Marc Vidal Marc Vidal

Sociedad Aumentada

El pasado domingo mi columna en el ABC no salió en la versión digital, únicamente en versión papel. Por ello replico aquí el post que como sabéis, por exigencias del medio no puede sobrepasar una extensión determinada. Para mi gusto este tipo de artículos no permiten el análisis, son simplemente un esbozo, una pequeña línea de apertura del debate que considero que se puede mantener en el blog. Os dejo con lo que para mí va a determinar en gran medida los tiempos y los procesos en la economía productiva inmediata.

En el Logan Airport de Boston un anuncio luminoso al fondo de la terminal desde la que suelen salir los vuelos con destino a Los Ángeles dice “aumenta tus expectativas con nosotros” y aparece un teléfono inteligente desde el que se ve el rostro de un adulto y una serie de datos sobre impresionados encima de su imagen. El fotograma intenta mostrar el futuro y lo enlaza con una empresa que desarrolla aplicaciones para “smartphones”. Parecía impensable tan solo hace unos años que alguna de las startups que ahora diseminan sus programas por millones de dispositivos fueran capaces a estructurar la vida cotidiana de tanta gente. Una docena de estos engendros me simplifican la vida, la hacen más eficiente y me permiten relacionarme en lo personal y en lo profesional como hace apenas un lustro no hubiera imaginado. Mi agenda es un algoritmo inteligente que se estructura automáticamente y mis enlaces sociales se ordenan gracias a un modelo compartido que depende de este tipo de herramientas. Siempre he preferido Massachussets a California. El ecosistema inteligente en Boston sobrevuela la rentabilidad de Sillicon Valley. Es ahí donde tuve contacto por primera vez con lo que se denominaba “realidad aumentada”. Ahora estamos descubriendo como se pueden sumar expectativas personales, dispositivos con aplicaciones aumentadas y sus enlaces sociales provocando la emergencia a la superficie de un nuevo concepto: la sociedad aumentada.

El futuro premio Nobel, Lazslo Barabasi, me dijo que estamos ante una evidente “sociedad aumentada”, que en ella se cimenta todo ese valor aparentemente desorbitado de algunas empresas vinculadas a las redes sociales. Parece evidente que algo de eso está pasando con el fracaso de la salida a bolsa de Facebook por ejemplo. Sin embargo también me confesó que lo cotidiano de vivir enlazado, socializado, entre múltiples plataformas y en constante flujo bidireccional informativo, nos concedía un valor desconocido que demostraba la enorme diferencia de la “crisis” actual y cualquiera de las anteriores. Se refería a que una sociedad que es capaz de nutrirse de todos estos elementos, digerirlos con cierta tranquilidad y dinamizar su uso en planos genéricos, es una sociedad aumentada y en pleno tránsito a una nueva era. Este y otros elementos no hacen más que demostrar que vivimos el paso complejo y el ilusionante salto a un nuevo mundo, más horizontal, complejo, inteligente, abierto y humano. Es curioso ver como cada máquina que interiorizamos, nos facilita el difícil escenario de las relaciones humanas. A más tecnología, más humanidad. A más sociedad aumentada, más inteligencia compartida, más experiencia social y más oportunidad global. Vamos bien aunque a veces cueste verlo.

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Abandonar el sofá social

Ayer durante una conferencia expliqué algo que ya escribí y que comparaba el hundimiento del Titanic con la situación económica actual. Dije que alguien me comentó que vivíamos aquel preciso instante del choque del buque con el iceberg, que la tripulación informaba a los de primera que el barco en dos horas se iría al fondo del océano y que muy pocos de tercera se salvarían. Les expliqué que para mi no era así, que en realidad no había habido un golpe y una grieta. El barco se hundía pero por viejo y que eso hacía mucho más lento el hundimiento. Concretamente un lustro. Vivimos ese momento. Lo trascendental realmente es entender el valor de ese colapso. Para mí, este terrible instante de la mal llamada crisis no es una oportunidad, es la opción. Entiendo que hay que pensar mucho, más que nunca, escudriñar como hacer mejor este mundo y lograrlo. Entre todo ello destaca la obligatoriedad de saltar del barco (del sofá social) y nadar (emprender). Rechazad las ayudas, aceptad los consejos. Ignorad las subvenciones, gestionad el capital inteligente.
A pesar de la que está cayendo, en lo que llevamos de año mi equipo ha puesto en marcha cuatro startups, impulsado otra docena y apoyado la creación de un buen número más. Nada de todo ello tendría valor sino fueran proyectos de los que aprendemos cada día. En julio saldrán al mercado y a nível mundial cuatro proyectos más: Tueddy, OpenShop, Emailfy y Ebnto. Todas ellas son sueños convertidos en código binario y una carrera por ofrecer puestos de trabajo en seis países diferentes en un principio. Todo para luchar contra una pobreza que se está extendiendo por todos los rincones y esquinas. Una nueva pobreza se está inoculando en el sistema. Una nueva clase social subvencionada y soportada por herramientas privadas o religiosas que suman lo necesario para que en este país nadie se muera de hambre. Un nuevo estigma socioeconómico compuesto por familias jóvenes monoparentales, con el paro vencido, niños pequeños y con deudas de todo tipo incluyendo tarjetas y créditos al consumo que han ido inflándose con los impagos. Una sociedad que se está empobreciendo y que, en su miseria, esconde la ineficacia de los estímulos ofertados por la administración. El círculo se va cerrando y toda la metodología que planteaba recuperar un modelo consumista se muestra operativa a corto pero terrible a medio plazo. Es como recoger la mierda con la mano. Nadie reacciona.

Seguimos combustionando cuatro tipos de pobrezas. Por un lado una primera que proviene del desempleo medio. Una segunda compuesta de pobreza incipiente y que constituyen jóvenes trabajadores e inmigrantes sin contratos cuyo sueldo es tan bajo que sería un insulto llamarlos mileuristas. No alcanzan las necesidades básicas y son atendidos también en la beneficiencia. Un tercer grupo de pobres es el de la pobreza estructural formada por ancianos y viudas con pensiones ridículas. Finalmente, la cuarta tipología de pobres proviene de una capa que se compone de gente muy joven que en estos momentos ni siquiera tiene idea de lo miserables que son. Bajo el amparo de sus padres y de la sociedad del consumo en rebajas constante, sus vidas transcurren en una especia de paraíso capitalista maquillado. Son los que ya hemos definido como microburguesía low cost.

El panorama no invita a la tranquilidad. Todo lo contrario pero si a la reacción. El Estado, cobardemente, esconde la tasa de pobreza real, pero esos números van suministrando el veneno necesario para que, por mucho que se estimule la economía, cada vez haya menos masa real para que las medidas sean eficientes. A medida que pasa el tiempo hay un mayor número de personas que dependen del servicio público y cada vez menos del estímulo público. Con lo primero sobrevives, con lo segundo emprendes. En mucho de estos casos de pobreza incipiente se esconde una perversa reacción en cadena. Un ciudadano que se ve expulsado de su modelo de vida por culpa de una crisis imperceptible aparentemente, un intento de lograr ser de nuevo asalariado y un rechazo persistente del sistema por diversos motivos. El camino se tuerce y cada vez está más lejos la salida. En el caso de que considere que lo mejor es emprender, es tomar las riendas de su vida y sus proyectos, se encuentra con mil obstáculos como hemos ido viendo. Desde los legales, los culturales y los intelectuales. Incluso uno mismo no se ve capaz de saltar, pues todos los resortes y herramientas de una sociedad apalancada caen sobre ti cada vez que piensas en el modo de salir del agujero.

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Nuevo método

Rafael Garrido e Iñaki Arrola de Vitamina K, una Sociedad de Capital Riesgo que invierte en empresas de base tecnológica, me han invitado a dar una pequeña charla al final de su Vitamina Day. La verdad es que me hace especial ilusión pues conozco y aprecio especialmente a alguno de sus miembros. Lo más curioso, y eso es lo determinante para mí del nuevo modelo económico y sus nuevos métodos que vamos a protagonizar desde el mundo de las startups, es que mi circuito profesional y mi actividad emprendedora es totalmente “competencia” a la de ellos. Desde Idodi Labs invertimos en empresas de base tecnológica con alto valor de crecimiento, aportamos valor y mentoring, estimulamos la internacionalización y les proporcionamos un espacio físico donde desarrollarse plenamente. Que hoy en día una empresa o sociedad, que hace lo mismo que la tuya, te invite a clausurar su día de presentación de sus productos y que no pase nada es lo más extraordinario que puede pasar en un país donde los recelos y la sospecha siempre estaba presente. A mi modo de ver el futuro estará plagado de pactos, sumas, acuerdos y sinergia. Estoy convencido que los que ahora son “rivales” en breve serán “socios”. Yo voy a dar una charla, pero mi intención es aprender.
Pienso que en momentos como el actual sólo los que se asocien, se agrupen o se enreden alcanzarán objetivos que antes parecían simples y que ahora se antojan complejos. Vivimos tiempos de metamorfosis, de redes, vivimos modelos de relación empresarial que poco tienen que ver con el pasado. Toca aprender de todo y de todos y permitir que otros se inspiren en lo que tú haces bien. Vivamos en abierto, es más divertido. Hace un tiempo escribí de la secuoyas y el valor de las redes, de sumar, de complementarse entre iguales, considerando iguales a todos los que arriesgamos todo por un sueño llamado proyecto emprendedor.Existen muchos modelos de emprendeduría. La que me interesa a mí es la que encaja con los tiempos que me ha tocado vivir, tiempos de tecnología, de redes, de fuegos artificiales y de conversaciones. Precisamente en ese nuevo modelo digital de proyectar empresa está el de actualizar una nueva economía basada en la colaboración y en la experiencia colectiva.

Existe un árbol que ha alcanzado los 115 metros de altura. Está al norte de San Francisco y es una secuoya. La altura media de este tipo de cupresácea está cerca de los 80 metros. Son muy longevas, existe una secuoya roja de más de dos mil años que ahí está, esperando que todo cambie a su alrededor. (...) Lo más extraordinario de este tipo de árbol no es la longitud vertical que logra sino como el mecanismo que utiliza. ¿Qué profundidad deben tener las raíces de un árbol que alcanza esa tremenda altura? Cuando cuestiono esto a conocidos o en charlas públicas, las respuestas son de todo tipo. Cien metros, doscientos, cuarenta, diez, hay de todo. Sin embargo la sorpresa es general cuando descubro la gráfica que demuestra que la profundidad de las raíces de este tipo de planta es muy inferior a lo previsto. (...) Para alcanzar su altura media y su longevidad, las secuoyas son los únicos árboles capaces de enlazarse los unos a los otros hasta el punto que llegan a perder el sentido de quien es uno y quien es otro. Se han hecho pruebas de inyectar un líquido coloreado en la raíz de una de ellas ubicad en un punto concreto y esperar unos años. Tras ese tiempo se descubre como ese líquido puede detectarse en todo el bosque. (...) Ese lazo extremo entre todos permite enfrentarse a la inclemencia atmosférica aunque estén a tanta altura y tan expuestos, les permite crecer hasta una altura inconcebible por la naturaleza de un modo lógico. Estos árboles representan un modelo de gestión en equipo, global, comunitario. Si una de las secuoyas empieza a ceder, si su verticalidad se pierde por algún motivo, el bosque hace fuerza contraria durante décadas hasta que recupera el eje. Todo el conjunto de árboles ayuda a recuperar el punto de equilibrio. Es tremendamente emocionante pensar como se produce ese efecto extraordinario. Pensemos que importante es esto. Cuando una sociedad es capaz de estructurarse hasta el punto de llegar a la excelencia de grupo es porque es madura, capaz y autosuficiente como colectivo. Pensemos también que atendiendo al ejemplo de estos maravillosos seres vivos que son las secuoyas, y observando lo que pasa cuando no están en un bosque, sólo es posible alcanzar grandes alturas si están juntas, y lo más asombroso es detectar que son todas las secuoyas al unísono las que logran tales cotas. El éxito no es para una, sino para todas. Trabajar en red proporciona el valor a todos. Este proceso de emprender es clave en una sociedad enfrentada a la competitividad mal entendida. (...) Las secuoyas son una lección que como sociedad no debemos obviar. Convencer a nuestro entorno del valor de enredarse y hacerlo digitalmente en una amalgama desordenada de individuos vinculados en redes sociales complejas es la opción que nos queda.

A parte del acto de hoy, los dos días que pasaré en Madrid van a estar repletos de actividad. Mañana participaré en el Spain Startup & Investors Summit y por la noche tendré una cena que me apetece especialmente en el City Eaters. El primero tiene toda la pinta de convertirse en uno de los eventos de referencia para startups e inversores tecnológicos en España. Será los días 7 y 8 de junio en Madrid promovido por Infoempleo, Financial Communication Platforms y el IE. “Se busca que sean dos días de celebración del espíritu emprendedor y atraer a inversores a nivel internacional para que se encuentren con las startups de éxito que tenemos en España y que están buscando financiación. Por suerte algunas de las startups en las que participo han sido elegidas para hacer su presentación en el evento”. Entre los participantes destacan Ali Partovi, Mario Alonso Puig y Martín Varsavsky.

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'No es el Titanic', en el ABC

En mi columna dominical en el ABC, ayer comenté que el momento actual de la economía no puede compararse con una metáfora como el Titanic. Si bien a todas luces estamos en pleno hundimiento, que el golpe con el iceberg se ha producido, también cabría otra opción. A mi modo de ver, y supongo que es una deformación profesional de cuando me dedicaba a temas de bolsa, cuando todo el mundo apunta a una dirección, cuando el consenso general defiende una idea, yo suelo investigar la contraria. Ya viví eso de defender lo que nadie consideraba factible. Ahora tengo la impresión que unos pocos volvemos a identificar un vértice distinto a todo este entuerto. A mi modo de ver no estamos en crisis, no se hunde ningún barco, estamos cambiando de nave. Un nuevo modelo que entre todos debemos definir y no permitir que los de siempre, los que han pervertido el actual, los que se han zampado todos los bocatas de la merienda, se monten otra fiesta a costa de nuestros sueños que siguen desparramados por el suelo. El artículo decía:

La sala Club Lounge del aeropuerto de Juan Santa María de Costa Rica es un espacio pequeño y singular. No parece el típico punto de encuentro VIP de ejecutivos de empresa. Con algo de suerte, cuando llegas, puede que una banda de jazz te reciba en la puerta de embarque. Así da gusto. Un placer que acompaña al diálogo, a la conversación y a las confidencias entre viajeros. Hace unos días estuve charlando con empresarios hispanos que afrontan el reto de sobrevolar el drama europeo y vender sus productos lejos. No huyen, no escapan, sólo intentan tener la oportunidad de prosperar, de perseguir sus sueños en otros horizontes. Comentaban un símil entre el Titanic y España. Aseguraban que hemos golpeado definitivamente el iceberg. Exponían que nos quedan un par de horas para que el buque se hunda, que el barco de rescate no llegará a tiempo y que el que está cerca no atiende a las señales de SOS. Consideraban que a pesar de que todos queremos ir a popa y obviar la realidad, la aritmética es plomiza demostrando que la grieta es inmensa en el casco y que sólo los de primera tienen bote asegurado.

A mi me da que no. Mantener la teoría de que no hay colisión es difícil. Creo que ha empezado el traslado de pasajeros a otro buque, no por hundimiento del primero, sino por viejo. Vamos de un enorme vehículo marino pesado y lento, tremendamente clasista e injusto a otro más pequeño y tecnológico, menos vertical, sin camarotes reservados y con zonas de debate donde opinar todos y emprender. En mi opinión la pasarela que conduce de un navío a otro es poco segura y se mueve, requiere concentración y seguramente que alguien te ayude a cruzar. Suelo acompañar en ese paso a muchos emprendedores y empresarios que buscan en otras tierras alcanzar un nuevo entorno. Ese nuevo crucero tiene destinos internacionales, pero también representa ideas por encima de productos, usuarios por encima de clientes.

