Emprender en común
Se me ocurren tres maneras de pensar: hacerlo sólo, juntos o en común. En la primera opción sólo podemos esperar la evolución de la propia idea y que ésta algún día se torne en genial. La segunda es la manera básica de hacerlo por la que un colectivo de personas piensan y evolucionan un conjunto de ideas para transformar otra de manera global, pero complementándose, todas ellas de manera lineal y en el mismo tiempo. La tercera es la más interesante de todas y la más eficiente, la más concreta y conectada con los factores de la economía digital o de los patrones de la Nueva Economía. Hablo de pensar en común, de manera que una idea se conforme transversal e integralmente entre un grupo de personas y de máquinas. Se puede pensar en común de manera asíncrona (en diferentes momentos) y/o de modo aterritorial (desde múltiples lugares). Esto sólo es factible en el día de hoy gracias a las herramientas colaborativas digitales. Aprovechemos ese elemento para emprender en grupo, no lo dejemos pasar, es parte de esta nueva oportunidad.
Recuerden que no hay un modo mejor de empezar el día que con una nueva idea. Por eso, como siempre, hoy me he levantado con el firme propósito de convertir en realidad una más. Hoy no quiero que nadie me frene, tengo una idea nueva. Algo que estoy seguro va a revolucionar el mundo, la vida de la gente y convertirá este valle de lágrimas en algo extremadamente agradable. Es una idea más, una de tantas. Una idea que me mueve, me levanta de la cama y muscula mi espíritu emprendedor. Como siempre, cuando llegue el café, esa utopía se rebajará como un cortado y se asentará en el territorio de las cosas pendientes de análisis. Y así será. Esa gran idea, la que sea, se convertirá en un modelo de negocio o no, pero seguro que será motivo de debate, reuniones y estudios por parte de algunos locos más que me rodean todos los días. Me encanta rodearme de locos soñadores, son más creativos.
Eso es seguro, tengo claro que sólo no estaré. Emprender, como muchas otras cosas, es más divertido si lo haces en grupo. Me maravilla el proceso metálico que rodea su cimentación. Cuando las ideas se amontonan y se comparten, en un restaurante, en un bar o en el gimnasio, donde sea, se complementan y eso es fascinante desde todos sus vértices. Los que hemos puesto en marcha algún proyecto y lo hemos hecho rodeados de amigos, socios o inversores implicados sabemos lo extraordinario del camino a seguir. Cuando pasan unos meses, aquella idea inicial se convierte en algo radicalmente distinta aunque mantenga el tronco conceptual del principio. Es tremendo mirar hacia atrás y ver como mutan las grandes ideas hasta el punto que la inicial parece una idea penosa comparada con la resultante.
De necesidades y retos
El pasado domingo, en mi columna del ABC, relaté una conversación con un “lustra botas“ colombiano acerca de lo importante que es creer en los sueños más que en los vehículos que los contienen. Concretamente decía que la última vez que estuve frente a uno de estos confesores del día a día aeronáutico me dijo que “el problema de España era su falta de ideas”. Le cuestioné ¿de donde sacaba semejante conclusión? Su respuesta tuvo el aliento de la experiencia: “ustedes solo piensan en el avión, no en volar”. Sin darle mayor importancia, el bueno de Eduardo continuó con su trabajo, sin tener conciencia de que había dado en el clavo del problema. Lo que escribí en esos días tiene mucho que ver en el como debemos ver eso de “emprender”. Tiene que ver con ilusionarse y con no errar en el objetivo. Es cierto que todo está crudo y que es más fácil poner en marcha negocios en tiempos de vacas gordas pero siempre hay quien se pone en marcha en contra de las probabilidades. Esos son los que me interesan, los que cambian el mundo. Sin apenas opciones, a veces aparecen los más intrépidos, esos que consideran que una crisis es un grato escenario pues limpiará de ineficiencia su entorno. Ese es el grado máximo de la confianza en sus propias aptitudes. Está claro que quienes toman ese camino son lo más fresco del panorama laboral en el que se mueve nuestra actualidad.
Sin embargo no todo es el ADN. No todo está gravado en la biología de las personas. Hay motivos diferenciados para emprender. Por un lado los que ven una oportunidad, pero también los que lo hacen por necesidad. Cuando no hay ninguna otra opción y todo queda a expensas de si tú mismo pones en marcha un proyecto, eso poco o nada tiene que ver con lo innato y pasa a ser la consecuencia. Retos
En Colombia o Perú, por citar algunos países, la emprendeduría es muy alta, los niveles de activación de negocios es de las más importantes del mundo. Se debe a que no hay prestaciones por desempleo prácticamente y el microcomercio es una opción laboral de autoempleo que cualquiera puede afrontar. Hay miles de paradas de mil productos. Son idénticos aparentemente los unos a los otros, todos parecen vender lo mismo, pero no es así. Ciertamente es la manera que tienen en esos países por salir de la exclusión, no hay otro modo. Lo curioso, como decía, es descubrir como de un día para otro, una parada que vendía hasta ayer mismo diferentes divertimentos fritos y publicaciones diversas, incluye en su catálogo algún nuevo servicio como la plastificación de documentos.
Es a partir de esa innovación e inversión, que consigue la atención de nuevos potenciales clientes.
Es muy destacable ver como algunos de los ejecutivos que han ido cayendo al lodazal del paro en los países de occidente, han tardado de media un mes en iniciar un nuevo proyecto, mientras que los trabajadores de esas mismas empresas, muchos de ellos, apuran el subsidio. El estudio que fijaba este dato pertenece a la propia administración y reseñaba la diferente actitud ante el mismo problema. Está claro que la cantidad obtenida por la paga por desempleo está en una de las implicaciones de dicha diferencia pero es significativo. Si el directivo ve mermada su capacidad adquisitiva hasta en un tercio o más en cuanto se queda en paro, el trabajador de escala inferior puede prácticamente quedarse en un estadio muy similar.
Podemos decir que el ADN del emprendedor no es tan claro ni evidente. Ponemos en marcha proyectos por otros motivos, atendemos en base a otros factores. Ahora bien, si las crisis generan oportunidades o no está por ver, pero que algunos de esos nuevos emprendedores que han afrontado la crisis como oportunidad si entran en el listado de los que han descubierto su aptitud y su innata voluntad por emprender.
Un emprendedor “de nacimiento” verá en una recesión como esta el momento ideal. Como el zapatero que detectó una necesidad en Africa, el que acomete una empresa en estos momentos ve un campo por abonar. Es cierto que hay compañías que han abandonado por necesidad o por estrategia algunos nichos de negocio que ahora podrían ser ocupados por otras mucho más eficientes por un tema de tamaño, pero las pymes y sus emprendedores suelen ser más directas en algunos modelos de gestión que una gran compañía que tiene que atender modelos productivos a gran escala. Los emprendedores siempre están en crisis al fin y al cabo, es su estado natural para afrontar cada día el reto de aprender.
Pisando a fondo
Llegué ayer del viaje casi mensual a América y ya tenemos mil cosas que hacer por aquí. Aunque la verdad es que el contraste entre el tono “emprendedor y estimulante“ de Miami, Bogotá, Panamá, Quito o Santiago de Chile es muy intenso con el de esta parte del mundo, donde todo es “periodistas” que acaban de descubrir lo “rentable” de “catastrofizar” su columna, huelgas que se van sucediendo o debates estériles sobre como enfrentarse a los recortes de turno, yo seguiré intentando trasladar mi manera de ver eso que llamo “tomar las riendas de tu propia vida” y que tanto tiene que ver con “identificar negocios viables, innovar y arriesgar”. Os dejo con algunas de las conferencias y charlas en las que voy a participar en los próximos días antes de regresar a Estados Unidos y Latinoamérica.
Seguimos preparando las conferencias de los #nanoemprendedores y un tour muy interesantes por una decena de provincias españolas para ayudar a convertir pymes en multinacionales a bajo coste y de un modo eficaz y rápido y que daremos en septiembre. Mi equipo ha decidido que no es momento de levantar el pie. Hay mucho que hacer y ahora más que nunca estamos en tiempos de “empujar con pasión”. Vivir en Londres no te aleja, todo lo contrario. Así lo estoy viviendo y así os lo quiero transmitir. ¡Pisando a fondo!
Comparativa emprendedora
Hoy me preguntaban en una de las televisiones en castellano que se emiten en USA en que se diferenciaba un emprendedor europeo de un norteamericano. La verad es que se me ocurrió hablar en términos generales no tanto de como se emprende sino de como se percibe la realidad. Les hablé del soldado invencible. Al volver al hotel pensé en rebuscar mis definiciones de como se emprende en medio mundo. Hay lugares que desarrollan modelos de crecimiento vinculados a la emprendeduría tecnológica y otros que deconstruyen esos escenarios. Veamos a cual pertenecemos con el viaje que hoy os propongo y que tiene su origen en escritos ya publiqué en otro momento pero que siguen siendo actuales y, espero, útiles.
Hace unos años, durante una entrega de premios en México, compartí mesa con un emprendedor. Sin decir su nombre es posible que muchos sepan quien es. Se trataba de alguien que en un momento determinado decidió invertir todo su capital disponible a una sola carta. Nacido en San Carlos, California, tenía el gen del emprendedor en su sangre. Rompiendo los cánones establecidos se compró un hotel abandonado en una de las zonas más peligrosas de San Francisco. En menos de una década disponía de una cadena de medio centenar de hoteles, tres mil empleados, restaurantes, zonas de ocio y una facturación de 200 millones de euros anual.
Se llama Chip Conley, conocido por un libro que habla de las normas que considera imprescindibles para ser emprendedor. En su libro expone que el éxito empresarial se esconde la mayoría de las veces tras la acción contraria a la tradicional, a la que se espera de ti o la que el Estado ha establecido como lógica. Habla de rebeldía y de modificación de normas, de afrontar la cultura norteamericana con valor y espíritu de las generaciones que se enfrentan a sus retos diarios sin contar con la administración. Este tipo compró un motel de encuentros para parejas infieles y lo convirtió en el principio de su imperio. ¿Cómo se hace eso? ¿Qué despierta esa necesidad? Hay países que están especialmente diseñados para ello o bien, están construidos bajo esa dinámica. Los Estados Unidos son uno de ellos.
Cuando un emprendedor decide disfrutar la vida a partir de crear una oportunidad para emprender se dice que es norteamericano. Suelen tener esa concepción de la empresa y del proyecto. Hay de todo, claro está, conozco casos muy cercanos de mujeres que abandonaron su país y se vinieron a España precisamente para no vivir bajo esa presión. En los Estados Unidos la lección es el fracaso. Nunca se sale derrotado de una batalla aunque se pierda, es una nueva lección, una herida que cicatriza y que enseña. Todo lo contrario que aquí. Los americanos que emprenden un nuevo proyecto buscan diferentes caminos pero todos responden a un tronco común: crear clientes fanáticos, comprometerse con la calidad y el servicio, incorporar al rendimiento a los colaboradores y el riesgo como gasolina.
Cuando hablamos de Estados Unidos debemos casi incluir el Reino Unido. El modelo de emprendeduría se parece excepto en lo tecnológico, pero si en la variable existencial de sus protagonistas. Mientras que en países más mediterráneos como el nuestro hay cierta tendencia a que el fracaso determine para siempre la aventura empresarial, en esos otros pasa lo contrario. Aquí el error estigmatiza, allí proporciona valor añadido.
En Estados Unidos o el Reino Unido los créditos a emprendedores son mucho más sencillos de obtener, no las ayudas, sino la implicación privada en esos asuntos. Si los solicitantes han tenido algún fracaso, éste se examina y se concluye, independientemente del hecho mismo de haber cerrado un negocio, si es factible el nuevo proyecto. Se valora la experiencia de alguien que, no habiendo triunfado en un intento anterior, vuelve a probar con otra idea.
Un detalle curioso: si te suscribes a barackobama.com recibirás un montón de mails sobre las actividades del Presidente americano. Si observas el asunto, verás que cuando se refieren a cuestiones económicas o de negocios, el asunto es “President Obama means business”, lo que se puede traducir de dos formas: “El presidente Obama habla en serio” o literalmente “El presidente Obama significa negocio”. Si en España el asunto del correo en cuestión fuera parecido, ¿qué creen que pondría? ¿”negocio” o “en serio”?
En el Reino Unido, como en Estados Unidos y Japón, lo que caracteriza su economía es el libre mercado en todas sus consecuencias. En ese trasfondo conceptual el gobierno británico, a través de su Secretaria de Comercio e Inversión creó en 2003 un interesante programa, el GEP: Programa Global de Emprendimiento (GLOBAL ENTREPRENEUR PROGRAMME). Sería un programa más, entre tantos, que crean a nivel gubernamental: ayudas, herramientas, contactos y red, pero tiene una característica fundamental, que sabe aprovechar el legado colonial británico.
El GEP fue creado en el año 2003 y su finalidad es la creación de empresas sostenibles modelo star-up que utilicen al Reino Unido como base estratégica para su expansión internacional. Las ayudas también se focalizan para el desarrollo de talentos emprendedores extranjeros en el Reino Unido. La India es el primer país en donde el GEP se ha lanzado, ya que tenían presente la gran cantidad de talentos emprendedores en ese país. La gracia de esto, es que ayudan al emprendedor indio a acercarse paulatinamente a las redes de inversionistas en el Reino Unido y a construir un negocio global.
Planean encontrar a gente con potenciales ideas excepcionales, que ganen su confianza y después les proporcionaran la orientación en todos los aspectos para la creación de su negocio en el Reino Unido sea un éxito rotundo y utilicen a Reino Unido como una plataforma de lanzamiento mundial. Facilitar la entrada de emprendedores con el GEP, permitirá estipular un marco de referencia para el ingreso de los innovadores extranjeros a Reino Unido que es acompañado de un programa migratorio altamente experto, de hecho son dos programas con garantías para la inmigración.
