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Un año de 'hormiga'

Hace veintisiete años empecé a escribir un libro. Por aquel entonces ni lo sabía. Pasaron dos décadas y finalmente lo teclee sobre un impensable, por aquel entonces, artilugio digital. Trataba de los meses que pasé en París y de cómo, a cada suceso, conversación, experiencia, miedo o ilusión, le acabaría dando un sentido, un valor, un motivo y, sobretodo, un aprendizaje. Un viaje que finalmente, y sin saber muy bien porqué, acabó tatuado en miles de ejemplares de un libro en cuya portada aparece una hormiga y la Torre Eiffel. Forzando la vista, se puede identificar a quien hoy lees en su propio blog.
Y es que ya ha pasado un año desde que ‘Una hormiga en París’ fue lanzado al mercado. Se presentó en noviembre y rápidamente se situó en los primeros puestos de los libros más vendidos aquel invierno. El lanzamiento tuvo mucha prensa, una puesta de largo con muchísimos amigos y tres ediciones. Todo ello ha permitido que conocidos que sabían la historia, amigos que recordaban mi regreso de París por aquel entonces, mi familia que lo sufrió, lectores y curiosos entraran en el universo particular de aquella hormiga que un día decidió perseguir sus sueños e irse a París. Y se fue a no saber exactamente que, pero que se convertiría en el preludio de un modo de vida y de una manera de entender los retos, la innovación, los miedos y la amistad.

Ya son veintisiete años. Mucho tiempo desde que todo aquello sucediera aproximadamente de un modo muy similar a lo que el libro explica. Entre las peticiones más extrañas que he recibido destacan dos que pensaré con detenimiento. La primera solicita que escriba en detalle la ‘cara B’ del libro. Los detalles. Como un ‘cómo se hizo’ que a veces emiten sobre una película. Una recopilación de anécdotas que en si mismas compongan un relato distinto a la vez que acompaña al original. Una especie de ‘relectura’ en el que mientras sabes lo que esta pasando, pues has leído ‘la hormiga’ vas recogiendo otras informaciones. Este estaría bien, pero se debería de basar en recuerdos que seguramente no lograré encontrar en los bulevares de mi memoria. Tampoco sería fácil, yo no soy historiador, en focalizar bien las cosas que sucedían en aquel momento en el mundo y en París.

La otra propuesta divertida es la de explicar la misma historia pero ambientada en la actualidad. Un joven, de similar edad que decide iniciar una aventura, a otra ciudad con un valor parecido a París para la hormiga y un método de vida improvisado y apoyado en las nuevas tecnologías y la innovación. No sé. Tal vez. Sería distinto, pero factible. No obstante ahora soy padre. En siete años mi hijo tendrá la edad que yo tenía cuando me fui a París. Hace mil años. Estaba muy lejos, mucho más que ahora. No era posible saber que hacías porque no había redes sociales, ni teléfono móvil. Era todo muy difícil y, porque no decirlo, arriesgado. Por eso pienso en como yo respondería a un impulso similar de mi hijo. La verdad es que dudo en si sería capaz de animarlo.

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Pero lo más gratificante ha sido saber del uso que del libro se está dando en algunos lugares. Una decena de escuelas de negocios confirmaron haber incorporado el libro en su plan de trabajo de este año, desconozco el número de escuelas de secundaría que proponían su lectura como ‘estímulo’ emprendedor. Sin embargo, en este campo, algo me hizo tremendamente feliz. La directora de una escuela de primaria gallega me escribió para pedirme autorización puesto que habían ‘arreglado’ la Hormiga en una versión infantil. La adjuntaron y era una pequeña obra de arte.

Más tarde vino la propuesta de hacer una obra de teatro. Todo iba bien, pero no llegó a cerrarse por falta de presupuesto a pesar del gran trabajo realizado por su director y adaptador del texto al lenguaje teatral. Estoy seguro que, tarde o temprano, la hormiga subirá al escenario. Y es que de esto va todo al final. De retorcerse ante lo que es injusto, de revolucionarse íntimamente. A veces eso es emprender, pero otras muchas no. Todo se trata de cómo lo afrontas y como te enfrentas. Saltar por saltar no parece lógico, pero es una opción. Si lo haces, y de eso trata ‘La hormiga’ que lo hagas por que lo deseas, sabes a lo que te enfrentas y estás dispuesto a sufrir si no lo logras. Que no sea porque está de moda saltar por precipicios o porque te dice todo el mundo que es súper ‘cool’ estrellarse contra el suelo.

Estos días estoy redactando mi nuevo libro para Grupo Planeta. Un ensayo mucho menos divertido en lo formal pero mucho más intenso en lo conceptual. Un trabajo que nos lleva a un mundo que nos parece de ciencia ficción pero que no es más que algo inminente, y en muchos casos, tan real como conectarse a la red hoy en día. Un libro que intentará dar las claves para entender el presente económico desde un punto de vista tecnológico y social. El objetivo del mismo es dar las herramientas conceptuales para revolucionarse en lo personal y en lo profesional ante el reto inmenso que nos ocupa como especie. Todavía falta. Estoy en ello.

Mapa mental de 'Una hormiga en París'

La periodista Alejandra Beatriz Herranz hace más de tres años que se dedica a realizar ‘mapas mentales’ de los libros que lee. Una técnica inventada por el australiano Tony Buzan que la verdad es tremendamente efectista y eficiente. El caso es que la Alejandra decidió hacer uno sobre ‘Una hormiga en París‘ y hoy os dejo aquí el resultado tan espectacular. Si lo quieres ver ampliado sólo tienes que clicar en la imagen.

Los códigos de color del mapa están agrupados en tres aspectos según la autora. La empresa: el amarillo, por ser el color de la intuición y de la acción. Las personas: el rosa, por ser el color del afecto. Y el miedo, el azul, porque es el color del pensamiento -y más que temer, es mejor actuar.

Screen Shot 2014-10-20 at 11.05.25Las ideas que se trasladan del mapa mental del libro según la autora giran en torno a que ‘el emprendedor puede ser, en determinados momentos, una persona sola. Por ejemplo, cuando tiene que pensar consigo mismo si vender o no su emprendimiento, en el que ha puesto esfuerzo, sudor y trabajo, a unos inversores que sólo piensan en rentabilizar aún más lo que están a punto de adquirir. O, acaso, soltar (ese apego) y despedirse de aquel emprendimiento en el que el mismo emprendedor puso pasión, dedicación y suerte compartida’.

También resalta que ’enfrentarte a todo porque confías en ti mismo es cambiar uno mismo para cambiar el entorno. Adentrarte en lo extraño. Atender una necesidad y localizar una oportunidad. Estimular el deseo a partir del contacto con el mundo. Sobreponerte ante el miedo al error y al fracaso. Decidirte y luchar por tus sueños. Analizar el entorno‘.

La verdad es que agradezco a Alejandra este magnífico trabajo, pues al igual que ella establece leyendo mi libro que ‘valorar tu propio esfuerzo, sabiendo por qué te involucraste en tu proyecto, permite moldear tus proyectos con humanidad, creatividad y pasión, para afrontar los miedos y transformarlos en retos‘, su trabajo no deja de llevar tatuado el mismo espíritu.

'la hormiga' en Forbes Magazine

Ayer la revista Forbes publicó un artículo en el que señalaban los ‘10 libros que te servirán para emprender‘. La justificación que dan es que, en palabras de esta prestigiosa publicación, ‘leer es muy importante, pero leer las circunstancias de otros en el mundo de los negocios es aún más para un emprendedor. Con la siguiente lista de libros que hemos elaborado podrás conocer los entresijos del mundo del emprendedor, sabiendo los errores que cometieron otros y aprendiendo de ellos para no caer en ellos tú también’.  El resto de ‘seleccionados’ para la revista Forbes fueron Laurie Beth, Guy KawasakiSteve Blank y Bob DorfWalter IsaacsonMar Galtés, Eric RiesAndy FreireAsh MauryaFernando Trías de Bes.

Como publicó hace poco ESADE cuando habló de mi último libro ‘emprender puede provocar sensación de pequeñez y desorientación, más o menos las mismas sensaciones que debe sentir una diminuta hormiga cuando sale de su oscuro refugio. Pero del mismo modo que estos insectos son capaces de soportar 50 veces su propio peso, un emprendedor persiste/persevera hasta que logra su objetivo que es, al fin y al cabo, vivir de su idea de negocio. A través de su libro, Vidal aporta consejos a los empresarios para que sus ideas no sólo se materialicen, sino que también sean viables. Una hormiga en París se convierte en una guía directa y útil para todos aquéllos que estén dispuestos a luchar por esa idea que les apasiona y convertirla en una realidad’.

Puedes adquirir el libro en Amazon o en Casa del Libro. Si quieres comentar cualquier cosa sobre el mismo, contratar una conferencia estimulante como la que he preparado con el hilo argumental del libro o simplemente saber si habrá segunda parte ;-), puedes ponerte en contacto conmigo por aquí.

