comercio electrónico

Comercio electrónico, ¿en manos de matemáticos y/o publicitarios?

Comercio electrónico,  ¿en manos de matemáticos y/o publicitarios?

Recientemente hemos sabido que Uber, el demonio, comenzará a transportar entre particulares todo tipo de productos que tengan que ver con el comercio electrónico de la moda. Esto lo van a empezar a hacer en Nueva York y a continuación parece que lo extenderán en el resto de grandes ciudades norteamericanas a partir de San Francisco.

Bajar precios es táctica, digitalizarse es estrategia

Una de las primeras consecuencias que ha vivido la economía tradicional, la llamada economía real, ha sido la caída de precios. Es obvio que hemos vivido una devaluación encubierta y que al final ha ido empapando todos los pliegues de este retorcido momento que vivimos. Eso que unos dicen que ya vamos superando, otros la siguen padeciendo y algunos defendemos que permanece por el motivo de que nunca vino, la crisis, ha obligado a muchos a negocios a bajar precios.
Suele ser así. Si hay poca demanda o esa demanda está herida de muerte, no hay otra que bajar la barrera que conduce a tus productos. Pero eso siempre no es una buena solución. Aquí defendemos lo crónico de lo que estamos viviendo. A pesar de escuchar a los que aseguran que todo esto es una etapa y que tras ella llegará la recuperación. Consideramos que tanto cambio, tanto desarrollo tecnológico y tanta afectación en nuestro mundo occidental no es más que un cambio absoluto. Por eso, mantener la táctica en lugar de la estrategia puede perjudicar a muchos comercios y empresas pequeñas.

El mercado sigue estrecho. Pero a todo esto, la solución no es bajar precios sino aportar valor. La búsqueda de compradores en el ‘long tail’ cada vez será más necesario y hacerlo con imaginación para atender clientes de cualquier condición y lugar también. Idiomas, tiendas virtuales y localización de lo que quiere el cliente digital tendrá enlace directo con la supervivencia. Diseñar bien una web, disponer de tienda online o de estrategia no permanecerá como un privilegio comercial sino que será una commodity imprescindible.

Bajar el precio de nuestros productos es una de las estrategias empresariales de libro, pero competir en precio es una estrategia que al final beneficia a las empresas más grandes y puede devorarte si eres una pequeña o mediana empresa. A largo plazo tienen todas las de perder.

La economía de escala sopla en contra de las PYMES siempre, pero lo que proporciona ventajas a una gran empresa también la debilita. Para éstas últimas, su Talón de Aquiles es su propia virtud. Una gran empresa tiene una estructura rígida y aprovechar esa monolítica biología es la clave.

A una gran empresa le cuesta adaptarse a los cambios, les duele cuando tienen que internacionalizarse bajando a la arena y, normalmente, el contacto directo con el cliente se descarta por ser no escalable. Esa ventaja debe ser aprovechada. Plantearlo desde el comercio electrónico es una de las grandes oportunidades que nos ofrece el nuevo escenario.

Si las grandes corporaciones disponen de grandes presupuestos, para bajar precios, para hacer grandes campañas de posicionamiento, también tendrán dificultades para reconducir una estrategia, adaptarse a los nuevos vientos e, incluso, de atacar targets reducidos, concretos, nichos determinados.

No bajes precios, no les sigas la corriente. Ese partido lo vas a perder. Si eres una Pyme, si tienes mucho que aportar, hazlo salvaguardando tu morfología, no hagas nada que no te puedes permitir.

Una tienda digital por ejemplo frente a una gran cadena que puede posicionarse mejor en todos los medios y en los grandes almacenes tiene poco margen, pero lo tiene. Precisamente ahora, en este contexto tecnológico, existen más opciones que antes, más de las que puedes imaginarte. Esa tienda digital puede atacar el mercado desde otro punto de vista, con otra visión. Si la apuesta es el ‘más barato’ no estaremos entendiendo todas nuestras posibilidades. Pero si la apuesta es mejor producto, más eficiente, conectado, cercano, auténtico, entonces las opciones de sobrevivir en este complejo momento aumentan.

