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Rescate bancario y emprendedores

La semana pasada se cerró el período de rescate de la banca española. Algo así como lo del Prestige. Se lía parda y nadie paga. Bueno si, pagan los de siempre. En Galicia los que se quedaron sin trabajo o los que tienen el corazón en un puño pensando que en cualquier momento el vientre de ese trozo de chatarra engullido por el mar vomite más hilitos de plastilina. Algo así debieron pensar los titulares de preferentes cuando leyeron que la banca española ya está saneada.
Escuchar que ya tenemos un sistema financiero capaz de enfrentarse a los tiempos que vienen es de vergüenza ajena. Lo dicen mientras un ‘banco malo’ se atraganta de basura invendible o descuartiza los sueños de millones de personas. Ahora vuelve a ser aquella banca de ‘champions league’ pues de nuevo es un sistema financiero robusto y capaz de dar respuesta a las necesidades del Estado. Están a un paso de patrocinar alguna marca de cloroformo. La suerte que tenemos es que Zapatero no anuncia volver de momento, por lo que nos queda tiempo.

Frases que pasarán a la historia dichas por algún tecnócrata socializado y domesticado por las barra libre: “España es un ejemplo vivo de que los programas de ajuste de la UE-FMI tienen éxito si hay un auténtico compromiso con las reformas”. Pues ya está, todos tranquilos. Aquí paz y después gloria.

Sin embargo esto no es exacto. Que el rescate se puede dar por finalizado es cierto. Que es una buena noticia, también. Obviamente que te digan que ya no necesitas flotador es que debes saber nadar. El problema viene a costa de que has logrado mantenerte en la superficie. La diferencia entre Irlanda y España es notable en este caso. El hecho de que Irlanda haya renunciado también a pedir una línea de crédito preventiva al final de su rescate es una buena noticia porque muestra que Dublín tiene “capacidad de acceso al mercado”. Otra cosa es que eso sea factible para el resto que haga lo mismo. Esto no va de generalidades sino de asuntos particulares. Vivo en Dublín y aquí nadie enarbola pancartas publicitarias sobre su banca, todos saben que la cosa sigue siendo un barrizal. Pero veamos que quiere decir que ‘el rescate’ ha sido un éxito y que ya estamos en condiciones de pedir la Copa Davis bancaria.

La deuda publica y privada de España está en el 323% del PIB y sigue creciendo al contrario de lo indicado. El nivel de endeudamiento podría ser insostenible y, si bien es cierto que la mejora genérica de la economía se producirá a finales del año que viene, esta será tremendamente injusta y desequilibrada. Los que tengan tendrán más y los que van perdiendo se quedarán sin nada. La clase media sigue camino de la extinción y eso si es grave. Sino se acepta la realidad sufriremos mucho. Es preciso no lanzar mensajes que, en lugar de animar por el positivismo que reflejan, arruinan la razón y te hacen pensar que nada de lo que te cuentan es real. Tengo la impresión que se está pagando deuda con deuda y visto lo visto y quien nos dirige, eso tiene muy mala pinta.

Sin embargo no podemos negar la evidencia. Es verdad que el sistema financiero se ha saneado. Eso es bueno pues el sistema financiero es imprescindible. El problema es que ha sido puesto a punto a costa de varias cosas negativas.

La primera es que se ha creado un oligopolio bancario. Más de la mitad de la masa financiera y del negocio bancario se concentra en tres entidades gigantescas. Eso en la Europa o en la China popular es una evidencia de ‘concentración de poder’.

La segunda es que ha sido a costa de que haya menos crédito. El Banco de España ha publicado que este año hay un siete por ciento menos de crédito que el año pasado. El poco que hay, por cierto, es a un tipo de interés intratable. El crédito al consumo está en torno al quince por ciento y el hipotecario en Euribor más cinco o más seis, por lo que nadie se puede permitir el acceso al dinero prestado. Eso en mi pueblo es como decir que ‘no hay crédito’

También se dice que el rescate ha finalizado y ha sido saneado pero ha sido a costa de los ciudadanos que, no es que lo deban pagar sino que ya lo hemos pagado y con creces. De los 41.300 millones que se nos prestaron 11.000 se les robaron a preferentistas y similares. Eso ya es dinero perdido y que la banca no pagará nunca. Este tema, los ciudadanos, se lo están desayunando con calma desde hace tiempo y ya nadie se acuerda o prefiere no acordarse. Hay otros 36.000 millones que el FROB ya asegurado que están perdido y que no se van a recuperar jamás. Es bien sencillo, ese dinero no se puede devolver o el sistema ‘robusto’ y ‘saneado’ dejaría de serlo. Lo han dejado clarísimo. La factura del rescate la vamos a pagar todos y durante años. El único consuelo es que podría haber sido peor, pero el ‘rescate’ si tuvo factura.

