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El 'peak car' o el fin del automóvil tal y como lo conocemos.

El 'peak car' o el fin del automóvil tal y como lo conocemos.

Me vendí mis coches hace 10 años. Y me gustaban. Pero era no tenía sentido. Es como dejar de fumar. Antes de hacerlo crees que es imposible vivir sin ello. Una vez lo logras, te sorprende que no lo hayas hecho antes. Resulta que las ventas de coches se desploman en todo el mundo.En 2019 se prevé que la demanda caiga un 3% en total. Sólo en Estados Unidos en lo que llevamos de año se han despedido a 38.000 empleados. Las exportaciones de vehículos desde Reino Unido han caído un 89% en los últimos dos meses. Parece claro que ya nada volverá a ser igual, que el inicio del declive del coche privado ya ha empezado de manera irremediable pues en el futuro inmediato prescindiremos de los vehículos particulares cada vez más. El desastre, conocido como ‘peak car’, el punto en el que la demanda de automóviles comience a disminuir, empezará con los diesel debido a las regulaciones que se están imponiendo, seguirá con los gasolina y afectará también a los eléctricos. No es un tema de con que motor se propulsan, es un tema de cultura y movilidad.  

El videojuego 'Fortnite' causa del 5% de los divorcios en Reino Unido.

El videojuego 'Fortnite' causa del 5% de los divorcios en Reino Unido.

Mientras Tinder u otras aplicaciones han sido culpabilizadas de muchos matrimonios fallidos, resulta que el enemigo dormía en casa. Según un informe publicado por Divorce Online, un ‘site’ del Reino Unido que ofrece información y servicios a las parejas que se están separando, al menos doscientas solicitudes de divorcio presentadas en ese país este año citaron el videojuego en línea ‘Fortnite’ como una de las razones de la ruptura. Te dejo sobre el nombre el enlace a su página. Como dicen, juega con moderación.

Finlandia liquida su experimento sobre la Renta Básica Universal, pero no del todo.

Finlandia liquida su experimento sobre la Renta Básica Universal, pero no del todo.

A principios del año pasado Finlandia lanzó la primera prueba piloto en toda Europa de lo que llamamos Renta Básica Universal. Durante este tiempo y a lo largo de dos años en total, dos mil ciudadanos desempleados elegidos al azar van recibiendo un pago mensual exento de impuestos de unos 560 euros. A falta de ocho meses para evaluar en su conjunto la medida, el gobierno finés ya ha dicho que no piensa desplegar esta medida mucho más allá. De hecho, la negativa a sumar 61 millones de euros al plan previsto a final de año para ampliar el proyecto a ciudadanos también con trabajo, ha supuesto el fin del debate acerca de si la renta básica tiene futuro o no en este país escandinavo. Lo único que de momento se mantendrá durante 2019 es el mismo modelo actual, un pago menor a los desempleados que no difiere mucho a otras modalidades que disfrutan países diversos.

Algunos países se preparan para el 'Transport as a Service' y el fin del coche tradicional. Otros no.

Algunos países se preparan para el 'Transport as a Service' y el fin del coche tradicional. Otros no.

A pesar de que tenemos la impresión de que los coches han evolucionado mucho y muy rápido, la verdad es que comparándolo con otras innovaciones descubriremos que tampoco es para tanto. Si los vehículos hubieran sufrido el mismo grado de evolución que ha tenido, por ejemplo, el mundo digital, ahora mismo no sólo irían solos por todas partes sino que también alcanzarían una velocidad similar a los 500.000 Km/h.

PopPlaces aterriza en Berlín, París, Milán y Hong Kong

PopPlaces aterriza en Berlín, París, Milán y Hong Kong

Hace un par de años ya comentaba aquí de mi entrada como inversor en PopPlaces. Entré por el sector de ‘sharing economy’ en el que se emplazaban, por el equipo liderado por Karen Prats y David Pérez y por la voluntad de expansión serio que exponen desde el principio. El mundo Pop Up es un sector en crecimiento. Haberlo integrado en una plataforma que reduce intermediarios y que permite la interacción directa en tre propietario y demandante está demostrando ser un acierto. 