Hemos pasado del país de los parados al país de la parálisis y debemos poner remedio. La solución es la actitud y pensar que esto se hunde no ayuda, confiar en quien pilotaba el barco que golpeó con el bloque de hielo tampoco. ¡Tírate al agua, nada y sálvate tú mismo! El California viene lento, pero viene.

Y es que, como dije alguna vez, la ‘catastrofe ya no es cool‘ por mucho que unos cuantos así lo sigan defendiendo. Lo más divertido es ver como los que defienden ahora “el fin del mundo” son los que lo negaban hace apenas unos meses, los que vaticinaban el arreglo de todo este barrizal y la imposibilidad de vernos en lo que ahora es el escenario natural. Es cierto que la que aun nos queda por vivir es terrible, pero pienso que a cada uno le queda su propia aventura personal por vivir. Llevo veinte años cumpliendo mi hoja de ruta particular. No voy a dejar ahora de seguir mi propia corriente.

Estamos a las puertas de una revolución como ya lo estuvieron otros antepasados, sólo que esta vez es digital, orgánica, distribuida y global. Hace algún tiempo, al confluir diversos factores se reprodujeron sistemáticamente otros grandes cambios. La revolución industrial y tecnológica fueron grandes elementos de cambio, y  convivieron con una crisis sistémica que adelantaba una mutación real y evidente en todos los estadios de la economía. La manera de traducir aquellos cambios siempre condujo a mejores escenarios pero también con una fractura notable del propio sistema. El modelo financiero actual que se sustenta en un crecimiento del valor del dinero por encima del coste real del capital, ha provocado un desajuste insalvable a estas alturas, pero considero que más que una causa, no deja de ser una consecuencia de algo mucho más transversal y que la tecnología de la información ha acelerado, en definitiva es la gran oportunidad que unos pocos, espero que miles, sepan aprovechar para cambiar el mundo de otros muchos, espero millones.

La revolución del conocimiento surgirá del valor de las cosas y no del coste de las mismas, será el momento de las grandes factorías de ideas, de pensamientos, de dudas, de estructurar la fabricación en base a su precio esencial y no tanto al especulativo, de emprender para convertir los sueños en realidad. En esta nueva era, en este nuevo ecosistema plagado de ideas, en ese nuevo mar en el que deberemos navegar, los que antes entiendan que deben impulsarse con vientos desconocidos, los que sepan que es tiempo de veleros y no de lanchas motoras, esos sobrevivirán, crecerán y serán mucho más felices. Los que escuchen a sus mandatarios, a esos dirigentes aparentemente perdidos, a esos que cambian sus previsiones una y otra vez, los que esperen de ellos que les ayuden a sobrevolar este momento crucial de la historia sufrirán mucho más.

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Venture Days & Nights

El Instituto de Empresa llevará por primera vez su jornada de VentureDay a Colombia, esta ocasión con sede en su capital Bogotá, el próximo 28 de Junio de 2012. El evento consiste en el encuentro entre business angels o inversores y emprendedores, y cuenta ya con un número largo de ediciones en España y otros países, y significa una oportunidad para que muchos estudiantes de IE presenten sus business plan y negocios ante inversores Angel. Por esas fechas estaré por allí. El pasado año IE llevó la iniciativa a Shanghai, China, y este año tendrá luego de la celebración en Colombia se organizará también una jornada en México.

En paralelo a esa iniciativa, la firma financiera estadounidense Riverwood acaba de anunciar una convocatoria a startups latinoamericanas enfocadas a la tecnología móvil y al cloud services. Todo el mundo comenta en algunos puntos de Latinoamérica la cada vez más es evidente la intención de parte de jugadores de alto perfil por estimular a los emprendedores e innovadores de la región a que se lancen con nuevas propuestas de negocios. Con todo, levantar financiación, incluso en esos países, sigue siendo uno de los retos mayores que enfrentan los emprendedores, sobre todo si son primerizos.  A continuación os dejo con las tres palabras mágicas que pueden conjurar el éxito en esa fase inicial de emprender un negocio según la publicación América Economía

1° Pasión

Un emprendimiento es un riesgo para el emprendedor, hay que estar dispuesto a ver la idea fracasar. Pero invertir en un proyecto es más arriesgado aún, porque el inversionista no es quien tiene al final la sartén por el mango, y no va a poder estar presente para controlar cada fase de desarrollo del emprendimiento. Por eso no es sorpresa que muchos inversionistas y business angels coincidan en que “la pasión” que muestra el emprendedor es uno de los aspectos que más los convence. Casi nunca saben explicar por qué, pero de alguna manera se figuran que un emprendedor apasionado estará dispuesto a poner todo en su proyecto para sacarlo adelante. Y si ese fuego falta, si la misma persona que pide el financiamiento no parece convencida, por qué arriesgarse entonces por ella. Paul O’Toole, director ejecutivo de UDD Ventures, lo expresa con la metáfora del “soldado dispuesto a ir a la guerra. Cuando se tiene pasión por un proyecto los inversionistas estiman que no subirá la bandera blanca cuando haya un problema, sino que persistirá”. Paris L´Etraz, Director del Venture Lab de la española IE Business School, coincide con O’Toole al decir que “los business angels suelen valorar la pasión y el compromiso por la idea que demuestra el equipo”.

2° Equipo 

Excepto alguna que otra rara avis, llevar adelante un negocio es obra de un equipo, no de un humano solo. Por tanto, formar un equipo con sabiduría es una carta de triunfo. Esto significa que las competencias necesarias estén presentes, optimizadas y repartidas entre los miembros, no repetidas. Además, deben ser capaces de mostrarse unidos y cohesionados, dispuestos por igual a hacer el mismo esfuerzo por salir adelante. Esto es también un atractivo para el inversionista.  “Un proyecto con buen equipo genera ventas”, continúa O’Toole, “se requiere un grupo de personas multidisciplinario para no tener que buscar profesionales externos. Es básico contar con un programador y alguien con habilidades más comerciales. La capacidad de venta es importante porque como cualquier negocio, debe comercializarse, y si en el quipo son todos muy opacos y ténicos es posible que no tenga mucho futuro el emprendimiento. Es bueno también que existan varios puntos de vista”. Alejandro Russo, creador y comercializador de Kloof, aplicación para iPhone, y fundador de Soy Gourmet, guía de restaurantes para iPhone, confirma esta opinión y ejemplifica con su propia experiencia, “somos sólo cinco personas, cada uno tiene un rol específico y sabe qué hacer”. Mientras, Jorge A. Rodríguez, fundador de Continuum, agencia de desarrollo de software, quien recientemente levantó US$ 100 mil para su nueva startup Rhyboo, llama la atención sobre otro punto interesante, las relaciones interpersonales que se establecen entre equipo e inversionista como un elemento previo, y muy influyente, en la decisión final de aportar capital. “No he visto ningún inversionista o ángel que se decida desde la primera reunión, a no ser que seas Mark Zuckerberg o Jack Dorsey. Pero luego del tercer encuentro y el decimoquinto mail se ha establecido una relación de confianza que va más allá del proyecto. Creo que finalmente el 60% o 70% de la inversión es en el equipo o los founders”.

3° Calle

Las clásicas figuras de financiación son los bancos. Pero más de un gran negocio se ha levantado sin la necesidad de pedirle créditos a estas grandes instituciones. O de lo contrario, a veces son tantos los requerimientos que los bancos interponen entre un préstamo y el emprendedor, tales como la mayoría de edad, solvencia, posibilidad de devolución, que de plano hay que descartarlos desde el inicio. Cuando esto sucede, el emprendedor aún tiene puertas que tocar y para eso debe dejar los zapatos en la calle. En algunos casos son programas gubernamentales, en otras los amigos y familia. Pero nunca deben perderse de vista las instancias que permiten la interacción entre business angels y emprendedores. Otros emprendedores que ya han salido adelante, y por eso mismo pueden mostrar una sensibilidad especial con uno más joven, puede ser una fuente de apoyo invaluable. Vale además estar pendiente de concursos y premios que eventualmente aparecen, y quién sabe. Sin embargo, lo más importante es no quedarse esperando a que el dinero llueva o aparezca envuelto en papel de regalo en la puerta de casa. “Hay que salir a la calle a ‘buscar capital‘, el dinero está afuera. Nadie va a llegar de visita a la oficina a brindarlo”, comenta Rodríguez.

Tengo la impresión que hemos dependido demasiado tiempo de eso de “levantar capital” y nos hemos olvidado de otros modos de poner en marcha negocios. Hace unos días hablábamos de los emprendedores freemium. Dejando de lado el acrónimo y el elemento metafórico que buscaba si es cierto que algo está cambiando en el escenario de las inversiones en start-ups. De hecho hay una tendencia que prioriza la búsqueda de capital inteligente antes que la tan ansiada liquidez. En ese sentido hace unos días cayó en mis manos este artículo que lo refleja bien. La computación en la nube, los dispositivos móviles, las redes sociales y otras tecnologías de acceso rápido a Internet, están produciendo oleadas de nuevas start-ups, pero para muchas de estas jóvenes empresas, el capital riesgo es la respuesta equivocada, por lo menos al principio. Os traduzco lo que considero más relevante.

Así lo expresó un grupo de inversores y empresarios que hablaron de Microsoft en Silicon Valley en un evento patrocinado por el Club de Churchill. Con Amazon Web Services y una mirada de otras tecnologías libres o de bajo costo, la creación de empresas es más barato que nunca, por ejemplo. Como inversor, Draper Fisher Jurvetson socio de Heidi Roizen dijo que trata de convencer a la gente de lo bueno del capital riesgo, pero como profesor en Stanford trata de explicar otros puntos de vista.

Dice que “todos los estudiantes de mis clases quieren recaudar dinero y hacerlo público y les digo: ¿Estás construyendo un restaurante o un McDonald?”. Añade que “si has creado un sitio web alrededor de lo que te apasiona y ganas 25.000 US$ al mes puede ser un gran logro y un estilo de vida, pero si tras lograr 5 MM US$ de capital riesgo prepárate para darle un exit de diez veces su dinero”.

Internet permite a los empresarios innovar de formas que no son técnicas por ejemplo. (…) Los emprendedores que quieren empezar con empresas de base tecnológica deben buscar la mayor cantidad de servicios gratuitos que puedan. MacAskill, cofundador y director ejecutivo de SmugMug, un sitio web de fotos de 10 años de edad, dijo que, en su caso, el intercambio para los fotógrafos profesionales debía ser rentable por si mismo y no depender de la entrada del capital de riesgo.

En estos momentos, a medida que con mi equipo vamos aprendiendo de la experiencia, estoy convencido que a veces los proyectos son más intensos si apoyamos el modelo con algo de desarrollo tecnológico asociado, que con dinero para localizar esos ingenieros. Si somos capaces de equilibrar esas entradas de capital en el momento exacto estaremos ante succeful start-ups.

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Crea empresas, crea empleo

Ayer en unas jornadas en las que participé sobre emprendeduría, territorio e innovación empresarial, el asunto de crear empresa como valor fundamental a la hora de generar empleo estuvo presente en todo momento. Aparecieron múltiples ideas y se proyectaron diversas opciones de como se puede sobre volar este duro momento. Sin embargo mi teoría define la situación actual como un parto, no como una crisis, un nacimiento de un nuevo modelo económico y social, la génesis de una nueva dimensión incluso del concepto trabajo. Considero que se avecinan tiempos en los que, como ya detectamos, no habrá trabajo para todos, que unos pocos trabajarán mucho y de modo muy eficiente y otros no lo harán y vivirán en condiciones razonables pero sin las expectativas que el mundo competitivo y empresarial procura. Elegir donde se quiere estar, cuales son los elementos que cada uno quiere elegir serán la clave.

Hay personas que si no “trabajaran” serían mucho más “rentables” en términos culturales, filosóficos, artísticos, emocionales o vitales. Si hubiera un modo de que todo no estuviera asentado en la dictadura de lo comercial, el consumo, la eficiencia de costes y los beneficios líquidos, tal vez estaríamos construyendo una sociedad más equilibrada y capaz de gestionar las diferencias entre las personas y sus intereses. No hablo de subsidios ni de subvenciones, hablo de encaje y de aceptación de realidades. El dinero trae comodidad, tiempo, tranquilidad, pero hay individuos que eso lo cambiarían por otros términos menos estructurales. El futuro, estoy seguro que será mejor, pero no necesariamente llegará rápido. El escenario actual es duro, difícil y tremendamente complejo. Es importante en este momento ir definiendo que somos, si emprendedores o poetas, y aceptar cada uno de los condicionantes que conlleva esa decisión. Considero que una sociedad dependiente de los rescates, incapaz de entender la importancia de generar empleo y empresa, de detectar el valor real y no publicitario de los emprendedores, de atender a la llamada empresarial como sentimiento vital y no como algo “nocivo”, alejada de la comprensión del fracaso y distante del reto personal y del espíritu de sacrificio que ello conlleva, es un país, una sociedad o un colectivo empobrecido en lo moral por encima de todo, de lo económico incluso. Ser pobre en libertad individual, en capacidad para tomar las riendas de tu propia existencia es parecido a la ingesta matinal de un buen tazón de cloroformo para desayunar.

Os dejo con las propuestas que muchos emprendedores consideramos de requerimiento forzado para impulsar la creación de empresas y, por derivación, de empleo. La parte “líquida” la aporta este listado de 40 ideas, la parte “gaseosa” la espero pacientemente a medida que este nuevo mundo, esta nueva sociedad del conocimiento, este nuevo sistema socioeconómico cristalice. Tomar las riendas de tu vida es algo opcional pero para los que quieran un consejo: hacedlo, es brillante despertar cada día con un sueño por cumplir, una idea por desarrollar, un reto por concretar, y sobre todo, es tremendamente espectacular hacerlo con el estímulo de vivir mejor, más libre y aprendiendo cada día algo nuevo.

MEDIDAS GENERALES

1. Hacer de España un polo tecnológico: situar el tipo del impuesto de sociedades en un 10% para empresas tecnológicas que nazcan o vengan a nuestro país. En Irlanda, el tipo impositivo al 12,5% supuso una llegada importante de nuevas compañías y sedes corporativas de entidades en expansión hacia Europa: Google, Microsoft, Intel o eBay son algunas de las que han aterrizado en suelo irlandés. Recientemente, LinkedIn, Facebook y Zynga han decidido llevar su sede corporativa europea a Irlanda. España puede posicionarse como un hub tecnológico para las empresas de países emergentes que están llegando a Europa (Baidu, Alibaba, Tencent). Además, podemos ser sede corporativa para las firmas europeas que se expanden haca América Latina (Spotify, Ventee Privée, etcétera).

2. Creación del Chief Innovation Officer con rango de secretario de Estado y comunicación directa con Presidencia del Gobierno. Esta figura existe en otros países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá o Israel.

3. Buscar activamente las mejoras que permiten mejorar en las comparativas internacionales (Informe Doing Business del Banco Mundial, principalmente). En el último año España ha mejorado su posición en el informe del puesto 45 al 44. Sin embargo, ocupa el 133 en el apartado Starting a Business, lo que puede ser un freno para la llegada de emprendedores a nuestro país. Puede establecerse como meta gubernamental la mejora en 50 puestos en este apartado para los próximos tres años (el último año hubo una mejora de 15 posiciones). Y se puede pensar como objetivo a medio plazo la entrada en el top 10 de este ránking.