Además, el asesoramiento también será proporcionado en factores personales como la ubicación de sus nuevos hogares, escuelas para los niños etc. Es decir, que se selecciona a emprendedores altamente cualificados, que puedan establecerse en el R.U y que a más puedan mantenerse sin ayuda de fondos públicos y que se puedan financiar ellos mismos, eso si, se les pone en contacto con un potente red de business angels.
Curiosamente, la Unión Europea está atacando sus programas de incentivación emprendedora a partir de los programas Erasmus. Tal vez sea el mecanismo idóneo para levantar del taburete ociosos a miles de jóvenes que se toman el final del ciclo educativo como un fin de fiesta lisérgico en lugar de un espacio de activación personal y profesional.
En el 2009 la UE a través de un programa ERASMUS, inició un programa Erasmus de intercambio para emprendedores, basado, en parte en el modelo business angels, en el que el estudiante realiza un stage de 1 a 6 meses con un empresario “acogedor”. Se trata de poner en contacto a nuevos emprendedores con emprendedores experimentados. El emparejamiento de emprendedores con empresarios del país receptor se lleva a cabo con la ayuda de 100 organizaciones intermediarias especializadas en servicios de apoyo a la empresa (Cámaras de Comercio, Incubadoras de empresas, Centros de Start-Up, etc.) repartidas por toda la UE.
En gran medida, si algo caracteriza el escenario de occidente es que el fracaso es un incentivo. Intentar es consustancial con el error y el error con el intento. Si no se lanza uno a buscar sus sueños, aunque duela, nunca se alcanzarán. Hay países que premian esa dedicación, ese arriesgado tránsito entre lo más difícil.
En España es todo lo contrario. Si lo intentas y va mal, se acabó. Cuesta mucho resarcirse. Se logra con mucho aval externo, ocultando los fracasos y esperando que los éxitos venideros permitan entrar en un ciclo de confianza crediticia. Terrible puesto que se pierde el gigantesco valor que proporcionaría en una sociedad en crisis de emprendeduría que muchos de los que ahora ya tienen experiencia en montar negocios, y en sus peligros y dificultades, volvieran a intentarlo. No lo hace y perdemos ese gran activo.
Otro modelo completamente distinto es el francés. La crisis alienta el espíritu emprendedor, eso está claro. Para ello es necesario en algunos países que la Administración allane el camino simplificando papeleo y costes para que los ciudadanos puedan convertirse en sus propios empresarios.
En Francia, la combinación de ambos factores ha conllevado un auténtico boom de emprendedores, una de las claves de que la recesión se haya visto más amortiguada al otro lado de los Pirineos. Está claro que los emprendedores pueden ayudar a una salida de la crisis de tipo inesperado y valorable.
Desde 2009 el Gobierno francés no para de lanzar iniciativas para promover el emprendimiento, de todo tipo y con verdadero alcance sobre la sociedad. Un país que aparentemente vive adormecido por la ayuda pública, sale a la calle en cinco minutos si algo no les parece bien. Sus derechos sociales alcanzados durante mucho tiempo de lucha se han convertido en aliados más que en problemas. Ahora están asumiendo que la crisis reduce algunos de esos modelos de uso y cobertura pero, al contrario de lo esperado, está emergiendo una generación de emprendedores de todo tipo y condición que aprovechan un modelo subsidiario como motor de cambio. Parece una extraña incoherencia pero no lo es. He vivido en Francia y puedo asegurar que las incoherencias en Francia son de lo más coherentes.
Los paquetes de medidas adoptadas sobre la emprendeduría en Francia giran alrededor de una nueva ley, según la cual, los emprendedores franceses podrán tener su patrimonio a salvo en caso de que fracase su empresa y si el cierre no esté motivado por una negligencia en la gestión. Para ello, se pueden inscribir en un Registro específico los bienes afectos a la actividad empresarial que, en caso de quiebra, serán con los que responderán a las deudas contraídas. Esta nueva ley equiparará el nivel de responsabilidad del emprendedor individual al que disfrutan los emprendedores que operan a través de una sociedad mercantil. La ley entrará en vigor en enero del 2011.
Como esta hay otras. Diferentes acciones dirigidas desde la decisión política que va más allá del subsidio o del estímulo puramente líquido. Ataca al problema, al meollo. Para alguien que arriesga todo su patrimonio en una apuesta empresarial como hace un emprendedor, cualquier apoyo encaminado a salvaguardar su histórico económico es un gran soporte. En 2009 los franceses crearon más de medio millón de empresas frente a las poco más de 300.000 puestas en marcha en el 2008.
Algo que es habitual comparar entre España y el resto del mundo es el método de puesta legal de cualquier proyecto empresarial. Mientras que en nuestro país eso se puede hacer eterno, el trámite administrativo de creación de empresas para emprendedores en Francia se ha simplificado a un solo formulario, que se puede rellenar por Internet en tres minutos. Hay un pago simplificado de las cotizaciones sociales y del IRPF, lo que ha supuesto un avance revolucionario en la economía privada francesa.
En el país galo, el comercio y los servicios son los sectores que más han aprovechado este cambio legal, aunque se ha experimentado una importante progresión en la educación, el arte y los espectáculos, los servicios de atención a la persona, la información y la comunicación. La Agencia para la Creación de Empresas de Francia detectó un crecimiento superior al 135% en estas áreas. Curiosamente todo lo contrario a lo que pasa en España que está estrechando a muy pocos nichos esa apuesta por la empresa propia. Mientras que otros países diversifican las pequeñas acciones privadas, aquí más de la mitad de los proyectos que se abrieron en los últimos seis meses tienen que ver con los servicios Web o la prestación digital. Aunque a primera vista parece que eso es un síntoma de la modernización empresarial y de sector en España, bien puede ser también un mal síntoma si no somos capaces de estructurar negocio y emprendeduría en todo el arco productivo.
Mientras que en Francia aumentan los nuevos negocios por encima de la destrucción de empresas, en España sucede todo lo contrario. En lo que llevamos de año, en este país más de diez mil autónomos desisten en sus proyectos cada mes. Esto pasa por diversas cosas, pero sobretodo por un clima social y empresarial vinculado a una moral plana y anestesiada de nuestra sociedad. Eso lo veremos en el próximo capítulo.
Otros países que afrontan de manera distinta a nosotros el modelo de emprendeduría y acción social en todo su conjunto son Alemania y Japón. Obviamente no voy a analizar país por país, sino más bien modelos nacionales que puedan ser canon o patrón de otros.
Si atendemos al modelo alemán veremos que en lo administrativo los esfuerzos han ido encaminados a reducir la fricción a la hora de montar un negocio. Allí, por ley, una empresa debe estar disponible en dos días. Eso ayuda a que grupos de emprendedores sin grandes recursos y mucha prisa puedan adoptar sus modelos de negocio con mucha más facilidad. Sin embargo el cambio en Alemania con respecto a otros entornos es que ese proceso está liderado por un cóctel informal de capital riesgo, proyectos audaces y charlas de bar. Las conversaciones ahora en algunos centros de desarrollo tecnológico de las principales ciudades alemanas gira en torno al número de usuarios únicos y de audiencias digitales. En España es cierto que hay una efervescencia en ese sentido pero parece responder más a una salida calculada a la imposibilidad de montar negocios con infraestructura compleja y que la digitalización de todo permite reducir costos e implementar el teletrabajo como sistema inicial. Luego ya se verá. En Alemania nada es improvisado. La burbuja puntocom también se cebó allí hace una década y lo saben bien.
Al contrario de lo que pasa por estos lares, los patrocinios son mucho más heterogéneos. Son muchas las empresas que están dispuestas a apoyar proyectos y a emprendedores en sus eventos o en sus productos más radicales. Aquí eso sólo pueden llevarlo a cabo las grandes empresas de siempre, coaccionando el desarrollo de nuevas iniciativas a las del gusto del patrocinador, y este siempre acaba siendo el mismo. El resultado: poca variedad emprendedora.
Leí a Rodolfo Carpintier en cierta ocasión describir ese modelo de apoyo a la emprendeduría digital. Se trataba de que un grupo de emprendedores alemanes que se habían hecho de oro gracias a Internet se organizaran en Berlín fundamentalmente para apoyar como Business Angels a otros emprendedores germanos. El resultado fue impresionante y algunos de esos apoyos se han convertido en verdaderas multinacionales que operan en medio mundo.
Se debe decir que, guardando la diferencia, precisamente están intentando lo mismo en España. Hay decenas de encuentros, citas, reuniones, clusters, que dinamizan los mecanismos que permitirán ayudar a emprendedores noveles a triunfar. Todavía la diferencia entre países, y eso lo conozco bien, es cuando el apoyo limita el territorio. Me explico, mientras que el inversor o angel empieza a examinar tu proyecto y se toma unos días o semanas para analizar la viabilidad de entrar en tu empresa, en España te impone muchas veces “focalizar en este país y luego ya veremos si salimos fuera”, en Alemania eso es completamente al revés. La filosofía y el valor emprendedor de los alemanes va directamente ligado a su voluntad por exportar. Ser la primera potencia exportadora del mundo es algo que se lleva en el modelo estructural y el emprendedor lo sabe, por ello afronta sus proyectos en ese sentido.
En términos generales, podemos decir que hay países que la emprendeduría es un estado de ánimo. Algo que va en paralelo a la manera de afrontar la vida. El caso es que no siempre ese “estado” es el que esperamos o creemos. Hay mucho tópico que viajando se curan. En Estados Unidos es evidente que lideran lo de ponerse manos a la obra, en Alemania su voluntad de exportar, en Francia la de salir de la crisis y en otros países el enfrentamiento al cloroformo social se interpreta de muchos modos.
En otros países distantes como Japón, el culto del trabajo es muy distinto. La competitividad se “educa” ya en la escuela, así como a ser un buen trabajador, fiel, y como no a ser un buen empresario. En Japón, enseñan a sus estudiantes a ser empresarios, proporcionándoles implícitamente las habilidades para ser buenos empleados, situación que no resulta a la inversa, ya que un buen empresario, trabajará en una empresa con mentalidad de negocio, aportando acciones creativas, emprendedoras, de cambio y buscando aprender para iniciar su propio negocio, en cambio un empleado, trabajará siempre sujeto a las órdenes de sus superiores, dedicándose a hacer lo que le manden. No tiene desarrollada una mentalidad de empresario. En las escuelas japonesas se enseñan conceptos como el “ser buena persona”, la honestidad, la puntualidad y la disciplina…todo regido por un principio fundamental: el respeto (los padres, a los mayores, a les jefes…)
Japón es un país muy pequeño, pero tiene 124 millones de habitantes. Ahí tuvieron su origen los diez bancos más grandes del mundo, cuentan con el índice educativo y de longevidad más alto del mundo, tiene los índices de criminalidad más bajos del mundo y su Producto Interno Bruto equivale al de Alemania, Francia e Inglaterra juntos. La mentalidad del japonés es “Ganar-Ganar”: Si gana la empresa con mi trabajo, ganaré yo en sueldo.
No es una sociedad ideal, ni mucho menos. Sin datos reales, se estima que puede haber unos 100.000 hikikomoris. Son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos. Este tipo de problemas se centran (aunque bien, no son exclusivos) en las clases media-alta y alta, donde el joven posee cuarto propio, lo cual es considerado un lujo en Japón. La palabra japonesa hikikomori significa aislamiento en español. Mientras que algunas personas sienten presión por parte del mundo exterior, y padecen agorafobia, un hikikomori reacciona con un completo aislamiento social para evitar toda la presión exterior. Podríamos decir que están larvando una sociedad muerta, una generación perdida como la que nosotros estamos ya digiriendo.
Pero hablar de emprender en el mundo en un capítulo resumido es como querer novelar la historia de la humanidad. Obviamente es un tema en si mismo, pero como lo que busco es comparar hechos anecdóticos que muestran el crítico estado en el que se encuentra nuestra sociedad y sus valores de arranque vital, con algunas pinceladas nos bastará.
Hablemos de África. No puedo dejar de referirme a los zapateros del principio de este libro. El continente negro es muy complejo en su composición obviamente y eso lo hace tremendamente atractivo. Sus gentes son muy distintas en cada una de las zonas que artificialmente dividieron los europeos hace ya algún tiempo. Hablar de países es difícil, puesto que muchos de ellos no responden a una verdadera frontera étnica, social o cultural. Tampoco en lo empresarial.
Lo que me fascina de este continente desconocido es ver como se ponen en marcha. Observar y analizar el método de emprendeduría que están gestando los africanos permite entender muchos de sus condicionantes. Muchos de los elementos que aquí nos son distantes podrían ser claves para el éxito en Europa por ejemplo.
Todo tipo de industrias cubren el arco empresarial africano. La perspectiva de que África es el escenario básico de la caridad y la ayuda internacional es errónea. Si observamos con detenimiento descubrimos un motor social potente que cree en si mismo. Hay de todo, pero África está despertando mientras una gran parte del mundo se va durmiendo. Las oportunidades de negocio recorren de punta a punta el continente. Cruzando selvas y desiertos, los africanos han afrontado con decisión el siglo XXI. En Zimbawe, en Ruanda, en el Congo y en el sur del Sudán están floreciendo nuevos negocios a la sombra de la violencia y el desgaste de las dictaduras siniestras que les han atenazado durante tanto tiempo. Si esos países tan dañados por su historia reciente están poniendo las bases para emprender su propio destino económico que no estará pasando en el resto de estados que ocultan una gran oportunidad. Sin llegar al detalle, cabe saber que en Africa todo es difícil y esa es su oportunidad. Superar las barreras se ha convertido en el mayor motor de superación de una sociedad harta de vivir de la beneficencia. Que distinto punto de vista de lo que vivimos en otros puntos del planeta incluido nuestro país, donde las dificultades se han convertido en el verdadero motor de solicitud de ayudas asistenciales y de subsidios familiares.
