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La banca deberá conjugar el verbo 'compartir'

El tiempo apremia. Los sectores ajenos a la revolución cada vez son menos. El futuro acecha y no piensa detenerse ni ante los que no se prepararon ni ante los poderosos que lo negaron. La economía social, la que pone por delante del poseer el compartir, va calando. La economía colaborativa y el consumo derivado cambiará el mundo tal y como lo conocemos. Hay evidentes síntomas que se van a llevar por delante al paciente. Una revolución sujeta a las nuevas tecnologías que tiene un potencial absolutamente bíblico.
Si estás peleándote con tus ganas de emprender o de poner en marcha algún proyecto no te alejes mucho de ese modelo que incorpora todo tipo de opciones y que el mundo está explorando. Desde compartir coche a ofrecerse para cuidar una mascota por unos días, todo está en una mutación irreversible. Aplicaciones que evitan la fricción entre las fases de una cadena de valor económico o plataformas que conectan el tiempo libre de las personas con la posibilidad de obtener algo de ello.

La humanidad ha vivido varias revoluciones a lo largo de la historia. Han sido en cuanto a la distribución del trabajo y en cuanto a la transmisión del conocimiento, pero también ha habido momentos en los que lo que ha cambiado disruptivamente ha sido el modo en el que el ser humano se adapta a ello. Ahora está en juego un tercer elemento que gira en torno a un modelo de emprender totalmente distinto por lo abierto del planteamiento y, sobretodo, a un inédito valor de la propiedad que ya no está tan delimitado como pensábamos en la economía capitalista.

Y será en el corazón de esa economía financiera donde se vivirá la batalla más sangrienta. Lo vivido hasta ahora no ha sido más que fuegos artificiales. La crisis de hace unos años, los bancos cayendo y las entidades siendo rescatadas no era más que la escenografía engañosa de cuanto en realidad está pasando. Un negocio en declive y no sabe porque. Cuatro de cada diez jóvenes afirma que estaría dispuesto a cambiarse a un banco que sólo operase por Internet. Se llama, como en el mundo de la música, los libros, el cine o lo que sea, retirar intermediarios. Parece muy absurdo que sigamos manteniendo rentabilidades inmensas y propiedades insultantes con edificios enormes a bajo rendimiento para simular no sabemos que exactamente.

¿Qué modelos económicos o negocios son susceptibles de perder su ‘presencia’ analógica? Aquellos que no necesitan algo físico y pueden gestionarse únicamente de forma digital. Como le pasó a la música, que no precisa de ‘tiendas’ en cada esquina, le pasará a la banca.

Obviamente si la banca se ‘abre’ y localiza nuevos actores como ha pasado en otros ámbitos, ‘los de siempre’ las van a pasar maduras. Miremos pues quienes son ahora los grandes distribuidores de música. Aquellos que crearon y desarrollaron plataformas donde ubicar todo ese modelo nuevo de transacciones comerciales. Pasó en la fotografía que pasó de necesitar a cuatro mil empleados en Kodak a los cuarenta de Instagram para hacer lo mismo. Pasará en toda la banca del mundo que pasará de necesitar millones de empleados a ninguno. Los banqueros seremos todos.

Google, Amazon y Apple serán los bancos del futuro. Bancos que si adaptan la tensión social y los cambios, que hasta la fecha han ido incorporando bien a sus dinámicas, ofrecerán un nuevo punto de visión entre clientes y gestores económicos. Imaginemos pues que quienes ahora controlan una gran mayoría de transacciones comerciales en el mundo actualmente pasaran a gestionar créditos y ‘productos financieros tradicionales’ a fin de permitir acceder a todos ellos desde las plataformas sociales y abiertas de colaboración masiva e inteligente. Cuando eso pase, que pasará, será demasiado tarde para algunos.

Veamos dónde nos lleva todo esto. Poco a poco la necesidad de ser propietario va derivando a otros modelos más permisivos, menos prisioneros y ahí juega un papel relevante aquello que la gente joven exigirá a sus bancos: más servicios y soluciones y menos modelos de inversión. Hablamos pues de análisis en tiempo real sobre gastos, que previsiones de gasto e inteligencia artificial adaptada a los datos sobre tu gestión económica personal o empresarial. Hablamos de sumar Internet de las Cosas, Big data y modelos robotizados cuando nos referimos a todo ello. No está tan lejos como puede parecer.

