bigdata

Si crees que transformarse digitalmente es caro, prueba con el coste de no hacerlo.

Si crees que transformarse digitalmente es caro, prueba con el coste de no hacerlo.

La expresión ‘transformación digital’ ha multiplicado por diez sus búsquedas en Google en apenas un par de años. Se menciona en redes y se colonizan todo tipo de eventos con este concepto. La combinación cloud, mobile y big data han retorcido definitivamente nuestras relaciones sociales y económicas sin posibilidad de vuelta atrás.

Diferenciar entre digitalizarse y transformarse digitalmente. El caso del 'Mall-Data'.

Diferenciar entre digitalizarse y transformarse digitalmente. El caso del 'Mall-Data'.

La Asociación Española de Centros Comerciales me propuso dar una conferencia en su XV Congreso Nacional. Me pidieron que ofreciera una exposición que tratara de manera general el momento que vivimos a la vez que expusiera algunos casos de transformación digital en clientes que pudieran ser comparables a los que asistían al congreso. La idea era cambiar el habitual modelo de conferenciante que habla de un modo teórico, casi académico, de cosas que el público ya sabe, conoce y quiere cambiar, y que se olvida de dar claves concretas para mejorar la fase de transformación de todo un sector y aporta ejemplos para inspirarse en cómo hacerlo. Así me lo pidieron y así lo intenté hacer

El Big Data y la Internet del Todo.

¿Recuerdas cuando ser un ‘Community Manager’ era lo más ‘cool’? Ahora es un término que se utiliza lo menos posible por haber llegado al exceso y seguramente por haber sido mal definido en su día. Eso pasa mucho en tecnología, en las formas económicas cambiantes que nos toca vivir. Muchos vocablos aparecen para definir cosas nuevas, para intentar explicar en pocas palabras lo que representa una nueva actividad o un nuevo modelo de gestión. Además, se complica cuando el idioma que tiene que hacerlo es uno que de por si ya es suficientemente cáustico, el inglés.
Pues en eso estamos con lo de ‘Big Data’. Existe como una especie de tendencia a vincular dicho concepto exclusivamente a predecir que querrán los consumidores, a una especie de publicidad predictiva como si de una bola mágica se tratara y fuera capaz de decir donde y cuando va a haber un cliente de una empresa determinada y de proponerle el producto ‘que él ni sabe que quiere aún’.

Estoy seguro que en breve, apenas tres o cuatro años, decir que tienes una empresa de ‘Big Data’ será como raro, fuera de tiempo. De hecho lo que denominamos ‘Big Data’ no es más que una esquina de todo esto del análisis de toda la información generada.

Asistí hace un año a una charla de Arvind Narayanan, un tipo que investiga todo esto en Princeton y que fue el primero en analizar el valor de identificar las referencias cruzadas de los clientes ‘supuestamente anónimos’ en Netflix y cruzarlas con la Internet Database Movie. Recuerdo que explicaba que históricamente se capturaban los datos a través de procesos informáticos, como los sistemas de pago, pero ahora gracias a las redes sociales y a las tecnologías móviles combinadas con la ingesta masiva y analítica de datos, el foco está en las interacciones y experiencias de los consumidores. Todo ello proporciona datos de mucho más valor.

En esto del Big Data hay que diferenciar dos fases. Una primera que se basa en los datos procedentes de la secuencia de clicks en las páginas webs, que han permitido comprender las preferencias de los usuarios y su comportamiento. La segunda, la que me interesa más, es la que se deriva de que deja de lado las transacciones que realizan los usuarios y se centra en las interacciones de éstos. Es decir, no solo es un tema del ‘dato de lo qué compra el usuario’ sino todos los clicks que hace para alcanzar esa compra. Esa es la clave.

Decía que ‘los primeros datos son sencillos de analizar porque todo está bien especificado, pero los datos de las redes sociales necesitan mucha más interpretación, hay mucha más ambigüedad en cómo la gente se comunica y por eso la tecnología es más sofisticada

Pero si estás pensando que esto del Big Data es muy complicado o que da algo de miedo, relájate, porque aun hay más. Una tercera generación en el análisis masivo y comprensión de datos se aproxima. Son los datos provenientes de sensores, de la Internet de las Cosas, del M2M. En el futuro, todo será capaz de sentir, de recibir un estímulo a través de un sensor.

