Especie peligrosa
Emprender no es simple. Nadie te lo pone sencillo, hasta el punto que a veces parece que el emprendedor sea un enemigo, algo a extinguir, una especie peligrosa que, si lo dejas crecer, se reproducirá y se hará poderoso. Está enquistado en un modelo de pensamiento intransigente y poco ambicioso que caracteriza nuestra sociedad moderna, más preocupada del motivo por el que un camarero le ha puesto unos cuernos de antílope a una ex de un torero de segunda. La culpa no es ni del antílope ni del camarero pero algo está pasando y queda poco tiempo para cambiar ese curso perverso.
El número de autónomos se reduce en España siete veces más rápido que en la UE. El número de trabajadores autónomos descendió en España a un ritmo siete veces superior al de la Unión Europea. Es una evidencia que España tiene un problema con respecto a la vinculación entre autónomos, conocidos como los “sin derechos” y los emprendedores, conocidos como “los sin ayuda”. La combinación da un resultado desesperanzador: los sin ayuda y sin derechos. Sin exagerar, el cómputo comparativos entre los mecanismos de soporte para un asalariado son tan humillantemente superiores a los de los autónomos que no me extraña, la verdad, que ser autónomo esté como última opción entre gran parte de la sociedad.
Está claro que hacen falta medidas reales, en vez de analgésicos hace falta una terapia integral y menos discurso fácil por parte de ministros y ministras que apenas saben que es una empresa o sus derivados. La mayoría de los que determinan esos procesos están más preocupados de que su mano no salga lleno de mierda tras meterla en el cajón. Hay que actuar con un tratamiento y no hacerlo quirúrgicamente a modo de remedio de urgencia. Además, esas cifras no son más que parte de una cadena que sigue su curso. Hace más de 5 años que se mantiene esa nefasta tendencia.
Son tantos los problemas que se reproducen en el sentido de taponar la emprendeduría y la voluntad de cambiar la sociedad en términos de acción social y sentido crítico que, aunque me esfuerce en ser optimista, cuesta ver la luz al final de un túnel burocrático, sin crédito, con normativas siniestras tatuando un modelo de crecimiento erróneo y superado por la realidad, una atonía social inverosímil y una generación tapón que pone entre la espada y la pared a toda una legión de emprendedores capaces y dispuestos pero que deben enfrentarse a la incomprensión voluntaria de una generación mediocre e inconsistente incapaz de aceptar los cambios tecnológicos, sociales y económicos.
Los problemas son inmensos pero no soporto a los que siempre se están lamentando de que “ellos solos no pueden cambiar el mundo”. Recordemos la lección de Mauro.
La actitud del que no afronta la escalada que supone emprender por miedo o vagancia, por no querer participar en un cambio de espíritu social indispensable lo que está haciendo en realidad es retrasar algo que es inevitable: enfrentarse a un nuevo tiempo que llega sin remedio.
Hablar de creatividad en TVE
Ayer participé en el programa de televisión “Tenemos que hablar” en la primera de TVE. En el enunciado del programa se preguntaban si la crisis era para siempre o si había manera de salir del paro pero en realidad lo que se pretendía, desde la aportación de cinco invitados con sus historias, era mostrar diferentes maneras de afrontar una situación de desempleo. Cuando me invitaron adelanté que para mí el término “parado” es una cosa y “desempleado“ es otra. La primera es una actitud, la segunda una situación. Mi intervención buscaba darle la vuelta un poco a lo que se comentaba y aportar algo de lo que ya, desde aquí y otros foros, suelo decir. A parte de la anécdota en la que comento que “yo no veo la tele” en la propia televisión, enumeré el listado de puntos que considero innegociables en una conversación como esta. No estamos en crisis sino en un cambio de modelo, lo de las ayudas a emprendedores es una quimera o un tópico que no coincide con la realidad, que los que quieran trabajar a partir de una edad determinada no lo van a hacer probablemente pero que quien lo quiera hacer deberá, probablemente inventarse el trabajo en cuestión. Me han escrito un buen número de lectores y espectadores asegurando que les pareció interesante la definición diferenciada que hice entre “creatividad“ e “innovación“. Os dejo con el vídeo que he colgado en mi canal de Youtube en lugar de embeber el vídeo desde la propia web del programa por aquello que ya me ha pasado alguna vez y es que “desaparecen” con el tiempo.
Correr y emprender
Hace muchos años que corro. Con apenas diez años ya ganaba carreras en los concursos escolares de mi ciudad. Fui seleccionado para un centro de tecnificación deportiva donde nos hacían correr cada día a la vez que nos controlaban los “deberes”. Siempre pensé que era maravilloso. Con el tiempo llegué a hacerlo de manera menos competitiva pero con mayor capacidad de sufrimiento. Hace mil años y un montón de kilos menos terminé mi primer Marathon. Fue extraordinario, único y pensé que irrepetible. No era cierto, quedaban varios más. En concreto seis más. Los viajes y el trabajo que me sobrevino me apartó de las largas carreras y de la fuerza de voluntad necesaria para compaginarlo todo. Pasaron casi dos décadas sin correr. Sin embargo, hace apenas un par de años regresé a ese mundo. Empezó de nuevo donde terminara aquella la última vez, en Londres. En esta ocasión no ha sido fácil acumular kilómetros. El peso, las articulaciones y las prisas por alcanzar el nivel me han llevado a lesionarme una y otra vez. Sin embargo, de hace un tiempo a esta parte eso parece ya controlado. Sigo lejos de lo que esperaba lograr a estas alturas, pero ayer logré de nuevo superar la barrera de los veinte mil metros a un ritmo estable e intenso.
Los que saben de mi afición, casi mística, conocen mi gusto por hacerlo con música, seleccionada cuidadosamente antes de salir, de buscar atmósferas duras y algo radicales para correr. Corro en Dublín y las montañas de Irlanda, con el frío húmedo que parece cortarte la cara y las manos, me encanta hacerlo en Quito a casi tres mil metros de altura sobre el nivel del mar respirando un aire con mucho menos oxígeno de lo que estoy acostumbrado o hacerlo en Panamá donde la temperatura media y la humedad relativa convierten una pista en una sauna. Me gusta y lo disfruto, pero la verdad es que a la vez lo vivo como una metáfora que otros explicaron antes (y mejor) sobre el parecido entre poner en marcha proyectos (en mi caso empresariales) y entrenarse, correr y acumular kilómetros. Esa relación curiosa me sirve para entender muchos de los mecanismos que rigen mi propio cerebro, mi espíritu y mi manera de ver la vida.
Corro como emprendo. Avanzo con un destino pero disfruto del camino. Si aparecen subidas pronunciadas las diviso y las valoro, las juzgo y las tomo como reto. Si aparecen bajadas reduzco la velocidad para no lesionarme o caer. Aprovecho que permiten descansar el cuerpo pero mantengo la mente en alerta. Tomo aire. Cuando lo hago en solitario disfruto de cada uno de los metros y de los golpes en el suelo, pero cuando lo hago en grupo es algo extraordinario, divertido y estimulante. Cuando encuentro un nuevo camino, vereda o lugar por el que correr, me lanzo sin mirar, casi sin preguntarme si vale la pena. Es nuevo y eso vale.
Emprendedores como Javier Martín, Arrola, Marc Cortes, Juan Corbera y otros tantos explicarían mucho mejor que yo las relaciones extraordinariamete extrañas entre correr y emprender. Sin embargo, quien mejor describe lo que siento cuando me pongo mis zapatillas, me sumerjo en la música, calculo cuanto voy a correr y me olvido del planeta Tierra es Kilian Jornet. Os dejo aquí el trailer de su última película. A parte de ser un tipo único a nivel deportivo, me consta que es alguien irrepetible en lo personal y en lo humano.
Igual que cuando me puse a poner en marcha mis propios proyectos a pesar de tantas trabas y consejos de no hacerlo. Yo sueño para emprender mejor, corro para entender mis límites y superarlos, vivo en definitiva como siempre quise vivir.
El momento de las 3:00 AM
Hace años que en mi entorno utilizamos (desconozco si viene de algún lugar externo) una expresión que define ese instante en el que no puedes más y, aquello que tienes que resolver, lo haces de cualquier manera, sin ponerle el último gramo de energía brillante que te queda, y lo haces así por agotamiento. Le llamamos “el momento de las 3 AM”. Es un duro punto de encuentro pues es asumir la derrota temporal, la extenuación que te lleva a la desidia y poco después a la aceptación de que, tal y como estamos, el tiempo que nos queda y la hora que es, el asunto en cuestión no es mejorable. Suelen tomarse decisiones estructurales que pueden llevar al fracaso más absoluto a un proyecto, es precisamente cuando todo parece desmoronarse y se adecua la mente de un emprendedor innovador para pasar a ser algo mucho más gris y plano. Además, sucede inmediatamente después de cuando alguien pronuncia la frase maldita: “eso no se puede hacer”.
Si algo he aprendido en estos años de poner en marcha empresas, dirigirlas, impulsarlas, padecerlas, cerrarlas, perderlas o comprarlas es que no hay nada imposible, todo es factible, sólo es preciso ponerse con una serie de herramientas, actitudes y aptitudes. Me encantan las personas que se desconectan del mundo unos instantes tras escuchar ese “es imposible” y encienden sus ojos, de repente diciendo mi frase favorita: “es difícil, pero hay una manera de hacerlo”.
En un reciente artículo publicado en el WSJ hablando del espíritu emprendedor se comenta que fomentar el espíritu emprendedor precisa de buscar, localizar y organizar a quienes tienen ese valor innovador, de retorcer los problemas, de agrandar el espacio de las respuestas y reducir el de los “imposibles”. Yo veo así la vida. Me gusta rodearme de personas innovadoras, con ganas de superar retos, de afrontar cada problema con el espíritu de sacrificio y valor que yo dispongo en la conquista de mis sueños.