Con todo esto tiene que ver mucho esta sociedad saciada en la que vivimos. De necesitar de todo hemos pasado a que nos sobren inmensas cantidades de cosas. De ahí que hemos pasado a valorar compartir como un elemento natural y no como una acción caritativa. Hoy en día tener no es importante, lo verdaderamente interesante es probarlo y por eso no hay forma artificial de detener un inminente modelo socioeconómico que se rige por el ‘trying’ en lugar de por ‘buying’.

Cuando hablamos de economía abierta o colaborativa no solo hablamos de ecuaciones y plataformas, estamos describiendo el final de una etapa donde, a partir de ese ‘matching’ entre datos y personas con diferentes activos, se divisa un mundo desequilibrado e ineficiente.

Como todo esto no se puede parar habrá que legislarlo y así lo ralentizamos un poco. Eso es lo que pensó la Unión Europea al divisar la que se le viene encima a todos los poderosos. Siempre fue así lo seguirá siendo. Estos modelos colapsan la economía tranquila y orientada por los de siempre. Cualquier industria que ha visto tambalear su estabilidad ha puesto en marcha sus mecanismos de defensa más artificiales y desesperados que efectivos.

Taxistas con Uber, operadores turísticos con Airbnb o en cualquier otro sector, el asunto no tiene manera de regularse como se regularon las cosas antes. Un bit es un bit y por mucho que quieran los gobernantes seguirá siendo un bit hasta el final del universo conocido. Es decir, lo que es analógico no puede jugar la liga de lo digital porque tarde o temprano perderá y entonces el destrozo aun será mayor.

Pero ahora el sector financiero está acorralado y no se quiere enterar. Cree que tras la quiebra que vivieron ya todo está solucionado. No entendieron nada. Que se lo digan a la prensa, mucha aun sigue pensando que eso de innovar en esta época es poner artículos de pago en sus ediciones digitales. Así les irá.

Los bancos van a tener que conjugar verbos nuevos como compartir. Deberán dejar de decir tonterías como que ‘las sucursales van a ser más amplias y lugares donde los clientes podrán vivir la experiencia de la banca inteligente’. Lo van a tener difícil, distinto, mejor si quieren.

Soy optimista por que al final de todo esto nos queda el espíritu de supervivencia que todos tenemos. Disfrutar del futuro inmediato es cuestión de aceptar los tiempos que vienen, seas un arrendatario de tu tiempo o un director de un banco cotizado. Ya está aquí.

Rescate bancario y emprendedores

La semana pasada se cerró el período de rescate de la banca española. Algo así como lo del Prestige. Se lía parda y nadie paga. Bueno si, pagan los de siempre. En Galicia los que se quedaron sin trabajo o los que tienen el corazón en un puño pensando que en cualquier momento el vientre de ese trozo de chatarra engullido por el mar vomite más hilitos de plastilina. Algo así debieron pensar los titulares de preferentes cuando leyeron que la banca española ya está saneada.
Escuchar que ya tenemos un sistema financiero capaz de enfrentarse a los tiempos que vienen es de vergüenza ajena. Lo dicen mientras un ‘banco malo’ se atraganta de basura invendible o descuartiza los sueños de millones de personas. Ahora vuelve a ser aquella banca de ‘champions league’ pues de nuevo es un sistema financiero robusto y capaz de dar respuesta a las necesidades del Estado. Están a un paso de patrocinar alguna marca de cloroformo. La suerte que tenemos es que Zapatero no anuncia volver de momento, por lo que nos queda tiempo.

Frases que pasarán a la historia dichas por algún tecnócrata socializado y domesticado por las barra libre: “España es un ejemplo vivo de que los programas de ajuste de la UE-FMI tienen éxito si hay un auténtico compromiso con las reformas”. Pues ya está, todos tranquilos. Aquí paz y después gloria.

Sin embargo esto no es exacto. Que el rescate se puede dar por finalizado es cierto. Que es una buena noticia, también. Obviamente que te digan que ya no necesitas flotador es que debes saber nadar. El problema viene a costa de que has logrado mantenerte en la superficie. La diferencia entre Irlanda y España es notable en este caso. El hecho de que Irlanda haya renunciado también a pedir una línea de crédito preventiva al final de su rescate es una buena noticia porque muestra que Dublín tiene “capacidad de acceso al mercado”. Otra cosa es que eso sea factible para el resto que haga lo mismo. Esto no va de generalidades sino de asuntos particulares. Vivo en Dublín y aquí nadie enarbola pancartas publicitarias sobre su banca, todos saben que la cosa sigue siendo un barrizal. Pero veamos que quiere decir que ‘el rescate’ ha sido un éxito y que ya estamos en condiciones de pedir la Copa Davis bancaria.