Coches que no necesitaran conductor pero si datos, un cepillo de dientes enviándote un email con el estado de tus dientes, toda la logística de donde compras y como se te vende, las mascotas llevarán sensores, las autopistas, los bolígrafos, las lámparas, las persianas, las tostadoras, tu mujer, tu televisión, tu teléfono y tus zapatos. Todos esos datos también, ¿qué te pensabas? serán analizados, interpretados y recolocados donde sea preciso.

Justo en ese instante aparece una ecuación que sólo es capaz de identificarse en novelas de ciencia ficción pero con la diferencia de que en breve el adjetivo será innecesario. Internet de las Cosas (y sus sensores) más Big Data (con su analítica global) nos da la Internet del Todo. Ese es el destino.

Me temo que existe una especie de prejuicio sobre que todo esto del Big Data está planteado para ‘vender más’, para ‘interpretar intenciones de voto’ o para adelantarse al consumidor, borrego, ciudadano. Es como si, a partir de ahora, el control de nuestro destino estuviera escrito en un código binario y nosotros no lo supiéramos.

Lo dudo, tiene que ver con la Nueva Economía y sus interacciones sociales. Me atrae mucho más saber como esa ingesta masiva de datos y su interpretación lograrán afectar a la educación, en como esos datos permitirán hacer más eficiente el gasto sanitario o educativo, el transporte más eficiente, en como nos ofrecerán una mejor calidad de vida atendiendo a la transacción de datos. Me interesa más ver como eso del Big Data se integra como solución socioeconómica y cultural en lugar de ver como logra ofrecer anuncios personalizados. Lo segundo, que pasará y pasa, es lo de menos.

Saben donde, cuando y qué comprarás

Acabo de llegar de un viaje muy nutritivo a Londres donde hemos llegado a un acuerdo con una compañía de análisis de datos pionera en el área del análisis de clientes. En unos meses ofreceremos un nuevo producto en IDODI que permitirá ‘predecir’ de algún modo el comportamiento de algunos clientes. Durante dos décadas metido en esto de los negocios he podido aprender, cometiendo muchos errores, que el marketing determina como evolucionarán las relaciones empresariales futuras. Es eso de que ‘si lo sabemos explicar, tendremos un modelo, si no es factible venderlo fracasaremos’. Por eso, ahora, tengo claro que la gestión del marketing es otra, pertenece a los datos y a como estos se transfieren a un cerebro humano en colisión constante con máquinas y dispositivos que filtran lo que nos tiene que advertir de comprar o no.

En estos tiempos es muy importante no recortar el gasto en marketing, es ahora cuando más debemos explicar lo que hacemos y porque somos excelentes. Es un error buscar austeridad en cosas que son estructuralmente más importantes de lo que creemos. No ir a un congreso por su excesivo precio o no tomar transportes más rápidos o mejor comunicados por ser más caros son errores típicos. En el primero ese gasto es una gran inversión de conocimiento, contactos y puede estar la puerta a clientes o talento para tu empresa que ni imaginas y lo segundo evidencia que no se ha entendido nada. Una hora en un tren de cercanías, dos transbordos  y un paseo de treinta minutos entre tu casa y el despacho puede ser muy nutritivo para la conciencia y para la salud pero habrá sido tiempo que para ahorrarse el coste de un taxi has utilizado de manera muy costosa por ejemplo.

Ahora ya tomamos los datos de transacciones de nuestros clientes strong>quién compró, qué y por cuánto y analizamos todos esos datos. Así podemos comunicar a nuestros clientes si sus clientes van a comprar pronto, que van a comprar y que elementos pueden hacer que eso suceda en un momento determinado o que suele hacer que no compren al final. Nada que ver con el análisis intuitivo o emocional, sólo datos y gestión de volúmenes de comportamiento.

Lo que me fascinó de este nuevo equipo en Londres es que logran analizar porciones de datos provenientes de una ‘máquina de café’. Son capaces de interpretar tiempos, acciones y relaciones con respecto a un producto tan concreto y de tan escasa variabilidad. Su potencial trata empresas muy grandes pero también, y ahí está lo que me interesa, a empresas con apenas mil o dos mil clientes.