Si en África emprender es un gesto de supervivencia donde los llamados “cheetah” (guepardos) viven en un mundo de hipopótamos y logran crecer, en otros países del tercer mundo pasa parecido. En países como Kenia, al igual que en Bolivia, la economía de mercado no es ni capitalista ni socialista, lo que las asemeja es que fusionan a partir de las tradiciones tribales keniata o bolivarianas respectivamente.
La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.
Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.
En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.
La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, Chile, por ejemplo, creció al 7,1% en mayo de 2010. Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know how, acabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.
Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América del Sur.
Como catalán he visto una sociedad, la catalana, dejar de ser líder y referente en su entorno inmediato, la he visto perder la aureola de ejemplo en temas de emprendeduría y de capacidad económica. He podido sufrir la reducción a la mínima expresión la hipotética superioridad argumental que se le presuponía a una tierra de oportunidad y de empuje. Conozco bien, por tanto, el tono que tiene la decadencia. Como catalán que ha vivido la destrucción de una clase emprendedora capaz de afrontar retos que la administración era imposible que pusiera en marcha. El Liceu, la autopista del Mediterráneo y tantos proyectos que en otras décadas tuvo que partir del impulso y el presupuesto privado. Ahora cuando la sociedad catalana se reúne para afrontar un proyecto nuevo, lo primero que se cuestiona es “cuanto nos aportará la administración”.
El GEM es una organización académica, no gubernamental, que elabora varios informes anuales sobre la actividad emprendedora. Esta organización se inició en 1999 como un partnership entre la London Business School y el Babson College. Ahora se extiende por 56 países, con la colaboración de escuelas de negocios y universidades de todo el mundo. A través del Global Entrepreneurship Monitor descubrimos que España es la sociedad número 40 más emprendedora de una selección de 66. Por delante hay países del centro y sur de América, algún africano y varios asiáticos. De Europa tamién hay que nos supera. Que le vamos a hacer. Es un síntoma de un desánimo estructural, de una patología social y de un clima empresarial.
Cronología de una catarsis
Sigo por tierras lejanas. Cada vez son más los clientes y amigos que piden que les ayudemos a salir del complicado escenario español y buscar nuevos horizontes para sus negocios. Aunque la mayoría lo hacen empujados por la necesidad y no tanto por una estrategia estructural si es cierto que es una buena opción si se hace de manera bien organizada y consultada. El número de emprendedores y empresarios que deciden ponerse en marcha en territorios distantes aumenta desde hace años y a ritmo cada vez más acelerado. Mucho ha llovido desde que aquí habláramos sobre quiebras bancarias, cierres de empresas y aumento de paro que multiplicarían por cinco los que había entonces.
Viviremos tiempos de millones de parados, de huelgas y de altercados en las calles. Los policías se esconderán, los ciudadanos buenos serán atacados para silenciarlos y los emprendedores sólo emprenderán la huida. No vienen tiempos de coyuntura, es una crisis sistémica. Muchos querrán llamarla crisis durante mucho tiempo, pero otros, los que aquí seguiremos, sabremos mucho antes que los demás que eso no será una crisis sino un cambio rotundo de modelo social y económico. Espero equivocarme en lo que interpreto y no me atrevo a escribir. Un país que verá caer bancos, que se disfrazaran con fusiones o con lo que sea pero que al final en 2013 o 2014 o incluso después todos tendremos que pagar. En esta Era de la avaricia, el horizonte se nos presenta oscuro. Durante tres o cuatro años pintarán bastos. Los españoles han saqueado su país, cuya realidad económica vive bajo un estado lisérgico permanente.
Los efectos de este tripi gigante acabaron y ahora, la política y sus actores, deberán gestionar el enorme chasco. El sueño ha acabado y el despertar es como una garrafa de agua helada. Ningún político fue lo suficientemente suicida como para avisar de lo que se avecinaba pues hubiera certificado su derrota electoral. ¿Quién iba a votar a alguien que garantizaba la mayor crisis económica de los últimos cincuenta años y sus recortes y subidas de impuestos sin compasión? Que alguien les explique que no es una crisis. Que es hora de liderar un nuevo mundo. Y se lo advertimos, la cosa se puso más fea en los circuitos bancarios, en los ayuntamientos y sus derivados. Hoy todo eso es ya una evidencia y el peso de lo cotidiano es tan alto que no podemos ni respirar a pesar de que me rebelo contra todo ese malestar tatuado de manera transversal y espero poder retomar mi espíritu optimista y trasladárselo a mis socios, colaboradores, amigos y clientes.
No todo será malo. En muchos casos, la estrechez resultante provocará que algunos servicios que hasta la fecha se hacían sin mesura, deban adaptarse a los nuevos y gélidos tiempos. Las corporaciones municipales que quieran apostar por un valor en el servicio público deberán modificar sus objetivos si estos son faraónicos o desmedidos. Procurarán, los que puedan, atender exactamente a las necesidades de sus vecinos. El entendimiento por mancomunidades será uno de los efectos inmediatos a esta nueva situación. Algunas poblaciones que ahora no puedan afrontar la construcción, por ejemplo, de un polideportivo de según que dimensiones o coste de mantenimiento, podrán asociarse con otras para afrontar el proyecto con garantías de uso y equilibrio económico. Esto es diferente, duro y poco electoral pero no habrá otro remedio. Lo bueno que conlleva es que el dinero público deba invertirse de un modo mucho más eficiente.
Aun recuerdo la noche de hace un año en la que hablé con un buen amigo que vivía en aquel entonces en Grecia y que dirigía una de las empresas más importantes de Tesalónika. Me decía: “ahora me dedico, tras desayunar en casa de mi madre, a tirarle piedras a cualquier coche oficial que pase frente a mi”. Me dijo que así era hacía tiempo, que lo ejecutaba en equipo y rodeado de parados y embargados cada día durante cuatro o cinco horas. Unos días después publiqué algo que me confesaba otro amigo. Este era directivo de una entidad financiera española y decía que “si la gente supiera la verdadera liquidez que tiene el sistema no se lo creería”. Y a todo eso, hace un año, un 15M, la gente salió a la calle y se habló mucho de ello. Algunos regresaron a sus ordenadores, otros a sus reuniones de barrio y la mayoría a un limbo líquido donde se regeneran las pasiones.
El asunto es grave, ahora lo dicen todos los medios. Mucho más tarde de lo que hubiera sido de agradecer. Tal vez, con algo de tiempo, la gente podría haberse buscado la vida y no estar ahora en este barrizal cada vez más siniestro. Seguimos dando vueltas al mismo circuito y ese ahora ya es un cortocircuito que evidencia la majestuosa incompetencia de cuantos nos han dirigido en las últimas décadas y de cuantos se creyeron que la bonanza sobre la especulación no tiene fin. Lo que vivimos es un robo organizado en concepto de socializar las pérdidas y legalizado por la subida de impuestos que no estamos preparados para soportarla ni en el tiempo previsto, ni en la intensidad prometida, y menos para compaginar un crecimiento económico que pueda salvar todo esto a medio plazo. Por mucho que hagamos, el agujero es tan profundo y oscuro que nos engulle inapelablemente. Les pasó a irlandeses, griegos y portugueses y nos va a pasar a nosotros, a los italianos, belgas y derivados. En ese planteamiento de incerteza dramática hay que poner los tacos y preparar el punto de partida. Un nuevo mundo, una nueva oportunidad.
Esto lo escribo, peleando y arriesgando mi patrimonio otra vez, mirando desde las nubes el majestuoso Océano Pacífico, pensando lo lejos que queda todo, incluido mi hijo de casi siete años y recordando sus palabras en Viber: “papá, ¿cuándo terminará la crisis mundial?”. Le he respondido: “hoy”. Esto termina cuando a cada uno de nosotros se nos meta el gusano obsceno de la rabia, de la revolución personal y de las ganas de tomar las riendas de nuestra propia vida. “Me da igual lo que digan que harán por mí, yo sé lo que yo voy a hacer: emprender”.
Que no nos engañen más. Que le digan a todos que no tienen la más remota idea de cómo desmontar ahora el desastre que han organizado. Primero vertiendo dinero sin reparo, ahora retirando los estímulos, luego acelerando la modificación del sistema financiero, luego salvaguardándolo, primero hablando de reformas, luego de impuestos. Que acepten que el desastre es de tal calibre que no hay por donde cogerlo. Yo ya no cuento con ello y por eso me lo monto yo mismo y me lo organizo a mi manera, esperando el fracaso ilusionadamente.
La sociedad que no arriesga, no avanza. Hoy en día el valor de equivocarse parece un síntoma de final irrecuperable, cuando debería ser todo lo contrario. Sólo se hace gigante aquel liliputiense capaz de acumular errores. Un buen empresario no lo es hasta que no ha fracasado alguna vez. En Estados Unidos ese valor prevalece en cada proyecto que sus ciudadanos ponen en marcha. No hay fracaso malo, sólo hay oportunidad fallida. Hay más. En nuestro país y en algunos de nuestro entorno inmediato entrar en default es sinónimo de imposibilidad de poder afrontar otro reto emprendedor en tu vida. Las catalogaciones contra el histórico crediticio te amputan todas las opciones. Ese es uno de los motivos por los que, poco a poco, hemos ido deconstruyendo una sociedad que en su momento estuvo llena de vida.
Por mucho que nos llueva el mensaje a mi no me cuadra tanto discurso emprendedor. Los que ahora hablan de todo eso no son más que los creadores de tanta miseria prefabricada y tanta burguesía de plástico donde se esconde la escasa capacidad para emprender estratégicamente en muchos puntos de la vieja Europa, de producir competitivamente y de activar los pocos recursos que ya quedan en planes de estímulo que generen un nuevo modelo de crecimiento. Y en eso estamos cuando a uno se le quiebran las piernas pensando en sus ahorros, esos que tanto costaron reunir y que en gran medida dependen de “la buena gestión” de los que no vieron o negaron la que se avecinaba. ¡Menudos como para dejarles a sus merced nuestro capital!
Que obliguen a algún banco a digerir en sus balances a una caja con una agujero bíblico, no ayuda mucho a que el sistema cure sus deficiencias. Que se avance la creación de un banco malo no ayuda demasiado. ¿Alguien puede confiar a estas alturas que un banco repleto de basura financiera va a ayudar a que la realidad se convierta en algo mejor? ¿Alguien cree que tomar todos los activos tóxicos de la banca española y convertirlos automáticamente en los activos de una entidad de resguardo lo soluciona todo? ¿Nos toman por estúpidos? El banco malo se compone de las cosas que nadie va a pagar, de las deudas que se deben eliminar en los balances que evidenciarían quiebras y fallidas técnicas en algunas entidades. El gap es que se confía demasiado en que algún día alguien querrá esos activos malos. Si eso no pasa en un tiempo prudencial, la hostia será soberana y todos tendremos que refinanciar el macro agujero.
Foto: Reuters
Fondos cotizados (ETFs)
Como continuación al artículo de “Aviso a navegantes”, esta semana te cuento “lo que no te dirá tu Banco”, con el objetivo de proporcionaros más elementos de juicio acerca de productos de inversión comercializados de forma agresiva por los bancos respecto a otros menos conocidos, precisamente porque los bancos no los anuncian. No los publicitan por una razón muy sencilla: tienen comisiones muy bajas y no les son tan rentables.
La primera diferencia entre los productos de inversión tradicionalmente más conocidos y los otros menos conocidos salta a la vista: los primeros suelen ser muy rentables para los bancos, mientras que los segundos son, sin excepción, poco rentables para los bancos. Aunque un inversor puede tener razones fundadas para escoger un producto del primer tipo, esta decisión debe tomarla conscientemente en función de sus propios intereses, no los del banco, ni dejar nunca que el banco decida por él. Nuestra intención es que esta serie de artículos sea de ayuda a los inversores a la hora de tomar decisiones informadas sobre los productos de inversión utilizados para gestionar y proteger sus ahorros.
Los ETF, o fondos cotizados, son fondos de inversión con la particularidad de que cotizan en la bolsa de valores igual que una acción, pudiéndose comprar y vender a lo largo de una sesión al precio existente en cada momento sin necesidad de esperar al cierre del mercado para conocer el valor liquidativo al que se hace la suscripción/reembolso del mismo. Son conocidos por sus siglas en inglés ETF (Exchange-Traded Funds).
El objetivo de los fondos cotizados es reproducir un determinado índice bursátil o de renta fija, y sus participaciones están admitidas a negociación en bolsas de valores. Los fondos cotizados son semejantes a los fondos índice, diferenciándose de éstos en que permiten la adquisición o venta de la participación no sólo una vez al día, sino durante todo el período diario de negociación en la correspondiente bolsa de valores. Por lo tanto, las participaciones de los fondos de inversión cotizados negocian en mercados bursátiles electrónicos en tiempo real, en las mismas condiciones que se aplican a cualquier otro valor cotizado. Desde mi punto de vista, existen tres diferencias fundamentales entre los ETFs y los fondos de inversión de gran importancia para los clientes particulares. Veámoslas brevemente
Los ETFs no están sujetos a gestión activa. Esto es, el gestor tiene sólo una misión: reproducir el comportamiento del índice de referencia vinculado al ETF específico de que se trate. Las compraventas tienen lugar únicamente cuando son estrictamente necesarias para alcanzar dicho objetivo, por ejemplo, cuando una nueva acción o bono entra o sale del índice de referencia. El gestor del ETF no introduce ajustes en la cartera por ningún otro motivo, y nunca intenta generar ganancias o pérdidas superiores a las del índice de referencia mediante la compra de más o menos cantidad de cualquier acción o bono que la que reproduce su peso correspondiente en dicho índice. Tampoco puede incluir en la cartera activos diferentes a los que forman parte del índice. En suma, los ETFs son instrumentos pasivos, ideales para aquellos inversores que, como el que suscribe, están convencidos de que la enorme mayoría de los gestores no proporcionan valor añadido a largo plazo a la cartera mediante su gestión activa, es decir, no alcanzan el objetivo de superar al índice de referencia mediante el trading o el análisis fundamental de los ratios financieros de las empresas cotizadas.