La deuda publica y privada de España está en el 323% del PIB y sigue creciendo al contrario de lo indicado. El nivel de endeudamiento podría ser insostenible y, si bien es cierto que la mejora genérica de la economía se producirá a finales del año que viene, esta será tremendamente injusta y desequilibrada. Los que tengan tendrán más y los que van perdiendo se quedarán sin nada. La clase media sigue camino de la extinción y eso si es grave. Sino se acepta la realidad sufriremos mucho. Es preciso no lanzar mensajes que, en lugar de animar por el positivismo que reflejan, arruinan la razón y te hacen pensar que nada de lo que te cuentan es real. Tengo la impresión que se está pagando deuda con deuda y visto lo visto y quien nos dirige, eso tiene muy mala pinta.

Sin embargo no podemos negar la evidencia. Es verdad que el sistema financiero se ha saneado. Eso es bueno pues el sistema financiero es imprescindible. El problema es que ha sido puesto a punto a costa de varias cosas negativas.

La primera es que se ha creado un oligopolio bancario. Más de la mitad de la masa financiera y del negocio bancario se concentra en tres entidades gigantescas. Eso en la Europa o en la China popular es una evidencia de ‘concentración de poder’.

La segunda es que ha sido a costa de que haya menos crédito. El Banco de España ha publicado que este año hay un siete por ciento menos de crédito que el año pasado. El poco que hay, por cierto, es a un tipo de interés intratable. El crédito al consumo está en torno al quince por ciento y el hipotecario en Euribor más cinco o más seis, por lo que nadie se puede permitir el acceso al dinero prestado. Eso en mi pueblo es como decir que ‘no hay crédito’

También se dice que el rescate ha finalizado y ha sido saneado pero ha sido a costa de los ciudadanos que, no es que lo deban pagar sino que ya lo hemos pagado y con creces. De los 41.300 millones que se nos prestaron 11.000 se les robaron a preferentistas y similares. Eso ya es dinero perdido y que la banca no pagará nunca. Este tema, los ciudadanos, se lo están desayunando con calma desde hace tiempo y ya nadie se acuerda o prefiere no acordarse. Hay otros 36.000 millones que el FROB ya asegurado que están perdido y que no se van a recuperar jamás. Es bien sencillo, ese dinero no se puede devolver o el sistema ‘robusto’ y ‘saneado’ dejaría de serlo. Lo han dejado clarísimo. La factura del rescate la vamos a pagar todos y durante años. El único consuelo es que podría haber sido peor, pero el ‘rescate’ si tuvo factura.

Es como muy fácil volver a estar sano financieramente. Es como si te revientas toda la pasta que tenías en lo que te da la gana y cuando te dicen que tienes que pagar dices que no puedes o entrarás en quiebra. Entonces tus ‘amigos’ te dejan el dinero que necesitas para seguir adelante. Finalmente no lo devuelves alegando que ahora que estás saneado no es prudente o volverás a estar en quiebra.

Lo peor, lo que me pone la piel de escamas, es pensar que el Estado ha entregado, garantizado o avalado toda esta orgía de despropósitos, lo ha hecho en más de 330.000 millones para toda banca. ¿Donde estaríamos ahora si se hubiera destinado toda esa inmensidad de capital a ayudar a las pequeñas empresas productivas, a políticas reales de emprendedores, a la investigación y el desarrollo en campos tecnológicos o del conocimiento o, incluso, a rescatar a los ciudadanos que cayeron en las redes de la codicia y la riqueza de ladrillo?. Todo ese dinero destinado a crear un nuevo modelo de crecimiento o a estimular la economía en definitiva y no a enterrarlo en los balances de los que no tuvieron ningún cuidado.

