidos, con gente desconocida y en momentos inconexos. Escuchar cuando crees saberlo todo no es fácil. Eso nos sucede cuando estamos en zona de control, tu entorno natural, pero cuando estás en el desierto, en una Fabela o en medio de un lugar desconocido, cualquier consejo lo recoges con apetito. Lo precisas y dependes de él. Eso es administrar sabiduría.

P: ¿Qué opinas sobre la formación continua por la que día a día trabajamos en QAH? ¿crees que el proceso de aprendizaje debe ceñirse a una etapa concreta o más bien a un proceso continuo a lo largo de toda la vida? 

R: La curiosidad que comentaba anteriormente es la principal responsable de la formación continua reglada, esas ganas de seguir formándose profesionalmente y que gracias a ella, una vez transcurridos los años de escolarización obligatoria, es cuando cada uno de nosotros debe actuar y volar solo hacia donde sueña, conocer y rodearse de las fuentes de conocimiento más interesantes para su vuelo. Los modelos educativos de este y otros muchos países no están enfocando a los jóvenes hacia el futuro, y aunque algunos no puedan verlo, la Nueva Economía ha llegado y viene para quedarse. Llega con muchas necesidades y requiere por tanto de nuevas aptitudes y conocimientos que están fuera de las propuestas docentes convencionales. Precisa de distintas maneras de pensar, enfocar y actuar pero además, como cada cambio de ciclo, viene plagada de incógnitas. Para un emprendedor las incógnitas de esta ecuación tienen un único resultado, oportunidades. Pero aquellos que dirigen y toman las decisiones en materia educativa siguen hablando en términos de situaciones que ya no volverán.

P: ¿Consideras cierta la famosa recomendación de que si te dedicas a hacer tú pasión el dinero vendrá solo? ¿O crees que hay que atenerse un poco a la realidad que dicta el mercado? 

R: Al igual que las ideas, nadie es único, sin embargo las cosas que haces si pueden serlo, sólo el porqué y el cómo les otorgan valor, un plus especial. Si has encontrado tu talento natural y le añades sobre todo mucha pasión, entenderás que cualquier cosa que haces puede ser valiosa. Me he pasado años deseando que el dinero no viniera, para poder pensar mejor y más. Cuando llegó permitió cristalizar esa passion. No hay máximas, ni teorías válidas. Puedes apasionarte y morirte de hambre y vivir sin pasión y hacerte rico. Mi experiencia es que cuando tuve preocupación por el dinero no funcionó, cuando entendí que eso no debía ser el foco, la idea surgió, el esfuerzo empezó a cristalizar y el dinero llegó. Sin embargo el dinero nunca viene solo. Te lo aseguro.

P: ¿Qué tres reformas adoptarías si fueras Presidente del Gobierno?

R: Eso no sucederá jamás. Tengo mucho que hacer.

P: Marc, en QAH nos encanta tu blog. Y queremos hacerte un par de preguntas para aclarar algunas de las ideas de tus últimos posts, ¿Crees que en España existe una burbuja en torno al emprendimiento? ¿Está sobre-valorada esta labor? 

R: Vivimos en un constante bombardeo sobre la emprendeduría y el hecho de hacerse emprendedor, una idea que se lanza desde asesores y aceleradores de start ups a veces inexperimentados y que intentan animar y convencer a toda persona que les pasa por delante pues es en gran medida parte de su propio negocio. Endogamia o antropofagia, tú mismo. En los tiempos que corren mucha gente ha apostado por su proyecto personal, incluso los que no habían pensado que tuvieran esta capacidad de iniciativa pero que la situación se la ha hecho descubrir. Siempre animo, animaré e intentaré despertar la curiosidad y ayudar a toda persona que desee llevar a cabo su proyecto personal pero debemos tener en cuenta que no todo el mundo tiene ese interés para sumarse al mundo de los emprendedores, y una de las cosas necesarias para serlo son ganas e ilusión para no abandonar el barco al mojarse con el chapuzón de la primera ola. Existe una burbuja, o posiblemente existe una vulgarización del término. Es vergonzoso ver como manosean el concepto gentes que hace unos pocos segundos criticaban todo ello. Es patético escuchar hablar de emprender a personajes siniestros que no tienen ni la más mínima idea de lo que supone o significa y que creen que regalando talones de diez mil euros sus conciencias limpiarán el expolio que ellos generaron a la sociedad. La misma sociedad a la que saquearon miles de millones ahora pretenden comprar con sucedáneos de chocolate. Hay mucha farsa, pero esta vez es teatro indecente. Les explotará en la cara.

