latinoamerica

Hablando acerca de que la digitalización no supone ninguna transformación.

Hablando acerca de que la digitalización no supone ninguna transformación.

La semana fue intensa en eventos. El martes clausuré las Terceras Jornadas Técnicas sobre territorios inteligentes organizadas por Aigües Ter Llobregat y la Agencia Catalana de l’Aigua, el miércoles ofrecí una conferencia en Manresa organizada por la Consultora Sensus y el viernes participé del gran evento IBM Business Connect en Madrid. En todos estos encuentros el tema era la transformación digital y la afectación de la Revolución Industrial 4.0, algo que esta semana que empieza también desarrollaré en cuatro países centroamericanos. 

Hablando en 'Microsoft Sessions' de oportunidades competitivas en la transformación digital.

Hablando en 'Microsoft Sessions' de oportunidades competitivas en la transformación digital.

Ayer se emitió para Latinoamérica la Jornada ’10 ways Microsoft can help’ que se enmarcaban en una de las Microsoft Sessions que se desarrollan regularmente y en la que tuve la oportunidad de participar. La filmación tuvo lugar en Fort Lauderdale al norte de Miami. Junto a mi estuvieron Vanessa Olcese, de Marketing para Latam, Hugo Santana, gerente general para clientes y Tyler Bryson, uno de los vicepresidentes de Microsoft.

#latinoamerica

Hoy hace exactamente 20 años que viajé a Latinoamérica por primera vez por motivos de trabajo. Fue un pequeño trayecto entre Bogotá y Medellín. Recuerdo como dar un paseo por el parque de la calle 93 con carrera 13 era una especie de safari de alto riesgo y lo era no sólo por temas de seguridad, que también, sino incluso por elementos de mobiliario urbano. Ha pasado mucho y bueno. A lo largo de ese tiempo he podido conocer a los colombianos, por centrarme en un país, que protagonizaron el cambio, la revolución que llaman algunos, la mutación que ha sufrido esa maravillosa capital. Desde hace más de una década, la capital colombiana se ha transformado en una urbe que ha sido elegida junto a Nueva York o Tokio como ejemplo de la buena arquitectura urbana contemporánea.
Pero no ha sido sólo una cuestión de infraestructuras, que también, o de aumento de la seguridad, por supuesto asunto clave, ni tan solo de crecimiento económico, ha sido algo que he podido vivir desde el interior de la moral latinoamericana y de su pasión por descubrir una vez fueron ellos descubiertos. Y esto no ha sido únicamente un asunto que se circunscriba a Colombia o a los países andinos. Durante estos veinte años he podido conocer y trabajar con varios presidentes y cargos públicos de primer nivel en una decena de países latinoamericanos, establecer proyectos en diversos campos tecnológicos, digitales y estratégicos con empresas e instituciones y, también, establecer amistades, vínculos y relaciones que me permiten, todavía al detalle, analizar la realidad de este gigantesco y heterogéneo escenario. América es compleja y diversa, de hecho me cuesta definirla como un espacio único. Ahora bien, os aseguro que, lejos de esos ámbitos de relación que pueden considerarse de “alto valor”, con lo que me quedo y disfruto es con el concepto global del pueblo latinoamericano en sus múltiples y diversas caras. Puedo decir que una vez “los comprendes“ (eso deben decir ellos de nosotros también) descubres que nada es lo que aparenta y que si existe un pueblo que se lanzó a la conquista de su propio futuro fueron ellos. Nosotros somos un continente en plena huída, ellos ahora son un mundo en expansión desde su propio origen.