Como las compañías gestoras que emiten los ETFs no necesitan emplear en su mantenimiento a equipos de gestores de fondos y analistas, la comisión de gestión típica de un ETF es muy inferior a la de un fondo de inversión tipo, que suele situarse en el rango 1,5-2,25% anual Por ser instrumentos de uso común por parte de los grandes inversores institucionales, los ETFs están sujetos a una fuerte presión competitiva. Así, un ETF que no consiga su objetivo básico de reproducir adecuadamente su índice de referencia, o que intente cobrar una tarifa de gestión superior a las de la competencia se encontrará rápidamente fuera de mercado. En consecuencia, las comisiones de gestión de los ETFs se sitúan normalmente entre 0.25 y 0.50% anual como máxima.
Finalmente, aunque desde el punto de vista jurídico los ETFs son fondos de inversión, su tratamiento fiscal es idéntico al de las acciones, esto es, no está permitido realizar traspasos entre ETFs sin peaje fiscal, como ocurre con los fondos de inversión clásicos. Aunque a primera vista esto puede parecer una gran desventaja, en mi opinión este factor no es importante, excepto en el caso inusual de inversores con una cartera existente de fondos con grandes ganancias latentes de capital que no estén interesados en realizar para proceder a la compra de un ETF. Para los inversores que no se encuentren en una situación tan envidiable, es mucho más ventajoso pagar impuestos sobre las plusvalías que pagar año tras año las elevadas comisiones de gestión de los fondos de inversión tradicionales, entre 1% y 2% del valor total de la cartera, con independencia de que existan beneficios o pérdidas, latentes o realizadas. En mi experiencia, para la mayoría de los inversores el mecanismo de los traspasos actúa en realidad como una trampa, ya que promueve la conservación en cartera de fondos de inversión caros e ineficiente, dejando al inversor cautivo ante el temor de abandonar la jaula dorada de la ley de traspasos. Ello es especialmente verdad ya que está demostrado en la práctica que la inmensa mayoría de los fondos de inversión siguen intencionadamente una política de inversiones basada en ponderar los acciones o bonos en cartera de tal forma que asemeje cuanto pueda sea posible su índice de referencia, en lugar de asumir los riesgos inherentes a una verdadera inversión activa, realmente independiente de la composición del índice. Esta forma de invertir, conocida con el sobrenombre de “índice en la sombra”, es una de las muchas prácticas deficientes de la industria de gestión de activos, ya que los ETFs permiten reproducir los índices, y por consiguiente alcanzar sus mismos resultados de una forma consistente y a un precio muy inferior.
En resumen, a la vista de sus ventajas y sus reducidos costes, los ETFs son una herramienta disruptora con capacidad para plantear una seria amenaza al muy lucrativo negocio de los fondos de inversión. Por esta razón, con notables excepciones como Renta4 Banco o el Banco Inversis, muy pocos bancos hacen el menor esfuerzo por informar a sus clientes sobre los ETFs como alternativa a los fondos de inversión. Confío en que este artículo contribuya a dar a conocer las ventajas que ofrecen los ETFs, uno de los principales instrumentos de inversión que recomiendo. La próxima entrega de esta serie de artículos se centrará en analizar cómo usar ETFs en estrategias simples, demostradas y basadas en principios reglamentados a fin de ofrecer alternativas eficientes y de bajo coste a los programas de carteras gestionadas, típicamente caros, que ofrecen los bancos en su empeño permanente por incrementar sus ingresos a costa de los ahorros de sus sufridos clientes.
Un destino, no un precipicio
Hoy tres aviones. Todo para buscar un camino. Presentando propuestas de internacionalización para pymes españolas pienso en lo mucho que se puede hacer y no se hace. Por miedo, por desconocimiento o por malos consejeros. Desde que iniciamos este camino, más de un centenar de pymes españolas, italianas y portuguesas ya han iniciado sus operaciones en el exterior. Les decimos que de pymes han pasado a multinacionales. Vender un poco más para contrarrestar la caída de consumo y el aumento de impuestos. Cuando nos preguntan ¿y si nos equivocamos y no sale bien? Benjamin Franklin dijo en cierta ocasión que “él no se había equivocado nunca, lo que pasaba es que había tenido 10.000 ideas que no funcionaron”. Edison aseguraba que “cada una de las 200 bombillas que no funcionaron le enseñaron algo que probó en el siguiente intento”. Habitualmente se subestima la importancia del intento, del fracaso, del error. Sobretodo cuando, equivocarse puede ser la única manera de empezar.
Tener un sueño y hacer todo lo posible por llevarlo a cabo no tiene precio, es gratificante por el mero hecho de recorrer el camino. Una vez, al iniciar una intervención en un congreso para emprendedores, comuniqué a los asistentes que les regalaba cien mil euros. Les pregunté que harían con ellos. Unos dijeron viajar (muchos), otros pagar la hipoteca (bastantes), un par pagársela a sus padres (que buenos hijos), una docena meterlo en el banco (los que no me han leído nunca), pero la mayoría dijo que “montar un negocio”. Obviamente el público de ese evento no era representativo de la sociedad española, pero estaría bien que así fuera. E
Conozco un tipo que es un emprendedor desde los 16 años. Algo que aunque especial, no parece extraordinario sino fuera porque ahora factura más de 40 millones de euros al año fabricando mil productos distintos, pero que empezó empapelando pisos. Decía, “los que quieran seguirme que vengan, algunos no pensamos parar”. Se refería a empezar una obra, la que fuera, no importaba. Si era una piscina, un mueble o un bar musical. A veces me comenta lo difícil que es emprender en España, pero sobretodo recalca lo difícil que es emprender siendo español. Son cosas distintas. El europeo tiene una manera muy particular de entender la ayuda. Espera el mantel, los platos y los cubiertos puestos, la cena en camino y la tele puesta. Antes, dice mi amigo, no era así. Se esperaba poco, se iba uno a buscar todo y si la cena estaba por hacer se ponía a hacerla.
Hay de todo en este reino complejo, pero no me negarán que cuando alguien monta un negocio aquí lo primero que se plantea es “donde puede obtener alguna ayuda o subvención”. No digo que no se precise, de hecho es una de las cosas que considero apropiadas de otros lugares que si apuestan ciertamente (y no de boquilla) por la emprendeduría. El problema es que ese es el elemento central del principio de la actividad para muchos portadores de powerpoints. No se puede iniciar un proyecto que quieres vender como “el de tu vida” sin apostar apenas nada y esperando que te lo ponga todo un “Business Angel”, un inversor incauto o una administración protectora. Sigo pensando en aquello del emprendedor freemium.
La mayoría de la gente, sin darse cuenta, continúa esperando que el Estado los identifique como ciudadanos débiles, les reduzca su criterio individual, les conceda una plaza en la incubadora social, les muestre las ayudas posibles, les conceda soporte y les recorte libertades. Al depender de más ayudas, el ciudadano cada vez tiene menos opciones de autogestión. El emprendedor debe salir de ese circuito viciado y vicioso y olvidarse por un momento de todo ese barrizal y afrontar sus retos con lo dispuesto. La cultura asociada a las ayudas “de partida finalista” se acerca en gran medida a la del subsidio.
Obviamente, que la administración se haya decidido por el subsidio en lugar de por las políticas activas para estimular la acción durante mucho tiempo, ha resultado lo que vivimos ahora: una sociedad adormecida y apoltronada incapaz de rebelarse de manera eficiente. Es responsable de esa apatía toda la sociedad por derivación. Que gran invento este de tener a todo el mundo esperando el rescate (nunca mejor dicho). Pensemos en una metáfora de las que me gustan, las ambientadas en el desierto:
Imaginemos un desierto. Dos ciudadanos anónimos esperan hace horas que alguien los saque de ahí. Si el tiempo pasa y nada ocurre seguramente morirán. Uno de ellos empieza a andar. No hay dirección concreta ni plan. Sólo intuición y valor. El otro espera que llegue un helicóptero. ¿Quién tiene opciones de salvarse? Quien se queda esperando no molesta. Si llega o no el helicóptero es indiferente. El otro, el que busca un oasis es un ciudadano complejo, incómodo, activo y pertinaz. Eso molesta mucho.
Mañana tomaré dos vuelos más dispuesto a, como dije ayer, a buscar caminos desconocidos, aprender de todo y de todos. Cada vez son menos los porrazos por inexperiencia. Son muchos los consultores de mi empresa que dan apoyo a mi trabajo y muchos los países que respeto del modo más íntimo y sincero para poder trabajar honestamente con ellos. Hace mucho que me esfuerzo en despertar con música extraordinaria y palabras maravillosas para que me ayuden a seguir viendo a lo lejos un destino y no un precipicio. Decía Littlewood: “si no nos perdemos nunca, no encontraremos otros caminos”
Discúlpeme, pero...
En el 2009 la UE a través de un programa vinculado al Seventh Growth Program inició un proyecto tipo Erasmus pero en el que en lugar de estudiantes lo que se intercambiaba era emprendedores. En ese programa en el que el estudiante emprendedor realizaba un stage de 1 a 6 meses con un empresario “acogedor” se generaban escenarios empresariales de tipo tecnológico en su mayoría pero también se pudo contemplar otro tipo de sueños más analógicos. Se trataba de poner en contacto a nuevos emprendedores con emprendedores experimentados. El emparejamiento de emprendedores con empresarios del país receptor se llevaba a cabo con la ayuda de casi un centenar de organizaciones intermediarias especializadas en servicios de apoyo a la empresa (Cámaras de Comercio, Incubadoras de empresas, Centros de StartUps, etc.) repartidas por toda la UE.
En gran medida, si algo caracteriza el escenario de occidente y anglosajón especialmente es que el fracaso es un incentivo. Intentar es consustancial con el error y el error con el intento. Si no se lanza uno a buscar sus sueños, aunque duela, nunca se alcanzarán. Hay países que premian esa dedicación, ese arriesgado tránsito entre lo más difícil. Otros lo castigan y de manera severa.
En España si lo intentas y va mal, se acabó. Bueno, no del todo, pero si es muy duro levantar cabeza. Cuesta mucho resarcirse. Se logra con mucho aval externo, ocultando los fracasos y esperando que los éxitos venideros permitan entrar en un ciclo de confianza crediticia. Terrible puesto que se pierde el gigantesco valor que proporcionaría en una sociedad en crisis de emprendeduría que muchos de los que ahora ya tienen experiencia en montar negocios, y en sus peligros y dificultades, volvieran a intentarlo. No lo hace y perdemos ese gran activo. A veces uno parece que debe pedir excusas por haberlo intentado arriesgando todo lo que tenía y, cuando salió mal, encima todo te empuja casi a pedir perdón. Discúlpeme pues fracasé, pero le aseguro que aprendí una barbaridad para equivocarme mucho mejor la próxima vez.
Divisas y dirigentes
Hoy Luis Benguerel nos vuelve a poner sus gráficos y sus cifras innegables para que entendamos donde nos lleva este casino de las divisas y sus fiestas organizadas. Nos advierte del proceso en el que se encuentra la batalla y se atreve a decirnos a que moneda debemos apostar. Luis es uno de los mejores gestores de activos que conozco y por eso está en este espacio cada dos semanas iluminándonos.
Estos días Barcelona esta sitiada. Hay quien dice que tenemos la mayor concentración de carteristas de guante blanco de la historia pues el BCE ha convocado su cumbre para estos días en la Ciudad Condal. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid hablaré de divisas. En ese sentido tan solo daré una pincelada sobre las éstas y lo haré a título de observador de los mercados desde hace 12 años. Tengo la impresión que vivimos un momento interesante, pues el mundo de las divisas, posiblemente, sea uno de los mas difíciles, complicados y rebuscados de todos. Es el que más rápido se mueve, donde no tan solo una divisa refleja la economía de un país, también se ve afectada por intereses de otros países diversos.Ahora estamos en plena guerra de divisas dicen. Llevamos años escudando que es el fin del euro por ejemplo. Básicamente nos lo repite la prensa británica constantemente. Ahora bien, lo que el mercado refleja es únicamente esa
enorme batalla de divisas para aprovechar los resquicios de una crisis que todo lo que toca lo destruye o lo hace gigante dependiendo del bando en el que te pilla. Vemos en este gráfico como en el cambio euro-dólar estamos muy lejos desde los mínimos que vimos de la moneda europea en fechas de su creación. Podemos ver en el yen-dólar todo lo contrario pues está en máximos.
Básicamente solo se refleja la política de dólar pues a Estados Unidos ya le va bien un US$ débil para poder importar a precios mas baratos mientras que a Japón eso le esta haciendo mucho daño. Su economía recibe el castigo pues sus productos cuestan muchísimo más en el exterior que otros de la competencia global.
¿Como nos afecta todo esto a los europeos? ¿es el “el fin del euro”? El hecho de que se impriman US$ sin ningún control afecta a las materias primas (alimentación, minerales carburantes, etc…) que cotizan en US$. Esos dólares prestados a la banco a tipos del casi 0% y que son utilizados para mover y hacer subir esos mercados, para sacar un mayor rendimiento y para generar un alto grado de especulación, suelen desactivar el módulo de defensa por sentido común de estes centenario modelo de inversion. Este asunto afecta directamente nuestro poder adquisitivo.