P: Siguiendo con tu blog, ¿deberíamos los jóvenes emprender por lo enriquecedora que es la experiencia o pensando en hacernos ricos. Qué motor crees que es más poderoso, la pasión o el dinero?

R: La pasión y los sentimientos son los que nos mueven y los que nos impulsan a decidir lo que queremos llevar a cabo. Creer en tu proyecto y en tus capacidades para sacarlo adelante es esencial para conseguirlo y una apuesta personal siempre tiene que ir vinculada a nuestra pasión por ella. Ganar dinero es un objetivo que inevitablemente existe aunque sin lo primero, y todos los elementos necesarios que el proyecto conlleva, no se puede conseguir. Quien no quiera ganar dinero que se dedique a la contemplación apasionada de lo que quiera. Sino hay voluntad de ganar dinero (otra cosa es que piensas hacer con él) mejor no empezar, corres riesgo. En mi caso, lo saben bien los accionistas de mis proyectos, me encanta ganar dinero parareinvertirlo en el propio proyecto o derivados. Eso si es querer ganar para seguir apasionado.

P: ¿Qué recomiendas a los jóvenes para no desmotivarse ante nuestra clase política y un sistema tan corrupto e ineficiente?

R: Que pasen de ellos. Que se indignen, pero que pasen. Que vayan a lo suyo, se rodeen de gente que piensen como ellos, que les estimulen y que sepan interpretar el momento. Un momento de cambio absoluto, un cambio de época que se llevará por delante a los que se opongan a esa mutación gigantesca de nuestro mundo.

P: ¿Qué se siente al crear una empresa con éxito? Y, ¿al dar empleo? Debe ser una gran satisfacción ante la actual coyuntura.

R: Es difícil explicar la enorme satisfacción que esto conlleva, cuando ves todo el esfuerzo invertido, los quebraderos de cabeza y las complicaciones que te has encontrado por el camino convertidos en una empresa, en un producto, en el resultado final tan esperado. La satisfacción viene dada por ver ese resultado, seguido de la expectativa de cómo el mercado lo va acoger y seguido de la curiosidad para iniciar el siguiente proyecto, por no decir que a veces todas estas satisfacciones se viven simultáneamente.

El construir equipos propios te permite gozar de la inteligencia colectiva, de todos los perfiles que mejor se adecuan a la situación y ver como distintos perfiles personales luchan por un objetivo común. Sin embargo, nada es más gratificante que cuando miras hacía atrás y logras recordar a cada uno de las personas que te ayudaron a lograrlo, a cada voz que se quedó gravada en la mente, a cada palmadita que te arropó, a cada beso de tu madre cuando dijiste que te ibas a buscarte la vida, a cada llamada de tus amigos diciendo que porque no sales ese domingo, a cada momento duro vivido con un socio amigo, a cada golpe de impagos superados y, por que no, a cada zancadilla vivida que lograste sortear.

Sueña o muere

En el país de las “desimputaciones” el sol se pone al revés. Los que deberían estimular desaniman y los que tienen la obligación de atemperar incendian. Así ha sucedido siempre y costará que deje de pasar por arte de magia. Pero pasará que sin mediar palabra la sociedad se alzará y causará un destrozo considerable, eso es ya casi una apuesta segura. Nada puede mantenerse como sigue, ni por cansancio ni por ineficiencia. Sin embargo, mientras llega ese momento, los que nos jugamos a diario todo cuanto tenemos, seguimos atados de pies y manos a la inservible maquinaria de los hombres de piedra.
No es resentimiento, ni rabia, ni nada que se le parezca, es simplemente asco. Cuantos han logrado convertir en fango los sueños de una generación desahuciada a diario merecen un castigo. Los que han humillado a miles de adultos que ahora se arrastran por el comedor de sus padres, ya jubilados, esperando no molestar como mendigos de su pensión, merecen un bofetada con la mano abierta. Somos herederos de banqueros que siguen riéndose de todos los llantos y toda la mierda que han acumulado en la puerta de sus despachos porque a ellos el ambientador emocional les funciona que ni hecho a medida. Somos responsables de haber elegido a quienes siguen otorgando favores a éstos.