Soñar no es un extraño verbo que representa lo imposible, sino todo lo contrario, es la cristalización de la esencia humana. Como especie no hubiéramos abandonado las cavernas sino fuera por ese sentido conquistador del espacio del saber, de preguntarse, de valorar lo desconocido como territorio y no como vacío. Ese perfil inconformista, que se revela y que no se acomoda es el que tanto molesta a los que nos pretenden “dirigir”, ese modelo de vida es el que no teme fracasar, no siente dolor y escucha, no dice no, no dice imposible sino ¡vamos!, no piensa en si va solo o acompañado, solo decide ir. Esos son los míos.
A las 3 de la madrugada quedan muchas luces encendidas, son ingentes manadas de corredores de fondo que siguen preparando sus proyectos, que dejaron de dormir pues sueñan despiertos. Cuando no puedas más, mira por la ventana, observa, en tu ciudad, en tu país, en el mundo, hay millones de luces abiertas, de pantallas, de bombillas pequeñas, de alógenas, blancas o tibias, todas dan luz a un rostro cansado pero repleto de ilusiones, una hora tras otra, un día tras otro, una vida tras otra, todos tecleando, dibujando, en el aire, en la computadora, todos, pensando: “es posible”.
La innovación es la clave de esa manera de ver la vida. Según Darren Francis una tercera parte de nuestra capacidad creativa está en el ADN. Así que, según él, “hay cosas que se puede hacer para fomentar en los niños esa capacidad creativa, innovadora y, por consecuencia, emprendedora”.
He hablado alguna vez del ADN del emprendedor y sigo pensando que tenemos una morfología particular. Se diferencia de otros individuos por ser creativo en mayor o menor medida, disponer de una gran intuición, incluso si fracasa, de un grado de optimismo patológico que puede perfectamente mezclarse con un espíritu crítico y analítico de la realidad, un emprendedor no es un iluso, es un valiente que decide tirarse por un acantilado sin saber, muchas veces, que le espera allí abajo.
El emprendedor tiene un ADN compuesto por empuje, decisión, observación y energía para soportar los temporales que se encontrara en su camino. En España, además, el emprendedor suele tener dos caracteres más: la paciencia para tolerar la pesada administración pública y su burocracia e inconsciencia bien entendida para sobrellevar el riesgo de exclusión si te arruinas en este país.
Os dejo una gráfica interesante sobre el valor de la innovación y la capacidad emprendedora y que Francis publicó durante su exposición en el foro Economía, Creatividad e Innovación auspiciado por el WSJ hace pocos días.
De empleado a emprendedor
Se acaba el sueldo fijo o, por lo menos, se debilita. La producción está mutando y el consumo de productos se reduce hasta ofrecerse en forma de servicios. La contratación en general mengua y la tradicional casi desaparece. Sin contratación no hay salarios y a este paso está en riesgo de convertirse en una especie de reliquia. No sucede exclusivamente por estar viviendo tiempos difíciles, sino por que los tiempos están cambiando de un modo inédito. Si las huelgas ya no tienen efecto por no responder a los criterios de vanguardia, el trabajo tampoco parece tener garantizado el modelo al ser un derivado de otras épocas.
Ha llegado el momento de inventar otro modelo de emolumento. Ahora la economía es mucho más dinámica y se basa en estructuras de productividad enlazadas con el capital tecnológico en la mayoría de los casos. La economía del conocimiento está avanzando y, poco a poco, generará espacios laborales sólidos y con una repercusión salarial mucho menos aislada. El emprendedor y el autónomo dependiente dan respuestas mucho más elementales a una economía flexible y dinamizada, donde lo que hoy es evidente, mañana es opaco y donde lo que ahora funciona perfectamente, mañana precisa de una metamorfosis brutal.
Una de las opciones para enfrentarse a un panorama complejo en lo laboral es inventarse el oficio, el puesto de trabajo y el modelo de negocio. Observar las necesidades y buscar el nicho. A partir de ahí se debe apretar los dientes y ofertar una capacidad multiplataforma donde el emprendedor sea capaz de auto crearse la actividad y crear valor añadido a otras existentes. En esa prestación de servicios inmediatos puede estar el origen de una empresa. ¿Por qué no? El puesto de trabajo del futuro es el que te inventes tú, no el que te ofrezcan. Piensa que hace falta y fabrícalo, piensa que hace tu vecino y mejóralo.
Pero no nos equivoquemos, emprender por el mero hecho de emprender no lo soluciona todo, a veces nada. Lo que nos concede es la energía necesaria para adoptar los cambios vitales y personales que nos permitirán ser más libres, estar más en sintonía con nuestro propio destino y nuestros propios anhelos. Me niego a aceptar que esto ya no se moverá. Si se potencian redes del conocimiento, si se impulsa la proliferación del capital riesgo, si las administraciones reducen la fricción en los trámites, si el impulso a la innovación crece en lugar de menguar como en los últimos años, si la cultura emprendedora se transmite en las escuelas de secundaria y en las universidades, si, tal vez, todo eso pasara, un asalariado que decide ser emprendedor lo tendría algo más fácil y con ello, seguro, un país como como cualquiera de nuestra órbita estaría más cerca de conquistar su propio destino y de colocarse en la cabeza económica del mundo civilizado.
Emprender para muchos es la única salida, para otros no. Incluso a veces hablo del “emprendedor por cuenta ajena” como agente de cambio en las organizaciones. Personas que sin jugarse el patrimonio se juegan su propio crecimiento junto al sueño de otro que viven como suyo. Puede que otros tengan más opciones, pero, por higiene intelectual recomiendo ponerse en la piel del emprendedor. Imaginemos que no tenemos más remedio que emprender. Poco a poco, y conozco algún caso, los emprendedores sobrevenidos se convierten en puros dreamers que logran conseguir sus metas. Sucede cuando llega el primer cliente, la primera factura, el primer empleado y el primer cobro. Esos momentos son gloriosos. Encajar la emoción que supone tocar la superficie de los sueños que hace unos meses desconocías tener, es maravilloso.
Los que hemos puesto en marcha nuestros delirios, sin saber si era posible tan siquiera, sabemos que es eso de pasar noches en vela, redactando, corrigiendo, trabajando en la soledad de las noches y los días que se amontonan unos encima de las otras. Vivir ese domingo por la tarde, exhausto pero ilusionado, viendo desde la ventana del despacho como las familias pasean, las parejas hacen cola para el cine y el mundo no se detiene en su curso sinuoso de fin de semana, es duro pero necesario. Al final, piensas, vale la pena. Ser esclavo de la libertad absoluta es preferible a tener la libertad de uno mismo totalmente esclavizada. Piénsalo.
Emprender en Internet es de lo que puedo hablar. Conozco algunas claves del negocio en Internet y las he desarrollado en múltiples ocasiones. Está claro, no obstante, que nunca se sabe todo y siempre aprendes algo nuevo que da al traste con todo lo anterior. Es eso lo maravilloso, esa sensación de no tener puta idea de nada y que todo está por descubrirse aun.
Os dejo con un gráfico que me ha encantado por como analiza lo que está pasando en el mundo y donde se determina que los empleados de hoy se irán convirtiendo en emprendedores. Explica como el mundo sustituirá trabajadores por empresarios.
Tras los ataques del 11S en los Estados Unidos, una gran cantidad de empresas reaccionaron a la caída de la economía mediante la sustitución de los empleados con emprendedores. Tuvieron que reducir los costos, y uno de los mayores gastos de una empresa es el trabajo. Se deshicieron de algunos empleados (que también se deshizo de las prestaciones y otros gastos relacionados con los empleados) y los reemplazó con trabajadores contratados.
Como yo mismo hago en mis empresas, se va extendiendo el modelo de “sharing my Business” entre los empleados y colaboradores hasta convertirlos en empresarios y socios. Esta es la era de nuevas empresas que se encuentran en una posición única en lo que respecta a sus trabajadores. Ofrecer a un empleado un puesto de trabajo estable con beneficios y con un salario consistente requiere estabilidad y eso hoy en día es una quimera en la mayoría de los casos. En mis compañías reservamos espacio para los que quieren crecer dentro o fuera de nuestros propios proyectos permitiendo que de algún modo todos seamos parte de un reto gigantesco algún día y estimulante siempre. Una startup es todo riesgo, es aceptar la inestabilidad para perseguir un sueño, que de alguna manera va en contra de la estabilidad necesaria para contratar empleados.

#latinoamerica
Hoy hace exactamente 20 años que viajé a Latinoamérica por primera vez por motivos de trabajo. Fue un pequeño trayecto entre Bogotá y Medellín. Recuerdo como dar un paseo por el parque de la calle 93 con carrera 13 era una especie de safari de alto riesgo y lo era no sólo por temas de seguridad, que también, sino incluso por elementos de mobiliario urbano. Ha pasado mucho y bueno. A lo largo de ese tiempo he podido conocer a los colombianos, por centrarme en un país, que protagonizaron el cambio, la revolución que llaman algunos, la mutación que ha sufrido esa maravillosa capital. Desde hace más de una década, la capital colombiana se ha transformado en una urbe que ha sido elegida junto a Nueva York o Tokio como ejemplo de la buena arquitectura urbana contemporánea.