Ser emprendedor no es cómodo y por eso debe ser crítico. No aceptemos lo que nos cuentan solo porque suena mejor. Las patrañas en celofán son igual de inservibles. Un emprendedor es un agente incómodo para la administración al preguntarse por qué tiene que pagar una cosa o acatar una decisión determinada, ya que ser emprendedor requiere un fuerte compromiso con la innovación pues precisa de ella para competir con empresas que estaban antes que él, ser emprendedor obliga a ser optimista, pues sin ese valor casi irreflexivo a veces no se conquistan nuevos territorios. Pero ser emprendedor exige ser crítico con tu entorno para facilitar la creación de riqueza y de supervivencia de un negocio a fin de crear empleo. No es lo mismo acudir al trabajo a las 9 y salir a las 5 a no tener hora de entrada ni salir nunca pues el proyecto que llevas entre tus manos requiere de concentración constante. Esa exigencia superior aborta cualquier imposición irreflexiva y te pone en alerta de la ineficiencia pública.

Entrevista en naranja

Hace unos días Diego Lorenzana me entrevistó para “En Naranja”, el medio de comunicación digital de la entidad financiera ING Direct. La verdad es que fue muy cordial todo el proceso. Hay quienes de las experiencias y críticas hacen acopio y con ellas buscan aprender. Carina Szpilka ha generado dinámicas y modos que se traduce en dar voz a quienes fuimos y somos muy críticos con el ecosistema bancario del que ellos forman parte también. La verdad es que esa es una de las vías por las que puede empezar la recuperación de una credibilidad que el sistema financiero perdió. Escuchar, conversar y aceptar la realidad siempre es un buen principio. Os dejo con la entrevista que trata de emprendedores, de finanzas, de redes, de inversiones y de modelos de negocio viables.

 “Un emprendedor ve la oportunidad de llenar la media botella que queda sin agua”. Un momento con… Marc Vidal

Marc Vidal es analista económico especializado en la nueva economía, inversor en empresas de base tecnológica, consultor de empresas internacionales, experto en redes sociales y reconocido bloguero financiero. Actualmente sus retos empresariales se engloban en IDODI.EU, un pool tecnológico que ofrece consultoría, tecnología e innovación especializado en el e-commerce. Está considerado como una de las 10 personas más influyentes de Internet en España y se ha convertido en un referente para los negocios que buscan establecerse en Latinoamérica. Es autor de los libros Crónica de una crisis anunciadaContra la cultura del subsidio y Una hormiga en París que se publicará el próximo octubre.
 

Vemos en tu blog que una de tus principales ocupaciones, a parte obviamente de emprendedor de éxito, es la de Analista Económico especializado en Nueva Economía; ¿puedes contarnos qué significa exactamente este concepto?

Estamos ante un cruce único en la historia entre la forma en que los modelos de producción y los de transmisión de conocimiento están cambiando de manera evidente nuestro entorno. Al igual que en la antigüedad el hombre empezó diversas revoluciones, hoy estamos viviendo otra, la digital, cuya diferencia con otros momentos de la historia es que se produce justo cuando también se está produciendo una quiebra en el modelo de transmisión del conocimiento. A este nuevo entorno lo llamamos Nueva Economía, en mayúsculas.

Un ejemplo es el mercado de la música, en el que fue la empresa la que introdujo la tecnología digital para reducir costes, pero al consumidor le seguía costando igual, y se olvidó que la clientela podía pensar por sí misma, y lo que era una sustitución se transformó en un cambio de modelo de producción en el que han surgido nuevas plataformas para escuchar música.

Ya no vendemos productos, proponemos servicios. Cuando me definen como analista en este campo se refieren al estudio y reordenación de la información para estructurar e interpretar datos referentes al mundo económico como tal, pero también basado en datos relacionados con las nuevas tecnologías y demás elementos cambiantes del nuevo mundo. En mi caso, soy analista porque estoy metido en el asunto. Emprendo proyectos que necesitan análisis de Nueva Economía. Todo va ligado.

Los principales expertos coinciden en que en España existe un grave problema de falta de cultura financiera; ¿cómo ves tú al ciudadano de la calle en conocimientos financieros?

La falta de cultura financiera no sería grave si no estuviéramos en manos de auténticos cazadores sin remordimientos¿Habéis oído hablar de las preferentes? La mayoría de la sociedad no responde de manera positiva y esa es una prueba. Muchos conceptos que están en boca y afectan al ciudadano, éste los desconoce hasta que le afecta personalmente, la mayoría de veces, de forma negativa.

La falta de cultura financiera no sería grave si no estuviéramos en manos de auténticos cazadores sin remordimientos. En este país se ha vivido una fase en la que todos sabían invertir y se lanzaban a la compra de viviendas de modo masivo e interpretaban su riqueza en base al tamaño de su hipoteca. Esos tiempos se han ido para no volver y ahora vemos que no tener conocimiento de lo que supone manejar inversiones es un problema.