Cuando se entrega esta información, big data le llaman algunos, se ponen en marcha procedimientos muy simples en primer lugar y muy complejos más adelante. Lo primero es que nuestros clientes podrán tratar esos datos para generar marketing directo con envíos tradicionales pero con información que puede hacer mucho más eficiente su campaña. La siguiente, la más sofisticada, permite que si nuestro cliente tiene un servicio de soporte, información o de gestión de calidad, una vez llama un cliente o posible comprador, con apenas una pocas preguntas el operador puede situarlo en un campo o en otro y modificar a su gusto y criterio, orientado por un software, lo que será finalmente una venta o una respuesta satisfactoria.

Es un producto capaz de predecir que se va a vender más en tu empresa durante los próximos sesenta días y que clientes desertarán en consecuencia. Todo esto se logra con los datos de transacción fundamentalmente. Sin lugar a dudas, y tras dos días en la capital británica, entendí que toda la amalgama imperfecta de datos que ofrecen las transacciones está la mayor y más ajustada máquina de predicción. Nada que ver con las ‘encuestas’. Esto es real.

Durante los años que me dediqué al marketing y consultoría electoral  (todavía de vez en cuando acepto algún encargo sólo internacional), aprendí que las respuestas a las encuestas tienen un margen de error proporcional a lo directo de la pregunta. Es decir, si preguntas ¿me votarás? o ¿comprarás mi producto?, el margen de error por culpa de una respuesta no sincera es mucho mayor que si haces la pregunta indirecta e interpretativa al efecto de ¿qué partido le parece mejor cuando hace lo que nosotros hacemos? o ¿le gustan las patatas empaquetadas en una bolsa como las nuestras? Aquí, cruzando con el periódico que lee el encuestado o el refresco que suele beber junto a las patatas descifras si es cierto o no lo que responde y si va directo a tu empresa o partido. Por eso, para modelos predictivos, prefiero la gestión masiva de datos que la estadística.

Por cierto, en el análisis de estos datos no se identifica a nadie. No se almacenan datos confidenciales ni de identificación, algo que me preocupaba desde el principio. El pasado jueves me mostraron como, manejando las actitudes de compra de más de un millón de clientes a lo largo de más de cien millones de transacciones, se puede ‘predecir’ una compra en un lugar determinado y en un margen de tiempo de apenas media hora. Fue increíble.

En IDODI hemos apostado siempre por la tecnología que aporte valor y entienda el momento económico actual. Hay dos maneras de vender más hoy en día. Con nuevos clientes o vendiendo más a los que ya tienes. No es fácil ganar nuevos clientes pero si es relativamente sencillo lograr que los que tienes compren más. Con Openshopen, uno de los desarrollos que ya han echado a andar solito, se logró eso adaptar el momento histórico y económico que vivimos con la necesidad de gestionar el comercio local pero electrónicamente.

¿Qué piensas del big-data? ¿Es momento de invertir más desde tu empresa para vender más?

Cilenis rumbo al MIT

Update 22 de noviembre: Cilenis logró una mención de honor que nos hace sentir más ilusionados y motivados para lograr nuestros objetivos y ratifica que cuando IDODI apostó por entrar en la desarrolladora del producto Avalingua hizo una apuesta de las ganadoras. En breve abriremos mecanismos para buscar socios estratégicos si fuera preciso. Un reto para Smart capital y Business Angels que quieran entrar en un sector de alto valor y de tecnología aplicada con gran futuro. Felicidades a todo el equipo.

Hace algún tiempo estuve en Boston con uno de mis proyectos emprendedores más complejos. Ya participé en su programa UPOP y descubrí que lo que allí sucede y como sucede poco tiene que ver con el ritmo y modelo que sufrimos en otros lugares del mundo. Es otra dimensión. De allí salen los mejores porque los mejores les enseñan y les proponen. Puesto que la tecnología es el motor de mi vida profesional, cuando alguien me propone algo que se adentra en el modelo MIT me apunto.
Hace unos meses informaba que una de nuestras participadas más interesantes, Cilenis, había llegado a la semifinal del Building Global Innovators, una iniciativa del MIT de Boston. En concreto lo lograron con uno de esos productos tecnológicos que me ilusionan profundamente, no sólo por lo que ya hacen, sino por lo que pueden llegar a hacer. Avalingua es un software que evalúa automáticamente el nivel lingüístico de documentos escritos, pero puede llegar a funcionar como plataforma Saas en métricas linguísticas para la mejora de competencias y desempeños, logrando así acercarse a modelos predictivos e incursionarse en el big-data semántico e inteligente.