Pero no ha sido sólo una cuestión de infraestructuras, que también, o de aumento de la seguridad, por supuesto asunto clave, ni tan solo de crecimiento económico, ha sido algo que he podido vivir desde el interior de la moral latinoamericana y de su pasión por descubrir una vez fueron ellos descubiertos. Y esto no ha sido únicamente un asunto que se circunscriba a Colombia o a los países andinos. Durante estos veinte años he podido conocer y trabajar con varios presidentes y cargos públicos de primer nivel en una decena de países latinoamericanos, establecer proyectos en diversos campos tecnológicos, digitales y estratégicos con empresas e instituciones y, también, establecer amistades, vínculos y relaciones que me permiten, todavía al detalle, analizar la realidad de este gigantesco y heterogéneo escenario. América es compleja y diversa, de hecho me cuesta definirla como un espacio único. Ahora bien, os aseguro que, lejos de esos ámbitos de relación que pueden considerarse de “alto valor”, con lo que me quedo y disfruto es con el concepto global del pueblo latinoamericano en sus múltiples y diversas caras. Puedo decir que una vez “los comprendes“ (eso deben decir ellos de nosotros también) descubres que nada es lo que aparenta y que si existe un pueblo que se lanzó a la conquista de su propio futuro fueron ellos. Nosotros somos un continente en plena huída, ellos ahora son un mundo en expansión desde su propio origen.
Me gusta hablar de una ‘tierra reinventada’, de cómo, al contrario de la definición de algunos, América latina hubiera utilizado todo su organismo vivo tremendamente brillante y lo hubiera reconvertido en algo eficiente sin abandonar su esencia. Y es que no la han abandonado. Latinoamérica no es un lugar donde ir a “sacar” lo que ya no se puede obtener en los puntos de origen. Es un error imaginar que “nos están esperando” para que les enseñemos algo. En gran medida los que tienen mucho que aprender seríamos nosotros. Lo he dicho otras veces pero lo creo firmemente: considerar #latam como un granero, como segunda opción tras la ecatombe occidental o como un lugar de fácil crecimiento debido a que “llevamos ventaja” es un error que cuesta caro. Además, últimamente se suma el hecho de que en Sudamérica el crecimiento está desbocado y hace pensar que todo lo que allí se siembra crece casi sin regar. Ese es otro error tremendo. Limitar una estructura empresarial a un agente comercial tipo “partner” con “amigos, primos o cuñados de un viceministro que conoce a uno de los que firman los contratos del instituto de promoción de las acciones innovadoras” es no tan solo un error, sino sencillamente estúpido. Pensar que todas las reglas comerciales e industriales se saltan a la torera en América latina es absurdo. El funcionamiento es el mismo que en cualquier relación comercial pero con indicativos de implantación que no se pueden desestimar.
Me ha costado dos décadas establecer vínculos serios y fiables. Veinte años cuidando relaciones y generando beneficios en ese destino pues sino concedes no te entregan. Seguirá siendo difícil pero nos basamos en el maravilloso escenario que, ahora sí, permite que si has hecho bien el trabajo y has sido constante, los frutos puedan recogerse. Para ello aposté seriamente en los “centros de innovación” en Centroamérica, los “Bridges” de recursos humanos en el Cono Sur y, desde hace menos años, en la estimulación de la comunidad latina más potente del mundo: Norteamérica.
Ahora mismo estamos centrando los esfuerzos en potenciar nuestras filiales en Chile, Ecuador, Colombia, Panamá, Dominicana, Centroamérica, California y Florida, apostando fuerte por los nuevos equipos de Venezuela, Perú y Brasil y empezando a mover proyectos en México, Uruguay y Argentina. En breve prepararé un informe de cómo estamos desarrollando negocio en Asia Pacífico y la Europa menos “tradicional”.
El llamado Indicador del Clima Económico de América Latina se ubicó en enero en 5,5 puntos, por encima de los 5,2 puntos de octubre pasado y de los 5,0 puntos de enero de 2012, según el sondeo realizado trimestralmente por las dos instituciones entre 138 especialistas de 18 países.
El indicador no era tan elevado desde los 5,6 puntos medidos en julio de 2011, antes de que cayera a 4,4 puntos en octubre de 2011 como consecuencia del agravamiento de la crisis económica internacional.
De acuerdo con el estudio, el clima para los negocios subió entre octubre de 2012 y enero de este año impulsado principalmente por la expectativa de que la situación mejorará, ya que la evaluación sobre la actual coyuntura se deterioró ligeramente.
Mientras que el llamado Indicador de Expectativas, que evalúa las proyecciones de los especialistas para los próximos seis meses, subió desde 5,3 puntos en octubre hasta 6,0 puntos en enero, el Indicador de la Situación Actual, que evalúa la coyuntura, bajó desde 5,1 puntos hasta 4,9 puntos en el mismo período.
Pese a que el clima para los negocios mejoró en general en América Latina, en algunos países la situación se deterioró entre octubre del año pasado y enero de 2013, principalmente en Venezuela, en donde el índice cayó desde 3,4 hasta 1,5 puntos; Ecuador, con una bajada desde 5,0 a 4,0 puntos, y Bolivia, con un retroceso desde 6,0 hasta 5,4 puntos.
En Brasil, la mayor economía regional, el Índice de Clima Económico bajó ligeramente desde 6,1 puntos en octubre hasta 5,9 puntos en enero. Paraguay y Perú compartieron el mes pasado la condición de país mejor evaluado para los negocios, con 7,0 puntos, seguidos por Chile (6,6), Uruguay (6,3), Brasil (5,9), México (5,7), Bolivia (5,4), Colombia (5,3) y Argentina (5,2).
Los peor evaluados en enero eran Venezuela (1,5 puntos) y Ecuador (4,0 puntos).
Vale la pena seguir
Esta vez habían sido demasiados días. Casi un mes. Nunca superaba las tres semanas pero en esta ocasión no pude impedirlo. Un vuelo cancelado, un conjunto de inconvenientes y enlaces mal gestionados obligaron a retrasar mi regreso casi una semana más. Y allí estaba yo, nervioso, esperando que entre las decenas de niños acelerados saliera por aquella pequeña puerta misteriosa mi hijo. Al final salió, me vio y encendió sus enormes ojos verdes. Todo lo demás dejó de importar, se paró el tiempo y ya nada ni nadie podría impedir que durante los próximos cinco días el centro del universo fuera un planeta llamado Max.
Vienen tiempos muy duros, más que los que ahora estamos sufriendo. Ya no tiene que ver con el dinero o los beneficios, ni con el paro, ni con los despidos, ni con los cierres o la miseria. Tendrá que ver con la moral, con la ética y la desaparición de los sueños. Sigo creyendo que esto es una tremenda sucesión de volcanes en erupción. Que sólo hemos vivido la primera vomitona de lava. Ahora viene el resto. Poco a poco la implosión continua, es como si todo se estuviera consumiendo desde dentro y lo hace más rápido cada vez que alguien deja de soñar, de pensar que algo maravilloso es posible.
No dejemos que eso suceda. Vuelvo a reclamar el derecho a ser un soñador, a creer que todo es posible. Es demasiado sencillo asumir la derrota y hacerlo sin mover un dedo. Yo no lo voy a hacer y por eso la esencia de este blog sigue siendo analizar la realidad, oportunidades de negocio, descripción de proyectos y recopilación de estímulos para afrontar la vida con un sentido emprendedor. Eso es lo que se puede leer aquí, no mucho más. De eso es lo único que puedo hablar. Lo de ser emprendedor en serie es una manera de ver la vida, ni buena ni mala, un modo. Trae mucha angustia, derrotas, miedo y soledad en aeropuertos perdidos. También te regala amigos, retos, idiomas, sentir los límites que desconocías tener y saber que hay un punto que creías de no retorno pero que simplemente era un lugar oscuro del que si se puede regresar.
Y finalmente, cuando vuelvo con mi hijo de pasar “nuestro tiempo”, ese espacio en el que ensamblo mi alma a la suya, esos segundos que se convierten en todo y esos días que transcurren como un instante, le explico como es el mundo que recorro, como es la gente, como lo echo de menos y como es de intenso vivir persiguiendo sueños, uno tras otro. Max suele preguntarlo todo, a veces repetidamente, pues hay elementos que le estimulan especialmente. Nunca son detalles concretos, suelen ser más esenciales. No son los aviones lo que le gusta, no son los paisajes lo que le preocupa, no son las personas que conozco por importantes que puedan ser lo que le interesa, lo que le fascina es saber “¿qué pasará cuando alcances eso que buscas?”. Tarde tiempo en averiguar la respuesta. Lo descubrí hace poco, hablando con alguien muy especial. Lo que pasará es sencillamente que “cuando lo encuentre, lo volveré a esconder”.
Cuando pienso en un nuevo negocio pienso en si lo puedo defender como un sueño. Si lo puedo definir a mi equipo como tal. Si entre todos vivimos el reto común como una búsqueda absoluta, entonces, vale la pena seguir.
¿Es tu hora?
Aviso que en el último párrafo debería ser el primero, pero como todo en la vida, hay que empezar por el principio. Un principio que se sujeta a una lectura. Cuando leí que Martín Varsavsky (Fon), Anill de Mello (Mobuzz), y Michel Jackson (Skype) desestimaron utilizar Alcobendas a cambio de ir a Suiza, como sede central de una compañía nueva que estaban montando llamada Spotnik, una especie de operador móvil virtual para conectar todo tipo de chismes, pensé que era normal. ¿Pero porqué puede parecernos normal algo así? ¿Qué sucede en gran parte del mundo civilizado que nosotros no sabemos (o no queremos) reproducir? Hay modelos sociales como en Irlanda que el gobierno se hace cargo del coste del despido en las empresas de nueva creación. En España, una start-up media suele fracasar por culpa del coste laboral de renovar sus estructuras. Un despido suele ser el fin y los costes de recuperación inaccesibles.
