periodismo

Necesitaremos más filósofos y poetas para explicar a las máquinas quiénes somos.

Necesitaremos más filósofos y poetas para explicar a las máquinas quiénes somos.

El pasado martes estuve en Asturias con motivo de Expo Robot, una jornada para analizar los retos de la revolución de las máquinas que incluyó una mi charla ‘Reworking’. La verdad es que el edificio que acogió este evento fue el increíble y polémico Palacio de Congresos de Buenavista. Un monumental espacio diseñado por Calatrava. Con motivo de mi visita, Chus Neira me hizo una entrevista para la Nueva España y que os copio aquí mismo y que también podéis descargar en ‘pdf’.

El 4 de marzo de 1981 no pudiste enviar un email, pero alguien se lo imaginó.

El 4 de marzo de 1981 no pudiste enviar un email, pero alguien se lo imaginó.

El 4 de marzo de 1981, cuando en los dos únicos canales de televisión disponibles en España reinaba 'Mazinger Z', 'Banner y Flapy', 'La batalla de los Planetas' y el 'Mono Amedio', se relataba la reacción de los españoles saliendo a la calle en contra del fallido golpe de Estado del 23F y la dimisión previa de Adolfo Suarez. Se escribía, se explicaban estos hechos por radio y veíamos imágenes sin contraste y con un color que para filtros de Instagram están muy bien pero que, para retransmitir acontecimientos, hoy no parece lo ideal

Prueba un 'analizador de sentimiento'

Normalmente en este blog comentamos que se está haciendo por el mundo tecnológicamente hablando. Cuando hablamos de coches autopilotados o robots nos parecen temas a los que solo acceden los implicados. La verdad es que la velocidad de implementación social de muchos de esos temas será rápida pero no inmediata. Sin embargo no es preciso ir a las complejas cavidades de la robótica para poder ‘jugar’, guardando las distancias, con el futuro.
La startup gallega Cilenis es una de nuestras empresas participadas. Tal vez, de todas, es la que con mayor intensidad trabaja cada día el espacio de la investigación y el desarrollo. Han sido finalistas en del Building Global Innovators del Massachussets Institut of Technology de Boston y han logrado finalizar un ‘road map‘ de creación de herramientas lingüísticas como establecimos hace unos meses.

Sin pretensiones inasumibles, el producto final, Linguakit ya ha logrado reconocimientos por parte de comunidades que estudian este tipo de productos y es una buena manera de acercarse a los automatismos de este tipo. Os propongo que hagáis uso de las funcionalidades de lo que poco a poco irá siendo la escritura robótica. En este caso todo cuanto se puede obtener está basado en las demandas de los profesionales de la escritura, el análisis de datos y la lingüística compleja. Parte del futuro de la comunicación pasa por ahí.

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El portal ofrece tecnología útil para el día a día: un corrector ortográfico y gramatical, un metra traductor que elige el mejor traductor automática para hacer tu traducción y la gran novedad, un resumidor automático de textos. En la parte lingüística, un analizador morfológico, sintáctico y un buscador de palabras en contexto y palabras más frecuentes.

Ahora bien, la herramienta de este ‘pool‘ que ha obtenido un reconocimiento reciente es el ‘analizador de sentimiento’ que se sitúa en el top 3 en lengua española y el top 25 a nível mundial con la lengua inglesa. El gestor de palabras claves por interés semántico, el extractor de multipalabras y el de entidades como personas, lugares, organizaciones, cantidades y fechas, es impresionante. Pruébalo, está todo en una plataforma común que reúne alta tecnología para todos. Dispone de modelo freemium y también de integración via API para empresas. En los próximos meses vamos a procurar obtener la gasolina necesaria para que se lancen a ‘las grandes ligas’ y seguir avanzando en el campo de la ‘traducción en tiempo real’, la gestión del ‘big data lingüístico’ y lo que llamamos ‘periodismo robótico’.