En la situación actual que vive Europa, que decidió reducir la deuda como fuera y al precio que fuese, deberíamos tener un euro mas flojo y más cercano a la paridad según los expertos. A mi modo de ver esto no es necesariamente así pues no interesa fuera de Europa. Si esto se tuviera como escenario actual nuestras exportaciones serían más baratas y se incrementarían evidentemente, lo que nos ayudaría a salir mas rápido y mas fortalecidos de este momento tan complicado. Significaría que el dólar perdiera parte de su poder instaurado tras la Segunda Guerra Mundial durante los Acuerdos de Bretton Woods
Veremos que pasa en los próximos meses, pero después de las elecciones de Alemania a inicios del 2013 no me extrañaría que se vuelva hablar de una nueva divisa (compuesta de una cesta de divisas) y que sustituya al dólar como moneda fuerte de referencia. ¿Que pasará? Como observador puro y duro pienso que a largo plazo ganará el euro. Si se trabaja bien desde Europa, en apenas unos años estaremos cumpliendo una década de incertidumbres. Creo que el mercado no se fía del dólar teniendo en cuenta que a día de hoy Europa está en el punto de mira por el tema de la deuda soberana.
Es cierto que aun queda una gran cantidad de esta deuda por rescatar. Que la mala gestión de las administraciones consecuentes ha hecho mella. Se habla y se negocia entre todos los países de la Zona Euro para solucionar el asunto, es cierto que se está haciendo tarde o mal, pero se seguramente tendrá efectos al final. En USA o UK por el contrario se sigue fabricando más y más deuda. En todos los casos sus bancos centrales son simples compradores, algo que les pasará factura. Creo que el mercado es consciente y por eso ven con preocupación la situación del US$. Tengo la impresión que veremos una divisa mundial (incluido talvez el propio oro) que sustituirá el dólar. Obviamente eso es lo que Estados Unidos intentará evitar a toda costa y todo dependerá de cómo trabajen los nuevos representantes (hay varias elecciones en algunos países G20) en los próximos años para calibrar la velocidad del asunto.
De madrugada
Ayer de madrugada puse en mi google+ un texto que causó cierto revuelo en las redes. No quería faltar a nadie. Era algo simple y que buscaba lo emotivo. Sin pretensiones, sólo una manera de cristalizar lo duro que a veces resulta eso de poner un negocio en marcha. Obviamente cada uno lo puede ver como quiera, incluso hay quien no le gusta y lo respeto. Pero os pido que lo valoréis en lo que es, un pequeño párrafo que describe un momento con un juego de palabras y que intentan darle ánimo a una tribu de insomnes autónomos y emprendedores que a según que horas no sabe de donde sacar el ánimo para seguir. La frase del final es producto del talento colectivo.
Cuando veas que no puedes más, que emprender se hace duro y difícil, que el sueño llega de madrugada y eres incapaz de teclear nada más, que el día a día se hace pesado y requiere hasta el último aliento, piensa en el motivo por el cual empezaste esta aventura y lo que ya sabías que suponía todo: “ahora te toca vivir como muchos no querrán, para en el futuro hacerlo como muchos no podrán”.
Ya hablé hace tiempo de lo solitario y frio que es el cristal desde el que se ve la vida cuando te tienes que quedar un domingo en tu despacho pues no hay mucho que hacer más que propuestas y apuestas a un sólo número y a un color esperando que tarde o temprano la ruleta te conceda el privilegio de premiarte.
Tardaremos en girar la colcha pero la giraremos y una de las razones es que no hay otro remedio. Me niego a aceptar que esto ya no se moverá. Si se potencian redes de conocimiento, si se impulsa la proliferación del capital riesgo, si las administraciones reducen la fricción en los trámites, si el impulso a la innovación crece en lugar de menguar como en los últimos dos años, si la cultura emprendedora se transmite en las escuelas de secundaria y en las universidades, tal vez, si todo eso pasa, un asalariado que pasa a ser emprendedor lo tenga algo más fácil y con ello, un país como el nuestro, esté más cerca de la cabeza económica del mundo civilizado.
Emprender para muchos será la única salida, para otros no. Puede que muchos tengan otras opciones, pero, por higiene intelectual recomiendo ponerse en la piel del primero. Imaginemos que no tenemos más remedio que emprender. Poco a poco, conozco algún caso de emprendedores sobrevenidos, que llega el primer cliente, la primera factura, el primer empleado y el primer cobro. Esos momentos son gloriosos. Encajar la emoción que supone tocar la superficie de los sueños que hace unos meses desconocías tener es maravilloso.
Los que hemos puesto en marcha nuestros sueños, sin saber si era posible tan siquiera, sabemos que es eso depasar noches en vela, redactando, corrigiendo, trabajando en la soledad de las noches y los días que se amontonan unos encima de las otras. Vivir es ese domingo por la tarde, exhausto pero ilusionado, viendo desde la ventana del despacho como las familias pasean, las parejas hacen cola para el cine y el mundo no se detiene en su curso sinuoso de fin de semana. Obsesiones y retos, momentos duros que a veces no producen más que disgustos pero que cuando se reproducen con todo su brillo y belleza son la entrada perfecta a un club diferente, el “club de los soñadores”. He escuchado este término en algún lugar, no es una definición mía, pero me parece tan especialmente sensible que me apodero de ella. Soñar y emprender van juntos, juntos en la búsqueda, tal y como están las cosas, de la única salida.
Adaptarse al cambio
En este blog se habla de modelos de negocio, de gestión de formatos en entornos de nueva economía que puedan sustituir los más tradicionales. Obviamente no es factible mutar una modelo de crecimiento de la noche a la mañana ni tampoco puede ser posible que una territorio que vivía de acumular ladrillos pase a ser el paraíso de la biotecnología aplicada. Eso no puede ser y además es imposible. Lo que si es una opción es revisar como se puede transformar una parte de todo ello a pesar del escepticismo que despierta. No quiero parecer el inventor de nada, ni el vendedor de cosas que puedan ser interpretadas de cambio imprescindible o que, con el análisis de hoy, se pretenda trasladar la impresión que defiendo este tipo de empresas como las “mejores” o “únicas” para el futuro de todos los emprendedores. Hoy sólo quiero dejar una muestra diáfana de por donde van algunos modelos de gestión, de negocio y de innovación en la producción y su consumo que poco o nada tienen que ver con lo que ahora define nuestra modelo socioeconómico que languidece y muere poco a poco.
En un entorno económico en K.O. técnico, los nuevos modelos de negocio que sepan adaptarse, podrán sobrevolar los tiempos duros que aún quedan por soportar. En ese nuevo territorio aparecen conceptos como la economía relacional o de la atención, donde las nuevas aportaciones que las redes sociales y los escenarios digitales distribuidos ofrecen un canal claro para ajustar costes y cristalizar modelos. Tenemos múltiples ejemplos de cómo empresas minúsculas lograron destacar en esos escaparates socializados.
La cúspide del debate entorno a esos nuevos entornos está colonizada por el famoso asunto de los derechos de autor y los activos que pueden ser copiados. En este sentido y para diferenciar factores me interesa que se comprenda que cuando algo es libre, no necesariamente es gratis y que en esa libertad de copia e incluso en su gratuidad puede estar la clave del negocio. Sabemos de grupos musicales que venden más y de manera reiterada por que entregan gratis en un modelo “freemium” algunos de los temas de sus nuevos productos.
Durante un debate sobre economía del futuro (curioso compuesto) tuve una recriminación por parte del público criticando que mi discurso era una repetitiva exposición sobre que el “mundo ha cambiado mucho y que sólo nos quedaba una opción: adaptarnos”. La verdad es que, aun respetando la opinión, me reitero en mi posición. Digamos que en los entornos económicos actuales el valor que más peso específico supone es la de “no erosión” o la de reducir al máximo los elementos que intermedian entre la creación de un producto y el consumo del mismo.
Esto sirve para todo y por ello se debe tender en este nuevo escenario donde limitar la fricción es fundamental, el crear empresas que no precisen de intermediarios en ningún campo, ni vendedores (ecommerce), ni distribuidores (fcommerce), ni publicidad asociada (socialshopping), etc… En ese sentido el producto cultural en Internet es la máxima expresión de la reducción de ese factor, hasta el punto que el soporte y la copia dejan de tener valor ya que con un click puedes obtener una copia. Los que critican ese hecho lo hacen desde el punto de vista de que debe abonarse un importe determinado en consideración del hipotético valor derivado de esa copia y no del uso de la misma. Olvidan que cada una de ellas permite que el producto circule más y por extensión sea más conocido.
Este asunto es válido para los productos culturales y para cualquier otro que pueda ser efectivo en la gestión del comercio electrónico y susceptible de aceptar nuevos entornos valorados en las comunidades en red. La relación de la industria creativa y formal con la distribución libre (que no gratuita) y/o descargas en Internet ha sido muy dura en una primera fase pero eso está cambiando a medida que, esas plataformas comerciales, van comprendiendo el nuevo entorno viéndolo como un aliado más que como un enemigo. La nueva relación “autor-consumidor” suele traducirse, como demuestran las estadísticas en un mayor consumo de esas creaciones.
Que la industria discográfica ingrese menos no es culpa del consumidor, sino de una deficiente adaptación al nuevo escenario. Ahora la gente consume más y por eso compra más también, pero compra en otros modelos y en lo que se ha venido a llamar “long-tail”. El ejemplo más fácil de comprender (radicalizando) es esa larga cola permitiendo que un consumidor compre directamente a un creador de modo totalmente legal tras haberse enamorado de su música en una descarga irregular o de haber escuchado la recomendación de alguien que hizo eso mismo.
En este debate suele malinterpretarse el valor de lo “gratis” y lo “libre”. El malentendido surge de la palabra en inglés que significa ambas cosas con un término único: “free”. Cabe determinar que libre no es gratis. Lo que se puede copiar libremente no significa que tenga un coste cero, pero resulta que Internet elimina la dependencia del autor sobre el soporte y por consecuencia deja de depender de una factoría de grabación que distribuye, promociona y vende sus creaciones. Ahora el autor salvaguarda sus derechos en la copia con lucro o en la venta a precio razonable si es su deseo y puede establecer que lo que le interesa no es la venta sino la distribución para poder vender otras cosas que puedan ser asociadas al primer producto (el que se puede copiar) y que le reporte mayor beneficio incluso por el alto grado de conocimiento en el público que puede alcanzar.
El autor de hoy puede grabar en múltiples modos y espacios de altísima calidad como vemos todos los días, puede tener una producción exquisita por miles de profesionales que así se muestran en la red, puede promocionarse en términos sociales con una potencia que ninguna campaña estratégica y analógica pudiera lograr, puede vender directamente él en su web, blog o plataforma de ventas online y finalmente no precisa distribuir su obra pues está a un click de distancia. Eso es lo que ha cambiado y adaptarse o no, supone la desaparición.
Los sectores financieros, la administración, los medios, la industria y otros siguen empecinados en contrarrestar el peso de lo inevitable: que el usuario o cliente determina y que la ley de la economía básica habla que la supervivencia de un producto se somete al principio de “más rápido, más barato, menos difícil”. Las administraciones, el gobierno inclusive, deberían de atender esas nuevas fórmulas puesto que empecinarse en la protección de los modelos enquistados en los modelos inmóbiles y los deberes asumidos no nos conduce más que al vagón de cola de una economía que no va a esperarnos otra vez.
Lo han hecho con un sistema bancario quebrado por su mala cabeza, lo han hecho con el modelo de fusiones que busca salvaguardar oficinas y estructuras analógicas en una banca cada vez menos presencial y más digital, lo han hecho con el modelo de gestión pública que sigue dependiendo de antiguas fórmulas vinculadas a la democracia participativa en lugar de la democracia deliberativa, lo han hecho con sus enquistadas orgias de debates inservibles en los que una oligarquia sigue decidiendo, lo han hecho manteniendo a base de subvenciones insultantes a mastodontes industriales que fabrican cosas ineficientes como automóviles que no se venden, lo han hecho con los recortes en innovación, lo han hecho con todo. Me temo que los que debieran liderar un proceso determinado siguen presidiendo la pasividad, la incomprensión de la oportunidad que supone la nueva hipersociedad y sus retos, en un cambio de modelo que dejó de ser crisis hace mucho a pesar de que ellos siguen actuando, parcheando y gobernando como si lo que vivimos fuera algo puntual y no estructural. Así nos va, que lo gratis y lo libre se confunden como se confunden la deuda y el déficit.
Ideas, ideas e ideas
Este domingo estrené columna en ABC. Para mi primer “up in the cloud“ utilicé la espina dorsal de algo que ya comentamos aquí en su día y en el que recetaba mi más íntima fórmula para salir de la crisis: sublevarse, rebelarse. He participado en bastantes medios durante los últimos años. Una de esas colaboraciones fue durante varios meses en una radio catalana del Grupo Godó. Un día, recién llegado de algún vuelo participé en mi sección sobre economía digital y emprendedores en RAC1. Tras una media hora de entrevista me animaron a quedarme a la tertulia posterior, lo que hice gustosamente. Durante toda la segunda parte del programa compartí mesa con las típicas opiniones que se suelen enfrentar en este tipo de conversaciones. Los que ahora han descubierto lo mal que está todo, los que aseguran que aun estando mal, saldremos en breve, los que observan el asunto desde las alturas y los que nos acusan de “catastrofistas que no aportan nada” a los que seguimos descifrando la realidad económica minuciosamente todos los días. A todos ellos los respeto, pero con ninguno comparto nada. Especialmente me resultan empalagosos los que aseguran que la situación actual es el resultado de la fase final de la crisis, que era inevitable y que no pudo preverse. Nos acusan de reduccionistas al acusar a los gobernantes y de no presentar medidas que puedan paliar la situación.
