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El cambio de modelo económico no depende sólo del gobierno. También es asunto tuyo.

El cambio de modelo económico no depende sólo del gobierno. También es asunto tuyo.

Cuando ponemos en análisis quién y cómo se debe iniciar el cambio de modelo de crecimiento económico de un país como el nuestro, normalmente apelamos a directrices políticas que no se llevan a cabo y que sí se deberían de tener en cuenta. Lo comparamos con otros países del entorno para comprobar hasta que punto no estamos en la senda correcta. Aunque no debemos abandonar los requerimientos a quienes tienen funciones políticas para facilitar los negocios, modificar el modelo productivo y hacerlo más competitivo, hay una gran parte de responsabilidad del asunto en la otra parte, la de las empresas y, por derivación, de sus empresarios, directivos y trabajadores.

La necesidad de un Ministerio del Futuro.

La necesidad de un Ministerio del Futuro.

En los Emiratos Árabes hay un ministro de Inteligencia artificial. Un cargo que ejercerá el político Omar bin Sultan Al Olama y que abarcará nueve sectores socioeconómicos: transporte, espacio, energías renovables, agua, tecnología, educación, medio ambiente y tráfico. Detrás de una noticia efectista se esconde, en mayor o menor medida, la voluntad de abordar estratégicamente todos los dilemas y retos que genera la incorporación de la tecnología futura.

La solución definitiva: un algoritmo al frente del Consejo de Ministros.

La solución definitiva: un algoritmo al frente del Consejo de Ministros.

Por experiencia puramente personal, cuando hablo con expertos en Inteligencia Artificial, me cruzo con dos tipos o categorías bien distintas de éstos.  Se trata de los tecno-optimistas y los tecno-pesimistas. Los primeros están convencidos de que la respuesta a todos los desafíos humanos de cualquier tipo, médicos, organizativos, empresariales, económicos, sociales, políticos, lingüísticos o culturales, serán mejorados, solucionados inclusive, gracias a la intervención de la Inteligencia Artificial. Por otro lado, los tecno-pesimistas creen que la Inteligencia Artificial no traerá nada bueno ya que está destinada a robar el empleo humano, a aplastar la creatividad, estropear la imaginación y a acentuar las desigualdades de este mundo.

La transformación digital de nuestro mundo y el papel urgente de la política.

La transformación digital de nuestro mundo y el papel urgente de la política.

La velocidad es importante. Las prioridades son la clave. A pocos minutos de que el mundo que conocemos se de la vuelta como un calcetín, los responsables, por decisión popular de ponernos a salvo, siguen con sus debates endogámicos en la mayoría de los casos o de cosas que se antojan de escaso valor para cuando la tormenta llegue. Cuando llegue, que llegará, puede ser un simple chaparrón o un huracán fuerza 4. Dependerá de cómo se prepara a una sociedad y a sus estructuras económicas para ese día. De poco va a importar alguna de las ‘trascendentes’ medidas que se están proponiendo o postulando si cuando se tengan que implementar no quede tejido donde hacerlo.

El riesgo que corremos cuando la Transformación Digital pública es pura cosmética.

El riesgo que corremos cuando la Transformación Digital pública es pura cosmética.

Las preguntas son sencillas. ¿Tiene España un plan para el impacto de la Inteligencia Artificial en la sociedad? ¿Tenemos un plan para que la transición entre el empleo que se genera ahora y el que va a precisarse en menos de cinco años sea lo menos traumática posible? ¿Qué leyes sobre economía circular se están preparando? ¿Se ha previsto legislar en aspectos como la economía colaborativa? ¿Hay alguna comisión trabajando ya en el estudio de la tributación robótica? ¿Quiénes y desde que ministerio se está analizando el coste que tendría una renta mínima universal?

El crecimiento sin timonel y la urgente digitalización del modelo productivo.

El crecimiento sin timonel y la urgente digitalización del modelo productivo.

Hace unos días, tras la conferencia que ofrecí en el World Trade Center de Barcelona durante el I Forum Cárnico dedicado a la innovación y la transformación digital, el presidente de una de las principales empresas del sector me aseguró que el riesgo de que la robotización destruya empleo en España es todavía escasa y que eso, si sucede, pasará dentro de varias décadas. Le respondí con datos que me sirven para empezar este post. Desde 1996 la destrucción de empleo en el sector manufacturas por efecto de la robotización en España ronda el 38%, superior al sueco, coreano o alemán por ejemplo. Más adelante recuperaré estos datos.

 

Penalizar el cambio de modelo de crecimiento económico

Para los que todavía consideran que la economía ‘se está recuperando’ porque empiezan a venderse más pisos, las hipotecas aumentan y los bancos están ‘saneados’ este artículo no tiene mucho sentido. De hecho les sonará a un canto tecnológico que habla de un mundo que no va con ellos. Sin embargo, si eres de los que piensan, como yo, que no hay nada que recuperar, que el futuro se está definiendo en los países donde se ha comprendido el valor de un nuevo tiempo y dónde las opciones de conquistarlo pasan irremediablemente por aceptar un punto de inflexión histórico que ahora llaman crisis pero que algún día, con perspectiva, llamaremos revolución, entonces si, este es tu post.
Entre los que definen el tiempo actual como un mal paso, una situación temporal a la que hemos llegado por ‘agotamiento’ del consumo o porque ‘tocaba’, se encuentran la mayoría de quienes deberían de liderar los procesos de cambio o, como mínimo, estimularlos. Los otros, somos los que disfrutamos de la dificultad que supone enfrentarse al reto de escalar en los términos de nueva economía, de abrazar a la tecnología como hicieron nuestros antepasados en otros momentos de la historia y de convertir este escenario digital que nos rodea en el motor de una sociedad mejor y más automatizada.