 

100 días de 'La Hormiga'

Hoy se cumple tres meses del lanzamiento de ‘Una Hormiga en París’. Pronto serán 100 días que han supuesto un revulsivo en muchos aspectos de mi vida que os quiero compartir. Por un lado tiene que ver con lo que supone explicar parte de tu propia historia, ese desnudo emocional que significa este libro por ser el punto de partida de un modo de ser y de vivir. Por otro este libro siempre será especial debido a que me ha ayudado a mi mismo a entender aspectos que desconocía tener tan integrados en mi día a día.
Al definir puntos de cómo se organiza una empresa, como se innova o como se persiguen modelos de gestión diversos y compararlo en como lo hice en aquellos años en París de la mano de un grupo de músicos orientales me ha permitido rebajar y mucho la presión de lo que se supone que es ‘teoría económica’, ‘management directivo’ y espíritu de sacrificio. Viví aquellos meses hace ya muchos años como una aventura y vivo este libro como tal. Es curioso como se superponen las capas de ambas cosas. El éxito de ventas que está suponiendo ahora mismo es lo de menos. Aunque ha sido catalogado como bestseller en algunos puntos de venta y aunque permanece en el TOP100 de los libros más vendido en Amazon.es, lo que realmente me hace sentir bien es lo que está suponiendo para mucha gente ese montón de letras que escupí sobre el papel el pasado verano. Es una tremenda alegría, no obstante, comprobar que sean muchos los interesados en comprarlo y en contratarme la conferencia asociada al libro que tengo ya lista. Una conferencia que transcurre entre la historia del libro y la didáctica empresarial.

Vivo con tremendo agradecimiento cuanto me está pasando. Miles de libros que suponen ya la petición de traducirse en inglés, francés, italiano y portugués, de convertirlo en lectura recomendada en algunas escuelas de negocio y universidades. Ilusionado por la posible puesta en escena de la historia de manera teatral o de que este verano lancemos una promoción en Estados Unidos, México y Argentina entre otros países que se van sumando que permitirá conocer como se siente y percibe la historia desde puntos de vista tremendamente distintos. Sigo sorprendido de cuanto ya os debo y de cuanto espero poder seguir aportando en este vuestro espacio. Por cirto, hoy me despertaba con un regalo más. No dejéis de leer este maravilloso resumen que hace Luis Miguel Delgado en su potente blog. Me parece muy útil para incorporar a lo que supone en términos formativos el propio libro. Os recuerdo algunos puntos de venta del libro para su compra digital pues en las librerías ha estado agotado en diversas ocasiones estas fiestas pasadas. En Amazon y en Casa del Libro.

 

Update de la Hormiga

La agenda de promoción del libro de hoy se mantiene aunque han aparecido varios compromisos más de los que se apuntan en la lista. Esos ligeros cambios no afectan a lo que estaba previsto que se emitiera en directo y responden más a entrevistas que se emitirán o publicarán en diferido. Hoy, en un rato, estaré en ‘Para todos la 2‘ por cierto. Ayer no obstante, por temas de actualidad, fue retrasada la tertulia en la que debía aparecer durante el programa ‘Espejo Público‘ de Antena 3 y que finalmente se emitirá en directo mañana jueves. Os invito también a participar mañana en el ‘Encuentro Digital’ en el diario ABC a las 11:30, Por cierto, los que todavía estéis dudando en pasar esta tarde por la librería +Bernat de Barcelona a la presentación oficial os digo que estarán muchos amigos de este blog a los que me encantará saludar.

Cuando veo mi libro ahí en un estante solo, callado, esperando que se interesen por él, la sensación es de ternura y orgullo, como a veces tienes con los hijos…

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Presentación y agenda de la 'hormiga'

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El martes pasado salió al mercado Una hormiga en París. Desde entonces he recibido un feedback apasionante. Me han regalado una banda sonora especialmente interpretada y pensada para el libro, centenares de fotos con el momento exacto de llegada de un ejemplar a las manos de muchos amigos y también estoy viviendo algo que como escritor es tremendo: escuchar a tiempo real (mientras el lector devora páginas) la opinión sobre mi trabajo. Durante esta semana que hoy empieza estaré promocionando el libro y también el miércoles será la presentación oficial en Barcelona.

Por eso os invito a todos los que podáis estar este miércoles a las 19:30 en la librería +bernat de Barcelona. Durante la presentación estaré acompañado por el conocido publicista Risto Mejide con quien conversaremos sobre el mundo de la empresa y la emprendeduría, además de departir con quienes os podáis acercar sobre los temas que interesen o preocupen a los asistentes. Juntos, Risto Mejide y yo, desgranararemos cómo se ha creado este libro, una historia personal que me remonta a 1987 cuando visité París con tan solo 17 años para crear de la nada mi primera especie de empresa: “14 chinos y un español S.A.”.

La agenda prevista para estos días incluye entrevistas para prensa, radio y televisión. Os detallo lo que Editorial Planeta ha previsto. Lo que se refiere a periódicos o medios escritos desconozco cuando serán publicadas las reseñas.

Lunes 21/10: BCN

11h – Expansión. Entrevista.
12-13.30h · Intereconomía radio, programa Per Tots, con Quim Esteban.
15h-16h · Catalunya Ràdio, programa L’oracle, con Xavier Grasset.
16.45h · La Gaceta. Entrevista.

Martes 22/10: MAD

9h – 10.30h · Antena 3, Espejo Público.
11.30h · El Economista. Entrevista en vídeo.
12.30h · Periodista Digital. Entrevista en vídeo.
14h · Gestiona Radio, Pulso empresarial. Entrevista grabada a emitir.
17.45h · COPE, La tarde, con Ramón García.

Miércoles 23/10: BCN

11.15h – 13h · TVE / La 2, programa Para todos la 2.
15.30h · La Xarxa TV, programa de economía semanal El cercle virtuós.
17h · La Vanguardia digital. Entrevista escrita + vídeo.
19.30h· Presentación +Bernat

Jueves 24/10: BCN

12h · El Periódico de Catalunya. Entrevista.
13h · La Xarxa radio, Matins en xarxa. Entrevista con Marc Lobato.
16.15h · Ràdio 4, programa Directe 4.0. Entrevista con Xantal Llavina.
17.40h · COPE, Dos días contigo, con Cristina López Schlichting. Entrevista.

Anticipo del primer capítulo

Mañana sale al mercado mi último libro. Una hormiga en París es un corto relato en el que intento dar las claves del éxito empresarial desde un punto de vista muy particular. En el prólogo que Bernardo Hernández, CEO de Flickr y ex vicepresidente de Marketing de Google, ha escrito para este fragmento de mi vida, dice que “la ambición está hecha de sueños, de patrones modelo, de pequeñas metas, de insatisfacción, de saber quién somos.
Me siento un poco como aquella hormiga que llegó a París hace tantos años. Apenas faltan 24 horas para el lanzamiento de su pequeña historia y las sensaciones son similares hoy a las que viví entonces llegando a París. La incertidumbre y los sueños mezclados con los retos y la voluntad de hacer las cosas cada vez mejor. Os dejo el primer capítulo de los diez que lo conforman. Si queréis más información podéis ir pasando por la web de la hormiga donde poco a poco iremos aumentando la información, los detalles y los complementos gráficos que harán de ese lugar un site intenso y nutritivo. En unos días os digo donde y cuando se hará una presentación oficial. Espero de corazón que os guste.

UNA HORMIGA EN PARIS

1. PERSEGUIR TUS SUEÑOS

«Si puedes soñarlo puedes hacerlo, recuerda que todo esto comenzó con un ratón.»
Walt Disney

Y aquí estoy. En un Boeing 747. Mientras el pasaje duerme a oscuras, soy la luz del 1H. Soy esa pantalla que parece un puzzle de ventanas y letras. Siempre soy ése. Hoy no iba a ser una excepción. Un vuelo de algo más de once horas y mi cara azulada por el resplandor hipnótico del Mac. A mi lado, nadie. Acabo de cerrar el documento con la oferta final de compra de mi desarrollo. Finalmente he aceptado, pero no ha sido fácil. Uno se siente como si le arrancaran un órgano, un elemento frágil pero necesario, como si de repente todo cuanto has construido se desvaneciera por el deseo de un poderoso. Apenas unas horas atrás en el despacho de un gigante digital, en Chicago, pusieron sobre la mesa un regalo que nadie en su sano juicio rechazaría.

En Estados Unidos les gusta reunirse en sitios raros. Por lo menos a esos directivos modernos, de fondos de inversión modernos, palabras modernas y modernas gesticulaciones. Te citan en parques soleados, cafeterías cutres o paradas de metro. Son sitios curiosos para reunirse. Alguien, en alguna escuela de negocios de nombre irrepetible, les debe haber enseñado que así se «juega al desconcierto». Yo fui citado en el Brookfield Zoo Park, cerca de la bañera gigante en la que viven unos enormes osos polares. Allí, sí, allí mismo.