Me gusta hablar de una ‘tierra reinventada’, de cómo, al contrario de la definición de algunos, América latina hubiera utilizado todo su organismo vivo tremendamente brillante y lo hubiera reconvertido en algo eficiente sin abandonar su esencia. Y es que no la han abandonado. Latinoamérica no es un lugar donde ir a “sacar” lo que ya no se puede obtener en los puntos de origen. Es un error imaginar que “nos están esperando” para que les enseñemos algo. En gran medida los que tienen mucho que aprender seríamos nosotros. Lo he dicho otras veces pero lo creo firmemente: considerar #latam como un granero, como segunda opción tras la ecatombe occidental o como un lugar de fácil crecimiento debido a que “llevamos ventaja” es un error que cuesta caro. Además, últimamente se suma el hecho de que en Sudamérica el crecimiento está desbocado y hace pensar que todo lo que allí se siembra crece casi sin regar. Ese es otro error tremendo. Limitar una estructura empresarial a un agente comercial tipo “partner” con “amigos, primos o cuñados de un viceministro que conoce a uno de los que firman los contratos del instituto de promoción de las acciones innovadoras” es no tan solo un error, sino sencillamente estúpido. Pensar que todas las reglas comerciales e industriales se saltan a la torera en América latina es absurdo. El funcionamiento es el mismo que en cualquier relación comercial pero con indicativos de implantación que no se pueden desestimar.

Me ha costado dos décadas establecer vínculos serios y fiables. Veinte años cuidando relaciones y generando beneficios en ese destino pues sino concedes no te entregan. Seguirá siendo difícil pero nos basamos en el maravilloso escenario que, ahora sí, permite que si has hecho bien el trabajo y has sido constante, los frutos puedan recogerse. Para ello aposté seriamente en los “centros de innovación” en Centroamérica, los “Bridges” de recursos humanos en el Cono Sur y, desde hace menos años, en la estimulación de la comunidad latina más potente del mundo: Norteamérica.

Ahora mismo estamos centrando los esfuerzos en potenciar nuestras filiales en Chile, Ecuador, Colombia, Panamá, Dominicana, Centroamérica, California y Florida, apostando fuerte por los nuevos equipos de Venezuela, Perú y Brasil y empezando a mover proyectos en México, Uruguay y Argentina. En breve prepararé un informe de cómo estamos desarrollando negocio en Asia Pacífico y la Europa menos “tradicional”.

El llamado Indicador del Clima Económico de América Latina se ubicó en enero en 5,5 puntos, por encima de los 5,2 puntos de octubre pasado y de los 5,0 puntos de enero de 2012, según el sondeo realizado trimestralmente por las dos instituciones entre 138 especialistas de 18 países.

El indicador no era tan elevado desde los 5,6 puntos medidos en julio de 2011, antes de que cayera a 4,4 puntos en octubre de 2011 como consecuencia del agravamiento de la crisis económica internacional.

De acuerdo con el estudio, el clima para los negocios subió entre octubre de 2012 y enero de este año impulsado principalmente por la expectativa de que la situación mejorará, ya que la evaluación sobre la actual coyuntura se deterioró ligeramente.

Mientras que el llamado Indicador de Expectativas, que evalúa las proyecciones de los especialistas para los próximos seis meses, subió desde 5,3 puntos en octubre hasta 6,0 puntos en enero, el Indicador de la Situación Actual, que evalúa la coyuntura, bajó desde 5,1 puntos hasta 4,9 puntos en el mismo período.

Pese a que el clima para los negocios mejoró en general en América Latina, en algunos países la situación se deterioró entre octubre del año pasado y enero de 2013, principalmente en Venezuela, en donde el índice cayó desde 3,4 hasta 1,5 puntos; Ecuador, con una bajada desde 5,0 a 4,0 puntos, y Bolivia, con un retroceso desde 6,0 hasta 5,4 puntos.

En Brasil, la mayor economía regional, el Índice de Clima Económico bajó ligeramente desde 6,1 puntos en octubre hasta 5,9 puntos en enero. Paraguay y Perú compartieron el mes pasado la condición de país mejor evaluado para los negocios, con 7,0 puntos, seguidos por Chile (6,6), Uruguay (6,3), Brasil (5,9), México (5,7), Bolivia (5,4), Colombia (5,3) y Argentina (5,2).

Los peor evaluados en enero eran Venezuela (1,5 puntos) y Ecuador (4,0 puntos).

