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El 'Death Valley' en Economía de Futuro de TVE

El 'Death Valley' en Economía de Futuro de TVE

En la sección ‘Economía de Futuro’ que realizo para ‘La 2’ de TVE hemos intentado acercar al gran público uno de los conceptos de la Nueva Economía de la que se habla más pero que no todo el mundo conoce con detalle. Durante los primeros cinco episodios que hoy se cumplirán hemos acercado el concepto de las ‘startups’ sin utilizar la épica o la idealización. Inicialmente las definimos, luego hemos ido conociendo las diferentes fases en las que una de estas empresas precisa obtener financiación, que significa entrar en una aceleradora de negocios tecnológicos y, hoy finalmente, cómo se denomina ese lugar dónde ocho de cada diez startups fallecen en el camino.

Anestesia general

Algunos descubrimientos, en ocasiones, aclaran las cosas definitivamente. Resulta que hace seis milenios los habitantes de la península ibérica ya eran pioneros del consumo de hongos alucinógenos. En un estudio publicado en la revista Economic Botany se detalla la utilización hispana de setas psicotrópicas durante la Prehistoria. No quisiera ser yo quien relacione una aparente atracción genética de los españolitos hacia el uso de estas sustancias con la situación social actual, pero sí me permitirán atender a una curiosa parábola: tal vez no sea una decisión política eso de adormecer a la sociedad, seguramente era algo para lo que estábamos programados desde hace siglos y por ello nos dejamos anestesiar gustosamente.
El tazón de cloroformo matinal que la mayoría de la sociedad española se desayuna cada día ahora va complementado con unas tostadas de anestesia general. Lo de reducir la velocidad máxima en autovías ya comenté que, para mí, era algo así como una metáfora de la situación de la economía española, pero, desde que presencié ayer lo bien que digirió todo el mundo la medida, tengo la consideración de que es una decisión que busca adormecer de forma integral al ciudadano.

Les aseguro que no hay nada más ridículo que ver a decenas de coches separados por centenares de metros circulando a años luz de la velocidad para la que están diseñadas autovías y vehículos. Todo por una aparente y discutible decisión que busca el ahorro de energía, pero que, viendo la patética escena, estoy seguro que está diseñada para proseguir con el lavado de cerebro integral al que se está sometiendo a este país. Aceptamos sin reparo esta discutible decisión, mientras que en Holanda o Reino Unido se ha disponen a tomarla en dirección contraria aumentando los límites de velocidad para dinamizar la productividad.

Los emprendedores tenemos que enfrentarnos cada día con un universo repleto de obstáculos. Las prohibiciones absurdas no nos hacen perdernos en retórica. Estamos acostumbrados a ofrecer ideas que nadie escucha y que precisa de tu propia energía, asumimos la falta de tiempo para preocuparnos de tomaduras de pelo. Es de un patetismo lírico que el gobierno siga pensando en medidas que cohíben a toda una generación. ¿Dónde están las medidas que estimulan esta economía? ¿Cuándo nos comunicarán definitivamente que esto no se acabará con un crecimiento inesperado? ¿Cuándo nos explicarán que dependemos de nosotros mismos y de nuestra capacidad para asumir urgentemente la realidad?

Es preciso decir que nadie está en camino para rescatarnos. ¿Cuánto piensan esperar para informar que los jóvenes que huyen a Alemania no volverán?¿Cuándo nos dirán que más de la mitad de lo que ingresamos por nuestro trabajo se revuelve en impuestos para pagar el agujero deficitario del sistema financiero? ¿Cuándo dirá algo coherente la oposición, por cierto? ¿Cuándo explicarán a los parados de cincuenta años que ya no tendrán jamás trabajo? Cada vez es más urgente que se les conceda a los ciudadanos la posibilidad de depender de ellos mismos, de atender su propia existencia con criterio, lejos de las mentiras, de las promesas inexactas, de las fábulas y de los cantos de sirena.