En ese concepto sofisticado y complejo de Nueva Economía aparecen infinidad de modelos de negocio, procesos económicos e, incluso, dinámicas políticas y sociales. Entre ellas destaca uno que, por su dinamismo e ilusión, lidera en muchos casos la difícil carrera por la modernidad, por asumir el futuro inminente y, en muchos casos, el propio día a día presente de los países que se esfuerzan en encabezar la innovación y la sociedad del conocimiento. Las llamadas ‘startups’.

Hay quien en eso de poner palabras y siglas no ven más que un párrafo de sus discursos cansinos, previsibles y de campaña electoral. Otros, por el contrario, en cada término que significa modernizar, facilitar el progreso y encajar las piezas de un puzzle complejo y riguroso ven la gran oportunidad para posicionar sus economías.

El modelo ‘startup’, empresas tecnológicas con potencial de crecimiento enorme y con un comportamiento distinto al tradicional, basado en rondas de financiación que las hacen grandes y competitivas mucho antes de ser rentables, que basan su crecimiento en el desarrollo de tecnología y que esperan la llegada de su momento idóneo para entrar o pertenecer a proyectos de dimensiones muy superiores, está demostrado que supone un acelerador de cambios en todos los aspectos de la economía.

Pues en eso estamos. En el punto en que un gobierno puede establecer si apuesta por eso o lo deja pasar. En el límite entre facilitar a los emprendedores e inversores impulsar esa conquista del concierto económico o el de permanecer en la butaca cómoda esperando un viento favorable que ya no llegará. La última flecha clavada en el torso viene del artículo 95 de la futura ley del IRPF. Ya son varios los emprendedores y fiscalistas vinculados a la tecnología que se han mostrado estupefactos. Martin Varsavsky, Iñaki Arrola y muchos otros han analizado aspectos de dicha reforma tributaria que a todas luces entrará en vigor a principios de año.

Es cierto que aún está por ver como acaba el asunto y que en otros países hay aplicaciones parecidas. Sin embargo la esencia nos demuestra que los detalles más destacados responden a una falta total de comprensión de en que modelo de empresa nos movemos, que importancia tienen los flujos de capital aportado y el, si me apuras, el momento que conceptualmente nos ha tocado vivir. Según se desprende parecería que se está legislando para un modelo empresarial del siglo pasado cuando Internet y sus dinámicas no eran para nada el motor de ningún cambio socioeconómico.

A partir de enero si tu empresa vale más de cuatro millones o, teniendo más de una cuarta parte de la misma valorada en un millón de euros lo tienes crudo si, por cualquier motivo, quisieras cambiar de domicilio fiscal. Deberás tributar sin haber pasado a liquidez tu participación e, incluso sin haber vendido la empresa o quedarte en España diez años.

Puedes estar pensando que porque va a tener que irse un español que ha montado una empresa en España. Eso tendría sentido, que no mucho, si hablamos de economía tradicional, pero que en un modelo digital que precisa de acaparar talento, crecer en ecosistemas preparados para convertir una pequeña empresa tecnológica en un gigante internacional, es una guillotina. ¿Quién va a montar una empresa en España si cuando precise exponerla en Silicon Valley, Dublín, Berlín, Seúl o Singapore conviviendo allí durante años para localizar el vehículo de crecimiento más idóneo? ¿Quién va a invertir en una empresa con potencial de ‘player’ mundial si cuando eso suceda te van a crujir tu inversión?

Es que es una detrás de otra. Leyes de emprendedores que fueron papel mojado, muros en la normalidad de la gestión de los datos, regulaciones casi inéditas en el mundo para que la búsqueda de financiación beneficie a los bancos y, ahora, un modelo tributario fuera de toda lógica de los tiempos que vivimos y que, si nos dejaran, deberíamos poder vivir. Sigo pensando que hay lugares donde la administración, cuanto interviene, perjudica. En lugar de ser un facilitador se ha convertido en un inconveniente. Dudo ya que lo hagan con mala fe, creo sencillamente que lo hacen porque viven en un mundo distinto, lejano y donde la mayoría de las características que podrían convertir un país en crisis en una economía moderna y con expectativas, los ciega.

Hay países que hace unas pocas décadas estaban desolados. Ahora son potencias tecnológicas. Muchos otros ya se han subido al tren del futuro. Era relativamente fácil. En muchos casos era no hacer nada. Dejar hacer a quienes se juegan su patrimonio, gastan sus energías, sueñan despiertos y persiguen retos con el fin de satisfacer sus deseos y sus bolsillos. Al final, todo ese ejército de innovadores, emprendedores, desarrolladores y muchos más, construyen el futuro y lo hacen bajo el patrón de la tecnología que nos permitirá vivir en un mundo mejor y de un modo más competitivo. Pero no dejar hacer, poner trampas, regulaciones excesivas, muros, zanjas, tributaciones cerradas y anticuadas, sólo aleja a una sociedad de esa meta.

Pensarán que así las empresas no se irán. Se quedarán siempre en España. Si les pongo difícil irse cuando crecen, se quedarán. Probablemente lo que van a lograr es que ni se creen. Que poco a poco, analizando lo visto, muchos opten por crearla directamente fuera. Yo lo hice hace años.

Montar tu empresa en Irlanda, por ejemplo, ya no es un tema tributario solamente. Hablamos de libertad, de ecosistema, de facilidades, de regulación lógica y de estímulo a que, si es preciso, las empresas puedan crecer allí donde les sea más propicio. Muchos creen que las grandes empresas del mundo tecnológico vienen a Dublin por el tema tributario y derivados similares. Cierto, como también que son centenares las startups irlandesas, o de otros países que se instalan un tiempo en el Silicon Valley europeo, que en su fase de mayor exposición y crecimiento se van y se instalan legal y tributariamente en Estados Unidos. Curioso, muchas, luego, regresan con un potencial inmensamente superior a que si no lo hubieran hecho.

