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Talleres prácticos sobre Transformación Digital, el primer paso.

Talleres prácticos sobre Transformación Digital, el primer paso.

En la cola de seguridad dos tipos. Uno le explicaba al otro la historia que iba a contar en clase esa tarde. Era profesor de economía. Me puse a escuchar. Le contaba una especie de metáfora sobre dos leñadores competían a ver quien cortaba más árboles en un tiempo determinado. Cada uno empezó desde una parte opuesta del mismo bosque. A la voz de inicio empezaron a cortar con su hacha los árboles. Cada cierto tiempo uno de ellos dejaba de escuchar el ruido de la tala de su oponente. Sin embargo, él no se detenía. Consideró que su ventaja aumentaba de este modo. El primer leñador se detuvo en una hora unas cuatro veces. Al finalizar el tiempo, al recontar cuantos árboles habían talado cada uno, la sorpresa fue que el que se detenía había cortado muchos más que el que no se detuvo nunca. La explicación era rotunda. Cada vez que se paraba, afilaba su hacha, y el corte era más rápido y contundente.  

Conferencia junto a Jordan Belfort

Hace meses que lo sé pero no se podía explicar. En unas horas tomo uno de los vuelos que me llevará a Puerto Vallarta para dar una conferencia el próximo jueves junto a Jordan Belfort. A su petición, compartiré escenario con quien fuera el protagonista real de la película ‘The wolf of Wall Street’. Será durante el evento corporativo que organiza Azteca Televisión para todos sus vendedores y directivos, una especie de sesión formativa acerca de cómo mejorar en la difícil tarea de vender más. Belfort lo hará desde la vertiente de la ‘persuasión’ y yo desde la de la ‘innovación’. Estoy seguro que será interesante y que aprenderé mucho.
A este hombre lo conocí de pasada en 1996 cuando yo era broker de bolsa y él pasó como el rayo por nuestras oficinas una mañana. Nunca supimos el motivo, años después lo intuyo. En aquellos momentos Jordan era rico, un gran orador, vendía arena en el desierto, era eléctrico y estaba a pocos meses de ingresar en prisión. Todo así, sin filtros. Por eso, lo que recuerdo de él y lo que se ha dicho supongo que poco tiene que ver con la realidad actual.

Ahora da conferencias, charlas y sesiones formativas por todo el mundo e importantes empresas y organizaciones se lo rifan para que les explique los secretos de la persuasión ‘ética’ y de la venta directa. Que tu ‘partenaire’ sea uno de los conferenciantes de moda ahora en medio planeta no es sencillo de gestionar. A la más que normal minuciosidad con la que preparo mis charlas y conferencias deberé añadir elementos dinámicos y algo de espectáculo para mantener la tensión de la audiencia pendiente de un tipo de brillante oratoria y show asociado. Seremos sólo dos conferenciantes ante varios centenares de personalidades muy importantes de la compañía, incluido su Director General.

El evento no está publicitado por ser de riguroso consumo interno y se considera más un acto formativo empresarial que un ‘show’ expositivo me dicen. Pero Jordan Belfort es ahora un cotizadísimo conferenciante y un formador de ventas que recorre el mundo al abrigo del libro y la película dirigida por Scorsese, pero también es cierto que su historia y la inacabable lista de anécdotas al respecto esconden una ‘ciencia’ y un método de cómo convencer, generar interés y, finalmente, vender.

Como mínimo será bueno saber de primera mano como ha perfeccionado un método que le permitió hacer lo que hizo y salir con tan poco castigo después. Mi intervención estará basada en ‘Una hormiga en París’ y en el debate posterior procuraré estimular como método de venta y dirección comercial el valor de la innovación y del ‘beta constante’ de las organizaciones.

