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Ponte el despertador

Y llegó el infierno. Pero solo la puntita. Aun dolerá más sino hacemos algo. Todo sigue su impoluto camino hacia la parálisis. Depende de nosotros cambiar ese destino, de nadie más. Si alguien piensa que alguno de los que dicen liderar el asunto va a tomar alguna decisión acertada va muy equivocado. No están pensados para eso. Su tarea es mantenerlo todo como está aunque sea algo terrible. Estamos en manos de la generación política mejor preparada de la historia moderna para ese cometido: asegurarse que los cambios no les retiren privilegios. Partidos de siempre con los de siempre. Los que nos trajeron y nos acomodaron en el estiercol. Los mismos que ahora sin apenas sonrojarse se anuncian sabedores de la solución. Los “nuevos” que dicen ser diferentes pero que sus líderes ya estaban en política cuando yo estaba haciendo la comunión. Deben pensar que no tenemos memoria y tal vez no la tengamos. Atendiendo al desfile infecto de tertulianos y asalariados de la opinión genérica parece que así sea. Se han olvidado incluso de lo que ellos mismos decían no saber, no ver o, lo que es peor, de las acusaciones que vertieron sobre otros.
Me dicen mis amigos griegos, (ex directivos de empresas muy importantes) que fuera de Grecia no nos llega nada de lo que se está viviendo. Al parecer nos quedamos con la anécdota a trozos. La pobreza, la miseria y la indigencia se han apoderado de las calles y los conflictos de seguridad e higiene aumentan por día. El desastre es de tal calibre que la huida es absoluta. Me cuentan que las calles de Atenas están inundadas de vagabundos, drogadictos de una nueva sustancia que por dos euros la dosis te lleva directamente al otro barrio en seis meses y de humanos en venta. Me describen algo terrible que no vemos en otros países. Y me cuentan mis amigos griegos, que en Chipre, están peor aunque parece que la isla se la tragara el mar pues ya nadie habla.

Obviamente, en España cerraremos las televisiones y radios públicas, autonómicas y estatales, eso es cuestión de unos pocos años. Las reducciones de plantilla y los EREs que ahora protestan muchos son inevitables. Seguramente muchos siguen pensando que los medios públicos, como otras cosas, son derechos y no servicios. Posiblemente, tanto tiempo dando anestesia a terceros hizo que alguna dosis se la acabaran tomando ellos. Si yo fuera un trabajador de TVE o de TV3, en lugar de pasarme la mañana frente a las instalaciones de éstos gritando en defensa de un puesto de trabajo amenazado, me iba ordenando cajas, vaciando cajones y ganando tiempo sobre lo inevitable.

Y es que vivimos desnutridos culturalmente. Nos dan comida basura. Sino como se entiende que nadie se sienta “un poco mal” al emitir anuncios en sus medios (aunque sean privados) de parte de los que han masacrado las vidas de mucha gente. ¿Como se puede mantener una tertulia de radio teóricamente libre veinte segundos despúes de que se emitiera un anuncio de una entidad bancaria que ha robado miles de millones de euros a ancianos y familias sin cultura financiera?

El engaño consistió en mantener a una sociedad mantenida en una ilusión que los alejaba de la crítica social y el valor de tomar las riendas de tu propia existencia. Es absurdo, cuando no una actitud de pardillo, pensar que la clase gobernante establecerá mecanismos de información que permitan a los gobernados detectar claramente la estafa y humillación a la que se les somete a diario. Por lo tanto, no tiene sentido seguir pendientes de las decisiones políticas, de los medios de comunicación o de sus derivados, no vamos a ver nada más que píldoras que se evaporan rápido. Todo pasa pues nada permanece.

El tiempo se agota. Como sociedad no tendremos muchas más oportunidades de aprovechar un punto como este. Es hora de despertar, nadie nos va a llamar temprano para que lleguemos pronto a algun lugar. No hay lugar, sólo hay camino, el tiempo que cada uno le dedique es cuestión particular. Unos lo hacemos emprendiendo y persiguiendo sueños.

La catástrofe no es "cool"

Ya no me suele apetecer hablar de “crisis” o de lo complicado que está todo. Me deprimo y me obliga a hacer un doble esfuerzo a la hora de arrancar proyectos. Pero la realidad a veces pesa como el plomo. Y es que estamos iniciando la fase final de todo este asunto es algo más que visible. La pérdida de moral y criterio de periodistas, opinadores, siervos de la gleba y derivados, dejan en evidencia que algo se derrumbó definitivamente. Recién aterrizado en Estados Unidos alguien me cuenta que hace pocos días un miembro de una tertulia de la Cadena SER recordaba un texto que escribí hace cinco años donde explicaba lo que se nos avecinaba y calificaba de terrible el escenario futuro pues dependía de nuestra clase política ponerle remedio. Pasé de ser calificado en esa misma tertulia y por las mismas personas de “antipatriota” a ser referenciado por mis textos. Miedo me da la verdad. El texto en cuestión es el siguiente:

Una gran bola de mierda se acerca desde el horizonte. Lo hace sin remedio y a un ritmo uniforme. No tengo ninguna intención de asustar ni de ser catastrofista pero los ciclos económicos siguen existiendo y en este país los dos últimos acabaron en recesión, paro y crisis. A finales de 1992 y principios de 1993, en la que el PIB llegó a caer durante cuatro trimestres seguidos más de un 3% acumulado, la tasa de paro aumentó de un modo desconocido hasta la fecha. El crecimiento económico gira entorno a los conocidos “ciclos de los negocios”, que de acuerdo a la certeza histórica sabemos que suelen durar un decenio. España sufrió una pequeña recesión en 1981 y otra más grave en 1992-93. La economía española lleva 14 años de crecimiento ininterrumpido con tasas superiores a la media europea. El actual ciclo expansivo se inicio a finales de 1993 ante las crecientes perspectivas de entrada de España en la Unión Monetaria que provocaron que los tipos de interés cayeran rápidamente. La clasificación crediticia española alcanzó la triple A aumentando la confianza en la económica española. La caída de tipos del 13,3% al 3,0 % desató un tsunami inversor inmobiliario por parte de familias y pequeños ahorradores. El aumento de demanda, aceleró la construcción y esta incorporó al mundo laboral a casi un millón de personas y entre todos agigantaron el consumo y las importaciones.

Es preciso definir con corrección los elementos que acercan a nuestro país a una situación límite. La burbuja inmobiliaria ha sido animada en la creciente demanda de vivienda por parte de europeos, inmigrantes y pequeños inversores que, con sus sociedades patrimoniales de juguete, pretenden adquirir cinco o seis pisos para poder vivir de la renta por alquiler algún día. Derivada de esa burbuja hay otra en el sector de la construcción que supone el 17 % del PIB en términos reales. El 20% de los empleos creados en los últimos diez años en España, que a su vez son el 33% del que se ha creado en la UE de los 15, proceden de la construcción. Esas dos burbujas han hecho que emergiera otra mucho peor y que aun es prácticamente invisible: la burbuja económica.

La fuerte demanda de empleo funcionó como un imán para la mano de obra inmigrante que acudió masivamente dando un empuje al consumo y al propio mercado inmobiliario. En general podemos decir que España ha tenido un periodo larguísismo de crecimiento ininterrumpido gracias a la globalización, en sentido financiero (dinero barato) y también en sentido real (inmigración creciente), lo que le ha permitido compensar el impacto negativo de los precios del crudo y de la competencia internacional. El efecto se traduce ya en una economía recalentada, con una inflación superior a la media europea y por una pérdida de competitividad. La economía española es próspera pero su crecimiento es desequilibrado y poco eficiente. La dependencia en los tipos de interés debilita la capacidad de consumo y el parón inmobiliario por el sobrestock es ya un hecho absolutamente demostrable. España dependerá de que la zona euro recupere su dinamismo y crecimiento en los próximos dos años para poder aguantar el choque de una cadena de acontecimientos que ya ha empezado. En primer lugar, la burbuja inmobiliaria seguirá desinflándose gradualmente dejado de crecer y posteriormente descendiendo. Como reacción a esa caída de valor, el número de viviendas se reducirá, cosa que ya ha empezado a pasar según los colegios de Arquitectos que durante este último trimestre han notado un descenso de visados. Esa reducción de viviendas nuevas en construcción provocará una caída en la demanda de empleo en la construcción y un alza en el paro. Carpinteros, electricistas, comerciales, arquitectos, aparejadores, yeseros y en definitiva todos los profesionales relacionados con el mundo inmobiliario vivirán su peor momento desde hace mucho tiempo. Teniendo en cuenta que el peso de este sector es brutal, la demanda en consumo también se verá afectada. La eliminación de ricos virtuales se representará con el descenso de la venta de coches, viajes y elementos de consumo muy variados. El coste de los créditos hipotecarios tocará franjas desconocidas por los nuevos propietarios que se verán obligados a sacrificar parte del consumo corriente para poder hacerle frente.