'Limitar' combina mal con 'Futuro'

Los estudios que relacionan tecnología y felicidad aseguran que el futuro dependerá en gran medida de cómo se interpreta el primero de estos conceptos en cada caso. Es un desafío social, económico y cultural. Si mantenemos el grado de mercantilización con respecto a la tecnología nos estaremos perdiendo algo gigantesco que está por encima de dispositivos o deseos de adquisición. Si hacemos una análisis justo y focalizado en lo trascendental veremos que ese futuro es independiente de tanta anécdota. Clarificar el papel de la tecnología, de la robótica, de la interconexión nos abre un mundo de felicidad cibernética que intuimos cuando, tras un twitt o un post en Facebook, un cúmulo de sensaciones exportables, exponenciales y colectivamente compartidas se desatan. Felicidad y tecnología van de la mano con futuro y libertad.
Hay países que se esfuerzan por localizar los espacios de felicidad futura tratando de entender como será y que inconvenientes deberemos superar. En lugar de prohibir o regular por exclusión, debaten el papel legal y casi ‘humano’ de algunos productos que ahora son simplemente prototipos. Hablamos de lugares donde, cuando se pone sobre la mesa una software capaz de escribir como cualquier humano pero sin errores, se lanzan a la definición de un nuevo ‘puesto laboral sintético’.

Hace unos días estuve en Londres en una cena donde estaban un miembro del grupo de estudio ‘Robolaw’. Con él comentamos de ‘las leyes del futuro’ con respecto a las máquinas, software inteligentes y autónomos y, posiblemente, de comportamiento para los robots. Es importante destacar que no hablamos de ‘regulación’ de tramos comerciales, hablamos de ‘leyes’ sobre límites de comportamiento para máquinas autónomas y casi ‘pensantes’.

¡Que ventaja nos llevan! En el Reino Unido, precisamente, estos mismos señores del Robolaw’ participaron en la exposición de la estrategia nacional de robótica. Hasta el momento no hay nada igual y, como siempre, el primero que lo ataca con valentía puede ser claramente el líder mundial. En este caso en algo tan nutritivo para el futuro como serlo en sistemas robóticos y autónomos.

Muchos países están a tiempo. De hecho hablamos de planificar para hacer. Invertir y creer. Apoyar empresas y startups que apuesten por estos modelos. No es mucho más que eso, pero para ello hay que tener lo que hay que tener: visión a largo plazo.

Los británicos han decidido que quieren ser una nación líder en la carrera para crear una nueva generación de herramientas y servicios más inteligentes que utilizaremos en nuestros hogares y lugares de trabajo en el futuro a medio plazo. No hablamos solo de maquinaria inteligente ‘sellando plantas nucleares’ o trabajando en condiciones ‘que un humano no podría soportar’, hablamos de cosas más complejas e, incluso, morales.

Precisamente ahora que el debate sobre el papel de los diferentes sistemas inteligentes, autónomos o derivados se pone sobre la mesa ‘legal’, los países que asuman los riesgos de legislar con visión a lo inevitable lograrán una ventaja trascendental. Quien acepte el uso de ‘drones’ autónomos antes para el transporte aventajará en el uso logístico y de eficiencia a otros. Quien regule antes el transporte autopilotado también.

La política vive a años luz de lo que los avances suponen y ya casi estamos acostumbrados. Aceptamos el retraso que suponen todos estos gestores públicos con deportividad y lo descontamos del propio presupuesto genérico. Recuerden como las Google Glass se han tenido que enfrentar a diversas prohibiciones, especialmente en los coches.

Los gestores se defienden diciendo que ‘es muy difícil para la ley mantenerse al día del ritmo del desarrollo tecnológico’. Yo creo que el error es ese, ‘que la ley espera’. En Londres han decidido no esperar y por eso la regulación ‘sobre robots’ se adelanta a la propia existencia cotidiana de ellos. El famoso ‘RoboLaw’ europeo va por ahí. ¿España tiene algo que decir? Lo digo porque mientras los grupos de presión y lobbys sigan actuando con el poder del modo que lo hacen, igual nos estamos perdiendo algo.

Hemos asistido a la discusión de leyes que nos envían directamente a otro siglo por incomprensión de lo que supone Internet, por ejemplo. Obviamente también por la evidente demanda de a quienes les importa un carajo el futuro si éste no les pone a ellos en una posición de privilegio y control.

Que difícil debe ser discutir de esto en según que despacho. Me lo imagino. ‘Oye, Ministro, que deberíamos de unirnos a eso de la Ley de los Robots, que parece muy importante’. La respuesta sería: ‘llama al Presidente (del grupo empresarial que sea) y dile que si le interesa que nos metamos en eso…’.

La regulación debería impulsar, no limitar. Adelantarse para ganar, no para detener. También para explicarle a algunos sectores económicos que su modelo de negocio está tocando a su fin. Imaginen las compañías de seguros de coches en un mundo de coches autónomos que no chocan nunca. Pues eso, ¿qué sería un robot en términos de debate legal? ¿Está preparada Europa para ver coches conducidos por sistemas inteligentes? ¿y para el primer accidente provocado por un fallo del sistema? ¿A quien se debería de condenar?

