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Llegan 4 millones de robots y no son sólo para la industria. 

Llegan 4 millones de robots y no son sólo para la industria. 

Hace unos días se publicaba el informe de ABI Research donde se indicaba algo que ya circula desde hace tiempo acerca del número de pedidos de robots industriales y de servicios que los proveedores de estos cachivaches tienen pendiente de entrega. La cifra asusta pues se habla de más de 200.000 para toda Europa en los próximos años. Sin embargo ese informe va más allá y sitúa en 4 millones la cifra de robots que acabarán en más de 50.000 almacenes por el mundo antes de 2025. Ahora ‘sólo’ están robotizados unos 4.000.

¿Sabes si tu empresa es ‘producto-céntrica’ o ‘cliente-céntrica’? Te va el futuro en ello.

¿Sabes si tu empresa es ‘producto-céntrica’ o ‘cliente-céntrica’? Te va el futuro en ello.

Cuando hablamos de transformación digital nos referimos a como la tecnología trastoca de manera irreversible a una empresa o institución en cuatro áreas. Por un lado la estrategia en su conjunto, los procesos a partir de la modificación del modo de trabajar gracias a la integración de metodologías sujetas a nuevas tecnologías aportadas, la generación de nuevos modelos de negocio y, finalmente, que esos nuevos modelos y esa nueva manera de trabajar repercuta directamente en el cliente final colocándolo en el centro de la cadena de valor. Hoy en día eso es relativamente más sencillo que hace una década gracias a la infinidad de maneras que tenemos para identificar lo que hace un potencial cliente desde que piensa que quiere algo que nosotros vendemos y todo lo que sucede hasta que finalmente decide comprárnoslo a nosotros.

Empleo del futuro: Amazon busca conductores de 'drones'

Prime Air es el programa con el que Amazon advierte que ofrecerá entregas de pedidos en pocos minutos utilizando ‘drones’. Si crees que esto es algo más cercano a la ciencia ficción que a la realidad inminente deberías de saber que la cosa va tomando cuerpo y puede que esté más cerca de lo que piensas. De hecho el gigante americano, que incluso, como anunció Google, estaría en condiciones de ser la mayor amenaza del ‘buscador’, ya solicitó permiso a la FAA americana para poder iniciar pruebas vinculantes de sus drones ‘repartidores’ en sus instalaciones.
El uso de drones seguirá sufriendo de dificultades legales. Eso es evidente. De hecho en el primer número de la futura revista Westinghouse, en diciembre, habrá un brillante artículo que analiza el motivo ‘real’ por el que el uso de drones puede estar viviendo su particular freno legal. Me reservo los detalles de dicho artículo, pero será uno de esos imperdibles del mes.

Sin embargo la transformación de todos los procesos sigue su curso implacable. Continúa ejerciendo su lógica temporal donde la eficiencia, la economía y la automatización arrasarán con todo y contra lo único que podremos hacer es adaptarnos, entenderlo y disfrutarlo. Negando la evidencia sólo se retrasará lo inevitable.

En este caso, Amazon, ha vuelto a dar síntomas que tiene claro hacia donde va. Ahora mismo busca empleados, expertos futuros que puedan ‘conducir’ sus drones Amazon Prime Air. Las ofertas de trabajo al respecto han sido publicadas para puestos laborales del futuro en Cambridge (Reino Unido) y Seatle (EEUU). Yendo al detalle veremos que Amazon busca gente con cinco años de experiencia en la dirección de pruebas de vuelos, así como algunos adicionales en puestos de menor responsabilidad.

De momento, estas personas deberán tener, como requisito indispensable, una carrera en ingeniería aeronáutica, aunque Amazon ya ha dicho que admitirán otros ingenieros si cuentan con la experiencia requerida para las distintas posiciones. Todo evidencia que Amazon ha puesto la directa. Tiene el drone desarrollado, el software de control listo y ahora ya se ha dispuesto a la localización de este nuevo puesto laboral.

Como hemos dicho muchas veces, la mitad de los empleos del mundo sobrarán en breve. Deberemos asumir este problema técnico. Probablemente de esa grieta brotará un escenario nuevo. Para ello hay que creerselo y trabajar para ello. Los países que estimulen esos cambios, llegarán antes a un punto de competencia inédito hasta la fecha.