Es como muy fácil volver a estar sano financieramente. Es como si te revientas toda la pasta que tenías en lo que te da la gana y cuando te dicen que tienes que pagar dices que no puedes o entrarás en quiebra. Entonces tus ‘amigos’ te dejan el dinero que necesitas para seguir adelante. Finalmente no lo devuelves alegando que ahora que estás saneado no es prudente o volverás a estar en quiebra.

Lo peor, lo que me pone la piel de escamas, es pensar que el Estado ha entregado, garantizado o avalado toda esta orgía de despropósitos, lo ha hecho en más de 330.000 millones para toda banca. ¿Donde estaríamos ahora si se hubiera destinado toda esa inmensidad de capital a ayudar a las pequeñas empresas productivas, a políticas reales de emprendedores, a la investigación y el desarrollo en campos tecnológicos o del conocimiento o, incluso, a rescatar a los ciudadanos que cayeron en las redes de la codicia y la riqueza de ladrillo?. Todo ese dinero destinado a crear un nuevo modelo de crecimiento o a estimular la economía en definitiva y no a enterrarlo en los balances de los que no tuvieron ningún cuidado.

Ser emprendedor no es cómodo y por eso debe ser crítico. No aceptemos lo que nos cuentan solo porque suena mejor. Las patrañas en celofán son igual de inservibles. Un emprendedor es un agente incómodo para la administración al preguntarse por qué tiene que pagar una cosa o acatar una decisión determinada, ya que ser emprendedor requiere un fuerte compromiso con la innovación pues precisa de ella para competir con empresas que estaban antes que él, ser emprendedor obliga a ser optimista, pues sin ese valor casi irreflexivo a veces no se conquistan nuevos territorios. Pero ser emprendedor exige ser crítico con tu entorno para facilitar la creación de riqueza y de supervivencia de un negocio a fin de crear empleo. No es lo mismo acudir al trabajo a las 9 y salir a las 5 a no tener hora de entrada ni salir nunca pues el proyecto que llevas entre tus manos requiere de concentración constante. Esa exigencia superior aborta cualquier imposición irreflexiva y te pone en alerta de la ineficiencia pública.

Banco malo malísimo

Una enorme bola de mierda nos ha pasado por encima y se lo ha llevado todo. Sin piedad ha convertido todo a su paso en desidia. A medida que rodaba por encima de las cabezas de todos se evidenciaba la enorme mentira en la que hemos vivido durante años. Unos más que otros. Que España está en default es evidente y que eso lo podemos llamar de doscientas maneras hasta llegar al ardor de estómago también. Es absolutamente decadente y pueril el esfuerzo ridículo de la “casta” por la semántica indolora. Que no es un rescate, es un golpecito en el hombro. Que no es una quiebra, es un recorte sin importancia. Que no es una intervención, es una invitación al cine. Son de aurora boreal todos ellos. Se parece mucho este rollo huidizo sobre la intervención de la economía española a aquella “leve desaceleración” que acabó siendo un porrazo planetario. Pues esta también acabará siendo lo que tenga que ser, pero con una diferencia notable que antes no se consideró. La casta europea no es mucho mejor que la ibérica. Estamos rodeados de la mayor merienda de cobardes de la historia moderna. Minúsculos tecnócratas e iletrados políticos jugando a los “países” y a las “conquistas” sin darse cuenta que lo han destrozado todo. El rompecabezas venía sin planos, o se lo tenía estos los han perdido.
Y es que los idiotas siempre han sido una “tribu grande y poderosa que ha influenciado en la mayoría de los acontecimientos de la humanidad” y normalmente por estar al frente de ellos. Y en eso estamos. Europa cierra las puertas por vacaciones y se encamina a la peor de las catástrofes. Será incapaz de gestionar el asunto. La agonía se alargará durante años pues en economía estos figuras han demostrado que se puede ir camino al abismo dando rodeos. Lo peor es que el rodeo nos lleva a un acantilado que está más alto. Fijaros en lo absurdo de algunos planteamientos que hasta mi hijo de siete años es capaz de ver sospechosas. El aumento del IVA responde a un criterio genérico aceptado por la encefalografía plana europea y la fábrica de estímulos sobre el agujero negro digno de estudio.