4. Potenciar la marca España como imagen de creación, innovación y emprendimiento. Fortalecer la imagen externa e interna de los emprendedores. Realizar campañas de publicidad que muestren este cambio en el posicionamiento de España. Mejorar la imagen del emprendedor en los medios de comunicación: fomentar la creación de un programa televisivo donde se valore su figura y se den oportunidades reales de financiación.

5. Considerar Internet como la palanca de crecimiento de la economía y cejar en los ataques. La Ley Sinde agiliza los procedimientos para cerrar páginas web. Por su parte, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) actúa como juez y parte porque se financia con las multas que ella misma impone (más del doble que todas las demás agencias europeas semejantes juntas).

MEDIDAS FISCALES

6. Fijar el mínimo de la cotización de la Seguridad Social de autónomos en 20 euros. En el Reino Unido el mínimo es de 10 libras al mes, que equivale a 12 euros. En España es de más de 200 euros mensuales, lo que supone una barrera a la entrada y un coste fijo no necesario para los emprendedores y autónomos. Bajando el importe mínimo se fomenta el desarrollo de un ecosistema de proveedores autónomos que puedan prestar sus servicios a las start up.

7. Devolución mensual del IVA a las start up. Una empresa recién nacida, con apenas recursos y sin clientes, tiene que dedicar el 18% de su escaso capital a financiar al Estado adelantando este pago que, con suerte, se devuelve un año después.

8. Facilitar la creación de planes de opciones con una tributación más favorable para el trabajador, que permita atraer el talento. Con nuestra legislación, un inversor paga el 21% de su plusvalía en un negocio, pero el empleado que gana dinero con un plan de opciones tiene que pagar el 47% de su beneficio.

9. Permitir que se destine en la Declaración de la Renta un porcentaje a emprendimiento. Crear una nueva casilla del 0,7% ayudaría a financiar las medidas planteadas y a promover un gran proyecto de emprendimiento público-privado.

10. Favorecer la fiscalidad de la financiación de business angels. Que se tribute como inversor personal en start up igual que los fondos de inversión, pudiendo descontar las inversiones fallidas de las plusvalías en las desinversiones con éxito, y una exención del pago de plusvalías cuando los beneficios de una venta se reinviertan en menos de doce meses en otras start up.

MEDIDAS LABORALES

11. Establecer un tope en la indemnización por despido. Fijar un número máximo de meses. Se puede establecer un número de días por año trabajado hasta los dos años y un tope de un número de meses de indemnización.

12. Considerar la previa contratación de desempleados cuando se valoren los costes del despido. En relación con la medida anterior, se puede bonificar a los emprendedores que hayan contratado a personas en paro.

13. Facilitar los trámites de contratación de talento extranjero. Start Up Chile se ha propuesto la entrada de 1.000 emprendedores desde 2010 hasta 2014. Tras una selección de los proyectos, se les facilita un visado de un año para trabajar y reciben una subvención de 40.000 dólares. El coste total del proyecto es de 40 millones de dólares en cuatro años. Start Up Spain podría llevar a cabo un plan similar, con 50 millones de euros de presupuesto. Se podrían atraer 500 start up con subvenciones de 100.000 euros por proyecto. Se podría anular la fiscalidad de estas empresas durante los dos primeros años desde su creación, así como dar facilidades para que estos emprendedores obtengan sus correspondientes visados.

OTRAS MEDIDAS

14. Mayor agilidad en la concesión de licencias para la apertura de locales. Una tramitación más sencilla, que agilice su concesión eliminaría la inseguridad jurídica que se genera con retrasos que pueden ser superiores a los quince meses.

15. Evitar la duplicación de esfuerzos entre las comunidades autónomas. Resulta imprescindible coordinar las acciones de modo unificado, de manera que no se dupliquen los recursos destinados a la generación y atracción de start up. En este sentido, la creación de una agencia al estilo de Start Up Chilefacilitaría la reducción de esfuerzos.

16. Potenciar una auténtica responsabilidad limitada de las sociedades. Las sociedades de responsabilidad limitada en España no existen salvo por el nombre. Hoy fracasar es el fin de la carrera profesional. Si va mal un negocio, no se puede montar otro. Las deudas con la Seguridad Social van contra todos los ingresos presentes y futuros.

17. Eliminar los requisitos de antigüedad a los proveedores de las administraciones públicas. Permitir que las administraciones puedan tener como proveedores a empresas de reciente creación, de modo que se sólo se tenga en cuenta la competitividad del producto.

18. Fijar como práctica de buen gobierno corporativo las compras a empresas nuevas (el 2% puede ser el umbral). Mostrar esta información como parte del Informe sobre Responsabilidad Social Corporativapodría incentivar a las compañías a llevar a cabo esta política de compras. Las del Ibex 35 podrían incluirla en sus informes anuales.

19. Permitir que los socios de una compañía sean autónomos con el 1% del capital de la entidad, en lugar del 25% actual. Hacer posible que la relación entre socios se regule libremente, como un contrato comercial, en lugar de mediante un contrato de empleo.

MEDIDAS A MEDIO PLAZO

20. Promover la continuidad de la gestión de las nuevas empresas antes de su venta, para erradicar la cultura del pelotazo.

21. Potenciar la llegada de venture capital a nuestro país y también dentro de él. Los datos en torno a esta realidad son claros: el volumen de venture capital per cápita en nuestro país es inferior a un dólar. En Israel es 142 dólares; en Estados Unidos, de 70 dólares; en Suecia, de 45 dólares; y en Noruega, de 42 dólares. Para lograrlo, se podría potenciar el programa Invierte Economía Sostenible en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), tomando como modelos los programas Yozma de Israel.

22. Fortalecer la seguridad jurídica ante los impagos. España ocupa la posición número 54 en relación a la facilidad para hacer cumplir los contratos. Como media, se dedican 515 días a resolver estas cuestiones, con 39 procesos distintos. Mejorar estas circunstancias implica reducir el riesgo que supone la actividad empresarial y, por tanto, emprendedora.

23. Facilitar la salida a bolsa de start up tecnológicas. La Administración Obama ha anunciado recientemente la limitación de los costes inherentes a la salida a bolsa de una compañía. La mayor parte del empleo de las empresas cotizadas se crea tras su entrada en este mercado.

24. Acercamiento de la universidad al mercado laboral. Una buena idea es el fomento de prácticas en empresas durante las vacaciones de verano en los estudios universitarios. Además, resulta necesaria la formación del profesorado en emprendimiento. También lo sería la combinación de pedagogía y contenido, mediante interacciones con emprendedores locales.

25. Emprender, también dentro de la empresa, es la base de la innovación. Es un buen lugar de pruebas para la innovación. Su fomento facilita la generación de potencial emprendedor y la difusión de una cultura en la que no se castiguen los errores. Los equipos multidisciplinares y los procesos de información transversales facilitan el desarrollo de emprendedores internos.

26. Desregular: por cada norma nueva, eliminar dos. Los emprendedores no quieren subvenciones ni oficinas gratis, saben que muchas veces son una pérdida de tiempo. Quieren que les dejen trabajar. No necesitan que la Administración haga más cosas, sino menos. Que se quite de en medio y no ahogue con impuestos a start up que acaban de echarse a andar y ni siquiera facturan aún.

27. Asociar fondos públicos y privados que acerquen la gestión del capital a los emprendedores. El plan Start Up America, que combina la participación público-privada, ha elevado recientemente el umbral que para la simplificación de trámites de recepción de inversiones desde los 5 millones de dólares hasta los 50 millones, manteniendo la protección del inversor.

OPORTUNIDADES

28. El emprendimiento es la única vía para salir de la crisis y el paro. Desde 1977 hasta 2005 en Estados las empresas con más de 12 meses de actividad sólo crearon empleo neto en siete años, mientras que las de nueva creación generaron tres millones netos de puestos de trabajo anuales.

29. España cuenta con tres de las mejores escuelas de negocios del mundo, lo que supone la llegada de mucho talento extranjero al país. De acuerdo con el ranking Financial Times 2011, el IESE es la primera escuela del mundo en programas abiertos de executive education, Esade es la quinta en formación a medida y el IE es la segunda escuela en másteres de finanzas (sin experiencia previa). Tanto IE como IESE están en el top 10 del Global MBA.

30. Necesidad de cambio de modelo de crecimiento económico. El basado en el sector inmobiliario está agotado. La competencia en el sector turístico cada vez es más importante. El emprendimiento se sitúa como una actividad sobre la que construir el nuevo modelo económico, para generar empleo y buscar nuevas alternativas.

31. Oportunidad: precio del suelo, oficinas vacías. En la actualidad, un exceso de inmuebles desocupados, unido a la caída en el precio inmobiliario, puede suponer una ayuda para el establecimiento de nuevas compañías en nuestro país. Según un estudio de BNP Paribas Real Estate, Valencia es la ciudad europea con más locales comerciales desocupados, Barcelona está en la novena posición y Madrid se sitúa en la undécima.

32. España tiene un vínculo grande con Latinoamérica que amplía las posibilidades del mercado. El vínculo cultural y lingüístico también es económico. Desde la década de 1990, grandes instituciones financieras y no financieras han llevado esta relación económica a cifras récord: el Santander obtiene el 44% de su beneficio en Latinoamérica, Telefónica algo más del 46%.

33. Aprovechar el tamaño de nuestro país para atraer emprendedores de otros países de Europa con mercados más pequeños. España es el quinto país más poblado de Europa, con más de 46 millones de habitantes. Es el segundo más extenso, por detrás de Francia, con 505.000 kilómetros cuadrados.

34. Hay una gran oportunidad para emprendedores extranjeros por el desfase español en innovación.Muchos proyectos e ideas nacen o llegan con años de antelación a Estados Unidos, Reino Unido o Alemania. Ejemplos como el márketing de afiliación, las herramientas de eCRM o la publicidad en Internet por vídeo demuestran que España es un buen mercado en el que importar ideas exitosas de otros lugares.

SOCIEDAD

35. Mejorar la percepción del emprendedor en la sociedad. Un 48% de los ciudadanos tiene una imagen favorable de los emprendedores. En cambio, sólo el 38% de los jóvenes cree que la sociedad tiene una imagen favorable de aquellos. Las empresas tienen mala imagen, que nos lleva a hablar de emprendedores en lugar de empresarios.

36. Potenciar la cultura del esfuerzo. Se observa una tendencia en nuestra sociedad hacia la recuperación de la cultura del esfuerzo. El eslogan más popular, establecido por el presidente de Mercadona, Juan Roig, habla de pasar de la cultura del maná a la del esfuerzo. Otros empresarios han expresado esta misma idea de formas distintas.

37. La difusión del emprendimiento en los medios de comunicación. En España, un 41% de la población cree que los medios de comunicación difunden noticias de manera frecuente sobre emprendimiento exitoso. Tan solo superamos en esta categoría a Vanuatu (Pacífico Sur), Grecia e Italia, ocupando el puesto 55 de las 58 economías sobre las que hay información disponible.

38. Educación en innovación desde la enseñanza Primaria. Potenciar las aulas digitales e incluir asignaturas ligadas a la innovación en los planes de estudio. El cien por cien de los expertos consultados coincide en afirmar que la enseñanza Primaria y Secundaria no fomentan actitudes emprendedoras, y sólo el 14% cree que la universidad proporciona una adecuada formación para la iniciativa emprendedora.

39. La aversión al riesgo en nuestro país es un lastre para el emprendimiento. Sólo el 19% de los jóvenes españoles considera que la formación que han recibido les lleva a interesarse por asumir riesgos. Apenas un 12% se considera una persona que toma riesgos. Sólo el 25% de los jóvenes se ve en el futuro dirigiendo su propio negocio, son más los que se ven trabajando para una compañía.

40. El miedo al fracaso paraliza el emprendimiento. En España, sólo 3 de cada 10 jóvenes dicen no tener miedo a ser rechazados por sus opiniones. Sólo 2,5 de cada 10 son optimistas respecto al futuro. El miedo al fracaso es el principal obstáculo de la iniciativa emprendedora para un 66% de los jóvenes.

 

 

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Marc Vidal Marc Vidal

'Hola soy Google' en ABC

Ayer publiqué mi columna en ABC como cada semana. En esta ocasión trato el tema de como se gestionan los equipos y las contrataciones en Google como ejemplo de como no lo hacemos en Europa. Sin querer demonizar modelos o santificar procesos, y poniendo de ejemplo mi reciente experiencia con algunos directivos de California y del Sillicon Valley o Boston, he procurado abrir el debate acerca de una realidad cada vez más evidente y que se confiere a la realidad empresarial de nuestros tiempos. Una idea vale más que su ejecución. Entenderlo es fundamental para ver el cambio de socioeconómico que nos invade y que algunos llaman crisis.

En la vida hay dos llamadas que soñaba recibir. La primera: “¡corre ven, he roto aguas!” y la segunda, algo más sofisticada sería: “¡hola, soy Google!”. En distinto momento recibí las dos. Está claro que llegar a desarrollar algo que le pueda interesar al gigante de Mountain View no es sencillo y, a parte de una gran dosis de esfuerzo, tienes que tener algo de suerte. De todo lo que aprendí en ese tiempo me quedo con el nuevo valor del término “ocupación”. Estamos ante una retorcida escala que proporciona la contratación de ideas y de las personas que las contienen. Se contrata el tiempo en el que se piensa, no en el que se “ejecuta”.

Gracias a esta generosa experiencia localizada entre California y Massachussets pude descubrir que la economía digital permite atender con eficiencia el valor de emprender ideas y aportar crecimiento a medio plazo. Está pasando en USA y podría pasar en Europa. Aprender emprendiendo y emprender aprendiendo no dejan de ser las características principales de las “startups” que cada día nacen. De ellas es el futuro en los países que apuesten por el valor añadido, los sectores complementarios (aportación de ideas a cualquier industria o servicio) o lasociedad de conocimiento (razonable y constructivo). Las ideas no sólo son ideas, son la textura con la que se modelan las cosas justo antes de que sean reales. Afrontemos las ideas como resultado de la experiencia. ¿Qué pasa si sumáramos esa destreza que otorga la veteranía con la irreverencia del idealismo joven emprendedor?

Hoy en día, si con cincuenta años te quedas en paro, es probable que no vuelvas a trabajar por cuenta ajena en la vida. Más de la mitad de los jóvenes españoles no trabaja. Nadie les contrata por más del salario de un esclavo. Millones de experimentados profesionales se desangran en las colas de empleo. Estimulemos la suma, dinamicemos la fusión de voluntad, desesperación y sueños. Hagámoslo por nuestra cuenta y dejemos de desayunar cloroformo. Recordemos que nadie les regalo nada a los segundos en su día y nadie va a regalarles ya nada a los segundos. Regalémonos un sueño común y posible todos.