Dos conferencias basadas en dos libros, un punto en común y una de esas cosas que me pasan de vez en cuando. Hay gente que me pregunta como puede ser que me pasen tantas cosas, parece que viviera siete vidas. La respuesta la desconozco pero normalmente cuando el tipo que hizo la pregunta se gira, yo ya no estoy. Siempre en movimiento, siempre innovando. En mi caso, dar una conferencia sujeta a 10 puntos fácil de comprender por lo cercanos e inmediatos que resultan, enlazarlos con modelos de innovación en ventas y management y finalmente volcarlo desde el pasado al más absoluto futuro inminente es algo divertido, extraordinario y nutritivo. Yo lo paso bien y la audiencia lo agradece. Veremos esta vez.

Actualizo con una imagen tras el evento junto a Jordan Belfort. En su mano sostiene mi libro ‘Una hormiga en París’ y al parecer estaremos juntos en diversos eventos en Los Angeles, en Dublín y en Londres.

'la hormiga' en Forbes Magazine

Ayer la revista Forbes publicó un artículo en el que señalaban los ‘10 libros que te servirán para emprender‘. La justificación que dan es que, en palabras de esta prestigiosa publicación, ‘leer es muy importante, pero leer las circunstancias de otros en el mundo de los negocios es aún más para un emprendedor. Con la siguiente lista de libros que hemos elaborado podrás conocer los entresijos del mundo del emprendedor, sabiendo los errores que cometieron otros y aprendiendo de ellos para no caer en ellos tú también’.  El resto de ‘seleccionados’ para la revista Forbes fueron Laurie Beth, Guy KawasakiSteve Blank y Bob DorfWalter IsaacsonMar Galtés, Eric RiesAndy FreireAsh MauryaFernando Trías de Bes.

Como publicó hace poco ESADE cuando habló de mi último libro ‘emprender puede provocar sensación de pequeñez y desorientación, más o menos las mismas sensaciones que debe sentir una diminuta hormiga cuando sale de su oscuro refugio. Pero del mismo modo que estos insectos son capaces de soportar 50 veces su propio peso, un emprendedor persiste/persevera hasta que logra su objetivo que es, al fin y al cabo, vivir de su idea de negocio. A través de su libro, Vidal aporta consejos a los empresarios para que sus ideas no sólo se materialicen, sino que también sean viables. Una hormiga en París se convierte en una guía directa y útil para todos aquéllos que estén dispuestos a luchar por esa idea que les apasiona y convertirla en una realidad’.

Puedes adquirir el libro en Amazon o en Casa del Libro. Si quieres comentar cualquier cosa sobre el mismo, contratar una conferencia estimulante como la que he preparado con el hilo argumental del libro o simplemente saber si habrá segunda parte ;-), puedes ponerte en contacto conmigo por aquí.

 

La vida está cambiando

La vida está cambiando

“La vida está cambiando“. Así empezaba una de las conferencias que ofrecí la semana pasada. En el mismo día y en ciudades diferentes, Madrid y Zaragoza, intenté transmitir la misma sensación: todo está cambiando, lo hace por diferentes motivos y se está reflejando en lo económico y político cada vez con mayor fuerza, sin embargo esto es algo mucho más sustancial. El cambio en la distribución del trabajo y en la manera en como se transmite el conocimiento está siendo disruptivo y no parece que pueda compararse a nada anterior por la confluencia de esas dos revoluciones. Así lo intenté explicar y así lo reflejaron un par de medios que aquí os señalo.
 

Colombia 3.0 y la hipersociedad

Mañana en el encuentro Colombia 3.0 daré una conferencia sobre economía digital, los cambios en los modelos de producción y acerca del ecommerce social. Os adelanto que eso será como una excusa pues lo que yo quiero exponer es como todo ello ha sido afectado por un nuevo modelo de transmisión del conocimiento. Con el tiempo y la distancia, en un futuro cercano interpretaremos correctamente el significado de estos días, meses o años. Vivimos cambios en todos los órdenes de nuestra vida y apenas somos capaces de calibrarlos. Este jueves en Bogotá hablaré de lo que esa mutación digital está provocando en el comercio y en la economía de escala.
Cuando teorizo sobre el social commerce o de las propias oportunidades del ecommerce en la nueva hipersociedad intento alejarme del conocido f-commerce (comercio electrónico insertado en facebook) o de las estrategias complementarias a la venta electrónica que utilizan algunas redes sociales como canal de venta. No, yo hablo de otra cosa, lo hago de un complejo ecosistema de interacciones que, tambien en las redes, se conectan, distribuyen y relacionan en múltiples formatos y dispositivos hasta generar tendencias de consumo inteligente.