¿Cómo podríamos mejorar este conocimiento financiero? ¿Sería bueno, por ejemplo, introducir materias como la Economía en los niveles más básicos?

Me duele ver como se castiga a los alumnos por cometer fallosEl problema radica en la base educativa. Igual que no se motiva a los más jóvenes a crear, innovar, emprender, excepto que lo hagas expresamente, no se imparte una educación básica que nos introduzca los conceptos necesarios para aplicar a nivel cotidiano. Saber de economía estaría bien, o mal. Vete tu a saber.

Lo importante no es saber de algo, es saber que hacer con ello. Creo que durante mucho tiempo se propagó el mensaje que ser un yuppie era cool, luego un MBA era trascendental y ahora parece que si no estás acelerado en algún coworking no eres nadie. Aquí se definen formulas formativas a golpe de anuncio televisivo.

Me encantaría que en la escuela enseñaran ética. La de verdad, la que permite a la gente a valorar a los que no lo lograron pero lo intentaron, a los que lo arriesgaron todo, a los que persiguen sus sueños. Me duele ver como se castiga a los alumnos por cometer fallos. La quiebra enseña y ayuda a reconstruir. A eso deberían enseñar en esa asignatura que falta.

En muchos de tus mensajes en Twitter (@marcvidal) lanzas mensajes de optimismo y confianza. ¿Es tan importante el optimismo para superar situaciones como la que estamos viviendo en España?

Un optimista ve el vaso medio lleno, el pesimista medio vacío, el realista ve suficiente agua para tanta botella y el emprendedor ve la oportunidad de llenar la media botella que queda sin agua.El optimismo es el principal motor que te impulsa a realizar tus sueños y desarrollar tus proyectos. Sin olvidar el realismo, el ser positivo es el que te permite creer en ti, creer en ese proyecto, creer en ese sueño. Se escucha más el temor del fracaso que el propio optimismo, convirtiéndonos así a nosotros mismos en el principal obstáculo.

Me he dado de guantazos con bancos como este y otros. No me he callado nunca y me ha traído más que un problema. Sin embargo, ser crítico, realista, revolucionario y algo incorrecto en lo político no está en contraposición con el optimismo. Yo siempre he pensado que debo serlo por obligación.

Al igual que un emprendedor es un agente incómodo para la administración al preguntarse por qué tiene que pagar una cosa o acatar una decisión determinada, ya que ser emprendedor requiere un fuerte compromiso con la innovación pues precisa de ella para competir con empresas que estaban antes que él, ser emprendedor obliga a ser optimista, pues sin ese valor casi irreflexivo a veces no se conquistan nuevos territorios.

Ser optimista a veces es no ser muy realista. No era realista quien dijo que inventaría un aparato para volar, seguro, pero lo hizo. Tampoco parecía muy realista pensar que un día el hombre no dependería de la luz del sol o del fuego para iluminarse, pero pasó. Ser optimista permite esas cosas.

Ahora bien, yo prefiero ser emprendedor, es mucho más que optimista. Un optimista ve el vaso medio lleno, el pesimista medio vacío, el realista ve suficiente agua para tanta botella y el emprendedor ve la oportunidad de llenar la media botella que queda sin agua.

Después de haber fundado una decena de empresas en tu vida, ¿cómo animarías a la gente a que se decidiese a probar suerte y emprender su propio negocio?

Creer en uno mismo, apostar por lo que se desea, por lo que se cree y no ser nosotros mismos la principal barrera para llegar a conseguirlo. El fracaso debe considerarse como una oportunidad, un camino con indicadores de los badenes que debemos esquivar.

El libro que publicaré el próximo otoño Una hormiga en París estará lleno de esas vivencias que me han indicado la ruta en todos los viajes como emprendedor, un libro testimonial donde ese ánimo se verá reflejado y lleno de experiencias vividas al lado de grandes personas que en su momento me animaron, me aportaron su punto de vista y nos contagiamos ese optimismo.

¿Qué consejos podrías darle a una persona que comienza a plantearse abrir su propio negocio?

La teoría casi lógica diría que tenga clara su propia idea, que estudie bien la viabilidad del mercado, que analice sus principales competidores, que se rodee del mejor equipo y que tenga un plan B. Que contagie al resto de su deseo e ilusión de emprender y consiga que se lo crean.