Hace cuatro años, durante la fiesta de celebración de la victoria electoral de Barack Obama, en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, Martin Varsavsky me confesó que cuando él decidía apostar en un territorio cualquiera a la hora de montar un nuevo proyecto su pensamiento era siempre el mismo: “voy, llevo dinero, tecnología y empleo, si sale bien, perfecto y si sale mal no perjudico a nadie, lo importante es probar. Las ayudas en esos países permiten que muchas cosas acaben funcionando, creando empleo y, en gran medida, tecnología y modelos de crecimiento más cualitativos”.
Está claro que en gran medida el hecho de que España tenga estructuralmente el doble de parados que el resto de Europa, siempre, está motivado por esa falta de capacidad para entender el “fenómeno emprendedor”, un aspecto que va mucho más allá del mero hecho de impulsar negocios tecnológicos o de “catalogar créditos ICO”, es generar tendencias de opinión y flujos presupuestarios hacía el valor fundamental de poner en marcha proyectos innovadores, que en la jungla de la economía actual, son los que acabarán perviviendo.
Si se potencia la cultura emprendedora de un país, si se le inyecta la obligación de no esperar los subsidios, la innovación llega tarde o temprano. A medida que los proyectos arrancan, estos se hacen cada vez más innovadores y las ayudas ofrecidas cada vez son más rentables. Poco a poco se genera una economía productiva de mucho más valor y de mayor competitividad. Apoyar la emprendeduría es más que aportar dinero a proyectos de Internet, es intensificar el estrato económico con la más alta tasa de cambio económico. Para ello, cuando hablamos de emprender lo hacemos desde el punto de vista de todo lo que tiene que ver con intensificar el movimiento de toda una sociedad que se ha adormecido creyendo ser (o estar) en la cúspide del bienestar, un bienestar ficticio proveniente de haber vivido en una especie de limbo diseñado por otros y que se la ha venido a llamar “clase media”. Un fragmento social que cada vez está compuesto por menos personas.
¿Por qué en España no hay esa mentalidad de cambio de manera más extendida? Fundamentalmente porque es una directiva inconsciente. Bernardo Hernandez (Google) nos comentaba a un grupo de analistas de inversión extranjera como se había comportado el gobierno español con Tuenti. Decía que, mientras que con la red social española líder, las cartas y requerimientos eran continuos acerca del tema de la protección de datos, regulaciones, fotos y la manía de colgarse monedas que no se habían ganado, con Facebook Europa las cartas y solicitudes se morían por silencio administrativo ya que ni tan siquiera había un seguimiento de las mismas.
Y más vale que se haga algo. Que se dejen de ridículas comparecencias y gesticulaciones. La política ya no es capaz por si sola de sacar a España del asunto. Llevamos 36 meses decreciendo en los últimos cuatro años y medio. Esto no lo aguanta nadie. El empobrecimiento es definitivo y el saqueo al que hemos castigado al capital es de pena.
La CIA publica un informe llamado “The World Factbook” donde España cada vez sale peor parada. España ha bajado al puesto número 14 en el ranking de países en relación a su Producto Interior Bruto (PIB) en términos de paridad de poder de compra. Naciones como Canadá, Corea del Sur o México ya están por delante de España. E inmediatamente detrás se han colocado países como Indonesia o Turquía por lo que es cuestión de minutos que pasemos al 16. Lejos queda el año 2007, cuando, según el Banco Mundial, obviando que nuestro PIB era producto de la mentira, la burbuja crediticia y de la idiotez generalizada, España llegó a situarse como el octavo país del mundo.
La causa de este declive tiene que ver con un hecho incuestionable. De los 217 territorios que la CIA incluye en su informe, nada menos que 200 crecieron el año pasado por encima de España. Como consecuencia de ello, el PIB per cápita (también en términos de paridad de poder de compra) se ha reducido hasta los 30.400 dólares, por debajo de los 31.000 de un año antes o de los 30.900 de 2010. La renta per cápita española, de hecho, ha descendido hasta situarse en el puesto número 44 a nivel planetario. Ahora bien, lo que es demoledor es la tasa de paro. España todavía ocupa un puesto mucho más adverso en cuanto al ranking de países en función de la tasa de desempleo. En concreto, desciende hasta el puesto número 172 a nivel mundial, inmediatamente antes del territorio caribeño de Granada, Serbia y Maldivas.
Ya no sólo es cuestión de cambiar modelos de crecimiento, de impulsar políticas activas, de renovar acciones complementarias, de estimular la emprendeduría, de mejorar las tasas tributarias o de impulsar la exportación y la internacionalización, ni siquiera es tema de tecnología sólo o de entender los tiempos que corren. Lo que realmente toca es un cambio de actitud, un gesto global y entendible, la composición de un sueño colectivo que sea capaz de disolver en la nada tanta pesadumbre y tristeza. Es la hora de los soñadores, de los valientes, de los que ven en cada dificultad una aventura y en cada ruina una lección. ¿Es tu hora?
Ecosistemas para Startups
Esta tarde a eso de las 16:15 entraré en antena del programa Cierre de Mercados de Intereconomía. En principio hablaremos de emprender y de hacerlo por el mundo. A pesar de vivir en Dublín esta vez me pillarán a más de once mil kilómetros y, como casi siempre, estaré impulsando ideas, proyectos y startups propias y participadas. En apenas tres semanas habré visitado de nuevo otros cinco países, de los cuales tres tienen ya sede de IDODI y otras dos se están preparando para disponer antes de junio. Nuestro objetivo en todo esto es triple:
Por un lado buscamos estimular una red comercial globalizada que se asienta en equipos muy bien conectados y muy eficaces en destino para generar una fuerza de venta de productos tecnológicos de acuerdo con las particularidades de cada mercado. No es lo mismo hacer una plataforma de e-commerce para el público italiano que para el coreano.
En segundo lugar dinamizamos procesos de pensamiento transversal con nuestros equipos. Su diversidad nos permite ir creando valor diferencial a nuestros desarrollos precisamente por tener todo un pequeño ejército de “testers” con capacidad analítica muy diversa en cuanto a dispositivos, cultura y enlaces.
Y en tercer lugar he estado obsesionado en generar espacios de desarrollo empresarial en zonas que puedan ser algún día grandes núcleos aceleradores de empresas de alto valor en crecimiento y tecnológico.
Independientemente de los destinos que nosotros hemos elegido o que por ahora hemos establecido como prioritarios, hay otros que ya se señalan como los de mayor capacidad de albergar startups en un ecosistema integrador y estimulante. Según un reciente artículo del INC hay cuatro “ciudades start-up” que hay que tener en cuenta: la National University of Singapore, la Startup Canada, el tech hub in Skolkovo en Rusia y la Aalto University en las afueras de Helsinki.
Over the last few years, a handful of governments and international organizations have set up incubator metropolises dubbed “start-up cities.” These are locales that specifically promote and foster entrepreneurial ideas and networking.
Precisamente, sobre lo que los mandatarios pueden hacer escribí algo que hacía referencia en como se podía influir en esa mutación hacia el futuro real y de talento. Hablaba de las ciudades digitales y ejemplifiqué con lo que pasa en New York.
Emprendedor social
Naufragando por las calles hay seres anónimos a los que estamos tan acostumbrados a ver que ya ni los notamos. Aunque caminen junto a nosotros, siempre permanecen lejos de nuestra atención. La vida va a paso acelerado, rápido e imprescindible y nos aleja en un instante de su mundo miserable. A menudo, camino de la cafetería donde desayunaba cuando residía en Madrid me cruzaba con una de esas almas invisibles. No tenía nombre o no quería pronunciarlo, arrastraba un carrito de la compra y, debajo de sus pobladas cejas, aparecía temerosa su mirada, a veces seria y otras triste. Su paso era tibio como la gelatina y aunque pretendía demostrar entereza, la verdad es que se movía como un viejo dinosaurio a punto de caer.
Me fascinaba hablar con él. Lo hice por primera vez una mañana lenta de sábado. Desde aquel día ya nunca lo evité. Fue por casualidad, pero supe que ante mi tenía una vida inmensa. Era un observador implacable, un seductor de palomas y un fascinante escritor en el aire. No le gustaba ir al comedor social de Santa Isabel en el barrio de Chamberí, porque le plantaba de frente y sin filtros, su propia existencia, miserable y solitaria.
De él mantengo en la memoria la última reflexión que me regaló y que por simple me parece brillante. Hacía referencia a una discusión que dos mujeres tuvieron frente a nosotros una mañana. Tras varios minutos de debate estéril, las dos enormes y peludas señoras, pasaron a defender con pasión sus teorías acerca del color del arroz y de la cantidad de azafrán ideal para condimentarlo. La discusión finalizó con la despedida forzosamente doméstica y con la impresión de que las dos mantenían intactas sus ideas iniciales. Mi socio invisible dijo: “Nunca se convence a nadie de nada”. Hace años que ya no lo veo. Se esfumó del mismo modo que apareció, pero para miles de ciudadanos de esa ciudad nunca habrá existido. Seguramente caminaste junto a él o te apartaste de su fétido trayecto. Su vida no interesó a nadie, como la de tantos individuos invisibles que nos rodean.
Somos muchos y hacemos muy poco. Todo el corazón lo guardamos para los programas de cotilleo que hacen en televisión y escuchamos una vomitiva suma de despropósitos, chismorreos, suposiciones, conjeturas, apreciaciones, sospechas, figuraciones, imaginaciones, y mentiras en tarros de mermelada. Miremos de frente con el diafragma abierto de par en par, porque hay gente maravillosa recorriendo esta ciudad disfrazados de espectro.