Invito a todos los que esperen que todo “cambie” que se aparten de esa impresión falaz y “tranquilizadora” porque eso no pasará si no se ponen en marcha y procuran por su inmediato entorno. ¡Emprenda!, póngase en marcha, hágalo con amigos, socios o familiares, pero póngase en modo activo pues poco o nada va a cambiar ya. No esperen que el límite de velocidad lo vuelvan a subir. Cuando lo hagan ya será demasiado tarde para algunos. Hágase objetor de tanta miseria mental que nos gobierna. No hay ninguna solución al calentamiento global o al consumo energético en esa medida.

Un ejemplo de la hipocresía oficial. Durante años a los habitantes del área metropolitana de Barcelona se les inundó de campañas de concienciación sobre el consumo irresponsable de agua. Se les exigió que cerraran el grifo en todo momento, que pusieran limitadores en las cisternas, que bebieran la mitad, que se lavaran menos y que si la sequía continuaba, la culpa sería de ellos. Al mismo tiempo, millones de litros de agua se desperdiciaban en uno de los conductos principales que conducían el agua por Badalona a la depuradora metropolitana. Durante dos años el boquete de más de dos metros de diámetro que permitían ese derroche no fue reparado por falta de decisión política. Era algo conocido por todos. Miles de millones de litros se perdieron mientras se “culpabilizaba” de la sequía y de la falta de líquido elemento a los pobres “anestesiados” de turno que cerraban sus grifos con aquella sensación de ser unos irresponsables ciudadanos insolidarios y faltos de la más mínima moral solidaria.

Que el consumo energético de este país es excesivo está descontado. Lo que me pregunto si eso es por culpa de los españolitos en exclusiva o también por la falta de una estrategia energética adecuada y una acción eficiente de la misma. Obviamente no es preciso ser Premio Príncipe de Asturias para saber que ni hay estrategia ni tampoco eficiencia. Mientras se toman medidas pueriles como la de los 110, seguimos pagando el coste por no llegar a un acuerdo en temas de energía nuclear. ¿Dónde están los programas municipales de teleseguimiento en la iluminación? ¿Quién está promoviendo acciones hacia la sustitución fósil?

Espero que a fuerza de imperativos humillantes como este último de la rotulación masiva de nuevas indicaciones del tráfico, se produzca una alteración en el narcotizado ecosistema español y, con el tiempo, la reacción social se convierta en un ímpetu emprendedor para cambiar el modelo de crecimiento de este país y por derivación, la construcción de un modelo social mucho más crítico y exigente con su clase gobernante y sucedáneos. ¿Soy un iluso? Seguramente, pero de sueños vive el emprendedor.

Este artículo ha sido publicado en Cotizalia

Mejor a 150 km/h

La reducción de la velocidad en autovías a 110 km/h es una retorcida metáfora de la situación económica en este país. Un país reduciendo su ímpetu, su capacidad para emprender, su ritmo para ponerse en marcha. En lugar de incentivar que los desplazamientos empresariales, la vida y los intercambios sean más rápidos, más eficientes, lo que se nos muestra es todo lo contrario. Supongo que la somanta de palos que me caerá será de concurso, pero, ¿qué quieren que les diga?, soy de los que piensan que el paro se batalla con más horas de trabajo para los que ya trabajan y así con ese estímulo se genera la necesidad de aumentar la producción y con ello la demanda de empleo. Creo que a mayor capacidad de movilidad, a más velocidad más intercambio comercial y eficacia, por lo que, por derivación, mayor beneficio económico en general. Es una hipótesis, como otras, más válida o menos que la de los que defienden lo contrario.
El ahorro de combustible no se lo cree ni el que lo ha propuesto, el coste que supone rotular y desrotular las señales de tráfico es más agresivo que el ahorro presupuesto. Lo de que es una medida temporal es para dar de comer al respetable alguna noticia que debatir entre chato y caña. Les aseguro que a veces me siento minúsculo, empequeñecido por la majestuosa capacidad de gobernar de algunos, y microscópico asistiendo a la profundidad y capacidad de razonar desde la oposición. Cierro el modo irónico para certificar que, sentados en ese hemiciclo y en otros periféricos, hay un grupo de individuos digno de estudio. Deben pensar que somos idiotas.