Tras los saludos y el rápido «coaching» de mi abogado mercantil, pasamos a la «reunión» propiamente dicha. El encuentro se fue desplazando progresivamente hasta un banco exterior, punto intermedio hacia un destino incierto que ellos situaban en su oficina y yo en el notario. En un instante, entre el rumor de sus voces, la de mi asistente, que me ayudaba con ciertos aspectos que sonaban a chino mandarín y la de la gente que andaba por allí, vi un pequeño insecto. Se trataba de una hormiga, pequeña, nerviosa y solitaria. Estaba parada, daba un paso, acercándose a mí y se alejaba cuando sus antenas captaban mi presencia. Giró de golpe y se trasladó hasta el hueco de tierra por el que se había colado al parque. Era extraordinariamente minúscula en comparación con las dimensiones de aquel lugar. Tan pequeña, tan lejos de su hormiguero, tan abandonada a su suerte y tan parecida a mí hace algunos años.

Su presencia, casi imperceptible, me trajo recuerdos del primer viaje a París. Tenía poco más de diecisiete años cuando decidí conquistar la ciudad de la Luz. Hacía mucho que no pensaba en aquellos meses de verano de 1987. Tras proponer a mi familia que me permitiera conocer lo que consideraba el centro del Universo, recibí una severa negativa.

Dicho obstáculo, no hizo más que acrecentar mis deseos de viajar y ser parte de aquella gigantesca masa de cultura, conocimiento, vida. Mi espíritu explorador se expandía. En mis sueños y en mis sensaciones, París aparecía como la oportunidad perfecta para conocerme a mí mismo. Con esas edades, uno es incapaz de negarse a sus instintos. En aquella época, saliendo de la pubertad, la capital francesa estaba tan lejos que asustaba. Un vuelo era algo impensable y el Talgo que hacía el recorrido Barcelona-Orly resultaba demasiado oneroso.

Careciendo del apoyo de mi «friends family and fools» para ese proyecto, tuve que resignarme con un complicado método de viaje: colarme sucesivamente en trenes de cercanías hasta llegar a mi lugar de destino. Esta travesía consumió tres días. Mi incipiente francés no ayudaba a la hora de planificar correctamente los itinerarios. Hacer noche en la estación de Nantes no es lo mejor ni lo más rápido cuando lo que se pretende es ir a París desde Barcelona.

Aquellos tipos del Brookfield Zoo Park estaban acostumbrados a devorar desarrollos y start ups. Sus agresivos lenguajes eran desagradables. Me arrastraban a mis tiempos como agente de cambio y bolsa. No era lo que yo quería. Algo me pedía abandonar y dejarlo ir. Ellos insistían en lo beneficioso que sería para «mi idea» pasar a sus manos. Con prepotencia afirmaron aquello de «si no lo podemos comprar, tarde o temprano, lo haremos».

Decidimos ir a un lugar donde se respirara ambientador a pino y hubiera hilo musical. Mi abogado y yo fuimos en un taxi. Ellos lo desconozco, pero siempre he tenido la sospecha de que se teletransportaron. Al llegar al 121 de Wacker Dr. Street, el café ya estaba frío y casi todo parecía prepara- do y negociado. Me senté, miré desde la altura de aquel edificio hacia lo lejos y escuché sin mirar. Sobre la mesa, sus documentos y sus ceros, también todos mis sueños. No es- taba dispuesto a ceder tan pronto ni de forma tan sencilla.

La voz de aquellos hombres retornaría, como un murmullo sin valor, cada vez que intentaba concentrarme en algo. Mi mente viajaba primero hacia el parque y después a París. De una hormiga pasaba a otra, de la pequeña y perdida del Zoo a la que yo mismo representaba en el viaje a París.

Desoyendo todas las advertencias de mi familia, amigos de mis padres y expertos en viajes de riesgo, puse rumbo a la estación de Barcelona-Término sin saber que empezaba la historia de mi vida. Desconocía que en ese primer tren, uno de tantos necesario para alcanzar mi meta, iban conmigo un puñado de sueños que han sido mi sostén a lo largo del camino. Sentado en aquel vagón, orgulloso con la mochila nueva, un cierto pavor invadió mi cabeza. Supongo que se trata del mismo que experimentaron los exploradores de lo desconocido o los descubridores de continentes. Así me sentía. Pensé en los riesgos que implicaba el viaje. Sin embargo, con dieciocho años no piensas que te pueda pasar algo malo. Te crees eterno, invencible, como si fueras de acero. Pasaron los minutos hasta que el jefe de estación silbó y el convoy empezó a moverse. Ya no había vuelta atrás.

En aquella oficina, la oferta aumentó dos veces pero se- guía siendo sólo eso, una oferta. Aceptar el dinero y olvidar- se del reto. Me levanté y dije que me lo pensaría. La sorpresa se dibujó en la cara de todos ellos, incluida la de mi abogado. Todos allí sabíamos que superaba lo que en términos objetivos podía valer aquel desarrollo sin comercializar. Sin métricas, resulta casi imposible vender nada en Estados Unidos. A pesar del riesgo de perder el hilo de las negociaciones, no cambié de opinión. Quería pensar. No estaba dispuesto a renunciar a mis sueños ni a mi manera de emprender, crear y explorar.

Les dije que necesitaba dar un paseo. Eran las dos de la tarde y a las seis les aseguré que tendrían mi respuesta definitiva. Aceptaron a regañadientes, como suelen hacerlo quienes creen que son especiales por sentarse en sillones especiales.

Escasas horas atrás, aceptar parecía la única opción plausible pero desde la aparición de aquel insignificante himenóptero algo había cambiado. Recorrer el bulevar de mis recuerdos había marcado de manera definitiva toda la negociación. Sabía que a lo largo de mi vida, cada proyecto, cada reto, cada noche en vela, cada business plan, cada analítica, cada dolor de cabeza, cada domingo exhausto envidiando a las parejas paseando, cada centímetro cuadrado de cristal que te aprisiona en los días que no terminan nunca, cada obsesión o momento de penuria no habían sido en vano ni un producto del azar sino el resultado de un modo de ver la vida. Su origen era aquel crío, lleno de ilusiones, entrando en París como una hormiga. Se trataba de seguir una opinión. Se trata de vivir como otros no quieren hacerlo, para vivir como otros no podrán hacerlo. Se trata pues de enfrentarte a todo porque confías en ti mismo. En este sentido, el principal motor para el cambio de nuestro entorno somos nosotros mismos.

Paseando por las calles de Chicago, me encontré sin dar- me cuenta en el Millennium Park. Pensaba que el espíritu que me llevó a París debía estar rondando cerca de mí. De hecho, parecía a punto de surgir otra vez. Otra barbaridad a ojos de los «expertos». El vocabulario del típico negocio me molestaba, al igual que la verborrea característica de los directivos. No obstante, ya en París había empleado los resortes básicos de los negocios para sobrevivir y éstos vendrían en mi ayuda.

Vivimos una época en la que el plan de negocio tradicional debería enterrarse en un baúl y bajo llave. En la actualidad, las empresas pueden nacer, crecer y morir en cinco o seis años y no pasa nada. Un modelo de venta puede ser intensivo en un período e inservible en otro. Una sociedad en la que los negocios se adaptan a redes sofisticadas y a sus relaciones distribuidas. Una selva sin patrones fijos y donde todo se presenta como extremadamente nuevo e innovador. No lo es tanto. Las novedades de libro y máster en negocios estaban presentes en las fases que atravesó mi empresa callejera durante aquel verano parisino de 1987.

Quizá fue el café o fueron los nervios pero el tiempo transcurrió muy rápido. Las caras de los peatones que se cruzaban conmigo resultaban más anónimas que nunca. ¡Qué extraordinario sentirse tan solo, tan extremadamente dependiente de uno mismo! Cuando llegas a un lugar desconocido, con apenas capacidad para interpretar el espacio y sus señales es como si te lanzaras de nuevo a explorar. Por ello, resulta fascinante ir a lugares nuevos. Recorrer sus calles, más allá de la similitud que guarden con miles de otros lugares ya visitados. Circular, señalar un nuevo lugar en nuestro cerebro. Ver callejuelas y plazoletas inéditas, más allá de la comodidad vital que uno haya alcanzado.

Pasó en Chicago pero había pasado también en París. La conexión entre ambos lugares, las sensaciones y los aromas me impulsaron con decisión hacia el encuentro con aquellos compradores de desarrollos tecnológicos. Sentía como si me empujara una locomotora diésel. Retornaba al despacho mucho antes de lo previsto. Regresar al ring, como si tras una buena paliza, uno decidiera no tirar la toalla, y apretando la mandíbula, levantando la cuerda del cuadrilátero, hiciera gestos de «¡ven!, ¡vamos!, ¡aún no me rindo!».