Al reducirse el consumo y al aumentar el coste del dinero las compañías ralentizarán sus inversiones en espera del próximo ciclo expansivo con lo que su demanda de empleo bajará. Esta situación desembocará en un crecimiento negativo del PIB que alcanzará su punto más profundo a finales de 2009 o principios de 2010. Que sea más o menos dramático depende de la política. Esa desaceleración cíclica podría pasar simplemente por ser un período de bajo crecimiento, si la caída de la construcción se compensa con obra pública y si el superávit presupuestario supera el 1% del PIB, si se incentivan los nuevos campos de gestión industrial y, como se hizo en EUA, si se convierten en empresarios, autónomos o pymes, a esos miles de inmigrantes jóvenes que ahora son mano de obra barata, para que encuentren alternativas a la perdida de empleo que sufrirán en la construcción fundamentalmente. En definitiva, que esa enorme bola de mierda nos aplaste depende de nuestros gestores públicos en gran medida. ¡Que miedo!

Hace unos años aquí pusimos en evidencia que el FROB y su mecanismo de nacionalización encubierta de todo el sistema era un siniestro plan de expolio. Que la excusa de una crisis global y el acecho de su veneno servirían para hacerle ver a la gente que las cosas no pudieron evitarse. De insultar han pasado a certificar el desastre. Ahora bien, lo más duro del asunto es comprobar como, tras toda esa cháchara victimista actual se esconde una enorme incultura económica por parte de algunos líderes de opinión que están confundiendo más que ayudando. Ahora el miedo es glamour. Ser catastrofista es lo más “cool”.

La aprobación ayer del nuevo fondo de rescate bancario, el FROB, es el ejemplo más evidente de que la sociedad española está muerta, que sus dirigentes son unos irresponsables sin criterio ni perspectiva y que el sistema financiero español está quebrado de punta a punta. Hemos pasado del “mejor sistema bancario del mundo” a las intervenciones, a las fusiones obligadas, al rescate de cajas insolventes y, ahora, a los fondos antiquiebra. Un Fondo de Rescate que es un refrito del que ya tuvieron que activar urgentemente de la mano de los banqueros ibéricos, el Fondo de Adquisición de Activos Financieros, que resultó ser a la práctica un mecano extremadamente sofisticado para poner a buen recaudo los intereses de los más grandes y dejar a la intemperie a los más pequeños.

Lo que sabemos en estos momentos sobre el FROB es que tiene pinta de hurto legal. Zapatero y Mariano de la mano con la mayoría de banqueros han decidido gestionar en crisis para perpetuarla. El gobierno espera que las entidades crediticias no quiebren y que, si lo hacen, no se evidencie, de ahí el voto con el PP. El PP espera que sus amigos no sufran. El hecho de que esos amigotes sean unos ineptos, corruptos, inservibles y peligrosos ayudó al voto con el gobierno.

En realidad ahora lo que tocaba no era un FROB, ni un FAAF, lo que tocaba era dejar que algunos quebraran por haber contribuido dedicadamente a generar el pufo económico de dimensiones bíblicas. En lugar de poner ante la justicia a muchos directivos bancarios de este país por haber hurgado en nuestro futuro de ese modo indecente, se les premia con el dinero de todos y se les garantiza el trabajo de modo vitalicio. A cambio sólo se les pide que sigan concediendo capital y crédito a quienes toque hacerlo y cuando sea preciso.

Por cierto, ¿Cuánto costó el FAAF y cuanto cuesta el FROB? Difícil de saber, pero la traducción estructural de todo es espantosa. España lleva emitida deuda pública por valor de casi 60.000 millones de Euros para intentar pagar todo lo que tenemos entre manos, pero lo jodido es que esa deuda no ha habido manera de colocarla en los mercados externos. Una emisión que multiplica por 30 la que se emitió durante todo el año pasado y sin comprador externo. Habéis leído bien, 30 veces la del año pasado y estamos en julio.

Ahora viene lo mejor. Como la deuda no se ha podido colocar se han tenido que activar los sistemas de flujo que permite la normativa. Por un lado solicitar al Banco de España que la suscriba y por otro buscar el capital donde sea, aunque tenga que meter la mano en los fondos previstos para ayudas sociales o lo que sea. Como la morosidad aumenta por culpa de los vencimientos de deuda en casi un billón de euros y la gestación de problemas integrales del sistema bancario crecen sin reparo, se ha aparecido por “generación espontánea” un nuevo Fondo de rescate. El curioso y malsonante FROB.

Ahora bien, lo importante ya no es que en el sistema bancario español haya insolvencias retrasadas, quiebras escondidas y fusiones obligatorias, no, lo grave es que no se ha definido el uso real de ese fondo, no se tiene certeza de cual va a ser su reparto, el método de control y como piensan atender el ingente desajuste de deuda que se avecina en términos de Estado. A fecha de hoy, la deuda total de España ya debe superar el 175 % del PIB. No hay precedentes en el mundo que pueda compararse a esa barbaridad. Podemos obviarlo y pensar “que todo se arreglará” o asumir que eso tiene muy mala pinta.

La catástrofe ya está encima. Prepárense, aunque sin prisa, para el mayor colapso económico y financiero conocido por los que estamos vivos. Piensen que van a hacer con su dinero, como piensan poner en marcha su negocio o como van crecer. La cadena de sucesos no van a dejar lugar a los experimentos que durante cuatro años han ido llevando a cabo los operarios de la ciencia económica mundial. Se han limitado a lo más simple: emitir dinero, imprimir papel y generar más deuda. Mi hijo de seis años me cuestionó hace pocos días que era eso de la crisis. Le dije que era algo que sucedía cuando el mundo se queda sin dinero o con el dinero que tienen la gente, de repente, solo se pueden comprar cosas más baratas. Me contestó como la Reserva Federal o como lo hubiera hecho el Banco Central Europeo: pues ¿porque no hacen más dinero con el papel blanco que sobra en el colegio? Luego, al decirle que eso no se podía hacer pues provocaría que los billetes de verdad nadie los querría pues no sabríamos lo que es de verdad y lo que no, me miró como diciendo “no te compliques papá”.

La política económica es más complicada que la que nos han representado esta generación que hemos tenido la desgracia de vivir. Una generación que habla por los codos y lo hace a veces con un sentido miserable de la decencia. Hace apenas unos días, el tipo que me catalogó de “charlatán” en un evento en el que dije que la “cultura del subsidio” era un modelo social perfectamente organizado por gobiernos de todo signo y territorio, inclusive la Generalitat en su día, para controlar a la gente, ahora se apunta el título (por casualidad) de mi último libro y lo asciende a todos los listados de búsqueda en la red. Afirma que la cultura del subsidio está instalada en Andalucía y que eso lo pagamos los catalanes. Lo desconozco y sabe mal que se llegue a la simpleza tan burda del discurso. Hay de todo. Como también en Catalunya donde el subsidio se disfraza de otras cosas. ¿Cómo deberíamos llamar a los 300 millones de euros que le soplaron a SEAT para que se mantuvieran los miles de puestos de trabajo en su día cuando no eran necesarios para la producción resultante? ¿Cómo debemos definir los 50 millones de euros que le ha soltado la Generalitat actual (en plena fase de recortes) a una deficitaria e ineficiente Spanair para mantener una estructura aeronáutica que no se aguanta por ningún sitio?

Y es que si hace un lustro hablé de “una gran bola de mierda que se acercaba por el horizonte” ahora cabe hablar de algo peor. La bola ya llegó y a su paso lo ha desajustado todo, abriendo puertas y cajones. La situación española es tan grave que ni tan siquiera podemos imaginar. No tiene que ver con la política, ni con la economía, ni la crisis, ni sus valores. Esto es otra cosa. El nombrado nuevo modelo viene inexorablemente y no lo hace de un modo cariñoso. Viene de culo. La velocidad que ha adquirido y la escasa atención que le están dispensando los agentes implicados es de susto. Lo van a retrasar con decenas de apretadas de mano finales y con planes diversos, ajustes y recortes, pero el sistema no da para mucho más. Es cuestión de tiempo, unos pocos años tal vez, pero sin recuperación real de la economía no hay milagros que permitan pagar todo lo que ya nos hemos gastado. Sin generar nada que estimule una economía del futuro habrá sido imposible vivir un nuevo futuro.