Mi vida gira en torno de la estimulación de negocios, viabilizar proyectos y arrancar aventuras empresariales. Lo hago aquí o donde sea, no me paro, no pienso detenerme frente a un enorme castillo de naipes que se desmorona, sea el que sea y tenga la intensidad que tenga. Conozco decenas de personas con ideas suficientes para cambiar el mundo, sólo es cuestión de darles paso y oportunidad.
Sin embargo no debemos dejar de lado que ha llegado el momento de denunciar a los que han arruinado el futuro de mi hijo y el de vosotros, los que ganaron premios suecos asegurando que ese era el mecanismo para evitar la recesión, los que se han dedicado a decir que “lo peor ya ha pasado”, los que se las han dado de “genios” creando modelos de crecimiento basados en fabricar viviendas que nadie necesitaba.
Que se cierren fronteras y se elimine la libre circulación en España debido a la cumbre del BCE es un insulto a la inteligencia a parte de la última de las humillaciones que nos tenían reservada esta panda de alejados de la realidad. En el mejor de los casos fueron partícipes sin saberlo, en el peor absolutos instigadores del desastre que vivimos. Mientras era preciso bajar tipos, los subieron, cuando era tarde y se debían subir, los bajaron. Cuando todo parece indicar que permitir la caída de algún banco se montan un tinglado de mil pares de narices con lo de los rescates derivados. Ahora que tienen prohibido comprar deuda soberana la compran a granel. Son lo peor y encima tenemos que cerrar calles y bares, pues sus señores vienen a pensar, decidir y pegarse la fiesta padre. ¿Cuanto cuesta esta merienda? Que empiecen por ahí, no por subirnos los impuestos a todos los que con ese dinero seguramente haríamos algo de mayor provecho.
Ahora toca despacharlos y dejarlos en evidencia. A los que no han tenido narices para evitar esto, gestionarlo adecuadamente o informar a la gente para que tomaran las riendas de su destino, no podemos ofrecerles el beneplácito ahora de comandar la salida de este laberinto. Emprender también tiene que ver con el compromiso social y con la exposición de una actitud crítica hacía los que viven del momio público que pagamos todos y que a cambio ejecutan políticas nocivas, tóxicas y contraproducentes que luego todos tenemos que volver a pagar.
Tengo mil ideas, algunas son mías, pero la mayoría me las han contado o, si me las dejan, las compartiré con sus creadores. Hay personas con ideas brillantes. Ideas, ideas e ideas. Ideas que nos deben llevar a pelear contra todo este despropósito y esa parálisis, a buscar la oportunidad, a buscar valor, a diseñar modelos de negocio inexistentes, a versionar los que tenemos, a darle la vuelta a la caja y dejar que caiga lo ineficiente, a pactar con los socios, trabajadores, amigos, competencia, proveedores, universidades, administraciones, agentes, con quien sea para sobrevivir en este puñetero barrizal en el que se está convirtiendo emprender en España.
No logic key
Some time ago I was only a matter of beginning. Ground state so and I question why. I can not say otherwise. I’ve fallen and risen several times in this life and, I fear, by the way I deal with it, I will pass. Whenever I write about “launch and is already” on the lash some readers mad with my argument, so suicidal it can be for many to follow my advice. I hope that behind my arguments, one can distinguish the real elements and try to convey reasons.For me the crisis ends each day. Ends today because there is no choice. Regardless of where I am or territory that is conquered, all I know is that I have only my own enthusiasm. I should be able to manage my desires. Pain is unavoidable, the suffering itself. The first is aggression, the latter an attitude. I have long clear where this takes us, the readers of this blog know that many years ago described one by one the episodes of the disaster. Now that is imminent or Rajoy no one will avoid the pain, I choose not to suffer.
This is a country that has trouble starting their own snacks except those having to do with the football team, Formula One or tennis elite. There is also some movement capability when properly fill the gaps in the Levante beach. Sometimes I wonder to see how, in one place, working in the desert, when the average conversation terraces is “much you have left to stop you yet,” people do not discuss “his new project” or “I could do I “. The only thing that passes between cane and pitcher is a plate of goat cheese with caramelized onions. Now that’s prepared to undertake. Example for our children often.
But perhaps all is not the fault of the onion, or jar, or even the east wind that falls from May. The sin that meets the State, in case you want to take, before you start and have generated a single euro, and you are getting billed for the cost. A notary, a limited partnership or even autonomous legalization, an allowance, other than processed here and another there. Different administrations and different collars for one hungry dog that ask you to run before eating. Poor animal.
Once the test you face will and desire to provide employment to more people and grow your project. That’s when the sky is shattered and you dig into the heart. Wages on costs that an entrepreneur can not accept the charges motivated by different social structures assumed to be invariant and having to do with enduring absenteeism, low and other reasons.
When you finally set up a company, you’ve hired someone, you get the point of balance and you face the day to day to get financing, customers and reputation, you drop all the manure over the world at once to discover that there is a single legal mechanism of help that is obtainable in a rational way. Nothing is promised as we have promised, to the above, half of the unsaid and a fine.
How can we take? The truth is that sometimes many of those brave entrepreneurs think they should have listened carefully to the voices which reached the bottom of the bar that said “looking for a gigs with a steady paycheck and let empresuchas riding, sucker.” How are we going to pull the car if you can push instead for a straight and easy path must go through an obstacle course cleverly arranged so that this is the least entrepreneurial society possible?
On the other hand, when the administration is preparing to give vent to aid is the major financial and industrial groups and forget SMEs, freelancers and start-ups. What is needed is innovation. It makes no sense to support a large factory, a huge industry, it does not encourage the thousands of small businesses. It is a historical error that seems inherent in all governments in this country spend too much on stimulating areas from above, rather than boost from below. It turns out that 90% of the Spanish labor body is in these small and in that body of individual entrepreneurs looking holes through which slip. Why not act on that most staff in place? Who does not give wings to fly. I am completely convinced that it is an irrational and unconscious attitude confined to the understanding of life, business and the natural will of the people you have in Spain. It’s not a conspiracy, is that we are well.
Without creativity there is no escape and the state does not encourage it. Nor has any educational setting try. If the youth is inspired by an educational system that generates the desire to create that make it hard to innovate and innovation unless there is firm.Without innovation there is no new business either. It’s a fucking bitch biting fish tail.
Can you imagine the state warning the small business economic model is changing and they are critical in this transition? I do, but accompanied by a lot of promises of aid which does not come just at the instant transfers direct stimulus to the large corporations that have requested shelter and protection the government for a “sales slump” in its sector. Remember what happened to the area where Vincent worked?
Fuga de capitales
El Corralito es el nombre informal de las medidas económicas adoptadas en Argentina a finales de 2001 con objeto de detener la retirada masiva de depósitos de los bancos. Ésa estrangulación de la liquidez supuso la práctica congelación de las cuentas bancarias y la prohibición de retirar fondos de las cuentas denominadas en dólares USA. Ahora que los políticos nos recuerdan continuamente que “España no es Grecia“ debemos reconocer también que España ciertamente no es Argentina. Incluso en los escenarios más pesimistas es muy difícil imaginar que la situación pueda alcanzar tal gravedad que lleve a adoptar medidas drásticas, indiscriminadas y dañinas como las del corralito argentino, de infausto recuerdo.
De momento no preveo nada similar al corralito en el futuro de España pero si una intervención en depósitos es probable, es decir, que estoy preocupado por el carácter crecientemente coercitivo de las anunciadas medidas para intentar aumentar la recaudación fiscal como modelo de lucha contra el fraude. Las medidas de restricción del uso de dinero en efectivo recortan la libertad de los ciudadanos, que se encuentran con más cortapisas para disponer libremente del dinero que les queda tras pagar los impuestos. La hipótesis subyacente en estas medidas es que el ciudadano es culpable hasta que demuestre su inocencia. Sirva como ejemplo que Hacienda estará ahora facultada para proceder al embargo preventivo de los bienes de aquéllos sobre los que pese la sospecha de haber cometido fraude fiscal.
Como ocurre tan a menudo con la intervención estatal, tememos que los resultados obtenidos sean precisamente opuestos a los perseguidos, esto es, que los ingresos fiscales continúen cayendo ante el temor del capital extranjero a venir a España y el efecto disuasorio de estas medidas en aquellos que poseen capitales no declarados fuera de España y que estén barajando acogerse a la recientemente anunciada amnistía fiscal. Aunque los políticos se esfuercen en captar capitales, bien sea a través de amnistías fiscales o de la emisión de hispabonos o bonos patrióticos, lo cierto es que el dinero no tiene patria. El capital legalizado huye irremediablemente de los países donde se le trata peor y se acumula en aquellos que ofrecen bajos impuestos y un panorama legislativo claro y estable. Se estima que unos 80.000 millones de euros salieron del sistema bancario español en 2011. Este éxodo de capital se ha agudizado en el primer trimestre de 2012, como indica la creciente dependencia de los bancos españoles de la financiación del Banco Central Europeo (ECB). Esta situación no es sostenible y puede mover al gobierno a implantar nuevas medidas restrictivas de la libertad y del rango de opciones disponibles para que los ahorradores españoles puedan proteger sus ahorros, como por ejemplo establecer límites al capital que puede mandarse al exterior o restringir sus fines a los intercambios comerciales.
Con la legislación vigente, los residentes en España tienen derecho a abrir en el extranjero cuentas bancarias y de inversión para no residentes sin necesidad de autorización previa y sin limitación en las cantidades que pueden enviarse por transferencia electrónica. Sí existe la obligación de declarar al Banco de España dichas cuentas en el plazo de 30 días desde su apertura (formulario DD1), así como los movimientos de capital de cierta envergadura (formulario DD2) y, por supuesto, incluirlas en la declaración de Hacienda. Las cuentas no residentes pueden abrirse en las sucursales en España de muchos bancos extranjeros que operan en el territorio español o a través del portal de Internet de los bancos o empresas de inversiones que no cuentan con presencia física en España. Muchas de las principales empresas de inversiones proporcionan documentación y servicio al cliente en español, lo que simplemente es una buena práctica comercial dada la enorme importancia del mercado hispanohablante en el mundo.
Creo que las cuentas para no residentes no son sólo para las grandes fortunas, sino que muchos ahorradores en España deberían considerarlas como una herramienta más en su estrategia de reducción de riesgos en estos tiempos turbulentos. Una cuenta no residente en un banco moderno, que ofrezca un rango amplio de productos, bajos costes y acceso seguro a través de Internet puede proporcionar una auténtica diversificación del riesgo, muy superior a la que se consigue simplemente abriendo cuentas en diferentes bancos dentro de España. Al final, todos los bancos que operan en España, extranjeros o españoles, están sujetos al cumplimiento de la normativa española. Aunque un corralito a la argentina parece muy improbable, si el capital sigue huyendo de España no hay que descartar que el gobierno se plantee modificar la normativa actual sobre cuentas no residentes a fin de reducir la salida de capitales desde los bancos españoles. Por el momento, las cuentas no residentes siguen siendo una opción sencilla y eficaz de reducción de riesgo para los ahorradores en el marco de la regulación vigente.
Dreamers
Reclamo el derecho a ser un soñador, a creer que todo es posible. Es demasiado sencillo asumir la derrota y hacerlo sin mover un dedo. Yo no lo voy a hacer y por eso la esencia de este blog sigue siendo analizar la realidad (cada uno habla de la que puede ver), oportunidades de negocio, descripción de proyectos y recopilación de estímulos para afrontar la vida con un sentido emprendedor. Eso es lo que se puede leer aquí, no mucho más. Lo de ser emprendedor en serie es una manera de ver la vida, ni buena ni mala, una manera. Es clave hacerlo desde blogs que llevamos un lustro “acertando“ con la diagnosis, en teoría tenemos algo que opinar sobre el tratamiento. En mi caso, por mi experiencia, sólo veo las opciones que se encuentran dentro de la emprendeduría digital, de la internacionalización y de la mejora de procesos estratégicos.
Ahora bien, no cejaré en criticar el discurso ofialisto al respecto de los temas que tratamos aquí. Resulta que en ocasiones se acusa al sistema de no proporcionar a los emprendedores las herramientas precisas para poder activar sus negocios. Es por ello que a veces no vemos más que ese problema, el de la falta de presupuesto. La falta de dinero no es un problema, o no debería de serlo en si mismo. Durante una tarde en la que participé en un Foro promovido por la Fundación Príncipe de Asturias, una serie de emprendedores, de edad insultante y con proyectos en marcha que eran la envidia de miles de empresarios que les doblaban en años, aseguraron que el dinero no importaba.
En gran medida pienso que tenían razón. En una era en el que el Business Plan debería de enterrarse en un baúl y bajo cuerda, en el que las empresas pueden nacer, crecer y morir en cinco o seis años y no pasa nada pues un modelo de negocio puede ser intensivo en un período e inservible en otro, en una sociedad donde los negocios pueden ser sin ingresos, donde la economía de la atención o relacional es la que más crece y donde los derechos de autor deben alejarse al máximo de los condicionantes de las sociedades generales de autores que dicen defender sus intereses, en una época así es preciso entender que “todo ha cambiado” como decía mi amigo Enrique Dans. Yo uso los BP para analizar “de que va la empresa“, no “cuanto piensa ganar“. Ha cambiado tanto que cuando un tipo de apenas 20 años como Pau Garcia-Milà, cofundador de EyeOS explicó que empezaron sin dinero, vendiendo sus ideas Web a la gente de su pueblo hasta que consiguieron 3.000 euros para registrar la empresa se te caen (los prejuicios) al suelo.