El ejecutivo español debe confiar mucho en el Silicon Valley ‘español’, por eso ha considerado oportuno ofrecer todo tipo de facilidades para que si tu empresa tiene opciones de crecer, recibir una gran inversión o de capturar talento, no tengas que irte. Una gran ayuda, si… Reducir el paro en España no es tarea fácil. No sólo porque hay algo estructural que depende de que volvamos a construir pisos de manera ridícula y casi pornográfica. No, también depende de que muchos de los empleos que busca la gente cada vez existen en menor medida. Ya no hace falta la gente para hacer cosas que ya no las hacen las personas, lo hacen máquinas, software o robots.

Reducir el paro no depende de que los jóvenes se vayan a patadas. Demostrado queda que no es porcentualmente significativo. Tampoco de las grandes empresas, que ocupando mucho, no son relativamente la principal bolsa de empleo. Depende de las PYMES y de los emprendedores. De ellos es el barco. Déjenles que naveguen. No les den mapas equivocados, cartas de navegación hechas por quienes jamas vieron el mar.

La cantidad ingente de factores que complican el poder montar una empresa en España en comparación con un número importante de países es, poco a poco, la clave del asunto y del problema. Lo de la reforma tributaria una más. A cada día que pasa, sumando elementos de este tipo, estamos más cerca de los modos de quienes dicen ser el ‘diablo’ que de los que ya van a velocidad crucero en eso de la economía del futuro. El proteccionismo en este caso se convertirá en desprotección de aquellos que podrían impulsar el cambio del modelo de crecimiento de un país que agotó el anterior, si es que lo hubo y si es que fue real.

¿y si nos dejáis trabajar?

La economía no es una ciencia exacta. De hecho es la demostración más evidente de que el mundo deja de ser calculable cada cierto tiempo. Ahora mismo estamos en uno de esos momentos. Los problemas nos están superando como sociedad. En todos los ámbitos vivimos fuera de las medidas lógicas que regían el orden durante siglos. Los malos y los buenos mezclados como un puré infecto. Lo que pasa es que esa fusión no se produce ahora sin efectos y, en una sociedad hiperconectada y contagiosa, los que se esfuerzan en mantenerla en compartimentos separados y estancos se sorprenden de sus pobres resultados.
El mundo económico empresarial ya lo ha notado en su epidermis. En el ámbito político cuesta más pero al final también llega. Un cuerpo social epidémico y viral se afianza sin reparo y no afrontarlo es un error de magnitudes gigantescas. Ya nada volverá a ser igual y apartarse de los caminos lógicos en el ámbito de la política económica o de la gestión de empresa es suicida.

La política no es una ciencia exacta. El error de la clase política ha sido querer gestionar la crisis en lugar de combatirla. Fue durante el inicio de ese proceso que hubo una oportunidad de establecer los criterios con los que afrontar el cambio de época en el que estamos y estaremos décadas y no se identificó. Aquella explosión que se pudo denominar crisis ya no lo es, ahora es un estado de cambio y transformación inédito y único que no se puede gestionar, ni tan siquiera combatir. Sólo se puede disfrutar y procurar hacer como los surfistas cuando llega una ola gigante: subirte en ella y dejarte empujar. Si no lo haces puede que acabes en un remolino dramático.

Vivimos un tiempo en el que la política ya no lidera los procesos, sólo los sobre vuela. No es capaz de tomar decisiones pues hace mucho que descubren que sus errores se encadenan uno detrás de otro. No ven como salir del círculo vicioso y perviven en sus ideas viejas y lejanas. En la poca acción creen que está la supervivencia y en eso siguen.

Al desaparecer esa capacidad de accionar resortes, la política y la gestión económica de la misma, no pueden tener ya las herramientas que nos conduzcan de manera equilibrada hacia un mejor escenario, hacia ese punto de no retorno que representa un mundo digital, conectado, distribuido, rápido, conocedor y consumidor de información como nunca.

Consideramos que si un tipo “ha llegado a comisario europeo es porque debe saber mucho” o que “si ha llegado a ministro o diputado es porque es muy bueno en lo suyo”. Pues una amplia mayoría de los primeros lo son por que los han desterrado dulcemente por escasa capacidad y los segundos suelen tener amplias carreras y correrías entre plantas de las sedes de partido. Poco más. Claro está que no son los más indicados para liderar este tránsito. Hay casos de estudio que demostrarían que en la calle, en la empresa privada, más de uno, viviría en la indigencia.

La constante de cambio de época supera claramente a la variable de época de cambios. Toda esa gestión ridícula de “la crisis” con orgías de liquidez primero y de recortes después, de keynesianismo que atragantaba antes y de austeridad suicida ahora, no es más que la demostración de la falta de hoja de ruta o de percepción de lo que pasa.

Y en ese espacio están los emprendedores (y casi molesta el uso del término por lo manoseado) que esperan salir adelante con sus propias manos. Ocurre en un momento de cambio cultural, social y tecnológico imparable. No confíes, si eres empresario, emprendedor o simplemente tienes ganas de ponerte en marcha, en los que dicen ser tus aliados. No lo son. No por mala fe, sólo por incapacidad. No tienen tiempo para ti, fíjate lo ocupados que están debatiendo lo insustancial en lugar de ver la realidad que les explotará en la cara.

La política ha dejado de servir para algo. De verdad lo creo. He perdido la esperanza de que un cambio en ella se pueda producir. Está totalmente paralizada y pendiente de las formas y no del fondo. Te pasas el día recorriendo oficinas, encargando procesos burocráticos, pagando impuestos y tasas que no existían hace un minuto, te ruegan que aguantes, esperas que sirva para algo tanta estructura, te aseguran que están haciendo todo lo posible, te dicen, dicen, dicen…, y te molestan, te interrumpen, se invitan a colocar a uno de sus primos o sobrinos, te apoyan de boquilla y luego te quitan lo que no te dieron, se montan leyes de cartón que estorban, montan seminarios, eventos y se refugian en ellos como si de ahí surgirá algo. Dicen estar detrás de crear un sillicon valley en no se que valle de mierda o que ya tienen un montón de smarts cities en no se que plan de futuro. Estan a lo suyo, pero ruego me dejen en paz, que yo quiero estar en lo mio. Que tengo poco tiempo, mucha gente que quiere prosperar junto a mis sueños y pocas ganas de escuchar discursos de plástico.