MIT

Este concurso de emprendimiento con base tecnológica y de escala global tiene como principal objetivo asesorar e incentivar proyectos con alto potencial tecnológico y de innovación, particularmente en la etapa de búsqueda de inversiones. Los candidatos, en su mayoría Start-up y Spin-off con menos de cinco años, buscan acceder al reparto de un millón de euros en apoyo financiero. La tercera edición sumó al millón de los premios, 14 millones en inversión privada para los diferentes proyectos semifinalistas.

Cilenis y nuestro proyecto Avalingua se ha preparado a conciencia para durante el día de hoy dar el paso definitivo y resultar una de las cuatro ganadoras. Estar hoy en Lisboa ya es un mérito y un honor. Durante los últimos meses se han preparado a conciencia gracias a haber sido invitados por el MIT a hacer un curso en el Business School, Instituto Universitario de Lisboa y recibir formación específica y coaching a través de catalizadores de negocios, participación en Boot-camps e investor’s Pitches. Contará también con el apoyo de mentores del ecosistema MIT.

Hoy es el día. En Cilenis Language Technology, estamos preparados para convencer en MIT PORTUGAL de que Avalingua, el software que mejora el aprendizaje de las lenguas y monitoriza de manera eficaz y precisa la calidad lingüística pudiendo evaluar todo un sistema educativo, es el proyecto tecnológico e innovador que estaban esperando. Deseen suertes a nuestro equipo.

https://twitter.com/MITPORTUGALIEI/status/403614045804445696
https://twitter.com/marcvidal/status/403615959371366400

Ecommerce que viene

Estoy preparando una entrevista que me han convocado CNNē sobre comercio electrónico en Latinoamérica y por derivación llegué a datos en USA. A parte de, al final de este post, explicar lo que detecto que se avecina, quiero remarcar algunos datos que son de interés. Desde hace cuatro años, el ecommerce en Estados Unidos crece de manera sostenida por encima del 10%. En el segundo trimestre de este año se han alcanzado los 49.000 millones de dólares de facturación en venta online. Esta aceleración no solo tiene que ver con la mejora del consumo en general sino en la nueva correlación de detalles que conforman la experiencia de comprar.
Estados Unidos es simplemente la excusa de un análisis que tiene que hacernos ver que una cosa es la “crisis” y otra el “cambio de modelo”. La primera está generando una quiebra del sistema por parálisis y la segunda nos está dando la orientación, todavía tosca, de cómo será el entorno económico en el que viviremos todos.

Hay cosas que se hacen de un modo idéntico desde hace décadas. Incluso parece que cambiarlo no es lógico ni prudente. Eso mismo debieron pensar las agencias de viajes, las productoras musicales, los vendedores de viviendas y tantos otros. Hoy en día un concesionario de coches no precisa que lo visites para que te vendan un vehículo, la textura del jamón que te vas a comer no es más que la buena fotografía que aparece en el site donde lo has comprado junto a un código promocional para ver la última película de un tipo que sólo conocen en youtube y los servicios de asesoría fiscal te los hace un tipo que vive a ocho mil kilómetros de ti que te ha vendido un “pack” de servicios “low cost”. Os invito a listar cuantas cosas se hacían de un modo y ahora o no se hacen, o se han transformado en otras o sencillamente se definen de otro modo.

En esta conferencia sucedió algo anecdótico que creo refleja bien como va evolucionando nuestro mundo inmediato. Uno de los más eminentes oradores expresó que el futuro económico del comercio radicaba en la ubicación física de la tienda. Cierto, eso afecta. Lo describió de manera muy sintética diciendo que “en los próximos años los comercios ubicados en las zonas “c” (lejos del centro) venderán la mitad de las que estén en las zonas “b” (a media distancia del centro) y las de las zonas “b” la mitad de las que estén en las zonas “a” (las del centro). Bien, puede ser cierto, pero yo esperaba que continuara. No lo hizo, finalizó ahí. Exactamente en ese punto “del centro”. Se olvidó de decir, y yo empecé mi intervención con una ligera puntualización, que la zona “a” venderá la mitad que la zona “e”, la digital.