A medida que se vayan evidenciando varios temas concretos y que la terrible cadena de sucesos en Europa transmitan la caducidad de la economía tradicional amparada en los productos financieros de siempre. Esos temas concretos son:

  1. El ajuste de la banca española se finiquitará con diversas nacionalizaciones tras tres años de tomadura de pelo con nombre propio llamado FROB. La generación de riqueza depende de la liquidez y ésta ha desaparecido pues se está utilizando para salvar unas entidades financieras que no son más que cadáveres. Hay varias cajas y bancos que van a quebrar de un modo u otro. Me da igual como le llamen pero sus ahorros no están a buen recaudo en según que entidades. Recuerden el texto que copié sobre el Fondo de Garantía de depósitos que no garantiza el retorno de los famosos 100.000 Euros de un modo tan claro.
  2. Imaginemos que un banco decide darle valor real a sus propiedades y estas resultan ser una décima parte de lo que dicen tener capitalizado como valor patrimonial. ¿Estaría en quiebra? Todos sabemos que la mayor parte del sistema financiero español depende de una valoración hipotecaria totalmente ficticia que no se va a corregir en décadas. ¿A que estamos jugando?
  3. Algo que aun no ha sucedido pero que sucederá. Cuando corra la voz, y lo será con causa y efecto, los depositarios de una entidad requieran sus ahorros, pues no se fíen de las operativas descritas y garantizadas con un patrimonio inmobiliario que está por asumir que sea cierto, y esta entidad deba paralizar la fuga de liquido, ¿cómo se llamará entonces eso? ¿cómo afectará al resto del sistema? ¿habrá servido de algo todo el apretado nuevo mapa financiero de fusiones y tragones? ¿no será que todo esto es una fábula de barrigones engominados que juegan a mantener su imperio de estiércol a costa de lo que sea? ¿no seremos nosotros ese “lo que sea”?
  4. La deuda hipotecaria privada es inasumible por millones de españoles que ya no ingresan. Eso lleva a la situación de insolvencia manifiesta de familias que ven como, mientras a ellos les quitan su vivienda, un banco que ha sido “rescatado” con el dinero de todos, concretamente 80.000 millones de euros, les arrancan lo que tienen.
  5. Cuando se evidencie que hicimos como Grecia pues durante años hemos ido taponando la sangría de gasto metiendo en cajones sin fondo facturas sin pagar y deudas contraídas, la Merkel nos crujirá vivos.
  6. Cuando ya nadie pueda engañarnos con las cifras del turismo y se sepa que proviene de un plan turístico low cost que no es capaz de aportar valor en muchos casos y que el modelo no se está repensando salvo contadas excepciones.
  7. La crisis de consumo es la traducción evidente de una falta de trabajo y del aumento del paro. No se puede esperar mucho más de una economía que se reventó su plan de estímulo económico que tuvo que ser para modificar el modelo antiguo y crear uno nuevo, en el famoso e ineficiente Plan E.
  8. Ya no quedan balas y ahora todo depende de nosotros y de nuestro plan para salir de esta. Plan personal y plan social, pero planes lejos de la opción política existente o venidera. Ni unos ni otros, ni los minoritarios ni nadie nos va a ayudar a salir de esta. La clase política está rendida y sin ideas.

 

Vivimos tiempos apasionantes y de cambio, sin rumbo a veces, pero con un enorme potencial. Los cambios si son reales son dolorosos, aprovechemos que este va a ser el cambio de mayor duelo de la historia contemporánea para hacer algo positivo que ofrezca a nuestros hijos algo en lo que maravillarse de nosotros. Surgirá un nuevo escenario de empresa y producción mucho más cercano a la inteligencia que al producto.

La revolución del conocimiento surgirá del valor de las cosas y no del coste de las mismas, será el momento de las grandes factorías de ideas, de pensamientos, de dudas, de estructurar la fabricación en base a su precio esencial y no tanto al especulativo, de emprender para convertir los sueños en realidad. En esta nueva era, en este nuevo ecosistema plagado de ideas, en ese nuevo mar en el que deberemos navegar, los que antes entiendan que deben impulsarse con vientos desconocidos, los que sepan que es tiempo de veleros y no de lanchas motoras, esos sobrevivirán, crecerán y serán mucho más felices. Los que escuchen a sus mandatarios, a esos dirigentes aparentemente perdidos, a esos que cambian sus previsiones una y otra vez, los que esperen de ellos que les ayuden a sobrevolar este momento crucial de la historia sufrirán mucho más.

Cortocircuito social

Escribo camino a Los Ángeles para cerrar un importante acuerdo. Lo hago pensando en lo que se avecina. Hace años comenté que por el horizonte se avecinaba una enorme bola de mierda. Poco después hablé de quiebras bancarias, cierres de empresas y aumento de paro que multiplicarían por cinco los que había entonces. Más tarde empecé con lo de que la cosa se ponía fea en los circuitos bancarios, en los ayuntamientos y derivados. Ahora todo eso es ya una evidencia y el peso de lo cotidiano es tan alto que no podemos ni respirar. Hoy no voy a hablar de emprender, ni de huir, ni de internacionalizar, ni de redes sociales, ni de nada. Lo volveré a hacer mañana, hoy estoy bajo de moral.
Esta noche he hablado con un amigo en Grecia que dirigía una de las empresas más importantes de Tesalónika. Ahora se dedica, tras desayunar en casa de su madre, a tirarle piedras a cualquier coche oficial que pase frente suyo. Lo hace en equipo y rodeado de parados y embargados cada día durante cuatro o cinco horas. Como uno tiene amigos en medio mundo a veces hago la ronda para ver como andan. Ayer hablé con otro amigo, este portugués que vive en Oporto. Me describía su vida. Nadie mueve dinero, crece el trueque y los parados no se ocupan por no tener que facturar con el 24% de IVA que ahora les imponen. Quien sabe cocinar cocina a quien sabe cortar el césped, y éste se lo corta a quien tiene ropa que vender. Poco a poco se está desintegrando el modelo tradicional del capital y el valor asignado. Resulta que como no se puede pagar a los funcionarios, éstos se están convirtiendo en inspectores que lo inspeccionan todo para generar multas que subvencionen sus propios puestos públicos. Una cadena que sólo conduce al desastre.

En España las cosas no serán muy distintas me temo. Ahora ya sabemos que las elecciones serán en noviembre. No lo serán por un aspecto político, ni tan siquiera por que la evidente pérdida de sintonía entre el PSOE y la ciudadanía sea insoportable, que tampoco es para tanto, sino porque la segunda fase y definitiva del deterioro del modelo económico español se acerca irremediablemente. De acuerdo que “no nos dejarán caer”, seguramente no veremos la evidencia de la suspensión de pagos de la mayoría de organismos públicos, pero si notaremos la estrechez financiera.

Que hay que emprender, fijo, que hay que pensar en hacerlo fuera, lo recomiendo, pero que independientemente de eso vamos a asistir a la deconstrucción de una sociedad que se alimentaba de sus propia desidia y de sus márgenes comisionados también. Emprendiendo uno se enfrenta al sistema e incomoda al establishment también. Bienvenidos a la era de los recortes y de los pagos tributarios.

Hace unos días me confesaba un directivo de una entidad financiera española: “si la gente supiera la verdadera liquidez que tiene el sistema no se lo creería”. Y a todo eso la gente salió a la calle y se habló mucho de ello. Ahora algunos regresaron a sus ordenadores, otros a sus reuniones de barrio y la mayoría a un limbo líquido donde se regeneran las pasiones. Veremos en breve como todo esto del 15M y ahora 19J no era más que una mota de polvo que empezó a matizar un modelo social que va a tener que escuchar si o si a grupos sin portavoces ni líderes. El nuevo modelo requiere a los de dirigentes de siempre aunque ahora muchos digan que “han escuchado al pueblo“. Los indignados sólo es gente harta, exhausta de tanta humillación y en pleno proceso de recuperación de sus sueños.

Os dejo con el video que emitió hace pocos días France 2 sobre todo esto. Lo han subtitulado, pero os recomiendo que escuchéis el tono y la frecuencia de la voz en Off. Mañana volveré a intentar dar las claves de cómo tirar para delante, pero hoy no he sido capaz. Por mucho que hagamos el agujero es tan profundo y oscuro que nos engulle inapelablemente. Les pasa a irlandeses, griegos y portugueses y nos va a pasar a nosotros, a los italianos, belgas y derivados. En ese planteamiento de incerteza siniestra hay que poner los tacos y preparar el punto de partida.

Generación embargada

Es complejo estar de acuerdo con el ejercicio de ocupar plazas y calles sin norma ni ley. Es difícil mantener la defensa de la movilización que supone pues la calle es de todos y en su ocupación indebida se confrontan algunos derechos fundamentales de los que pagan sus impuestos. Tal vez sea así, pero ¿cómo protestar ante la mayor humillación que puede vivir un pueblo? ¿Cómo responder al expolio de los sueños? ¿Qué se de debe hacer cuando el sistema ha generado un modelo de respuesta legal para que todo parezca inevitable cuando no lo es? En Francia lo hicieron con los Bondy Blogs hace muchos años y resultó el embrión de las peores revueltas que había vivido ese país desde el mayo del 68.
Los campamentos pueden estar liderados por individuos que piensan y defienden temas que están a años luz de mis planteamientos, de hecho debaten modelos de gestión política y económica que pueden parecerme ridículos en muchos casos y puede, también, que el proceso en el que se encuentran sea considerado una pérdida de energía. Puede, pero también puede que esa sea la manera de visualizar una respuesta más o menos organizada que debe mantenerse. Quedan millones de litros de anestesia por vomitar. El cloroformo se ha inyectado de tal modo que aun en la más absoluta de las miserias y en la mayor esclavitud vital, muchas personas siguen pensando que “esto no está tan mal” o que “la crisis pasará cuando llegue el PP al poder”.