Y permitidme una primicia y que tiene que ver con el uso de la tecnología de este tipo y algo en lo que estoy implicado con algunos de los lectores de este blog. Como dije hace unos días, voy a dirigir una revista económica y, entre otras innovaciones, ya podemos decir que tendrá una sección escrita y tratada por el software de periodismo robótico que aportará Cilenis. Es emocionante pensar que a nivel de analíticas textuales y extracción de información podamos componer parte de un medio de comunicación.

El periodismo instantáneo

Hace un tiempo en este blog comentamos que el papel del periodismo robótico iría en aumento en las redacciones de la mayoría de medios. Es cuestión de tiempo. De hecho hace unos días la agencia de noticias Associated Press comunicó que a partir de este mismo mes procederá a automatizar algunos artículos económicos, de manera que un software inteligente redactará lo que ahora hacían diferentes reporteros.
Al parecer, a la mayor agencia de noticias americana le preocupaba la enorme cantidad de información económica que gestionan los periodistas. Según ellos mismos relatan, en AP descubrieron la tecnología de la empresa Automated Insights que, combinada con datos de la firma Zacks Investment Research, les permiten generar historias cortas, de entre 150 y 300 palabras casi de modo automático, de manera que han pasado de emitir tres centenares de noticias a casi cinco mil cada trimestre.

Diarios de Israel y Estados Unidos ya emplean algoritmos que crean en poco tiempo noticias legibles usando bases de datos. A los eternos debates sobre si los periódicos deben seguir publicándose en papel o cobrar por el acceso a las ediciones digitales, se suma el de qué futuro le depara a la profesión de periodista ahora que las máquinas se han afianzado en un terreno que parecía inexpugnable: el de contar historias. (Via GEN-Summit)

Estamos automatizando el mundo, la vida. Esa automatización en el campo del periodismos debería de ser una buena noticia fundamentalmente si los medios son capaces de establecer el equilibrio que la tecnología nos suele exigir. Dice Ferrara, el actual director de AP, que ‘los periodistas tendrán más tiempo para analizar lo que significan los números, identificar tendencias y encontrar historias exclusivas que pueden publicarse conjuntamente con los resultados económicos y que la incorporación de robots no debe verse como una agresión laboral, sino una liberación a los reporteros para que hagan más periodismo y menos procesamiento de datos’.

Cada vez que la tecnología se nos aparece de un modo disruptivo la amenaza a los puestos de trabajo es el tema. Es ese mundo sin empleo del que hablamos a veces. Es ese planeta sin trabajo para todos y ese futuro en el que nuestro papel será el de convivir con lo automático, lo exacto, lo previsible. El equilibrio será complicado, más si cabe lo será el proceso de transformación.

Interpretar ese futuro tecnológico e innovador, automático e inmediato precisa de un esfuerzo a veces enorme. No todo cuanto hacemos, ni los que nos maravillamos de todo eso, responde a tan brillante escenario. Sin embargo es importante sentirlo esperanzado y procurar establecer vínculos con las oportunidades que nos ofrecerá en lo profesional y en lo social.

Estos días estamos impulsando proyectos en este campo de la lingüística inteligente. Ellos mismos me dicen que los blogs también los escribirán robots tarde o temprano o, por lo menos, algunos elementos de procesado serán ejecutados por algoritmos. De algun modo eso ya pasa con el acceso inteligente a ‘feeds’, redes diversas y automatización en el orden de algunos datos que proceden de diversas fuentes.

Decía la psicóloga Angela Bonet que ‘aquellos que no podían oír la música tomaban por locos a los que bailaban’.

Robotizar el periodismo

En un informe reciente publicado por la compañía CareerCast sitúa al periodismo como el segundo peor empleo al que se puede aspirar. Como curiosidad, a un periodista sólo lo envidiaría un leñador. Además, según ese estudio, las perspectivas de empleo para los periodistas se reducirán un 13% en apenas ocho años. Pero una cosa es la expectativa profesional y otra que la profesión esté mutando. No voy a entrar en el análisis de la utilidad o la derivada que los expertos e implicados ya protagonizan casi a diario con el manoseado debate de que ‘el periodismo debe reinvetarse, adaptarse al momento o encontrar su modelo de negocio’. Mientras se sigue despistando con ese discurso facilón y poco exhaustivo la historia acelera en paralelo y se lo lleva todo por delante.