El bueno de Pau, alguien con quien he compartido radio, eventos, incluso espacio televisivo y al que tuve el placer de invitar como ponente en uno de los eventos anuales que organizaba, es un caso especial pero no único. Decía que “no sabían la diferencia entre sociedad limitada o sociedad anónima, pero creíamos en nuestro proyecto”. Es una simple anécdota que posiciona la importancia de la voluntad y de la idea por encima de los temas puramente técnicos, la iniciativa por encima de los inconvenientes. La ilusión del emprendedor siempre ocupa más espacio que sus miedos. Pau, cuando hablas con él de estos temas, admite un momento clave en su andadura. En primer lugar, a EyeOS les salió un competidor importante norteamericano y un día “merendando unas magdalenas” tuvieron que decidir si continuar con la empresa o no y finalmente se arriesgaron, lo que les salió bien, comentó, porque con el tiempo vieron que su proyecto tenía ventajas que el otro no ofrecía.
Otro tipo brillante es Javier Fernández-Han, el creador de una tecnología disponible para reciclaje de residuos, creación de biomasa y cultivo de alimentos para países en desarrollo. El chico que suele mostrar en los eventos que participa los primeros inventos que hizo en su vida con material reciclado, tenía apenas 16 años cuando se puso en marcha. Su frase favorita: “tenemos que crear inventores que solucionen los problemas del mundo. ¡emprendamos!”. Es tan simple que dinamiza la mente de cualquiera. La falta de financiación es un escollo muy difícil de saltar pero no puede ser el fundamental, por lo menos, no para arrancar. La falta de crédito y de apoyos económicos ahora están a la orden del día, además, eso sólo puede que empeorar con el tiempo, por lo que si ponemos como elemento clave este problema no lograremos dar el giro en base a la acción privada, emprendedora y social que se precisa.
Está claro que a quien más está castigando esa sequía crediticia es a los que necesitan capital para arrancar un negocio. Ahora bien, se ha analizado en los últimos años el comportamiento del emprendedor en sus primeros cinco años de desarrollo y hay algo que está marcando claramente el tema. Si bien los emprendedores gastan el 90% de su esfuerzo en la fase inicial buscando financiación y arrancando el modelo, a partir de que eso se logra, gastan apenas un 10% en la gestión de los recursos adquiridos. Es decir, lo importante es equilibrar ese aspecto. Modificar en gran medida el hecho de que una vez arrancado el proyecto siga teniendo una atención de recursos destacable. Durante mucho tiempo pensé que observar la realidad, analizarla y describir un pronóstico, aunque fuera desastroso, era el papel que debía jugar un analista. Como emprendedor me sirvió para poner en práctica resortes y acciones defensivas para no caer en trampas que la historia económica reciente nos deparaba. Sin embargo eso no era acertado. Si uno quiere cambiar el guión de su propia vida, de trascender en la medida que se pueda y procurar construir, es necesario incorporar algo del virus existencial del optimista patológico que acompaña a muchos ilusos. En realidad lo ideal es un punto intermedio entre el optimista agresivo y el pesimista reactivo. Existe un método que mezcla los dos grupos. Para mi gusto, lo mejor es observar con criterio, analíticamente, atender a la realidad con, incluso, pesimismo, pero no dejarse atenazar por ello. Eso diferencia al optimista simplón del pesimista constructivo.
Why Venture Capital?
Hace unos días hablábamos de los emprendedores freemium. Dejando de lado el acrónimo y el elemento metafórico que buscaba si es cierto que algo está cambiando en el escenario de las inversiones en start-ups. De hecho hay una tendencia que prioriza la búsqueda de capital inteligente antes que la tan ansiada liquidez. En ese sentido hace unos días cayó en mis manos este artículo que lo refleja bien. La computación en la nube, los dispositivos móviles, las redes sociales y otras tecnologías de acceso rápido a Internet, están produciendo oleadas de nuevas start-ups, pero para muchas de estas jóvenes empresas, el capital riesgo es la respuesta equivocada, por lo menos al principio. Os traduzco lo que considero más relevante.
Así lo expresó un grupo de inversores y empresarios que hablaron de Microsoft en Silicon Valley en un evento patrocinado por el Club de Churchill. Con Amazon Web Services y una mirada de otras tecnologías libres o de bajo costo, la creación de empresas es más barato que nunca, por ejemplo. Como inversor, Draper Fisher Jurvetson socio de Heidi Roizen dijo que trata de convencer a la gente de lo bueno del capital riesgo, pero como profesor en Stanford trata de explicar otros puntos de vista.Dice que “todos los estudiantes de mis clases quieren recaudar dinero y hacerlo público y les digo: ¿Estás construyendo un restaurante o un McDonald?”. Añade que “si has creado un sitio web alrededor de lo que te apasiona y ganas 25.000 US$ al mes puede ser un gran logro y un estilo de vida, pero si tras lograr 5 MM US$ de capital riesgo prepárate para darle un exit de diez veces su dinero”.
Internet permite a los empresarios innovar de formas que no son técnicas por ejemplo. (…) Los emprendedores que quieren empezar con empresas de base tecnológica deben buscar la mayor cantidad de servicios gratuitos que puedan. MacAskill, cofundador y director ejecutivo de SmugMug, un sitio web de fotos de 10 años de edad, dijo que, en su caso, el intercambio para los fotógrafos profesionales debía ser rentable por si mismo y no depender de la entrada del capital de riesgo.
En estos momentos, a medida que con mi equipo vamos aprendiendo de la experiencia, estoy convencido que a veces los proyectos son más intensos si apoyamos el modelo con algo de desarrollo tecnológico asociado, que con dinero para localizar esos ingenieros. Si somos capaces de equilibrar esas entradas de capital en el momento exacto estaremos ante succeful start-ups.
Credit Default Swap
Hoy leía un artículo muy interesante sobre lo que debería hacer la banca. Ese post venía muy bien enlazado con el tema que hoy Luis Benguerel nos trae. Con su voluntad didáctica y con el convencimiento que la “alta economía“ puede explicarse con sencillez y sin tapujos nos trae a referencia los CDS. Hace unos años saltaron a la fama. Se les acusó de estar detrás de la quiebra del sistema o, como mínimo de gran parte del modelo financiero existente. Los CDS, es decir los Credit Default Swap, son responsables de muchas cosas y como tal deberíamos saber que son, como se comportan, que importancia tienen hoy en día todavía en la economía y como nos afectan a nivel directo como ciudadanos.
Los CDS son el invento que se creó para cubrir una operación de compra de deuda. Si nosotros compramos deuda de un país o una empresa, podemos cubrir nuestro riesgo pagando una prima. A esa opción se le llama Credit Default Swap. El problema principal de este mercado es que es un producto financiero tratado en un mercado no regulado y sin liquidaciones diarias. ¿Que quiere decir eso? Pues que en realidad es un contrato entre dos entidades. Puede ser deuda sobre una tercera sociedad o país sin que sea necesario tener algo de deuda de ese país o entidad referenciada. Vamos a tirar de algo conocido. En un ejercicio de plantar un ejemplo práctico nos centraremos en los CDS españoles, esos que están en boca de todos estos días de escalada de la prima de riesgo y por derivación del coste de ese seguro de deuda que suponen éstos.
Como podéis ver en este grafico que muestra la deuda desde 2007, es este el momento en el que estamos en máxima tensión. El fotograma obtenido del dashboard de Bloomberg muestra que hemos estado en 520 puntos. Esto significa que si somos tenedores de bonos españoles por valor de 10 millones de euros, para cubrir esta posición a 5 años, como es el caso del grafico, tendríamos que pagar una prima de 520.000 euros. Os aseguro que eso es mucho como podéis ver en el listado que os adjunto con el coste de otros países.
Esto lo que quiere decir es que el inversor tiene miedo a tener deuda de España y por lo tanto la paga cara pues el seguro que precisa requiere mucho más aval. En el siguiente listado podemos ver lo mismo pero para los países a los que menos miedo tiene el mismo mercado de deuda. Lo normal es que pensemos que si el inversor tiene miedo, la deuda se dispará en su rendimiento, y que cuando el gobierno tiene que acudir al mercado a colocar deuda de nuevo lo hará a un precio más caro. A un rendimiento mayor, menor inversión pública pues en gran medida el coste de avalar o rentabilizar la deuda vendida se va en los intereses y se pierde en liquidez. Aquí vemos la correlación entre mercado de CDS y el zoco de bonos.
Es en este preciso instante que llegamos al apartado mas conflictivo. La teoría dice que un CDS es la forma natural en la que un inversor de bono puede, mediante el pago de una prima, asegurase de que no perderá el dinero si la empresa o el gobierno quiebra, pero es que para comprar y actuar sobre los CDS no tienes por que tener deuda suscrita. De este modo cualquiera puede especular sobre ellos, incluso dar por seguro que subirán, que quebrarán o que servirán para liquidar un mercado paralelo. Esto sucede por ser un mercado no regulado y controlado por unos pocos. Nunca sabes del cierto si al final de la quiebra cobrarías esos CDS. El ejemplo mas claro fue cuando entro en default Lehman. Resulta que por culpa de los CDS, el gobierno americano tubo que ir al rescate de AIG (la mayor compañía de seguros del mundo) por derivación y enlace del problema.
El problema sigue estando ahí. Hay entidades que venden un producto en un mercado no regulado y si al final tienen que pagar y no pueden ya vendrá el papa gobierno de turno a rescatarlas. Me suena. Cuando en 2008 se tuvo la oportunidad de regular estos mercados no se hizo nada al respecto y se limitaron a inyectar dinero a la banca sin pedirles nada a cambio.
A día de hoy está claro que cualquier regulación es difícil. Ya se les ha dado todo y será difícil quitárselo. Por ello, cuando vimos como afectaba todo el tema de Grecia, a la banca creadora de CDS (Goldman Sachs) no le intereso nunca aceptar una quita total. No lo hizo por los bonos que ya los tenía colocados, sino por un tema de interpretación de contrato y así intentar pagar lo menos posible a los tenedores de CDS.
En otro punto de interés está el tema de que los CDS engloban algo más que países. Sirven para asegurar deuda de compañías. Esto proboca que el mercado se llene de multiples CDS de múltiples rendimientos y vencimientos. ¿Porque no interesa que los países no quiebren? La respuesta es complicada, de hecho no interesa por muchos factores, incluso sociales, pero no olvidemos algún factor que nada tiene que ver con el romanticismo. El negocio para lo bancos vendedores de deduda es que la compañías o estados no quiebren ya que ellos ingresan toda la prima que se pago limpia.
Se contempla como probable que, si alguno de ellos quiebra y sus CDS deben ser ejecutados, vendrá una instancia transversal y enorme a rescatarlos. Me suena. Es por esa razón que estos días alguien estaba apostando al quiebre de España. Quien fuera está seguro que ganará mucho dinero con ese rescate o quiebra. ¿Cómo puede ser que si cae un estado alguien pueda rentabilizarlo? Poniendo por delante que la banca pueda soportar la caída de un país como España o Italia, lo que realmente le supone un buen negocio a un estado como el español es ser intervenido cuando la rentabilidad de sus bono a diez años supera el 7%. El coste de intereses sobre la deuda colocada sería más impagable que los recortes exigidos por el BCE a España en caso de rescate. En cualquier caso pintan nubarrones.
Maneras de afrontarlo
Por que no aprovechamos que tenemos otra oportunidad. El tiempo se va a detener, unos meses tal vez. De momento el proceso que estamos viviendo (crisis le llaman, cambio sistémico lo considero) no afectará con virulencia de nuevo, nos dará tiempo para afrontar retos, proyectos si lo hacemos rápido y nosotros. A pesar de que hay que ser un iluso para no ver que el monstruo no ha desistido, que no se alejó dejando a su presa tranquila, que lo peor no ha pasado y que las heridas que hemos sufrido en la defensa de su primera agresión no tendrán tiempo de cicatrizar y que nos dejó heridos de muerte, hay que apretar los dientes y emprender. Con valor. Me niego, aunque hace poco lo hice, a listar todo lo malo que se cierne sobre nuestra existencia de color pastel. Siendo idiota se vive mejor. Que lo malo malísimo llegará es evidente, pero mientras no llegué que nos quiten lo bailao. En mi caso y en el de muchos, lo bailao será poner en marcha una nueva empresa por ejemplo. ¿quién sabe? Lo bailao no será esperar el tsunami, pues no sabemos como llegará. Se desconoce si será una quiebra, un default, una salida del euro, un aumento de paro ingestionable, una subida de impuestos insultante, un proceso de empobrecimiento brutal, una reducción de la productividad, de la competitividad, un cambio de nombre del país, una segregación, una república o cualquier cosa. Por no saber no sabemos que quiere decir “cambio de modelo”. Por lo tanto, incluso asumiendo que no habrá tsunami, lo mejor es estar preparado si no llega a no estarlo si llega.
Ahora bien, queda otra opción. La de no preocuparse de nada. Podemos trabajar duro estimulando un poder inédito e integral para idiotizarnos al máximo. Dejarse de leer el crecimiento negativo del PIB interanual contando desde hace un par o tres de años y empezar a compararlo con el inmediatamente anterior, así nos engañaremos profesionalmente y nos parecerá que ya salimos de la recesión técnica. Es una manera de actuar pero que puede estar conformada por dos maneras de afrontar la realidad: los que la niegan porque es incómodo y entristece y la de los que la obvian para no afectarse en su nuevo ímpetu por emprender. Los primeros usan el desconocimiento para seguir en el sofá, los segundos para levantarse de él. En mi caso, y en el de muchos que conozco, el motivo es el segundo, pero más íntimo, más real y menos irónico.