Yo le digo que ¡salte! Que persiga sus sueños y que si en ese camino se equivoca no pasa nada. Sólo le pido que apunte en un blog todo lo que hacía y cómo lo hizo. Luego, gane o pierda, si lo lee, verá las claves del éxito y el fracaso, pero sobre todo verá TODO lo que ha ganado y no será dinero.

¿Crees que en España tenemos potencial para crear empresas de venta de productos o servicios con un alto componente tecnológico como en Sillicon Valley?

La apuesta tecnológica en España no se ha producido todavía de manera decididaEn España hay mucho talento que convive con la falta de mecanismos que faciliten la puesta en marcha de empresas en vez de entorpecer su camino. La apuesta tecnológica en España no se ha producido todavía de manera decidida. Todavía es muy de cartón, una pose de administraciones y entidades financieras.

Toca crear un ecosistema que se hace poco a poco y arriesgando pero sobretodo vinculando universidad, administración, agentes privados y capital. Sin inversores no hay emprendeduría digital y en España ser Business Angel o inversor no es tan rentable como hacerlo en otros lugares. Eso debe cambiar y potenciarse es punto en concreto.

La gente debería saber que en USA no todo pasa en Sillicon Valley. New York, Boston, Miami o South Valley, fuera de la zona de influencia natural del Hollywood, de los negocios tech, hay vida. Debemos de ser capaces de replicar algo parecido. Un lugar donde la exposición y desarrollo de negocio sea factible a un nivel y otro donde el talento y desarrollo tecnológico se produzca tal vez en otros entornos. Estuve dos años allí y me quedó claro que negocio y tecnología son dos desarrollos paralelos que no se cruzan en USA.

Como empresario, ¿por qué sectores apostarías como claves para cambiar el modelo productivo español?

Proyectos con base tecnológica implementados en modelos cloud y capaces de gestionarse en entornos multiplataforma, en el long tail y de viabilidad muy escalable. No obstante una cosa es el modelo productivo y otro el modelo de crecimiento. El primero debe generar valores a largo plazo, no es sencillo.

El segundo debe modernizar procesos en cosas existentes. Las grandes empresas que generan empleo en España son empresas cuya base tecnológica no es Internet y depende de modernizaciones periódicas. Ahora bien, ese es el escenario en el que deberán moverse en breve no obstante.

Por último, me gustaría que les dieses un pequeño consejo a los lectores de “En Naranja” para que conozcan cómo pueden darle mejor uso a su dinero y, en definitiva, cómo pueden ahorrar.

Ninguna inversión es segura y nada es arriesgado por derivaciónMe permites barrer para casa (risas). Tras el susto vivido en Chipre muchos se preguntaron si era seguro tener un depósito. Tan seguro como cualquier producto financiero. Todo ha sido un desastre bíblico y alguien tiene que pagarlo. De no aceptar la crisis, pasamos a comerla cruda; tras no aceptar un cambio sistémico pasamos a una digestión keynesiana; de no aceptar una quiebra del sistema se pasó a los recortes; y ahora, de no querer trasladar el gasto se pasará a que paguen los que la fastidiaron.

Me queda claro que aquello que era tan seguro no lo es. No lo fue invertir en inmuebles que nunca bajarían, en el sistema financiero más robusto del mundo u opositar para funcionario que era ideal de la muerte. Nada es seguro y nada es arriesgado por derivación. Pasamos la vida ahorrando porque nos contaron que eso era lo que tocaba hacer y puede que te quiten parte de lo acumulado por orden divina, te compras viviendas como patrón inversor y descubres que al final te sale más caro tenerlas que no y te pasas la vida creyendo que Disney era un paraíso y resulta que también debía haber mala gente.

Yo casi siempre aconsejo la inversión corporativa, la de invertir en empresa. En rondas privadas de captación de recursos (nunca públicos) lo hacemos para mis propias empresas (en las que creo lógicamente) y en otras como en las que invierto como Business Angel también (en las que considero una opción viable). Si además son empresas de base tecnológica mejor y si tras ellas hay experiencia, las opciones mejoran. He creado un buen número con algún fracaso y éxitos notables y seguiré pensando que, visto lo visto, no es tan mala idea seguir apostando en ese tipo de inversiones.