Las acampadas deben seguir si cumplimentan una función representativa y simbólica de un movimiento social que se articule en otros escenarios de manera efectiva. Lo deben de hacer vinculadas a una comunidad fundamentalmente digital y que proporcione acciones puntuales y efectivas, que pongan en jaque el modelo y el sistema en algunos momentos y que obligue a las oligarquías que nos gobiernen a pensar que las cosas se pueden poner muy feas para ellos. Permanecer en una plaza acampado discutiendo propuestas políticas que no llevan a nada, por muy legítimas que sean, no sirve para articular un ecosistema de valor para los que realmente tienen problemas nutritivos cada día y los que entienden que eso es por culpa de la ineficiente y delictiva actitud del establishement.

Utilizando el territorio natural de este modelo de protesta, las redes, donde no hay líderes, donde la tendencia de uso y la creación de opiniones es parte del talento global y la inteligencia colectiva, se puede articular un grupo de activistas menos “politizado” y más ejecutivo. El sistema no se va a quebrar cultivando nabos en los parterres de las plazas ocupadas, ni tan siquiera va a lograr generar una empatía demasiado grande a menos que vuelva a actuar de manera desproporcionada un Conseller idiota. El actual modelo, el que entre todos hemos engordado, solo cambiará si la protesta encaja con aquellos que la ideología no es su motor, sino su estómago hambriento.

El cambio social, cultural, político vendrá de la mano, como en otros países, de los desesperados. Aquellos que no tienen nada que perder son los que impulsarán ese trance y lo gestarán en entornos más globales, menos políticos y más diáfanos. Sucederá que las comunidades no ideologizadas se llevarán por delante a los que ahora “lideran” estos espacios urbanos. Así, una movilización se convertirá en movimiento. Sucederá cuando muchos de los que aun tienen que metabolizar el somnífero lo expulsen. Será cuando, gracias a que unos pocos idealistas mantuvieron esos territorios de debate ciudadano acampados, los más desesperados saldrán a la calle de verdad y lo harán organizados gracias a las redes. Como dije, las redes señalaron y los medios tradicionales difundieron desde el principio. Eso fue así y negarlo es negar la evidencia.

Este país requiere de criterio en la protesta. Considero que si bien es correcto y estimulante reaccionar ante la tomadura de pelo lírica que estamos viviendo, también es cierto que la crítica limitada a crujir el sistema capitalista es un error pues aparta a mucha gente del “proyecto despertador”. Veamos, si es cierto que en este país hay una generación perdida por culpa de estar hipotecada hasta el infinito y que un millón de personas ya han perdido su vivienda por embargo, también lo es que estas mismas personas cayeron en el juego que el sistema les ofrecía. Que cada uno atienda sus apuestas es justo, ahora bien, que con mi dinero se cubra la quiebra de los bancos por haber financiado esas operaciones no lo es.

Cuando se exige que no se mantenga la deuda a una familia que es embargada por no pagar su hipoteca se obvia un factor clave: el contrato suscrito por acuerdo es bilateral. Ambas partes pactaron un precio, un coste y un valor de depósito. Si eso pudiera compartirse en las pérdidas (eliminar la diferencia de valor embargado sobre deuda pendiente) también sería preciso aplicarlo en tantas operaciones de beneficio especulativo. Si quiero que el banco asuma mi desajuste a la baja lo justo sería aportarle una parte del beneficio cuando lo vendo por más de la deuda pendiente. Eso parece absurdo pero no deja de ser el juego a la inversa.

Ahora bien, como ese contrato está establecido en base a una libertad de acción de banco y cliente, no entiendo por que, una vez se ha visto que los bancos financiaron operaciones ruinosas y pisos que ahora valen la mitad del dinero prestado, tenemos que pagar su mala cabeza. Digamos que estoy de acuerdo en que cada uno aguante su vela y, si tu piso vale menos que lo que debes haber calculado mejor o haber leído a quienes dijimos que no lo hicieras, asume tus decisiones, como también estoy en contra en que las entidades financieras no deban asumir su miseria y sean ellas las beneficiarias de las ayudas que los que pierden pisos no perciben. Cobrar socialmente las deudas pero no sociabilizar las ayudas. El insulto es de tal calibre que dan ganas de quemar las tarjetas de crédito.

La banca en España no ha caído porque la están soportando los españoles con sus impuestos vía FROB y otros artilugios como no revalorar el coste auténtico de su patrimonio no vendido y si financiado. Sabemos que no cubrirán ese reajuste y procederán a valorar una quita tarde o temprano del préstamo que soporta el Fondo en cuestión. Cuando eso pase, y sin emitir más deuda extraordinaria que no sea para refinanciar la dispuesta, el asunto lo acabarán pagando los españolitos de a pie. Con eso sólo es suficiente para negarse a aceptar los embargos por impago. No está justificado que el contravalor posterior a la venta sea inferior y eso obligue a tener una deuda eterna, pues la métrica del mercado está prostituida por la narcotización contable que vive la banca.

Yo sigo con mis trece. Me niego a que con mis impuestos se financie el mayor robo organizado vivido por este país y otros de nuestro entorno. Creo que la protesta social debe mantenerse y organizarse, hacerse grande y ampliar su espectro ideológico hasta perderlo en gran medida. El gap es que España necesita unos 150.000 millones de euros extra para recapitalizar su sector bancario y solo lo logrará tomándonos el pelo de nuevo a todos. Lo hará vía impuestos, reducción de servicios y con acrobacias políticas que lo justifiquen. No lo va a proporcionar ningún inversor privado, sino que lo tendrá que hacer el FMI y la UE por lo que deberemos aun más dinero, lo que a la larga seguirá hipotecando el futuro de este país. La ideología no cabe en este asunto, entra de lleno en la miseria y en el cierre de un modelo que debemos reinventar desde la calle y con ímpetu emprendedor.

Apoyo las acampadas, pero les exijo un mayor espíritu conciliador con los que no pensamos como ellos, un pensamiento capaz de entender fuera de sus planteamientos a los que cuando nos acercamos nos sentimos expulsados por un modelo asambleario que se pasa horas discutiendo la manera de asamblear.

Quiero emprender y que se emprenda, que se dinamice un modelo de crear empleo, que se de respuesta empujando, que lo hagamos todos, que respondamos a los políticos con algo más que ideas, con actos, con más que pancartas, con espíritu de sacrificio y que no se mire mal a quien, de buena fe, arriesga su patrimonio todos los días para que su vida mejore en un afán por emprender un negocio, muchas veces poco rentable y otras capaz de ofrecer una vida mejor a mucha gente.

Ser emprendedor y acampar ahora no parece algo lógico. Si queremos que este país reaccione, debemos caber todos en esa protesta, cada uno en su medida, pero sin protocolos, normas y jerarquías. Apoyo a los acampados pero sacudan sus prejuicios (que los tienen) pues no es hora de ideología sino de emprender, de activarse y de descloroformizarse, y no tengo claro que en esas tiendas de campaña de marca se esté despertando una sociedad.

El 46 por ciento de los parados lleva más de un año buscando trabajo sin éxito, un 10 por ciento más que el año pasado, lo que agrava su situación personal y el peligro de exclusión, ha advertido hoy Cáritas. “Es el desempleo del desempleo, personas que llevan cuatro o cinco años buscando trabajo y que caen en la más profunda desmotivación, desestructuración personal y fractura social”, ha advertido el secretario general de la organización, Sebastián Mora. Prueba de este fenómeno de “desesperanza” es el hecho de que, en un año en que el desempleo ha seguido aumentando hasta afectar a casi 5 millones de trabajadores, el número de personas que ha pedido ayuda a Cáritas para encontrar empleo ha descendido en un 12 por ciento. Mora ha destacado estas cifras en la presentación del informe de los Programas de Empleo de Cáritas en 2010, que revela que la organización asistencial de la Iglesia Católica ha atendido, asesorado y formado a 83.952 personas, de las que un 20 por ciento han conseguido un puesto de trabajo.

Como si nada...

Es tremendo que pasen los días y con ellos el mayor insulto a la inteligencia al que se pueda asistir. La nimiedad informativa sobre el asunto de las cajas es lírico y que no se den datos exactos de lo que supone todo en general para cada uno de los ciudadanos una estafa. Hace años que algunos denunciamos el absoluto fraude que suponía hablar de sistema financiero robusto cuando estaba en insolvencia manifiesta en el mejor de los casos y en quiebra en el peor.
Se han ventilado el modelo, lo han desvalijado, se montaron un fondo de ordenación que no era más que un ordenado método para rellenar el agujero de unos organismos ineficientes y falaces con el dinero de todos nosotros. Ahora nos dicen que el capital necesario es de miles de millones y no pasa nada. La gente atiende a las noticias, a la lectura de los periódicos pero no pasa nada. En unos minutos, como el que no quiere la cosa, la crónica es la de “como se está atendiendo una plaga de mosquitos en Guinea Bisau” o “como se enfrentan a las proclamas independentistas de no se que estúpido diputado catalán”.

Yo ya paso de la didáctica. Me maté con eso. La subida tributaria es una evidencia, pero la reducción de servicios es inminente. El modelo municipal y autonómico en España ya está en suspensión de pagos técnicamente pues no responde a la ley de morosidad ni a los plazos que la legalidad exige. Todo se va ajustando como un siniestro juego del “tetris”, pero no hay más remedio.

