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"Eres el mono cien" mi columna en ABC

Mi columna ‘Up in the Cloud’ de esta semana en el diario ABC se titula “Eres el mono cien”, y es simplemente una descripción de un caso particular que me sucedió en un viaje hace algunos años. La misma historia que me relató el protagonista del tema coíncide con la que algún lector replicó hace algún tiempo en este blog. Se refiere a los elementos de conectividad social que algunos primates tienen. El experimento fue firmado por Ken Keyes y está por determinar si fue exactamente así. Sin embargo, lo que si permite: masa crítica, conectores sociales y madurez circunstancial.
Independientemente de todo esto, si que me interesa referenciar el hecho que rige todo el modelo económico digital vinculado a las redes sociales. Bajo condiciones determinadas, la inteligencia alcanzada por un grupo suele ser mayor no sólo que la suma de sus partes, sino tambien que la de los individuos más inteligentes que lo componen. En ese sentido, no obstante, debemos atender a ¿cuáles son las condiciones que se han de cumplir? Que el grupo se componga de individuos con diferentes opinione, que los individuos no tengan temor a expresar estas opiniones, que el grupo sea diverso en su origen y que exista una forma de recoger toda la información generada y hacerla útil para un proceso de toma de decisiones. Obviamente el último punto se basa en un modelo de tecnología ofrecidas por plataformas sociales y por aplicaciones móbiles y diversas.

Lo expliqué en el post “la revolución del conocimiento“ pero sigue vigente.  El lector que informaba de este modelo de implementación de la inteligencia colectiva afirmaba que “algunas de las técnicas que servían para implementar la inteligencia colectiva podían ser:

  1. Hacer visibles lista de información generadas por tus usuarios. (desde productos concretos favoritos a temas, opiniones etc)
  2. Introducir la información colectiva de tus usuarios que influya sobre a otros: revisiones, puntuaciones-ratings y recomendaciones.
  3. Inteligencia extraida de la contribución de los usuarios que pueden influir en otros: contenidos generados por el usuario, p. ej. blogs, wikis, comentarios
  4. La Inteligencia Colectiva de los usuarios tiene que ser utilizada para destacar y lanzar contenido interesante, aprender de tus usuarios y usuarios conectados.  Tagging, bookmarking, votaciones, descargas.
  5. Clasificación dinámica de contenidos usando algunas de la siguientes técnicas: creando un algoritmo ad-hoc, taxonomia realizada por un profesional o generada por el usuario. Tag Cloud Navigation.
  6. Analizar el contenido asociado con un determinado usuario para extraer así palabras clave. Esta información es importante para construir perfiles de usuario.
  7. Hacer clustering de usuarios y productos para construir modelos predictivos.
  8. Recomendar contenido relacionado o usuarios basándote en la inteligencia recogida de la interacción de los usuarios y análisis de contenido.
  9. Muestra las búsquedas que sean de interés a cada usuario dependiendo de su perfil.
  10. Facilita información relevante procedente de la blogosfera y sitios externos.

A continuación, el texto completo de la columna:

“Eres el mono cien” Up in the Cloud

Me acomodé en la butaca 2C del vuelo AA6935 con destino aeropuerto de México Juárez Internacional. Hacía apenas unas horas que terminé una conferencia en el ‘Los Angeles Urban League Entrepreneurship Center’ sobre redes sociales y su afectación en la nueva economía. Justo a mi lado un hombre de origen oriental me dijo en un claro castellano: “usted es un mono, en concreto el mono número 100”. No sé si a ustedes les fastidiaría tal comentario proveniente de alguien que no conoces de nada, pero a mí,lejos de sentirme insultado me provocó una curiosidad inmensa.

Le pregunté: “¿cómo dice? ¿habla conmigo?” Se giró y me dijo: “he estado en su conferencia esta tarde, casualidades de la vida, y a medida que veía como muchos de los asistentes tuiteaban sus palabras pensé que “usted era un mono 100”. Le pedí que me dijera a que se refería y me explicó que “en 1952 en una isla al norte de Japón, un científico que estudiaba el comportamiento de un grupo de un millar de macacos, ofreció a esos animales unas patatas dulces, cosa que a los monos les gustaba. Sin embargo como estaban mezcladas con arena y suciedad apenas se las comían. Durante algún tiempo algunos de ellos mojaban la patata en un pequeño estanque y se la comía limpita.