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Marc Vidal Marc Vidal

Más hipersociales

Mañana en Mijas daré una conferencia donde analizaremos los desafios que, desde el punto de vista emprendedor, tiene Andalucía y, por derivación, toda España. A mi modo de ver, una sociedad aletargada por culpa de no entender el cambio de modelo y sistema en el que estamos, que seguimos llamando crisis cuando no tiene nada que ver con ella y por eso se sufre especialmente, es una sociedad que pierde la oportunidad histórica de subirse a un tren que no sabemos si volverá a pasar. En concreto su título es “the crisis is over, welcome to new economy”.
Hace unos años visité Málaga, de hecho toda Andalucía, en una gira de conferencias y estoy deseando volver a saludar a muchos amigos y emprendedores que por allí se quedaron y de los que sé están haciendo cosas interesantes y de gran éxito aunque no trascienda en los medios tradicionales. Recuerdo como cuando la crisis se negaba, en aquellos años, en las charlas que di intenté detallar lo que, por desgracia, luego sucedió. En aquella ocasión comenté que no estábamos en una crisis económica tradicional, sino que entrábamos en una crisis de valores. La crisis económica ya finalizó y lo que vivimos es una nueva etapa, un proceso sofisticado que nos conduce a una gran velocidad hacia un nuevo modelo económico. La rotura del sistema financiero fue una consecuencia y no una causa. El conjunto de quiebras en cadena de todos los elementos que componen la compleja amalgama de la economía global son el resultado de un vencimiento a corto de la economía tradicional. Ahora estamos en la antesala de una Nueva Economía que se rige por otros parámetros mucho más digitales, socializados e invisibles. La nueva era del mercado obliga a las empresas a buscar otros escenarios donde desarrollarse y crecer. Una vía es la internacionalización y de eso hablaré esta vez. La nueva economía es digital, inteligentemente colectiva y globalmente internacional. Vivimos tiempos apasionantes e intentaré describir algunas de las claves de lo que se viene a llamar la hipersociedad. En tiempos en que algunos bancos y políticos decidan como organizan ‘legalmente’ el robo al que asistimos, el resto debemos abstraernos y saber que, alejándonos de sus miserias y sus indecentes discursos para indigentes intelectuales, lo que venga vendrá de nuestro esfuerzo e identificación de que hay un mundo mejor por construir entre todos. Los emprendedores debemos liderar ese nuevo escenario.

En esta vida hay ciertas cosas que van irremediablemente unidas: el dolor de estómago y la manzanilla, Paris Hilton y la progresiva pérdida de fe en el ser humano, la política y la incapacidad, el título de enseñanza secundaria y la incultura supina, la televisión ideológica y el aburrimiento, el hombre del tiempo y los mapas, el deportivo descapotable y el simio que lo conduce, la cuarentena y elimplante de silicona, la plaza de Catalunya  y los niños dando por culo con la pelota, las elecciones y las obras, el final de las elecciones y el final de las obras, la ineptitud y la oficina de atención al ciudadano, la desesperación y la pagina Web de RENFE y los aeropuertos con la humillación.

También van juntos el verano y las moscas, la fiesta mayor y el derroche, la radio objetiva y el silencio, yo y las conclusiones más tontas, un nudista y su bicicleta, una advertencia y su amenaza, la política de promoción local y la esterilidad, las mayorías absolutas y la falta de debate, la gestión pública y el retraso tecnológico, la autocomplacencia y los concejales, el divorcio y los cuernos, la anorexia y la moda, el espíritu emprendedor español y el vacío más absoluto, el dinero y la felicidad, los relojes y el tiempo, las pesadillas y el insomnio, la amistad y su cuidado, las matemáticas y Pitágoras, las decisiones arbitrarias y el responsable de vía pública de tu pueblo, la prensa subvencionada y el gasto público selectivo e Internet y el porno.

Los binomios que he enumerado pueden parecer resultado de la generalización, pero la estadística también lo es y nos la tomamos muy en serio. Por ejemplo, sería absurdo decir que los jóvenes son una tribu que solamente piensa en masturbarse, en tenderse en el sofá y en meterse de todo por la nariz. Como también lo sería asegurar que están sanos como manzanas y que todos tienen una habitación dedicada en exclusiva la lectura, a buscar la paz espiritual y a diseñar su microempresa.

Seguramente el término medio sea el idóneo para todas las comparaciones, sin embargo, ¿innovación y emprender no deberían de ir juntos? ¿Son los emprendedores los gestores del cambio a partir de un valor por la innovación que se les presupone?

Innovar hoy en día es algo muy complicado, ya nada está limitado como en el pasado. Antes alguien que se ponía en marcha, primero estudiaba, luego trabajaba y al jubilarse se dedicaba al ocio. Ahora eso ha cambiado, primero se jubila, luego aprende y finalmente trabaja. O incluso de otro modo, primero trabaja, luego aprende y al final se jubila, para volver a trabajar más tarde o estudiar, vete tú a saber.

El cambio de orden si afecta el producto. Es muy distinto. Por eso ahora decir que una cosa va ligada a la otra no es tan evidente, pero si sabemos que muchos de esos procesos están generando un verdadero valor innovador.

Hay ejemplos que demuestran lo que digo, pero, me quedo con uno denominado modelo de “ecoinnovación”. Concretamente uno que Gunter Pauli cita como experiencia de calado social en la isla canaria de El Hierro. Pauli “fue capaz de movilizar más de cien millones de euros en un año con recursos naturales como el viento, la marea o la agricultura”. Ahora mismo, cuenta que a partir de ese proyecto, surgieron 19 proyectos capaces de generar trescientos empleos. Pero como siempre pasa en un país donde emprender es pecado, se mantiene el escaso interés por este nuevo modelo.

Gunter Pauli es alguien admirable. Recomiendo descubrirlo a través de sus libros, de sus videos o de sus aventuras explicadas por otros. Sus libros se escriben en España muchas veces y lo curioso es que, en lugar de editarse aquí, se traducen en China y Corea prioritariamente. De hecho si quieres uno de sus últimos textos debes pedirlo en húngaro como más cercano. Este hombre dice cosas como esta: “cuando se toma café sólo se aprovecha el 0,2% de un grano de café, nadie presta atención al otro 99,8%”. Con él, en Colombia se producen hongos tropicales a menor precio y con más calidad que los chinos y nadie lo destaca, siendo uno de los elementos farmacológicos más potentes y efectivos contra múltiples acepciones y enfermedades cutáneas”.

Si estás por Málaga o cerca de Mijas, apúntate y nos vemos.

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Marc Vidal Marc Vidal

Emprender en común

Se me ocurren tres maneras de pensar: hacerlo sólo, juntos o en común. En la primera opción sólo podemos esperar la evolución de la propia idea y que ésta algún día se torne en genial. La segunda es la manera básica de hacerlo por la que un colectivo de personas piensan y evolucionan un conjunto de ideas para transformar otra de manera global, pero complementándose, todas ellas de manera lineal y en el mismo tiempo. La tercera es la más interesante de todas y la más eficiente, la más concreta y conectada con los factores de la economía digital o de los patrones de la Nueva Economía. Hablo de pensar en común, de manera que una idea se conforme transversal e integralmente entre un grupo de personas y de máquinas. Se puede pensar en común de manera asíncrona (en diferentes momentos) y/o de modo aterritorial (desde múltiples lugares). Esto sólo es factible en el día de hoy gracias a las herramientas colaborativas digitales. Aprovechemos ese elemento para emprender en grupo, no lo dejemos pasar, es parte de esta nueva oportunidad.
Recuerden que no hay un modo mejor de empezar el día que con una nueva idea. Por eso, como siempre, hoy me he levantado con el firme propósito de convertir en realidad una más. Hoy no quiero que nadie me frene, tengo una idea nueva. Algo que estoy seguro va a revolucionar el mundo, la vida de la gente y convertirá este valle de lágrimas en algo extremadamente agradable. Es una idea más, una de tantas. Una idea que me mueve, me levanta de la cama y muscula mi espíritu emprendedor. Como siempre, cuando llegue el café, esa utopía se rebajará como un cortado y se asentará en el territorio de las cosas pendientes de análisis. Y así será. Esa gran idea, la que sea, se convertirá en un modelo de negocio o no, pero seguro que será motivo de debate, reuniones y estudios por parte de algunos locos más que me rodean todos los días. Me encanta rodearme de locos soñadores, son más creativos.

Eso es seguro, tengo claro que sólo no estaré. Emprender, como muchas otras cosas, es más divertido si lo haces en grupo. Me maravilla el proceso metálico que rodea su cimentación. Cuando las ideas se amontonan y se comparten, en un restaurante, en un bar o en el gimnasio, donde sea, se complementan y eso es fascinante desde todos sus vértices. Los que hemos puesto en marcha algún proyecto y lo hemos hecho rodeados de amigos, socios o inversores implicados sabemos lo extraordinario del camino a seguir. Cuando pasan unos meses, aquella idea inicial se convierte en algo radicalmente distinta aunque mantenga el tronco conceptual del principio. Es tremendo mirar hacia atrás y ver como mutan las grandes ideas hasta el punto que la inicial parece una idea penosa comparada con la resultante.

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Marc Vidal Marc Vidal

De necesidades y retos

El pasado domingo, en mi columna del ABC, relaté una conversación con un “lustra botas“ colombiano acerca de lo importante que es creer en los sueños más que en los vehículos que los contienen.  Concretamente decía que la última vez que estuve frente a uno de estos confesores del día a día aeronáutico me dijo que “el problema de España era su falta de ideas”. Le cuestioné ¿de donde sacaba semejante conclusión? Su respuesta tuvo el aliento de la experiencia: “ustedes solo piensan en el avión, no en volar. Sin darle mayor importancia, el bueno de Eduardo continuó con su trabajo, sin tener conciencia de que había dado en el clavo del problema. Lo que escribí en esos días tiene mucho que ver en el como debemos ver eso de “emprender”. Tiene que ver con ilusionarse y con no errar en el objetivo. Es cierto que todo está crudo y que es más fácil poner en marcha negocios en tiempos de vacas gordas pero siempre hay quien se pone en marcha en contra de las probabilidades. Esos son los que me interesan, los que cambian el mundo. Sin apenas opciones, a veces aparecen los más intrépidos, esos que consideran que una crisis es un grato escenario pues limpiará de ineficiencia su entorno. Ese es el grado máximo de la confianza en sus propias aptitudes. Está claro que quienes toman ese camino son lo más fresco del panorama laboral en el que se mueve nuestra actualidad.
Sin embargo no todo es el ADN. No todo está gravado en la biología de las personas. Hay motivos diferenciados para emprender. Por un lado los que ven una oportunidad, pero también los que lo hacen por necesidad. Cuando no hay ninguna otra opción y todo queda a expensas de si tú mismo pones en marcha un proyecto, eso poco o nada tiene que ver con lo innato y pasa a ser la consecuencia. Retos

En Colombia o Perú, por citar algunos países, la emprendeduría es muy alta, los niveles de activación de negocios es de las más importantes del mundo. Se debe a que no hay prestaciones por desempleo prácticamente y el microcomercio es una opción laboral de autoempleo que cualquiera puede afrontar. Hay miles de paradas de mil productos. Son idénticos aparentemente los unos a los otros, todos parecen vender lo mismo, pero no es así. Ciertamente es la manera que tienen en esos países por salir de la exclusión, no hay otro modo. Lo curioso, como decía, es descubrir como de un día para otro, una parada que vendía hasta ayer mismo diferentes divertimentos fritos y publicaciones diversas, incluye en su catálogo algún nuevo servicio como la plastificación de documentos.

Es a partir de esa innovación e inversión, que consigue la atención de nuevos potenciales clientes.
Es muy destacable ver como algunos de los ejecutivos que han ido cayendo al lodazal del paro en los países de occidente, han tardado de media un mes en iniciar un nuevo proyecto, mientras que los trabajadores de esas mismas empresas, muchos de ellos, apuran el subsidio. El estudio que fijaba este dato pertenece a la propia administración y reseñaba la diferente actitud ante el mismo problema. Está claro que la cantidad obtenida por la paga por desempleo está en una de las implicaciones de dicha diferencia pero es significativo. Si el directivo ve mermada su capacidad adquisitiva hasta en un tercio o más en cuanto se queda en paro, el trabajador de escala inferior puede prácticamente quedarse en un estadio muy similar.

Podemos decir que el ADN del emprendedor no es tan claro ni evidente. Ponemos en marcha proyectos por otros motivos, atendemos en base a otros factores. Ahora bien, si las crisis generan oportunidades o no está por ver, pero que algunos de esos nuevos emprendedores que han afrontado la crisis como oportunidad si entran en el listado de los que han descubierto su aptitud y su innata voluntad por emprender.

Un emprendedor “de nacimiento” verá en una recesión como esta el momento ideal. Como el zapatero que detectó una necesidad en Africa, el que acomete una empresa en estos momentos ve un campo por abonar. Es cierto que hay compañías que han abandonado por necesidad o por estrategia algunos nichos de negocio que ahora podrían ser ocupados por otras mucho más eficientes por un tema de tamaño, pero las pymes y sus emprendedores suelen ser más directas en algunos modelos de gestión que una gran compañía que tiene que atender modelos productivos a gran escala. Los emprendedores siempre están en crisis al fin y al cabo, es su estado natural para afrontar cada día el reto de aprender.

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Marc Vidal Marc Vidal

Pisando a fondo

Llegué ayer del viaje casi mensual a América y ya tenemos mil cosas que hacer por aquí. Aunque la verdad es que el contraste entre el tono “emprendedor y estimulante“ de Miami, Bogotá, Panamá, Quito o Santiago de Chile es muy intenso con el de esta parte del mundo, donde todo es “periodistas” que acaban de descubrir lo “rentable” de “catastrofizar” su columna,  huelgas que se van sucediendo o debates estériles sobre como enfrentarse a los recortes de turno, yo seguiré intentando trasladar mi manera de ver eso que llamo “tomar las riendas de tu propia vida” y que tanto tiene que ver con “identificar negocios viables, innovar y arriesgar”. Os dejo con algunas de las conferencias y charlas en las que voy a participar en los próximos días antes de regresar a Estados Unidos y Latinoamérica.
Seguimos preparando las conferencias de los #nanoemprendedores y un tour muy interesantes por una decena de provincias españolas para ayudar a convertir pymes en multinacionales a bajo coste y de un modo eficaz y rápido y que daremos en septiembre. Mi equipo ha decidido que no es momento de levantar el pie. Hay mucho que hacer y ahora más que nunca estamos en tiempos de “empujar con pasión”. Vivir en Londres no te aleja, todo lo contrario. Así lo estoy viviendo y así os lo quiero transmitir. ¡Pisando a fondo!

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Marc Vidal Marc Vidal

Comparativa emprendedora

Hoy me preguntaban en una de las televisiones en castellano que se emiten en USA en que se diferenciaba un emprendedor europeo de un norteamericano. La verad es que se me ocurrió hablar en términos generales no tanto de como se emprende sino de como se percibe la realidad. Les hablé del soldado invencible. Al volver al hotel pensé en rebuscar mis definiciones de como se emprende en medio mundo. Hay lugares que desarrollan modelos de crecimiento vinculados a la emprendeduría tecnológica y otros que deconstruyen esos escenarios. Veamos a cual pertenecemos con el viaje que hoy os propongo y que tiene su origen en escritos ya publiqué en otro momento pero que siguen siendo actuales y, espero, útiles.
Hace unos años, durante una entrega de premios en México, compartí mesa con un emprendedor. Sin decir su nombre es posible que muchos sepan quien es. Se trataba de alguien que en un momento determinado decidió invertir todo su capital disponible a una sola carta. Nacido en San Carlos, California, tenía el gen del emprendedor en su sangre. Rompiendo los cánones establecidos se compró un hotel abandonado en una de las zonas más peligrosas de San Francisco. En menos de una década disponía de una cadena de medio centenar de hoteles, tres mil empleados, restaurantes, zonas de ocio y una facturación de 200 millones de euros anual.

Se llama Chip Conley, conocido por un libro que habla de las normas que considera imprescindibles para ser emprendedor.  En su libro expone que el éxito empresarial se esconde la mayoría de las veces tras la acción contraria a la tradicional, a la que se espera de ti o la que el Estado ha establecido como lógica. Habla de rebeldía y de modificación de normas, de afrontar la cultura norteamericana con valor y espíritu de las generaciones que se enfrentan a sus retos diarios sin contar con la administración. Este tipo compró un motel de encuentros para parejas infieles y lo convirtió en el principio de su imperio. ¿Cómo se hace eso? ¿Qué despierta esa necesidad? Hay países que están especialmente diseñados para ello o bien, están construidos bajo esa dinámica. Los Estados Unidos son uno de ellos.