El nuevo escenario se va apareciendo tras la niebla de “la recuperación inminente”. Lo que me preocupa es que gubernamentalmente no tenemos mucho que esperar. Los que ahora mandan han tirado la toalla, por fin se han dado cuenta de que todo el asunto está en la mayor de las desolaciones, que lo que se aventura no es, en el mejor de los casos, lo mismo por los siglos de los siglos. No hay dinero para regirar el calcetín, no hay fondos para atender un cambio de modelo que ya no se produicirá de manera inmediata. Los que quieren mandar y que todo parece indicar que lo harán, si me lo permiten, me dan más miedo todavía. La indigencia intelectual de sus dirigentes públicos es para ponerse a temblar. Los escuchas y descubres que no tienen puta idea de lo que dicen, que usan frases hechas y utilizan términos para salir del cuestionario incómodo. Se quedan tan anchos cuando creen haber pasado la pregunta de turno.

Tras tanto sacrificio, tras tanto esfuerzo, este país se aboca a la obligación de “rescatar” el sistema financiero. Es humillante escuchar las cifras retocadas que hablan de beneficios virtuales, de grandes ingresos y ventas de partes, cuando en realidad (sin fusiones) la inmensa mayoría de las cajas estarían quebradas, y para que no suceda, se le inyectará un dinero que no merecen. Son responsables de creditarlo todo, incluso lo increditable.

Uno de los lectores de este blog dejaba un comentario que resume bien lo indignante del tema. Mientras que todos vamos a pagar el absoluto desastre en la gestión de todos estos elementos, ellos se dedican a reducir servicios. Es de locos. El comentario decía:

“Hace un año y medio a mi empresa el banco nos retiro la capacidad de gestionar cheques, pagares, certificaciones, confirming…. Hace seis meses nos retitaron una linea de credito avalada por un deposito en efectivo (el acuerdo de basilea me dijeron…dos años sin dar beneficios no podemos dar credito). ayer me llamaron del banco para “informarme” que por la nueva ley de domiliaciones bancarias (50 dias para devolver un recibo) nos cancelaban el servicio de domiciliaciones bancarias a clientes. A partir de ahora tengo que cobrar a mis clientes en efectivo. Esto es de vergüenza.”

¿Quién lo pagará?

Este es el artículo que hoy he publicado en El Confidencial. Trato de reflexionar sobre el montante que nos va a caer a todos y en como, sin más remedio, debemos tomar medidas cada uno para afrontar el reto personal de salir de esto, ya sea emprendiendo o aceptando la realidad. Espero que os guste y os animo a comentar también en el foro de Cotizalia.

A medida que avanza la legislatura hacia la penosa parada técnica de nuestra economía, la decisión que parece haber tomado el gobierno es el de esperar. Esperar a que la ciudadanía se ajuste a la nueva condición de “increíble clase media menguante”. El ejecutivo apuesta por un final de la crisis a medio o largo plazo y contempla la posibilidad de llegar a unos comicios electorales en pleno estancamiento generalizado. Una parálisis que no haría más que desangrarse por la parte de las prestaciones sociales que cada vez serían menores atendiendo a la imposición europea de reducir el déficit. Sabemos que nuestra presidenta Angela Merkel le ha dicho su subalterno Zapatero que o adopta medidas severas o se va a liar la de San Quintín.

Como el gobierno sabe que no hay opciones, ha decidido apostar por rebajar la tensión política. Salgado y su troupe ya han tirado la toalla en cuanto a sacarnos de este barrizal. Es así por no poder emitir más deuda que dope el crecimiento ibérico y, en consecuencia, todos ellos han entendido que lo mejor es esperar que pase el temporal sin llegar a la fractura social. Asumen que no hay nada que hacer salvo rezar por tal que los españoles se acostumbren a su nueva condición, algo que parece está pasando. ¿Alguien ha comparado como estamos con respecto a hace un par o tres de años? Si la comparación es con hace cinco minutos el cambio no es tan brusco. A eso me refiero y en eso confían.

En algo coincido con el gobierno: no hay que estar todo el día dándole vueltas a la misma noria, hay que cambiar el chip quejica y llorón. Sin embargo discrepo en el motivo. Ellos consideran que silenciando la crítica todo volverá a su cauce tarde o temprano, volveremos a un crecimiento económico a medio plazo que borrará toda esta penuria, y esperan que eso suceda sobrevolando la abulia actual. En mi caso lo que aconsejo es dejar ese llanto y esa queja sobre las políticas que no llegan y aceptar la realidad para tomar decisiones lo antes posible. De la crisis no vamos a salir, ya salimos hace tiempo. Esto no es ninguna crisis, esto es el nuevo escenario donde hay que aprender a moverse. Cuanto antes lo aceptemos mejor. Piénsenlo por un momento, imaginen que esto es lo que hay. ¿No se pondrían en marcha? ¿no dejarían de esperar que algo pasara? ¿no provocarían que lo que tenga que suceder, suceda por su propia acción? Pues eso…

No se van a adoptar medidas dolorosas que ayuden a dinamizar el tema, pues Zapatero quiere a toda costa no aumentar la conflictividad social. Está logrando que mientras en el resto de Europa salga todo hijo de vecino a la calle a protestar a cada anuncio de recortes, aquí no pase nada. Sabemos que por temas de mutación molecular reciente, los españoles somos de poco protestar, o mejor dicho, de poco protestar a menos que nos toquen las vacaciones. Han retirado los famosos 426 euros y ni mu. No hay intención de empujar a favor de las reformas estructurales dichosas, ni la laboral ni la de las pensiones, eso desequilibraría el asunto de la paz y podría levantar de sus sofá a toda la sociedad.

No va a suceder pues las dosis de cloroformo se están suministrando de manera consecuente y con muy buena predisposición. Supongo que el gobierno actual ha asumido que le queda una tarde en el circo y otra en el zoo. Otra cosa es que pretendan tener un final de fiesta lo más tranquila posible. No es gusto de nadie tener una calle convertida en un cráter volcánico y un final de legislatura y mandato como el que tendrá Papandreu.

Pero, ¿dónde está la clave del asunto? ¿por qué mientras todos salen nosotros seguimos dentro? ¿por qué nos va a tocar la fea? Será por cosas como que en España se anuncia que abonará un 5% en la emisión de bonos y logra que se adelanten las rebajas. Ahora ya todo el mundo sabe que nuestro tesoro no tiene interés para nadie más que para nuestros propios bancos que se están atiborrando de bono nacional. Nos cuentan que estamos “en la línea prefijada y que colocamos toda la deuda que emitimos” pero no nos dicen que ya no podemos emitir más y que tenemos unos vencimientos que alcanzan el 24% del PIB de nuestro país durante el 2011. Vamos estimulando el problema como si fuera una bola de nieve.

España anuncia que reduce el déficit pero no nos cuentan a costa de que elementos. Evidentemente que gastamos menos, pero hemos estado emitiendo deuda hasta el límite para sufragar el diferencial, hasta que Angela dijo basta. Ahora toca disfrazar el asunto. La deuda privada está en un punto de no retorno, si ésta se transfiere a la banca y, por derivación al FROB, estaremos quebrados. Europa lo sabe y procura que no se evidencie la insolvencia de nuestra economía por la cuenta que les trae, aunque lo utilizan para redimir las ansias de gasto de nuestro ejecutivo y sus derivados autonómicos.

Cuando se dice que los mercados financieros acorralan la economía española no se confiesa el verdadero motivo. Estamos entre la espada y la pared por la mala cabeza de unos cuantos. De todos. Los que se inventaron leyes del suelo perniciosas y los que las satanizaron. Todos. Ahora tenemos un grado de desconfianza sobre nuestra economía que va a costar evitar. La falta de seriedad de nuestra perfil internacional responde al retraso en las reformas. Ha pasado un tiempo precioso y ahora lo vamos a pagar.

Se nos dice que la desconfianza proviene por rumores e informaciones  equivocadas. Nos dicen que la deuda pública tampoco es de las más altas por lo que no se comprende esa falta de credibilidad. No nos cuentan que la verdadera razón no es tan sólo la deuda privada, que también, sino la evidente recesión formal, que no técnica, que vivimos en términos de crecimiento.  Hemos entrado en un escenario viciado: sin crecimiento por encima del 2% no se puede reducir el déficit y además, por culpa de no poder endeudarnos más no es posible acometer políticas de estímulo económico y sólo adoptar ajustes, lo que a la larga fabrica más parados y menos crecimiento. ¿Será por eso que los inversores “atacan” la deuda pública española? ¿No será que la credibilidad de nuestra economía está en entredicho por todos los elementos que la conforman? ¿No tendrá que ver que no se genera empleo y no se toman medidas efectivas? ¿No tienen la pegajosa sensación que en España no gobierna nadie? ¿No tienen la escalofriante sensación que en España los bancos de la oposición están vacíos? En ocasiones veo muertos.

Les aseguro que, a veces, cuando miro hacia allí (donde las pensiones se alcanzan con ocho añotes de “trabajo”) no veo nada. La economía española es prisionera de los mercados pero no porque los mercados sean una especie de cepo marrullero, sino porque atienden a una debilidad manifiesta de nuestro sistema. Una gasa débil sujeta nuestra banca por mucho que sigan apareciendo informes que digan lo contrario.