No bajes precios, digitalizate. No seas táctico, sé estratégico.

Fidelizar clientes a través del Packaging

La revista de referencia en el ‘packaging’, Infopackaging, invitó a Openshopen a publicar un artículo acerca de cual es el valor que tiene este importante elemento en la cadena de valor de venta de un producto y en el factor de fidelización de clientes que se le puede derivar. Disfruté mucho volcando en este post todo cuanto mi equipo me fue trasladando. Adjunto a continuación el texto resultante que salió publicado en la su última edición.

La primera impresión ‘física’ que tiene el cliente de un comercio electrónico acerca de nuestra empresa siempre es el packaging con el que hemos vestido nuestro envío. Ciertamente esa es la carta de presentación, el punto de encuentro entre el deseo por nuestra marca y la capacidad de mostrarnos en un instante. Se sabe que muchas son las variables que se manejan en ese preciso momento, mucho lo que las neurociencias nos han explicado acerca del prejuicio comercial, la preimpresión comercial y la adaptabilidad del producto al escenario una vez está en manos del cliente.

Cierto es que una vez se ha formalizado el envío, la venta, técnicamente, fue cerrada y estamos simplemente ‘adornando la píldora’ pues poco o nada, en teoría, puede hacer ya un envoltorio acerca del producto en si. La verdad es que eso no es del todo cierto y a través de este artículo vamos a intentar averiguar como mejorar la impresión, la gestión y la calidad de nuestro packaging de producto.

Previamente vamos a diferenciar entre el packaging identificativo y el de distribución. El primero muestra nuestro producto, el branding objetivo, por lo que resulta importantísimo por supuesto jugar con logotipos, marca y visibilidad de cara al reconocimiento del propio consumidor. El segundo tipo gira en torno a la distribución y la propia gestión de la logística.

El packaging de marca genera mucho valor durante el propio proceso de compra. Genera confianza si es parecido al que podemos disponer cuando empaquetamos en nuestra tienda física en caso de tenerla. Hasta que este pack no entra en el proceso de envío su valor no entra en juego, es a partir del momento que se integra en el packaging logístico que se difumina gravemente su importancia. Por esta razón, cuanto más corporativos podamos ser, mejor. El error que habitualmente se comete parte de la enorme importancia que se le da a los beneficios funcionales del embalaje y la poca al diseño corporativo del mismo. Por supuesto es imprescindible que el producto llegue y llegue bien, pero desestimar casi por eliminación el enorme valor visual, objetivo y de branding que supondría diseñar ese momento de encuentro con nuestro cliente, es un error.

Sabemos gracias a infinidad de estudios que la fidelización del cliente se produce por muchos factores, algunos claramente de impresión y diseño más de lo que objetivamente es capaz de hacer el producto. Imaginemos que un cliente que compró algo de nuestro catálogo ha decidido rebuscar en nuestra tienda online otro elemento. Lo hará con mayor intensidad y menor rango de comparación con otras tiendas en base a los siguientes criterios: satisfacción anterior, precio, atención al cliente y recuerdo visual de la marca. En el último factor tiene una enorme importancia ‘el paquete en el que llegó aquel producto’. La fidelización tiene mucho de ‘buen packaging’.

Sin embargo todo esto de ‘la primera impresión’ no es tan fácil o directo. Cuando hablamos de la llegada del producto en su embalaje tenemos que tener claro cuanto ha pasado hasta ese momento, como se ha procesado el envío y como se han generado las fases en la cadena que permitirán que un buen diseño y un robusto paquete genere el valor experiencial que comentábamos antes.

Para que el encaje de piezas resulte, para que el puzzle del envío sea un éxito y permita que nuestros clientes incorporen una buena sintonía de marca, deberemos utilizar un tipo de embalaje resistente con un modelo de amortiguación bien calibrado, un estudio de zonas de riesgo por golpes fortuitos, indicaciones de posición y la distribución del peso de manera equilibrada.