Aprender de Latam

Leyendo un artículo del Economy Weblog del Instituto de Empresa sobre lo que podemos aprender de Latinoamérica para salir de la crisis se me o ocurren tres o cuatro conceptos que por un lado coinciden y por el otro me son preocupantes. Existe una creencia entre algunos académicos de escuelas de negocios, políticos y empresarios de referencia de que estamos “todavía” en una crisis coyuntural. Hace unos pocos días tuve la ocasión de charlar con alguien metido en las tuberías del nuevo gobierno de Rajoy y me aseguraba que era sorprendente descubrir que tres cuartas partes de ese ejecutivo siguen pensando que esta tremenda situación está motivada por un ciclo y que es cuestión de tiempo que se vaya dando la vuelta.
Gente, que debería estar concretando el modo por el que nos adaptamos a un nuevo modelo social y económico, a un nuevo orden mundial y al sistema de relaciones global que nos llegará, sigue posicionado en una curiosa y peligrosa manera de pensar: esto se solucionará solo, por ciencia infusa, y que los recortes y ajustes, subida de impuestos y derivados servirán para preparar el camino. Obviamente estuvimos en manos de responsables con problemas para interpretar la realidad más absoluta y eso no parece haber cambiado demasiado.

Volviendo al tema de Latinoamerica me gustaría hacer referencia a diversos aspectos que no dejan de ser significativos. Primero que de ellos tenemos mucho que aprender, o por lo menos adaptar. Que no vamos a aprender nada con respecto a salir de la crisis pues no estamo en ninguna crisis y porque no es comparable lo que vivieron hace una década ellos con lo que estamos viviendo nosotros. Alguien muestra su desconocimiento del entorno del que habla y del escenario al que se refiere.

La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.

Es cierto que emprender en esos países requiere un espíritu determinado. El aeropuerto comercial más peligroso del mundo es el de Tegucigalpa, la seguridad es muy débil en El Salvador o Guatemala, procesos complejos en Panamá, inestabilidades en Bolivia y así el conjunto de ellos. He estado en todos y en cada uno de ellos hay cosas buenas, pero sobretodo hay gente extraordinaria.

Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica en general responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.

En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.

La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, crecimientos que superan el 8% habitualmente.

Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know how, acabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América latina.

#internacionalizando

Hoy estoy en Bogotá. Me trae por aquí la estimulante tarea de ayudar a empresas europeas y norteamericanas a internacionalizarse. Quisiera decir que, la decisión de trasladarse al exterior para afrontar el reto de vender en otros países no es una huida, no es una escapada, es una opción de crecimiento totalmente legítima. Las modalidades pueden ser muchas porque depende del tipo de negocio es mejor buscar socio local, instalarse o no, exportar o el e-commerce.
El sistema que yo aplico es muy simple. Escucho a la empresa, la analizo con mi equipo, creamos una hoja de ruta que busque modernizar el proceso empresarial si fuera preciso y generamos un ecosistema de relaciones y elementos que puedan ayudar a salvarse de la quema europea. No siempre es posible y entonces lo digo y no seguimos, en otros es una maravillosa experiencia. El final se revierte en una métrica que garantiza el éxito. Es un modelo parecido al que algunas instituciones públicas ofrecen a pymes y emprendedores, pero con un grado de éxito tremendamente superior por parte nuestra que en la que ofrecen esos institutos. La diferencia entre nosotros y esos organismos públicos que dicen ayudar a internacionalizar es que los responsables de ejecutar tu modelo de internacionalización suelen ser funcionarios o empleados públicos que jamás montaron un negocio y que no consideran un factor que no está en los papeles sino en el corazón: el riesgo y el fracaso. En nuestro caso, atender esos elementos, es el factor diferencial.

Mi especialidad es Latinoamérica y USA, la de mi socia principal los países árabes y China. Otros miembros del equipo son capaces de modelar proyectos en zonas diversas como países del este o mercados complejos en África. La compañía que nació de la unión de diversos consultores especialistas en innovación y desarrollo corporativo está en fase de constitución formal, aunque ya hace más de dos años que operámos todos juntos como freelancers ofertando este servicio. En pocos más de un mes esta compañía será una realidad formal.