Veamos una correlación sencilla: Tengo una caja medio muerta que liquidar. Eso evidenciaría la profundidad del problema. Mejor no la cierro, mejor la fusiono con otras más pequeñas que diluirán el agujero. Las pequeñas aceptan pues están finas también. Para ello me invento una cosa llamada FROB que pagaran los paganinis de siempre (usted y yo) y voy limpiando la cara del sistema financiero. ¿Cómo? Fácil. Cojo cuatro cajas y les digo que reduzcan su tamaño, incluso tanto que parece surrealista. Sin embargo esa reducción, en lugar de ahorrar costes, los aumenta y pido al FROB miles de millones. ¡Curioso suceso! Para colmo, les digo a los fusionados que el coste de la “ayuda” es de un 8%, el cuádruple del coste objetivo de sus operativas antes del dichoso Fondo de Ordenación. Es decir, que tenemos media banca española financiándose con un crédito “cofidis” y con la certeza de que no van a poder pagar ese montante. ¿Por qué no lo van a pagar? Básicamente porque necesitan recapitalizarse por valor del 15% del PIB. Si sumamos los 100.000 del FROB y los 120.000 que le va a costar a la banca la “valoración” inmobiliaria de sus activos, el total es la cuarta parte larga del PIB de todo el país.

Imaginemos, por decir algo, que no pagan. Vamos, que no pudieran. ¿Adivinan quien pagará la merienda? ¿Están dispuestos a pagar con sus impuestos (que subirán progresivamente) el desastre de estos inútiles? Si las cajas no pueden capitalizar el valor de sus activos y tienen que pillar de donde sea y, evidentemente no atender los vencimientos del FROB, ¿cómo sufragará la deuda contraída por el gobierno para dicho Fondo? ¿A que van teniendo una idea? Quebrar no quebraremos, rescatados oficialmente tal vez tampoco, pero que nos van a quitar hasta la tarjeta de socio de la biblioteca démoslo por seguro.

Tests sin estrés

Cuando el gobernador del Banco de España dice que “el sistema bancario español se sometió a pruebas de solvencia más exhaustivas que el de Irlanda” ¿qué quiere decir? ¿acaso está insinuando que cada país se ocupó a su manera de adaptar las normas de control para que no salieran demasiado mal en general? ¿no será que la mayoría se pasó por el forro el verdadero valor de esos exámenes? Por cierto, como dice mi hijo de cinco años: “¿sabes papá que dos menos tres da uno?” Está claro que el análisis de mi pequeño Max olvida porque lo desconoce un detalle importante, el valor negativo del resultado, pero, ¿a que se parece mucho al método utilizado por los banquitos y banquetes?
Cuando nos explicaron en que consistían los tests de solvencia hace unos meses, la mayoría de analistas dieron por buenos los fundamentos de los análisis. Pocos, no recuerdo más que tres o cuatro economistas, dijeron con argumentos que esos ejercicios de estrés eran para Dummies. Si nos paramos a mirar en que consistían y a quien le dejaban el valor de catalogar los activos de los que disponían, todo fue una farsa de niveles líricos. Es como si a mí me piden que me haga un test  de estrés de mi capacidad económica y me permiten catalogar mis activos como yo quiera, que deje de analizar mi liquidez real y la valore en base a lo que espero tener y, además, no revierta la deuda invertida de alguien que me ha facilitado mi propio endeudamiento (léase  aquí la soberana). Si atendemos al hecho claro de que la banca que evidencie su mala salud pierde toda credibilidad y confianza, y ese es su nutriente principal, ¿parece lógico que ninguna forzara la máquina del test a fin de que no saliera nada “feo”?

Y ahora en España la banca deberá publicar información trimestralmente sobre la exposición del sector de promoción construcción con los porcentajes de crédito de dudoso cobro y las garantías para afrontar su posible deterioro. Si quieren se lo digo yo mismo y se ahorran una pasta en consultores, o mejor que se lo diga cualquiera de los gestores de cobro de las entidades que descubren el insignificante valor de cuanto dicen poseer en sus balances patrimoniales. Incluso, si me apuran pueden decírselo muchos clientes. Es como una merienda infantil con payasos y todo.

Pero la mofa no se termina ahí. El gobernador, que yo creo que necesita litio, pues unos días dice algo tremendo y al siguiente lo intenta calmar. Algo parecido a lo que suele hacer Almunia. Tal vez no tenga que ver con ninguna disfunción y es un modelo de telegenia inventado por algún publicista innovador que permite equilibrar la opinión público. El gobernador dijo hace pocos días que “hay que hacer todo esto porque cuando la percepción de la realidad es mucho peor que la realidad misma, la mejor reacción posible es explicarla con todo detalle”. ¡Eso, eso! que lo expliquen, que nos muestren esa realidad mucho mejor de la percibida, igual que en Irlanda. ¡Que lo hagan igual!

Parte de la trampa a la que juega la banca española es que, aunque se sometió a las pruebas de manera “más exhaustiva” que la irlandesa los datos que ofreció sobre la exposición al riesgo inmobiliario era erróneo. El hipotético grado de detalle y transparencia sobre este patrón es algo inexistente. El valor de los activos inmobiliarios que maneja el sistema financiero español es un insulto a la realidad. Si lo fijan en su justa medida, vivirán un estado de levitación general. En definitiva es la trampa a la que juegan las autonomías que dice poder cuando no pueden.

Veremos que pasa cuando la banca explique en detalle su situación al mercado utilizando las referencias que solicitan por ejemplo en UBS sobre la recualificación de valor de todo ese patrimonio no vendido, el embargado y el por embargar. ¿Qué pasará cuando ofrezcan trimestralmente información adicional normalizada sobre su cartera hipotecaria minorista y sobre las necesidades de financiación y las estrategias de corto, medio y largo plazo? Ya les respondo, ¡nada!

Ya se cuidarán todo el tiempo que puedan de hacer malabares contables. Tarde o temprano a alguien no le van a salir las cuentas y el FROB ya no podrá ser usado por más tiempo. El riesgo que la banca no cubra los créditos al más puro estilo “Cofidis” que tuvieron que pedir para acceder al FROB, y esta deuda contraída con el Estado no se pueda devolver, es alta.  Tengamos en cuenta que el Estado no puede emitir más deuda (Europa nos apretaría los genitales financieros), por lo que el único remedio será subir los impuestos para pagar el desaguisado bancario de este país. ¡Ah bueno! Que el desajuste es un poco culpa de todos, de los bancos por dar crédito y de la gente (los que pagarán el pato) por pedirlos por encima de sus posibilidades, etc. ¡Ya!, pues aunque parece que podría ser una buena lección para pisitófilos y hipotecófagos, la verdad es que la poca razón que tenia la banca se les fue por la cloaca justo en el momento en que no reconocieron sus deudas y nos las pasaron a nosotros a través de las “ayudas del gobierno” y el dichoso FROB, permitiendo el mayor robo social que ha vivido nuestra sociedad desde la época de los sumerios, pues todo eso lo pagamos los santos anónimos.

Entre las barbaridades que reparte el amigo que “gobierna” el Banquete de España destaca la que se refiere a que “en los tres años de crisis, el sistema financiero español ha resistido razonablemente ya que se han intervenido sólo dos entidades de pequeño tamaño”. Definitivamente nos toman por tarados. La banca ha resistido, por decirlo de algún modo, por la vía de la obligación política. En este país se intervinieron entidades delictivas, en claro ejercicio penal de sus ejerciente, y otras que estaban en situación de insolvencia manifiesta fueron “invitadas” a fusionarse, para que al final pasaran cosas dignas de fenómenos poltergeist: la fusión de cuatro entidades acaba siendo de un tamaño menor que la mayor de las iniciales. En principio eso vendría a demostrar que esa fusión lo que busca es sanear y reducir costes, por lo que debe haber cerrado oficinas y despedido empleados. Pues no, aunque redujera oficinas y empleados, que los redujeron, precisaron del FROB 1,2K millones de euros para gastos de fusión. O sea que después de sumar para mejorar, reducir y equilibrar, encima precisan un montante similar a un una quinto de Plan E para tapar el boquete que tenía la grandota. Por decirlo finamente: la roja tenía la liquidez como un bebedero de patos.