Esto no va sólo de pensar los puestos laborales, los empleos u oficios inminentes, va de crear el ecosistema para que se nutran unos a otros. Por ejemplo, está muy bien interpretar que el próximo lustro una generación de conductores de drones llenarán las delegaciones de Amazon y de otros logísticos. Pero lo que hay que interpretar es que el puesto relevante será el de aquellos que ‘concedan’ la licencia. Una especie de ‘autoescuelas’ de conductores de drones. El futuro es casi ya presente, vivirlo, disfrutarlo y tomar ventaja es únicamente un tema político, empresarial y, no lo olvidemos, de presión social. Mientras mantengamos el debate de todo un país en la atmosfera irrespirable que vive por ejemplo España y muchos países del entorno, los ciudadanos vivirán ajenos a las oportunidades que el futuro y la tecnología nos ofrece, y que, de hecho, otros países ya están disfrutando para conquistarlo.

En otros momentos de la historia, en cada revolución tecnológica que hemos vivido, unos fueron espectadores y otros protagonistas. Ahora va de lo mismo, de elegir, de exigir a quienes marcan las dinámicas socioeconómicas que se dejen de ‘recuperaciones’ y se pongan a liderar ‘conquistas’. Conquistar el futuro es más simple de lo que parece, sólo hay que interpretar el momento actual y ofrecer respuestas que lo conviertan en una oportunidad y no en una ruina.

Amazon, ¿verdugo reconvertido en salvador?

Desde que el mandamás de Amazon, Jeff Bezos, comprara The Washington Post las opiniones sobre lo que escondía la operación han sido muchas. Desde que era una buena noticia que uno de los emprendedores de mayor éxito del mundo digital decidiera darle una vuelco al modelo de negocio de la comunicación escrita, hasta los que consideraron esa compra como una usurpación a los aristócratas del sector.
La verdad es que mucho falta por saber y tiempo deberá pasar para que entendemos el verdadero objetivo o, como mínimo, resultado de esa entrada que se anunció con fuegos artificiales en su día. Lo que sabemos ahora, seguramente sin ninguna relación, es que Amazon intenta enlazar un modelo de entrega de la prensa analógica con la de sus productos físicos. El equilibrio entre logística e inmediatez es el gran plan de Bezos.

Amazon anunció de que los clientes de Amazon en el Reino Unido podrán obtener sus pedidos al mismo tiempo que los periódicos de la mañana. La idea es hacer más sostenible el modelo de entregas. Amazon ha gastado un dineral en su impresionante red de distribución en Estados Unidos y, de hecho, es lo que está detrás de los resultados negativos de sus balances. Tal vez por ello la estrategia en el Reino Unido pasa por conectar la logística que entrega los periódicos cada día con la de sus envíos.

Connect Group es la empresa que hace esas entregas. Un sofisticado y perfectamente engrasado sistema que ahora hará las entregas a primera hora de la mañana para Amazon. Al mismo que ofrece prensa diaria también hará otra por la tarde. Casi cuarenta millones de periódicos a la semana entregados en más de 30.000 clientes repartidos en supermercados, minoristas y gasolineras. Ese es un modelo que vincula lo que viene con lo que ya estaba.

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El sistema que Amazon en el Reino Unido está ya probando en más de 5.000 lugares dispondrá de miles de puntos de entrega. Algo que convierte cualquier tienda familiar en un potencial punto de recogida. De hecho pretenden que los clientes reciban un código enviado por correo electrónico para que puedan pasar por la tienda más cercana a recoger su paquete. Cada tienda percibirá un porcentaje de la venta por materializar esta transacción.

Me da la impresión que Amazon puede convertirse en un estímulo para miles de negocios que ahora mismo tocan la línea de meta. Un final garantizado para quioscos y tiendas de barrio que ven cómo su negocio se va adelgazando irremediablemente. Las ventas online crecen y las físicas se estancan. Los medios de comunicación ya no se compran en papel pues se consumen digitalmente. ¿Qué papel jugarán esos espacios?

Sería una gran noticia que el verdugo se convirtiera en salvador. Que aquellos que lideran el proceso de cambio entre un mundo analógico que desespera y otro digital que crece fueran también los que interpretaran un nuevo papel para éstos. Tiendas, quioscos y espacios locales que ven caer su facturación ofreciendo un servicio cuya cadena de valor es ineficiente, pasando a convertirse en puntos de recogida masiva de las ventas de mucho más que simplemente Amazon. A parte de ingresos extra tendrán también un ‘tráfico’ adicional de potenciales clientes por sus locales.