Pero, ¿cómo es eso de emprender en Latam?

La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.

Es cierto que emprender en esos países requiere un espíritu determinado. El aeropuerto comercial más peligroso del mundo es el de Tegucigalpa, la seguridad es muy débil en El Salvador o Guatemala, procesos complejos en Panamá, inestabilidades en Bolivia y así el conjunto de ellos. He estado en todos y en cada uno de ellos hay cosas buenas, pero sobretodo hay gente extraordinaria.

Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica en general responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.

En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.

La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, Crecimientos que superan el 8% habitualmente.

Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know howacabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América latina.

¿Ayuda? No gracias

Hoy en Cotizalia publico una columna titulada “El síndrome Carod Rovira“ que hace referencia a la gestión pública ineficiente. La personifico en el antiguo Conseller de la Vicepresidencia de la Generalitat por ser significativo el lío en el que nos metió con el Circuit de Catalunya. El artículo habla también de algunos elementos personales que me hacen pensar que es mejor montártelo tú mismo que esperar que algún estamento te ayude. Pongo como ejemplo un sonado aporte a la internacionalización que me ofrecieron desde un estamento público.

Me pregunto que es la política. ¿De que va? ¿En que la están convirtiendo quienes la magrean y la ensucian con sus manos grasientas todos los días? Unos piensan en ser sucedidos y otros en ser los sucesores, algunos en reinar a dedo y otros a montar un nuevo partido cuando no le dejan jugar en el suyo. Aquí nadie se preoucupa de los sustancial: impulsar que todo esto vuelva a ponerse en marcha, y que poco a poco, atendiendo al agujero existente, nos pongamos a arrancar la cisterna que se paró hace unos años ya.

La crisis ya pasó y no va a haber recuperación alguna. Este es el escenario que nos queda. Lo que llamaron recesión no era más que la puerta de entrada a un nuevo modelo económico basado en la estrechez y en el pago de la deuda contraída durante tanto tiempo fabricando cosas inservibles que nadie quería. Todo se debe pagar, se debe abonar el insulto a la inteligencia que suponía comprar pisos sin apenas ingresos por el mero hecho de que te concedieran un crédito inasumible en un sociedad equilibrada. Pagarlo como se pagan los pecados, con penitencia y resignación. Resignación para los que se metieron en ese lodazal, no para los que no lo hicimos. Me niego a encerrarme y a pagar las miserías de los que ahora ven como les embargan Cayennes, Visas y caloncillos de marca. A mi y los que pueda ayudar, las arenas movedizas no nos pillarán quietos.

Lo peor de todo es que la confianza se ha venido abajo. Nadie se fia de nadie. La quiebra sustancial de la banca no es una quiebra financiera, es una quiebra moral, como moral lo es en la política. Quiero emprender y que me dejen emprender. Es difícil hacerlo en este país a pesar de los discursos manidos a favor de la emprendeduría. Hay bancos que montan “concursos” para ayudar a jóvenes a emprender y luego te crujen desvalorando tus activos. No hay ayudas y cuando las hay son pura intervención, puro inconveniente. Prefiero que no me ayuden, que me dejen en paz, ya me lo monto yo, ya me busco el mercado yo mismo. Yo solito, como Juan Palomo.

Hace algún tiempo, cuando decidí internacionalizar algunos de mis proyectos empresariales me encontré con una de esas situaciones que ni el mejor guionista cómico. Me presenté en una de esas oficinas que se presentan como “servicio público” de impulso y estímulo a la internacionalización de pymes. Lo que obtuve fue un presupuesto de cinco cifras por una agenda de entrevistas con posibles clientes. Obviamente no firmé, de hecho memoricé algunos de los que previsiblemente debían ser mis “mentores” en el exterior. Consulté y descubrí que si lo llego a aceptar hubiera tirado el dinero. Venía de un fracaso por lo que no andaba para bromas. Al final, cogí mi poca pasta y mis sueños y me fui yo mismo solito por mi cuenta y riesgo.