Cuando un emprendedor decide disfrutar la vida a partir de crear una oportunidad para emprender se dice que es norteamericano. Suelen tener esa concepción de la empresa y del proyecto. Hay de todo, claro está, conozco casos muy cercanos de mujeres que abandonaron su país y se vinieron a España precisamente para no vivir bajo esa presión. En los Estados Unidos la lección es el fracaso. Nunca se sale derrotado de una batalla aunque se pierda, es una nueva lección, una herida que cicatriza y que enseña. Todo lo contrario que aquí. Los americanos que emprenden un nuevo proyecto buscan diferentes caminos pero todos responden a un tronco común: crear clientes fanáticos, comprometerse con la calidad y el servicio, incorporar al rendimiento a los colaboradores y el riesgo como gasolina.

Cuando hablamos de Estados Unidos debemos casi incluir el Reino Unido. El modelo de emprendeduría se parece excepto en lo tecnológico, pero si en la variable existencial de sus protagonistas. Mientras que en países más mediterráneos como el nuestro hay cierta tendencia a que el fracaso determine para siempre la aventura empresarial, en esos otros pasa lo contrario. Aquí el error estigmatiza, allí proporciona valor añadido.

En Estados Unidos o el Reino Unido los créditos a emprendedores son mucho más sencillos de obtener, no las ayudas, sino la implicación privada en esos asuntos. Si los solicitantes han tenido algún fracaso, éste se examina y se concluye, independientemente del hecho mismo de haber cerrado un negocio, si es factible el nuevo proyecto. Se valora la experiencia de alguien que, no habiendo triunfado en un intento anterior, vuelve a probar con otra idea.

Un detalle curioso: si te suscribes a barackobama.com recibirás un montón de mails sobre las actividades del Presidente americano. Si observas el asunto, verás que cuando se refieren a cuestiones económicas o de negocios, el asunto es “President Obama means business”, lo que se puede traducir de dos formas: “El presidente Obama habla en serio” o literalmente “El presidente Obama significa negocio”. Si en España el asunto del correo en cuestión fuera parecido, ¿qué creen que pondría? ¿”negocio” o “en serio”?

En el Reino Unido, como en Estados Unidos y Japón, lo que caracteriza su economía es el libre mercado en todas sus consecuencias. En ese trasfondo conceptual el gobierno británico, a través de su Secretaria de Comercio e Inversión creó en 2003 un interesante programa, el GEP: Programa Global de Emprendimiento (GLOBAL ENTREPRENEUR PROGRAMME). Sería un programa más, entre tantos, que crean a nivel gubernamental: ayudas, herramientas, contactos y red, pero tiene una característica fundamental, que sabe aprovechar el legado colonial británico.

El GEP fue creado en el año 2003 y su finalidad es la creación de empresas sostenibles modelo star-up que utilicen al Reino Unido como base estratégica para su expansión internacional. Las ayudas también se focalizan para el desarrollo de talentos emprendedores extranjeros en el Reino Unido. La India es el primer país en donde el GEP se ha lanzado, ya que tenían presente la gran cantidad de talentos emprendedores en ese país. La gracia de esto, es que ayudan al emprendedor indio a acercarse paulatinamente a las redes de inversionistas en el Reino Unido y a construir un negocio global.

Planean encontrar a gente con potenciales ideas excepcionales, que ganen su confianza y después les proporcionaran la orientación en todos los aspectos para la creación de su negocio en el Reino Unido sea un éxito rotundo y utilicen a Reino Unido como una plataforma de lanzamiento mundial. Facilitar la entrada de emprendedores con el GEP,  permitirá estipular un marco de referencia para el ingreso de los innovadores extranjeros a Reino Unido que es acompañado de un programa migratorio altamente experto, de hecho son dos programas con garantías para la inmigración.

Además, el asesoramiento también será proporcionado en factores personales como la ubicación de sus nuevos hogares, escuelas para los niños etc. Es decir, que se selecciona a emprendedores altamente cualificados, que puedan establecerse en el R.U y que a más puedan mantenerse sin ayuda de fondos públicos y que se puedan financiar ellos mismos, eso si, se les pone en contacto con un potente red de business angels.

Curiosamente, la Unión Europea está atacando sus programas de incentivación emprendedora  a partir de los programas Erasmus. Tal vez sea el mecanismo idóneo para levantar del taburete ociosos a miles de jóvenes que se toman el final del ciclo educativo como un fin de fiesta lisérgico en lugar de un espacio de activación personal y profesional.

En el 2009 la UE a través de un programa ERASMUS, inició un programa Erasmus de intercambio para emprendedores, basado, en parte en el modelo business angels, en el que el estudiante realiza un stage de 1 a 6 meses con un empresario “acogedor”.  Se trata de poner en contacto a nuevos emprendedores con emprendedores  experimentados. El emparejamiento de emprendedores con empresarios del país receptor se lleva a cabo con la ayuda de 100 organizaciones intermediarias especializadas en servicios de apoyo a la empresa (Cámaras de Comercio, Incubadoras de empresas, Centros de Start-Up, etc.) repartidas por toda la UE.

En gran medida, si algo caracteriza el escenario de occidente es que el fracaso es un incentivo. Intentar es consustancial con el error y el error con el intento. Si no se lanza uno a buscar sus sueños, aunque duela, nunca se alcanzarán. Hay países que premian esa dedicación, ese arriesgado tránsito entre lo más difícil.

En España es todo lo contrario. Si lo intentas y va mal, se acabó. Cuesta mucho resarcirse. Se logra con mucho aval externo, ocultando los fracasos y esperando que los éxitos venideros permitan entrar en un ciclo de confianza crediticia. Terrible puesto que se pierde el gigantesco valor que proporcionaría en una sociedad en crisis de emprendeduría que muchos de los que ahora ya tienen experiencia en montar negocios, y en sus peligros y dificultades, volvieran a intentarlo. No lo hace y perdemos ese gran activo.

Otro modelo completamente distinto es el francés. La crisis alienta el espíritu emprendedor, eso está claro. Para ello es necesario en algunos países que la Administración allane el camino simplificando papeleo y costes para que los ciudadanos puedan convertirse en sus propios empresarios.

En Francia, la combinación de ambos factores ha conllevado un auténtico boom de emprendedores, una de las claves de que la recesión se haya visto más amortiguada al otro lado de los Pirineos. Está claro que los emprendedores pueden ayudar a una salida de la crisis de tipo inesperado y valorable.

Desde 2009 el Gobierno francés no para de lanzar iniciativas para promover el emprendimiento, de todo tipo y con verdadero alcance sobre la sociedad. Un país que aparentemente vive adormecido por la ayuda pública, sale a la calle en cinco minutos si algo no les parece bien. Sus derechos sociales alcanzados durante mucho tiempo de lucha se han convertido en aliados más que en problemas. Ahora están asumiendo que la crisis reduce algunos de esos modelos de uso y cobertura pero, al contrario de lo esperado, está emergiendo una generación de emprendedores de todo tipo y condición que aprovechan un modelo subsidiario como motor de cambio. Parece una extraña incoherencia pero no lo es. He vivido en Francia y puedo asegurar que las incoherencias en Francia son de lo más coherentes.

Los paquetes de medidas adoptadas sobre la emprendeduría en Francia giran alrededor de una nueva ley, según la cual, los emprendedores franceses podrán tener su patrimonio a salvo en caso de que fracase su empresa y si el cierre no esté motivado por una negligencia en la gestión. Para ello, se pueden inscribir en un Registro específico los bienes afectos a la actividad empresarial que, en caso de quiebra, serán con los que responderán a las deudas contraídas. Esta nueva ley equiparará el nivel de responsabilidad del emprendedor individual al que disfrutan los emprendedores que operan a través de una sociedad mercantil. La ley entrará en vigor en enero del 2011.

Como esta hay otras. Diferentes acciones dirigidas desde la decisión política que va más allá del subsidio o del estímulo puramente líquido. Ataca al problema, al meollo. Para alguien que arriesga todo su patrimonio en una apuesta empresarial como hace un emprendedor, cualquier apoyo encaminado a salvaguardar su histórico económico es un gran soporte. En 2009 los franceses crearon más de medio millón de empresas frente a las poco más de 300.000 puestas en marcha en el 2008.

Algo que es habitual comparar entre España y el resto del mundo es el método de puesta legal de cualquier proyecto empresarial. Mientras que en nuestro país eso se puede hacer eterno, el trámite administrativo de creación de empresas para emprendedores en Francia se ha simplificado a un solo formulario, que se puede rellenar por Internet en tres minutos. Hay un pago simplificado de las cotizaciones sociales y del IRPF, lo que ha supuesto un avance revolucionario en la economía privada francesa.

En el país galo, el comercio y los servicios son los sectores que más han aprovechado este cambio legal, aunque se ha experimentado una importante progresión en la educación, el arte y los espectáculos, los servicios de atención a la persona, la información y la comunicación. La Agencia para la Creación de Empresas de Francia detectó un crecimiento superior al 135% en estas áreas. Curiosamente todo lo contrario a lo que pasa en España que está estrechando a muy pocos nichos esa apuesta por la empresa propia. Mientras que otros países diversifican las pequeñas acciones privadas, aquí más de la mitad de los proyectos que se abrieron en los últimos seis meses tienen que ver con los servicios Web o la prestación digital. Aunque a primera vista parece que eso es un síntoma de la modernización empresarial y de sector en España, bien puede ser también un mal síntoma si no somos capaces de estructurar negocio y emprendeduría en todo el arco productivo.

Mientras que en Francia aumentan los nuevos negocios por encima de la destrucción de empresas, en España sucede todo lo contrario. En lo que llevamos de año, en este país más de diez mil autónomos desisten en sus proyectos cada mes. Esto pasa por diversas cosas, pero sobretodo por un clima social y empresarial vinculado a una moral plana y anestesiada de nuestra sociedad. Eso lo veremos en el próximo capítulo.

Otros países que afrontan de manera distinta a nosotros el modelo de emprendeduría y acción social en todo su conjunto son Alemania y Japón. Obviamente no voy a analizar país por país, sino más bien modelos nacionales que puedan ser canon o patrón de otros.

Si atendemos al modelo alemán veremos que en lo administrativo los esfuerzos han ido encaminados a reducir la fricción a la hora de montar un negocio. Allí, por ley, una empresa debe estar disponible en dos días. Eso ayuda a que grupos de emprendedores sin grandes recursos y mucha prisa puedan adoptar sus modelos de negocio con mucha más facilidad. Sin embargo el cambio en Alemania con respecto a otros entornos es que ese proceso está liderado por un cóctel informal de capital riesgo, proyectos audaces y charlas de bar. Las conversaciones ahora en algunos centros de desarrollo tecnológico de las principales ciudades alemanas gira en torno al número de usuarios únicos y de audiencias digitales. En España es cierto que hay una efervescencia en ese sentido pero parece responder más a una salida calculada a la imposibilidad de montar negocios con infraestructura compleja y que la digitalización de todo permite reducir costos e implementar el teletrabajo como sistema inicial. Luego ya se verá. En Alemania nada es improvisado. La burbuja puntocom también se cebó allí hace una década y lo saben bien.

Al contrario de lo que pasa por estos lares, los patrocinios son mucho más heterogéneos. Son muchas las empresas que están dispuestas a apoyar proyectos y a emprendedores en sus eventos o en sus productos más radicales. Aquí eso sólo pueden llevarlo a cabo las grandes empresas de siempre, coaccionando el desarrollo de nuevas iniciativas a las del gusto del patrocinador, y este siempre acaba siendo el mismo. El resultado: poca variedad emprendedora.

Leí a Rodolfo Carpintier en cierta ocasión describir ese modelo de apoyo a la emprendeduría digital. Se trataba de que un grupo de emprendedores alemanes que se habían hecho de oro gracias a Internet se organizaran en Berlín fundamentalmente para apoyar como Business Angels a otros emprendedores germanos. El resultado fue impresionante y algunos de esos apoyos se han convertido en verdaderas multinacionales que operan en medio mundo.

Se debe decir que, guardando la diferencia, precisamente están intentando lo mismo en España. Hay decenas de encuentros, citas, reuniones, clusters, que dinamizan los mecanismos que permitirán ayudar a emprendedores noveles a triunfar. Todavía la diferencia entre países, y eso lo conozco bien, es cuando el apoyo limita el territorio. Me explico, mientras que el inversor o angel empieza a examinar tu proyecto y se toma unos días o semanas para analizar la viabilidad de entrar en tu empresa, en España te impone muchas veces “focalizar en este país y luego ya veremos si salimos fuera”, en Alemania eso es completamente al revés. La filosofía y el valor emprendedor de los alemanes va directamente ligado a su voluntad por exportar. Ser la primera potencia exportadora del mundo es algo que se lleva en el modelo estructural y el emprendedor lo sabe, por ello afronta sus proyectos en ese sentido.

En términos generales, podemos decir que hay países que la emprendeduría es un estado de ánimo. Algo que va en paralelo a la manera de afrontar la vida. El caso es que no siempre ese “estado” es el que esperamos o creemos. Hay mucho tópico que viajando se curan. En Estados Unidos es evidente que lideran lo de ponerse manos a la obra, en Alemania su voluntad de exportar, en Francia la de salir de la crisis y en otros países el enfrentamiento al cloroformo social se interpreta de muchos modos.

En otros países distantes como Japón, el culto del trabajo es muy distinto. La competitividad se “educa” ya en la escuela, así como a ser un buen trabajador, fiel, y como no a ser un buen empresario. En Japón, enseñan a sus estudiantes a ser empresarios, proporcionándoles implícitamente las habilidades para ser buenos empleados, situación que no resulta a la inversa, ya que un buen empresario, trabajará en una empresa con mentalidad de negocio, aportando acciones creativas, emprendedoras, de cambio y buscando aprender para iniciar su propio negocio, en cambio un empleado, trabajará siempre sujeto a las órdenes de sus superiores, dedicándose a hacer lo que le manden. No tiene desarrollada una mentalidad de empresario. En las escuelas japonesas se enseñan conceptos como el “ser buena persona”, la honestidad, la puntualidad y la disciplina…todo regido por un principio fundamental: el respeto (los padres, a los mayores, a les jefes…)

Japón es un país muy pequeño, pero tiene 124 millones de habitantes. Ahí tuvieron su origen los diez bancos más grandes del mundo, cuentan con el índice educativo y de longevidad más alto del mundo, tiene los índices de criminalidad más bajos del mundo y su Producto Interno Bruto equivale al de Alemania, Francia e Inglaterra juntos. La mentalidad del japonés es “Ganar-Ganar”: Si gana la empresa con mi trabajo, ganaré yo en sueldo.

No es una sociedad ideal, ni mucho menos. Sin datos reales, se estima que puede haber unos 100.000 hikikomoris. Son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos. Este tipo de problemas se centran (aunque bien, no son exclusivos) en las clases media-alta y alta, donde el joven posee cuarto propio, lo cual es considerado un lujo en Japón. La palabra japonesa hikikomori significa aislamiento en español. Mientras que algunas personas sienten presión por parte del mundo exterior, y padecen agorafobia, un hikikomori reacciona con un completo aislamiento social para evitar toda la presión exterior. Podríamos decir que están larvando una sociedad muerta, una generación perdida como la que nosotros estamos ya digiriendo.

Pero hablar de emprender en el mundo en un capítulo resumido es como querer novelar la historia de la humanidad. Obviamente es un tema en si mismo, pero como lo que busco es comparar hechos anecdóticos que muestran el crítico estado en el que se encuentra nuestra sociedad y sus valores de arranque vital, con algunas pinceladas nos bastará.

Hablemos de África. No puedo dejar de referirme a los zapateros del principio de este libro. El continente negro es muy complejo en su composición obviamente y eso lo hace tremendamente atractivo. Sus gentes son muy distintas en cada una de las zonas que artificialmente dividieron los europeos hace ya algún tiempo. Hablar de países es difícil, puesto que muchos de ellos no responden a una verdadera frontera étnica, social o cultural. Tampoco en lo empresarial.