Se abrieron las puertas del ascensor, un paso tras otro y al fondo todos sentados en una mesa eterna, repleta de portátiles, teléfonos y tabletas. Me vieron venir, me vieron son- reír. Eran las cinco de la tarde, la misma hora en la que un día, con osadía e inconsciencia, llegué a la Gare du Nord de París. Una hormiga entraba en la sede del gigante informático, como si fuera por el mismo extraño agujero de aquel lejano 25 de mayo de 1987, cuando estaba a punto de cumplir dieciocho años.

Las puertas automáticas de vidrio templado se mimetizaban en mi memoria con las del vagón francés. Los mismos pasos que di para bajar del tren, mi mochila de entonces convertida en un maletín de piel marrón. La misma mirada pero más cansada. Mi reloj más pesado pero contando el tiempo al mismo desconcertante ritmo. Mis sueños impecablemente similares, abarrotados de mis valores, los calcetines siempre de colores estridentes. Las palabras, iguales en ambas ocasiones: «Je suis ici!».

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Una web para la hormiga

Ya falta menos. En una semana estará en las librerías físicas y virtuales mi próximo libro. Aprovecho para presentaos la página web que se ha diseñado para albergar todo lo que vaya surgiendo alrededor de “Una hormiga en París”.
Os dejo con la nota emitida por Editorial Planeta para la promoción del libro que explica un poco lo que suponen esos diez capítulos. También os dejo los datos de quienes se encargan de organizar las entrevistas, presentaciones y conferencias que, atendiendo al modelo de innovación que explica este relato, se están contratando para el año que viene.

“De París me traje varias lecciones de vida y de empresa. Cuando observo el momento que vivimos como sociedad pienso en lo dramático que es ver tanta gente parada, exhausta y yerta en su sofá social. La esencia de lo que logré residía en actuar, innovar y enfrentarme a mis miedos para convertirlos en retos.”

Un tipo que roza los cuarenta está reunido con una de las más importantes empresas del mundo. Son más de las tres de la tarde en Chicago y la oferta de compra del proyecto es, sin lugar a dudas, más que suculenta. Sin embargo, y contradiciendo toda lógica,inicialmente dice no. Lo hace porque mientras escucha las palabras de todos ellos, mientras se va perdiendo en el murmullo la millonaria oferta, él recuerda a una hormiga que le hace volver a lo que pasó en París hace más de dos décadas cuando contaba tan solo con diecisiete años. No había llegado hasta allí para renunciar a sus sueños. 

Con este argumento se inicia Una hormiga en París, un relato corto escrito en primera persona, de lectura fácil pero intensa, divertido pero realista y con un trasfondo íntimo pero didáctico que nos muestra el camino de un joven que persiguió lo que quería y acabó alcanzando el éxito. Al menos lo que para él era el éxito y le hacía sentirse feliz.

A través de diez trepidantes capítulos el autor cuenta cómo se las ingenió para vivir en esa jungla llamada París siendo joven y sin apenas dinero y explica cómo se puede innovar fracasando, sobrevivir a una decisión dura, sobreponerse con creatividad y “crear” una empresa cariñosamente llamada (ficticiamente) ‘14 chinos y un español S.A.’. Luchar por los sueños propios es la receta más importante que debe aplicar cualquier emprendedor a la hora de montar un negocio por su cuenta. Ésta es la premisa que ha regido la vida de Marc Vidal desde sus comienzos como empresario con tan solo diecisiete años hasta la actualidad. Aunque las cosas le hayan salido bien o mal, él ha hecho siempre lo que mejor sabe hacer: observar, investigar, escuchar y analizar para lanzarse enseguida al ruedo de la creación de una empresa y de la búsqueda de oportunidades.

“Tenía poco más de diecisiete años cuando decidí conquistar la ‘Ciudad de la luz’. Desoyendo todas las advertencias de mi familia y amigos puse rumbo a la estación Barcelona-Término sin saber que empezaba la historia de mi vida. Desconocía que en ese primer tren, uno de tantos necesarios para alcanzar mi meta, iban conmigo un puñado de sueños que han sido mi sostén a lo largo del camino.”

“Cada proyecto, cada reto, cada noche en vela, cada business plan tiene su origen en aquel crío, lleno de ilusiones, entrando en París como una hormiga.”

“Se trata de seguir una opinión. Se trata de vivir como otros no quieren hacerlo, para vivir como otros no podrán hacerlo. Se trata pues de enfrentarte a todo porque confías en ti mismo. En este sentido, el principal motor para el cambio de nuestro entorno somos nosotros mismos.”

“Uno de los principales problemas en el momento de emprender es el miedo al error. Decidirse y luchar por los propios sueños es la receta definitiva que debe aplicar cualquier emprendedor. Convertir el miedo al fracaso en una oportunidad.”

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EXTRACTOS DEL LIBRO

Analizar tu entorno

“Mi mirada se centró en un guitarrista chino. No podía dedicarse a dos cosas al mismo tiempo: o tocaba o cobraba. Me acerqué a él, tomé su gorra y, tras advertirle como pude que venía a ayudarle, la pasé entre los que allí se encontraban. Así fue como encontré mi primer empleo fuera de España.”

Innovar en la estructura

“El cambio está en nuestras manos y en la ilusión que tengamos. Si uno no cambia el mundo no cambiará.”

Innovar en el producto

“’14 chinos y un español SA’ estaba a punto de iniciar otra fase de innovación que era arriesgada pero que resultaría definitiva. Había pasado de un interés artístico por París a saborearlo numérica y estadísticamente.”

Innovar en la cadena de valor

“He oído demasiadas veces aquello de que ‘montar un negocio es una mala idea’. En un par de ocasiones, pude comprobarlo en mi propia epidermis. En otras tantas, lo llegué a pensar yo mismo. Todavía hoy, en ocasiones, la energía disponible se resiente por tantos esfuerzos del pasado y pueden llegar a jugarte una mala pasada. En esos momentos suelo cambiar mi manera de pensar y me refugio en el valor de aquellos días en París.”

Innovar con el talento

“¿Quién mejor que yo para entender el valor de la diferencia? Respetaba y admiraba a mis compañeros hasta el punto de sentirme chino.”

Innovar en red

“La renovación del repertorio fue determinante. Establecer ubicaciones nuevas permitió abrirse, las tarjetas de transporte buscar territorios, la capacidad de trabajar por las noches potenció la estructura. La modificación del producto ayudó a sentirse mejor a cada uno de los miembros del grupo. La aparición del comisionista y de los agentes revendedores completó el ciclo.”

Innovar en el control

“Los errores servían para mejorar. Un método rudimentario de prueba-error que nos ayudaba a descartar escenarios, plazas, bares, colaboradores, instrumentos o piezas teatrales.”

Valorar tu esfuerzo

“Me monté la vida a cada instante. Viajé y siempre supe rodearme de gente más sabia que yo. Aprendí que tener no era lo importante, sino compartir. En cada proyecto supe que lo óptimo no era la acumulación sino la reinversión. Dejé la vida que los demás habían diseñado para mí y empecé a vivir la mía propia.”

 

El libro intenta explicar un modelo de innovación basado en una experiencia narrada como un relato.

  • Atender una necesidad
  • Establecer una manera de lograrlo
  • Localizar una oportunidad
  • Observar el mercado
  • Establecer cambios radicales pero de forma progresiva
  • Recurrir a la diversión
  • Explorar nuevos territorios
  • Modelar un plan comercial distribuido
  • Organización en beta constante
  • Saber poner punto y final”

 

Para concretar entrevistas, presentaciones o conferencias contactar con M. Helena Gaya en el  +34 93 676 43 00 o en el correo electrónico hgaya@idodi.eu 

Est voilà!, la portada

Mi editor me ha hecho llegar la portada de mi próximo libro. El Grupo Planeta ha decidido que vea la luz de los escaparates en otoño. La verdad es que, a pesar de ser un libro corto, se podrá leer en una tarde tranquilamente, y tratar de manera tremendamente simple los procesos de innovación en la empresa, ha sido un parto largo y difícil. Lo escribí en pocos días pero lo fui creando durante décadas en mi mente y sobre todo en mi corazón. Muchos han oído hablar de esta historia, pero ya os adelanto que el cúmulo de detalles, lugares y momentos que no he explicado nunca sobre aquellos meses en París, os sorprenderán. El detalle que Bernardo Hernandez, ex vicepresidente de Google y actual líder de Flickr, me lo prologue será la guinda del pastel. El libro trata de cómo un tipo que ya supera los cuarenta y que no ha hecho más en la vida que emprender, para bien algunas veces y para mal otras tantas, decidió con 17 años tomar un tren y largarse a un lugar que estaba mucho más lejos que ahora y que él consideraba “la capital del Mundo”. El emprendedor que ahora soy, el espíritu de mejorar, innovar y encontrar las respuestas ante cualquier reto, se lo debo a cuanto me ha pasado en la vida, seguro, pero en especial a aquellos meses en los que me sentí como una hormiga en París. Este es un libro corto, fácil pero intenso, divertido pero realista, con un trasfondo íntimo pero didáctico. A través de nueve episodios cuento como me las ingenié para vivir en esa jungla siendo tan joven y sin apenas recursos. Durante algo menos de un centenar de páginas explico como se puede innovar fracasando, sobrevivir a una decisión dura y a sobreponerse con creatividad. El hilo conductor es esa vivencia personal sucedida en París hace ya más de veinte años. A través de la necesidad convertida en ventaja, de la ilusión y de la picaresca, hace más de dos décadas fui capaz de convertir un desordenado grupo de músicos orientales que trabajaban en las calles de la capital de Francia en una engrasada máquina de hacer dinero. La historia trata de cómo a los pocos días de llegar a la capital del mundo tuve que idear algo para sobrevivir. Por casualidad, como el que caza oportunidades, lo descubrí. Un chino que tocaba con una guitarra música de los Beatles en la plaza George Pompidou me dieron la clave. En ese libro contaré como se puede innovar para sobrevivir y a continuación, con ese espíritu, lograr organizarte y, como las hormigas, construir un pequeño ecosistema donde incorporar mejoras, propuestas y posibilidades. Lo que allí pasó me conecta directamente con mi determinada manera de ver la empresa y la manera de vivirla, y por supuesto quien quiera podrá ver el origen de un emprendedor.