Golpeé puertas y ventanas, solicité entrevistas, di conferencias a grupos que se podían contar con los dedos de una mano, atendí medios de comunicación que no leían ni los que trabajan allí, conocí ladrones y burócratas, aprendí que era eso de la mordida, lo de “yo conozco a la que se acuesta con el viceministro y te puedo ayudar” y otros capítulos varios que no te explican en la escuela de negocios. Piqué piedra y pasé días y noches que no se los deseo ni a mis enemigos. Sin embargo me fui saliendo y con el tiempo llegaron las charlas de nível, las entrevistas, la acción comercial efeiciente, la gestión de proyectos y la gestación de lobbys de interés. Hoy en día, más de un lustro después, uno tiene una agenda americana formal, serena, legal, aceptable y bien gestionada, que me permite ayudar a quienes me lo piden, pero sobretodo me permite olvidarme de la política y de sus herramientas de intervención e inconveniente

Hemos dejado atrás la mayor crisis económica que ha vivido este país en los últimos cincuenta años, hemos entrado en un nuevo territorio que deberá asumirse y aceptarse con resignación o con ánimo por emprender, que cada uno haga lo que considere como he dicho, pero entiendo que no es de recibo seguir escuchando ciegamente a estos tipos que siguen con el “y tu más”.

Las excepciones confirman la regla, y procuro que sean estos para los que trabajar cuando me piden mis servicios aquí o en cualquier parte del mundo, pero la gran mayoría de políticos ya no son políticos, son individuos que se guardan las cartas para cuando interese sacarlas. Me pregunto, ¿dónde está la política de verdad? ¿Que significan las amenazas a uno y otro lado de la contienda?, ¿que es eso de pedir un sacrificio a la ciudadanía para salir de la crisis en unos años?, ¿qué significa decir no a todo donde no se gobierna para aceptarlo donde si? ¿por qué tengo que pagar yo su ineficiencia y su obsesiva manera de verlo todo desde el filtro de la táctica electoral?

Se han comportado como niños midiéndose los penes. A los presidentes de los clubes de fútbol se les abren expedientes cuando generan crispación, pero a estos tipos, que se les supone educación y principios, valores y responsabilidad, se les debería de abrir expedientes cuando en su acción política lo único que logran es crispar, enfadar, provocar conflictos y perjuicios reales y mesurables. Hay políticos que en su ejercicio público han generado pérdidas que se pueden cuantificar por el mero hecho de ser unos inútiles. A estos les llamo “los del síndrome Carod Rovira”. Les voy a explicar un caso, de tantos que hay:

Hace unos años, se estaba barajando el hecho que el circuito de Montmeló perdiera la carrera anual de Formula 1 que tiene asignada desde los años noventa, en beneficio del circuito de Valencia. En aquel momento, hace varios años, el Presidente del Circuit era el por aquel entonces Vicepresident de la Generalitat Josep Lluis Carod Rovira. Lo era por un tema estatutario y vinculado a que ésta es una intalación gestionada por un patronato público y pagado con dinero idem.

Cuando el bueno de Carod, que no lo hizo de mala fe, se apresuró por hacerse la foto que garantizaría la renovación hasta 2016 del contrato que unía a Bernie Ecclestone y su circo automobilístico al circuito en cuestión, a fin de que el bueno de Bernie no se llevara la prueba española a Valencia, logró que algo que era rentable pasara a deficitario. Así fue. Cuando la noticia saltó a los medios, Ecclestone comunicó que Valencia tendría su prueba en circuito urbano y que el contrato con los catalanes subía unos cuantos millones de euros más que el anterior. Carod creyó que hacerse una foto era firmar un contrato en las mismas condiciones que el anterior y además evitaba lo de la prueba valenciana.