Lo que me fascina de este continente desconocido es ver como se ponen en marcha. Observar y analizar el método de emprendeduría que están gestando los africanos permite entender muchos de sus condicionantes. Muchos de los elementos que aquí nos son distantes podrían ser claves para el éxito en Europa por ejemplo.

Todo tipo de industrias cubren el arco empresarial africano. La perspectiva de que África es el escenario básico de la caridad y la ayuda internacional es errónea. Si observamos con detenimiento descubrimos un motor social potente que cree en si mismo. Hay de todo, pero África está despertando mientras una gran parte del mundo se va durmiendo. Las oportunidades de negocio recorren de punta a punta el continente. Cruzando selvas y desiertos, los africanos han afrontado con decisión el siglo XXI. En Zimbawe, en Ruanda, en el Congo y en el sur del Sudán están floreciendo nuevos negocios a la sombra de la violencia y el desgaste de las dictaduras siniestras que les han atenazado durante tanto tiempo. Si esos países tan dañados por su historia reciente están poniendo las bases para emprender su propio destino económico que no estará pasando en el resto de estados que ocultan una gran oportunidad. Sin llegar al detalle, cabe saber que en Africa todo es difícil y esa es su oportunidad. Superar las barreras se ha convertido en el mayor motor de superación de una sociedad harta de vivir de la beneficencia. Que distinto punto de vista de lo que vivimos en otros puntos del planeta incluido nuestro país, donde las dificultades se han convertido en el verdadero motor de solicitud de ayudas asistenciales y de subsidios familiares.

Si en África emprender es un gesto de supervivencia donde los llamados “cheetah” (guepardos) viven en un mundo de hipopótamos y logran crecer, en otros países del tercer mundo pasa parecido. En países como Kenia, al igual que en Bolivia, la economía de mercado no es ni capitalista ni socialista, lo que las asemeja es que fusionan a partir de las tradiciones tribales keniata o bolivarianas respectivamente.

La emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. En países como Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y en general el conjunto de todos ellos poseen un principio activo común: la falta de prestaciones sociales suficientes dinamiza la economía de guerrilla, esa en la que se mueven estos microemprendedores todos los días. No hay ayudas a la puesta en marcha de negocios, no hay gestión dirigida y subvencionada pero el crecimiento de todos ellos, a la sombra de la caída de los imperios occidentales, los llamados núcleos emergentes americanos como Chile o Brasil principalmente están girando hacia todo un nuevo escenario que acepta el capital externo como soporte a la oportunidad de emprender.

Panamá, Costa Rica y toda Centroamérica responde también a ese principio de aprovechar cualquier resquicio que proporcione una oportunidad. La necesidad impide que nadie se duerma en el sofá social. Esa es la gran diferencia y la oportunidad que nos ofrecen desde allí.

En el Cono Sur y en todo el sur de América incluyendo incluso México pero algo de reticencias, la exposición a los debates económicos mundiales es escasa para los que quieren poner en marcha proyectos. Es un placer tratar con aquellos que todo el día están arrancando proyectos por modestos que sean. Otra cosa es querer emprender con ellos. La verdad es que implementar negocio en esta parte del mundo tiene grandes dificultades y aunque también supone retos en lo personal y en lo profesional, lo más destacable es el conocimiento de un nuevo escenario para desarrollar proyectos.

La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, Chile, por ejemplo, creció al 7,1% en mayo de 2010. Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know howacabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América del Sur.

Como catalán he visto una sociedad, la catalana, dejar de ser líder y referente en su entorno inmediato, la he visto perder la aureola de ejemplo en temas de emprendeduría y de capacidad económica. He podido sufrir la reducción a la mínima expresión la hipotética superioridad argumental que se le presuponía a una tierra de oportunidad y de empuje. Conozco bien, por tanto, el tono que tiene la decadencia. Como catalán que ha vivido la destrucción de una clase emprendedora capaz de afrontar retos que la administración era imposible que pusiera en marcha. El Liceu, la autopista del Mediterráneo y tantos proyectos que en otras décadas tuvo que partir del impulso y el presupuesto privado. Ahora cuando la sociedad catalana se reúne para afrontar un proyecto nuevo, lo primero que se cuestiona es “cuanto nos aportará la administración”.

El GEM es una organización académica, no gubernamental, que elabora varios informes anuales sobre la actividad emprendedora. Esta organización se inició en 1999 como un partnership entre la London Business School y el Babson College. Ahora se extiende por 56 países, con la colaboración de escuelas de negocios y universidades de todo el mundo. A través del Global Entrepreneurship Monitor descubrimos que España es la sociedad número 40 más emprendedora de una selección de 66. Por delante hay países del centro y sur de América, algún africano y varios asiáticos. De Europa tamién hay que nos supera. Que le vamos a hacer. Es un síntoma de un desánimo estructural, de una patología social y de un clima empresarial.

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Economía, Sociedad Marc Vidal Economía, Sociedad Marc Vidal

Cronología de una catarsis

Sigo por tierras lejanas. Cada vez son más los clientes y amigos que piden que les ayudemos a salir del complicado escenario español y buscar nuevos horizontes para sus negocios. Aunque la mayoría lo hacen empujados por la necesidad y no tanto por una estrategia estructural si es cierto que es una buena opción si se hace de manera bien organizada y consultada. El número de emprendedores y empresarios que deciden ponerse en marcha en territorios distantes aumenta desde hace años y a ritmo cada vez más acelerado. Mucho ha llovido desde que aquí habláramos sobre quiebras bancarias, cierres de empresas y aumento de paro que multiplicarían por cinco los que había entonces.

Viviremos tiempos de millones de parados, de huelgas y de altercados en las calles. Los policías se esconderán, los ciudadanos buenos serán atacados para silenciarlos y los emprendedores sólo emprenderán la huida. No vienen tiempos de coyuntura, es una crisis sistémica. Muchos querrán llamarla crisis durante mucho tiempo, pero otros, los que aquí seguiremos, sabremos mucho antes que los demás que eso no será una crisis sino un cambio rotundo de modelo social y económico. Espero equivocarme en lo que interpreto y no me atrevo a escribir. Un país que verá caer bancos, que se disfrazaran con fusiones o con lo que sea pero que al final en 2013 o 2014 o incluso después todos tendremos que pagar. En esta Era de la avaricia, el horizonte se nos presenta oscuro. Durante tres o cuatro años pintarán bastos. Los españoles han saqueado su país, cuya realidad económica vive bajo un estado lisérgico permanente.

Los efectos de este tripi gigante acabaron y ahora, la política y sus actores, deberán gestionar el enorme chasco. El sueño ha acabado y el despertar es como una garrafa de agua helada. Ningún político fue lo suficientemente suicida como para avisar de lo que se avecinaba pues hubiera certificado su derrota electoral. ¿Quién iba a votar a alguien que garantizaba la mayor crisis económica de los últimos cincuenta años y sus recortes y subidas de impuestos sin compasión? Que alguien les explique que no es una crisis. Que es hora de liderar un nuevo mundo. Y se lo advertimos, la cosa se puso más fea en los circuitos bancarios, en los ayuntamientos y sus derivados. Hoy todo eso es ya una evidencia y el peso de lo cotidiano es tan alto que no podemos ni respirar a pesar de que me rebelo contra todo ese malestar tatuado de manera transversal y espero poder retomar mi espíritu optimista y trasladárselo a mis socios, colaboradores, amigos y clientes.

No todo será malo. En muchos casos, la estrechez resultante provocará que algunos servicios que hasta la fecha se hacían sin mesura, deban adaptarse a los nuevos y gélidos tiempos. Las corporaciones municipales que quieran apostar por un valor en el servicio público deberán modificar sus objetivos si estos son faraónicos o desmedidos. Procurarán, los que puedan, atender exactamente a las necesidades de sus vecinos. El entendimiento por mancomunidades será uno de los efectos inmediatos a esta nueva situación. Algunas poblaciones que ahora no puedan afrontar la construcción, por ejemplo, de un polideportivo de según que dimensiones o coste de mantenimiento, podrán asociarse con otras para afrontar el proyecto con garantías de uso y equilibrio económico. Esto es diferente, duro y poco electoral pero no habrá otro remedio. Lo bueno que conlleva es que el dinero público deba invertirse de un modo mucho más eficiente.

Aun recuerdo la noche de hace un año en la que hablé con un buen amigo que vivía en aquel entonces en Grecia y que dirigía una de las empresas más importantes de Tesalónika. Me decía: “ahora me dedico, tras desayunar en casa de mi madre, a tirarle piedras a cualquier coche oficial que pase frente a mi”. Me dijo que así era hacía tiempo, que lo ejecutaba en equipo y rodeado de parados y embargados cada día durante cuatro o cinco horas.  Unos días después publiqué algo que me confesaba otro amigo. Este era directivo de una entidad financiera española y decía que “si la gente supiera la verdadera liquidez que tiene el sistema no se lo creería”. Y a todo eso, hace un año, un 15M, la gente salió a la calle y se habló mucho de ello. Algunos regresaron a sus ordenadores, otros a sus reuniones de barrio y la mayoría a un limbo líquido donde se regeneran las pasiones.

El asunto es grave, ahora lo dicen todos los medios. Mucho más tarde de lo que hubiera sido de agradecer. Tal vez, con algo de tiempo, la gente podría haberse buscado la vida y no estar ahora en este barrizal cada vez más siniestro. Seguimos dando vueltas al mismo circuito y ese ahora ya es un cortocircuito que evidencia la majestuosa incompetencia de cuantos nos han dirigido en las últimas décadas y de cuantos se creyeron que la bonanza sobre la especulación no tiene fin. Lo que vivimos es un robo organizado en concepto de socializar las pérdidas y legalizado por la subida de impuestos que no estamos preparados para soportarla ni en el tiempo previsto, ni en la intensidad prometida, y menos para compaginar un crecimiento económico que pueda salvar todo esto a medio plazo. Por mucho que hagamos, el agujero es tan profundo y oscuro que nos engulle inapelablemente. Les pasó a irlandeses, griegos y portugueses y nos va a pasar a nosotros, a los italianos, belgas y derivados. En ese planteamiento de incerteza dramática hay que poner los tacos y preparar el punto de partida. Un nuevo mundo, una nueva oportunidad.

Esto lo escribo, peleando y arriesgando mi patrimonio otra vez, mirando desde las nubes el majestuoso Océano Pacífico, pensando lo lejos que queda todo, incluido mi hijo de casi siete años y recordando sus palabras en Viber: “papá, ¿cuándo terminará la crisis mundial?”. Le he respondido: “hoy”. Esto termina cuando a cada uno de nosotros se nos meta el gusano obsceno de la rabia, de la revolución personal y de las ganas de tomar las riendas de nuestra propia vida. “Me da igual lo que digan que harán por mí, yo sé lo que yo voy a hacer: emprender”.

Que no nos engañen más. Que le digan a todos que no tienen la más remota idea de cómo desmontar ahora el desastre que han organizado. Primero vertiendo dinero sin reparo, ahora retirando los estímulos, luego acelerando la modificación del sistema financiero, luego salvaguardándolo, primero hablando de reformas, luego de impuestos. Que acepten que el desastre es de tal calibre que no hay por donde cogerlo. Yo ya no cuento con ello y por eso me lo monto yo mismo y me lo organizo a mi manera, esperando el fracaso ilusionadamente.

La sociedad que no arriesga, no avanza. Hoy en día el valor de equivocarse parece un síntoma de final irrecuperable, cuando debería ser todo lo contrario. Sólo se hace gigante aquel liliputiense capaz de acumular errores. Un buen empresario no lo es hasta que no ha fracasado alguna vez. En Estados Unidos ese valor prevalece en cada proyecto que sus ciudadanos ponen en marcha. No hay fracaso malo, sólo hay oportunidad fallida. Hay más. En nuestro país y en algunos de nuestro entorno inmediato entrar en default es sinónimo de imposibilidad de poder afrontar otro reto emprendedor en tu vida. Las catalogaciones contra el histórico crediticio te amputan todas las opciones. Ese es uno de los motivos por los que, poco a poco, hemos ido deconstruyendo una sociedad que en su momento estuvo llena de vida.

Por mucho que nos llueva el mensaje a mi no me cuadra tanto discurso emprendedor. Los que ahora hablan de todo eso no son más que los creadores de tanta miseria prefabricada y tanta burguesía de plástico donde se esconde la escasa capacidad para emprender estratégicamente en muchos puntos de la vieja Europa, de producir competitivamente y de activar los pocos recursos que ya quedan en planes de estímulo que generen un nuevo modelo de crecimiento. Y en eso estamos cuando a uno se le quiebran las piernas pensando en sus ahorros, esos que tanto costaron reunir y que en gran medida dependen de “la buena gestión” de los que no vieron o negaron la que se avecinaba. ¡Menudos como para dejarles a sus merced nuestro capital!

Que obliguen a algún banco a digerir en sus balances a una caja con una agujero bíblico, no ayuda mucho a que el sistema cure sus deficiencias. Que se avance la creación de un banco malo no ayuda demasiado. ¿Alguien puede confiar a estas alturas que un banco repleto de basura financiera va a ayudar a que la realidad se convierta en algo mejor? ¿Alguien cree que tomar todos los activos tóxicos de la banca española y convertirlos automáticamente en los activos de una entidad de resguardo lo soluciona todo? ¿Nos toman por estúpidos? El banco malo se compone de las cosas que nadie va a pagar, de las deudas que se deben eliminar en los balances que evidenciarían quiebras y fallidas técnicas en algunas entidades. El gap es que se confía demasiado en que algún día alguien querrá esos activos malos. Si eso no pasa en un tiempo prudencial, la hostia será soberana y todos tendremos que refinanciar el macro agujero.

Foto: Reuters

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Marc Vidal Marc Vidal

Fondos cotizados (ETFs)

Como continuación al artículo de “Aviso a navegantes”, esta semana te cuento “lo que no te dirá tu Banco”, con el objetivo de proporcionaros más elementos de juicio acerca de productos de inversión comercializados de forma agresiva por los bancos respecto a otros menos conocidos, precisamente porque los bancos no los anuncian. No los publicitan por una razón muy sencilla: tienen comisiones muy bajas y no les son tan rentables.
La primera diferencia entre los productos de inversión tradicionalmente más conocidos y los otros menos conocidos salta a la vista: los primeros suelen ser muy rentables para los bancos, mientras que los segundos son, sin excepción, poco rentables para los bancos. Aunque un inversor puede tener razones fundadas para escoger un producto del primer tipo, esta decisión debe tomarla conscientemente en función de sus propios intereses, no los del banco, ni dejar nunca que el banco decida por él. Nuestra intención es que esta serie de artículos sea de ayuda a los inversores a la hora de tomar decisiones informadas sobre los productos de inversión utilizados para gestionar y proteger sus ahorros.

Los ETF, o fondos cotizados, son fondos de inversión con la particularidad de que cotizan en la bolsa de valores igual que una acción, pudiéndose comprar y vender a lo largo de una sesión al precio existente en cada momento sin necesidad de esperar al cierre del mercado para conocer el valor liquidativo al que se hace la suscripción/reembolso del mismo. Son conocidos por sus siglas en inglés ETF (Exchange-Traded Funds).

