tecnosocial

¿Debe preocuparte una nueva burbuja tecnológica?

Nuestra economía es cíclica. Lo es porque el capitalismo pivota. Es su esencia. Siempre experimentamos ciclos y carencias. No hay ningún punto de estabilidad garantizado pues acabaría conceptualmente con él propio sistema. En tres décadas, dos de las cuales las he podido vivir directamente, el mundo ha sufrido probablemente unos cuatro burbujas. El colapso bancario de 1987, el hundimiento de las puntocom y la crisis financiera reciente entre otras. Ahora bien, durante esos mismos años de pánico el mundo ha vivido una etapa de una inédita innovación.
Las causas de esas explosiones con efectos devastadores y, a la vez, enormes beneficios posteriores, se debe a dos actores principales: el especulador y el creador de valor. Si estás especulando, vives pendiente de una burbuja, si eres un creador de valor, te la trae al pairo.

El especulador busca en sus apuestas lícitas y respetables (me gané la vida durante años así) los cambios del valor de las cosas en mercados. Ayuda claramente a que esas apuestas adquieran relevancia o atractivo en si mismas. El constructor de valor intenta generar algo cuyo objetivo sea crecer y prosperar sin sentirse afectado por los cambios del mercado. A veces, entre los segundos hay muchos de los primeros. ‘Emprendedores’ empujados por un viento ‘de moda’ con el que especular.

La burbuja puntocom explotó por la ingente cantidad de ‘empresarios’ que se dedicaron a desafiar el valor real de sus productos. Sobrevivieron los que realmente lo hicieron con el objetivo empresarial más cierto. Siempre me acuerdo de algunas plataformas patrocinadas por bancos, a miles de millones, que se fueron por el desagüe frente al éxito de la constancia de otros como por ejemplo idealista que superó aquella etapa.

En aquellos años de la última burbuja tecnológica y emprendedora el mercado estaba hambriento de empresas web, de modelos económicos digitales replicados y replicantes, donde nadie atendió a las reglas básicas de la economía de escala. La física y la gravedad se imponen siempre y en aquella época lo hizo con violencia.

Recuerdo una conversación con un ‘emprendedor’. Fue hace ya mucho tiempo. Se acababa de producir la adquisición de la famosa ‘wanadoo’. El hombre escuchó una de mis ideas de colaboración que respondía a crear una empresa de crecimiento razonable a una velocidad lógica a mi entender. El tipo declinó argumentando que su intención era subirse a la ola monumental que muchos estaban tomando.

Este ‘emprendedor’ inversor me dijo que la cosa tenía que ver con negocios, pero que daba igual si eran o no sostenibles o si el cálculo daba negativo lo tomaras por donde lo tomaras. Lo que me fascina de todo lo que vino después es que, cuando las aguas volvieron a la tranquilidad y sus negocios habían desaparecido engullidos por la resaca, entre tanta miseria y desolación se podían empezar a divisar los ahora inmensos Google o Amazon.

Del destrozo nació nuestra actual escenografía, nuestro presente depende de aquel desastre y nuestro futuro del que ahora se está larvando.

Años después, cuando colapsó el mundo en 2008, Google y Amazon lo miraron desde otro universo. Lo hicieron porque a diferencia de otros, ellos creaban valor. Si tu empresa no es más que una réplica que no aporta nada, si tus servicios los ofrecen muchos otros, si lo haces porque lo hacen los demás o porque está ‘de moda’, estas en condiciones de que te explote la burbuja en toda la cara.

Hace unos días me entrevistaron en TF1 sobre todo esto. Me presentaron como alguien que había ‘predicho’ al menos tres esas cuatro burbujas y me cuestionaron sobre la siguiente. Mi opinión, aun por clarificar, se basa en la localización exacta del lugar que ocupa el ciclo económico actual. Si estamos decayendo todavía, subiendo o estabilizando establecerá unas u otras perspectivas.Sin embargo, y esto es pura síntesis tras haber vivido al menos cuatro ciclos, si eres un especulador, o estás subido en una moda empresarial o socioeconómica concreta, debes atender muy bien el punto en el que se encuentra, te lo juegas todo y puedes ganar mucho o perderlo completamente. Si lo que eres es alguien que aporta algo nuevo, valor y producción real, debe importante muy poco. De verdad.