Es habitual que directores de medios teoricen sobre cual debe ser el santo grial del asunto y que la ‘salvación del periodismo’ sea localizar un proceso rentable entre noticia y lector. Lo dicen aquellos que ponen como ejemplo de ‘buena práctica’ cobrar una cuota por noticia o una tarifa por sección. Obviamente no están ni en la misma dimensión del problema. Preocupante, pero no sorprendente. 

Sin querer darle más importancia, que la que hoy por hoy debe aceptarse, quisiera dejar para la reflexión colectiva (del colectivo afectado sobretodo), la que se les viene encima, como a tantos y tantos sectores y profesiones, con eso de la automatización de las cosas que no se podían automatizar.

Hoy quiero debatir sobre el periodismo robótico llamado actualmente ‘quakebot’ en honor al desarrollo matemático que inició un modelo similar a una redacción de un suceso en 2010. En concreto hablamos del papel que jugó este algoritmo en la rápida publicación de una noticia sobre un terremoto menor en California y que puso en punto de análisis el papel de los robots en el periodismo del futuro.

Resulta que Ken Schwencke, periodista y programador de Los Angeles Times, fue el primero en dar la noticia de que la ciudad de Los Ángeles había sido sacudida por un importante terremoto. Se despertó por las sacudidas a las seis de la mañana del lunes 17 de marzo, puso en marcha su computadora y se encontró con una historia breve sobre lo ocurrido hacía apenas unos segundos, cortesía de un robot, un algoritmo desarrollado por él y que bautizó con el nombre de “Quakebot”. El curioso efecto de Quakebot en la inmediata confección del documento sobre la historia del terremoto llevó a los observadores de la industria a discutir el papel de los robots en el periodismo del futuro.

Uno de los principales exponentes del periodismo robótico es Noam Lemelshtrich, rector de la Escuela de Comunicaciones del Centro Interdisciplinar de Herzliya, en Israel. Latar escribió, entre otros, diversos estudios sobre el tema: “El futuro del periodismo: inteligencia artificial e identidades digitales” [The Future of Journalism: Artificial Intelligence and Digital Identities] e “Identidades digitales y contenido periodístico: cómo la inteligencia artificial y el periodismo pueden trabajar juntos y por qué eso interesa a la sociedad” [Digital Identities and Journalism Content: How Artificial Intelligence and Journalism May Co-develop and Why Society Should Care].

Desde hace décadas, las computadoras han estado ayudando a los periodistas a redactar y a descubrir hechos. La prospección de datos y la analítica ayudan a los periodistas a hacer periodismo de investigación. Ahora, el periodismo robótico  son programas de inteligencia artificial que recopilan los hechos y los redactan en una fracción de segundo. Sería la high frequency knowledge en su máxima expresión.

Hoy ya tenemos historias publicadas en Los Angeles Times, en Forbes y en otras revistas que no han contado con ninguna intervención humana. El programa de Inteligencia Artificial escribe la historia y el nombre acreditado del periodista, en realidad, es el nombre de un robot. Hay una empresa llamada Narrative Science, en Illinois. Las rondas de inversión de esta empresa son desorbitadas y provienen de actores que sorprenderían a muchos pero que demuestran que el camino ya se ha empezado a labrar.

Cuando estuve en el MIT participando en un programa de investigación sobre tecnologías de la comunicación hace unos años pude ver alguna de estas criaturas sintéticas dar sus primeros pasos. Sin embargo esto irá rápido pues el periodista-robot tiene algunas ventajas innegables. Nunca olvida los hechos, investiga rápidamente y jamás pide un día libre. Consigue escribir una historia en pocos segundos y si el programa ha sido escrito correctamente, el robot no será ni siquiera partidario de nada o de nadie, será totalmente objetivo.

Esto es muy importante, si el periodista-robot está programado correctamente, podrá ser totalmente imparcial.

