una hormiga en paris

Mapa mental de 'Una hormiga en París'

La periodista Alejandra Beatriz Herranz hace más de tres años que se dedica a realizar ‘mapas mentales’ de los libros que lee. Una técnica inventada por el australiano Tony Buzan que la verdad es tremendamente efectista y eficiente. El caso es que la Alejandra decidió hacer uno sobre ‘Una hormiga en París‘ y hoy os dejo aquí el resultado tan espectacular. Si lo quieres ver ampliado sólo tienes que clicar en la imagen.

Los códigos de color del mapa están agrupados en tres aspectos según la autora. La empresa: el amarillo, por ser el color de la intuición y de la acción. Las personas: el rosa, por ser el color del afecto. Y el miedo, el azul, porque es el color del pensamiento -y más que temer, es mejor actuar.

Screen Shot 2014-10-20 at 11.05.25Las ideas que se trasladan del mapa mental del libro según la autora giran en torno a que ‘el emprendedor puede ser, en determinados momentos, una persona sola. Por ejemplo, cuando tiene que pensar consigo mismo si vender o no su emprendimiento, en el que ha puesto esfuerzo, sudor y trabajo, a unos inversores que sólo piensan en rentabilizar aún más lo que están a punto de adquirir. O, acaso, soltar (ese apego) y despedirse de aquel emprendimiento en el que el mismo emprendedor puso pasión, dedicación y suerte compartida’.

También resalta que ’enfrentarte a todo porque confías en ti mismo es cambiar uno mismo para cambiar el entorno. Adentrarte en lo extraño. Atender una necesidad y localizar una oportunidad. Estimular el deseo a partir del contacto con el mundo. Sobreponerte ante el miedo al error y al fracaso. Decidirte y luchar por tus sueños. Analizar el entorno‘.

La verdad es que agradezco a Alejandra este magnífico trabajo, pues al igual que ella establece leyendo mi libro que ‘valorar tu propio esfuerzo, sabiendo por qué te involucraste en tu proyecto, permite moldear tus proyectos con humanidad, creatividad y pasión, para afrontar los miedos y transformarlos en retos‘, su trabajo no deja de llevar tatuado el mismo espíritu.

Bon voyage mon ami...

El pasado jueves Jean Pierre se marchó sin avisar. Se fue sin molestar. Nunca molestaba. Lo conocí hace mil años, en París. De hecho la última vez que hablé con él fue para comentar su ‘aparición’ en la página 52 de ‘Una hormiga en Paris. Es extraordinario pensar que tras aquella aventura, alguien de aquellos días, veinticinco años después, seguiría siendo tan importante para mí y tan determinante en muchos de los proyectos que he afrontado. Se ha quedado en Montreal, enamorado de esa ciudad gélida que el, seguro convertía en fuego con su sonrisa, su manera optimista de verlo todo y esa desinteresada generosidad que se derramaba a su paso. Las horas que pasamos en los camerinos del teatro de su padre, charlando sobre la obra de teatro que era la vida. Inolvidables. Cuanto aprendí. Era único y en este caso, no es un tópico. Bon voyage mon ami…

Tras definir los públicos pasé a elegir repertorio. Esto no fue muy fácil. Hoy en día pones en spotify, itunes o google “bossa nova” y tienes un listado de lo más popular, sus videos y lo que vale la pena destacar o no. Hoy puedes saber quien y como ha opinado sobre ellos. Sin embargo hace veinticinco años eso no era factible. Debías ir a tiendas musicales, recorrer bares de temática nacional, consultar y comprar algún libro. Era muy complicado. Fue cerca del Molin Rouge donde localicé la herramienta que me permitió salir de ese callejón sin salida.

En el Passage Collin, dentro de una isla de viviendas, en pleno corazón del distrito de Pigalle, vivía uno de los que con el tiempo se convertiría en mi gran amigo Jean Pierre. Lo conocí sentado en la terraza de una café de ese mismo pasaje. Hablaba español y yo ya manejaba algo de un francés paleto y acabando todas las palabras con una “e” tónica y ridícula. Fue divertido conversar. No recuerdo de que pero sólo sé que me reí. Eso era importante, llevaba demasiados días obsesionado con mi “proyecto” empresarial y había dejado de reír. No obstante, mi plan era mi plan y no pensaba en muchas otras cosas. A pesar de que ya no me faltaba dinero, cobraba lo necesario y tenía lo imprescindible, mi voluntad por mejorar mi empresa era pegajoso.

Le conté lo que estaba haciendo, que buscaba y de mi desesperación por no obtener canciones y letras que pudiera transmitir a mi gente. No se sorprendió y por eso sigue siendo amigo mío. Nunca le sorprende nada, lo respeta y te anima. Si puede te ayuda. Me dijo que su padre era un publicista muy importante y que tenía mucha música de todo tipo en cintas de cassette. Me propuso ayudarme. Me regaló cintas y letras que significaron el cincuenta por ciento de lo que luego fue el nuevo repertorio.

La suerte estaba de mi lado y ahora tocaba traspasarla a mis compañeros. Para ello fui decidiendo quienes tocarían que y cuanto. Con lo que Jean Pierre me había donado, las cintas que disponía en mi mochila y dos recopilatorios clásicos que pude comprar por el coste de un crêpe de frambuesas, inicié la creación del catálogo modernizado e innovador de mi empresa.

Entrevista en TVE

Os dejo con la entrevista que me hicieron en el programa ‘Para Todos la 2’ de TVE durante la promoción del libro ‘Una hormiga en París’. Aunque hablamos del libro también se trataron temas generales de la economía y de emprender. En los próximos días iré enlazando con el resto de intervenciones que podido acudir. Lo he pasado genial y la verdad conocer lo que opinan tus lectores y profesionales de mi trabajo ha ayudado mucho a componer algunas de las cosas que ya tengo en mi fábrica mental particular.