Y en eso, ahora, nos venden que aquí todo dios puede ser emprendedor, que todos deben casi serlo por obligación. De este modo el listado de inservibles viviendo del asunto ahora llamado “emprender” aumenta de forma exponencial. Tenemos asesores de emprendedores que no emprendieron nada, estimuladores del emprendimiento que no estimularían a nadie, dinamizadores de emprendedores totalmente desanimados, aceleradores de startups que no conocen ese pedal, eventos emprendedores que no son más que un bucle con subvenciones bien estructuradas, becas emprendedoras que lavan la conciencia de bancos y organismos públicos, leyes que nunca llegan y que si llegan no serán más que cosmética populista y programas de ayuda que no son más que modalidades sofisticadas y empapeladas en celofán que obligan a endeudarse de una u otra forma previamente.

Según la OCDE, el 44% de los españoles entre 25 y 30 años que tienen ocupación, están trabajando en algo que requiere menos habilidades de las que tienen. Los jóvenes españoles no van al trabajo pendientes de vivir retos, sueños y expectativas de crecer emocional y profesionalmente. Muchos van pensando que allí no va a pasar nada excitante, que lo importante es que pase el tiempo. La educación es pura instrucción, no hay debate, pensamiento o crítica. Nadie enseña a nuestros hijos el valor del fracaso, a perseguir sueños a pesar de no ser “rentables”, a emprender como valor de libertad y no como factor de enriquecimiento. No les enseñan a entender que un negocio es mucho más que una oficina, una fábrica, un campo de cultivo, un comercio o un escenario de venta, nadie les indica que también son espacios de conclusión, de rescate espiritual y de relación humana, de cooperación, de suma intelectual, de talento y de prosperidad.

Hubo un tiempo, cuando yo estudiaba, que me decían que la vida “ahí afuera” era una jungla, una competencia feroz donde solo sobrevivían los más fuertes, los más preparados y los más fríos. Me lo creí. Tardé tiempo en ver que así no se disfrutaba y que no era el mundo exactamente así, era yo que lo veía de ese modo influenciado por la manera de mostrarmelo que tuvieron en la facultad. Hoy, los que representan el pasado, las formulaciones antiguas de los negocios analógicos, oscuros y lejanos de los tiempos que vienen (y llegarán) mantienen esa actitud agresiva, defensora de valores en quiebra. Se equivocan.

El desastre social, financiero, político y ético que vivimos no es más que esa fractura que se ha empezado a producir justo encima de nuestras cabezas. Estemos tranquilos, dañará a muchos inocentes, pero sobretodo a los que estén pendientes de si se les cae el techo. Mientras tanto recomiendo seguir disfrutando de este momento histórico que nos tocó vivir. No es una época de cambios, es un cambió de época como nunca antes hemos vivido. Tal vez no hay momento en la historia que se pueda equiparar por su trascendencia a los treinta o cuarenta años que nos están pasando por encima.

No dejemos que los que se apuran por aminorar la marcha de esta fase histórica logren alguno de sus objetivos. La corrupción y su medicación dosificada es desastrosa para la modernidad y las mejoras. Convivimos con esa bacteria que corroe, que ensucia a la buena gente por verse incapaz de enfrentarse a la injusticia. Por desgracia, parece que no nos queda más que gritar e indignarnos. Confío en que a medida que todo un cambio genérico y generacional vaya tomando cuerpo, muchos de esos que ahora perseveran en su mediocridad manifiesta, pierdan su sillón de alcántara, su visa oro pagada por todos y los privilegios que nadie les otorgó y que tomaron sin preguntar. Sigamos firmes en eso que algunos llaman indignarse, otros emprender, algunos votar y muchos simplemente vivir. Yo me decanto por soñar, viajar, emprender y vivirlo con mi gente, mi equipo. Cada uno debe tomar una decisión acerca del momento que nos ha tocado vivir.