Creo que cuando se habla de hacia donde va el periodismo y su modelo de negocio deberían decir que va al ‘periodismo sintético o robótico’. El dinero de la publicidad está migrando actualmente de la prensa escrita a Internet. ‘Los optimistas consideran la llegada del periodismo robótico como la inauguración de una nueva era realmente positiva, en que los periodistas no desaparecerán, pero se verán forzados a pensar de nuevo en cómo hacer análisis innovadores y más profundos. Por lo tanto, todo depende de cómo vea el vaso, medio lleno o medio vacío’.

Ken Schwencke dice que el periodismo va a mejorar. ‘La amenaza del periodismo robótico siempre existirá. Cualquier periódico —electrónico o impreso— que compre en los próximos años, tendrá buena parte de sus reportajes escritos por periodistas robots. Pero las personas continuarán buscando a los periodistas humanos, porque ellos siempre tendrán un valor de más, una innovación a añadir y una nueva perspectiva. Por lo tanto, lo considero una fuerza positiva para el perfeccionamiento del periodismo del futuro.’

Otro aspecto de esa cuestión es que hoy tenemos una publicidad dirigida. El periodista-robot será capaz no sólo de redactar un tema, sino también de enviarlo inmediatamente a quién se sepa que le interesa ese tipo de información. Por lo tanto, tendremos una automatización completa de la búsqueda de noticias, análisis de reportajes, redacción y dirección de la información.

Por cierto, si eres abogado también tienes algo que leer acerca de los abogados robóticos pues como indica CNNla abogacía está siendo reconfigurada por las nuevas tecnologías de automatización que permiten a los bufetes jurídicos realizar trabajo legal en una fracción del tiempo y con menos recursos humanos. Pensemos en Watson el sistema informático de inteligencia artificial desarrollado por IBM como un abogado’.

¿Nazis?

El 5 de agosto de 1940 Janusz Korczak se levantó de la litera que presidía la sala principal del Orfanato de la calle Krochmalba de Varsovia. Sembró su cara de proyectos con el agua de seda que tapizaba el suelo de verde viejo.  Poco después fue arrestado. Aquel médico polaco, conocido por sus cuentos infantiles, y director del centro para huérfanos, fue deportado junto a 196 niños a Treblinka. Cuentan que ningún niño lloró. Ninguno trató de huir. Tragando su dolor se aferraron a su maestro y un testigo describió el paso.  Desfilaron despacio como en procesión, tan lenta y silenciosamente que fracturaba el alma. Korczak marchó al frente de todos ellos.
Los nazis no eran afectados por la hipoteca, ni directivos de alguna compañía aérea, ni periodistas críticos con un gobierno, ni tan siquiera eran demócratas venidos a menos.  Nunca hablaban de manifestantes contrarios ejerciendo sus derechos, ni de rodear congresos fura más o menos razonable, ni de manifestarse frente a la vivienda de alguien aunque pueda parecer incómodo. No obligaban a saber catalán, ni castellano, ni les iba o venía ninguna de las cosas que ahora se dicen. Hoy no puedo hablar de empresa, ni de sueños, ni de nada. Empieza a ser ridículo por no decir cosas peores que cada matinal, al mirar la prensa española (y otras) desde la lejanía anglosajona como la clase política ibérica se ha vuelto esquizofrénica. Lo peor es que parece que actuar en esa constancia dialéctica de bar tiene seguidores. ¿Cómo puede una dirigente política decir que en España hay actitudes “nazis” y que no se levante el auditorio de inmediato y la dejen con esas cinco letras tatuadas en su boca? Será porque lo ven crudo y la mayoría de esos aplausos son bonos en la cola del paro inmediato.

Los nazis no eran nadie de los que ahora son tachados de serlo. Lo que la historia nos recuerda es que los nazis enviaban, a diario, centenares de seres humanos a las cámaras de gas. Diseñaron métodos para matar personas en serie del modo más productivo posible. Con el gas Zyklon-B perfeccionaron el sistema de eliminar razas, pensamientos y opciones sexuales. Con el fin de fundamentar terroríficas teorías raciales, científicos psicópatas en nombre del nacionalsocialismo, inyectaban cloroformo en el corazón de personas de diferentes razas para comprobar los efectos en los órganos una vez muertos.