A esos que dicen procurar por mí, por vosotros les diría: ¿no os importaría dejar subir los impuestos para tapar la incapacidad aritmética de vuestros modelos? ¿no podríais dejar de inventar problemas para sazonar los telediarios y así maquillar esta cloaca?, ¿porque no dejáis de joder en general con un robo aquí o un robo allí y os ponéis a un lado?, y así, al final, nos dejáis trabajar a los demás. Gracias.

Era papel mojado

Ya dije hace unos días, y replico textual, que “uno se cansa de que se manosee el término emprendedor y que a través del juego maniqueo de la política de juguete, los medios dirigidos por derivados parlamentarios y escritos por teletipófagos y por las manadas acríticas de militantes a la espera de una solución a su ruina personal, se le otorgue a los emprendedores características que no tenemos. No somos héroes, sólo queremos que me dejen en paz. De hecho no hemos pedido ninguna ley del emprendedor, en concreto tengo claro que cuando el Estado interviene suele ser un inconveniente. Lo que espero es que me permitan seguir como hasta ahora, rompiéndome la crisma cuando cometo errores y disfrutar de hacer lo que me gusta y me llena.


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Esto lo dije basado en la creencia de que cuando hablan de, con y para emprendedores no lo hacen de corazón sino por conveniencia. La ley que algún día llegará es ya papel mojado. Eso lo sabíamos, pero no lo que no podíamos pensar es que vayan tan descoordinados en esa casa llamada gobierno. Tres días después de esta foto donde se vanaglorian de reunirse con lo mejor de lo mejor de la emprendeduría nacional, admiten que la ley que les han explicado y vendido no se va a llevar a cabo, entre otras cosas, por que no se puede.

Y lo peor es la cobardía para comunicar su ineficiencia. A última hora y en fin de semana, casi como susurrando admiten que no se puede tirar para adelante. Pues eso, que lo que no se puede no se puede y además es imposible, pero lo que no se debe es lanzar falsas ilusiones basadas en las encuestas, las palabras de moda y en la prostitución conceptual de los tiempos políticos. Estos tipos calculan (y se lo creen ciertamente) que España va a empezar “la senda de la recuperación en el segundo semestre del año”. Cada vez es más evidente que estamos en manos de equilibristas.

la Comisión Delegada del Gobierno decidió retirar la propuesta de Ley de Emprendedores del Orden del Día de la reunión del Gabinete. Los motivos, en círculos próximos al Ejecutivo apuntan dos fundamentales: los numerosos errores técnico-jurídicos en su redacción y la discrepancias entre los ministerios implicados.

El dictamen del Consejo Económico y Social afirma que “la falta de rigor en la definición del objeto de la norma y del ámbito de aplicación explica la falta de coherencia sistemática del Anteproyecto, porque sus disposiciones normativas no están estructuradas”. La clave parece que está en que el Consejo Económico y Social reclama que se incluyan en la nueva norma “todos aquellos instrumentos que permiten mejorar el acceso al crédito y una mayor diversificación de las tradicionales fuentes de financiación. Medidas que impulsen los microcréditos, los fondos de capital semilla, los préstamos participativos o el refuerzo del papel de las Sociedades de Garantía Recíproca”.

Tampoco la introducción del régimen especial del IVA de caja para las pequeñas empresas se salva del suspenso general del CES a la Ley de Emprendedores, porque aún considerando que su implantación “es oportuna” el dictamen advierte de que “se ha optado por una regulación muy restrictiva que obliga a las empresas acogidas al criterio de devengo normal que contraten con ellas a establecer mecanismos de control adicional.“ Una complicación en la gestión del impuesto que eleva considerablemente los costes y, lo que es más importante, “conlleva renunciar a la devolución del IVA soportado con arreglo al criterio de devengo”.

Una ley que nace muerta antes de nacer en definitiva. Casi mejor. Cualquier ley mala es peor que su inexistencia. Repito, que nos dejen trabajar que bastante tenemos con la que se avecina a pesar de los dichosos brotes verdes que ahora se llaman “segundo semestre”. Siguen sin aceptar, entender y trabajar en base a que esto no es una crisis ni hay nada que recuperar. En otros países ya lo han entendido, y en aprovechar el cambio histórico están.

El Gobierno ha decidido matar a la prometida Ley de Emprendedores antes si quiera de haber nacido. El anuncio hecho ayer tras el Consejo de Ministros de la futura puesta en marcha de un Plan de Emprendedores supone la puntilla para una serie de medidas prometidas que nunca serán puestas en marcha.

Dicho plan pretende favorecer la creación, desarrollo y expansión de las pymes de nuestro país, por lo que parece que se quedará muy corto con respecto a las expectativas creadas en torno a aquella Ley prometida durante la campaña electoral y de desde aquí ya habíamos comentado que podría no llevarse a cabo.

Se esfuma la esperanza de algunos en la implantación del criterio caja en el IVA, que ya avisamos de que no se podría ejecutar y con toda seguridad también quedará aparcada la posibilidad de dar incentivos a la inversión privada en las pymes para que los proyectos emprendedores puedan captar capital.

"Descompetitivos"

Leyendo el informe Ranking Mundial de Competitividad 2013e del International Institute for Management Development se descubre que lo previsible al final se cumple. España el año pasado ocupaba el puesto 39 y ahora ya va por el 45. Hace 25 años estábamos el 26. En apenas una generación, la que se aguanta sobre la orgía de tochos con el que se ha consagrado un modelo económico que estalló, España se ha convertido en el país del mundo civilizado que mayor margen de competitividad ha perdido si exceptuamos alguno que entró en guerras o divisiones abruptas. Los años se van mal gastando y eon ellos una generación se pierde.
Para ser competitivo, como por ejemplo algunos de los principales protagonistas del informe como Estados Unidos o Suecia, es preciso diversificar la economía y vincular el modelo de crecimiento a las nuevas tecnologías. En España la industria española está en búsqueda y captura. La de mayor eficiencia es la ensambladora, dependiente de grandes corporaciones internacionales cuya transferencia en tecnología se la tenemos que pagar.  El turismo peligra si no modula su oferta, la distribución precisa de generar procesos de mayor contenido digital y una pyme que está sufriendo el abandono absoluto y el ataque indiscriminado de la administración.