Tengo claro que no nos enteraremos de la situación real de la banca a menos que al gobierno se le complique todo el resto de “bebederos”. Dependerá del tiempo y de la capacidad que tenga Zapatero para convencer a los mercados de que sus reformas están logrando lo esperado y el déficit se va reduciendo, de que la deuda privada no trascienda demasiado o la pinten del mismo tono pastel que la pública o la bancaria. Todo está conectado. Por eso es posible que si los ataques a la deuda persisten y alcanzamos la temible rentabilidad del 7%, entonces, el tema se desajuste por falta de credibilidad del sistema y empiecen a caer todas las partes como en un castillo de naipes. Todo descansa encima de un tremendo polvorín con detonador. Si no encontramos la combinación o se corta el cable adecuado esto saltará por los aires. A los encargados de tomar medidas que ofrezcan credibilidad para salvar el entuerto de llegar a una rentabilidad del bono español inasumible se les acaba el tiempo, cada vez tendrá menos capacidad de maniobra y menos herramientas para reaccionar. Tic, tac…

Fortalecer a la banca "in vitro"

Que el mundo del análisis económico se ha vuelto loco es una obviedad. Hemos llegado a extremos de difícil digestión. Hace algún tiempo hablé de las apuestas en mercados que se hacen a las catástrofes, pues ahora se pueden encontrar opciones de inversión sobre las especies de animales que puedan desaparecer a partir de un accidente medioambiental, un casino siniestro.
Sin embargo, lo que parece un juego de bufones es todo este ruido sobre que la banca española y europea ha superado los controles de solvencia de la semana pasada. Está claro que la prensa económica está en manos de becarios a los que le piden hacer mil funciones estos días, por lo que el análisis de la documentación al detalle es una quimera, ahora bien, que los jefes de inversión de muchos gestores patrimoniales estén aceptando como buenos esos informes es para ponerse a temblar.

No sólo con respecto a que la banca española ha jugado a maquillar sus números delante de las narices de todo el mundo. Han contabilizado los activos inmobiliarios por valores que ni el Tato se puede creer, que sólo interesa al interesado, que se han puesto de FROB hasta el culo y así cualquiera y que si por si fuera poco, se han metido la deuda soberana por donde han podido a fin de que esta no fuera perjudicial para los intereses respectivos. Pero eso lo han hecho todos en Europa.

Las pruebas de solvencia de la Unión Europea han ignorado la mayoría de las carteras de deuda soberana de los bancos pues los reguladores decidieron no someter a examen los títulos de las carteras en sus entidades prestamistas. Es decir, no se han contabilizado las grandes pérdidas y sólo se aplican a las carteras de negociación, por cuanto no se considera ninguna suposición de impago. Eso es trampa. Todo esto ya hacía un tufo horrible, pero tras la publicación es más nocivo aun. Pero ¿a quien conviene decir la verdad esta vez? A nadie. Ahora sería un drama. Es tan sencillo hacer que quede bien en “plástica contable” cualquier cuadrante, que no sé porque se le llama “prueba de solvencia”.

Por ejemplo, los creadores de crédito tienen alrededor de 90 por ciento de sus bonos gubernamentales griegos en sus carteras de banca europea y 10 por ciento en sus carteras de negociación. Eso no lo digo yo, lo dice Morgan Stanley por ejemplo.

Cuando aparecen las sombras, los afectados sólo tuvieron que hacer una reducción valorativa de bonos en su cartera de banca por si hubiera alguna duda sobre la capacidad de un Estado de pagar por completo su deuda o de hacer pagos de intereses. De manera que los bancos que manejan deuda soberana europea como los españoles se han librado de apuntar ese desfase, como se han salvado de otras rebajas. ¿Cómo se puede permitir que el valor de los activos patrimoniales de uno mismo lo valore uno mismo? Es como si para avalar un crédito que le solicitamos a un banco, el tasador de nuestro patrimonio fuéramos nosotros mismos. Yo me pido un crédito de 3 millones de euros avalado por una hipotética propiedad de 30 m2 en la periferia de Castellón por ejemplo, valorado, según mi propio criterio en unos 5 millones de euros. Además me pido un crédito al mismo banco que me ha de dar el valor de solvencia por valor de otros 3 millones. Total, tengo un Tir de los buenos, dispongo de un valor patrimonial garantizable de más de 8 millones.

A pagar más por menos

Como sabemos, España redujo el sueldo de los empleados públicos y congeló las jubilaciones con la idea de disminuir el déficit público. Es evidente que esa tendencia de reducir costes laborales será adoptada tarde o temprano en el sector privado. Sin embargo, esa política de austeridad no todo el mundo piensa seguirla del mismo modo, incluso algunos, están determinando acciones completamente contrarias.
Desde que el banco central instara a las cajas de ahorros con problemas, a fusionarse, éstas han requerido más de 10.000 millones de euros del FROB. La consolidación de las cajas costará unos 50.000 empleos que en gran medida supondrán la aceptación de jubilaciones anticipados o EREs encubiertos.

Por poner un ejemplo, Caixa Catalunya, una entidad crediticia dotada de algo más de 62.000 millones de euros en activos, asignó una partida de 1.250 millones de fondos públicos para respaldar su fusión con otras dos cajas. Una de las curiosidades es que, tras la fusión de las tres, la entidad resultante será menor que la mayor de las mismas antes del matrimonio forzoso. ¿Curioso? Pues como todo lo que rodea este asunto del saneamiento financiero español, una “sofisticada” falacia organizada desde el propio gobierno, con la inestimable ayuda de los implicados multilaterales, y que ha supuesto al final un gasto que pagaremos todos y que no ha hecho más que simular como activos, un patrimonio que no vale nada y un fondo de maniobra que proviene de las ayudas solicitadas hace dos meses al Fondo de Rescate.

Hoy se publican los datos de las pruebas de suficiencia de media banca europea y la española saldrá bien parada. ¡Como para no salir! Es como si a mí me hacen una prueba de solvencia sobre una deuda que tengo adquirida, y para quedar bien en dicho examen aporto el valor de mi vivienda y un apartamento como si estuviéramos en 2006, me olvido de que el precio actual, y por consiguiente su valor patrimonial como activo, que es mucho menor y lo asigno a la ecuación. Además, como al despejar la dichosa incógnita sigue saliendo en negativo, aporto como fondo de defensa patrimonial un crédito que he solicitado para “ajustar” mis asuntos. El resumen es tan escandalosamente ridículo que insulta a la inteligencia. Obviamente con activos sobrevalorados y créditos puente mi “aparente” y “puntual” situación financiera es más que óptima, cuando en realidad es una soberana mierda.

Ahora bien, si fuera sólo por eso podríamos decir que el asunto estaba descontado, pero es que el expolio social no ha terminado. Mientras medio país deberá ajustar sus salarios a la baja, al más puro estilo “funcionario del estado”, otros hacen todo lo contrario gracias a la necesidad de tener un sector (el financiero) lo más tranquilo posible.

Como decía, hay una entidad en mi tierra, que en la ejecución de esa acción sobre las prejubilaciones, ofrece al personal mayor de 60 años la posibilidad de aceptar el 95 por ciento de su sueldo hasta los 64 años. La combinación de esa caja y otras dos catalanas permitirá a los trabajadores de entre 56 y 59 años recibir el 85 por ciento de su sueldo más una suma única de 31.000 euros si dejan de trabajar. Además, todos ellos recibirán una suma única de 20.500 euros, con aportes por retiro en el marco de un acuerdo que constituirá un modelo para las negociaciones en otras cajas. Es decir, esta será la jurisprudencia del gasto desmedido para que las “bajas colaterales” del mundo de las cajas no se altere y el paro consiguiente no se traslade a la calle. Es una clara contradicción con la reducción de costes y con el posible alargamiento de la vida laboral.

Es humillante que algunos (habrá excepciones) de los irresponsables cajeros de sucursal de barrio que sabían que vendían productos financieros de pocilga y que lo único que les importaba era como acumular comisiones en plena carrera por el beneficio, en los tiempos del Cayenne y duplex en la playa, en los tiempos que hasta los churreros derribaban su churrería y se convertían en promotores inmobiliarios, en los tiempos de la risa que precedió el llanto, esos, esos banqueros de pacotilla se llevaron buenos montantes a costa de fondos ruinosos y paquetes de inversión sin sentido a personas que ahora lo han perdido todo. Esos tipos son los que, encima, con mi dinero, se van a jubilar antes y a todo trapo. Obviamente no son todos, pero alguno lo hay, como también mucho “rico Express” que dejo de serlo para pasar a “miserable Express”. Cosas de la vida.

Esperemos por el bien de todos que no se utilice el dinero público para financiar los retiros anticipados. Me temo, no obstante, que aquí vamos a pagar los de siempre. Si el dinero para las prejubilaciones lo pagan los bancos, quiere decir que parte del FROB era para financiar estas operativas, por lo que si ellos no cubrieran el montante lo deberían de asumir el propio Estado, subiendo impuestos y reduciendo servicios. Si el descalabro lo comprara algún banco dispuesto a comerse el marrón del FROB impagado de un grupo de cajas, entonces quien lo pagaría serían los clientes de ese banco que verían caer los rendimientos de sus productos financieros. Si eso lo paga el estado directamente está claro quien paga. Pues eso, ¡a pagar!