Obviamente, Carod descubrió que era un soplagaitas profesional y todavía se hace pequeño cuando le nombran el suceso. Sin embargo el asunto era de sistema. Que un profesor de bachillerato sin formación empresarial ni capacidad gerencial, decidiera liderar ese asunto nos ha costado que la prueba catalana de formula 1 pasara de ser un negocio rentable a un gasto más que alimenta el déficit público. A eso me refiero.

Pues el síndrome del gestor ineficiente se extiende. El gobierno actual rige en la inoperancia, pero la oposición mayoritaria y “moderada” se ha quedado dormida a espera que el tiempo, y su inercia, les conduzcan al poder. No existe memoria, no existe decoro ni conciencia, nadie recuerda cuando nos acercábamos y nadie avisaba, pero la carrera hacia una colina llena de estiércol ya ha terminado. Ya hemos llegado, ¿y ahora que? Ahora que cada uno coja sus herramientas y se ponga en marcha. Utilicen las redes, la web, las comunidades y organicense, vinculen su talento en lo colectivo, en la nueva economía, soliciten ayuda a quienes puedan ofrecerla, pero olvídense de la política y de sus cábalas. Del actual gobierno sólo recibiremos estancamiento, del próximo subida de impuestos.

Chile y la nueva economía

Chile es la economía más abierta internacionalmente de toda Latinoamérica. Aunque esa exposición puede determinar un riesgo cuando el planeta se debate entre una nueva recesión o la salida definitiva de la crisis, la verdad es que en términos técnicos Chile está muy por delante de otros países de su entorno en cuanto a la interpretación que sus empresas hacen de la Nueva Economía. Estos días estoy recorriendo diversos países del Cono Sur primero y de Centroamérica después. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos. En ese sentido, Chile destaca por su seriedad empresarial e institucional y por la homologación inminente a los estándares europeos en alguno de sus dinámicas digitales sobretodo.
Si dejamos de lado los graves desequilibrios que permanecen y que representan una dificultad enorme para lograr esos objetivos de modernidad pendiente, la realidad de Chile es muy alentadora. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, este país mantenía un crecimiento superior al 4% sin demasiados problemas.

Chile creció al 7,1% en mayo. Casi nada. En junio será similar, lo que muestra una cada vez más sólida escena de mejora que enlaza con lo que se viene a llamar la “reconstrucción” tras el terremoto. El único riesgo que en estos momentos tiene la economía chilena proviene del exterior. Pero si algo destaca en el nuevo modelo económico de este país es su vinculación creciente al territorio digital.

La penetración de Internet en Chile es la más alta de América tras Estados Unidos y el acceso móvil a la red por parte de los chilenos es altísimo, casi un 70% de ellos entran vía dispositivos móviles o derivados. Además, un alto porcentaje son usuarios activos de los entornos sociales. Facebook tiene más de 6 millones de clientes chilenos, un 35% de la población total del país. Por poner una comparación diremos que en México no llegan ni al 9%.  Sólo Colombia, Argentina y Venezuela se acercan, pero a más de 10 puntos de distancia. Lo de Chile y el uso de las redes sociales es algo a estudiar y a tener en cuenta. El terremoto significó un antes y un después en el uso de Facebook y sobretodo Twitter. Esta segunda pasó de apenas 70.000 usuarios antes de febrero a medio millón en cuatro meses.

Lo sorprendente es que el uso que hacen los chilenos de la red y de su acceso multiplataforma es tremendamente pragmático. Las redes sociales no son un territorio místico donde se ha conceptualizado una especie de mensaje mesiánico que proporciona valor a quien no lo tiene o donde las formas son más importantes que el fondo. Todo lo contrario que pasa en España donde parece que hemos llegado a vincular el uso del Social Media con algo etéreo, espiritual y que se convierte en si mismo en el objetivo de la comunicación digital en lugar de ser un mecanismo por el cual esa comunicación se logra.

Al final resultará que en Latinoamérica, donde vinimos algunos a desarrollar negocios digitales creyendo que exportaríamos know how, acabaremos aprendiendo más que enseñando. Si no es aprender, si será comprender. Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América del Sur.