Este país vive un chute social motivado por la degradación de la clase política que accede a la misma por no ver claro su futuro profesional. Hemos pasado del “funcionario estratégico”, el que decide opositar para no tener que preocuparse de su futuro gracias a un empleo perpetuo, al “lameculos de partido” que vive a expensas de un premio dosificado cada cuatro años. En cualquier caso se está adormeciendo la capacidad crítica de todos. Resulta que nos imponen una medida totalmente ridícula que maquillan con otra sobre la “reducción en la intensidad lumínica” en las carreteras para ahorrar 12 millones de euros al año. Gracias a tan gigantesco ahorro ya sólo nos quedan 49.988 millones para ajustar la estafa de las cajas. Me acuerdo de lo que sentí en Italia hace unos años.

Sigo con la idea de que cada cierto tiempo este gobierno organiza un guateque a miles de kilómetros para que el presidente se rebane canapés y anuncie alguna estupidez sonora. Lo curioso es que es justo en el instante que la realidad se expone con toda su complicada evidencia. En este caso nos viene la de que España roza la estanflación. Nada que ver, por cierto, con el dichoso aumento de los carburantes, eso aun no ha podido afectar a los índices de precios significativamente, eso sucederá a partir de ahora. Ese incremento es acusado por otros motivos que parece todo el mundo querer obviar. Apuesto, como dije en un debate con Niño Becerra, que la inflación continuará aumentando a la vez que los salarios se reducirán, puesto que lo que tenemos que ajustar en realidad es una economía devaluada que no puede devaluarse por la vía tradicional.

Sigo pensando que aquí no hay nada que recuperar, seguimos perdiendo un tiempo precioso para aceptar la realidad. Mientras unos siguen diciendo que lo peor ya ha pasado, seguramente por que hace mucho que no pisan la calle, y otros certifican que son los que traerán la dichosa recuperación “porque ellos lo valen”, sin darse cuenta que también son tan parte del problema.

Abogo por una rectificación en las medidas como la de la velocidad controlada. La razón de que “reduce víctimas” es la más ridícula de todas. El insulto a la inteligencia y el recurso obsceno a la sensiblería habitual del“realismo socialista”. Obviamente si eso fuera así, lo mejor sería reducirla a 20 km/h o prohibir los coches directamente. ¿Por qué esa decisión que salva vidas debe ser temporal? ¿Acaso no tenemos todos derecho a salvarnos? ¿por qué sólo los que pasen por autovías en los próximos meses? ¿por qué no los que tenemos pensado viajar por ellas dentro de un par de años? Pensar a este ritmo es nocivo para mentes razonables. La de la contaminación si acaso lo dejamos. Es como cuando desde la “pureza verde” justiciera te dicen que eres culpable del calentamiento global por culpa de dejar en “stand by” la televisión en lugar de cerrarla del todo. La cuestión es reducirte. Tengo claro que la cantinela ecologista de salón es algo así como los cacheos y registros de los aeropuertos; las dos cosas están diseñadas para humillar a los pobres mundanos.

Con lo fácil que sería aceptar la realidad e impulsar con tiempo, sinceridad y sentido de la responsabilidad un nuevo modelo económico que, ahí si, gracias a las nuevas tecnologías, se podrían reducir las emisiones tóxicas al medio ambiente. ¿por qué en lugar de mantener ese tono simplón y pueril que encharca los discursos de unos y otros no se dedican a definir verdaderas estrategias que permitan aprovechar este ajuste económico, este nuevo ecosistema, para generar un escenario social más justo? ¿Por qué siguen pensando que nos vamos a tragar sus semántica vacía? ¿Será porque hasta la fecha ha sido así? Tal vez, pero alguien debería de analizar que supone esta “excusa” que he tomado para este artículo.