En ese punto de incoherencia absoluta aparece el banco malo malísimo y nos tomamos todos y aceptamos el tazón de cloroformo sin rechistar no vaya a ser que se nos enfríe. Es increíble. ¿Qué es un banco malo malísimo? Algo que ya lo quisiéramos todos nosotros. Imaginen que tienen un montón de deudas que no piensan o pueden pagar. Alguien viene y te las compra y te dice: “cuando lo que debes valga algo vengo y te lo traigo para que me vuelvas a dar y así quedamos todos en paz”. Es tan simple que asusta.

El nuevo gobernador del Banco de España, Luis María Linde ya está trabajando en la posibilidad de crear un banco malo malísimo que ahora (por aquello de cambiarle el nombre a todo lo que suena mal) lo llamaremos sociedad gestora de activos tóxicos. Además encontrarán al pringao que se lo trague todo: Banco de Valencia. Y va el tipo y dice que haciendo eso se descarta que sea el Banco de España quien se encargue de dirigir el asunto chusco de tanto estiércol financiero. Es de amanecer a las tres. ¿Si el banco malo con toda la basura que no se puede digerir no lo controla el Banco de España quien lo va a hacer? ¿Los gestores de un banco que está en quiebra técnica y que ha precisado de oxígeno? ¿Estamos todos locos? Encima el tipo dice que “no soy un experto en la creación de bancos malos”. Tiene su cosa, pues el FROB al final funcionó como algo parecido. Los puristas dirán que cada cosa a lo que es pero les aseguro que entre dejar dinero a fondo perdido a Bankia y sus secuaces y zamparse todas las hipotecas sobretasadas de este país no se que es peor. Disculpen, si, hay algo peor: “que te vendan bonos patrióticos y luego te digan que está complicado cobrarlos en el plazo o que te aseguren que tus preferentes son ahora una participación subyacente al valor de las acciones en el proceso de gestión del nuevo valor de asignación del propio activo facilitado en el nuevo porcentaje de exposición de las obligaciones de no se quien…” Ellos lo seguirán intentando, y muchos seguirán cayendo.

Hay una ecuación que se cumple de manera irremediable cada vez que se produce un factor. Si De Guindos, Rajoy u otro mandamás sea de donde sea y esté donde esté dice que una cosa no pasará, ¡pasa! Es como saber que sucederá mirando los posos del café en una taza. No dicen nada que sea real y seguramente porque no logran vivir en esa realidad que el resto de mortales tienen que ejercitarse moviendo a ambos lados brazos y codos.

El otro día un dirigente de CiU en Madrid, justo en el día que Catalunya pedía el rescate al gobierno, se vanagloriaba de haber pasado un largo rato hablando con Rajoy y que, a pesar de eso, no habían hablado de Catalunya. ¿De que leches hablaron entonces? ¿De las olimpiadas? Es tremendo pensar que aquellos que tienen que adoptar medidas para modernizar nuestra economía o dirigir y estimular el proceso llevan una eternidad en el congreso de los diputados. Los ministros de economía, en estos países del entorno, o son tecnócratas que provienen de los números gruesos de bancos malos malísimos (en este caso por el valor de sus activos el día que se fueron por la cloaca) o se han pasado la vida dando clases de manual en alguna facultad rimbombante de economía. Ahora si, pagar nóminas o arriesgar el patrimonio por un proyecto propio ni uno. No digo que sea imprescindible, pero seguro que ayudaría a entender lo nocivo de sus decisiones.

Rajoy y Rubalcaba acumulan entre los dos más de 45 años en el Congreso y los dos llevan 20 años como ministros. Es absolutamente comprensible que la crisis del mundo mundial y la de España en concreto les pillara por sorpresa y sin estar preparados. Es una evidencia que la “casta” está a las puertas de perder sus privilegios. La política vigilada ha llegado para quedarse y ya no es fácil que estos tipos se acomoden en sus privilegios. Lo de que 63 diputados (liderados por el ministro de Hacienda) cobren dietas por vivir fuera de Madrid cuando tienen residencia declarada y de propiedad en la capital es una muestra más. Viven dos metros sobre el suelo y poco a poco se les va a hacer bajar.

Vivo lejos, cierto, escribo esto desde un lugar donde mis proyectos logran una mayor aceptación pero sigo viniendo de manera continua y periódica. No es ese, como muchos dicen, el motivo por el que no escribo posts como este, no lo hago porque agota, desgasta y deprime. Hoy lo hago para desahogarme.