Invertir en la Era Cero

Vivimos tiempos de incertidumbre. Que hacer con el dinero y como abordar su protección no es sencillo cuando los que hasta la fecha debían dedicarse a eso se han convertido en una amalgama imperfecta de frases incoherentes y muchas veces paradójicas. Ni banqueros, políticos, periodistas o catedráticos han sido capaces de dar alternativa fiable al riesgo actual. Vamos a intentar abordarlo. En mi opinión, lo de sacar el dinero de España no tiene sentido si no es de un modo estratégico y global. Es más seguro en algunos casos inverir en deuda alemana desde un banco español que lo contrario, es decir, invertir en un fondo francés o alemán que en realidad esté compuesto por deuda griega, portuguesa o española. Hay un futuro financiero complementario con el futuro emprendedor, tener datos y conocimiento sobre ambos es fundamental en tiempos de redes, nueva economía y tormentas.
Los futuros historiadores quizá utilizarán la expresión “Era del Cero” para referirse al presente periodo, comenzado con el colapso de los bancos irlandeses, antes de que la crisis financiera se ramificara en las múltiples facetas que exhibe actualmente. Gracias a la errada respuesta de nuestros llamados líderes, que en esencia han socializado las enormes pérdidas de los bancos, esta generación y la próxima se enfrentan a la tarea hercúlea de pagar las gigantescas deudas bancarias asumidas por los gobiernos soberanos. La crisis económica permanente es ahora la nueva normalidad, el resultado de estas políticas económicas mal concebidas que han dado lugar a un sector público hinchado, necesitado de impuestos crecientes a extraer de un sector privado exhausto y menguante.

La Era del Cero plantea un panorama muy complicado a aquellos afortunados con ahorros disponibles para invertir. Así, la Era del Cero se caracteriza por unos muy bajos tipos de interés oficiales, mantenidos artificialmente en esto niveles en un vano intento de estimular la economía. En consecuencia, los bonos de alta calidad ofrecen rendimientos próximos o incluso inferiores a cero. Para completar el cuadro, los crecimientos económicos están estancados en niveles próximos o inferiores a cero, mientras las tasas impositivas sobre el consumo, ahorro y trabajo se acercan a niveles confiscatorios. Sólo en el caso improbable de que comenzaran a aplicarse reformas radicales en pro del crecimiento, esto es, bajada de impuestos acompañada por reducción drástica del gasto público, podríamos imaginar un escenario que nos permita volver a la senda del crecimiento y la prosperidad.

Para invertir con éxito en la Era del Cero, los inversores deben cambiar el chip y modificar su perspectiva respecto a cuestiones que daban por supuestas en la previa Era de Prosperidad. En primer lugar, los inversores deben recordar en todo momento el adagio del sabio americano Will Rodgers, “Estoy más preocupado con el retorno de mi capital que con los retornos sobre mi capital” (I am more concerned about the return of my capital than the return on my capital). Las escandalosas ventas masivas de acciones preferentes a pequeños inversores no profesionales debería demostrar de forma definitiva que los inversores no pueden depender del consejo que le ofrecen sus bancos. Invertir en la Era del Cero requiere asesoramiento independiente, libre de los conflictos de interés típicos de las entidades bancarias.

En segundo lugar, como la Era del Cero se caracteriza por tipos de interés muy bajos y crecimientos económicos próximos asimismo a cero, es necesario reducir al mínimo los costes de inversión a fin de conseguir beneficios reales a lo largo del tiempo. Por ejemplo, si los bonos de alta calidad rinden únicamente un 2 ó 3% anual, es absurdo invertir en renta fija mediante fondos de inversión, cuyos gastos anuales de gestión ascienden normalmente al 1,5% o superior. De forma similar, unos gastos de gestión superiores al 2% en fondos de renta variable son simplemente excesivos, ya que irremediablemente absorberán a lo largo del tiempo las ganancias previstas en unos mercados bursátiles lastrados por la ausencia de crecimiento económico.

Defiendo tradicionalmente el uso de ETFs de bajo coste (Exchange Traded Funds) en lugar de fondos de inversión al uso, precisamente por este motivo. Sin embargo, los ETFs no proporcionan a los bancos el caudal anual de ingresos que sí les ofrecen los fondos de inversión, por lo que los bancos rara vez los recomiendan a sus clientes. Esto es así especialmente en este momento, con lo bancos bajo presión creciente para aumentar sus ingresos por comisiones a fin de paliar siquiera en parte sus muy deficientes cuentas de resultados.