Me refiero a que una medida como la de reducir la velocidad en autovías, si es cierto que supone un beneficio tan enorme, debería adoptarse de manera transversal y estratégica y no de forma improvisada e impositiva.Por ejemplo, ¿por qué no se cambia el diseño de las carreteras? Sabemos que nuestras autovías están diseñadas para que nuestros coches corran, no se entiende que ahora debamos reducir la velocidad. Hay que diseñar un nuevo modelo de movilidad y si es tan bueno para todos, que se mantenga. Lo que dudo es que esa sea una medida beneficiosa. Hay otros países que han planteado todo lo contrario. Yo propongo que se aumente la velocidad a 150 en autovías y a 170 en autopistas si son de peaje, de esa manera tendremos la sensación que pagamos por algo más que por tener áreas de servicio con café aguado y dependientas maleducadas.

La semana pasada, con motivo de mi participación como consultor referencial en el Banco Centroamericano de Integración Económica, descubrí el valor de la emprendeduría social, de la capacidad que algunos programas de desarrollo pueden tener cuando éstos se dejan en manos de gestores y no de políticos. Cuando expliqué a la prensa hondureña que en España las últimas decisiones políticas (para luchar contra la crisis) de calado fueron la prohibición del tabaco en espacios cerrados y algunos abiertos, y la reducción de la velocidad en carreteras rápidas, preguntaron: ¿por qué no se niegan? Pues eso.

Artículo publicado ayer en Cotizalia

¿Invertir en oro?

La última entrega de mis colaboraciones de este verano con RAC1 versó alrededor de modelos de inversión para no expertos. ¿Invertir en oro es seguro? ¿Cómo podemos hacer rentables nuestros ahorros sin pillarnos los dedos? Os dejo con la traducción de de la seccióneconomía en efectivo” que hice para el programa “el món a Rac1” de la cadena de radio RAC1. Durante unos veinte minutos tratamos el tema de la internacionalización.
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Desde el punto de vista del ciudadano de a pié, dejémonos de grandes inversores, ¿dónde podemos ir a invertir?

Podemos invertir en muchísimas cosas, bolsa, patrimonio, etc. De todos modos, es con quién y cómo se puede invertir. La idea sería saber si tenemos un intermediario, si lo hacemos a través de un bróker bancario, si lo hacemos con un agente bursátil o hasta nosotros mismos mediante una plataforma digital pagando unas cuotas.

Mejor asesorarse un poco antes, ¿no?

Sí, pero hoy hay mucha información sobre lo que se puede invertir o no se puede invertir, puedes obtener información. Y también hay nuevas plataformas de carácter social que tienen que ver con la opinión global de los inversores y en el que si te metes por allí y vas cogiendo un poco las tendencias puedes sacar algo. Pero bueno, tampoco es recomendable meterse sin saber nada.

Empecemos, por lo tanto, por lo que no hay que hacer. ¿En qué no hay que invertir visto el panorama?

Se puede invertir en bolsa pero sin abusar. Yo creo que las empresas que están muy endeudadas son las que nos de tocar nada, en estos momentos, en una época que seguramente será muy deflacionaria (deflacionaria significa que las cosas caerán de precio) no es el mejor de los casos. Hay empresas que siempre se ha dicho que son el gran seguro que tenemos pues cuidado con estas empresas tan grandes y tan seguras porque seguramente no serán tan rentables. Telefónica es una empresa absolutamente endeudada y, de hecho, con la compra que ha hecho de Bigoo (que es una operadora portuguesa para trabajar el mercado brasileño) se ha endeudado todavía más y, seguramente, se ha endeudado fuera de España, precisamente, para que no parezca que está tan endeudada España, que es este es un juego que hacen las empresas, ¿no? Cuidado con este tipo de inversiones, tampoco recomiendo demasiado invertir en deuda soberana (en bonos, bonos del Estado), tal como está el mercado hoy en día no parece muy fiable. Y en todo caso, si queremos bonos, podemos comprar de empresas de carácter corporativo. Serían los bonos de las empresas que también emiten en papel y estas empresas (sobre todo las que tienen facturación en países muy seguros como Canadá, Noruega, Suiza) facturen muy por estos sitios. ¡Hasta Rusia!