Sobre el tema que me ocupa, como ejemplo de la indigencia mental a la que estamos abonados, hablemos del banco malo malísimo. El gobierno español, asesorado por los más imponentes y aventajados economistas del Sistema Solar han llegado a la conclusión que es una gran idea montar un banco malo malísimo con una fórmula mixta en la que se segreguen los activo más tóxicos (dícese de hipotecas que no se sujetan al valor real del patrimonio asignado, por decirlo claro: un montón de dinero que no se sujeta a capital alguno) en sociedades que no consoliden en las entidades financieras. ¡Disculpen! Es más simple, el mundillo de los que mandan decide que meten todo eso en un pote y le ponen una etiqueta que dice “caduca de aquí a un tiempo, no tocar mientras tanto”. En realidad no ponen un céntimo, sólo fábulas. Sin dinero y un ente que cubra las pérdidas eso es una mentira contable, una irresponsabilidad más que conduce al mismo acantilado del que tanto hemos oído hablar hace años en este blog.

La solvencia del sistema financiero español es cero. Supongo que ahora me dirán de todo, pero bueno, uno ya está curado de eso y hasta le da aliento. Las cosas son como son y no como quisiéramos y la aritmética es plomiza. Durante el último lustro no se ha hecho nada por recapitalizar y además se ha ido aplazando “sine die” el grano de los activos, de manera que al final se acabó el tiempo y las represalias van llegando desde Berlín y derivados. El fracaso de ese retraso ha sido evidente. Toca ver a uno de esas marionetas encorbatadas admitir la realidad y decirla en público para avisar, a ahorradores, del boquete que sufrirá el valor comparativo de sus ahorros si esto desemboca donde me da la impresión que lo hará. Que decisión tras decisión todas van siempre en la misma dirección: retrasar el desenlace. Es inevitable porque esto no es ningún tránsito lisérgico por una cosa llamada crisis, esto es el nuevo modelo que aun está por ajustar.

Quisiera decir mucho más, pero me agoto. Ya se lo grité incluso a una diputada, se lo dije a un superviviente del corralito argentino y se lo conté a un periodista que se ha convertido en el máximo exponente de la verdad durante los últimos años de anestesia en los medios. Dije que se había terminado y que había que arrancar cosas. Lo siento, quiero seguir construyendo y que todo este barrizal sirva para que los que lo horadaron se los trague. Para mí, la crisis acaba cada día, hoy por ejemplo. Sumemos.

Por cierto, si lo que deseas es seguir hipnotizado, haz click en la foto y quédate un minuto mirando al centro de la imagen. Seguirás pensando que, esperando, todo se arreglará. 

Aprender de Latam

Leyendo un artículo del Economy Weblog del Instituto de Empresa sobre lo que podemos aprender de Latinoamérica para salir de la crisis se me o ocurren tres o cuatro conceptos que por un lado coinciden y por el otro me son preocupantes. Existe una creencia entre algunos académicos de escuelas de negocios, políticos y empresarios de referencia de que estamos “todavía” en una crisis coyuntural. Hace unos pocos días tuve la ocasión de charlar con alguien metido en las tuberías del nuevo gobierno de Rajoy y me aseguraba que era sorprendente descubrir que tres cuartas partes de ese ejecutivo siguen pensando que esta tremenda situación está motivada por un ciclo y que es cuestión de tiempo que se vaya dando la vuelta.
Gente, que debería estar concretando el modo por el que nos adaptamos a un nuevo modelo social y económico, a un nuevo orden mundial y al sistema de relaciones global que nos llegará, sigue posicionado en una curiosa y peligrosa manera de pensar: esto se solucionará solo, por ciencia infusa, y que los recortes y ajustes, subida de impuestos y derivados servirán para preparar el camino. Obviamente estuvimos en manos de responsables con problemas para interpretar la realidad más absoluta y eso no parece haber cambiado demasiado.

Volviendo al tema de Latinoamerica me gustaría hacer referencia a diversos aspectos que no dejan de ser significativos. Primero que de ellos tenemos mucho que aprender, o por lo menos adaptar. Que no vamos a aprender nada con respecto a salir de la crisis pues no estamo en ninguna crisis y porque no es comparable lo que vivieron hace una década ellos con lo que estamos viviendo nosotros. Alguien muestra su desconocimiento del entorno del que habla y del escenario al que se refiere.

La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.