Vengo de una familia humilde. Nadie me ha regalado nada. Mi madre trabajó hasta la rotura y mi padre vio como su negocio se desvanecía ahogado a impuestos, tasas, recargos e impagos. Son gente extraordinaria que me anima a seguir haciendo lo que hago si eso es lo que deseo. Sigo firme en mis convicciones, en montar empresas, en hacerlas crecer y en venderlas, en poner todo lo que tengo una y otra vez, siempre con la misma energía. Me la seguiré jugando por lo que creo y disfruto a pesar de que cada vez es más arriesgado. Lo haré de nuevo aunque pudiera salir mal. Lo haré a favor de mis anhelos, pero en contra de los que quieren vernos parar, detenernos, dejar de ser críticos, analíticos y soñadores.

Hay mucha gente cazando #dreamers, muchos que esperan agazapados hasta que te ven volar. Conozco a muchos que, a pesar de ello, seguiremos montando empresas incluso con lo yerto que está el terreno. Lo haremos en España o donde sea, donde nos permitan levantar de nuevo el vuelo. Lo haremos con la misma energía, valor y responsabilidad, sabiendo que muchos amigos, colaboradores y socios van a nuestras oficinas pensando que nuestros sueños son, en gran medida, de la misma sustancia de la que se componen los suyos.

Lo haré aunque sea para que estos sinvergüenzas, esqueléticos morales e inservibles no me quiten lo único que nos queda: la dignidad. No te creas eso del “emprende o muere” que repiten estos días hasta la extenuación, quédate con el “sueña o muere”, pues esa es la verdadera esencia de lo que te hablo todos los días en este blog.

Mientras todo llega

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Este post empieza como termina. Pongo por delante que me niego a que expolien mis sueños. Lo diga quien lo diga y lo procure quien lo procure. Por eso escucho, leo y atiendo incluso a los que me dicen que todo está muy mal y estará peor pues de ellos no me quedo con el miedo sino con el reto de superar la ola gigantesca.

Wolfgang Münchau es un columnista del Financial Times que este fin de semana la lió parda con uno de sus artículos. En concreto el titulado “Economics will catch up with the euro” y subtitulado “In southern Europe the hurdle for a case in favour of eurozone exit is shockingly low” en el que intenta explicar como, sorprendentemente, en el sur de Europa los límites para la salida de la zona euro son bastante bajos.

Durante el fin de semana se ha criticado mucho a este hombre que, como bien dicen por ahí, representa unos valores determinados y defiende la rotura del Euro tal y como lo conocemos. La verdad es que a mí me cuesta en algunos casos coincidir pues detecto cierto grado de “superioridad” mal gestionada por parte del bueno de Wolfgang.  De hecho ya hace mucho que explica que lo mejor que le podría pasar a Alemania es que Europa dejara de coexistir en un mar de desequilibrios inasumibles e irracionales. Ahora bien, es alguien a quien se debe de tener en consideración. Münchau fue el primer columnista económico que alertó sobre las posibles quitas a depósitos en 2011 cuando, al parecer, se barajó hacerlo con dos bancos griegos y no se atrevieron. Con Chipre si se han visto capaces.

Independientemente de todo esto, lo que parece evidente es que la quiebra del sistema de ayudas y rescates está llegando al fin con el modelo anterior. Sólo quedan dos opciones y una ya se está desestimando. Convertir Europa del Sur en una especie de Disneyland repleta de dinero inservible y virtual o meter la mano directamente en la liquidez de aquellos que conviven con su nefasta clase dirigente incapaz de ejecutar con eficiencia los tiempos que nos ha tocado vivir. La elección inicial fue crear muertos vivientes, alargar la agonía y generar un altibajo económico que muchos supimos identificar como irreal y los políticos se aceleraron a describir como “brotes verdes”, “final de la crisis” o cosas más absurdas.

El tiempo de experimentos finalizó hace años y las consecuencias se encadenan en un desastre bíblico. No ha terminado. Poner a buen recaudo el capital líquido hoy en día es una quimera desconcertante. Poco o nada puede ser previsto y la lava del volcán que todo lo cambiará sigue moviéndose, deslizándose y viscosa. Nada se detiene y nada se evidencia salvo el desastre mayúsculo e inédito.