El objetivo de los fondos cotizados es reproducir un determinado índice bursátil o de renta fija, y sus participaciones están admitidas a negociación en bolsas de valores. Los fondos cotizados son semejantes a los fondos índice, diferenciándose de éstos en que permiten la adquisición o venta de la participación no sólo una vez al día, sino durante todo el período diario de negociación en la correspondiente bolsa de valores. Por lo tanto, las participaciones de los fondos de inversión cotizados negocian en mercados bursátiles electrónicos en tiempo real, en las mismas condiciones que se aplican a cualquier otro valor cotizado. Desde mi punto de vista, existen tres diferencias fundamentales entre los ETFs y los fondos de inversión de gran importancia para los clientes particulares. Veámoslas brevemente

Los ETFs no están sujetos a gestión activa. Esto es, el gestor tiene sólo una misión: reproducir el comportamiento del índice de referencia vinculado al ETF específico de que se trate. Las compraventas tienen lugar únicamente cuando son estrictamente necesarias para alcanzar dicho objetivo, por ejemplo, cuando una nueva acción o bono entra o sale del índice de referencia. El gestor del ETF no introduce ajustes en la cartera por ningún otro motivo, y nunca intenta generar ganancias o pérdidas superiores a las del índice de referencia mediante la compra de más o menos cantidad de cualquier acción o bono que la que reproduce su peso correspondiente en dicho índice. Tampoco puede incluir en la cartera activos diferentes a los que forman parte del índice. En suma, los ETFs son instrumentos pasivos, ideales para aquellos inversores que, como el que suscribe, están convencidos de que la enorme mayoría de los gestores no proporcionan valor añadido a largo plazo a la cartera mediante su gestión activa, es decir, no alcanzan el objetivo de superar al índice de referencia mediante el trading o el análisis fundamental de los ratios financieros de las empresas cotizadas.

Como las compañías gestoras que emiten los ETFs no necesitan emplear en su mantenimiento a equipos de gestores de fondos y analistas, la comisión de gestión típica de un ETF es muy inferior a la de un fondo de inversión tipo, que suele situarse en el rango 1,5-2,25% anual Por ser instrumentos de uso común por parte de los grandes inversores institucionales, los ETFs están sujetos a una fuerte presión competitiva. Así, un ETF que no consiga su objetivo básico de reproducir adecuadamente su índice de referencia, o que intente cobrar una tarifa de gestión superior a las de la competencia se encontrará rápidamente fuera de mercado. En consecuencia, las comisiones de gestión de los ETFs se sitúan normalmente entre 0.25 y 0.50% anual como máxima.

Finalmente, aunque desde el punto de vista jurídico los ETFs son fondos de inversión, su tratamiento fiscal es idéntico al de las acciones, esto es, no está permitido realizar traspasos entre ETFs sin peaje fiscal, como ocurre con los fondos de inversión clásicos. Aunque a primera vista esto puede parecer una gran desventaja, en mi opinión este factor no es importante, excepto en el caso inusual de inversores con una cartera existente de fondos con grandes ganancias latentes de capital que no estén interesados en realizar para proceder a la compra de un ETF. Para los inversores que no se encuentren en una situación tan envidiable, es mucho más ventajoso pagar impuestos sobre las plusvalías que pagar año tras año las elevadas comisiones de gestión de los fondos de inversión tradicionales, entre 1% y 2% del valor total de la cartera, con independencia de que existan beneficios o pérdidas, latentes o realizadas. En mi experiencia, para la mayoría de los inversores el mecanismo de los traspasos actúa en realidad como una trampa, ya que promueve la conservación en cartera de fondos de inversión caros e ineficiente, dejando al inversor cautivo ante el temor de abandonar la jaula dorada de la ley de traspasos. Ello es especialmente verdad ya que está demostrado en la práctica que la inmensa mayoría de los fondos de inversión siguen intencionadamente una política de inversiones basada en ponderar los acciones o bonos en cartera de tal forma que asemeje cuanto pueda sea posible su índice de referencia, en lugar de asumir los riesgos inherentes a una verdadera inversión activa, realmente independiente de la composición del índice. Esta forma de invertir, conocida con el sobrenombre de “índice en la sombra”, es una de las muchas prácticas deficientes de la industria de gestión de activos, ya que los ETFs permiten reproducir los índices, y por consiguiente alcanzar sus mismos resultados de una forma consistente y a un precio muy inferior.

En resumen, a la vista de sus ventajas y sus reducidos costes, los ETFs son una herramienta disruptora con capacidad para plantear una seria amenaza al muy lucrativo negocio de los fondos de inversión. Por esta razón, con notables excepciones como Renta4 Banco o el Banco Inversis, muy pocos bancos hacen el menor esfuerzo por informar a sus clientes sobre los ETFs como alternativa a los fondos de inversión. Confío en que este artículo contribuya a dar a conocer las ventajas que ofrecen los ETFs, uno de los principales instrumentos de inversión que recomiendo. La próxima entrega de esta serie de artículos se centrará en analizar cómo usar ETFs en estrategias simples, demostradas y basadas en principios reglamentados a fin de ofrecer alternativas eficientes y de bajo coste a los programas de carteras gestionadas, típicamente caros, que ofrecen los bancos en su empeño permanente por incrementar sus ingresos a costa de los ahorros de sus sufridos clientes.

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Marc Vidal Marc Vidal

Un destino, no un precipicio

Hoy tres aviones. Todo para buscar un camino. Presentando propuestas de internacionalización para pymes españolas pienso en lo mucho que se puede hacer y no se hace. Por miedo, por desconocimiento o por malos consejeros. Desde que iniciamos este camino, más de un centenar de pymes españolas, italianas y portuguesas ya han iniciado sus operaciones en el exterior. Les decimos que de pymes han pasado a multinacionales. Vender un poco más para contrarrestar la caída de consumo y el aumento de impuestos. Cuando nos preguntan ¿y si nos equivocamos y no sale bien? Benjamin Franklin dijo en cierta ocasión que “él no se había equivocado nunca, lo que pasaba es que había tenido 10.000 ideas que no funcionaron. Edison aseguraba que “cada una de las 200 bombillas que no funcionaron le enseñaron algo que probó en el siguiente intento”. Habitualmente se subestima la importancia del intento, del fracaso, del error. Sobretodo cuando, equivocarse puede ser la única manera de empezar.
Tener un sueño y hacer todo lo posible por llevarlo a cabo no tiene precio, es gratificante por el mero hecho de recorrer el camino. Una vez, al iniciar una intervención en un congreso para emprendedores, comuniqué a los asistentes que les regalaba cien mil euros. Les pregunté que harían con ellos. Unos dijeron viajar (muchos), otros pagar la hipoteca (bastantes), un par pagársela a sus padres (que buenos hijos), una docena meterlo en el banco (los que no me han leído nunca), pero la mayoría dijo que “montar un negocio”. Obviamente el público de ese evento no era representativo de la sociedad española, pero estaría bien que así fuera. E

Conozco un tipo que es un emprendedor desde los 16 años. Algo que aunque especial, no parece extraordinario sino fuera porque ahora factura más de 40 millones de euros al año fabricando mil productos distintos, pero que empezó empapelando pisos. Decía, “los que quieran seguirme que vengan, algunos no pensamos parar. Se refería a empezar una obra, la que fuera, no importaba. Si era una piscina, un mueble o un bar musical. A veces me comenta lo difícil que es emprender en España, pero sobretodo recalca lo difícil que es emprender siendo español. Son cosas distintas. El europeo tiene una manera muy particular de entender la ayuda. Espera el mantel, los platos y los cubiertos puestos, la cena en camino y la tele puesta. Antes, dice mi amigo, no era así. Se esperaba poco, se iba uno a buscar todo y si la cena estaba por hacer se ponía a hacerla.

Hay de todo en este reino complejo, pero no me negarán que cuando alguien monta un negocio aquí lo primero que se plantea es “donde puede obtener alguna ayuda o subvención”. No digo que no se precise, de hecho es una de las cosas que considero apropiadas de otros lugares que si apuestan ciertamente (y no de boquilla) por la emprendeduría. El problema es que ese es el elemento central del principio de la actividad para muchos portadores de powerpoints. No se puede iniciar un proyecto que quieres vender como “el de tu vida” sin apostar apenas nada y esperando que te lo ponga todo un “Business Angel”, un inversor incauto o una administración protectora. Sigo pensando en aquello del emprendedor freemium.

La mayoría de la gente, sin darse cuenta, continúa esperando que el Estado los identifique como ciudadanos débiles, les reduzca su criterio individual, les conceda una plaza en la incubadora social, les muestre las ayudas posibles, les conceda soporte y les recorte libertades. Al depender de más ayudas, el ciudadano cada vez tiene menos opciones de autogestión. El emprendedor debe salir de ese circuito viciado y vicioso y olvidarse por un momento de todo ese barrizal y afrontar sus retos con lo dispuesto. La cultura asociada a las ayudas “de partida finalista” se acerca en gran medida a la del subsidio.

Obviamente, que la administración se haya decidido por el subsidio en lugar de por las políticas activas para estimular la acción durante mucho tiempo, ha resultado lo que vivimos ahora: una sociedad adormecida y apoltronada incapaz de rebelarse de manera eficiente. Es responsable de esa apatía toda la sociedad por derivación. Que gran invento este de tener a todo el mundo esperando el rescate (nunca mejor dicho). Pensemos en una metáfora de las que me gustan, las ambientadas en el desierto:

Imaginemos un desierto. Dos ciudadanos anónimos esperan hace horas que alguien los saque de ahí. Si el tiempo pasa y nada ocurre seguramente morirán. Uno de ellos empieza a andar. No hay dirección concreta ni plan. Sólo intuición y valor. El otro espera que llegue un helicóptero. ¿Quién tiene opciones de salvarse? Quien se queda esperando no molesta. Si llega o no el helicóptero es indiferente. El otro, el que busca un oasis es un ciudadano complejo, incómodo, activo y pertinaz. Eso molesta mucho.

Mañana tomaré dos vuelos más dispuesto a, como dije ayer, a buscar caminos desconocidos, aprender de todo y de todos. Cada vez son menos los porrazos por inexperiencia. Son muchos los consultores de mi empresa que dan apoyo a mi trabajo y muchos los países que respeto del modo más íntimo y sincero para poder trabajar honestamente con ellos. Hace mucho que me esfuerzo en despertar con música extraordinaria y palabras maravillosas para que me ayuden a seguir viendo a lo lejos un destino y no un precipicio. Decía Littlewood: “si no nos perdemos nunca, no encontraremos otros caminos

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Marc Vidal Marc Vidal

Discúlpeme, pero...

En el 2009 la UE a través de un programa vinculado al Seventh Growth Program inició un proyecto tipo Erasmus pero en el que en lugar de estudiantes lo que se intercambiaba era emprendedores. En ese programa en el que el estudiante emprendedor realizaba un stage de 1 a 6 meses con un empresario “acogedor” se generaban escenarios empresariales de tipo tecnológico en su mayoría pero también se pudo contemplar otro tipo de sueños más analógicos.  Se trataba de poner en contacto a nuevos emprendedores con emprendedores experimentados. El emparejamiento de emprendedores con empresarios del país receptor se llevaba a cabo con la ayuda de casi un centenar de organizaciones intermediarias especializadas en servicios de apoyo a la empresa (Cámaras de Comercio, Incubadoras de empresas, Centros de StartUps, etc.) repartidas por toda la UE.
En gran medida, si algo caracteriza el escenario de occidente y anglosajón especialmente es que el fracaso es un incentivo. Intentar es consustancial con el error y el error con el intento. Si no se lanza uno a buscar sus sueños, aunque duela, nunca se alcanzarán. Hay países que premian esa dedicación, ese arriesgado tránsito entre lo más difícil. Otros lo castigan y de manera severa.

En España si lo intentas y va mal, se acabó. Bueno, no del todo, pero si es muy duro levantar cabeza. Cuesta mucho resarcirse. Se logra con mucho aval externo, ocultando los fracasos y esperando que los éxitos venideros permitan entrar en un ciclo de confianza crediticia. Terrible puesto que se pierde el gigantesco valor que proporcionaría en una sociedad en crisis de emprendeduría que muchos de los que ahora ya tienen experiencia en montar negocios, y en sus peligros y dificultades, volvieran a intentarlo. No lo hace y perdemos ese gran activo. A veces uno parece que debe pedir excusas por haberlo intentado arriesgando todo lo que tenía y, cuando salió mal, encima todo te empuja casi a pedir perdón. Discúlpeme pues fracasé, pero le aseguro que aprendí una barbaridad para equivocarme mucho mejor la próxima vez.

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Marc Vidal Marc Vidal

Divisas y dirigentes

Hoy Luis Benguerel nos vuelve a poner sus gráficos y sus cifras innegables para que entendamos donde nos lleva este casino de las divisas y sus fiestas organizadas. Nos advierte del proceso en el que se encuentra la batalla y se atreve a decirnos a que moneda debemos apostar. Luis es uno de los mejores gestores de activos que conozco y por eso está en este espacio cada dos semanas iluminándonos.

Estos días Barcelona esta sitiada. Hay quien dice que tenemos la mayor concentración de carteristas de guante blanco de la historia pues el BCE ha convocado su cumbre para estos días en la Ciudad Condal. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid hablaré de divisas. En ese sentido tan solo daré una pincelada sobre las éstas y lo haré a título de observador de los mercados desde hace 12 años. Tengo la impresión que vivimos un momento interesante, pues el mundo de las divisas, posiblemente, sea uno de los mas difíciles, complicados y rebuscados de todos. Es el que más rápido se mueve, donde no tan solo una divisa refleja la economía de un país, también se ve afectada por intereses de otros países diversos.

Ahora estamos en plena guerra de divisas dicen. Llevamos años escudando que es el fin del euro por ejemplo. Básicamente nos lo repite la prensa británica constantemente. Ahora bien, lo que el mercado refleja es únicamente esa

enorme batalla de divisas para aprovechar los resquicios de una crisis que todo lo que toca lo destruye o lo hace gigante dependiendo del bando en el que te pilla.  Vemos en este gráfico como en el cambio euro-dólar estamos muy lejos desde los mínimos que vimos de la moneda europea en fechas de su creación. Podemos ver en el yen-dólar todo lo contrario pues está en máximos.

Básicamente solo se refleja la política de dólar pues a Estados Unidos  ya le va bien un US$ débil para poder importar a precios mas baratos mientras que a Japón eso le esta haciendo mucho daño. Su economía recibe el castigo pues sus productos cuestan muchísimo más en el exterior que otros de la competencia global.

¿Como nos afecta todo esto a los europeos? ¿es el  “el fin del euro”? El hecho de que se impriman US$ sin ningún control afecta a las materias primas (alimentación, minerales carburantes, etc…) que cotizan en US$. Esos dólares prestados a  la banco a tipos del casi 0% y que son utilizados para mover y hacer subir esos mercados, para sacar un mayor rendimiento y para generar un alto grado de especulación, suelen desactivar el módulo de defensa por sentido común de estes centenario modelo de inversion. Este asunto afecta directamente nuestro poder adquisitivo.

En la situación actual que vive Europa, que decidió reducir la deuda como fuera y al precio que fuese, deberíamos tener un euro mas flojo y más cercano a la paridad según los expertos. A mi modo de ver esto no es necesariamente así pues no interesa fuera de Europa. Si esto se tuviera como escenario actual nuestras exportaciones serían más baratas y se incrementarían evidentemente, lo que nos ayudaría a salir mas rápido y mas fortalecidos de este momento tan complicado. Significaría que el dólar perdiera parte de su poder instaurado tras la Segunda Guerra Mundial durante los Acuerdos de Bretton Woods

Veremos que pasa en los próximos meses, pero después de las elecciones de Alemania a inicios del 2013 no me extrañaría que se vuelva hablar de una nueva divisa (compuesta de una cesta de divisas) y que sustituya al dólar como moneda fuerte de referencia. ¿Que pasará? Como observador puro y duro pienso que a largo plazo ganará el euro. Si se trabaja bien desde Europa, en apenas unos años estaremos cumpliendo una década de incertidumbres. Creo que el mercado no se fía del dólar teniendo en cuenta que a día de hoy Europa está en el punto de mira por el tema de la deuda soberana.