Eso lo hicieron unos cuantos monos. En concreto el número nunca superó el noventa y nueve. La imitación no lograba superar esa cifra. La mayoría de ellos eran los monos más jóvenes. De mil monos sólo casi un centenar se hicieron partícipes del método. Finalmente, a finales de 1958 el macaco que sumaba cien hizo lo mismo. En apenas un par de días el resto, todos, hicieron lo mismo. En las islas cercanas donde había individuos de reposición también se producía una tendencia similar y no habían tenido ningún contacto”. Me quedé pensativo. Me comentó que ese mono era el punto de inflexión. Le negué la mayor y le comenté que ese mono debía ser el punto exacto de la masa crítica, el enlace social necesario y además, visto que en el resto de islas sucedía parecido, pasó cuando debía pasar.

Durante años he buscado que mis modelos de negocio y emprendeduría se rijan por esos tres principios: buscar el conector social que los impulse, alcanzar una masa crítica previa para estimularlos y esperar a que la innovación sea real gracias a que el mercado pueda asumirla. El avión inició su empuje para despegar y me retorcí durante seis horas bajo las imágenes de esos monos y sus patatas. Unos meses después creé una empresa que gestionaba redes y aviación social. Resultó.

El efecto viral

Hace un par de años fundé en México una empresa de marketing digital en redes sociales (para complementar acciones corporate de algunas de las empresas de base tecnológica con las que trabajaba en Europa) y que ahora gestiona un equipo muy experimentado y creativo. Su especialidad era, y es, gestionar campañas de tipo viral de manera que la estrategia y la tecnología se anidaran en una fórmula que nos ha dado buenos resultados en América y en Europa. Hemos desarrollado muchas campañas y logrado enormes éxitos, especialmente en el ámbito político y electoral, escenario natural de desarrollo de este tipo de comunicación de escaso valor conceptual pero de gran efecto mediático. El mes pasado ofrecí una conferencia en Cancún sobre este tipo de proyectos virales en política y a raíz de esa charla la revista Campaings & Elections me solicitó si podía elaborar un artículo sobre el mismo tema.

En los últimos años mi equipo y yo mismo hemos desarrollado campañas de apoyo para acciones y estrategias de casi un centenar de campañas en todo el mundo. Algunas de esas campañas iban asociadas a candidatos concretos. Un buen número de ellos han llegado a presidir países, autonomías, ayuntamientos e incluso clubs deportivos. Cada operativa ha sido especial, única, exclusiva y estudiada en su justo contexto, cada una de esas acciones, que siempre han sido estructuradas en entornos digitales, hemos insistido en un elemento estimulador, un fogonazo electrónico que ha permitido generar flujos de opinión y comunidades de tipo social que apoyaran algo que para nosotros es fundamental: la verdad.

El bright que define muchas campañas actualmente suele emparentarse a perfiles en las redes sociales, en generar exposiciones en busca del ansiado Trending Topic o sucedáneos parecidos. Tras casi una década estudiando, diagnosticando, generando y aplicando campañas digitales en todo el planeta, he podido descubrir algunas claves en cuanto a la importancia de los conectores sociales y su interés directo con las acciones de tipo viral. No es tan determinante obtener una referencia masiva en algún entorno determinado si este no va asociado a una explosión digital que lo dinamice y lo haga exponencial. En un escenario en el que cada vez es más duro y complejo construir comunidades sociales digitales que sigan a un candidato o partido, a un grupo electoral o a una idea social, se hace imprescindible acortar, tomar atajos que permitan acomodar esas pretensiones lícitas de sedimentar comunidades de apoyo cuando estas ya gocen de cierta popularidad.

