E-commerce Marc Vidal E-commerce Marc Vidal

Próxima estación: comercio electrónico

El Instituto Nacional de Estadística ha certificado por escrito lo que ya se intuía. Las ventas del comercio minorista en Septiembre fueron un destello que no se ha mantenido en octubre que ya registran una caída del -0,6 por ciento de manera constante una vez corregida la inflación y los efectos estacionales. Sin embargo, lo que para muchos puede ser una mala noticia no deja de ser una evidencia más de que estamos cambiando de galaxia. Sencillamente es una muestra más de que hay que ponerse el casco, el traje de astronauta y subirse a la nave que nos lleva a otro escenario del que llevamos oyendo hablar (y leyendo) que se avecina y en cuya metamorfosis nos estamos viendo involucrados.

En esto de la venta online hay cosas que son fascinantes. Recuerdo cuando había gente que me decía que sería imposible vender ropa por la red. Que eso de no saber como sería la prenda solo estaba en la mente de los que se atrevían con la venta por catálogo de siempre y que no dejaría de ser para minorías. Ahora mismo en Estados Unidos, por decir algún lugar, suponen ya más de 2.800 millones de dólares anuales.

Mientras se desmonta el completo fraude de la banca saliente y se ordena la humillación social de la banca entrante, mientras la política sigue su curso hacia la nada más absoluta y re coloca cada una de sus miserias e ineficiencias sobre el bolsillo seco de la gente y mientras los que deberían estar marcando el ritmo están con el paso cambiado pues consideran que gastar en momentos de ‘crisis’ es algo muy arriesgado, otros ya han empezado el trayecto hacia el futuro inminente.

Decía Pascual Montañés, profesor del Instituto de Empresa que “la comunicación en tiempos de incertidumbre es cada vez más estratégica. Porque las empresas vendemos tangibles, pero nos compran intangibles. Y ahí la comunicación tiene un papel clave. Benetton vende ropa pero la gente compra marca; el que compra marca compra imagen y el que compra imagen compra autoestima”. 

Hace unos días se publicaba el informe Hibu Census. Un buen trabajo de investigación que refleja diferentes elementos sobre el comportamiento de la pyme y del autónomo español. También, y como anécdota final del informe, aparecen diferentes puntos que establecen la creciente confianza en la mejoría de la economía en general.

De todos modos lo que me importa del documento es lo que tiene que ver con un nuevo modelo comercial que se va normalizando y que, aun muchos lo desconocen u obvian, se llevará por delante el modelo de consumo y compra que ahora tenemos. La pregunta no es si sucederá o no, la cuestión sólo es cuando.

Me temo que los que debieran liderar un proceso determinado siguen presidiendo la pasividad, la incomprensión de la oportunidad que supone la nueva hipersociedad y sus retos, en un cambio de modelo que dejó de ser crisis hace mucho a pesar de que ellos siguen actuando, parcheando y gobernando como si lo que vivimos fuera algo puntual y no estructural.

Hay países donde comprar algunas cosas de forma analógica es, sencillamente, imposible. O lo pides por Internet o no lo podrás comprar nunca pues ya no están en ningún lugar físico. En España aun no sucede mayoritariamente esto pero si hay un vuelco importante en el ejercicio comercial que define claramente hacia donde debe dirigirse el comerciante, la pyme y los negocios inminentes.

De momento en España lo que está sucediendo a niveles homologables con el resto del mundo. Un 21% de las pymes españolas cuenta exclusivamente con negocio online, el mismo porcentaje que Estados Unidos por ejemplo. Si tienes un negocio debes sumarte a ese crecimiento exponencial incluso por pura supervivencia y adaptación. “Cada vez son más las empresas que apuestan por este tipo de método de distribución en lugar del tradicional establecimiento físico y cada vez mayor el dinero que mueve y los puestos de trabajo que genera este tipo de actividad”.