Finalmente, en la Era del Cero no podemos esperar que la marea de crecimiento económico y altos tipos de interés asegure las ganancias de aquellos inversores pacientes que simplemente mantengan una cartera de valores bursátiles o fondos de renta fija. Para los inversores en renta variable, la ausencia de crecimiento económico hace probable que el precio de muchas acciones sea aproximadamente el mismo ahora que dentro de diez años. Para los inversores en fondos de renta fija, es probable que sus ganancias después de descontar las comisiones sean nulas mientras se mantengan los bajos tipos de interés actuales. Para invertir con éxito en la Era del Cero, los inversores deberán mantener sus ahorros en activos muy diferentes a aquellos que les proporcionaron buenas ganancias en la Era de Prosperidad que hemos dejado atrás, esto es, activos inmobiliarios, acciones y bonos en general.

Con este panorama, ¿a quién puede recurrir un inversor? Como los bancos centrales continúan su política de flexibilización cuantitativa, esto, imprimir más y más dinero para estimular unas economías moribundas, es probable que finalmente se produzca un aumento de la inflación. Éste ha sido el resultado de esta política a lo largo de la historia siempre que las autoridades monetarias han bastardeado las divisas a base de crear nuevas masas de dinero a una velocidad muy superior al crecimiento de la economía real subyacente. Estoy convencido de que los clientes deben mantener al menos parte de sus ahorros en ETFs de bonos con intereses ligados a la tasa de inflación, así como en oro, a fin de proteger sus ahorros si, como sospechamos, el fin de la Era del Cero se produce a través de un repunte sostenido de la inflación. Asimismo, en un mundo de crecimiento cero, los inversores no profesionales deben invertir en acciones sólo con el objetivo de obtener dividendos. El reciente fiasco de la salida a bolsa de Facebook pone de manifiesto una vez más que las acciones que no se sustentan en un dividendo seguro son muy arriesgadas, y experimentan fuertes bajadas si el mercado bursátil se posiciona en su contra.

En próximos artículos examinaremos otras estrategias e instrumentos que los inversores pueden aplicar para invertir con éxito durante la Era del Cero y construir así una reserva de ahorros con la que complementar las pensiones estatales, para las que sólo puede augurarse un futuro menguante.

BANCA INTUBADA

Hoy en mi columna de El Confidencial de hoy hablo de que "nuestro sistema bancario es un enfermo que precisa de respiración asistida y hoy por hoy no puede ser desconectado de la maquinaria que le permite vivir. (...) y que no sabemos a ciencia cierta que ocurrirá cuando se desconecten los tubos". Os invito a echarle un vistazo y a comentar allí o aquí.

¿Cómo pagar algo menos de impuestos de manera legal?

Dado que lo que nos espera es pagar más de modo “indirecto” voy a procurar dar algunos consejos para pagar menos de modo “directo”. Aun estamos a tiempo para reducir algo lo que se pretende embolsarse las Hacienda el año que viene. Será uno de esos años en los que hacer lo que sea legalmente por pagar menos impuestos está más que justificado. Según las medidas que este gobierno ha ido adoptando queda claro que, con nuestro dinero, lo único que de momento han logrado hacer es malgastarlo en medidas inconcretas, fuera de tiempo y, por supuesto, nada estructurales. Estamos a tiempo para que, la declaración del IRPF que haremos en mayo de 2010 sobre nuestra actividad de este año, sea algo más digerible. Nos culparán de alimentar el déficit público pero, que le vamos a hacer, años de lealtad soplan a favor de los lectores de este blog.

Oportunidad histórica

Cada vez es más evidente que esto ya no lo para nadie. Las inyecciones de liquidez han demostrado que el problema nada tiene que ver con la falta de moneda en el interbancario. El plan de rescate americano o británico se ha mostrado absolutamente insuficiente y ahora la bajada de tipos coordinada supone la última bala al aire. No quedan elementos financieros, económicos o políticos que detengan el nuevo ajuste, es cuestión de tiempo que todos se den cuenta. Hace años que venimos adelantando los acontecimientos y ahora volvemos en este blog a sentenciar lo evidente. La anestesia social que pretenden inyectar los grandes mandatarios en sucesivas reuniones y encuentros ridículos e inútiles no está surtiendo efecto. La gente empieza a estar desconcertada, las noticias se amontonan en una orgía de cifras que muestran un camino sin retorno hacia la recesión mundial y hacia una quiebra del sistema sin precedentes. El principio de 2009 será espantoso en los EUA. El segundo semestre lo será en Europa y emergentes.