Es cierto que emprender en esos países requiere un espíritu determinado. El aeropuerto comercial más peligroso del mundo es el de Tegucigalpa, la seguridad es muy débil en El Salvador o Guatemala, procesos complejos en Panamá, inestabilidades en Bolivia y así el conjunto de ellos. He estado en todos y en cada uno de ellos hay cosas buenas, pero sobretodo hay gente extraordinaria.

Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica en general responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.

En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.

La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, crecimientos que superan el 8% habitualmente.

Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know how, acabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América latina.

Sesión continua

Ayer publicaron en La Vanguardia un artículo que titulé “El momento de los valientes”. Se trata del intento de explicar que esto ya se queda así y que lo que cuenta es asumir el escenario y ponerse manos a la obra. Hoy hablaré en TVE sobre subsidios y cloroformo social y entre otras cadenas, la Sexta emitirá una entrevista sobre la falta de emprendeduría en España. Ayer en TV3 emitieron un reportaje con seis ejemplos de gente que se lo han montado solitos y que pasan de su entorno en la mayoría de los casos. Es más, han considerado ese entorno como algo a tener en cuenta, a aceptar esas dificultades y a buscar las oportunidades que ofrece.
Sin embargo, ese escenario cada vez es más absurdo, más insultante. Resulta que los de siempre siguen con su estrategia del “sálvese quien pueda”. Se lo están cargando todo. No tuvieron bastante con la estafa general de las retasaciones y las valoraciones fuera de lógica, otorgando hipotecas que las matemáticas no soportaban ni a primera vista, ni les bastó con inventarse resultados, cotizaciones, solvencias y fusiones de juguete. No se les quitó el apetito, siguen siendo unos irresponsables compulsivos. Vivimos una situación de locura financiera y sociopolítica en sesión continua.

Ni con el invento de la falta de liquidez tuvieron bastante. No han aceptado ningún error. Mantienen intactos todas sus prebendas, impolutos sus sueldos y sus bonus. En la dirección de las entidades financieras de este país no ha pasado nada que se pueda considerar relevante. Se han limitado a taponar su sangría con el dinero ajeno, repartir las pérdidas que unos pocos provocaron entre el conjunto de la sociedad.

Hace años dijimos que el sistema financiero español estaba quebrado y nos dieron hasta en el paladar. Aseguramos que era insolvente pues su contabilidad se soportaba en una valoración patrimonial que no se creía ni el Tato. No se produjo la fallida en términos evidentes, nadie ha podido publicar que el sistema financiero español está roto, pues, a base de dinero público, se van rellenando poco a poco las fisuras del modelo. Si atendemos a la historia de este asunto veremos como nos la han ido metiendo poco a poco y casi ni nos hemos enterado.

Al principio fue aquello de “solo la puntita” que significó que la CCM fuera intervenida. Posteriormente casi sin enterarnos empezó a entrar. Nadie se queja pues parece que nuestro dinero no está en juego. Veremos como eso no es cierto  cuando la subida de impuestos provoque que muchos dejen de invertir en este país. Lo peor es que esto no ha hecho más que empezar. El fondo para soportar este castillo de naipes se acaba y una de dos, o cae alguien o se adelgazan todas. Las dos son malas opciones para el público que no se lo espera y buenas para ir apartando la gasa que entorpece la verdadera situación de la banca en este país.

¡Cuanto tiempo perdido!, cuanta energía derrochada en algo que está podrido y que merece hacer “reset”. No tuvimos bastante con imponer un monto de dinero público en tareas inservibles que no ayudaron a emprendedores ni a cambiar el modelo, que a medio plazo generaron más paro y que ya dije debía haber ido en sentido contario. Cuanto dinero por la alcantarilla. En lugar de gastarlo en la producción y en la gestión para la internacionalización lo gastaremos en publicidad ridícula “de lo bien que están yendo las fusiones” de las narices. Así nos va, que no deja de caer nuestro sector exterior. No tengo claro cuando dejaremos de bajar la cabeza y reaccionaremos. De momento seguimos asistiendo al mayor espectáculo de humillación colectiva al que hubiéramos podido imaginar.

¿Quién lo pagará?

Este es el artículo que hoy he publicado en El Confidencial. Trato de reflexionar sobre el montante que nos va a caer a todos y en como, sin más remedio, debemos tomar medidas cada uno para afrontar el reto personal de salir de esto, ya sea emprendiendo o aceptando la realidad. Espero que os guste y os animo a comentar también en el foro de Cotizalia.