Según el estudio, solo un 7% de pymes y autónomos ofrecen venta online en sus webs corporativas y el 51% de las empresas que han dado este paso ya vende fuera de España. Está claro que internacionalizar, o como mínimo externalizar las ventas pasa por un entorno digital al principio y puede ayudar mucho a entender la expansión a nuevos territorios de algunas empresas que ahora son pequeñas pero pueden dimensionarse de otro modo.

Una vez hemos superado el ‘efecto redes sociales’ y aprendido que cualquiera no puede ‘llevártelas’ ahora toca enfocar en vender en términos técnicos.  Ya sabemos que el email-marketing no tiene nada que ver con lo que muestra la foto del encabezamiento de este post y que por mucho que envíes si no está segmentado, estudiado y táctico, el efecto para una pequeña empresa online es nulo. Si la presencia de pymes y autónomos en redes sociales es cercana al 41% todavía muchas de ellas o bien hacen un uso poco profesional o no lo vinculan a estrategias de venta correctamente.

Recientemente, mi empresa ha firmado dos acuerdos para estimular el comercio electrónico con el gobierno de Colombia y el de México. El acuerdo, que consiste en rebajar los costes a las empresas que deseen dar ese salto digital, lo derivamos allí donde tenemos sedes, especialmente en España.

Por lo tanto, si tienes intención de crear una tienda online o mejorar la que ya tienes, contratar una gestión profesional de tus redes sociales y combinarlo eficientemente para vender más, mi equipo te puede ofrecer la mejor y más profesional opción. Puedes ponerte en contacto con mi equipo de desarrollo de negocio aquí.

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Shelves that gather information

In a recent interview, I questioned the future of marketing as we know it. Less creativity and more math, I said. In fact, I still think those in charge of making a product attractive so that someone will buy it should take into account not just the taste of the customer, but also that of the customer’s refrigerator. What we saw in the movieMinority report is just around the corner: marketing technology ready to track the age and gender of their customers as they pass by. In fact, in the giant supermarket chains like Mondelez, there are already shelves equipped with Microsoft Kinect sensors (popularized by their use in gaming) that can determine the age and gender of the potential buyers walking in front of them.

I believe that online capabilities based on portable devices will be the ones to give us the answer in the future. Whoever will want to sell anything online will have to “convince” a machine. Let’s say that a fridge runs out of cheese, and the fridge itself is in charge of ordering it online; one day this selection will be based on technical or substantial criteria from which software can make decisions. Big-data, algorithms, previous experiences or whatever will determine that the one who buys your cheese won’t be a human, but a machine trapped in its owner’s mobile device.

Despite the fact that Mondelez assures us they that they don’t plan to store the data they gather on individuals, they are starting to manage the aggregated information obtained from cross-referencing all the individual records, hence improving their marketing campaigns, tailoring them to better address specific populations. It’s still no more than a market study, but with a solid change from the established model. It’s clear these sensors are just the tip of the iceberg of something much more complex that surely will interact with smartphones and all sorts of devices in the future. Smart watches, or Google glasses could be the ideal devices to send reports to a platform like the one Mondelez is already setting up in its stores.

It’s analog big data ready to take on the tiniest details. A sensor capable of measuring times and product selections according to their locations, tracking lines of sight and coming up with sophisticated charts on discarded products which will determine new aspects of company marketing.

There are examples that can provide details and give us an idea of the way things are headed — social shopping, group buying or comparison shopping engines, among other things — but I think all that is still light-years away from what’s coming. They are just the edges of something much more transverse and disruptive. It will have to do with the global talent fostered in that environment, with connected ideas that will allow society to get better in its habits of consumption, and will stimulate society to be more intelligent. Those changes will come from a collective marketing intelligence, and through data management systems never seen before. It will make big data look like a preschool toy. Nothing will remain as it is today; the future has already begun.

Let’s imagine a customer picks up an object (the sensor detects which it is) but after some time (the sensor detects how long), puts it back on the shelves. Finally they choose another or simply move on to a different product (the sensor detects that as well). A whole world of data analysis begins at that instant. If on top of that, the customer’s smartphone is open to share information in exchange for receiving deals or something similar, the business will be able to know the customer’s spending patterns and overall tastes. It’s an endless equation but tremendously efficient.