Sigo con mi percepción de una catástrofe transversal que no deja de ser una opción definitiva para nuestra generación. Cuando hace siete años identifiqué lo que ahora vivimos lo pasé mal, se me dijo de todo y se me trató de tremendista, catastrofista y antipatriota. No hice más que lo que ahora hago: localizar, diagnosticar desde la praxis y no la teoría. Yo era emprendedor y lo sigo siendo, nadie me ha dado un visado para serlo ahora que tan de moda está. Lo soy hace décadas y lo seguiré siendo aunque la vida me castigue con otro revés. Sin embargo nada, ni la mayor de las tormentas, que vuelvo a identificar, me va a detener. No tengo nada más que mi propia convicción y energía, mi propia capacidad y mi equipo. Con ello cuento.

No es incompatible ver el mundo en cambio constante, en un parto doloroso que algunos traducen como crisis, otros como cambio de modelo y otros podemos mezclarlo todo. No sólo, evidentemente, vivimos una transposición de elementos que generarán una nueva era, también estamos sumidos en la idiotez gubernamental y en la miseria intelectual de cuantos deberían dirigir este proceso. Estamos en manos de poderosos banqueros, periodistas, políticos, funcionarios, empresarios y sindicalistas que procurarán con todas sus fuerzas alargar lo actual y justificar sus maldades. Hay temas inevitables que solo se podrán retrasar aunque les duela.

Mientras todo llega, los que emprendemos, los que no podemos hacer nada más que luchar cada día desde que amanece hasta la noche bien entrada, persiguiendo el propio sueño o ayudando a lograr el de otros, con el deseo de que nos dejen en paz y si no nos quieren ayudar que por lo menos no nos jodan, seguiremos pensando que todo está muy mal pero sigue valiendo la pena tanto esfuerzo.

España se prepara para un rescate similar al de Chipre y con los mismos afectados. Los ciudadanos que se comieron el pastel pagarán el pato. El problema es que el pato también lo pagarán los que no se comieron ni las migajas del pastel en cuestión. Pagará todo dios.

El estado español tiene que devolver en un par de décadas 40.000 millones al 6% de interés que nos “dejaron” en Europa para reflotar la mejor banca del mundo. A eso hay que sumar la línea de crédito abierta de 100.000 millones, un déficit que no paramos de negociar, un paro que no deja de crecer, un consumo en caída libre, un cierre diario de empresas, un aumento del gasto en subnormalizante desmedido, la deuda de la banca española al BCE que es más de la mitad del total prestado por el Banco Europeo a todo la Unión cuando no representa ni el 9 % del PIB europeo, un sistema autonómico de teatro, pero del caro, un gasto en millones de funcionarios constitucionalmente imposible de atacar, una simulación hollywoodiense sobre el estímulo a la tecnología y a los emprendedores para procurar un cambio de modelo económico y de crecimiento, un montón de ferias que no interesan ni al que las monta, casi un 30% de paro, un PIB en retroceso continuo, ahora de un menos 1,5% comparado con año anterior que también cayó comparado con el anterior, que también cayó comparado con el anterior y así hasta el infinito y más allá.

München dice que a pesar de las recientes recapitalizaciones efectuadas entre los bancos españoles, el sistema bancario español en general está quebrado y no resulta racional que los españoles mantengan sus ahorros en los bancos del país, sobretodo escuchando y viendo lo que se dice sobre los efectos suaves de la acción en Chipre. El tipo asegura que salvo alguna excepción los bancos españoles son insolventes y ya nada tiene que ver con lo inmobiliario sino con la depresión económica.

Obviamente quien considere que tener el dinero en un banco es seguro debería de escuchar a los que viven sumidos en el robo organizado en Chipre, la manipulación de las preferentes o la revalorización miserable de sus propiedades inmobiliarias. Yo decidí invertir en proyectos, en empresas y en diversificar mis riesgos. Eso, lo que yo hice, es lo que recomiendo. Me puedo equivocar, por supuesto, pero, como explicaré más adelante en los próximos días, invertir en proyectos emprendedores, en startups, en tecnología que nace de la voluntad internacional, con garantías de fabricar cosas reales y con equipos experimentados que complementan a otros mucho más jóvenes, ha sido y será un buen método para impulsar los cambios que vendrán y para esperar un beneficio futuro.

Visto lo visto, luego dirán que invertir en startups es algo arriesgado. Que se lo digan a un chipriota. Yo no pienso permitir que expolien mis sueños.