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Una hormiga en París

Fueron más de mil propuestas las que llegaron para poner título a mi próximo libro. Llegaron por diversos caminos lo que me hizo reflexionar sobre los lugares por los que se disemina este blog. Fueron correos, comentarios en Facebook, mensajes en Twitter y en Google+ e incluso a través de aplicaciones sociales que tengo en mi móvil. Ha sido muy difícil elegir una de ellas pero al final será “Una hormiga en París”. Curiosamente el motivo por el que “convoqué” este brainstorming digital era el de poner a pensar colectivamente a quienes quisieran y pensé que al final ganaría una sola propuesta de entre todas. La realidad superó mis intenciones y el título no tiene autoría concreta sino que un grupo de colaboradores a partir de cinco opciones “finalistas” parieron este. Es decir, el pensamiento colectivo se convirtió en una decisión común. Siempre defiendo que pensar juntos es una cosa y hacerlo en común es otra. Primera buena noticia.
El título responde bien a lo que el libro explicará. Cómo un tipo que ya supera los cuarenta y que no ha hecho más en la vida que emprender, para bien algunas veces y para mal otras tantas, decidió con 17 años tomar un tren y largarse a un lugar que estaba mucho más lejos que ahora y que él consideraba “la capital del Mundo”. Con éxitos y fracasos, pero con espíritu de mejorar y de no hacerlo solo, he pasado la vida, pero le debo tanto a aquellos meses allí que ha llegado el momento de explicarlo. Un libro corto, fácil pero intenso, divertido pero con algunas partes duras, con un trasfondo íntimo pero didáctico. A través de una decena de episodios cuento me las ingenié para vivir en esa jungla. Era como si llegara una hormiga a París.

“A los pocos días de llegar tuve que idear algo. Por casualidad, como el que caza oportunidades, lo descubrí. En ese libro contaré como se puede innovar para sobrevivir y a continuación, con ese espíritu, logras organizarte y, como las hormigas, construyes un pequeño ecosistema donde incorporar mejoras, propuestas y posibilidades. Todo para cuando venga el invierno. Lo que allí pasó lo sabe alguna gente, los detalles no tanta, pero lo que estoy seguro es que los que me conocen descubrirán elementos que conectan directamente en el porque soy de una determinada manera y a otros les descubrirá el origen de un emprendedor”

Finalmente no he podido rechazar la oferta y ofrecimiento de Roger Domingo, mi editor en Grupo Planeta para publicar este libro también en su sello. Con él ya he tenido una muy buena experiencia y, sobretodo, se aprende muchísimo. No obstante os aclaro que solicité un precio en la edición final casi idéntica a lo que estaba previsto en una hipotética auto edición. El libro saldrá en octubre pero empezará a vivir mucho antes en una web propia y en las redes sociales. Atentos.

En el libro de Lacoste

Hace unos meses se presento el primer libro de Jesús Lacoste que estaba dedicado a las personas que él considera estamos implicadas de manera intensa en mundo digital, los negocios y las TIC de nuestro entorno. El libro agrupa las entrevistas que a 73 líderes y emprendedores digitales de los que, os aseguro, sacas muchísimo conocimiento e inspiración. El trabajo de Lacoste procura mostrar, no obstante, la faceta más humana a parte de nuestro perfil profesional. El autor considera que Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación han revolucionado no solo la forma de vida sino también el modo en cómo hacemos negocios y creamos empresas. Tras los primeros cambios a finales de los 90 hemos debido acostumbrarnos a un constante fluir de novedades que diariamente aportan herramientas antes impensables para crear negocios. Las Redes Sociales son el último peldaño de esta escalera infinita en la que nos encontramos. En cada momento de este devenir digital ha habido un grupo de personas que han sabido mirar donde apunta el dedo y no al dedo mismo; son aquellos hombres y mujeres que han sido capaces de asimilar las capacidades de la tecnología para idear nuevos productos y servicios. Igual que Steve Jobs fue un visionario que supo adelantarse a la tecnología ofreciendo aparatos que sirvieran para algo más, los líderes y emprendedores digitales han sido capaces de aportar valor con su creatividad. Han puesto en marcha negocios partiendo de una idea y a partir de un ordenador, un MBA y poco más” . Os dejo con el fragmento del libro que ofrece mi entrevista. El resto obviamente no puedo replicarlo.

MARC VIDAL, BUSINESS ANGEL y EMPRENDEDOR

Perfil humano
Una exigencia diaria:
Aprender.
El último libro que ha leído y/o recomendado:
Eat people, de Andy Kessler.
Se le da mal…
Dormir.
Experto en…
Deconstruir.
No perdona…
Casi nada.
Una comida para compartir. ¿Con quién, cuándo y dónde?
Un cuscús en Atar, cuando empieza la noche…
Una película:
Cualquiera con final abierto.
Siempre lleva en el bolsillo…
Mi pasaporte, por razones técnicas.
Forofo o fan de…
Me gusta fotografiar aeropuertos, pero no me considero fan de nada. Me gusta hacer tantas cosas que nada es determinante más que el resto. Tal vez correr sea lo único que no podría dejar de hacer.
En una escapada corta, ¿adónde va?
Vivo a caballo entre Londres y Miami, por lo que las escapadas suelen ser o bien al norte de Escocia (me encanta Ullapool), o bien a alguna playa desierta, como isla zapatilla, en Panamá.
Y un país para una larga temporada…
He vivido en muchos países. Es difícil, pero tal vez el mejor lugar para mí sería, según mi filosofía de vida, uno bien conectado y donde aprender, emprender y la tecnología estuviesen por todas partes, como en Massachusetts.
Filosofía de vida:
Aprender emprendiendo y emprender aprendiendo.
Un héroe o personaje que admire:
Admiro a todos los que de un modo u otro se enfrentaron a sus miedos para crear algo y lo hicieron sin atender a los que les dijeron «no hagas eso, es una locura». En mi último libro hablo del joven Mauro, alguien que ha declinado toda expectativa profesional siendo alguien solicitado por todas las multinacionales de Brasil por ini- ciar, él solo, un proceso que lleve a cambiar de manera definitiva su entorno más in- mediato, su mundo: las favelas de Salvador de Bahía. Alguien que cuando lo conocí, planteó en mí una nueva dimensión de los héroes y los referentes.
Aprendizaje familiar:
Mi madre me enseñó a valorar la diferencia.
Un sueño por cumplir:
Montar mi siguiente empresa.
Una afición para relajarse y desconectar:
No tengo aficiones significativas. Mi vida profesional y vital es mi afición. Viajo, em- prendo, aprendo, conozco gente, doy conferencias, vivo intensamente. Me gustan esas horas tranquilas, casi oníricas, en alguna sala lounge vip en cualquier aeropuerto, un sábado por la tarde, cuando hay menos usuarios y casi estoy solo, mientras miro salir y llegar aviones de los que desconozco sus destinos u origen, mientras tomo un café recalentado de máquina. He perfeccionado el proceso hasta ser un experto en hacer el café doble expreso. Lo acompaño con la lectura de fragmentos inconexos de un libro electrónico de historia o de economía histórica.
Defina su estilo de vestir:
Traje sin corbata para trabajar, casual elegante los días previos a festivos y suelo vestir muy sport y desordenado los festivos.
Teléfono móvil preferido:
Iphone en Europa y USA, BB en Latinoamérica.
¿Windows, Mac o Linux?
Mac.
En el garaje, ¿coche o moto? ¿Marca?
No tengo coche. No es operativo, no tengo residencia fija. Ahora bien, «conservo» un alfa romeo del 72, pero eso no es un coche, sería otra cosa, y además, con el volante a la derecha.
¿Qué suena en su ipod o mp3?
Nada. Cuando hago running tengo una lista de música para motivarme y suena algo diverso, aunque suele destacar la música irlandesa tradicional.
¿Un deporte para ver? ¿Y para practicar?
Para ver ninguno, para practicar el squash, el running y la bicicleta. En realidad, me gustan muchísimos deportes, pero no soporto verlos, me entran ganas de practicarlos.
¿La tecnología nos favorece o nos vuelve inhumanos?
La tecnología es un invento humano.
Estamos más informados pero, ¿sabemos más?
Mucho más.

