Más allá de la digitalización o la transformación digital: la empresa autoajustable.
En 2008, sólo había una empresa tecnológica entre las diez de mayor capitalización bursátil. Hoy, una década después, son siete. Durante estos años las empresas digitales han desordenado la economía de manera irreversible en múltiples sectores. La industria del automóvil, el comercio, el cine, la medicina, la banca o cualquier otro, viven un enfrentamiento contra el tiempo y por la innovación como nunca antes. Prácticamente todos los grandes negocios son ahora un negocio de tecnología y de información.
La transformación digital de tu empresa no es una opción. Te lo digo muy en serio.
Ayer tomaba un café con un amigo en el centro de Dublín y me comentaba su interés por digitalizar su despacho profesional. Me confesaba que no tenía claro el modo de hacerlo, ni sabia el tiempo que le supondría, el esfuerzo económico, los resultados que obtendría realmente y cómo integraría a sus trabajadores en ese proceso. Pero sin embargo tenía clarísimo que lo iba a hacer, que no había vuelta atrás y que, me confesó, si algo tenía claro es que ‘o nos transformamos con tiempo y estrategia o el mercado nos obligará a hacerlo rápido y de modo táctico.’
El problema como oportunidad
Cada día recibo más peticiones de asesoría ante la “que se nos viene encima”. Suelen ser personas que consultan por sus posiciones en rentas o inversiones y también empresas, medianas, pequeñas y alguna de tamaño considerable que solicitan orientación. La mayoría hablan de “cambio de ciclo”. Les embarga la incertidumbre, se preguntan como sobrevolar el temporal sin perder demasiado. Suelo estructurar un diagnóstico y luego edito unas conclusiones. Desde hace poco, ese intento de ajustar el modelo de negocio a un cambio de ciclo, lo estoy basando en siete factores que considero estructurales.