A ellos va dedicada la emprendeduría social. Tal vez de todas las tipologías, esta es la más poderosa. No hablo de ella pero la apoyo en todo lo que puedo que seguramente es poco. El mecanismo por el cual unos cuantos empujan a otros tantos para mover un mucho todo este oxidado mundo. Los emprendedores sociales son gente innovadora en el proceso de estructurar su modelo de negocio, lo enfocan socialmente, buscan que impacte lo mínimo en los arquetipos de este mundo. Desean influenciar en su cambio y lo deciden hacer desde la creatividad social, desde la emprendeduría basada en la corresponsabilidad y el talento horizontal que llena nuestras calles. Hay de muchos tipos, pero son el mayor ejemplo de que emprendiendo se evita el aletargamiento social y sus consecuencias tan nocivas.
¿Cómo se pasa de emprendedor (a secas) a emprendedor social? En principio las dos deberían de impactar socialmente, una desde el punto de vista económico en exclusiva y el segundo en el enredado mundo de la gestión social. Los microcréditos, los proyectos de acercamiento de las nuevas tecnologías y la colaboración de grupos de apoyo en esos escenarios emprendedores constituyen la columna vertebral de muchos de ellos. El primer factor constituye algo consustancial con el valor de gestionar una empresa, aunque sea de tipo social, no hablamos de ONGs que obtienen su gasolina de eso que llamamos “subsidio solidario limpia conciencias públicas”, sino de la propia aventura de poner en marcha el engranaje de una empresa. Otra cosa es que esa empresa sea más o menos autosuficiente, eso ya se verá.
Del segundo factor, el tecnológico, es innato a cualquier proyecto de emprendeduría social hoy en día. Permite enlazar voluntades, redes y comunidades en una sola dirección de crecimiento y soporte. Hay proyectos de emprendedores sociales vibrantes que nos da idea de cómo puede una sociedad mirar en el espejo del cambio a partir de esos seres invisibles.
Bill Drayton, fundador de Ashoka decía que “los emprendedores sociales no se quedan satisfechos repartiendo pescado, ni siquiera enseñando a pescar. No descansarán hasta revolucionar la industria pesquera”. Seguramente por ello se definen como otro tipo de emprendedor, muchas veces ni eso. Suelen ser una especie de lider social que tiene una determinación enorme por cambiar una situación, que identifica y aplica soluciones prácticas a problemas sociales combinando innovación, captación de fondos y oportunidad. Lo más curioso de este tipo de emprendedor, es que la mayoría de las veces ni siquiera tiene conciencia de su condición.
El emprendedor social es ambicioso pues afronta problemas estructurales y se guía por su “misión”, la de generar valor social y no riqueza. Suele ser gente que maneja bien las fuerzas del entorno que tiene pero con estrategia integradora y generando compromiso. Son gente ingeniosa pues al no trabajar en un entorno empresarial deben movilizar recursos de todo tipo. Este emprendedor es distinto. Se centra en la generación de valor social, innova y comparte sus procesos, considera que eso beneficia el proyecto. No espera la seguridad que aporta algún tipo de canal de liquidez o recursos, considera que no tiene tiempo y se pone en ello igualmente. Les encantan las piscinas vacías. Son gente abierta a la adaptación de sus ideas, a dar nuevas respuestas, pero a la vez son muy responsables con los fines a los que prestan servicio.
La diferencia entre el emprendedor tradicional y el social es que el primero se rige por el valor económico como algo prioritario y el valor social es un medio más que un fin. En el caso del emprendedor social es al revés, lo prioritario es el valor social y el económico pasa a segundo término. La visión del proyecto en el emprendedor tradicional es personal y el concepto cliente es algo claro e identificable. En el emprendedor social la visión es social y asociativa y el cliente es algo parecido a un usuario.
Este post está dedicado a tantos hombres y mujeres invisibles que cayeron vencidos en la guerra de su propia vida, en un país, en un mundo, tan poco preparado para apoyar los sueños de la gente, si de ellos se desprende un gasto inesperado.
'First Collectors'
Como sabéis una de las empresas en las que participo es Mecenus. Hoy os detallo la última propuesta de sus responsables: un servicio llamado “First Collectors” para que te inicies en el coleccionismo de obras de arte originales a la vez que aprendes a valorar el arte hecho por la gente.
Con motivo del mes (febrero) de las grandes ferias de arte Mecenus, la plataforma online de promoción y compraventa de arte nacida en 2012, cuenta con más de 150 artistas asociados, un catálogo de exposición de más de 1000 obras originales y porfolio de servicios creciente conforme aumenta el número de usuarios registrados.
En el marco de su estrategia #ArtMadeForPeople lanza en el mes de febrero su campaña de asesoramiento de First Collectors, un servicio por cual los compradores no iniciados en el mercado del arte pueden contar con una propuesta ajustada a sus necesidades, gustos y presupuesto para adquirir una obra de arte original.
Con este servicio, cualquier interesado puede solicitar una propuesta personalizada dentro del catálogo de Mecenus que se ajuste a sus estilos favoritos y sobre todo al presupuesto disponible para iniciarse en el arte. “Respondiendo a un sencillo cuestionario gráfico es posible identificar la sensibilidad de un comprador frente a una obra de arte y a partir de ahí, elaborar una propuesta personalizada para que encuentre una obra original con la relación calidad-precio buscada.” Mecenus busca llevar el arte a compradores y aficionados para que descubran un artista, colaboren en la proyección de su carrera, y satisfagan sus necesidades ya sean de decoración, coleccionismo o incluso de inversión.
Una plataforma como la de Mecenus, construida sobre Internet, las aplicaciones móviles y las redes sociales, hace posible innovar en el mercado del arte, ofreciendo estos servicios a todos los niveles posibles de calidad a diferencia de las galerías y ferias tradicionales. Mecenus, es una plataforma online de promoción y compraventa de arte online nacida en junio de 2012. A través de www.mecenus.com más de 150 artistas seleccionados exponen, promocionan y venden un catálogo más de 1000 obras originales con total garantía y seguridad.
Como dije en su día, desde IDODI creemos que con esta nueva inversión llegaremos a ser referencia en la compra de arte original a través de Internet, las aplicaciones móviles y las redes sociales no sólo en España, sino también en los mercados latinoamericano y asiático gracias a nuestra red de gestión y desarrollo comercial que hemos ido desarrollando a lo largo de los últimos años.
¿Eres uno de ellos?
Decía Edward Young que “es mejor estar preparado para una oportunidad y no tenerla que tener una oportunidad y no estar preparado“. El hecho que las empresas en España cierren ya no es una consecuencia en si misma, ahora ya empieza a ser también una causa más para el empobrecimiento progresivo de la economía. Es un pez que empieza a morderse su miserable cola. En estos momentos el cese de actividad empresarial en España posee el nivel más alto de su historia. Empieza a no servir ningún principio elemental para explicar el fenómeno. La gente cierra el negocio y ya está. Nada más. Ya no estamos hablando de autónomos que no lo lograron, ni de pymes que cierran asfixiadas, ni de emprendedores que no lograron emprender, hablamos de cierre masivo de grandes empresas que facturan más de seis millones de euros. Es el camino hacia la parálisis.
A pesar de esa música de fondo muchos se tiran al ruedo. Lo intentan haciendo oídos sordos. Lo hacen porque no hay más remedio pues si te paras mueres. Podría hablar de muchos modelos de negocio autodestruidos, de muchos proyectos que cayeron y de otros tantos que están soportando los envites de una mal llamada “crisis” despiadada con los grandes y siniestra para con los pequeños. Podría buscar motivos y lugares, empresas, nombres y directivos, pero no lo voy a hacer. Pondré como ejemplo lo que decidí hacer en un momento de mi vida en el que “la crisis“ llegó a mi vida.
Llevo escribiendo sobre economía una década, es decir, hablar de economía en los últimos años es hablar de crisis sin duda alguna. De eso escribía y de cómo interpretaba yo hacía donde iba todo esto. Llegué a decir en el 2004, cuando las mascotas se ataban con longanizas en este país que “se avecinaba el desastre”. Así fue, llegó. No lo decía yo solo, de hecho me basaba en lo que leía de otros y lo que yo mismo interpretaba. Éramos pocos pero uno cuantos suficientes para entender la gravedad del asunto. Se ha visto que era mucho peor de lo previsto y mucho mejor de lo que vendrá. No lo sabíamos pero estábamos ante el mayor cambio de modelo al que la humanidad tuvo que enfrentarse y eso no era cuestión sólo de quiebras, sino también de partos.
Y en ese punto me dispuse a emprender. Tras dos fracasos sonados en mi vida emprendedora, en 1993 y 1998, decidí volver a intentarlo en el 2004. Me basé en principios tecnológico e invertí todo cuanto tenía. Todo. Muchos me dijeron que estaba loco dejando mi espacio laboral garantizado. Tal vez, pero yo veía que, o me ponía en marcha o los rodillos me aplastarían tarde o temprano. Piensa que si ante ti sólo ves un muro enorme, una pared que se acerca, que no hay más opciones que la colisión, no esperes a que ocurra, o peor, no esperes pensando que se detendrá la aproximación de ese tabique. Todos no deben emprender, sería absurdo, pero muchos de los que no lo hacen por creerse seguros o confiar en que el futuro dará un giro inesperado, deberían hacerlo. ¿Eres uno de ellos?
Emprendedoras
La mujer juega un papel fundamental en este espacio tan concreto de la emprendeduría. Su papel ha cambiado notablemente y su potencia social puede ser determinante para despertar esta sociedad. Toman las riendas sin reparo y asumen con valentía y energía sus proyectos de empresa y vida. Demuestran cada día que el éxito no es cuestión de sexos pero que el modo de afrontar el asunto si se diferencia de hombres a mujeres. Este capítulo juega un papel determinante en el libro pues encarga a todo el género femenino que asuma el nuevo rol de liderazgo social, económico y cultural que ya no puede postergar por más tiempo.