En primer lugar defino el momento actual como un instante en el que vivimos un estallido único en el que la humanidad está viviendo dos cambios trascendentales a la vez: una revolución en el modelo productivo que ha llegado para quedarse donde las ideas poseen más valor que lo que se fabrica con ellas y una revolución en como el ser humano transmite su conocimiento, puesto que ahora lo hace de manera integral, transversal y socializándolo como nunca antes. Poco tiene que ver esencialmente con la creación de Facebook, Twitter y otras herramientas de comportamiento y relación social. Hablo de algo mucho más orgánico y estratégico, que sobrevuela todo ello, es un cambio de criterio y de concepción. Todo cambió y eso, que se estimuló con la tecnología, ahora está tatuado en la realidad y no se puede borrar. Retorcerse de rabia por emprender un proyecto empresarial y acomodarlo a los nuevos espacios y relaciones humanas es precisamente una de esas características emergentes de las que hablo.

La otra revolución es la de la transmisión del conocimiento. Un cambio que también ha llegado para quedarse. No hay alternativa ni la deseamos. El poder individual florece en la distribución de su razonamiento. Nunca antes habíamos sido capaces de transmitir a mayor velocidad y con mayor fiabilidad un dato, una idea, un modelo o concepto.

La imprenta fue eso en su momento, un salto cualitativo como lo fuera la creación de la escritura en su día. Ahora lo digital se convierte en ese elemento transformador inédito en la fase de conectar el conocimiento humano. Que eso suceda en el preciso instante que los modelos productivos también se ven afectados como nunca antes, modificando cadenas de valor, beneficios y procesos, no ha sido casual, pero si será algo que se lo va a llevar todo por delante.

No todos lo están entendiendo y parece hasta algo bueno que sea así. La política sigue a años luz y muchas empresas permanecen en un limbo denso donde tampoco logran entender el verdadero valor de lo que vivimos. Seguimos culpando a lo financiero, a lo político, a lo hipotecario y a miles de elementos tradicionalmente responsables de las desgracias y miserias humanas. Tal vez lo son, pero también son responsables de no haber detectado que esto estaba cambiando, que los modelo de gestión, producción y distribución estaban deteriorándose sin remedio y que se debía generar un espacio receptor para todo ello urgentemente.

Por eso sé que liderar este cambio es cosa nuestra, tarea de emprendedores, de creativos, de innovadores, de gente que gestiona el miedo y los retos adecuadamente, de seres activos en entornos digitales y de la inteligencia colectiva tatuada en la red.

Hipersociedad inminente

El pasado viernes ofrecí una conferencia titulada “la hipersociedad inminente” donde repasé los factores por los que considero que vivimos tiempos inéditos y seguramente históricos. Estamos ante un cruce único en la historia entre la forma en que los modelos de producción y los de transmisión de conocimiento están cambiando de manera evidente nuestro entorno. Si en la antigüedad el hombre empezó diversas revoluciones como la lítica con la que la creación de lanzas con puntas de piedra talladas permitió la división del trabajo, la de la domesticación de las especies que el hombre pudiera ser sedentario y con ello apareciera la propiedad privada, hasta la revolución industrial o la tecnológica. Hoy vivimos otra la digital. La diferencia con otros momentos de la historia es que esta se produce justo cuando también sucede una quiebra en el modelo de transmisión del conocimiento y que este confluye con los mismos elementos y herramientas. La manera en que el hombre ha ido revolucionando esa transmisión ha sido a partir de los jeroglíficos, la escritura, la imprenta y lo digital. Ahora confluyen para cambiarlo todo definitivamente como nunca antes había sucedido. Pensemos.
En este punto me quedé para adentrarme en un entorno económico con nuevos modelos de negocio en tiempos duros. En un entorno económico en K.O. técnico, hay que adaptarse para sobrevolar los tiempos duros que aún quedan por soportar. En ese nuevo territorio aparecen conceptos como la economía relacional o de la atención, donde las nuevas aportaciones que las redes sociales y los escenarios digitales distribuidos ofrecen un canal claro para ajustar costes y cristalizar modelos. Tenemos múltiples ejemplos de cómo empresas minúsculas lograron destacar en esos escaparates socializados.