Al parecer se va a trabajar en dos sentidos. En regular y en concienciar. La ley deberá aceptar un nuevo mundo y la sociedad entenderlo. Se sabe que la Autoridad de Aviación Civil de Estados Unidos ya trabaja con la hipótesis de que prohibir el uso de drones será una guerra perdida e inaceptable en términos de progreso. Admiten que sería lo mismo que limitar ‘las mapas en Internet’ por decir algo. El mundo podría estar en la antesala de algo mucho mejor, pero dependerá de que unos lo lideren.

El futuro será de los países innovadores, eso está claro, pero sobretodo de los que legalmente acepten los compromisos y debates que se abren al respecto de la tecnología. Limitar es una palabra que combina mal con Futuro.

 

Rent Default

En el Reino Unido aumenta de manera alarmante el rent default. En concreto en la primera parte de 2009 aumentó un 32% con respecto al año anterior, pero en la segunda mitad el pasado año alcanzó un crecimiento del 58% de impagos por parte de los inquilinos de pisos de alquiler en Gran Bretaña. Lo dramático del asunto no es tanto que la gente deje de pagar, que también, sino que gran parte del arranque del sector inmobiliario de la isla se apuntalaba por la venta de pisos para alquilar. El miedo a que te comas un marrón de este tipo aparta definitivamente a los pocos que todavía están en disposición de comprar patrimonio inmueble. 

Otra consecuencia es la cada vez más complicada via para acceder al alquiler. Ante la quiebra familiar que puede conducir a la morosidad del inquilino, los arrendadores exigen tantas garantías que se hace inviable la operación. Tras hablar con un amigo del BNP Parisbas Real State con sede en Birmingham, éste me explica que están aumentando las provisiones patrimoniales de muchos “terratenientes” que se niegan a ejecutar operativas de alquiler o derivados por esa, cada vez más creciente, opción de acabar cediendo tu propiedad a alguien incapaz de afrontar los pagos mensuales. Otra muestra de cómo se alejan los estratos sociales y la forma en que la microburguesía low cost se extiende irremediablemente.

En España, la cosa parece distinta pero acabará ocupando titulares también. Aquí los pisos se los están quedando, para gestionar esa renta, empresas dependientes de los bancos y cajas. Éstos alquilarán por coste de rentabilidad, pero hacen trampas. A fin de no reconocer que los activos que han tenido que “embargar” técnicamente y que, para no incorporarlos en balance de mora, han sido “comprados” por entidades aparentemente desligadas de las entidades, son “tasados” a precio de hipoteca pendiente (completa) y repercutidos en ese volumen al alquiler. 

Les va a salir mal. La mayoría de esos pisos no valen ni el buzón que los señala. Son viviendas invendibles que tarde o temprano acabarán en los balances de esas empresas pantalla y por derivación en los de las entidades financieras que las soportan. Al tiempo. No alquilen nada que les parezca abusivo. ¿Cómo saberlo? Es fácil, retasen según ventas efectuadas “hoy” en la zona y a compradores objetivos (no vinculables a las promotoras o bancos), ejecuten cocientes de rentabilidad de máximo un 8 o 9% para ser generosos sobre el valor y el alquiler. El resultado es la cuota mensual. Ni un céntimo más.

¿reino Unido Como Grecia?

Ayer leía un interesante artículo de Rodney Jefferson en el que ponía en tela de juicio la situación financiera real del Reino Unido. La verdad es que aunque los ojos del mundo están centrados en la crisis griega, los inversores británicos ya están preparándose para que el Reino Unido sea el próximo en sufrir un ajuste público por culpa de su elevada deuda. Es más que probable que la libra pierda entre un 20 y un 30 por ciento contra el dólar una vez que los inversores se centren en el Reino Unido. Eso pasará justo en el instante que el gobierno británico empiece a tener problemas para vender una cantidad de deuda inasumible.


Decía Jefferson que “las alarmas estaban sonando por largo tiempo en Grecia y cuando ocurrió, todo sucedió muy rápido. El Reino Unido se encuentra en una situación similar. Podría recibir un golpe muy fuerte”. Por eso parece ser que los gestores de capitales en Edimburgo, donde se han tomado decisiones de inversión en nombre de aseguradoras, pensionistas y ricos por dos siglos, están maniobrando para proteger los activos de la economía británica al tiempo que sale de su peor recesión hasta ahora. Curioso.

Cuando hay una crisis fiscal, los mercados tienden a castigar a ese país muy rápidamente. Está claro que no están tan mal como Grecia pero nos da que pensar sobre el deterioro real de las economías de nuestro entorno. 

El déficit de presupuesto del Reino Unido es casi tan grande como el de Grecia: ambos rebasan el 12 por ciento de la producción económica. España roza el 12 también. Yo también creo que la libra quizá caiga por debajo de la paridad con el euro y
al menor nivel contra el dólar desde mediados de los años
ochenta si el Reino Unido reduce el gasto demasiado rápido.