Estos aspectos no son menores. Diseñar debe incorporar cada una de estas limitaciones. Es preciso asumir que fidelizar a través del envío, generar el valor de la espera y la experiencia de la recepción como algo valorable, formidable y extraordinario para nuestro cliente, todo el packaging debe partir de una técnica asociada a la imagen y al diseño. Digamos pues que el embalaje debe priorizar por el cartón ondulado o de doble fondo, capaz de generar amortiguadores naturales en base a los huecos que dejan los propios productos que subministramos y que retengan los impactos por caídas o imprevistos.

Llegamos a la zona de colisión. Los golpes y la capacidad de absorberlos son la clave para muchos tipos de envíos. No todos obviamente, pero si de una gran parte. Esa zona maleable la lidera el poliestireno de una densidad media. Nada tan seguro como rellenar esos espacios huecos con tan el ‘oro de la logística’.

Cuando hablamos de fidelizar a clientes desde el punto de entrega, desde ese momento íntimo en el que abre su paquete y se encuentra cara a cara con su compra, hablamos también de los segundos anteriores, de ese nervioso proceso de roturas de cintas adhesivas y cordeles, bolsas de burbujas y otros añadidos de protección. Hablamos por supuesto de que el tiempo debe ser reducido, no escaso, pero nunca una eternidad. Deben poder abrirse ciertamente antes de que el cliente entre en una especie de psicosis que le empuje a destruir a hachazos el paquete. Por ello, indicar como y por donde abrir, ayuda.

Lo de repartir el peso, cae por su propio ‘idem’. Digamos que si no balanceamos bien el peso de un envío pesado, podemos tener inconvenientes en la parte final del proceso, por no decir que durante el trayecto se puede haber destrozado el asunto.

Ahora bien, ¿quieres fidelizar a un cliente a partir de un envío? Pues conviértete en tu propio cliente. Hazte un envío. Prueba que tal tu packaging, tiempos, fortaleza, entrega, experiencia en la llegada. Piensa. No hagas trampas. No eres un cliente especial, eres uno más. Exigente, pero uno más.

Procura ser objetivo y espera a ver que pasa. Recuerda que vas a ser alguien que no ha visto antes el producto, digamos que básicamente en tu ecommerce o en el caso de que si, espera con entusiasmo volver a tenerlo o verlo. Ten en cuenta que deberás enviarlo de manera resistente, analiza eso cuando llegue. Observa si el envoltorio llega limpio, duro, deformado, con manchas, gráficos, adhesivos del currier o lo que sea.

Cuando te lo envíes analiza cuanto te ha costado recibirlo, si como cliente te molesta pagar de más, si pesa demasiado al final, si se abre fácil o no, si, en definitiva, el momento de que te sientas encantado con recibir tu compra es algo nutritivo o un suplicio, si generas marca de tu marca o destrozas todo cuanto has hecho en tu tienda online previamente. En conclusión, que fidelizar clientes se fidelizan por muchos medios, incluso empaquetando de maneras muy concretas.

Como el 'm-Commerce' está afectando al pequeño comercio

Que el m-Commerce, el comercio electrónico a través del móvil, está trastocando el mundo del ‘retail’ es una evidencia. Ignorar este fenómeno es dejar de lado a miles de consumidores que ya compran desde su smartphone o desde sus tablets y pone en riesgo cualquier modelo de crecimiento en el sector que sea.
Me contaban en Etsy, vecinos de edificio, que en un mercado como el de ellos donde miles de artistas venden productos hechos a mano, un día cualquiera durante los siete años de vida que tienen la media de accesos via movil es de una cuarta parte del total. Durante el último Cyber Monday, esa proporción subió a uno de cada tres, algo que ya no les sorprende sino que se preparan para que se reproduzca incluso con mayor virulencia.