El reto para lo competitividad no está en las palabras, está en los hechos. Cuando el discurso se llena de frases hechas sobre el apoyo a los emprendedores y de reuniones con foto final que permiten mantener el circo expectante unos meses más, entonces no vamos a ningún lugar. Yo sigo pensando que es mejor que un grupo de inversores privados se pongan en marcha para apoyar empresas tecnológicas a que un fondo de ayuda llegue algún día.

Cada vez es más evidente que hay que tener una hoja de ruta. No se puede mantener por más tiempo el plan a golpe de impresiones. Que no hay dinero es cierto, que no se puede prentender sacar todo esto adelante por arte de magia por supuesto, que se deberán quemar a los responsables indudable, pero ¿y si mientras tanto no lo complicamos todo más y apoyamos a los que se la están jugando cada día? ¿y si vamos tomando conciencia que los tiempos han cambiado y que parte de ese cambio supone incluso que los que dirigen acepten el reto? Estimular la Nueva Economía no es una pose, es algo más consustancial, mucho más intenso e incluso tiene que ver con la transparencia, creerse eso de “las redes” y aceptar que ya nada volverá a ser igual. El cambio en el modelo de crecimiento de un país pasa también por el cambio en el modelo de gobernarlo.

Aprender de Latam

Leyendo un artículo del Economy Weblog del Instituto de Empresa sobre lo que podemos aprender de Latinoamérica para salir de la crisis se me o ocurren tres o cuatro conceptos que por un lado coinciden y por el otro me son preocupantes. Existe una creencia entre algunos académicos de escuelas de negocios, políticos y empresarios de referencia de que estamos “todavía” en una crisis coyuntural. Hace unos pocos días tuve la ocasión de charlar con alguien metido en las tuberías del nuevo gobierno de Rajoy y me aseguraba que era sorprendente descubrir que tres cuartas partes de ese ejecutivo siguen pensando que esta tremenda situación está motivada por un ciclo y que es cuestión de tiempo que se vaya dando la vuelta.
Gente, que debería estar concretando el modo por el que nos adaptamos a un nuevo modelo social y económico, a un nuevo orden mundial y al sistema de relaciones global que nos llegará, sigue posicionado en una curiosa y peligrosa manera de pensar: esto se solucionará solo, por ciencia infusa, y que los recortes y ajustes, subida de impuestos y derivados servirán para preparar el camino. Obviamente estuvimos en manos de responsables con problemas para interpretar la realidad más absoluta y eso no parece haber cambiado demasiado.

Volviendo al tema de Latinoamerica me gustaría hacer referencia a diversos aspectos que no dejan de ser significativos. Primero que de ellos tenemos mucho que aprender, o por lo menos adaptar. Que no vamos a aprender nada con respecto a salir de la crisis pues no estamo en ninguna crisis y porque no es comparable lo que vivieron hace una década ellos con lo que estamos viviendo nosotros. Alguien muestra su desconocimiento del entorno del que habla y del escenario al que se refiere.

La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.

Es cierto que emprender en esos países requiere un espíritu determinado. El aeropuerto comercial más peligroso del mundo es el de Tegucigalpa, la seguridad es muy débil en El Salvador o Guatemala, procesos complejos en Panamá, inestabilidades en Bolivia y así el conjunto de ellos. He estado en todos y en cada uno de ellos hay cosas buenas, pero sobretodo hay gente extraordinaria.

Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica en general responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.

En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.

La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, crecimientos que superan el 8% habitualmente.

Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know how, acabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América latina.

Requerimientos financieros

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, presentó ayer una reforma del sector financiero en la que la banca deberá sanear sus cuentas por la exposición al ladrillo con 50.000 millones contra resultados en un único año. Si quieres descargarte la presentación de la reforma aquí la tienes.
A mi modo de ver esta reforma, imprescindible no hace más que erosionar el sector. No se explica demasiado pero es evidente que, cuando las entidades financieras quieran aflorar sus propiedades y promociones inmobiliarias, se evidenciará lo que sabemos todos: el valor patrimonial que se les supone a los bancos y cajas de este país no es real y ha servido para simular un amortiguador sin liquidez que permitía aprobar auditorías de juguete a las que se ha sometido el sistema.

Es evidente que cuando pongan en venta ese montón de piedras que nadie quiere y que se le llama “ladrillo oculto” se convertirá en el estoque de gracia del sector. La insolvencia será evidente y la quiebra de algunas entidades financieras de calibre medio también. Para evitarlo se estirará hasta lo imposible el FROB. En definitiva, un salto hacia delante que no hace más que evidenciar el estado deplorable de todo el modelo económico al que tenemos el privilegio de ver morir. Seguiremos sufriendo como nos crujen a impuestos y poco a poco seguiremos viviendo como sobrevive de algún modo la increíble clase media menguante.

La buena noticia es que por fin sabremos la verdad, la mala que el crédito puede darse por extinguido definitivamente por mucho que nos digan lo contrario desde el gobierno. Digamos que es algo parecido a eso que nos repiten para que nadie enloquezca ante tanta miseria y paro. Cuando Rajoy dice que “este esfuerzo en más impuestos y recortes son para recuperar lo antes posible la senda de la recuperación económica“ es palabrería para insensatos. ¿Quien puede creerse que sin inversión en estímulos se puede recuperar nada? Sinceramente espero que nada de lo anterior se recupere y venga algo distinto, mejor a ser posible, pero lo que si sé es que ese discurso vacío y ridículo sobre las bondades de los impuestos y los recortes será un arma con un retorno nefasto para quien ahora lo pronuncia.