Las acciones virales sirven para eso. En los últimos tiempos, y sin hacer demasiado ruido, hemos logrado colocar algunas de nuestras acciones entre las campañas de mayor viralidad. Actualmente se pueden detectar una decena de ellas como casos de éxito entre los recopilatorios al respecto. Obviamente no todo el mundo puede encabezar o protagonizar un éxito de este tipo, pero atendiendo a un entorno concreto, un territorio determinado o un modelo puntual podremos generar campañas virales ad hoc. Durante las jornadas sobre “Campañas Creativas” que se llevaron a cabo en Cancún este pasado febrero, tuve el honor de transmitir algunas de las experiencias en el campo de la ingeniería electoral y digital en las que he participado. Fue muy interesante gozar de la ocasión de repasar algunos ejemplos y las características que las hicieron exitosas.

Para entender alguno de los factores que utilizamos para procurar campañas virales efectivas nos basamos en algunos elementos de sociología que hacen referencia a una sociedad hiperconectada y a aspectos psicológicos que atienden a una modelo social cuyo pensamiento es colectivo pero recurrente. ¿Sabían que el 64% de las parejas de nueva formación lo son entre redes de conocidos?, ¿que en el caso de tener miedo de ser asesinado el riesgo no radica en una calle oscura de alguna ciudad sino entre sus allegados pues el 70% de los casos de homicidio se perpetran entre seres que se conocen bien?, ¿tenían conocimiento de que si tienen un amigo obeso sus probabilidades de aumentar de peso crecen un 30%? No sabemos el motivo, pero las vinculaciones erráticas pero continuas de la conexión en redes sofisticadas y complejas se producen siempre de un modo lineal. En eso basamos nuestra estrategia de creación de campañas virales. Sin embargo no acaba en una simple realidad científica que aporta conocimiento sobre los enlaces que muchos científicos han detallado con anterioridad. Desde físicos hasta sociólogos y pasando por psiquiatras han querido demostrar diversos modelos secuenciales en esas relaciones casi neuronales en la sociedad digital. Nosotros, cuando nos planteamos una campaña de tipo viral aceptamos esos parámetros pero nuestros patrones son otros.

En primer lugar creemos que, en un mundo en el que los seres humanos acceden a un total de 32 gigabytes de información diaria entre música, imágenes, conversaciones, textos y derivados y que se automatizan muchos factores de análisis entre nuestros dispositivos de acceso a la información, el tiempo que un ser humano puede dedicar a analizar lo que “le llega” es mínimo. Justo en ese instante se puede utilizar esa limitación como factor de contagio. Automatizar los “me gusta” de Factbook es algo mucho más simple de lo que parece. Además, considerar que alguien eso no aporta valor a la campaña pues no la “visualiza” nadie aunque la fomenten es un error, pues es precisamente el convertirla en “viral” lo que motivará que muchos decidan analizarla a conciencia. ¿Quién no ha replicado un vídeo viral sin apenas verlo y tras saber que se ha convertido en un “éxito” en la red no ha vuelto para verlo con más detenimiento?

Tenemos claro que en las redes y fuera de ellas, donde lo viral también funciona de manera destacada, somos cada vez menos reflexivos, parece que vivimos en un “high frequency market” de la información, en un Trading continuo del conocimiento. El usuario de información, el cliente del conocimiento, en estos tiempos actúa muchas veces como un pingüino. ¿Saben porque motivo un pingüino salta al mar en un momento determinado? ¿por placer? ¿por gusto? ¿por hambre? ¿por qué quiere nadar? ¿por qué le apetece arriesgar la vida? ¿por qué es idiota? ¡no! Sólo porque el pingüino que tenía delante lo hizo justo antes que él. El pingüino salta porque su inmediato lo hizo. Es un “me gusta” porque mi amigo hizo “me gusta”, no analizamos en exceso.

La facilidad de contagio hoy en día es de tal calibre que tenemos que atender cuales son los conductores de ese elemento. La prensa suele ser la clave, el hilo conductor ideal. Ellos, con los medios tradicionales, incluso no digitales, logran que una noticia determinada que surge en la red pase a ser una “exclusiva” en el mundo analógico. Si logramos “interesar” a un medio determinado justo cuando nace nuestra propuesta de campaña lo habremos logrado. Debemos ser capaces de mostrar que lo que estamos diciendo puede ser, si se dan prisa, la exclusiva de su vida. Es en ese momento que no sabemos quien es el verdadero responsable de la difusión viral de la información.