Cuando le preguntas a un emprendedor, hombre o mujer, los motivos del porqué emprende, las respuestas son, según el informe GEM, redondeando los porcentajes, en un 75% por oportunidad, entendiendo “oportunidad” como obtener una mayor independencia, aumentar o mantener los ingresos o para poder desarrollar un proyecto, y en menor proporción por tener una empresa familiar.
La otra motivación, un 15%, es la necesidad. Nos queda un 10% de emprendedores, que aducen “otros motivos principales” para emprender. Dentro de estos “otros motivos”, dividido por sexos, vemos que un 65% son mujeres, mayormente concentradas en las Comunidades de Cataluña, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Madrid, de negocios y sectores muy variados, destacando algo el sector hostelero y el comercio. Por desgracia todavía, la mujer debe buscar un factor de facilidad para conciliar la vida personal y familiar por encima de lo que lo hace el hombre.
Las mujeres ganan menos que los hombres. En puestos directivos, la diferencia es de un 15% para el mismo puesto y la misma formación. Las mujeres con estudios superiores abandonan más el mercado laboral que los hombres, con lo que hay una evidente pérdida de talento. Esto crea sentimiento de frustración e injusticia que es muy perjudicial para la sociedad pues está desestimando el valor de todo un cuerpo social imprescindible.
Otro factor determinante en el mercado empresarial de nuestro país que determinará definitivamente el impulso emprendedor de las mujeres es el llamado “techo de cristal”, o superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que les impide seguir avanzando. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido sobre la base de otros rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar. Obviamente este elemento genera un sentimiento de frustración e injusticia que se suma a la pervivencia del sistema patriarcal mal entendido.
Otro de los hechos que establecen un estímulo a la emprendeduría femenina por reacción es que, la cultura empresarial predominante y vigente propugna que para llegar a ser alguien en la empresa hay que hacer una cesión completa de la vida personal ya que si no se hace no se tiene en cuenta a esa persona. Esta forma de gestión de los recursos humanos responde a ese prototipo masculino y a una sociedad basada en la división sexual del trabajo. También responde a un modelo basado en la generación de dinero y no de riqueza. Cuando un emprendedor sólo piensa en el dinero y no en la riqueza suele acumular números para el fracaso. Las mujeres han superado de origen ese asunto.
Finalmente, entre los elementos que determinan la perdida de potencia en la emprendeduría femenina que puede lastrar el futuro de este país, está el factor crisis. La crisis ha afectado tanto a hombres como a mujeres, pero la participación en actividades emprendedoras ha disminuido en un 22,1% en el primer caso y en un 35% en el segundo. En el año 2008 las diferencias entre ambos sexos en cuanto a participación en el conjunto de la actividad emprendedora se habían reducido notablemente y permitía ser optimistas en cuanto a una equiparación entre emprendedores y emprendedoras. Esta claro no que es así y que la emprendedora femenina sigue siendo mucho más frágil que el emprendedor hombre, y que como consiguiente aún falta mucho para lograr la igualdad. La sociedad debe esforzarse en ello si quiere enriquecerse de ello, lo mismo que la administración impulsar esa igualdad sin la “discriminación positiva” como único método, más contraproducente y enquistador de problemas que como valor.
Y es que, a medida que se las aparta de los espacios de decisión, que son, mal nos pese a muchos, tradicionalmente masculinos, la mujer crea los suyos propios, con modelos distintos. El autoempleo, la creación de una empresa propia, son modos de superar las dificultades con las que se enfrentan muchas mujeres en España y en el resto del mundo.
Si miramos fuera de nuestras fronteras veremos que el ratio de emprendedores/as depende de muchos factores. En países con economías poco desarrolladas, como en Uganda, Tonga o Guatemala, la tasa de emprendedoras es superior a la de los hombres. En muchos países de sur América el gap de género es imperceptible (aquí entraríamos en la polémica de si consideramos emprendedoras a todas las mujeres de Bolivia, Perú o Ecuador que dejan sus países de origen, marido e hijos, para ir a España a trabajar, generalmente en el servicio doméstico); en otros países, sobretodo en Oriente Medio, a la mujer le es imposible emprender por una cuestión cultural-religiosa. En los países con economías menos desarrolladas suele ser más abundante el negocio femenino relacionado con el sector primario, la manufactura y el comercio, y en los desarrollados la diversidad es mayor y la innovación, en el sentido amplio de la palabra, está mucho más presente. Si nos comparamos con nuestros vecinos de la UE España se sitúa en una posición favorable, por encima de Italia, Francia, Dinamarca, Bélgica o Eslovenia. En Europa los países donde el espacio vacío de género es menor son Alemania, Suiza y Finlandia.
¿Pero son iguales las tendencias emprendedoras femeninas? Obviamente no. La actividad emprendedora femenina es, por término medio, menos ambiciosa que la masculina, opera poco en sectores tecnológicos y se concentra en actividades orientadas al consumo (en un 71% v un 42% de los hombres), i es prácticamente nula en el sector primario e industrial. En el sector en que están prácticamente igualados los dos sexos en porcentajes es en el de servicios a otras empresas (15% hombres y 11,4% mujeres). Las emprendedoras son innovadoras, pero no aportan este componente en muchos sectores en que operan hombres de forma muy mayoritaria y proporcionalmente son más generadoras de empleo que los hombres, pero su aportación global es muy escasa comparada con la que proporcionan los hombres porque, de nuevo, la dimensión de sus iniciativas y el tipo de sector tienen un impacto mucho menor que el gestionado por los hombres en el conjunto de la economía.
Emprendedores y emprendedoras se igualan en el autoempleo, que ronda una tasa del 22%. Desde un punto de vista ideal, la crisis debería de transformarse en una oportunidad para cambiar el rumbo del emprendimiento femenino, especialmente, fomentando la concienciación de futuras licenciadas en la creación de empresas, en sectores que hasta la fecha han sido mucho más desarrollados por hombres. Así, se echan de menos ingenierías, informática, productos de base tecnológica, electrónicos, energéticos e industriales en general, promovidos por mujeres o por equipos mixtos, cuando el conocimiento necesario para ello está completamente al alcance de una población femenina joven cuya presencia en las universidades es mayoritaria en estos momentos.
En un escenario de crisis se pone en evidencia la mayor debilidad de la actividad femenina, a pesar de la resistencia inicial frente a la recesión. Factores como la financiación, sector, dimensión de las iniciativas y muchos más subyacen tras este fenómeno y son bastante comunes en todos los países de la zona. Parece ser que la mujer, con la crisis, se ha vuelto más conservadora, y no se embarca en proyectos más ambiciosos, a la vez que abandona menos sus negocios y proyectos, en comparación con el hombre.
El prototipo de la mujer emprendedora española tiene entre 30 y 50 años, es de clase media o media alta y tiene estudios medios o superiores. El 70% de ellas está casada y tiene una media cercana a los dos hijos. Respecto al nivel educativo, mujeres y hombres alcanzan cifras similares en la tasa formación superior (27% en hombre y 26% en mujeres). Y en cuanto al nivel de renta, cabe reseñar que en el tramo de renta alta los hombres presentan un porcentaje ligeramente superior (44% frente a 35% de las mujeres), situación que se invierte para los niveles de renta baja. Esto puede reflejar que cuanto menor sea la necesidad económica de la mujer, menores son las probabilidades de que recurra al autoempleo. Entre las emprendedoras hay un mayor porcentaje de mujeres extranjeras en comparación con los emprendedores.
La mujer que se pone al frente de un negocio propio y se la juega en España tiene muy marcada necesidad de obtener resultados, un alto grado de responsabilidad, prefiere utilizar sus propios recursos y asume riesgos moderados. La emprendedora confía en conseguir un resultado y se propone en general objetivos que cree que puede y tiene las capacidades y habilidades para alcanzarlos. Suele ser una persona que desarrolla una enorme actividad, ya que si la tiene, se ocupa de la logística familiar. Posee la habilidad de organizar y de innovar, sobretodo para mejorar un producto o servicio existente, o de crear uno nuevo. Suele ser más tolerante, adaptable y persevera. Las emprendedoras son capaces de definir sus objetivos, saben definir el camino para conseguir estos objetivos y se proponen objetivos realistas. Independientemente del género, los emprendedores deben ser esa punta de lanza que impulse el despertar de una sociedad, pero la mujer, lo hace con un planteamiento de riesgo más racional según algunas cifras.
Oportunidades de Ecuador
El economista Jean Baptiste Say dijo que un empresario (estoy seguro que se refería a una especie de emprendedor de entonces) era muy distinto al propietario de un negocio. Diferenciaba la distribución de la renta y la cadena de dependencia de ésta. Algo muy interesante que marcaría todo debate sobre aspectos del valor de la emprendeduría y el riesgo asumido en el impulso de empresas. Sin embargo, lo que me interesa de su literatura es un pasaje en el que tras ser preguntado por un alumno sobre el valor de la innovación en el trabajo (un término distinto al de hoy pero esencialmente universal) él respondió que “eso era materia de jugadores, disciplina para valientes, sustancia de soñadores”. Me fascina que hace tanto tiempo alguien pudiera pensar algo tan cercano a lo que yo creo. En eso me quedo, con la sensación de que la valentía, el riesgo y los sueños pertenecen a un modo transversal de ver la vida.
En unas pocas horas ofreceré una conferencia en el auditorio Vallejo Araujo de Quito sobre las oportunidades de un país como Ecuador en la Nueva Economía. Obviamente el reto es enorme pero la oportunidad existe. Nuestra filial andina de IDODI aquí es la más activa de las más de una decena que tenemos en marcha hoy en día y está logrando establecer un buen enlace con el tejido empresarial del país.