A medida que avanza la legislatura hacia la penosa parada técnica de nuestra economía, la decisión que parece haber tomado el gobierno es el de esperar. Esperar a que la ciudadanía se ajuste a la nueva condición de “increíble clase media menguante”. El ejecutivo apuesta por un final de la crisis a medio o largo plazo y contempla la posibilidad de llegar a unos comicios electorales en pleno estancamiento generalizado. Una parálisis que no haría más que desangrarse por la parte de las prestaciones sociales que cada vez serían menores atendiendo a la imposición europea de reducir el déficit. Sabemos que nuestra presidenta Angela Merkel le ha dicho su subalterno Zapatero que o adopta medidas severas o se va a liar la de San Quintín.

Como el gobierno sabe que no hay opciones, ha decidido apostar por rebajar la tensión política. Salgado y su troupe ya han tirado la toalla en cuanto a sacarnos de este barrizal. Es así por no poder emitir más deuda que dope el crecimiento ibérico y, en consecuencia, todos ellos han entendido que lo mejor es esperar que pase el temporal sin llegar a la fractura social. Asumen que no hay nada que hacer salvo rezar por tal que los españoles se acostumbren a su nueva condición, algo que parece está pasando. ¿Alguien ha comparado como estamos con respecto a hace un par o tres de años? Si la comparación es con hace cinco minutos el cambio no es tan brusco. A eso me refiero y en eso confían.

En algo coincido con el gobierno: no hay que estar todo el día dándole vueltas a la misma noria, hay que cambiar el chip quejica y llorón. Sin embargo discrepo en el motivo. Ellos consideran que silenciando la crítica todo volverá a su cauce tarde o temprano, volveremos a un crecimiento económico a medio plazo que borrará toda esta penuria, y esperan que eso suceda sobrevolando la abulia actual. En mi caso lo que aconsejo es dejar ese llanto y esa queja sobre las políticas que no llegan y aceptar la realidad para tomar decisiones lo antes posible. De la crisis no vamos a salir, ya salimos hace tiempo. Esto no es ninguna crisis, esto es el nuevo escenario donde hay que aprender a moverse. Cuanto antes lo aceptemos mejor. Piénsenlo por un momento, imaginen que esto es lo que hay. ¿No se pondrían en marcha? ¿no dejarían de esperar que algo pasara? ¿no provocarían que lo que tenga que suceder, suceda por su propia acción? Pues eso…

No se van a adoptar medidas dolorosas que ayuden a dinamizar el tema, pues Zapatero quiere a toda costa no aumentar la conflictividad social. Está logrando que mientras en el resto de Europa salga todo hijo de vecino a la calle a protestar a cada anuncio de recortes, aquí no pase nada. Sabemos que por temas de mutación molecular reciente, los españoles somos de poco protestar, o mejor dicho, de poco protestar a menos que nos toquen las vacaciones. Han retirado los famosos 426 euros y ni mu. No hay intención de empujar a favor de las reformas estructurales dichosas, ni la laboral ni la de las pensiones, eso desequilibraría el asunto de la paz y podría levantar de sus sofá a toda la sociedad.

No va a suceder pues las dosis de cloroformo se están suministrando de manera consecuente y con muy buena predisposición. Supongo que el gobierno actual ha asumido que le queda una tarde en el circo y otra en el zoo. Otra cosa es que pretendan tener un final de fiesta lo más tranquila posible. No es gusto de nadie tener una calle convertida en un cráter volcánico y un final de legislatura y mandato como el que tendrá Papandreu.

Pero, ¿dónde está la clave del asunto? ¿por qué mientras todos salen nosotros seguimos dentro? ¿por qué nos va a tocar la fea? Será por cosas como que en España se anuncia que abonará un 5% en la emisión de bonos y logra que se adelanten las rebajas. Ahora ya todo el mundo sabe que nuestro tesoro no tiene interés para nadie más que para nuestros propios bancos que se están atiborrando de bono nacional. Nos cuentan que estamos “en la línea prefijada y que colocamos toda la deuda que emitimos” pero no nos dicen que ya no podemos emitir más y que tenemos unos vencimientos que alcanzan el 24% del PIB de nuestro país durante el 2011. Vamos estimulando el problema como si fuera una bola de nieve.

España anuncia que reduce el déficit pero no nos cuentan a costa de que elementos. Evidentemente que gastamos menos, pero hemos estado emitiendo deuda hasta el límite para sufragar el diferencial, hasta que Angela dijo basta. Ahora toca disfrazar el asunto. La deuda privada está en un punto de no retorno, si ésta se transfiere a la banca y, por derivación al FROB, estaremos quebrados. Europa lo sabe y procura que no se evidencie la insolvencia de nuestra economía por la cuenta que les trae, aunque lo utilizan para redimir las ansias de gasto de nuestro ejecutivo y sus derivados autonómicos.