Cuatro Bofetones

En mi columna de hoy en El Confidencial he intentado sintetizar en cuatro puntos las noticias negativas que sobre España y su economía han salido en diversos medios y bajo diferentes interlocutores. Desde la recomendación de evitar deuda española hasta las amenazas de rebaja en el rating sino se ponen en marcha las restructuraciones del sector financiero ibérico, pasando por los avisos de que el exterior dificilmente ayudará a nuestra economía pues tampoco está para muchos bríos o que en el BCE acusan a Zapatero de muñeco de cera inmóvil. No obstante en el último párrafo hago referencia a algo que quiero rescatar: 

"la recomiendación de que en las conversaciones de bar, pasillo, salón o gradería sobre la crisis y su futuro inminente, apuntéis el nombre y fecha de quien ahora niega que esto vaya a empeorar o que afirme que estamos en franca recuperación. Hacedlo, no sea que sean de los que, como ahora, niegan haber dicho que no estallaría la burbuja inmobiliaria o que España no entraría en crisis. Son los que en 2006 seguían comprando pisos y tachando de apocalíptico a un servidor y a otros tantos. Yo recuerdo su cara de tabique entonces, recordad sus caras ahora porque se les van a poner de color gris cemento. Al tiempo."

“dÉficits”

Según el premio Nobel de economía Andrew Michael "Estados Unidos se enfrentará a una recuperación de la recesión muy prolongada pese a la inyección de efectivo del Gobierno destinado a programas de estímulo y al sistema bancario". La verdad es que no hay que tener ningún galardón nórdico para darse cuenta que la cosa no está ni mucho menos encarrilada. El menor consumo americano imposibilita su recuperación. Otra cosa es que ese método caduco sea el mecanismo idóneo para salir de la misma. Consumir por consumir sólo trasladará en el tiempo el desencadenante y sus consecuencias. El problema no es tanto de reconducir el modelo de uso de la producción sino en establecer el verdadero valor y profundidad del problema: la economía norteamericana ha perdido casi nueve millones de empleos.

Las heridas de la economía americana que le llevarán a retrasar la recuperación son otras. Por un lado el déficit presupuestario que se amplió en 221.000 millones de dólares llegando a más de 1,4 billones de dólares, algo inédito y que se acerca a puntos de difícil retorno. La situación no es relativamente distinta a la española por ejemplo. Por otro, el aumento de parados limita la recaudación impositiva y los programas de estímulo y soporte social aumentan rápidamente. Aunque pueden parecer efectos muy parecidos al nuestro, la diferencia entre EUA y nosotros es su capacidad para poner en marcha políticas activas desde todos los escenarios ya sean públicos o privados.

Los números del déficit presupuestario son espantosos. Este déficit se debe a algo más que el gasto excesivo, sino también a la recesión en si misma y no se quiere aceptar como elemento estructural del déficit. No entrar en ese asunto y seguir pensando que la recesión está pasando es arriesgado puesto que, cuando los estímulos se deban de abandonar, el déficit y la deuda no podrá reducirse pues el tejido productivo estará todavía enfermo.

Cabe estimar como positivo que los comparables con febrero de 2009 son buenas relativamente. Se cae menos rápido pero se sigue cayendo. Es la fórmula que se utiliza en España por ejemplo para dar la impresión que se está frenando la caída. Si algún matemático o físico quiere ayudarme a ser didáctico lo agradeceré. Me gustaría mostrar gráficamente que seguir cayendo y hacerlo más lentamente es lógico después de una descenso muy duro y que es normal que éste se vaya moderando pero que “porcentualmente” sigue representando una caída similar en términos prácticos.

Un ejemplo claro. Ahora que los estímulos americanos se han frenado el déficit de febrero sumó 222.000 millones cuando la previsión de los “expertos” consultados hablaban de 180.000. En un informe emitido el 5 de marzo, la Oficina de Presupuesto del Congreso, un organismo independiente, calculó que el déficit de febrero sería de 223.000 millones, es decir, acertó. Ahora bien, la recaudación y otros ingresos subieron 23 por ciento curiosamente, representando el primer aumento de entradas desde abril de 2008, pero el déficit aumenta. ¿Curioso?

  • Por cierto, en EUA el Senado llegará a un acuerdo por el cual crearán un fondo 50.000 millones de dólares con aranceles procedentes de firmas financieras que pueden incluir a Goldman Sachs Group Inc. y Citigroup Inc. y que será usado para cerrar instituciones en quiebra. Igualito que nuestro FROB. Igualito…

BANCA INTUBADA

Hoy en mi columna de El Confidencial de hoy hablo de que "nuestro sistema bancario es un enfermo que precisa de respiración asistida y hoy por hoy no puede ser desconectado de la maquinaria que le permite vivir. (...) y que no sabemos a ciencia cierta que ocurrirá cuando se desconecten los tubos". Os invito a echarle un vistazo y a comentar allí o aquí.

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Empieza la fiesta. Caixa Catalunya acaba de solicitar 1200 millones al FROB para hacer frente a la fusión que tiene en marcha con Caixa Tarragona y Caixa Manresa. Se ha pasado seis pueblos. El máximo permitido por el fondo en cuestión es del 2% de los activos ponderados por riesgo, en el caso de la caja roja serían 750 millones. Empieza el goteo de miserias que mostrará el estado real de los bancos y cajas de este país. Nuestro sistema financiero está en quiebra y la gente no es consciente de que ha estado al borde del colapso absoluto. Eso se paga y poco a poco iremos ajustándolo. En su último número, The Economist ya advertía que la mayoría de las cajas de ahorro españolas desaparecerán tras el aterrizaje que vamos a sufrir. Respecto a los bancos aseguran que la mayoría de los bancos vivirán un "estrangulamiento de sus resultados". Resulta que aunque hay dinero en el sistema a través de inyecciones públicas, este está estancado en una especie de charca de dinero virtual. 

Pero, ¿Por qué pasa esto? Veamos el motivo. El dinero es la gasolina del sistema. ¿Qué ocurriría si de pronto en todas las estaciones de servicio no se dispensaran ni una gota de combustible? Colapsaría. Sin embargo lo peor no sería ese grifo cerrado, lo verdaderamente más duro tendría que ver con la falta de conocimiento sobre cuando volverían a servir gasolina. Ese es el verdadero problema, la incertidumbre. En el sistema bancario es lo mismo.

Los bancos compran dinero en pasivo al precio más bajo posible y lo venden en activo al precio mayor que pueden. Es decir, lo que ellos ganan depende del tipo de interés que marca el precio de mercado de su producto a la venta, o sea el dinero. Cruda se come la verdura y sabe amarga. Los tipos actuales son los más bajos de la historia, de hecho nunca los veremos por debajo del valor existente sencillamente porque es imposible. Por ese motivo las entidades bancarias y las cajas están perdidas. A tres meses su tipo responde a poco más de un 0,5% y a 10 años la rentabilidad no supera el 3%. La ruina.

Pero además, aquí tenemos nuestro propio calvario doméstico. Sabemos que el problema de las cajas es que durante una década financiaron el "boom" de la construcción, aprovechando su fuerte presencia local, y ahora poseen el 56% de los préstamos hipotecarios del país, mientras que el 20% de sus activos provienen de los préstamos hechos a los propios promotores inmobiliarios. Es cierto que las cajas aún no tienen problemas de solvencia manifiesta, pero los tendrán en breve y tendrán que recurrir al dinero público. Antes de primavera las cajas meterán la mano en el fondo de 99.000 millones de euros que el Gobierno ha puesto a disposición para reestructurar al sector sin contemplaciones ni vergüenza y, no sé si como dice The Economist la mayoría se esfumarán, pero tengo claro que la mitad de ellas acabarán desapareciendo o serán absorbidas por instituciones más sólidas. La parálisis que está viviendo el sector de las cajas de ahorro traerá más restricciones para el crédito lo que retrasará la recuperación del propio sector. El volumen de préstamos disminuirá entre un 10 y un 20% hasta 2011. El consumo caerá y con ello el paro no hará más que crecer. Seguimos cuesta abajo.

Sobre Banca y Deuda

Ya supimos el verano pasado que un tercio de las cajas españolas agotó en sólo seis meses los avales públicos destinados para aliviar sus cargas financieras. En aquella merienda se fundieron 36.000 millones para lograr liquidez. Los avales son un mecanismo de apoyo a la banca que se fijó tras la caída de Lehman Brothers. Del dichoso Frob emanan 100.000 millones, los cuales acabarán colocados todos en diversos productos, principalmente en fusiones y rescates. Lo complejo del asunto es que para lograr esa ingente cantidad de dinero, el Estado debe emitir deuda y esperar que esa deuda la compre alguien. Dicen que en el Consejo de Ministros a la Salgado la llaman la ministra comercial, pues está todo el día intentando colocar nuestro stock de bonos en los mercados internacionales. De eso y otras cosas hablo hoy en El Confidencial, espero que os guste.

FROB, FROB, FROB

La aprobación ayer del nuevo fondo de rescate bancario, el FROB, es el ejemplo más evidente de que la sociedad española está muerta, que sus dirigentes son unos irresponsables sin criterio ni perspectiva y que el sistema financiero español está quebrado de punta a punta. Hemos pasado del “mejor sistema bancario del mundo” a las intervenciones, a las fusiones obligadas, al rescate de cajas insolventes y, ahora, a los fondos antiquiebra. Un Fondo de Rescate que es un refrito del que ya tuvieron que activar urgentemente de la mano de los banqueros ibéricos, el Fondo de Adquisición de Activos Financieros, que resultó ser a la práctica un mecano extremadamente sofisticado para poner a buen recaudo los intereses de los más grandes y dejar a la intemperie a los más pequeños.