Para poder enfrentaremos al día a día como emprendedor o como gestor de empresas lo mejor es apartarse un poco de ese panorama. Sabemos que emprender en Europa y en España especialmente es difícil, que es cosa de locos, pero también es obligatorio alejarse de la realidad durante ese proceso. Si bien se debe atender a las dificultades, los sueños deben buscarse independientemente de la basura que tengamos alrededor. No obstante una cosa es obviar la realidad y pelearse con el escenario que nos ha tocado vivir y otra es negarla técnicamente. Lo malo está y cabe denunciarlo, atenderlo y de modo estratégico utilizarlo.
Cada uno elige donde se tira al vacio. Unos acantilados son más hermosos que otros. En mi caso elijo un precipicio digital. El escenario que elijo para ello siempre es el que se engloba en la Nueva Economía. Una Nueva Economía basada en conceptos como la Economía Digital, los negocios sin ingresos, el consumo relacional, las energías sustitutivas, los patrones financieros del futuro, los nuevos espacios de inversión, los productos mejor capacitados según que países, la gestión económica en red y en lo social, la emprendeduría colectiva y cooperativa, la vinculación entre universidad y empresa, la respuesta a coste bajo de problemas reales, la creación de productos tecnológicos que solucionen cosas y en definitiva en ese tipo de mecanismo empresarial que los emprendedores son capaces de inventarse en cualquier momento, justo cuando las cosas pintan peor.
Recuerden que nos gobiernan un grupo importante de señores que jamás pagaron una nómina a nadie, que no apostaron su patrimonio en ningún proyecto y que, en el peor de los casos, el mayor riesgo que corren en su periplo político es la indigestión por mariscos. Recordemos que eso no es exclusivo de uno u otro partido, que eso es un asunto de clase. Que la mayoría de los que dirigen nuestro destino pertenecen a una estirpe de trabajadores de partido, de gestores de visa a cuenta de otros, de la comodidad del sillón de alcántara y del coche oficial. Los unos y los otros nos dieron estos lodos. Da igual, es algo genérico y universal.
Veamos, ¿el ejecutivo de Rajoy está actuando por razones objetivas y en base a que percibe un cambio de modelo socioeconómico y estructural inminente y hay que preparar el país? ¿el gobierno del PP está recortando, subiendo impuestos y desarrollando reformas de todo tipo e improvisadas por que ha decidido estimular el nuevo escenario futuro de la economía digital, innovadora, de vanguardia, aumentada e hipersocial? Lamento decir que no. Las medidas se deben exclusivamente a imperativos europeos, por miedo al colapso y al default, no por un elemento conceptual o de medidas estadistas.
Preocuparse por la crisis sistémica es de tonto a las tres. ¿Desde cuando una crisis de tipo sistémico puede afectar a España? ¡Que barbaridad! ¿No recuerdan cuando Zapatero (amigo íntimo e inseparable del otro gran enviado desde un Universo paralelo, un tal Barack) decía que eso que llamaban crisis en medio planeta aquí no dejaba de ser una “desaceleración” controlada? Pues eso, ahora tampoco va a ser para tanto. El mundo se arreglará y España no va a ser menos. Total, que cierren 1000 microempresas y PYMES al día desde principios de año es un saneamiento gradual de nuestro sistema económico. ¿Qué mejor?
Emprendedor freemium
En IDODI estamos en plena fase de creación de un escenario de apoyo y estímulo para startups. Apoyamos, internacionalizamos, acompañamos y financiamos proyectos emprendedores. Sin embargo no siempre esto último es lo primero. Yo nunca busqué dinero en un primer instante en ninguno de mis proyectos. Creo firmemente que el éxito vinculado a un crecimiento rápido es más viable cuando el bien líquido es escaso, revierte en la imaginación y en la creatividad, el logro proviene de algo más que el fondo de inversión que te apoya. Los casos de mayor valor que conozco de cerca son aquellos en los que el capital no fue el punto de inicio y eso es lo que estamos implementando.
Estos días he podido ver como está enquistado en el modelo emprendedor algún factor que no lo aleja demasiado de la cultura del subsidio. Hay quien sólo tiene una idea, un keynote interesante y muchas ganas de dar conferencias, pero su apuesta personal se deriva de la capacidad por encontrar en una “ronda de inversión” alguien que coloque la pasta. La apuesta personal, pocos son las excepciones, radica en que les “localices” capital suficiente para auto ocuparse. El capital debe llegar, pero cuando toca. No antes.
La financiación es algo determinante pero no es imprescindible. Hay otras ramas que se deben cortar. De la idea se debe pasar al plan de empresa o negocio, aceptando que ese tipo de documento ya no es como habían sido en el pasado, son dinámicos y poco dados a la estructuración densa y rígida del siglo pasado. Ahora, incluso, no son imprescindibles. ¿Qué hubiera pasado si Twitter hubiera tenido un Business plan? Que a estas alturas sería una web ruinosa a punto de cerrar, cuando resulta que adaptando los sucesos a un modelo de negocio aparecido en segunda instancia, se puede convertir en una de las empresas más rentables del planeta. Del ingreso cero y sin expectativas ha pasado al ingreso infinito factible.
Hay que tener en cuenta la fiscalidad para las nuevas empresas, especialmente con el modelo de empresario individual y todo lo que significa eso. Las formas jurídicas basadas en las nuevas formulaciones para montar negocios y las diferentes maneras de hacer estudios de mercados utilizando los entornos de Web social.
Hace tiempo que emprender está como distorsionado. Ahora que las escuelas de negocio explican como hacerlo y los gobiernos se llenan la boca del término, resulta que el modelo emprendedor no está engrasado. Hemos pasado del glamour emprendedor a la evidencia que no todo es factible. Hemos dejado a un lado que poner un negocio, fundar un proyecto era factible con una estructura innecesaria para una fase inicial gracias a un fondo de inversión que llegó porque tu proyecto era “cool” y “actual” a un momento en el que no entra un céntimo si no tienes el asunto desarrollado a punto de caramelo (para vender algo se entiende). Y ahí radica el conflicto. Muchos emprendedores aun no se han dado cuenta que algo ha cambiado: no hay un duro.
Hoy en día es normal escuchar a un emprendedor decir: “yo no me dedico a vender, yo soy un técnico”. Eso es un error terrible, un emprendedor no puede diferenciar ese perfil como si se tratara de un directivo de una multinacional. ¿Cuando se ha visto un emprendedor que no sea un vendedor de su proyecto? No es necesario apostar al rey, esperar que un director comercial externo aparezca por arte de magia, con un sueldo inasumible por un proyecto start-up y que aporte negocio. Aquí toca patearse la calle y apostar por una comunicación inteligente, a partir de ahí, quien mejor vende es el que tuvo la idea. Menos dinero y más acción, menos financiación y más perseverancia.
El proceso de crecimiento condicionará esas acciones, esas incorporaciones. Responsables de marketing y financieros, desarrolladores, diseñadores, capataces o lo que haga falta irán llegando, pero de momento, al principio, el emprendedor, si hace falta, pasa el mocho. El paso de emprendedor a empresario es algo impreciso que se produce en un momento indeterminado, pero que algo tendrá que ver con eso. Seguramente, aunque hay empresarios que no dejan de ser nunca emprendedores pues el “capital aportado” no cambia el espíritu de construir proyectos desde abajo y disfrutar viéndolos crecer.
La llave ilógica
Hace algún tiempo dije que sólo era cuestión de empezar. Suelo indicarlo así y me cuestionan por ello. No puedo decir lo contrario. Me he caído y levantado varias veces en esta vida y, me temo, por mi manera de afrontarla, me volverá a pasar. Siempre que escribo sobre “emprender y ya está” algunos lectores arremeten sobre lo enloquecido de mi argumento, de lo suicida que puede ser para muchos seguir mis consejos. Espero que, detrás de mis argumentos, se puedan distinguir los verdaderos elementos y razones que intento transmitir.
Para mí la crisis acaba cada día. Termina hoy por que no hay más remedio. Independientemente de dónde me encuentre o el territorio que esté conquistando, lo único que sé, es que no tengo más que mi propio entusiasmo. Debo ser capaz de gestionar mi anhelos. El dolor no se puede evitar, el sufrimiento si. Lo primero es una agresión, lo segundo una actitud. Tengo claro hace mucho donde nos lleva esto, los que leen este blog saben que hace muchos años que se describen uno a uno los episodios del desastre. Ahora que ya es inminente y ni Rajoy ni nadie va a evitar el dolor, yo elijo no sufrir.
Este es un país que le cuesta poner en marcha sus propias meriendas excepto si esas tienen que ver con la selección de futbol, la fórmula uno o el tenis de élite. También hay cierta capacidad de movimiento a la hora de rellenar adecuadamente los huecos de las playas levantinas. A veces me maravilla ver como, en alguna plaza, en pleno desierto laboral, cuando la conversación media en sus terrazas es “cuanto te queda a ti de paro todavía”, la gente no discute sobre “su nuevo proyecto” o “que podría hacer yo”. Lo único que transcurre entre caña y jarra es un buen plato de queso de cabra caramelizado con cebolla. Eso si que es prepararse para emprender. Menudo ejemplo para nuestros hijos.
Pero talvez todo no es culpa de la cebolla, o de la jarra, ni tan siquiera del solano que cae a partir de mayo. El pecado lo cumple el Estado que, en el caso de querer emprender, antes de empezar y haber generado un solo euro, ya te están metiendo facturas por el costado. Un notario, una sociedad limitada o aun autónomo, una legalización, una autorización, un tramite aquí otro allá y otro más allá. Diferentes administraciones y distintos collares para un mismo perro famélico que le piden correr antes de comer. Pobre animal.
Una vez superada la prueba te enfrentas a la voluntad y deseo de ofrecer empleo a más gente y hacer crecer tu proyecto. Es entonces cuando el cielo se hace pedazos y se te clavan en el corazón. Salarios con sobre costes que un emprendedor no puede aceptar, con los cargos motivados por diversas estructuras sociales asumidas como invariables y que tienen que ver con aguantar el absentismo, la baja y otras razones.
Cuando finalmente has montado una empresa, has contratado a alguien, logras el punto de equilibrio y te enfrentas al día a día de lograr financiación, clientes y reputación, se te cae encima todo el estiércol del mundo de una sola vez al descubrir que no hay un solo mecanismo legal de ayuda que sea adquirible de un modo racional. Nada de lo prometido es tal y como lo han prometido, de lo dicho, la mitad y de lo no dicho una multa.
¿Cómo vamos a emprender? La verdad es que a veces muchos de esos emprendedores valientes piensan que deberían haber escuchado detenidamente las voces que les llegaban del fondo del bar que decían “busca un curro con un sueldo fijo y déjate de montar empresuchas, pringao”. ¿Cómo vamos a tirar del carro si en lugar de poder empujarlo por un camino fácil y rectilíneo hay que pasar por una carrera de obstáculos inteligentemente dispuestos para que esta sociedad sea lo menos emprendedora posible?
Por otro lado, cuando la administración se dispone a dar ayudas se las suelta a los grandes grupos financieros e industriales y se olvida de las PYMES, autónomos y start-ups. Lo que se necesita es innovar. Carece de sentido apoyar a una gran fábrica, una gran industria, si no se fomenta a las miles de pequeñas empresas. Es un error histórico que parece consustancial con todos los gobiernos de este país gastar demasiado en estimular sectores desde arriba, en lugar de dinamizar desde abajo. Resulta que el 90% del cuerpo laboral español está en esas empresas pequeñas y en ese cuerpo de emprendedores autónomos que buscan agujeros por los que colarse. ¿Por qué no se actúa sobre esa mayoría de personal en marcha? Daría alas a quien no debe volar. Estoy completamente convencido de que es una actitud irracional e inconsciente circunscrita a la manera de entender la vida, los negocios y la voluntad natural de los individuos que se tiene en España. No es una confabulación, es que somos así.
Sin creatividad no hay escapatoria y el Estado no la fomenta. Tampoco ningún escenario educativo lo intenta. Si no se inspira a la juventud, mediante un sistema educativo que genere el deseo de crear difícilmente se conseguirá que se innove y si no se innova no hay empresa. Sin empresa nueva no hay innovación tampoco. Es un maldito pez mordiéndose la puta cola.
¿Se imaginan al estado advirtiendo a los empresarios pequeños que el modelo económico está cambiando y que ellos son fundamentales en esa transición? Yo si, pero acompañado de un montón de promesas de ayudas que no llegarán justo en el instante que las transferencias de estímulo se dirijan a las grandes corporaciones que habrán pedido amparo y protección al gobierno por un “desplome de las ventas” de su sector. ¿Recuerdan lo que pasó con el sector en el que trabajaba Vicente?
Sigo con la idea de incorporar algunos capítulos de “Contra la Cultura del Subsidio” ahora que ya ha terminado su recorrido natural para obtener un feedback directo con los que lo leyeron y los que no.



Esto lo que quiere decir es que el inversor tiene miedo a tener deuda de España y por lo tanto la paga cara pues el seguro que precisa requiere mucho más aval. En el siguiente listado podemos ver lo mismo pero para los países a los que menos miedo tiene el mismo mercado de deuda. Lo normal es que pensemos que si el inversor tiene miedo, la deuda se dispará en su rendimiento, y que cuando el gobierno tiene que acudir al mercado a colocar deuda de nuevo lo hará a un precio más caro. A un rendimiento mayor, menor inversión pública pues en gran medida el coste de avalar o rentabilizar la deuda vendida se va en los intereses y se pierde en liquidez. Aquí vemos la correlación entre mercado de 