Los dispositivos móviles ya han supuesto una revolución extrema en las relaciones humanas, en su comunicación y en sus hábitos de compra e información. En general, un 46% de los usuarios ya inicia su proceso de compra a través de su dispositivo móvil, aunque acabe comprando de forma offline.

Aunque los usuarios recurren a sus smartphones para comprar cuando se encuentran fuera de casa, al llegar a su hogar continúan el proceso con su tablet por ejemplo.

El gráfico de shop.org que hoy señalo gira en torno a esa sacudida que está sufriendo el comercio minorista y que, sin tiempo a dudarlo, deberá atender si quiere sobrevivir. Son muchos los cambios que estamos viviendo y si bien es agotador estar siempre pendiente de cada uno de ellos, si hay tendencias que te dejan dentro o fuera del futuro. ¿Tu comercio está ya preparado para vender en dispositivos móviles? 

MobileMoversShakers_27926

Grandes almacenes virtuales frente al pequeño comercio digital

Hay fichajes en la competencia que asustan. En otras ocasiones animan. El contrato que ha firmado Tim Shultz por parte de BigCommerce pertenece al segundo caso. Primero porque durante los dos años que estuve en California lo pude conocer. Él trabajaba en Google Wallet y yo estaba intentando vender el desarrollo de una plataforma social por aquel entonces. Pero sobretodo es una gran noticia porque acentúa muchas de las ideas en las que estamos trabajando en Openshopen.

Hoy es de esos días en los que muchas cosas se cruzan y noticias como la que hoy señalo sobre la ‘competencia‘ no son más que estímulos. Por ejemplo, hoy presentamos toda una serie de mejoras en el panel de trabajo y en los módulos de gestión de Openshopen que permiten trabajar de un modo más sencillo y eficiente tu propia tienda online. A la vez, estos son días que estamos viendo la gran cantidad de inversores que apuestan por nuestra empresa. Y también son días en que nuestros primeros grandes contratos internacionales ya reflejan sus primeras cifras, y son espectaculares.

Screen Shot 2014-06-19 at 11.05.06

La noticia de que uno de los grandes players mundiales del comercio electrónico decida fichar al responsable de desarrollo de negocio y alianzas de Google ya es algo grande y que éste acepte la invitación es un síntoma claro de por donde va a ir la gran batalla que nos ocupa. De las declaraciones que Schulz ha hecho al respecto quiero resaltar algunas de las que, como desarrollo similar, nosotros también compartimos. Dice el nuevo vicepresidente de Bigcommerce que ‘si bien todos sabemos que el comercio electrónico es uno de los de mayor crecimiento, lo que realmente crecerá a partir de ahora es el hecho de poder construir una web de venta en menos de treinta minutos y que el hecho de poder vender productos pueda hacerse sin grandes costes de desarrollo’.

Cuando habla un tipo como Schulz hay que callar y escuchar. Este hombre fue, antes de entrar en Google, el primer gerente de producto en Magento y quien colocó su valor en 180 millones de dólares cuando la compró eBay. Algo debe saber. La voluntad de los que tenemos proyectos Software as a Service para el comercio electrónico es darle la vuelta a Amazon. Cada vez es más fácil conseguir productos en ese gran zoco pero también es cada vez más complicado obtener productos únicos.

Soy de la misma opinión que Schulz cuando dice que la gente no sólo valora el tiempo de entrega (bandera de Amazon), sino también la exclusividad de lo que compra.

De hecho, esa exclusividad la ofrecen plataformas como Etsy, pero para el comerciante esas opciones no permiten construir negocios propios que se puedan escalar o desarrollarse de manera independiente. Openshopen y otros del mismo patrón, por ejemplo, permite a minoristas hacerse un negocio online escalable, controlable y gestionable desde la libertad cada vez mayor.