Sin embargo, aunque seas un emprendedor que aporta valor y que tiene objetivos que no dependen de los ciclos, necesitas tomar precauciones. Según el gran Barry Schuler los elementos a tener en cuenta ante la gestación de una burbuja tecnosocial serían: acumular efectivo, no especular con tu marca, respetar a los inversores, tener claro cual es el valor de tu empresa, ejecutar en los tiempos buenos como si fueran malos y definir un plan de contingencia para cuando tu valor pierda tracción.

Los avances tecnosociales en impresión 3D, en la Internet de las Cosas, en modelos Big-data y en cualquiera de las disciplinas y los campos que comentamos aquí muchas veces, no están exentos del riesgo de jugar en el campo de la economía tradicional. Lo miserable de todo es que los avances de la humanidad dependen de las crisis y las empresas que cambiaron el mundo surgieron de una ‘buena’ explosión de alguna burbuja. Bienvenida sea esa explosión si tras ella, una vez disipada la niebla, aparecen grandes proyectos que definan un mundo mejor. Así paso, así pasará.

La tecnología creando mejores personas

Mi mejor profesora de inglés era una jubilada de Idaho. Venía cada mañana a casa y solo charlábamos. Su paciencia e interés eran extraordinarios. Todo lo que yo explicaba le parecía apasionante y todos mis errores divertidos. Conocer el mundo a través de los ojos de otra generación es algo supremo. Cuando recuerdo las preguntas fuera de contexto de mi hijo, por ejemplo, cuando con apenas 4 o 5 años me cuestionaba el motivo de una noticia en los informativos por ‘absurda’ e ‘innecesaria’ que a él le parecían, siempre lograba, tras una sonrisa, una duda, un pensamiento, un análisis desde la óptica de un niño. Así me sentía al hablar con mi profesora cuarenta años mayor que yo, así se sentía ella supongo cada día al charlar conmigo.

 

Al tener noticia de una iniciativa que conecta jóvenes brasileños con ancianos que viven en residencias en los Estados Unidos pensé en lo sencillo y extraordinario del proyecto, en como algo tan simple y brillante no era algo habitual en nuestra sociedad. Las barreras que suponían la falta de habilidades tecnológicas por parte de las personas mayores ya no existen. Hemos logrado que el software, los dispositivos y la tecnología se humanice hasta tal punto que ‘cualquiera’ puede beneficiarse de su uso.

Lo más maravilloso de esta experiencia no es solo que unos aprenden idiomas y los otros a descubrir aspectos de la vida que desde una residencia de la tercera edad es complicado ver. Lo emocionante es saber a través del estudio del caso que ambas partes establecen un vínculo personal que va mucho mas alla y les enriquece. La tecnologia humanizando, el universo digital nutriendo culturas y generaciones difrenetens de una sola vez. Una plataforma de encuentro en el que los anchos de banda y las necesidades de infraestructura han desaparecido, se convierte en pura tecnoconciencia social.

Los casos estudiados muestran como los participantes crecen claramente cerca el uno del otro, lo hacen hasta el punto en que terminan hablando con el corazón (la mejor manera de hablar y aprender) en la lengua universal, el inglés.

El proyecto piloto se llevó a cabo en una escuela de la CNA en Liberdade, en Brasil en colaboración con la Residencia para la Tercer Edad Windsor Park de Chicago. Las conversaciones son grabadas y subidas a YouTube privados para que los maestros puedan evaluar el desarrollo de los estudiantes.

Sinceramente, me encantaría crear un proyecto similar en otros lugares. Creo que lo hermoso de este asunto no es que la gente aprenda inglés, creo que lo que se están creando son mejores personas, y eso creo que como objetivo debe ser prioritario.