Cuando se dice que los mercados financieros acorralan la economía española no se confiesa el verdadero motivo. Estamos entre la espada y la pared por la mala cabeza de unos cuantos. De todos. Los que se inventaron leyes del suelo perniciosas y los que las satanizaron. Todos. Ahora tenemos un grado de desconfianza sobre nuestra economía que va a costar evitar. La falta de seriedad de nuestra perfil internacional responde al retraso en las reformas. Ha pasado un tiempo precioso y ahora lo vamos a pagar.

Se nos dice que la desconfianza proviene por rumores e informaciones  equivocadas. Nos dicen que la deuda pública tampoco es de las más altas por lo que no se comprende esa falta de credibilidad. No nos cuentan que la verdadera razón no es tan sólo la deuda privada, que también, sino la evidente recesión formal, que no técnica, que vivimos en términos de crecimiento.  Hemos entrado en un escenario viciado: sin crecimiento por encima del 2% no se puede reducir el déficit y además, por culpa de no poder endeudarnos más no es posible acometer políticas de estímulo económico y sólo adoptar ajustes, lo que a la larga fabrica más parados y menos crecimiento. ¿Será por eso que los inversores “atacan” la deuda pública española? ¿No será que la credibilidad de nuestra economía está en entredicho por todos los elementos que la conforman? ¿No tendrá que ver que no se genera empleo y no se toman medidas efectivas? ¿No tienen la pegajosa sensación que en España no gobierna nadie? ¿No tienen la escalofriante sensación que en España los bancos de la oposición están vacíos? En ocasiones veo muertos.

Les aseguro que, a veces, cuando miro hacia allí (donde las pensiones se alcanzan con ocho añotes de “trabajo”) no veo nada. La economía española es prisionera de los mercados pero no porque los mercados sean una especie de cepo marrullero, sino porque atienden a una debilidad manifiesta de nuestro sistema. Una gasa débil sujeta nuestra banca por mucho que sigan apareciendo informes que digan lo contrario.

Veamos una correlación sencilla: Tengo una caja medio muerta que liquidar. Eso evidenciaría la profundidad del problema. Mejor no la cierro, mejor la fusiono con otras más pequeñas que diluirán el agujero. Las pequeñas aceptan pues están finas también. Para ello me invento una cosa llamada FROB que pagaran los paganinis de siempre (usted y yo) y voy limpiando la cara del sistema financiero. ¿Cómo? Fácil. Cojo cuatro cajas y les digo que reduzcan su tamaño, incluso tanto que parece surrealista. Sin embargo esa reducción, en lugar de ahorrar costes, los aumenta y pido al FROB miles de millones. ¡Curioso suceso! Para colmo, les digo a los fusionados que el coste de la “ayuda” es de un 8%, el cuádruple del coste objetivo de sus operativas antes del dichoso Fondo de Ordenación. Es decir, que tenemos media banca española financiándose con un crédito “cofidis” y con la certeza de que no van a poder pagar ese montante. ¿Por qué no lo van a pagar? Básicamente porque necesitan recapitalizarse por valor del 15% del PIB. Si sumamos los 100.000 del FROB y los 120.000 que le va a costar a la banca la “valoración” inmobiliaria de sus activos, el total es la cuarta parte larga del PIB de todo el país.

Imaginemos, por decir algo, que no pagan. Vamos, que no pudieran. ¿Adivinan quien pagará la merienda? ¿Están dispuestos a pagar con sus impuestos (que subirán progresivamente) el desastre de estos inútiles? Si las cajas no pueden capitalizar el valor de sus activos y tienen que pillar de donde sea y, evidentemente no atender los vencimientos del FROB, ¿cómo sufragará la deuda contraída por el gobierno para dicho Fondo? ¿A que van teniendo una idea? Quebrar no quebraremos, rescatados oficialmente tal vez tampoco, pero que nos van a quitar hasta la tarjeta de socio de la biblioteca démoslo por seguro.