Bigcommerce ha recaudado ya más de 75 millones de dólares lo que lo convierte en uno de los tres grandes actores de la batalla en Estados Unidos. Ninguno de ellos ha optado ni decidido entrar en mercados menos maduros. África, Asia, Europa del Este, Latinoamérica son escenarios que se subestiman por éstos todavía. Y no me extraña, con lo que tienen allí ya hay para crecer durante tiempo. Además, entrar en los mercados donde, con mucho trabajo, Openshopen si lo está haciendo es realmente complicado. Otro día lo comentaremos, de momento nos quedamos con la reflexión de que contra los grandes logísticos aparecerán los grandes artesanos.

Si, ya lo sé, cualquier regla del marketing diría que hablar de la competencia y enlazarlos en un post como este es un gravísimo error. Puede ser. Sin embargo considero que si pruebas diferentes plataformas y entre ellas la nuestra, hay cada vez más posibilidades de la elijas no solo por precio, idioma y facilidad de uso, sino también porque, este blog se lee en un cincuenta por ciento en muchos de los países donde si somos primera opción. Además ahora hemos gamificado el proceso de creación de tiendas por cierto.

Burbuja digital o Nueva Economía

digital burbuja
Como inversor e impulsor de proyectos tecnológicos conozco el gusto amargo de la falta de facturación inicial y el flujo de caja negativo. Reconozco el valor de una hoja de ruta y un plan de gestión flexibles por la enorme cantidad de imprevistos ‘previstos‘ que surgen en ese camino. Aunque no siempre, considero que el éxito radica en entender que, en la Nueva Economía, hay un espacio llamado ‘death valley’ y que tiene mucho de confianza pero también de valentía. Es duro pero endurece la epidermis de quienes viven ese tránsito durante meses, tal vez años, hasta alcanzar las primeras cifras positivas.

Esta es una de las características de la llamada “digitoburbuja” actual. Una teoría que nombra como burbuja económica a todo aquello que tiene que ver con startups, salidas a bolsa de redes sociales y derivados. Por ejemplo, se dice que Pinterest no tiene modelo de negocio claro, que Twitter no es rentable o que Facebook está lejos de ser un gran negocio. Decir eso quiere decir que se está analizando el asunto desde la perspectiva contraria a la que exige la Nueva Economía y el momento actual donde las cosas no son como creemos que son. Que los modelos de negocio digitales también fracasan es evidente. Hay muchos que así lo han vivido y muchos que lo vivirán. Salidas a bolsa desastrosas o rondas de financiación caóticas serán parte de la literatura utilizada por los que critiquen esta modalidad económica, sus sectores y sus modos de relación.

Facebook maneja datos de más de mil millones de personas, sus gustos, condiciones, relaciones y ocupaciones. Twitter es capaz de ofrecer información a tiempo real y, en breve, a conceder predicciones inverosímiles que los modelos ‘big data’ están atrapando. Gestores digitalizados de posicionamiento aplicados a compañías aéreas se basan en gestores de color o impresiones como las que entregan Pinterest o Tumblr establecen valores de empresa que hasta ahora no se contemplaban. Trescientos millones de usuarios en aplicaciones móviles como Whatsapp conceden expectativas muy distintas a todo ese universo de esa llamada ‘burbuja’.

Me cuesta ver como algo etéreo e inconsistente un volumen tan grande de afectados. Miles de millones de personas activando y desactivando procesos que, independientemente del rango y cálculo en el que se ubiquen sus cuentas de resultados, está claro que rigen y condicionan el presente y asignarán las bases del futuro. Seguramente, en cinco años se hablará de Facebook como se hace ahora de la Yahoo de hace una década, de Twitter de cómo se hablaba de Myspace y así con muchas otras. Esa es la esencia y esa es la maravillosa realidad. Nadie está en manos del monopolio de los usuarios aunque lo parezca, sin embargo el valor de todas ellas está en la inmensa gestión que hacen y podrán seguir haciendo aunque varíen sus modelos de negocio y experiencia de uso, de toda esa montaña de conocimiento adquirido a tiempo real.

Las opciones son dos: que la ‘digitoburbuja’ explote y nos muestre que valorar las empresas y cotizarlas por expectativas de facturación es un error, que otorgar valoraciones mil millonarias cuando apenas tienen ingresos (Tumblr fue comprada por más de mil millones cuando solo facturaba trece) conduce irremediablemente a la quiebra para enriquecer a especuladores atentos.