La cúspide del debate entorno a esos nuevos entornos está colonizada por el famoso asunto de los derechos de autor y los activos que pueden ser copiados. En este sentido y para diferenciar factores me interesa que se comprenda que cuando algo es libre, no necesariamente es gratis y que en esa libertad de copia e incluso en su gratuidad puede estar la clave del negocio. Sabemos de grupos musicales que venden más y de manera reiterada por que entregan gratis en un modelo “freemium” algunos de los temas de sus nuevos productos.

Durante un debate sobre economía del futuro (curioso compuesto) tuve una recriminación por parte del público criticando que mi discurso era una repetitiva exposición sobre que el “mundo ha cambiado mucho y que sólo nos quedaba una opción: adaptarnos”. La verdad es que, aun respetando la opinión, me reitero en mi posición. Digamos que en los entornos económicos actuales el valor que más peso específico supone es la de “no erosión” o la de reducir al máximo los elementos que intermedian entre la creación de un producto y el consumo del mismo.

Los sectores financieros, la administración, los medios, la industria y otros siguen empecinados en contrarrestar el peso de lo inevitable: que el usuario o cliente determina y que la ley de la economía básica habla que la supervivencia de un producto se somete al principio de “más rápido, más barato, menos difícil”. Eso les incluye a ellos. Las administraciones, el gobierno inclusive, deberían de atender esas nuevas fórmulas puesto que empecinarse en la protección de los modelos enquistados en los modelos inmóviles y los deberes asumidos no nos conduce más que al vagón de cola de una economía que no va a esperarnos otra vez.

Lo han hecho con un sistema bancario quebrado por su mala cabeza, lo han hecho con el modelo de fusiones que busca salvaguardar oficinas y  estructuras analógicas en una banca cada vez menos presencial y más digital, lo han hecho con el modelo de gestión pública que sigue dependiendo de antiguas fórmulas vinculadas a la democracia participativa en lugar de la democracia deliberativa, lo han hecho con sus enquistadas orgías de debates inservibles en los que una oligarquía sigue decidiendo, lo han hecho manteniendo a base de subvenciones insultantes a mastodontes industriales que fabrican cosas ineficientes como automóviles que no se venden, lo han hecho con los recortes en innovación, lo han hecho con todo. Me temo que los que debieran liderar un proceso determinado siguen presidiendo la pasividad, la incomprensión de la oportunidad que supone la nueva hipersociedad y sus retos, en un cambio de modelo que dejó de ser crisis hace mucho a pesar de que ellos siguen actuando, parcheando y gobernando como si lo que vivimos fuera algo puntual y no estructural. Así nos va, que lo gratis y lo libre se confunden como se confunden la deuda y el déficit, sin embargo, el cambio se está produciendo ante sus narices, lenta y inexorablemente, con paso firme y todo lo digital y sus derivados socioeconómicos han llegado para quedarse. Todo va a cambiar como ahora mismo cuesta imaginar.

Fotografías: Javier Sandín

Startups y el miedo

A través de Tech Valley me entero de un estudio muy interesante llevado a cabo recientemente. El Startup Genome Project es un proyecto que pretende modelar y analizar lo que provoca que algunas empresas logren tener éxito y otras no. El equipo espera que los conocimientos generados a través de este proyecto ayude a crear herramientas útiles para aumentar las tasas de éxito de nuevas empresas durante sus períodos iniciales de crecimiento, así como investigar sobre las dificultades para que nuevas empresas puedan ser más eficientes.