Unanimidad sospechosa

Poco queda, aparentemente, por escribir sobre el conflicto de los controladores aéreos y el gobierno que pilló por en medio a miles de usuarios. Digo que en apariencia todo está dicho, pero eso no es cierto. Me parece impresentable que ayer por la tarde la propia AENA solicitara a algunos controladores vía SMS que si podían ponerse a hacer horas extras estos días. El mensaje que he podido ver solicita voluntarios para cubrir sala de control los días 8 y 9 de diciembre.  Recordad que fue la escasez de plantilla y el cálculo de las jornadas de tipo anual de los controladores existentes, lo que provocó la parada del viernes pasado.
Los que me leen en Twitter, o en otras redes sociales, saben que desde el primer momento no me alinee con la tesis que culpabilizaba incondicionalmente al cuerpo de controladores de todo lo que estaba pasando. Ahora, con las aguas templadas, os dejo algunas reflexiones que, según mi criterio y a expensas de ponerme innecesariamente en contra de la opinión mayoritaria, deben ser analizadas al respecto. Lo haré corto y preciso, no seré yo quien justifique lo que hicieron, pero, como he defendido siempre, hay que ofrecer el flujo de la información en las dos direcciones posibles para entender, si cabe, cual es el verdadero asunto y quienes los responsables.

Parto de que la responsabilidad de joderle las vacaciones a medio millón de españoles y derivados es de los que se levantaron de su puesto de trabajo sin previo aviso. Está claro que, por mucha provocación que hubiera desde la empresa o desde el ministerio, nada justifica la espantada que dejó tanta gente sin opciones. Había otras opciones, pocas, pero había otras. Por lo tanto, y para que no volvamos sobre lo que repetitivamente escuchamos por parte de todos, diré que los controladores son muy malos, malísimos, y seguro que tienen algo que ver con la muerte de Manolete. Ya está, ahora vamos a mirar debajo de la epidermis si os apetece.

Primero, y a modo de crítica social, permitidme que me cuestione si un país que sólo se levanta en armas cuando lo que se pone en juego son sus vacaciones mayoritariamente, es un país en condiciones de reclamar mucho. Aquí tenemos cinco millones de parados, dos millones de familias sin ingresos, un sistema financiero quebrado que se está bebiendo el FROB que pagaremos todos, tres millones de funcionarios que cobran menos, un modelo de crecimiento vinculado a algo que ya no se usa, una retirada de 426 Euros de subsidio que ponen en la antesala de la miseria a un millón más de españoles, un déficit público que nos han creado unos cuantos y que saldaremos vía impuestos unos pocos, una deuda pública que no quiere ni el Tato y que la recompra el propio Banco de España y que por ende pagaremos todos, un Estado autonómico insostenible incapaz de reducir sus gastos puesto que hay demasiado chollo drogodependiente del mismo que pagaremos todos, dos decenas de ayuntamientos en quiebra y los que vendrán que pagaremos todos y un listado interminable de servicios que se van a ir recortando a medida que sea imposible financiarlos, pero aquí no pasa nada. Las manifestaciones y el alzamiento popular fue porque “estos cabrones han acabado con mis vacaciones”.

Por supuesto que había motivos para estar indignados, muchos más que las propias vacaciones, pero el ejercicio del periodismo de plástico ayudó a generar la tensión desfavorable hacia los controladores y sus causas. De hecho hemos podido verlo en todos los medios. Ha sido repugnante observar ese ejercicio de periodismos patético que consiste meter el micrófono en la herida de la gente preguntando “¿es tuyo ese niño que llora?”. Es como cuando meten una cámara y un “periodista” en el barrio de turno repleto de yonkis y les preguntan sobre su estado, sus dientes o sus pinchazos para que “desde casa” asistamos a la “realidad”. Está claro que había gente sufriendo por la pérdida de sus vuelos, por supuesto que todos tienen derecho a estar molestos, pero no era necesario mostrar niños y ancianos arrastrándose por las terminales. Eso se estudia en las facultades de sociología junto a las prácticas informativas de un tal Goebbels. Lo que se debe hacer es informar sobre lo que está sucediendo y permitir que la gente tome su propia conclusión sin añadidos de emotividad torticera.

Sigamos. Cojo unos 300 vuelos al año y me encuentro con paros, retrasos, huelgas cubiertas o encubiertas, de personal terrestre, de vuelo o de repartidores de golosinas cada cierto tiempo, es algo consustancial con el volar desde hace años. Entiendo que supone esperar sin saber que pasa, perfectamente. Pero nunca he tomado como buena una sola versión de los hechos. Cuando empezó el tema de los controladores y en esa guerra entró el ministro de Fomento aludiendo a algo que yo sabía perfectamente que no era cierto me puse en “estado de alarma”. El propósito de esconder una gestión deficiente que ha llevado a AENA a la quiebra técnica, con una deuda superior a todo un Plan E, puede estar detrás de buscar enemigos de manera tan eficiente.

Mirad el vídeo hasta el final, luego revisad este enlace a una carta muy interesante de un controlador y le dais un vistazo a la fotografía que publica Erwan Grey en su blog y que demuestra que un controlador no cobra lo que dicen que cobra, algo que parece estar detrás de muchas críticas, y que pego bajo este párrafo. Al respecto me surge una duda técnica. Al parecer, que alguien cobre mucho es motivo de retirada de derechos. Me gustaría saber cual es esa cantidad para renunciar, si fuera el caso, a su cobro pues prefiero mantener algún derecho laboral intacto. La nómina en cuestión refleja la percepción neta final de un controlador de Canarias, uno de los destinos de mayor intensidad. A veces he pensado cuanto querría cobrar yo por tener en mis manos a casi 10.000 personas cada hora. Por cierto ese sueldo no lo pagamos “todos” sino los que volamos. Otra cosa es que sea indignante que en épocas como la actual, se puedan percibir según que cantidades y encima ponerse a exigir según que. Eso también lo pongo sobre la mesa, aunque no elude de su responsabilidad y actitud sospechosa al gobierno e intermediarios.