La otra opción. ¿Y si no explota? ¿qué aprenderíamos entonces? Tal vez, que todo ha cambiado y mucho. Que el balance no se mide como si estas empresas fueran una cadena de venta de electrodomésticos o una petrolera, ni tan siquiera como un medio de comunicación o un gestor de contenidos. Tal vez nos demos cuenta que en plena nueva era, en los albores de un cambio de sistema inédito, estas no dejan de ser otra muestra del nuevo escenario. Un lugar donde lo que se piensa tiene valor y lo que se hace deriva de ello, un espacio comercial donde se maneja información combinada y no sólo emitida, un cuadrante social donde se gestiona el coste de la interpretación colectiva de las ventas que la contabilidad resultante.

Vamos irremediablemente a la programación colectiva, a la utilización compartida de productos que fabrican otros, al desarrollo en beta constante de una plataforma sin límites ni fronteras que no podrá venderse de unos a otros, que no será capaz de saber donde empieza Facebook o donde termina Twitter, vamos a un sistema operativo global que mutará de estas (hoy llamadas) compañías. Pero también vamos a las impresionantes cadenas del longtail, de la economía low cost y a la diversión monetizada.

Line, la competencia de Whatsapp detectó que el negocio no estaba en cobrar cuotas, en generar dividendos por usuario o aportar un modelo de negocio tradicional. El asunto se trataba de buscar como piensa la gente en pleno siglo XXI y en que creen estar dispuestos a poner su minidinero. Resultó ser tan simple que asusta.

Line gana 10 millones de dólares al mes vendiendo stickers. Naver, la compañía surcoreana propietaria de la aplicación de mensajería instantánea ingresa 10 millones de dólares por la venta de stickers (las pegatinas con dibujos de pago que los usuarios pueden adquirir). Utilizar una serie de estos dibujos es gratis, pero existen ediciones “limitadas” o “Premium” que los usuarios pueden obtener pagando diversas cantidades, que rondan los dos euros. Es decir, la función básica del producto, comunicar entre personas, es gratis, pero hacerlo con ‘addons’ es de pago.

Cuando whatsapp dijo que cobraría un dólar al año por el uso de su aplicación casi hay manifestaciones en medio mundo, pero cuando se trata de pagar por un aditivo inservible se acepta. Ojo a lo que llamamos digitoburbuja porque seguramente hasta eso es factible de convivir con la realidad de la Nueva Economía.

Próxima estación: comercio electrónico

El Instituto Nacional de Estadística ha certificado por escrito lo que ya se intuía. Las ventas del comercio minorista en Septiembre fueron un destello que no se ha mantenido en octubre que ya registran una caída del -0,6 por ciento de manera constante una vez corregida la inflación y los efectos estacionales. Sin embargo, lo que para muchos puede ser una mala noticia no deja de ser una evidencia más de que estamos cambiando de galaxia. Sencillamente es una muestra más de que hay que ponerse el casco, el traje de astronauta y subirse a la nave que nos lleva a otro escenario del que llevamos oyendo hablar (y leyendo) que se avecina y en cuya metamorfosis nos estamos viendo involucrados.

En esto de la venta online hay cosas que son fascinantes. Recuerdo cuando había gente que me decía que sería imposible vender ropa por la red. Que eso de no saber como sería la prenda solo estaba en la mente de los que se atrevían con la venta por catálogo de siempre y que no dejaría de ser para minorías. Ahora mismo en Estados Unidos, por decir algún lugar, suponen ya más de 2.800 millones de dólares anuales.

Mientras se desmonta el completo fraude de la banca saliente y se ordena la humillación social de la banca entrante, mientras la política sigue su curso hacia la nada más absoluta y re coloca cada una de sus miserias e ineficiencias sobre el bolsillo seco de la gente y mientras los que deberían estar marcando el ritmo están con el paso cambiado pues consideran que gastar en momentos de ‘crisis’ es algo muy arriesgado, otros ya han empezado el trayecto hacia el futuro inminente.