SEGUIMOS CUESTA ABAJO

Empieza la fiesta. Caixa Catalunya acaba de solicitar 1200 millones al FROB para hacer frente a la fusión que tiene en marcha con Caixa Tarragona y Caixa Manresa. Se ha pasado seis pueblos. El máximo permitido por el fondo en cuestión es del 2% de los activos ponderados por riesgo, en el caso de la caja roja serían 750 millones. Empieza el goteo de miserias que mostrará el estado real de los bancos y cajas de este país. Nuestro sistema financiero está en quiebra y la gente no es consciente de que ha estado al borde del colapso absoluto. Eso se paga y poco a poco iremos ajustándolo. En su último número, The Economist ya advertía que la mayoría de las cajas de ahorro españolas desaparecerán tras el aterrizaje que vamos a sufrir. Respecto a los bancos aseguran que la mayoría de los bancos vivirán un "estrangulamiento de sus resultados". Resulta que aunque hay dinero en el sistema a través de inyecciones públicas, este está estancado en una especie de charca de dinero virtual. 

Pero, ¿Por qué pasa esto? Veamos el motivo. El dinero es la gasolina del sistema. ¿Qué ocurriría si de pronto en todas las estaciones de servicio no se dispensaran ni una gota de combustible? Colapsaría. Sin embargo lo peor no sería ese grifo cerrado, lo verdaderamente más duro tendría que ver con la falta de conocimiento sobre cuando volverían a servir gasolina. Ese es el verdadero problema, la incertidumbre. En el sistema bancario es lo mismo.

Los bancos compran dinero en pasivo al precio más bajo posible y lo venden en activo al precio mayor que pueden. Es decir, lo que ellos ganan depende del tipo de interés que marca el precio de mercado de su producto a la venta, o sea el dinero. Cruda se come la verdura y sabe amarga. Los tipos actuales son los más bajos de la historia, de hecho nunca los veremos por debajo del valor existente sencillamente porque es imposible. Por ese motivo las entidades bancarias y las cajas están perdidas. A tres meses su tipo responde a poco más de un 0,5% y a 10 años la rentabilidad no supera el 3%. La ruina.

Pero además, aquí tenemos nuestro propio calvario doméstico. Sabemos que el problema de las cajas es que durante una década financiaron el "boom" de la construcción, aprovechando su fuerte presencia local, y ahora poseen el 56% de los préstamos hipotecarios del país, mientras que el 20% de sus activos provienen de los préstamos hechos a los propios promotores inmobiliarios. Es cierto que las cajas aún no tienen problemas de solvencia manifiesta, pero los tendrán en breve y tendrán que recurrir al dinero público. Antes de primavera las cajas meterán la mano en el fondo de 99.000 millones de euros que el Gobierno ha puesto a disposición para reestructurar al sector sin contemplaciones ni vergüenza y, no sé si como dice The Economist la mayoría se esfumarán, pero tengo claro que la mitad de ellas acabarán desapareciendo o serán absorbidas por instituciones más sólidas. La parálisis que está viviendo el sector de las cajas de ahorro traerá más restricciones para el crédito lo que retrasará la recuperación del propio sector. El volumen de préstamos disminuirá entre un 10 y un 20% hasta 2011. El consumo caerá y con ello el paro no hará más que crecer. Seguimos cuesta abajo.

¿Cómo pagar algo menos de impuestos de manera legal?

Dado que lo que nos espera es pagar más de modo “indirecto” voy a procurar dar algunos consejos para pagar menos de modo “directo”. Aun estamos a tiempo para reducir algo lo que se pretende embolsarse las Hacienda el año que viene. Será uno de esos años en los que hacer lo que sea legalmente por pagar menos impuestos está más que justificado. Según las medidas que este gobierno ha ido adoptando queda claro que, con nuestro dinero, lo único que de momento han logrado hacer es malgastarlo en medidas inconcretas, fuera de tiempo y, por supuesto, nada estructurales. Estamos a tiempo para que, la declaración del IRPF que haremos en mayo de 2010 sobre nuestra actividad de este año, sea algo más digerible. Nos culparán de alimentar el déficit público pero, que le vamos a hacer, años de lealtad soplan a favor de los lectores de este blog.

DEFICIT ESTRUCTURAL PERMANENTE

Dicen que lo peor de la crisis ya ha pasado. Habrá pasado en la mente retorcida de algún dirigente político español que cree que, mintiendo con un lenguaje distorsionado y alejado de la realidad, el asunto calará por repetitivo. Lo intentaron hablando de desaceleración, insistieron con los brotes verdes y ahora esperan mantener la calma social con una especie de tonadilla ridículamente optimista. Lo peor ha pasado en Alemania, en Francia y poco más. Aquí ahora viene la montaña rusa. Vienen las curvas por culpa de muchos factores y por diversos ajustes, pero también por el delictivo modo con el que se transmiten los datos y las cifras económicas.