Perfil digital
¿A qué edad creó su primera empresa o empezó a trabajar?
A los 17 años.
¿Qué titulación o formación tenía entonces?
CoU.
¿Tenía dinero o tuvo que pedirlo (a familia, vC…)?
Ni un céntimo y lo hice sin ayuda, le puse imaginación.
¿Qué era lo que más le motivaba en sus inicios? ¿Y ahora?
Tomar las riendas de mi vida. Ahora, lo mismo.
¿Qué es más importante, la idea o ser el primero?
Hay ideas que mejoran ideas y no precisan ser las primeras.
¿Qué es peor, el miedo al fracaso del emprendedor o la burla social (el «ya te lo dije» o «ya lo sabía») tras un fracaso?
El miedo paraliza. La burla social es irrelevante, lo peor es el pánico al «¿qué haré ahora?».
¿Se reconoce el mérito del emprendedor o seguimos pen- sando «qué suerte ha tenido»?
Hay de todo. Ahora hay mucho aporte económico a ideas mediocres que no hubieran triunfado por sí solas y que un «golpe de suerte» ha convertido en grandes operativas.
¿Para triunfar hay que irse de España? ¿Se puede triunfar sin tener que ir a Silicon valley?
Yo no conozco la frontera España. No contemplo triunfar sin salir al mundo. Lo de SV lo veo más como algo que puede ser trascendental para algún tipo de empresa pero no imprescindible. Hay otros destinos igual de interesantes.
¿Emprender es perder?
No entiendo.
¿Qué rasgo de su personalidad cree que ha sido fundamental para lograr el éxito?
Ser obsesivamente metódico.

Emprendedoras

asedLa mujer juega un papel fundamental en este espacio tan concreto de la emprendeduría. Su papel ha cambiado notablemente y su potencia social puede ser determinante para despertar esta sociedad. Toman las riendas sin reparo y asumen con valentía y energía sus proyectos de empresa y vida. Demuestran cada día que el éxito no es cuestión de sexos pero que el modo de afrontar el asunto si se diferencia de hombres a mujeres. Este capítulo juega un papel determinante en el libro pues encarga a todo el género femenino que asuma el nuevo rol de liderazgo social, económico y cultural que ya no puede postergar por más tiempo.
Cuando le preguntas a un emprendedor, hombre o mujer, los motivos del porqué emprende, las respuestas son, según el informe GEM, redondeando los porcentajes, en un 75% por oportunidad, entendiendo “oportunidad” como obtener una mayor independencia, aumentar o mantener los ingresos o para poder desarrollar un proyecto, y en menor proporción por tener una empresa familiar.

La otra motivación, un 15%, es la necesidad. Nos queda un 10% de emprendedores, que aducen “otros motivos principales” para emprender. Dentro de estos “otros motivos”, dividido por sexos, vemos que un 65% son mujeres, mayormente concentradas en las Comunidades de Cataluña, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Madrid, de negocios y sectores muy variados, destacando algo el sector hostelero y el comercio. Por desgracia todavía, la mujer debe buscar un factor de facilidad para conciliar la vida personal y familiar por encima de lo que lo hace el hombre.

Las mujeres ganan menos que los hombres. En puestos directivos, la diferencia es de un 15% para el mismo puesto y la misma formación. Las mujeres con estudios superiores abandonan más el mercado laboral que los hombres, con lo que hay una evidente pérdida de talento. Esto crea sentimiento de frustración e injusticia que es muy perjudicial para la sociedad pues está desestimando el valor de todo un cuerpo social imprescindible.

Otro factor determinante en el mercado empresarial de nuestro país que determinará definitivamente el impulso emprendedor de las mujeres es el llamado “techo de cristal”, o superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que les impide seguir avanzando. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido sobre la base de otros rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar. Obviamente este elemento genera un sentimiento de frustración e injusticia que se suma a la pervivencia del sistema patriarcal mal entendido.

Otro de los hechos que establecen un estímulo a la emprendeduría femenina por reacción es que, la cultura empresarial predominante y vigente propugna que para llegar a ser alguien en la empresa hay que hacer una cesión completa de la vida personal ya que si no se hace no se tiene en cuenta a esa persona. Esta forma de gestión de los recursos humanos responde a ese prototipo masculino y a una sociedad basada en la división sexual del trabajo. También responde a un modelo basado en la generación de dinero y no de riqueza. Cuando un emprendedor sólo piensa en el dinero y no en la riqueza suele acumular números para el fracaso. Las mujeres han superado de origen ese asunto.

Finalmente, entre los elementos que determinan la perdida de potencia en la emprendeduría femenina que puede lastrar el futuro de este país, está el factor crisis. La crisis ha afectado tanto a hombres como a mujeres, pero la participación en actividades emprendedoras ha disminuido en un 22,1% en el primer caso y en un 35% en el segundo. En el año 2008 las diferencias entre ambos sexos en cuanto a participación en el conjunto de la actividad emprendedora se habían reducido notablemente y permitía ser optimistas en cuanto a una equiparación entre emprendedores y emprendedoras. Esta claro no que es así y que la emprendedora femenina sigue siendo mucho más frágil que el emprendedor hombre, y que como consiguiente aún falta mucho para lograr la igualdad. La sociedad debe esforzarse en ello si quiere enriquecerse de ello, lo mismo que la administración impulsar esa igualdad sin la “discriminación positiva” como único método, más contraproducente y enquistador de problemas que como valor.

Y es que, a medida que se las aparta de los espacios de decisión, que son, mal nos pese a muchos, tradicionalmente masculinos, la mujer crea los suyos propios, con modelos distintos. El autoempleo, la creación de una empresa propia, son modos de superar las dificultades con las que se enfrentan muchas mujeres en España y en el resto del mundo.

Si miramos fuera de nuestras fronteras veremos que el ratio de emprendedores/as depende de muchos factores. En países con economías poco desarrolladas, como en Uganda, Tonga o Guatemala, la tasa de emprendedoras es superior a la de los hombres. En muchos países de sur América el gap de género es imperceptible (aquí entraríamos en la polémica de si consideramos emprendedoras a todas las mujeres de Bolivia, Perú o Ecuador que dejan sus países de origen, marido e hijos, para ir a España a trabajar, generalmente en el servicio doméstico); en otros países, sobretodo en Oriente Medio, a la mujer le es imposible emprender por una cuestión cultural-religiosa. En los países con economías menos desarrolladas suele ser más abundante el negocio femenino relacionado con el sector primario, la manufactura y el comercio, y en los desarrollados la diversidad es mayor y la innovación, en el sentido amplio de la palabra, está mucho más presente. Si nos comparamos con nuestros vecinos de la UE España se sitúa en una posición favorable, por encima de Italia, Francia, Dinamarca, Bélgica o Eslovenia. En Europa los países donde el espacio vacío de género es menor son Alemania, Suiza y Finlandia.

¿Pero son iguales las tendencias emprendedoras femeninas? Obviamente no. La actividad emprendedora femenina es, por término medio, menos ambiciosa que la masculina, opera poco en sectores tecnológicos y se concentra en actividades orientadas al consumo (en un 71% v un 42% de los hombres), i es prácticamente nula en el sector primario e industrial. En el sector en que están prácticamente igualados los dos sexos en porcentajes es en el de servicios a otras empresas (15% hombres y 11,4% mujeres). Las emprendedoras son innovadoras, pero no aportan este componente en muchos sectores en que operan hombres de forma muy mayoritaria y proporcionalmente son más generadoras de empleo que los hombres, pero su aportación global es muy escasa comparada con la que proporcionan los hombres porque, de nuevo, la dimensión de sus iniciativas y el tipo de sector tienen un impacto mucho menor que el gestionado por los hombres en el conjunto de la economía.

Emprendedores y emprendedoras se igualan en el autoempleo, que ronda una tasa del 22%. Desde un punto de vista ideal, la crisis debería de transformarse en una oportunidad para cambiar el rumbo del emprendimiento femenino, especialmente, fomentando la concienciación de futuras licenciadas en la creación de empresas, en sectores que hasta la fecha han sido mucho más desarrollados por hombres. Así, se echan de menos ingenierías, informática, productos de base tecnológica, electrónicos, energéticos e industriales en general, promovidos por mujeres o por equipos mixtos, cuando el conocimiento necesario para ello está completamente al alcance de una población femenina joven cuya presencia en las universidades es mayoritaria en estos momentos.