Decía Pascual Montañés, profesor del Instituto de Empresa que “la comunicación en tiempos de incertidumbre es cada vez más estratégica. Porque las empresas vendemos tangibles, pero nos compran intangibles. Y ahí la comunicación tiene un papel clave. Benetton vende ropa pero la gente compra marca; el que compra marca compra imagen y el que compra imagen compra autoestima”. 

Hace unos días se publicaba el informe Hibu Census. Un buen trabajo de investigación que refleja diferentes elementos sobre el comportamiento de la pyme y del autónomo español. También, y como anécdota final del informe, aparecen diferentes puntos que establecen la creciente confianza en la mejoría de la economía en general.

De todos modos lo que me importa del documento es lo que tiene que ver con un nuevo modelo comercial que se va normalizando y que, aun muchos lo desconocen u obvian, se llevará por delante el modelo de consumo y compra que ahora tenemos. La pregunta no es si sucederá o no, la cuestión sólo es cuando.

Me temo que los que debieran liderar un proceso determinado siguen presidiendo la pasividad, la incomprensión de la oportunidad que supone la nueva hipersociedad y sus retos, en un cambio de modelo que dejó de ser crisis hace mucho a pesar de que ellos siguen actuando, parcheando y gobernando como si lo que vivimos fuera algo puntual y no estructural.

Hay países donde comprar algunas cosas de forma analógica es, sencillamente, imposible. O lo pides por Internet o no lo podrás comprar nunca pues ya no están en ningún lugar físico. En España aun no sucede mayoritariamente esto pero si hay un vuelco importante en el ejercicio comercial que define claramente hacia donde debe dirigirse el comerciante, la pyme y los negocios inminentes.

De momento en España lo que está sucediendo a niveles homologables con el resto del mundo. Un 21% de las pymes españolas cuenta exclusivamente con negocio online, el mismo porcentaje que Estados Unidos por ejemplo. Si tienes un negocio debes sumarte a ese crecimiento exponencial incluso por pura supervivencia y adaptación. “Cada vez son más las empresas que apuestan por este tipo de método de distribución en lugar del tradicional establecimiento físico y cada vez mayor el dinero que mueve y los puestos de trabajo que genera este tipo de actividad”.

Según el estudio, solo un 7% de pymes y autónomos ofrecen venta online en sus webs corporativas y el 51% de las empresas que han dado este paso ya vende fuera de España. Está claro que internacionalizar, o como mínimo externalizar las ventas pasa por un entorno digital al principio y puede ayudar mucho a entender la expansión a nuevos territorios de algunas empresas que ahora son pequeñas pero pueden dimensionarse de otro modo.

Una vez hemos superado el ‘efecto redes sociales’ y aprendido que cualquiera no puede ‘llevártelas’ ahora toca enfocar en vender en términos técnicos.  Ya sabemos que el email-marketing no tiene nada que ver con lo que muestra la foto del encabezamiento de este post y que por mucho que envíes si no está segmentado, estudiado y táctico, el efecto para una pequeña empresa online es nulo. Si la presencia de pymes y autónomos en redes sociales es cercana al 41% todavía muchas de ellas o bien hacen un uso poco profesional o no lo vinculan a estrategias de venta correctamente.

Recientemente, mi empresa ha firmado dos acuerdos para estimular el comercio electrónico con el gobierno de Colombia y el de México. El acuerdo, que consiste en rebajar los costes a las empresas que deseen dar ese salto digital, lo derivamos allí donde tenemos sedes, especialmente en España.

Por lo tanto, si tienes intención de crear una tienda online o mejorar la que ya tienes, contratar una gestión profesional de tus redes sociales y combinarlo eficientemente para vender más, mi equipo te puede ofrecer la mejor y más profesional opción. Puedes ponerte en contacto con mi equipo de desarrollo de negocio aquí.