Hoy hablaré de cómo un ecosistema en crecimiento sustentado en la exportación de crudo y su potencia agropecuaria puede ser capaz de convertirse en una década en un país inteligente, exportador de conocimiento en la zona y con valor añadido. Para ello la educación, el estímulo público, el valor empresarial, la adopción de la nueva Economía como punto de partida y la activación de procesos de síntesis de todos esos cambios pendientes serán los que dicten sentencia.
Revolución íntima
Si tienes opción pon música. Te recomiendo algo suave, casi imperceptible que te permita reflexionar mientras lees. Un piano tal vez. Este post precisa de que lo leas con un poco de distancia, la que te otorgará un conjunto de notas preciosas y que servirán como gasa entre lo cierto, lo exacto y lo que percibo y siento. No estoy seguro pero estos conceptos me arañaron sin piedad hace unos días. Hace tiempo hablo de que el mundo vive una revolución histórica y así lo sigo pensando, sin embargo he ido notando que parte de mi discurso sobre que el punto de inflexión fue la erupción de un volcán en 2008, podría ser un error o estar incompleta. Tal vez no estamos ante ese punto exacto de la historia. Empiezo a pensar que estamos ante algo más complejo.
El pasado viernes volando por la zona andina el Boeing que nos llevaba a destino, pasó por encima de varios volcanes activos de alguna u otra manera. Lo cierto es que muchos aun restaban dormidos. Mientras mis ojos escudriñaban los que exhalaban humo y los que no me vino a la cabeza mi vieja teoría del volcán y la lava depositándose conformando una nueva ladera y su relación metafórica con la sociedad y los cambios que estamos viviendo estos tiempos. Pensé que tal vez me equivoqué al describir ese momento histórico y en reducirlo a una sola explosión. Tengo la impresión, viendo como todo se complica cada vez más, sintiendo como los responsables de estimular la mutación no se mueven y apreciando como los protagonistas de despertarse en ese instante no reaccionan, pienso que posiblemente ese vómito de fuego no fue el único y último sino el primero de un conjunto que se irán produciendo. Está por ver si ese enorme cambio sistémico que vamos a vivir se generará con erupciones similares, más leves o mucho más dolorosas. Me temo que debemos conectarnos todos y mucho para no desfallecer en perseguir nuestros sueños colectivamente y en una revolución íntima que se traslade a cada uno de nuestros semejantes. Deberíamos ser capaces de detectar nuestras opciones, sueños y acciones pendientes como indivíduos y sumar como colectivo. Tenemos pendiente una gran revolución económica que se producirá de manera inércica, una social que vendrá atada al curso de los tiempos y una íntima que tendrá que producirse en el interior de cada uno de nosotros.
Hace muchos años me explicaron la historia de un niño que fue al circo con su padre y quedó fascinado con la actuación de un enorme elefante de fuerza descomunal. Al terminar la función, el pequeño vio cómo el domador ataba una de las patas del animal a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, le sorprendió constatar que si bien la cadena era gruesa, la estaca era un minúsculo pedazo de madera. –Papá, ¿cómo puede ser que el elefante no se escape?–, le preguntó. Y su padre le dijo: –Porque está amaestrado–. –Si está amaestrado–, insistió, –¿por qué lo encadenan?–. El padre no supo qué decirle. Antes de marcharse a casa, un anciano que había escuchado la conversación le reveló la respuesta que andaba buscando. –El elefante no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que nació. Posiblemente, al principio tratara de soltarse, empujando con todas sus fuerzas. Pero siendo un pequeño elefante, la estaca era demasiado resistente para él. Y así continuó hasta sentirse agotado, impotente y, finalmente, resignado. Por eso ahora, siendo un elefante poderoso, sigue siendo preso de sus cadenas. Está convencido de que no puede liberarse de ellas. Lo que no sabe es que le bastaría con decir no…
Lo que no sabemos seguramente es que bastaría con decir no a muchas cosas, o tal vez, bastará con abrazar esos cambios con todas nuestras fuerzas y la cuerda se desatará sola.
La nueva clase dominante
De aquella bola de mierda que se acercaba por el horizonte, que llegó y lo impregnó todo y que ahora, tras su paso, nos ha dejado un montón de estiércol de diversas formas y colores. Mientras el sistema se descompone, a veces pienso que afortunadamente viendo lo visto, otros cuantos intentan buscarse la vida entre las rendijas de las cloacas en que se ha convertido la actualidad. De basura se compone la información, del más obsceno de los insultos a la inteligencia ver como se atan a unas butacas que no merecen, a unos privilegios que no les regalamos y a una aparente superioridad que esconde la mayor de las mediocridades. Los que ahora ministrean o se enorgullecen de liderar procesos irremediables no durarían ni un puto minuto en la empresa privada. Los que ahora ejercen de lagartijas salvapatrias no son más que cobradores de sobres, ocultafortunas sangrantes o abrazachollos de la burbuja. Pero hay legiones de aspirantes a la nueva clase dominante. ¡Cuidado!, que no se enteraron.
Cuando Gurbaksh Chahal tenía 16 años abrió su primera empresa. Se trataba de ClickAgents. Dos años después esa plataforma que utilizaba las oportunidades de la red a través de eBay, la vendió por cuarenta millones de dólares. Este americano de origen hindú se convirtió en un referente para la emprendeduría norteamericana en el campo de las nuevas tecnologías. Lo importante de este tipo, lo que suele destacar en sus charlas motivacionales, es que no dudó ni un solo momento en levantarse del sofá y poner en marcha la aventura que marcaría su vida. Lo tuvo claro en un momento determinado y lo hizo.
Logró su objetivo en un ecosistema, el californiano, que permite que esos sueños se cumplan. Muchos fracasan, pero bendito fracaso si es motivo de aprendizaje y sabiduría, pero si encima no yerras, el pastel es perfecto. Este hombre afrontó varios proyectos más, y con apenas 30 años ya ganó otros 300 millones de dólare con la venta de BlueLithium a Yahoo. Está claro que España y el mundo en general está a años luz de esos modelos económicos y esas plataformas de potenciación del talento emprendedor como para que tengamos éxitos similares. De momento aquí tenemos otros asuntos más urgentes que resolver. Una sociedad marchitada por sus propia sombra, por los hongos que crecen entre los pies de un cuerpo social lento, anticuado y pendiente del valor del metro cuadrado de su vivienda a las afueras de cualquier gran ciudad. Vivimos todavía en un país de adosado y piscina, del “quítate tú que me pongo yo”.
Cáritas edita un informe anual sobre sus actividades. En él se refleja claramente como evoluciona el asunto socioeconómico español año tras año. En el de 2011, expuso que una ingente masa humana, que hasta hace poco se las daba de rico plastificado, ahora le toca ejercer de miserable con hipoteca. La crisis económica ha puesto a más de un millón de personas en las listas de atención de la entidad de la Iglesia Católica. Es destacable que el 56% de los atendidos son personas que acudieron por primera vez a un comedor de esta organización. Si abrimos el diafragma un par de años, la tasa es siniestra. La mitad de los ciudadanos que han accedido a los servicios ofertados por Cáritas desde 2009 ni siquiera sabían donde estaban esos puntos de ayuda.
Vivimos tiempos de cambios radicales en cuanto a quien determinará los flujos y las tendencias sociales. La nueva clase dominante que sustituya la clase media será un estrato social inferior económicamente pero con mayor capacidad de adaptación a tiempos difíciles. Seguramente serán esos que ganan menos de 1000 euros. Jóvenes universitarios recién licenciados aceptando salarios miserables para hacerse con una experiencia laboral que desconocen que utilidad tendrá. A esa clase se han unido obreros con menor o mayor preparación, desempleados de larga duración, inmigrantes, miembros del mercado laboral que son expulsados por ser de mediana edad e incluso aquellos que se encaraman a la pre-jubilación. Una clase dominante que con dispositivos inteligentes estimularán su inteligencia colectiva e impedirán que esta pandilla de golfos que ha copado las estructuras de gobierno y desequilibrado el futuro que nos tocaba vivir, que han robado los sueños a una generación entera, que han disfrutado de gustos y dulces que no se ganaron, que se han vendido por servirse de lo público y no servir al público y que, en ningún caso entendieron de que iba eso de “los nuevos tiempos”, el cambio de modelo de crecimiento y la sociedad del conocimiento, básicamente porque les sonaba o a muy raro o a que les tocaba el salario, sus VISAs o sus privilegios.
Lo mejor, la buena noticia, es que esto ya no tiene que ver con quien nos gobierna, ni con que nos darán, esto ya empieza a ser cuestión de que viento queremos que nos sacuda la cara para despertar.
Dopar bancos
Hace unos días, el gran ciclista Lance Armstrong confesó en una televisión americana que se había dopado. Incluso aseguró que sin doparse es imposible ganar siete Tours de Francia.
Aunque sigamos escuchando que desde la política se ofrecerán millones y millones (que no existen y que nadie tiene claro de donde saldrán) para ayudar a emprendedores y empresas (atentos a los listados que surjan en consecuencia), el problema es que si el sistema financiero no puede abrir el grifo con dinero real eso no es creíble, pues si esos fondos pretenden lograrlos con el botón fiscal y la subida de impuestos lo llevan claro. El sistema financiero sigue quebrado y seco. Lo está porque vive de sustancias dopantes que no permiten ver el estado real del conflicto. Nos hemos olvidado de donde se evidenció el gran cataclismo y seguimos dando vueltas sin estrategia. El cambio de modelo en la economía, la aceptación de que esto no es una crisis sino un gran cambio revolucionario e histórico y el crecimiento de la importancia de una hipersociedad inminente sólo será exitosa con la aceptación que tanto EPO sólo nos llevará al fracaso más absoluto y a una vivencia irreal de lo que está pasando. Cuando vives algo irreal no puedes adoptar medidas para afrontar los retos reales.