No voy con nadie, os lo aseguro, de hecho esto no debería analizarse desde ese punto de vista, sino desde el vértice que estudia el “proceso que desembocó en tal follón”, en “quien y como lo generó”, y “quien pudo haberlo evitado”. Lo único que tengo claro es que cuando el 98% de un estado de opinión es favorable a una sola de las tendencias, algo pasa. Nunca me he creído la unanimidad, no suele esconder más que defectos de forma. En este caso es tan evidente, que me preocupa descubrir como nadie se da cuenta de la “intervención real de la opinión de la social”. Eso de que la opinión en las redes sociales no es “estructurable” es algo que ya muchos expertos dudan. Lázslò Barabasi ya dijo que la empatía y la información distribuida puede generar tendencias casi absolutas. Hemos llegado a un punto que hasta el PP, por miedo a perder su ventaja electoral actual, no se mete en el fregao y le da la razón al gobierno.

Lo grave es que el viernes por la mañana todas las partes implicadas sabían lo que iba a pasar. Incluso algunos pasajeros teníamos conocimiento que había mucha tensión en el entorno de AENA y la previsión de una decisión desde la administración.  Ya se comentaba que la “olla estaba apunto de saltar”. El gobierno lo sabía, para ello había preparado el escenario y tenía las herramientas dispuestas. Así fue. Zapatero evitó su viaje Argentina y se fueron redactando decretos. La explosión controlada se ejecutó a media tarde y la deriva fue inevitable. Los controladores no supieron como actuar, por lo menos no inteligentemente, y se dejaron llevar por la empatía que luego les sería tan desfavorable. ¿Cómo iban a poder trasladar su indignación ante el decretazo que se cargaba toda una negociación inservible de los últimos meses? ¿Cómo lo iban a hacer si la imagen de los controladores ya estaba suficientemente tocada? ¿Cómo le pides a la sociedad que te entienda si la estás dejando tirada en un aeropuerto?

En base a esto, y como análisis puramente socioeconómico, me pregunto:

¿Por qué no ha dimitido nadie de AENA todavía? ¿No es AENA la empresa responsable final subsidiario de lo que pasó? Si los controladores son trabajadores de AENA y los servicios de AENA no se ejecutaron por una falta de acuerdo previo, ¿no deberían de poner a disposición sus cargos los directivos de AENA? Una vez se privatice AENA ¿los directivos actuales seguirán trabajando en la empresa? ¿Sabían que los controladores no los pagamos todos los españoles? ¿Sabían que quienes les pagan el sueldo son los que volamos, seamos o no españoles, con las tasas de vuelo y aproximación que se cobran a las aerolíneas y que abonamos en cada billete? ¿Por qué entonces siguen diciendo que “pagamos” sueldos desorbitados a unos “funcionarios” privilegiados?

La clave de este asunto está detrás de la privatización de las narices. AENA tiene una situación económica que, en cualquier otro entorno, le obligaría a declararse en quiebra. Pero AENA sigue licitando como mecanismo de dinamización interna. La privatización nace obviamente para taponar la sangría y ocultar el agujero, y estará participada en un 50% por INECO que gestionará el servicio y el control, pero que no tendrá la opción de atender las tasas. Curiosamente esas tasas están divididas en dos campos, las de ruta y las de torre. Actualmente se están derivando los costes de forma muy curiosa: bajan las de ruta y suben las de torre. ¿Adivinan cuales se quedan en manos privadas y cuales en las semipúblicas?

Un último tema. Está claro que lo que hicieron el viernes los controladores no tiene defensa alguna, puede, pero no estoy en ese debate. No me sirve ni el manido “el uso de la fuerza bruta y de la huelga salvaje les quita la razón”. Eso está claro relativamente. No creo que el uso de nada te quite la razón, la razón la tienes o no la tienes, es sencillo. Otra cosa es que metas la pata después. Ahora bien, sin entrar al detalle, eso se lo dejo a “la oposición” y sus sucedáneos mediáticos, ¿pudo el gobierno evitar el pollo? Tengo claro que si y es función de la administración no complicarle la vida a los administrados aunque ello conduzca a la claudicación temporal a un colectivo si es que ese fuera el suceso, que tampoco.

Saco sin fondo.

Saco sin fondo.

Los inversores ven desplomarse la rentabilidad de la deuda pública española. La remuneración de las Letras del Tesoro llegó al 1% a 12 meses cuando en septiembre pasado estaban al 4,29%. El motivo de este descenso está detrás de la caída de tipos, de las turbulencias financieras y de la menor credibilidad de la fuente estatal. Los “clientes” de este producto se alejan poco a poco. La verdad es que no es malo que así suceda si a cambio permite que el mercado general gane en atractivo y ayude a normalizar el escenario normalizado de recuperación, pero en realidad perjudica la capacidad del Estado para financiar su endeudamiento.

APUNTE PARA UNA MINISTRA

Apunte rápido para señalar algunos aspectos de la que, aparentemente, será la nueva ministra de Economía de este país: Elena Salgado es otra funcionaria de alta cualificación, que como Solbes ya vivió, en épocas de Gonzalez, el tono marengo de la crisis. Es una mujer con escasa solvencia en lo económico, empresarial y de gestión financiera. ,Dudo que ese sea el perfil de quien deba enfrentarse al terremoto que supondrá alcanzar casi cinco millones de parados, el deterioro de todos los elementos de nuestra economía y la urgencia por agilizar los procesos de gestión crediticia de los bancos. ¿No hay nadie con mayor prestigio o un más alto conocimiento económico? Zapatero va a lograr que parezcan genios sus actuales ministros gracias a los nuevos nombramientos. Por si fuera poco, Elena Salgado es la impulsora e ideóloga del dichoso plan E, ese que está simulando ocupar alabañiles durante tres o cuatro meses, que está ampliando el agujero fiscal y que hipoteca definitivamente la voluntad de acometer reformas de calado. El presidente del gobierno es un personaje que, por mucha foto con Obama que se haga, está dañando irremediablemente nuestro sistema económico. Lo vamos a pagar carísimo.