En un escenario de crisis se pone en evidencia la mayor debilidad de la actividad femenina, a pesar de la resistencia inicial frente a la recesión. Factores como la financiación, sector, dimensión de las iniciativas y muchos más subyacen tras este fenómeno y son bastante comunes en todos los países de la zona. Parece ser que la mujer, con la crisis, se ha vuelto más conservadora, y no se embarca en proyectos más ambiciosos, a la vez que abandona menos sus negocios y proyectos, en comparación con el hombre.

El prototipo de la mujer emprendedora española tiene entre 30 y 50 años, es de clase media o media alta y tiene estudios medios o superiores. El 70% de ellas está casada y tiene una media cercana a los dos hijos. Respecto al nivel educativo, mujeres y hombres alcanzan cifras similares en la tasa formación superior (27% en hombre y 26% en mujeres). Y en cuanto al nivel de renta, cabe reseñar que en el tramo de renta alta los hombres presentan un porcentaje ligeramente superior (44% frente a 35% de las mujeres), situación que se invierte para los niveles de renta baja. Esto puede reflejar que cuanto menor sea la necesidad económica de la mujer, menores son las probabilidades de que recurra al autoempleo. Entre las emprendedoras hay un mayor porcentaje de mujeres extranjeras en comparación con los emprendedores.

La mujer que se pone al frente de un negocio propio y se la juega en España tiene muy marcada necesidad de obtener resultados, un alto grado de responsabilidad, prefiere utilizar sus propios recursos y asume riesgos moderados. La emprendedora confía en conseguir un resultado y se propone en general objetivos que cree que puede y tiene las capacidades y habilidades para alcanzarlos. Suele ser una persona que desarrolla una enorme actividad, ya que si la tiene, se ocupa de la logística familiar. Posee la habilidad de organizar y de innovar, sobretodo para mejorar un producto o servicio existente, o de crear uno nuevo. Suele ser más tolerante, adaptable y persevera. Las emprendedoras son capaces de definir sus objetivos, saben definir el camino para conseguir estos objetivos y se proponen objetivos realistas. Independientemente del género, los emprendedores deben ser esa punta de lanza que impulse el despertar de una sociedad, pero la mujer, lo hace con un planteamiento de riesgo más racional según algunas cifras.

En Telemadrid

Ayer pasé por los estudios de Telemadrid. Estuve en Diario de Noche con Ana Samboal. Aquí os dejo el vídeo del programa. Mi participación se inicia en el minuto  14 y 15 segundos. Es una intervención breve pero repleta de cosas que quería decir. No hablo de mi libro, del que por cierto acaba de ordenarse la impresión de la segunda edición. Quiero agradecer el apoyo de todos los que lo han leído, comprado o difundido, sin vuestro esfuerzo distribuido en las redes y fuera de ellas no hubiera sido posible llegar a esas cifras de venta, más cuando hablamos de un libro que ataca la comodidad de conciencia y acción. Permitidme también que haga una referencia acerca de un apoyo espontáneo que ha surgido en la red y que pretende que el bueno de Andreu Buenafuente me invite a su programa. Es una iniciativa que nace de los alumnos del Postgrado que dirijo y que debía ser un mero ejercicio pero que está traspasando los límites de lo que se le supone a un experimento para convertirse en algo más. No sé que pensar ni que decir. Veremos, pero en todo caso, gracias aunque va a ser difícil que, en el caso de que acepten o me lo propongan, esté en disposición de asistir. Mi agenda es como es.

Domingos de emprendedor

Hace poco más de un mes, un lector me comunicó que se había emocionado con una parte concreta de mi último libro. En concreto me dijo que el último párrafo de la página 143 le había erizado la piel. Como no ha sido el único y ese fragmento parece sintetizar de una manera especial lo que muchos emprendedores han sufrido alguna vez, como al parecer lo reflejé de manera plástica me permito reproducirlo como así me solicitan todos ellos. Como gran parte del libro, lo que muestra es un fragmento de mi propia vida.

Tardaremos en girar la colcha pero la giraremos y una de las razones es que no hay otro remedio. Me niego a aceptar que esto ya no se moverá. Si se potencian redes de conocimiento, si se impulsa la proliferación del capital riesgo, si las administraciones reducen la fricción en los trámites, si el impulso a la innovación crece en lugar de menguar como en los últimos dos años, si la cultura emprendedora se transmite en las escuelas de secundaria y en las universidades, tal vez, si todo eso pasa, un asalariado que pasa a ser emprendedor lo tenga algo más fácil y con ello, un país como el nuestro, esté más cerca de la cabeza económica del mundo civilizado.

Emprender para muchos será la única salida, para otros no. Puede que muchos tengan otras opciones, pero, por higiene intelectual recomiendo ponerse en la piel del primero. Imaginemos que no tenemos más remedio que emprender. Poco a poco, conozco algún caso de emprendedores sobrevenidos, que llega el primer cliente, la primera factura, el primer empleado y el primer cobro. Esos momentos son gloriosos. Encajar la emoción que supone tocar la superficie de los sueños que hace unos meses desconocías tener es maravilloso.

Los que hemos puesto en marcha nuestros sueños, sin saber si era posible tan siquiera, sabemos que es eso de pasar noches en vela, redactando, corrigiendo, trabajando en la soledad de las noches y los días que se amontonan unos encima de las otras. Vivir es ese domingo por la tarde, exhausto pero ilusionado, viendo desde la ventana del despacho como las familias pasean, las parejas hacen cola para el cine y el mundo no se detiene en su curso sinuoso de fin de semana. Obsesiones y retos, momentos duros que a veces no producen más que disgustos pero que cuando se reproducen con todo su brillo y belleza son la entrada perfecta a un club diferente, el “club de los soñadores”. He escuchado este término en algún lugar, no es una definición mía, pero me parece tan especialmente sensible que me apodero de ella. Soñar y emprender van juntos, juntos en la búsqueda, tal y como están las cosas, de la única salida.

Internacionalizar subsidios

Hoy presentaré mi libro en Panamá como inicio del lanzamiento en Latinoamérica. No creo que tenga nada que ver con esto (modo irónico off), pero han confirmado asistencia diversos cargos públicos actuales, ministros y viceministros y antiguos miembros del gobierno, sociedad civil que cuando vas de la mano de Planeta y del Instituto Nacional de Cultura no se pierden ningún sarao, cuerpo empresarial y estudiantes de economía. Entre las actividades que conlleva la promoción de un libro que cruza el charco está el pasar por televisiones, atender a la prensa y gestionar las relaciones sociales. Estoy seguro que a los políticos que hoy vengan mi discurso no les parecerá desacertado o por lo menos no diferirán demasiado. Si lo pronunciara en España, o en cualquier país europeo con el mismo aforo, seguramente la reacción sería diferente.
La percepción del subsidio en estos países es muy distinta a la de Europa por ejemplo. Seguramente en esa cultura dependiente se esconde parte del diferencial actual entre países que crecen y otros que no lo hacen. Algunos dirán que hay escenarios donde lo único que puede pasar es que se aumente el PIB porque vienen de muy abajo, pero eso no sería exacto si no se analizara en su conjunto y abordando todos sus factores.

Ayer tuve el gusto de conversar en un café del centro de la Ciudad de Panamá con el exministro de economía Héctor Alexander, un hombre que asumió el reto de sacar de una deuda pública y un déficit enorme y, a base de invertir procesos financieros y de ejecución, logró convertir su país en un territorio en crecimiento sostenido y creciente hasta llegar a un 11% anual. Poco después eso cambió y el nuevo gobierno está aumentando el desequilibrio social que parecía haber empezado a reducirse. Alexander, que fue elegido por Financial Times como el mejor ministro económico de Latinoamérica en el 2008, me confesó su preocupación por el creciente valor que se le otorgaba al subsidio social. Según su criterio ese crecimiento de las ayudas y subvenciones estaban apagando el espíritu emprendedor de los panameños. Esto mismo lo escuché en Colombia y en Costa Rica estos días. Al parecer, la “occidentalización” comporta creer que el bienestar social y la garantía estatal a ir eliminando la miseria genera esa dependencia.

Si sirve de algo pongo en alerta a quienes en estos países consideren que una cultura del subsidio los pone en vanguardia. Es todo lo contrario, los aleja de la irrepetible oportunidad de la que disponen. Ante sus narices se encuentra el hallazgo de poder modelar el futuro inmediato. Un futuro que responde a la gestión integral de proyectos de desarrollo de nuevos modelos de crecimiento tecnológicos e industriales innovadores, debe procurar que su política se aparte de la creación de nóminas subsidiarias que adormecen a la sociedad. La opción de los emergentes radica precisamente en no copiar esos valores y construir los suyos.

El cociente de creatividad

En mi libro hablo del hecho que el “verdadero emprendedor busca el cambio sustancial de los resortes de la economía en los que se va a mover”. Esto suele ser típico de sociedades en las que el volumen de emprendedores lo son en su mayoría por necesidad y no por oportunidad. Aunque esto no deja de ser una apreciación, observando como gestionan su “empresa” muchos de esos “emprendedores”, se te quitan las ganas de escribir libros sobre la bondad de “emprender”. He visto centenares de empleados mucho más emprendedores que sus jefes.
Os dejo con un extracto del mismo donde intento enlazar el valor de innovación y cambio estructural de un país y su sentido por estimular la emprendeduría.