¿Qué pasa con la inversión en oro?

El oro, es que cuando las cosas no pintan bien… Me he olvidado, sobre todo, de un detalle y es que nadie invierta en nada inmobiliario.

En el sector inmobiliario ya nada, es pasado…

Lo digo así, y lo siento por todos los que venden pisos pero las cosas pintan que tardarán muchos años a volver a ser algún tipo de efectivo rentable. El tema del oro, es que el oro, claro, cuando las cosas pintan mal o cuando la economía es muy inestable o cuando las divisas, por ejemplo, tienen afectaciones por parte de que los Estados están estimulando la economía de forma artificial (como es el caso que estamos pasando ahora). Hoy la economía, en términos general y en todos los países está siendo afectada por una serie de artificialidades que los gobiernos y las políticas económicas de los países están llevando a cabo, lleva a que sea muy inestable apostar una divisa, apostar un tipo de acción, apostar un tipo de bono, en cualquier tipo de historia. Entonces hay un patrón (el patrón oro) que ha funcionado muy bien, históricamente, cuando estas cosas son así, cuando hay inseguridad. Estoy hablando muy en general, pero cuando hay una inseguridad económica la gente encuentra el oro como un espacio de seguro de inversión. Meten allí el dinero y ya está. Hay muchos tipos y maneras de hacerlo pero, bueno, en principio sería meterse por seguridad.

¿Pero también tiene riesgos?

Sí, los riesgos de trabajar en un modelo de trading. Un modelo de compra-venta, día si día no, me meto allí como si el oro fuera una acción más. El oro es un patrón de inversión a largo plazo, que compramos para asegurarnos que tenemos un espacio allí donde las cosas pueden crecer o decrecer, finalmente parece ser donde las cosas pueden ser más seguras y es una inversión a largo plazo y no puede ser un espacio de especulación. El oro no sirve para especular.

¿Cómo se compra oro? Es que no tengo ni idea… ¿cómo puedo hacerlo?

Hay muchas maneras. Yo la que recomiendo es una muy nueva e interesante de una empresa que se llama GoldMoney, (con la que no tengo nada que ver) pero es la que yo utilizo cuando he tenido que trabajar en este sentido, en la que tú compras, mediante una cuenta bancaria en la que pones dinero, y el valor de tu dinero se refleja en oro. Cuando quieres retirar tu dinero lo que retiras es el valor de tu dinero en oro. Es como tener una cuenta bancaria en oro. Entonces tú puede contractarlo como quieras y cualquier entidad financiera puede hacerte de intermediaria. Puedes comprar lingotes.

Esto se hace, compras lingotes…

Puedes comprarle a un agente que vende este tipo de cosas. Ahora, el problema es: ¿Dónde lo metes? ¿Dónde lo guardas? Normalmente, la gente lo guarda en cajas fuertes, en casa o en los bancos. Y luego tiene un valor en oro que cada día puede ir a ver, si yo tengo 100 libras (o gramos) en oro cuánto vale esto. Pues lo sabes yendo a ver cuánto vale vender aquello. Después hay los intermediarios bancarios.

¿Cuánto vale, ahora, una onza de oro?

Hoy stá en 1277$, lo cual es una barbaridad.

Es mucho…

Contad que venimos de precios de 800, 700 y pico, y parece que nos vamos para 1500. Es una buena inversión en estos momentos.

Por lo tanto, ¿recomiendas comprar mucho oro?

Mucho, mucho… que cada cual compre cuanto pueda pero yo no recomendaría comprar mucho de nada, en estos momentos. Yo aconsejaría una diversificación absoluta en tu inversión y, ante todo, asesorarse muy bien y hacerlo en mercados internacionales, no únicamente de por aquí.

Diversifiquemos, pues. ¿Otros metales en los que invertir?