Fragmentos (no se permite la reproducción completa) del artículo de München en el Financial Times

The same is ultimately true of Spain as well. Jeroen Dijsselbloem, Dutch finance minister and president of the eurogroup of eurozone finance ministers, unwittingly answered that question when – in an interview with the Financial Times – he shocked the world by telling the truth. It is now the stated policy of the creditor countries to solve the problem of a debt overhang in the banking sector in the peripheral countries through the bail-in of bondholders and depositors.

Just think this one through. Minus its two largest banks – BBVA and Santander – Spain’s banking system is broke, even after recently agreed small recapitalisations. The housing bubble is no longer the main problem, but the ongoing depression is likely to last for most of the decade, given current policies. The logical consequence of Mr Dijsselbloem’s dictum and the reality of austerity and a deficient banking union is a future bail-in of Spanish bank bondholders and depositors.

The problem is that even insured deposits will then not be protected. Look at what happens in Cyprus, where capital controls affect small and large deposits alike. I would expect that to happen in Spain as well. Given the stated policy, it is logically irrational for any Spanish saver to keep even small amounts of savings in the Spanish banking system. There is no way that the Spanish state can guarantee the system without defaulting itself.
The consequence is that for Spain, too, it will eventually become economically rational to leave the eurozone. The best moment would be the time when the country achieves a fiscal balance before the payment of interest on debt.

'La hora Jean Claude' en ABC

BFklTaZCcAAN2TNEn mi columna de este domingo pasado de ABC, quise recordar a un hombre que marcó un momento concreto de mi vida. Se llamaba Jean Claude y, como cuento en el artículo, lo conocí por casualidad. Su actitud en un momento de la vida concreto se replicó en mí años después y creo que inspirado de alguna manera por sus consejos y estímulos. Perseguir retos es cuanto hago desde aquel mayo de 1987 en que guardé en una mochila algo de ropa, muy poco dinero y una enorme cantidad de sueños y me lancé a un viaje a lo desconocido que empezó en París pero que aun no ha terminado. En ese viaje he conocido gente extraordinaria, muchos ya no están en este mundo loco de los vivos. Hoy os hablo de uno de ellos.

UP IN THE CLOUD [ABC EMPRESA] - “LA HORA JEAN CLAUDE”

Hay vuelos que deberían de estar prohibidos. A las 6 de la mañana es inhumano obligarte a volar pero ahí estaba yo sin alternativas, en el aeropuerto de Paris-Orly, con un madrugón agresivo hasta el mareo. Hace años pero lo recuerdo como si fuera ayer. Un tipo mayor que yo con un traje caro, recibiendo palmaditas y flores, abrazos y consejos. Sucedía frente a al puerta 18. Era un directivo francés que tomaría mi mismo vuelo. Miré aquel hombre, sus gestos, su sonrisa forzada y por el cansancio o la falta de sueño me dormí. De repente un “on va!” enérgico me puso en guardia. Ese hombre me alertaba que perdería el vuelo. Sin embargo, quien decidió no tomarlo fue él. Me dio una tarjeta y se despidió de mí. Se llamaba Jean Claude y me escribí con él hasta hace apenas dos años en que falleció.

Aquel hombre, directivo, en el mejor momento de su vida, capaz de liderar la expansión de su compañía, de convertirse en parte de la literatura económica francesa, renunció a ese futuro y se lanzó a lo que le apasionaba: la formación. Ese mismo año, en 1999 fundó un centro de formación económica en el centro de Lyon. Ahora es un enorme centro comercial. En un correo pocos días después, Jean Claude me explicó aquella decisión radical, matinal e irreflexiva: “al igual que la sociedad vive tranquila y equilibrada por los narcóticos, noto que la seguridad de mi vida es tóxica. Dirigir una empresa es extraordinario salvo cuando eso no te deja sentir la vida”. Consideró que tenía que hacer lo que merecía la pena y lo hizo.

Pocos meses después yo volvía a retorcerme de gusto fundando otra compañía. Era la quinta y en mi retina permanecía todavía el color intenso del último fracaso. Cerré el ciclo en que trabajaba para otros y así pagar las deudas contraídas en aquel desastre anterior. Sin embargo, lo hice de nuevo. Sabía que estábamos a las puertas de una revolución como ya lo estuvieron otros antepasados, sólo que esta vez era digital, orgánica, distribuida y global. Yo quería ser parte. Lo sigo queriendo. Pensé que “quienes mandan” no identificaban el momento. Y siguen sin detectar el fragmento de historia que por suerte nos está tocando vivir. Además estaba convencido que vivimos una revolución emprendedora y horizontal. Entendí en un momento determinado que ya no era un tema de los que dirigen, era una revolución íntima que algunos tenemos la suerte de sentir desde dentro.

