navidad

Así compraremos (y deberás vender) en el 2027.

Así compraremos (y deberás vender) en el 2027.

Mucho se ha hablado de ese nuevo cliente, de lo que está cambiando el consumidor en general. En una encuesta de ámbito global, el World Economic Forum identificó ocho cambios muy significativos. Aspectos conocidos, como que tres de cada cuatro compradores utilizan Internet para investigar productos y servicios durante un viaje de cliente (el famoso ‘customer journey’) cada vez mas largo y complejo, con una mayor diseminación de datos desestructurados. Aspectos como que los patrones de lealtad se han derrumbado, creando nuevas formas de comunidades comerciales y modificando el proceso de compra. Poco más de la mitad de los consumidores en todo el mundo dicen que consideran cada vez más el impacto ambiental del producto o del fabricante antes de comprar.

Sobre el ADN emprendedor

En mi último libro cito una anécdota que seguro recordáis. La nochevieja de 2008, la broma estaba en desear un feliz 2010 en lugar del 2009. Todo hacía presagiar que sería un año lleno de calamidades en lo económico. Así fue no obstante, pero los que tenían en su mente emprender o hacía poco que se habían puesto en marcha con un nuevo proyecto (como era mi caso), desearon un 2009 lleno de éxitos. Eso no sé si está en el ADN del emprendedor, pero donde seguro reside es en el deseo de impulsar cosas, de no acomodarse a un mundo cada vez más incierto y donde no es preciso hacer nada para vivir puesto que “alguien” se encarga de borrar tu voluntad a cambio de que tus necesidades mínimas queden cubiertas.

Las dudas sobre el perfil de un tipo que se dedica a montar empresas y casi ni a disfrutarlas es algo difícil de calibrar. Es posible que esté tatuado en alguna especie de versión molecular de su organismo. No lo sé pero suena siniestro que así fuera. Es como si el resto de la sociedad, esa que duerme la siesta en el sofá social sin inquietarse, no tuviera ninguna función más que esperar a que les despierten puesto que los “emprendedores con ADN de emprendedor” ya se encargarán de poner patas arriba esta sociedad. Pues no.

Creo que todos tenemos esa titularidad. Plantearse un objetivo y un plan para lograrlo es algo que ha hecho todo el mundo en algún momento de su vida. Calcular como se logrará, que exactamente, quien nos ayudará, cuanto costará y desde donde lo haremos son las preguntas que cualquier individuo se plantea ante un reto personal. Lo mismo que los negocios, pero al igual que en lo cotidiano, las empresas requieren que arriesguemos, que nos la juguemos. En esas preguntas hay alguna que va implícita como ¿qué me va a pasar si no lo logro? Precisamente esa última cuestión es la que frena muchos proyectos.

Ayer estuve en TVE y hablé de emprender, cierto, pero sin dejar de denunciar lo que supone hacerlo en un país como este donde la gestión pública, financier y sociocultural impide que eso sea sencillo. Yo no pido que me ayuden, sólo que me dejen en paz. Por mi parte, ¡felices fiestas! el lunes seguimos, porque aunque existe la posibilidad de no lograrlo, ¿verdad que no vamos a rendirnos tan fácilmente?

¡FELIZ 2014!

En mi columna semanal en El Confidencial hago referencia a una metáfora muy gráfica de lo que le pasa a la economía española. “A excepción de algunos países el mundo seguirá su curso y, con altibajos, irá endureciendo el músculo, a costa de mucho dolor y muchas tensiones, durante el 2011. Sin embargo, España encauzará una nueva caída en lo más doloroso y esencial que, de modo perverso, reflejará mejoras intermitentes en las cifras publicables. Es evidente que las economías no pueden caer indefinidamente, llegan a un suelo y rebotan. En una zona económica compartida como la nuestra eso es inevitable pero la metáfora que ejemplifica mejor la realidad es la de imaginar una pelota cayendo por unas escaleras. A cada rebote parece que supera la altura del escalón anterior, sin embargo, sigue cayendo. Al final se deposita en el firme y rueda en el sótano. ¡Feliz 2014!”