Est voilà!, la portada

Mi editor me ha hecho llegar la portada de mi próximo libro. El Grupo Planeta ha decidido que vea la luz de los escaparates en otoño. La verdad es que, a pesar de ser un libro corto, se podrá leer en una tarde tranquilamente, y tratar de manera tremendamente simple los procesos de innovación en la empresa, ha sido un parto largo y difícil. Lo escribí en pocos días pero lo fui creando durante décadas en mi mente y sobre todo en mi corazón. Muchos han oído hablar de esta historia, pero ya os adelanto que el cúmulo de detalles, lugares y momentos que no he explicado nunca sobre aquellos meses en París, os sorprenderán. El detalle que Bernardo Hernandez, ex vicepresidente de Google y actual líder de Flickr, me lo prologue será la guinda del pastel. El libro trata de cómo un tipo que ya supera los cuarenta y que no ha hecho más en la vida que emprender, para bien algunas veces y para mal otras tantas, decidió con 17 años tomar un tren y largarse a un lugar que estaba mucho más lejos que ahora y que él consideraba “la capital del Mundo”. El emprendedor que ahora soy, el espíritu de mejorar, innovar y encontrar las respuestas ante cualquier reto, se lo debo a cuanto me ha pasado en la vida, seguro, pero en especial a aquellos meses en los que me sentí como una hormiga en París. Este es un libro corto, fácil pero intenso, divertido pero realista, con un trasfondo íntimo pero didáctico. A través de nueve episodios cuento como me las ingenié para vivir en esa jungla siendo tan joven y sin apenas recursos. Durante algo menos de un centenar de páginas explico como se puede innovar fracasando, sobrevivir a una decisión dura y a sobreponerse con creatividad. El hilo conductor es esa vivencia personal sucedida en París hace ya más de veinte años. A través de la necesidad convertida en ventaja, de la ilusión y de la picaresca, hace más de dos décadas fui capaz de convertir un desordenado grupo de músicos orientales que trabajaban en las calles de la capital de Francia en una engrasada máquina de hacer dinero. La historia trata de cómo a los pocos días de llegar a la capital del mundo tuve que idear algo para sobrevivir. Por casualidad, como el que caza oportunidades, lo descubrí. Un chino que tocaba con una guitarra música de los Beatles en la plaza George Pompidou me dieron la clave. En ese libro contaré como se puede innovar para sobrevivir y a continuación, con ese espíritu, lograr organizarte y, como las hormigas, construir un pequeño ecosistema donde incorporar mejoras, propuestas y posibilidades. Lo que allí pasó me conecta directamente con mi determinada manera de ver la empresa y la manera de vivirla, y por supuesto quien quiera podrá ver el origen de un emprendedor.

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Una hormiga en París

Fueron más de mil propuestas las que llegaron para poner título a mi próximo libro. Llegaron por diversos caminos lo que me hizo reflexionar sobre los lugares por los que se disemina este blog. Fueron correos, comentarios en Facebook, mensajes en Twitter y en Google+ e incluso a través de aplicaciones sociales que tengo en mi móvil. Ha sido muy difícil elegir una de ellas pero al final será “Una hormiga en París”. Curiosamente el motivo por el que “convoqué” este brainstorming digital era el de poner a pensar colectivamente a quienes quisieran y pensé que al final ganaría una sola propuesta de entre todas. La realidad superó mis intenciones y el título no tiene autoría concreta sino que un grupo de colaboradores a partir de cinco opciones “finalistas” parieron este. Es decir, el pensamiento colectivo se convirtió en una decisión común. Siempre defiendo que pensar juntos es una cosa y hacerlo en común es otra. Primera buena noticia.
El título responde bien a lo que el libro explicará. Cómo un tipo que ya supera los cuarenta y que no ha hecho más en la vida que emprender, para bien algunas veces y para mal otras tantas, decidió con 17 años tomar un tren y largarse a un lugar que estaba mucho más lejos que ahora y que él consideraba “la capital del Mundo”. Con éxitos y fracasos, pero con espíritu de mejorar y de no hacerlo solo, he pasado la vida, pero le debo tanto a aquellos meses allí que ha llegado el momento de explicarlo. Un libro corto, fácil pero intenso, divertido pero con algunas partes duras, con un trasfondo íntimo pero didáctico. A través de una decena de episodios cuento me las ingenié para vivir en esa jungla. Era como si llegara una hormiga a París.

“A los pocos días de llegar tuve que idear algo. Por casualidad, como el que caza oportunidades, lo descubrí. En ese libro contaré como se puede innovar para sobrevivir y a continuación, con ese espíritu, logras organizarte y, como las hormigas, construyes un pequeño ecosistema donde incorporar mejoras, propuestas y posibilidades. Todo para cuando venga el invierno. Lo que allí pasó lo sabe alguna gente, los detalles no tanta, pero lo que estoy seguro es que los que me conocen descubrirán elementos que conectan directamente en el porque soy de una determinada manera y a otros les descubrirá el origen de un emprendedor”

Finalmente no he podido rechazar la oferta y ofrecimiento de Roger Domingo, mi editor en Grupo Planeta para publicar este libro también en su sello. Con él ya he tenido una muy buena experiencia y, sobretodo, se aprende muchísimo. No obstante os aclaro que solicité un precio en la edición final casi idéntica a lo que estaba previsto en una hipotética auto edición. El libro saldrá en octubre pero empezará a vivir mucho antes en una web propia y en las redes sociales. Atentos.