Sigue sin ser cuestión de cambiar modelos de crecimiento o de impulsar políticas, de renovar acciones complementarias o de estimular la emprendeduría, de mejorar las tasas tributarias o de impulsar la exportación, ni siquiera es tema de tecnología. Se trata de entender los tiempos que corren. Un cambio de actitud, un gesto global y entendible, la composición de un sueño colectivo que sea capaz de disolver en la nada tanta pesadumbre y tristeza. Es la hora de los soñadores, de los valientes, de los que ven en cada dificultad una aventura y en cada ruina una lección. Es la hora de ‘el Jean Claude’ que todos llevamos dentro.

Emprender en común

Se me ocurren tres maneras de pensar: hacerlo sólo, juntos o en común. En la primera opción sólo podemos esperar la evolución de la propia idea y que ésta algún día se torne en genial. La segunda es la manera básica de hacerlo por la que un colectivo de personas piensan y evolucionan un conjunto de ideas para transformar otra de manera global, pero complementándose, todas ellas de manera lineal y en el mismo tiempo. La tercera es la más interesante de todas y la más eficiente, la más concreta y conectada con los factores de la economía digital o de los patrones de la Nueva Economía. Hablo de pensar en común, de manera que una idea se conforme transversal e integralmente entre un grupo de personas y de máquinas. Se puede pensar en común de manera asíncrona (en diferentes momentos) y/o de modo aterritorial (desde múltiples lugares). Esto sólo es factible en el día de hoy gracias a las herramientas colaborativas digitales. Aprovechemos ese elemento para emprender en grupo, no lo dejemos pasar, es parte de esta nueva oportunidad.
Recuerden que no hay un modo mejor de empezar el día que con una nueva idea. Por eso, como siempre, hoy me he levantado con el firme propósito de convertir en realidad una más. Hoy no quiero que nadie me frene, tengo una idea nueva. Algo que estoy seguro va a revolucionar el mundo, la vida de la gente y convertirá este valle de lágrimas en algo extremadamente agradable. Es una idea más, una de tantas. Una idea que me mueve, me levanta de la cama y muscula mi espíritu emprendedor. Como siempre, cuando llegue el café, esa utopía se rebajará como un cortado y se asentará en el territorio de las cosas pendientes de análisis. Y así será. Esa gran idea, la que sea, se convertirá en un modelo de negocio o no, pero seguro que será motivo de debate, reuniones y estudios por parte de algunos locos más que me rodean todos los días. Me encanta rodearme de locos soñadores, son más creativos.

Eso es seguro, tengo claro que sólo no estaré. Emprender, como muchas otras cosas, es más divertido si lo haces en grupo. Me maravilla el proceso metálico que rodea su cimentación. Cuando las ideas se amontonan y se comparten, en un restaurante, en un bar o en el gimnasio, donde sea, se complementan y eso es fascinante desde todos sus vértices. Los que hemos puesto en marcha algún proyecto y lo hemos hecho rodeados de amigos, socios o inversores implicados sabemos lo extraordinario del camino a seguir. Cuando pasan unos meses, aquella idea inicial se convierte en algo radicalmente distinta aunque mantenga el tronco conceptual del principio. Es tremendo mirar hacia atrás y ver como mutan las grandes ideas hasta el punto que la inicial parece una idea penosa comparada con la resultante.

Emprender sueños

El sábado pasado publicaron una entrevista que me hizo Xantal Llavina para el Diari Avui. El titular escogido habla de la “ineludible necesidad de ser 2.0 en una sociedad como la nuestra“ atendiendo a los nuevos formatos de relación y a las tecnologías aplicadas al orden social y de su conocimiento compartido y distribuido. Sin embargo en la entrevista hago referencia a diversos aspectos más sobre economía, crisis, clase media menguante y al valor de emprender. Digo que “emprender es materializar sueños”. Os enlazo el artículo original en catalán y una traducción libre hecha por la maquinaria de Google.