Sin embargo lo interesante es la voluntad de confeccionar un mapa mundial de los ecosistemas de startups, con el fin de compararlos entre sí y descubrir los factores que determinan el éxito o fracaso de un proyecto emprendedor, ha llevado a Startup Genome Project a recopilar, desde hace más de un año, información de estos emprendimientos alrededor del mundo, hoy en día su base de datos suma 16.500 startups contabilizadas. Una parte de los resultados conseguidos por este proyecto se puede apreciar en un ranking de las ciudades más importantes en proliferación de startups, confeccionado gracias a la masa de información cualitativa y cuantitativa aportada por su herramienta comparativa Startup Compass, que permite a los emprendedores evaluar su progreso con respecto a otras startups de su localidad o del resto del mundo.

Este ranking agrupa a las 25 ciudades del mundo más destacadas en desarrollo de startups, de acuerdo a su actividad total en la base de datos de Startup Genome. Aunque la confección de esta lista no tuvo la intención de ser usada para determinar qué ecosistema es mejor si habla de donde se está centrando la actividad emprendedora en un entorno determinado y puede invitar a crear ecosistemas mucho más relevantes y focalizados. Las zonas más emprendedoras del planeta son: Silicon Valley (San Francisco, Palo Alto, San José, Oakland), Nueva York, Londres, Toronto, Tel Aviv, Los Ángeles, Singapur, São Paulo, Bangalore, Moscú, París, Santiago de Chile, Seattle, Madrid, Chicago, Vancouver, Berlín, Boston, Austin, Bombai, Sidney, Melbourne, Varsovia, Washington D.C. y Montreal son las 25 ciudades más prolíficas en lo que al desarrollo de startups se refiere.

Mi artículo del pasado domingo en ABC versaba sobre uno de los elementos que provoca una parálisis ante la voluntad de emprender: el miedo.  Mi pregunta es sobre ¿si cuando un territorio determinado es muy emprendedor, hay una mayor y mejor gestión del fracaso?

En unas horas volveré a aterrizar en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito en Ecuador. Está considerada una maniobra compleja para un Airbus A340-600 como en el que nos llevará. Su pista a más de 3.000 metros de altura, la neblina y la humedad suele complicarla un poco. Sin embargo, la ilusión convierte en anécdota cualquier temor. Y de ilusión debemos alimentarnos para afrontar el momento actual. Tras comprobar que el presidente del gobierno ejerce de contable, que la casta política vive en un universo paralelo sin entender el instante de la historia que vivimos, de descubrir que la palabrería de apoyo al emprendedor o al cambio en el modelo de crecimiento son tópicos sin sustancia, perder el miedo es fundamental. Hay que deshacerse del pánico a enfrentarse a la pista de aterrizaje más peligrosa y abandonar la parálisis que tanto les gusta a los que nos gobiernan por ser menos embarazosa que la acción ciudadana, quitarse de encima esa desidia dependiente de la ayuda o la subvención es imprescindible. Los que rigen en Europa son de aurora boreal.

Por ejemplificar su escasa visión de futuro tenemos lo de mantener el IVA de los libros en un 4% y subir el de los ebooks al 21%. Por eso pienso que nosotros a lo nuestro. Ahora más que nunca es preciso no quedarse hierático en la carretera cegados por los faros del camión que se acerca irremediablemente. Debemos correr, probablemente lejos de esa intensa luz, seguramente a territorios que ahora no están iluminados pero que, con tesón, nosotros mismos daremos claridad. Aquí todo el sistema gira alrededor de ajusticiar al emprendedor que fracasa y con ello se afianza el miedo al fracaso como buscan algunos. Es el modo por el que se le quitan las ganas a los que pensaban ponerse al frente de algún proyecto y ejercer críticamente de electrón libre al sistema.

Para los que les haga zozobrar ese pánico, para los que el pavor a caer heridos en el intento de emprender les paralice, les invito a pensar que tras un mal vuelo uno puede hacer dos cosas: alimentar el miedo a volar para siempre o tomar un avión lo antes posible y enfrentarse de nuevo al apasionante mundo de descubrirte a ti mismo. Emprender es conocerse mientras superas tus propios temores.