Esta función cada vez es más retorcida. Resulta que los de siempre siguen con su estrategia del “sálvese quien pueda” y en realidad se lo están cargando todo. No tuvieron bastante con la estafa general de las retasaciones y las valoraciones fuera de lógica, otorgando hipotecas que las matemáticas no soportaban ni a primera vista, ni les bastó con inventarse resultados, cotizaciones, solvencias y fusiones de juguete. No se les quitó el apetito, siguen siendo unos irresponsables compulsivos. Vivimos una situación de locura financiera y sociopolítica en sesión continua.
Hace años se dijo que la morosidad bancaria no podría superar un siniestro 8% o se lo llevaría todo. Que el fondo de garantía no podía soportar una insolvencia de tal calibre y que tarde o temprano esas cifras provocarían el desmontaje general. Pues no pasó nada, seguimos aumentando esa cifra y estableciendo un país en venta que es incapaz de pagarse a sí mismo. Resulta que la morosidad en las entidades financieras registró en noviembre un nuevo récord, el 11,38%. El volumen de créditos dudosos de los bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de crédito que operan en España ascendió a 191.630 millones según los datos provisionales del Banco de España. Desde julio de 2011, la morosidad no ha parado de crecer. ¿Cómo puede ser que no pase nada? Es sencillo si aceptamos cómo válido que la dopamina suministrada a nuestro sistema financiero es legal y si lo es, es prudente e incluso ético.
Hace años dijimos que el sistema financiero español estaba quebrado y nos dieron hasta en el paladar. Aseguramos que era insolvente pues su contabilidad se soportaba en una valoración patrimonial que no se creía ni el Tato. No se produjo la fallida en términos evidentes, nadie ha podido publicar que el sistema financiero español está roto, pues, a base de dinero público, se van rellenando poco a poco las fisuras del modelo. Si atendemos a la historia de este asunto veremos como nos la han ido metiendo poco a poco y casi ni nos hemos enterado.
Al principio fue aquello de “solo la puntita” que significó que la intervención de la CCM, la imposición de una estafa socializada y aceptada (las preferentes) para pagar una fiesta de impagos inmobiliarios, las fusiones (quiebras controladas) y las “compras” (despidos masivos) de entidades pequeñas por otras “mayores”. Después de la puntita, posteriormente y casi sin enterarnos, empezó a entrar entera. Nadie se quejó pues parecía que nuestro dinero no estaba en juego. Vimos como eso no era cierto cuando la subida de impuestos provocó que muchos dejaran de invertir en este país. Lo peor es que esto no ha hecho más que empezar.
Aquí ya nadie está a salvo. Ni el Santander. Hace unos días el Financial Times hablaba de la “tormenta perfecta” que se le avecina a Botín y que pone en juego la “eficiencia” y “estabilidad” de esa grandiosa entidad por ejemplo.
Pues eso, que aunque nos gustara pensar que era posible, sin doparse es imposible ganar 7 tours, aunque nos encantaría pensar que sin doparse es posible alcanzar la recuperación en plena sequía financiera, pero por desgracia no. Como sucedió con Amstrong, al final hay que contarselo a Oprah Winfrey.
Fly alone!
El taxi estuvo atrapado en Boulevard Lincoln camino del aeropuerto de Los Ángeles y al final perdí el vuelo. Ese Airbus 321 se fue sin mí. Cuando pierdes un avión es como si se parara el tiempo, como si en esa nave viajara parte de ti en un asiento vacío. Una sensación extraña que te exige calma, seleccionar un buen banco y reposar. Es ideal recopilar datos y conversar con alguien. Elegí a un norteamericano que compartía conmigo la pasión por el mundo tecnológico. Ese fue una buena excusa para empezar la charla. La suerte que me acompaña y compensa cualquier imprevisto me concedió otro favor. Aquel hombre era Steve Sordello, uno de los vicepresidentes de Linkedin.
Los minutos iniciales de la conversación giraron sobre mi ‘desgracia’ y listamos otras que habíamos vivido ambos. Suele ser habitual entre viajeros comparar ridículamente millas o incidentes. Al poco, la charla ya estaba monopolizada por todo tipo de dispositivos y aplicaciones. Al final una cosa llevó a la otra y acabamos comparando modelos de apoyo al emprendedor. No recuerdo como, ni cuando, pero en algún momento debí decir que “en España no hay muchas ayudas para emprender”. Puso cara de no importarle. Me aseguró que las ayudas no son más que mordazas y analgesia para el emprendedor. Defendí que las ayudas en si mismas no son malas, lo malo es prometer ayudar y acabar incordiando.
En España a todos los administradores se les hace líquida el alma hablando de apoyo a los emprendedores y a las nuevas tecnologías. Ruego que en lugar de tanto “hacer” deberían “dejar hacer”. Con retirar trabas y facilitar la contratación reduciendo la presión fiscal sobre el que contrata, seguramente lograrían más que con “leyes del emprendedor” y meriendas similares. El estímulo al empleo pasa por no complicar la contratación. ¿A que es sencillo? Pues no hay manera, no lo entienden. Seguimos con costes insultantes para la contratación, ahogando todo cuanto un emprendedor es capaz de hacer justo cuando funda una pequeña empresa con todos sus ahorros o los de su familia y amigos.
Le expliqué a mi amigo de Terminal que en España se les llena la boca de “ayudas para emprender” o de “políticas activas para la emprendeduría”, pero la verdad es que lo que pasa es como para olvidarse de emprender. En este país se precisa un montón de días de papeleo para que un proyecto tome forma. Cuando uno tiene en la cabeza su proyecto esos días se hacen muy largos. Te pones y solo encuentras zancadillas burocráticas.
El Estado se ha acostumbrado a ser interventor y eso lo ha convertido en un inconveniente para los ímpetus emprendedores. ¿Qué hace la administración para deteriorar el clima emprendedor? Primeramente son las cargas que debe aguantar una persona que monta su empresa o se declara autónomo. En Reino Unido no hay apenas cláusulas para iniciar la actividad. A medida que la empresa va aumentando su tamaño los requerimientos van apareciendo. Todo lo contrario que aquí que todo es una interminable lista de tasas, impuestos y tributos previos. Antes de arrancar ya te han secado la estrecha cuenta bancaria. Además, ahora con la suma de retenciones al 21% y aplicación de IVA a otro 21% un autónomo emprendedor trabaja para recaudar a cuenta y no para invertir en el crecimiento de su proyecto.
Anunciaron un cambio de puerta para el avión de Steve y nos despedimos con un intercambio de emails. Me dijo como conclusión: “Spain has not lost the flight. Spain ran out pilots my friend. Fly alone!” (España no ha perdido el vuelo. España se quedó sin pilotos amigo mío. ¡Volad solos!).
¿Me sugieres un título?
Ya han pasado dos años desde que lanzara el libro ‘Contra la Cultura del Subsidio‘. A pesar del beneficio que pueden otorgar miles de ejemplares vendidos en tres ediciones y un buen número de conferencias a partir del mismo, lo más interesante ha sido aprender que hay dos escenarios de lectura. Ha sido muy nutritivo llegar a lectores que no lo eran de este blog y que ahora algunos lo son a diario y otros continúan no siéndolo. Otros, lectores del blog desde hace años, jamás leyeron el libro. Ha sido curioso detectar como lo digital y lo analógico, en esto de los libros funcionan como dos mundos separados. También tengo otra percepción: el lector de posts, no es necesariamente un lector de libros y viceversa.
A pesar de que tengo encargado otro libro en Planeta y que está avanzando a un ritmo mucho más lento de lo que yo querría, el que ahora estoy finalizando de escribir verá la luz en tres meses. Lo editaré digitalmente a un coste simbólico y en papel bajo demanda a un coste inferior del habitual. La edición será profesional y habrá una campaña de lanzamiento similar aunque no podrá encontrarse en aeropuertos y las estanterías de las librerías de momento. Me apetece hacerlo así. Se editará en castellano, catalán, inglés, portugués y francés y estará basado en lo que cuento en la primera parte de esta conferencia que os detallo en el video del encabezamiento. Concretamente lo que explico entre la secuencia en el minuto 3:20 y el 8:55. Durante casi un centenar de páginas explicaré en siete episodios como se puede innovar fracasando, sobrevivir a una decisión dura y a sobreponerse con creatividad. El hilo conductor es una vivencia personal sucedida en París y hace ya más de veinte años. A través de la necesidad convertida en ventaja, de la ilusión y de la picaresca, hace más de dos décadas fui capaz de convertir un desordenado grupo de músicos orientales que trabajaban en las calles de la capital de Francia en una engrasada máquina de hacer dinero. La verdad es que lo único que no tengo claro es como titularlo. Los editores dicen ‘13 chinos en Paris’ pero a mí no me convence. Os pido sugerencias para el título, una de ellas será la elegida y así empieza la vida de un libro que os aseguro será divertido, útil y vuestro.
en el '#tincunaidea' de TVE
El pasado diciembre la encantadora gente del programa de TVE en Catalunya ‘Tinc una idea’ pasaron por la sede de IDODI en Barcelona. Durante la sesión se hicieron dos tipos de filmación. Una primera en la que hablamos en general de emprender y de mi experiencia como inversor y emprendedor y una segunda, la que hoy podemos ver aquí, que ellos llaman ‘master class’ y que son una serie de preguntas económicas y basadas en la ocupación. Cuando tenga la traducción la insertaré en los subtítulos desde el mismo youtube, pero de momento lo cuelgo así. Se entiende fácil y hay una de ‘esas’ respuestas sobre políticos y responsables que, aunque no es exagerada, si tiene punta.