Se puede invertir en millones de cosas (cobre, platino, paladio, azúcar, petróleo, maíz, plata, de todo). De hecho se puede invertir en cosas muy raras.

Ahora iremos a ello,  pero ¿en qué deberíamos invertir?

Esto depende mucho de cada uno, de sus preferencias, de las carteras. Es muy difícil de decirle a todo el mundo: Inviertan en. Si se sienten inseguros (que son los pedidos que yo más tengo últimamente) si la gente no sabe qué hacer con su dinero, si dice: ¿me llevo el dinero a Alemania? Esto de llevarse el dinero a Alemania, primero, no es tan sencillo y, segundo, depende cómo te lo llevas no es correcto, no es legal. En cualquier caso, el tema de invertir en algún tipo de producto, o de algo más o menos sofisticado (algo que no sea una acción de una empresa) recomendaría que si no sabes qué hacer ni dónde poner tu dinero y, además, no te corre prisa el oro puede ser un buen refugio.

El oro es un buen refugio…

Sí, también la plata está subiendo bastante. La plata parece ser, también, un espacio de seguro (No tan fiable como el oro) y el platino bajo mucho hace meses pero vuelve a tener un espacio. Quienes compraron platino hace un año han perdido, pero quienes lo compren ahora pueden estabilizarse.

Otros, por ejemplo azúcar. ¿Se invierte en azúcar?

Sí, aquí entramos en un terreno un poco escabroso. En este mundo se puede invertir en todo y se puede hacer de dos maneras: se puede invertir como inversor o como persona que apuesta, lo que denominan hedge funds. Los hedge funds son gente que apuestan sobre algo que no compran. Entonces, si baja pueden apostar que baje, por ejemplo, o pueden apostar que suba. Pero los hedge funds, que todo el mundo habla mal de ellos…

Son los malos, manipulan los mercados… ¿no?

No, lo que hacen es apostar sobre un mercado que ellos consideran. Cuando es bueno, todo el mundo considera que son muy buenos pero cuando es malo todo el mundo dice que son muy malos. Dejémoslos de lado porque todo el mundo ha hecho de hedge funds alguna vez y vayamos al tema del azúcar. El azúcar tiene el problema de cualquier materia prima de carácter alimentario: es muy feo apostar en inversiones de este tipo porque los precios suben cuando hay mucha demanda y poca oferta. Si hay poca oferta y mucha demanda sube el precio de las cosas. Para que suba el precio del azúcar, se puede comprar azúcar en Chicago (la bolsa donde todo se puede comprar y vender). Tú compras un barco que está cruzando el Atlántico cargado de azúcar, y es tuyo, y vale lo que sea. El azúcar empieza a subir de precio justo cuando empieza a escasear. Y es muy feo, pero hay empresas que producen azúcar que dejan de producirlo para que escasee y así suba el precio. Lo mismo que el petróleo.

O sea, es especular con la producción de alimentos directamente…

Sí, sí, esto es feo pero hay cosas que lo son más.

¿Cómo qué?

No lo sé, por ejemplo, hay modelos de inversión vinculados a las catástrofes naturales o a las especies en extinción, no es broma.

A ver, explícamelo bien, tenemos un minuto…

En estos momentos, vas a las pantallas de Bloomberg y detectas dónde están los huracanes, por ejemplo, y hay una serie de apuestas como si estuviéramos jugando a apuestas deportivas. Hay una serie de valores de cálculo que tienen que ver, fundamentalmente, con el tiempo que tardará en llegar un huracán u otro, qué nivel de destrucción tendrá, etc. Respecto a lo que paso en el Golfo de Méjico con las especies en extinción o las que estaban siendo afectadas por la catástrofe de las plataformas petrolíferas, hubo un valor especulativo vinculado a las especies que entrarían en extinción por culpa de aquella catástrofe. O sea, esto es mucho más complejo y yo no recomiendo estas inversiones, evidentemente, por temas morales. Mejor el oro.

Nos quedamos con el oro. Gracias, Marc.