Políticos 2.0

Hossein Derakhshan, el blogger más importante de Irán, asegura que a los políticos no les gusta demasiado el fenómeno blog por que les obliga a escuchar a los ciudadanos. Durante el desarrollo del tercer encuentro Les Blogs en Paris la flor y nata de la blogosfera europea han debatido acerca del presente y futuro del medio. De todas las cosas que se han dicho me quedo con las reflexiones de lo que afecta a la política. Fundamentalmente porque en el análisis del mundo blog y su vinculación con la política en general se haya el espacio de participación pública del futuro.
La aplicación de blogs y redes sociales al mundo de la gestión pública se ha venido a llamar “política 2.0”. En otras ocasiones he reflexionado sobre los beneficios que un político puede obtener a nivel de credibilidad y proximidad cuando se cree de verdad la blogosfera y se convierte en parte fundamental. El ejemplo francés es verdaderamente paradigmático y el fenómeno blog de Ségolène Royal digno de estudio. Sin embargo en Catalunya menos, pero en general en toda España, los políticos aun participan de un modo anecdótico de las redes sociales. Nuestros representantes se acuerdan de sus bitácoras cuando se acercan elecciones o cuando un jefe de prensa les recuerdan su dominio en la red para que le echen un vistazo a “su” propio blog que tan amablemente le actualiza él mismo. Hay países donde la red se ha convertido en centro de debate y el lugar donde la política genera nuevas tendencias y expectativas. En nuestra blogosfera los primeros espadas son cuerpos extraños y ellos son ajenos a lo que se cuece en ese mundo alternativo. Como dice el Manifiesto Cluetrain, los políticos se han acostumbrado a comunicar a través de los medios de masas, llevan haciéndolo hace 50 años. Ese tipo de relación es vertical, impersonal e unidireccional. Todo lo contrario de lo que ofrece la blogosfera, donde el agente que recibe el mensaje puede obviarlo a menos que detecte que va dirigido a él de un modo personal.

Aquí, en nuestro territorio, no se está haciendo caso, no se toma en serio desde la clase política. Tener un blog y gestionarlo profesionalmente es un hecho aislado. Ministros o consellers dispuestos a interactuar a partir de su espacio web son una excepción, un oasis en el desierto. El blogger político profesional tipo en este país, es un hombre de entre 30 y 40 años, que siempre le atrajo eso de tener un portátil y conectarse a la red, que ha sido incluido en las quinielas de partido para engrosar una lista electoral y que ha descubierto lo bien que queda eso de tener blog. Después de insertar dos decenas de artículos que tuvo que escribir obligado para otros medios, deja de actualizarlo y el blog muere de inanición. Las excepciones son honrosas. Mujeres y hombres de todo el espectro se esfuerzan por cambiar ese panorama. Ejemplos como el blog de Pasqual Maragall son de vergüenza ajena.

La clase política teme los blogs. En una maquinaria europea donde la gestión pública cada vez es menos democrática (Banco Europeo, Comisión Europea, representatividad alegal), más áspera y abstracta, los aparatos de partido aspiran a no afrontar los retos de la democracia participativa. Lo que Ségolène Royal ha venido a llamar los jurados públicos a los políticos, los blogs y la política 2.0 como elemento de “vigilancia activa” a través de foros donde al ciudadano se le puede escuchar y desde donde una iniciativa interesante puede llegar a millones de personas. Esto, hasta hace poco, era una quimera con los medios tradicionales. La política 2.0 aun es un concepto. Estamos transitando hacia ella, pero los partidos y los agentes electorales deben implicarse. La red conseguirá que el embrión de una nueva participación democrática germine y se pase de la información a la acción de un modo natural.

La implicación del ciudadano en la política o en la participación democrática esta muy lejos de ser la esperada. Cada vez votamos menos, a medida que pasan comicios tras comicios, nos sentimos más lejos de nuestros representantes, hasta el punto que pronto dejarán de representarnos. Sumémosle que los partidos piden tu colaboración, tu voto y no garantizan que harán con él. Tras los resultados deciden que hacer con tu confianza y pactan o no con unos y otros. Te piden que después de votar, te calles y que no molestes. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. La política 1.0 es la política de Juan Palomo. La 2.0 debería de ser la de buffet libre.

Igual que la web 1.0 consistía en ofrecer contenidos fabricados de un modo profesional por portales al efecto para que los internautas los consumieran y la web 2.0 es un espacio donde el usuario genera el contenido que luego queda estructurado en esos portales remasterizados, la política 1.0 es la que emite y no recibe y la 2.0 seria la que los, hasta ahora, receptores pasan a emitir y los políticos se convierten en los que escuchan y, por supuesto, deberían de reflexionar. Convertir en propuestas las aportaciones, en rectificaciones las críticas y en disculpas los errores. Demasiado tal vez. En otros países ya está sucediendo. En el mundo empresarial hace meses que los blogs se han convertido en un agente publicitario de primer orden. Las grandes compañías saben que si en una red social alguien dice que su queso es un asco, van a vender poquito, porque el marketing viral correrá a tal velocidad que no podrán contrarrestarlo con ningún medio tradicional. Hoy en día hay empresas que incorporan el gestor de posts remunerados, que hablando maravillas de algún motivo o producto consiguen crear líneas de opinión favorable.

Igual que las empresas que se niegan a interactuar con sus potenciales clientes, tienen garantizado el fracaso frente a las que cada día escuchan y modifican al efecto, los partidos políticos anclados en los sistemas del siglo pasado sufrirán derrotas monumentales e inesperadas en los próximos años frente a nuevas ideas o grupos políticos capaces de establecer puntos de conexión reales con la ciudadanía. El final de esta década es propiedad de los políticos 2.0.