España va tercera por la cola en una curiosa clasificación publicada en el Eurobarómetro de 2007. Tras los belgas y lituanos, los españoles son los ciudadanos europeos con mayor porcentaje de población que no se ha planteado en la vida iniciar un negocio por su propia cuenta. En un país que monta sus empresas mayoritariamente porque no tiene más remedio, ya me dirán que nivel de innovación puede esperar de su ejército de emprendedores.

En esta vida hay ciertas cosas que van irremediablemente unidas: el dolor de estómago y la manzanilla, Paris Hilton y la progresiva pérdida de fe en el ser humano, la política y la incapacidad, el título de enseñanza secundaria y la incultura supina, la televisión ideológica y el aburrimiento, el hombre del tiempo y los mapas, el deportivo descapotable y el simio que lo conduce, la cuarentena y el implante de silicona, la plaza de Catalunya  y los niños dando por culo con la pelota, las elecciones y las obras, el final de las elecciones y el final de las obras, la ineptitud y la oficina de atención al ciudadano, la desesperación y la pagina Web de RENFE y los aeropuertos con la humillación.

También van juntos el verano y las moscas, la fiesta mayor y el derroche, la radio objetiva y el silencio, yo y las conclusiones más tontas, un nudista y su bicicleta, una advertencia y su amenaza, la política de promoción local y la esterilidad, las mayorías absolutas y la falta de debate, la gestión pública y el retraso tecnológico, la autocomplacencia y los concejales, el divorcio y los cuernos, la anorexia y la moda, el espíritu emprendedor español y el vacío más absoluto, el dinero y la felicidad, los relojes y el tiempo, las pesadillas y el insomnio, la amistad y su cuidado, las matemáticas y Pitágoras, las decisiones arbitrarias y el responsable de vía pública de tu pueblo, la prensa subvencionada y el gasto público selectivo, Internet y el porno y la catalanofobia con el desconocimiento.

Los binomios que he enumerado pueden parecer resultado de la generalización, pero la estadística también lo es y nos la tomamos muy en serio. Por ejemplo, sería absurdo decir que los jóvenes son una tribu que solamente piensa en masturbarse, en tenderse en el sofá y en meterse de todo por la nariz. Como también lo sería asegurar que están sanos como manzanas y que todos tienen una habitación dedicada en exclusiva la lectura, a buscar la paz espiritual y a diseñar su microempresa.

Seguramente el término medio sea el idóneo para todas las comparaciones, sin embargo, ¿innovación y emprender no deberían de ir juntos? ¿Son los emprendedores los gestores del cambio a partir de un valor por la innovación que se les presupone?

Promoción del libro

La pregunta en broma que me hizo ayer Noelia, la presentadora del programa “Especial Informativo“ en Intereconomía televisión, sobre si “¿no me sentía como un mono de feria?“, se me quedó impresa. La verdad es que no, aunque si es cierto que ir de plató en plató, de radio en radio y de redacción en redacción, puede hacerte sentir como una marioneta. Sin embargo para los que somos hiperactivos, tanto que hacer, nos gusta. Además, los datos que la editorial tiene sobre la implantación del libro y  las primeras ventas son muy buenas. Agradezco y valoro mucho las opiniones que estáis enviando a mi correo y al facebook. Para los que quieran descargarlo en formato ebook podéis solicitarlo aquí, o quien lo prefiera en papel aquí. Mi agenda de estos dos días en Madrid se complementa con un evento en Sevilla y con la promoción a partir del lunes en Latinoamérica, pero sé que se está preparando una ronda de firmas y promoción en diciembre por todo el país. Si tenéis alguna propuesta o evento que queráis abordar al respecto podéis solicitármelo y yo mismo lo derivaré a los que se encargan de ello.

¡En exclusiva!

Aquí os dejo el primer capítulo de mi próximo libro. “Contra la Cultura del Subsidio”. Su salida está prevista para el 16 de noviembre. He logrado que, como regalo para los que habéis estado esperando la reapertura del blog, tengáis este detalle en “exclusiva”. Espero que os guste y os anime a querer seguir leyendo. Aun no tengo la agenda definitiva de presentaciones y firmas que la Editorial Planeta está determinando pero en cuanto sea posible os lo plantaré aquí. Sé que se están preparando cosas muy interesantes y foros en redes sociales para generar conversaciones sobre el propio libro.

EMPRENDER EN ESPAÑA

Todasdirecciones
Emprender es un modo vivir. Arriesgado pero apasionante. Decidir que haces con tu propia vida sin que por ello no dejes de escuchar. El método más exacto para aprender. El mecanismo más rápido para perderlo todo. Un camino inseguro pero donde los mejores tienen un hábitat para desarrollarse. El Grupo Planeta me ha pedido que me ponga a escribir un libro sobre la emprendeduría en España

Me han sugerido que comparar los modelos internacionales que existen en ese campo podría ser ilustrativo. Así lo voy a hacer pero también pretendo construir un relato, un mecano de experiencias donde se denuncie como en nuestro país a muchos se les llena la boca de “apoyar a los emprendedores” o de “aportar lo necesario para cambiar el modelo de crecimiento” pero que al final todo eso son palabras vacías. Pretendo analizar eso que se ha venido a llamar "atonía ciudadana" y el perverso "sofá social", puesto que no todo es culpa de la administración, todos tenemos nuestro asunto pendiente.

Pienso que un emprendedor es un ejemplo a seguir porque encuentra oportunidades, asume riesgos y ejecuta acciones para generar riqueza. A medida que la distribuye creando empleos se va transformando en empresario. Algunos emprendedores abandonan en ese instante el nuevo perfil de empresario para volver a emprender. Son los emprendedores recurrentes, una raza en peligro de extinción por culpa de las múltiples trampas del sistema. ¿Me ayudáis a canalizar el libro? ¿Qué cosas debo incorporar? ¿Qué datos tenéis? 

¿Es un emprendedor aquel que hace crecer un negocio existente? ¿Sería emprendedor aquel que tiene una idea pero no la ha ejecutado? ¿Es un emprendedor el empresario que crece? ¿Emprender es una actitud o es un tipo de persona?

CRONICA DE UNA CRISIS…

Acabo de concretar con Editorial Planeta la preparación de un libro sobre emprendedores y atonía social. Justo ahora que en unos días empezará la distribución del libro "Crónica de una crisis anunciada" a través de una de los sellos vinculados a Editorial Noumicon, en concreto Welton. Debo decir que la portada no es de mi agrado y eso de que subtitulen mi nombre como "gurú" tampoco, pero las dos cosas responden a criterios editoriales. El volumen es una selección de artículos de este mismo blog pero con aportaciones que complementan conceptualmente lo que busqué al aceptar su edición: por un lado advertir a aquellos que no leyeron en la blogosfera los avisos de la que se nos venía encima, y por otra, demostrar que seguimos bajo un engaño perverso, que lo mismo que nos ocultaban permanece escondido. 

También es una denuncia de la dejadez y abulia social. De hecho el propio editor remarca que "Crónica de una Crisis Anunciada es el relato de una de las mayores crisis económica, financiera, social y de valores de nuestro tiempo. Con un lenguaje ameno y directo y con la autoridad propia del gurú que anticipó en la blogosfera lo que parecía inevitable (...) es la oportunidad para entender cómo y porqué se fue gestando esta crisis en tiempos en los que reina un desconcierto fruto de la incertidumbre y la desinformación interesada. Una obra que confirma el valor de la blogosfera como medio para construir la verdad desde la sociedad civil y una puerta a la esperanza para entender un mejor equilibrio futuro en nuestra economía global"

Para mí hay dos opiniones que me enorgullecen especialmente. Por un lado la de Mario Conde que dice "el libro de Marc Vidal puede analizarse desde diferentes ángulos. Para mi, al margen del valor de su contenido, es un testimonio de importancia, no solo de la crisis sino de algo que debe estar presente ya en todos nosotros: el valor de la información al margen de los mecanismos convencionales. Es por ello un testimonio que invita a la reflexión y a darse cuenta de que no es que algo esté cambiando, es que ya ha cambiado, y en muchos aspectos para mejor”, y por otro la de Juan Garcia: “Este libro demuestra que en la red se avisó de la que se nos venía encima”.

Me gustaría, no obstante, aportar mi opinión. Este libro es para los que me leéis desde hace años, funciona como réplica en papel, recuerdo físico de tantos años trabajando juntos, vosotros aportando ideas y yo aplicando a golpe de post todo ello. También puede ser útil para los nuevos, esos que a veces se pierden buceando por los archivos de este blog, de manera que en formato papel podéis concluir, a momentos, con una idea global de lo que aquí y en otros lugares conté en los últimos años. En todo caso, los royalties que obtenga serán destinados a una de las operativas de ayuda que estoy montando en Granollers. En breve os pediré apoyo.