Openshopen, una de nuestras propuestas en ecommerce por ejemplo, busca sencillamente entrar en mercados donde esos cambios todavía se están definiendo. Les llaman emergentesv pero muchos ya han emergido mientras nosotros vivimos en los que se mantienen sumergidos. Ahí hay un campo excepcional de crecimiento y ahí es donde la oportunidad de modificar lo que estemos haciendo mal en este cambio nos puede ser útil.

En esto de la venta online hay cosas que son fascinantes. Recuerdo cuando había gente que me decía que sería imposible vender ropa por la red. Que eso de no saber como sería la prenda solo estaba en la mente de los que se atrevían con la venta por catálogo de siempre y que no dejaría de ser para minorías. Ahora mismo en Estados Unidos, por decir algún lugar, suponen ya más de 2.800 millones de dólares anuales.

Ahora mismo lo que marca la diferencia si quieres ponerte a vender online es el precio y la confianza que generes. El precio es una de las principales razones por las que los usuarios prefieren comprar online. De forma rápida y sin moverte de casa puedes visitar múltiples tiendas comparando precios, características, prestaciones y tomar una decisión final en el momento que desees y desde donde quieras.

Según esta infografía, los precios son la principal razón por la que los clientes repiten la compra en una tienda determinada. Un 76% declaran repetir la compra por la satisfacción en los precios encontrados. Contrariamente, un 23% de los clientes no vuelven al site porque no les ha convencido los precios que ha encontrado y un 17% porque creen que las ofertas y descuentos ofrecidos no son de calidad.

Los descuentos y las ofertas en el e-commerce son los reclamos más usados por los comerciantes y los más buscados por los usuarios. Una colección de descuentos y ofertas permanentes o temporales que juegan con el deseo del cliente, usándolo como el principal reclamo para aumentar el negocio. Más de la mitad de los clientes vuelven a comprar en una misma página por los descuentos que se le han aplicado y que han acabado convenciéndoles para realizar el acto de compra.

La creatividad al aplicar la estrategia de precios va directamente ligada con la confianza que se trasmite al cliente final. Descuentos desorbitados con falta de confianza puede provocar que el 20% de los clientes abandonen el proceso de compra. Generando confianza y cautivando al cliente, consigues que un 51% de tus clientes repitan la compra y aumentes las posibilidades de convertirlos en clientes habituales.

La seguridad al introducir los datos personales es otro de los campos donde la confianza juega un papel fundamental. Pasarelas de pago debidamente configuradas y en buen funcionamiento son las que busca el cliente al realizar la compra. Introducir los datos bancarios sin dudar y con total confianza, hace que un 44% de los usuarios vuelvan a comprar en tu página de comercio electrónico, frente al 12% que no finaliza la compra debido a la desconfianza que le proporciona la página al introducir sus datos personales.

Considero que el modelo de gestión ha cambiado, y lo ha hecho para siempre y no va a retornar nunca, esforzarse por recuperar algo no conduce a nada. Soy partidario del intercambio de ideas como modelo de negocio en el ecommerce también, ya que pensar en común es algo que se puede hacer de manera aterritorial y atemporal y vender en escenarios que ahora mismo nos cuesta entender será la clave de esa confianza final en cuanto hacemos. Les llamamos marketplace o les llamamos plazas digitales pero lo que realmente hacemos es replicar modelos. En el futuro un comercio electrónico no abrirá o cerrara en base a los criterios y modos de pensamiento actual.

Hay ejemplos que pueden dar detalles e intuir por donde iremos. El socialshopping, grupos de compra o visualización comparativa y otros, pero creo que todo eso está a años luz de lo que se avecina. Son aristas de algo mucho más transversal y disruptivo. Tendrá que ver con el talento global que se reproduce en ese escenario, con ideas conectadas que permitirán que la sociedad sea mejor en sus hábitos de consumo, estimularán una sociedad más inteligente y donde esos cambios aparecerán desde la inteligencia comercial colectiva y desde la gestión de datos como nunca antes se ha visto. El big data parecerá un juguete de pre-escolar. Nada permanecerá como lo vemos hoy, el futuro acaba de empezar.