Korczak murió en Treblinka, junto a casi dos centenares de niños pocos meses después de llegar al campo de exterminio. Su recuerdo, y el de los millones de polacos judíos, civiles eslavos, prisioneros soviéticos, disidentes, gitanos, discapacitados, homosexuales y testigos de Jehová que murieron en ese siniestro recinto se pierden en la historia junto a los seis millones que aniquilaron los nazis en el resto de campos de exterminio.

Tenemos la obligación moral de mantener intacto el recuerdo de las victimas de aquella terrible matanza. Las torturas de los nazis no pueden ahora quedar en la metáfora. No es justo, para los que fueron aniquilados, utilizar el nombre de sus verdugos para definir al contrario político cuando este tiene una actitud intolerante o cuando a un pobre imbécil ex diputado se le ocurre cubrirse de mierda hasta la garganta. No podemos llamar nazi, y ya esta, a quien no piensa como nosotros, por muy violento que parezca, por mucho que grite, por mucho que nos zarandee, por mucho que interprete erróneamente una situación lingüística o una ley hipotecaria. ¿Nos hemos vuelto locos? Es un insulto a la capacidad mental de los seres humanos mantener esa idiota manera de hacer discursos populistas, fáciles y perversos.

La intolerancia fue el germen, junto con otros factores, del exterminio y de los campos de concentración. Por suerte, ahora la intolerancia, en el peor de los casos y como mucho, los llevará ante un juez. Espero que la “clase” política rectifique, que no se comporten como abanderados del ridículo más absoluto y dejen estar este asunto en manos de la obviedad y de la lógica.

Pero no seamos ilusos, pues hablando de historia entenderemos precisamente que busca tanto discurso retorcido. Recordemos a Paul J. Goebbels. Era delgado y cojo. Tenía una pierna más larga que la otra. No se parecía en nada al arquetipo de raza aria que él mismo obligaría a imprimir en millones de carteles. Sufrió humillaciones de niño e incluso fue rechazado por el ejército cuando se presentó para combatir en la Primera Gran Guerra. Pero a nivel intelectual era inteligente, brillante, radical y cínico.

En un manual, Goebbels escribió: “No hay necesidad de dialogar con las masas, los eslóganes son mucho más efectivos. Actúan en las personas como lo hace el alcohol. La gente no reacciona como lo haría un hombre, sino como una mujer, sentimental en vez de inteligente. La propaganda es un arte, difícil pero noble, que requiere de genialidad para llevarla a cabo“. Cuando fue nombrado Ministro de Instrucción para el Público y Propaganda pasó a ser el responsable del mensaje oficial en todos los medios de comunicación. Para dar credibilidad al movimiento nazi mantuvo la moral militante en alto. No requería de grandes esfuerzos debido a las exitosas campañas de guerra por parte de los nazis. No fue hasta la segunda parte del conflicto que demostró ser un maestro en esto de manipular la opinión pública. A pesar de los intensos bombardeos y que las ciudades hermanas estaban convertidas en ruinas, la propaganda invitó al pueblo alemán a no desfallecer, a no perder el espíritu y, incluso, a reforzar la confianza en Hitler.

Cuando Alemania estaba a pocos días de caer bajo el peso del ejército aliado, inventó armas secretas y fortalezas impenetrables para que la gente, aún con una bayoneta entre pecho y la espalda, siguiera creyendo en la gloria militar que tarde o hora llegaría. El primero de mayo de 1945, después de envenenar a sus seis hijos, Joseph Goebbels se pegó un tiro en la cabeza. Para bien o para mal, la propaganda del Tercer Reich enseñó a los políticos y agitadores del mundo que más vale una mentira creíble que una verdad inverosímil.

Intelectuales brillantes, propaganda manipulando la opinión pública a fin de mantener la moral militante en alto, invitación a no desfallecer en el intento aunque haya que inventar “brotes verdes”, “finales de la crisis”, informes financieros falsos y sobretodo  políticos de tertulia y periodistas agitadores dando prioridad a un buen número de mentiras creíble por encima de verdades inverosímiles. Es tan actual e identificable que asusta.