En nuestra agencia hemos listado unas normas básicas cuando parimos un viral. Lo primero es que no hacemos virales en si mismos, es obligatorio participar de la gestión estratégica de la campaña global del cliente. Es imprescindible integrar esa acción viral en un escenario de desarrollo. Solemos incidir en ello con algo de tiempo, solemos entrar en los equipos de campaña a complementar, nunca a cambiar dinámicas. En segundo lugar asumimos que el valor de una fuente de comunicación viral precisará que pasemos de “pedir tiempo de atención a nuestros usuarios o miembros de la comunidad a solicitar que se lo cuenten a otros”. Es un ejercicio mucho más complejo pero básico. En tercer lugar tendremos que olvidarnos de los conceptos de inversión para proceder a seducir, sólo en ese punto lograremos interceptar en un factor clave de los conectores digitales: los sentimientos. Sin sentimiento, sin despertar emociones, no hay video, ni campaña viral.

En cuarto lugar debemos de olvidarnos del concepto emitir, ahora pasaremos a propagar. Es clave entender que son distintos puntos de ejecución, el primero pide valor focalizado y el segundo otorga un rango menor a la calidad del espectador. En quinto lugar deberemos pasar de un ¿qué querrán escuchar? a un ¿qué querrán contar a otros? Evidentemente esa es la clave de enlace. Muchos expertos han escrito sobre esto y nosotros no hacemos más que estructurar un portfolio de acción que se complementa con otros aspectos determinantes. Por ejemplo, en sexto lugar sería necesario aceptar que ya no importa como contamos las cosas, lo fundamental es saber o intentar influenciar en como lo contarán los demás. En séptimo lugar deberemos asumir que no influiremos en la visión final del mensaje y que eso determinará como fundamentaremos el nacimiento de esa acción social. Eso sucederá hasta el punto que los estudios de mercado dejarán de tener sentido. En una campaña viral querer identificar al observador de la campaña es un error, debemos dejar de lado esa necesidad y mutar hacía un desinterés de quien será el espectador final, sólo así lograremos el ansiado “efecto viral”.

Finalmente me gustaría referirme a diversos caracteres que toda campaña viral debe asumir como estructurales. Guardando las excepciones que siempre confirman la regla, en nuestro caso hemos logrado éxitos cuando nuestro trabajo era sencillo, narrativo, contagioso, breve, rápido, emocional, líquido, emergente, que motivaba compartir, que el contenido se diseñaba con valor añadido, que la ejecución sea integral, que se fundamente en una historia, que la audiencia participe, que tenga contenido open, que llame la atención y que despierte sentimientos.

Sabemos que la mayor campaña viral del mundo es el propio concepto viral, sin embargo siempre digo que una estrategia de tipo viral debe ir acompañada de algo real, nutritivo y capaz de estimular elementos positivos. A pesar que “viral” viene de “virus” y eso denota algo negativo, lo “viral” también puede ser “vital” lo que proporciona y despierta conciencias, muchas veces las que estaban dormidas. Me gusta hablar de algo “viral”, como elemento “vital”, más cuando mi apellido es “Vidal”. Esto si que merece una campaña viral: “viral, vital, Vidal”.

Postgrado en Community Manager & Social Media

La Universidad de Barcelona a través del Instituto de Formación Contínua IL3 me ha pedido que dirija el nuevo Postgrado en Community Manager y en Social Media. Lo hacen con la voluntad de que, desde Cink, sigamos aportando lo que desde hace años hemos ofrecido. Definición de un nuevo entorno laboral y contenido a ese gestor de comunidades que tantas salidas profesionales están teniendo en estos momentos. Mi equipo estará coordinado por Jesus Gordillo y compuesto por gente de primer nivel y con mucha experiencia en este nuevo territorio. Serán Vicente VaróAndreu CastellanoJaime EstevezEdgar RoviraSilvia CoboRodrigo RamirezSergio Perez Conde Además de todos ellos contaremos con aportaciones puntuales de los más destacados gestores de comunidades del país. Sin duda el programa que se ofrece y la tipología ofrecen una oportunidad laboral en un momento difícil y que, teniendo en cuenta los nuevos patrones laborales, este postgrado parece muy indicado. Si os interesa recibir más información podéis solicitarla aquí.