Es cierto que aun queda una gran cantidad de esta deuda por rescatar.  Que la mala gestión de las administraciones consecuentes ha hecho mella. Se habla y se negocia entre todos los países de la Zona Euro para solucionar el asunto, es cierto que se está haciendo tarde o mal, pero se seguramente tendrá efectos al final. En USA o UK por el contrario se sigue fabricando más y más deuda. En todos los casos sus bancos centrales son simples compradores, algo que les pasará factura. Creo que el mercado es consciente y por eso ven con preocupación la situación del US$. Tengo la impresión que veremos una divisa mundial (incluido talvez el propio oro) que sustituirá el dólar. Obviamente eso es lo que Estados Unidos intentará evitar a toda costa y todo dependerá de cómo trabajen los nuevos representantes (hay varias elecciones en algunos países G20) en los próximos años para calibrar la velocidad del asunto.

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Innovación, Personal, Sociedad Marc Vidal Innovación, Personal, Sociedad Marc Vidal

De madrugada

Ayer de madrugada puse en mi google+ un texto que causó cierto revuelo en las redes. No quería faltar a nadie. Era algo simple y que buscaba lo emotivo. Sin pretensiones, sólo una manera de cristalizar lo duro que a veces resulta eso de poner un negocio en marcha. Obviamente cada uno lo puede ver como quiera, incluso hay quien no le gusta y lo respeto. Pero os pido que lo valoréis en lo que es, un pequeño párrafo que describe un momento con un juego de palabras y que intentan darle ánimo a una tribu de insomnes autónomos y emprendedores que a según que horas no sabe de donde sacar el ánimo para seguir. La frase del final es producto del talento colectivo.

Cuando veas que no puedes más, que emprender se hace duro y difícil, que el sueño llega de madrugada y eres incapaz de teclear nada más, que el día a día se hace pesado y requiere hasta el último aliento, piensa en el motivo por el cual empezaste esta aventura y lo que ya sabías que suponía todo: “ahora te toca vivir como muchos no querrán, para en el futuro hacerlo como muchos no podrán”.

Ya hablé hace tiempo de lo solitario y frio que es el cristal desde el que se ve la vida cuando te tienes que quedar un domingo en tu despacho pues no hay mucho que hacer más que propuestas y apuestas a un sólo número y a un color esperando que tarde o temprano la ruleta te conceda el privilegio de premiarte.

Tardaremos en girar la colcha pero la giraremos y una de las razones es que no hay otro remedio. Me niego a aceptar que esto ya no se moverá. Si se potencian redes de conocimiento, si se impulsa la proliferación del capital riesgo, si las administraciones reducen la fricción en los trámites, si el impulso a la innovación crece en lugar de menguar como en los últimos dos años, si la cultura emprendedora se transmite en las escuelas de secundaria y en las universidades, tal vez, si todo eso pasa, un asalariado que pasa a ser emprendedor lo tenga algo más fácil y con ello, un país como el nuestro, esté más cerca de la cabeza económica del mundo civilizado.

Emprender para muchos será la única salida, para otros no. Puede que muchos tengan otras opciones, pero, por higiene intelectual recomiendo ponerse en la piel del primero. Imaginemos que no tenemos más remedio que emprender. Poco a poco, conozco algún caso de emprendedores sobrevenidos, que llega el primer cliente, la primera factura, el primer empleado y el primer cobro. Esos momentos son gloriosos. Encajar la emoción que supone tocar la superficie de los sueños que hace unos meses desconocías tener es maravilloso.

Los que hemos puesto en marcha nuestros sueños, sin saber si era posible tan siquiera, sabemos que es eso depasar noches en vela, redactando, corrigiendo, trabajando en la soledad de las noches y los días que se amontonan unos encima de las otras. Vivir es ese domingo por la tarde, exhausto pero ilusionado, viendo desde la ventana del despacho como las familias pasean, las parejas hacen cola para el cine y el mundo no se detiene en su curso sinuoso de fin de semana. Obsesiones y retos, momentos duros que a veces no producen más que disgustos pero que cuando se reproducen con todo su brillo y belleza son la entrada perfecta a un club diferente, el “club de los soñadores”. He escuchado este término en algún lugar, no es una definición mía, pero me parece tan especialmente sensible que me apodero de ella. Soñar y emprender van juntos, juntos en la búsqueda, tal y como están las cosas, de la única salida.

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Adaptarse al cambio

En este blog se habla de modelos de negocio, de gestión de formatos en entornos de nueva economía que puedan sustituir los más tradicionales. Obviamente no es factible mutar una modelo de crecimiento de la noche a la mañana ni tampoco puede ser posible que una territorio que vivía de acumular ladrillos pase a ser el paraíso de la biotecnología aplicada. Eso no puede ser y además es imposible. Lo que si es una opción es revisar como se puede transformar una parte de todo ello a pesar del escepticismo que despierta. No quiero parecer el inventor de nada, ni el vendedor de cosas que puedan ser interpretadas de cambio imprescindible o que, con el análisis de hoy, se pretenda trasladar la impresión que defiendo este tipo de empresas como las “mejores” o “únicas” para el futuro de todos los emprendedores. Hoy sólo quiero dejar una muestra diáfana de por donde van algunos modelos de gestión, de negocio y de innovación en la producción y su consumo que poco o nada tienen que ver con lo que ahora define nuestra modelo socioeconómico que languidece y muere poco a poco.
En un entorno económico en K.O. técnico, los nuevos modelos de negocio que sepan adaptarse, podrán sobrevolar los tiempos duros que aún quedan por soportar. En ese nuevo territorio aparecen conceptos como la economía relacional o de la atención, donde las nuevas aportaciones que las redes sociales y los escenarios digitales distribuidos ofrecen un canal claro para ajustar costes y cristalizar modelos. Tenemos múltiples ejemplos de cómo empresas minúsculas lograron destacar en esos escaparates socializados.

La cúspide del debate entorno a esos nuevos entornos está colonizada por el famoso asunto de los derechos de autor y los activos que pueden ser copiados. En este sentido y para diferenciar factores me interesa que se comprenda que cuando algo es libre, no necesariamente es gratis y que en esa libertad de copia e incluso en su gratuidad puede estar la clave del negocio. Sabemos de grupos musicales que venden más y de manera reiterada por que entregan gratis en un modelo freemium algunos de los temas de sus nuevos productos. 

Durante un debate sobre economía del futuro (curioso compuesto) tuve una recriminación por parte del público criticando que mi discurso era una repetitiva exposición sobre que el “mundo ha cambiado mucho y que sólo nos quedaba una opción: adaptarnos”. La verdad es que, aun respetando la opinión, me reitero en mi posición. Digamos que en los entornos económicos actuales el valor que más peso específico supone es la de “no erosión” o la de reducir al máximo los elementos que intermedian entre la creación de un producto y el consumo del mismo.

Esto sirve para todo y por ello se debe tender en este nuevo escenario donde limitar la fricción es fundamental, el crear empresas que no precisen de intermediarios en ningún campo, ni vendedores (ecommerce), ni distribuidores (fcommerce), ni publicidad asociada (socialshopping), etc… En ese sentido el producto cultural en Internet es la máxima expresión de la reducción de ese factor, hasta el punto que el soporte y la copia dejan de tener valor ya que con un click puedes obtener una copia. Los que critican ese hecho lo hacen desde el punto de vista de que debe abonarse un importe determinado en consideración del hipotético valor derivado de esa copia y no del uso de la misma. Olvidan que cada una de ellas permite que el producto circule más y por extensión sea más conocido.

Este asunto es válido para los productos culturales y para cualquier otro que pueda ser efectivo en la gestión del comercio electrónico y susceptible de aceptar nuevos entornos valorados en las comunidades en red. La relación de la industria creativa y formal con la distribución libre (que no gratuita) y/o descargas en Internet ha sido muy dura en una primera fase pero eso está cambiando a medida que, esas plataformas comerciales, van comprendiendo el nuevo entorno viéndolo como un aliado más que como un enemigo. La nueva relación “autor-consumidor” suele traducirse, como demuestran las estadísticas en un mayor consumo de esas creaciones.

Que la industria discográfica ingrese menos no es culpa del consumidor, sino de una deficiente adaptación al nuevo escenario. Ahora la gente consume más y por eso compra más también, pero compra en otros modelos y en lo que se ha venido a llamar “long-tail”. El ejemplo más fácil de comprender (radicalizando) es esa larga cola permitiendo que un consumidor compre directamente a un creador de modo totalmente legal tras haberse enamorado de su música en una descarga irregular o de haber escuchado la recomendación de alguien que hizo eso mismo.

En este debate suele malinterpretarse el valor de lo “gratis” y lo “libre”. El malentendido surge de la palabra en inglés que significa ambas cosas con un término único: “free”. Cabe determinar que libre no es gratis. Lo que se puede copiar libremente no significa que tenga un coste cero, pero resulta que Internet elimina la dependencia del autor sobre el soporte y por consecuencia deja de depender de una factoría de grabación que distribuye, promociona y vende sus creaciones. Ahora el autor salvaguarda sus derechos en la copia con lucro o en la venta a precio razonable si es su deseo y puede establecer que lo que le interesa no es la venta sino la distribución para poder vender otras cosas que puedan ser asociadas al primer producto (el que se puede copiar) y que le reporte mayor beneficio incluso por el alto grado de conocimiento en el público que puede alcanzar.

El autor de hoy puede grabar en múltiples modos y espacios de altísima calidad como vemos todos los días, puede tener una producción exquisita por miles de profesionales que así se muestran en la red, puede promocionarse en términos sociales con una potencia que ninguna campaña estratégica y analógica pudiera lograr, puede vender directamente él en su web, blog o plataforma de ventas online y finalmente no precisa distribuir su obra pues está a un click de distancia. Eso es lo que ha cambiado y adaptarse o no, supone la desaparición.

Los sectores financieros, la administración, los medios, la industria y otros siguen empecinados en contrarrestar el peso de lo inevitable: que el usuario o cliente determina y que la ley de la economía básica habla que la supervivencia de un producto se somete al principio de “más rápido, más barato, menos difícil”. Las administraciones, el gobierno inclusive, deberían de atender esas nuevas fórmulas puesto que empecinarse en la protección de los modelos enquistados en los modelos inmóbiles y los deberes asumidos no nos conduce más que al vagón de cola de una economía que no va a esperarnos otra vez.

Lo han hecho con un sistema bancario quebrado por su mala cabeza, lo han hecho con el modelo de fusiones que busca salvaguardar oficinas y  estructuras analógicas en una banca cada vez menos presencial y más digital, lo han hecho con el modelo de gestión pública que sigue dependiendo de antiguas fórmulas vinculadas a la democracia participativa en lugar de la democracia deliberativa, lo han hecho con sus enquistadas orgias de debates inservibles en los que una oligarquia sigue decidiendo, lo han hecho manteniendo a base de subvenciones insultantes a mastodontes industriales que fabrican cosas ineficientes como automóviles que no se venden, lo han hecho con los recortes en innovación, lo han hecho con todo. Me temo que los que debieran liderar un proceso determinado siguen presidiendo la pasividad, la incomprensión de la oportunidad que supone la nueva hipersociedad y sus retos, en un cambio de modelo que dejó de ser crisis hace mucho a pesar de que ellos siguen actuando, parcheando y gobernando como si lo que vivimos fuera algo puntual y no estructural. Así nos va, que lo gratis y lo libre se confunden como se confunden la deuda y el déficit.

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Marc Vidal Marc Vidal

Ideas, ideas e ideas

Este domingo estrené columna en ABC. Para mi primer “up in the cloud“ utilicé la espina dorsal de algo que ya comentamos aquí en su día y en el que recetaba mi más íntima fórmula para salir de la crisis: sublevarse, rebelarse. He participado en bastantes medios durante los últimos años. Una de esas colaboraciones fue durante varios meses en una radio catalana del Grupo Godó. Un día, recién llegado de algún vuelo participé en mi sección sobre economía digital y emprendedores en RAC1. Tras una media hora de entrevista me animaron a quedarme a la tertulia posterior, lo que hice gustosamente. Durante toda la segunda parte del programa compartí mesa con las típicas opiniones que se suelen enfrentar en este tipo de conversaciones. Los que ahora han descubierto lo mal que está todo, los que aseguran que aun estando mal, saldremos en breve, los que observan el asunto desde las alturas y los que nos acusan de “catastrofistas que no aportan nada” a los que seguimos descifrando la realidad económica minuciosamente todos los días. A todos ellos los respeto, pero con ninguno comparto nada. Especialmente me resultan empalagosos los que aseguran que la situación actual es el resultado de la fase final de la crisis, que era inevitable y que no pudo preverse. Nos acusan de reduccionistas al acusar a los gobernantes y de no presentar medidas que puedan paliar la situación.
Mi vida gira en torno de la estimulación de negocios, viabilizar proyectos y arrancar aventuras empresariales. Lo hago aquí o donde sea, no me paro, no pienso detenerme frente a un enorme castillo de naipes que se desmorona, sea el que sea y tenga la intensidad que tenga. Conozco decenas de personas con ideas suficientes para cambiar el mundo, sólo es cuestión de darles paso y oportunidad.

Sin embargo no debemos dejar de lado que ha llegado el momento de denunciar a los que han arruinado el futuro de mi hijo y el de vosotros, los que ganaron premios suecos asegurando que ese era el mecanismo para evitar la recesión, los que se han dedicado a decir que “lo peor ya ha pasado”, los que se las han dado de “genios” creando modelos de crecimiento basados en fabricar viviendas que nadie necesitaba.

Que se cierren fronteras y se elimine la libre circulación en España debido a la cumbre del BCE es un insulto a la inteligencia a parte de la última de las humillaciones que nos tenían reservada esta panda de alejados de la realidad. En el mejor de los casos fueron partícipes sin saberlo, en el peor absolutos instigadores del desastre que vivimos. Mientras era preciso bajar tipos, los subieron, cuando era tarde y se debían subir, los bajaron. Cuando todo parece indicar que permitir la caída de algún banco se montan un tinglado de mil pares de narices con lo de los rescates derivados. Ahora que tienen prohibido comprar deuda soberana la compran a granel. Son lo peor y encima tenemos que cerrar calles y bares, pues sus señores vienen a pensar, decidir y pegarse la fiesta padre. ¿Cuanto cuesta esta merienda? Que empiecen por ahí, no por subirnos los impuestos a todos los que con ese dinero seguramente haríamos algo de mayor provecho.

Ahora toca despacharlos y dejarlos en evidencia. A los que no han tenido narices para evitar esto, gestionarlo adecuadamente o informar a la gente para que tomaran las riendas de su destino, no podemos ofrecerles el beneplácito ahora de comandar la salida de este laberinto. Emprender también tiene que ver con el compromiso social y con la exposición de una actitud crítica hacía los que viven del momio público que pagamos todos y que a cambio ejecutan políticas nocivas, tóxicas y contraproducentes que luego todos tenemos que volver a pagar.

Tengo mil ideas, algunas son mías, pero la mayoría me las han contado o, si me las dejan, las compartiré con sus creadores. Hay personas con ideas brillantes. Ideas, ideas e ideas. Ideas que nos deben llevar a pelear contra todo este despropósito y esa parálisis, a buscar la oportunidad, a buscar valor, a diseñar modelos de negocio inexistentes, a versionar los que tenemos, a darle la vuelta a la caja y dejar que caiga lo ineficiente, a pactar con los socios, trabajadores, amigos, competencia, proveedores, universidades, administraciones, agentes, con quien sea para sobrevivir en este puñetero barrizal en el que se está convirtiendo emprender en España.

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