Me imagino a muchos comercios electrónicos seleccionando puntos de entrega más allá de la oficina de correos de turno o la del transportista ocasional. Imagino comunicarle a un comprador que su producto estará en dos días a veinte metros de su casa. Está por ver que nivel de mejora ofrece y cuanto reduce los costes, el verdadero punto de interés al final de todo.

Amazon lleva tiempo marcando el ritmo. A pesar de sus descomunales pérdidas, es una de esas empresas que marcarán la historia. El objetivo es revolucionar un modelo comercial. Lo intentarán con el transporte automatizado, lo establecen con el género de sus transacciones y lo lograrán con el gran reto de hacer entregas en el mismo día de haber recibido la compra. Evolucionar el modelo y hacerlo masivamente en todo el planeta no es gratis. Mucho deberán perder todavía y mucho deberán aguantar los inversores de este gigante, verdadero rival de Google en el patrón de consumo digital.

Las ventas de Amazon llegaron a 20.580 millones de dólares en el tercer trimestre, frente a los 17.090 millones de euros del mismo periodo del año anterior. Cifras espectaculares que sin embargo todavía la mantienen en pérdidas. La compañía anunció números rojos por valor de 427 millones de dólares en el tercer trimestre de 2014, frente a los 41 millones en el mismo periodo del año anterior. Es decir, están apretando en algo que tiene que ver más con la inversión en nuevos modelos y de momento no logran equilibrarlo.

El riesgo radica en saber si las empresas que se lanzan a la conquista del futuro tienen todo el margen del mundo o el mundo en el que se financian, los mercados, van a estar siempre poniendo buena cara a todo esto. Si en algún momento los inversores le dan la espalda a tanta dedicación por el futuro a medio plazo de la compañía, ésta podría estar en serios problemas. Quienes mostraron que el mundo del libro debía reinventarse al lanzar el Kindle, ahora nos dicen que, si esperamos, nos reinventarán la logística.

Es una buena noticia que Amazon puediera estar ofreciendo un modelo sostenible a miles de negocios locales que verán en esta oferta logística una escapatoria ante un futuro que cada vez deja menos espacio a lo analógico y a las cadenas de valor repletas de intermediarios. Tal vez, pero el futuro no es gratis, conquistarlo menos. Explorar está bien, es estimulante, pero es preciso ofrecer rentabilidad a quien te financia el viaje. Sobretodo si tenemos en cuenta que el tiempo de ‘los envíos’ podría estar amenazado por la impresión 3D, por poner sólo un ejemplo. Aquí nadie tiene el modelo asegurado ni en propiedad.

Fidelizar clientes a través del Packaging

La revista de referencia en el ‘packaging’, Infopackaging, invitó a Openshopen a publicar un artículo acerca de cual es el valor que tiene este importante elemento en la cadena de valor de venta de un producto y en el factor de fidelización de clientes que se le puede derivar. Disfruté mucho volcando en este post todo cuanto mi equipo me fue trasladando. Adjunto a continuación el texto resultante que salió publicado en la su última edición.

La primera impresión ‘física’ que tiene el cliente de un comercio electrónico acerca de nuestra empresa siempre es el packaging con el que hemos vestido nuestro envío. Ciertamente esa es la carta de presentación, el punto de encuentro entre el deseo por nuestra marca y la capacidad de mostrarnos en un instante. Se sabe que muchas son las variables que se manejan en ese preciso momento, mucho lo que las neurociencias nos han explicado acerca del prejuicio comercial, la preimpresión comercial y la adaptabilidad del producto al escenario una vez está en manos del cliente.

Cierto es que una vez se ha formalizado el envío, la venta, técnicamente, fue cerrada y estamos simplemente ‘adornando la píldora’ pues poco o nada, en teoría, puede hacer ya un envoltorio acerca del producto en si. La verdad es que eso no es del todo cierto y a través de este artículo vamos a intentar averiguar como mejorar la impresión, la gestión y la calidad de nuestro packaging de producto.

Previamente vamos a diferenciar entre el packaging identificativo y el de distribución. El primero muestra nuestro producto, el branding objetivo, por lo que resulta importantísimo por supuesto jugar con logotipos, marca y visibilidad de cara al reconocimiento del propio consumidor. El segundo tipo gira en torno a la distribución y la propia gestión de la logística.

El packaging de marca genera mucho valor durante el propio proceso de compra. Genera confianza si es parecido al que podemos disponer cuando empaquetamos en nuestra tienda física en caso de tenerla. Hasta que este pack no entra en el proceso de envío su valor no entra en juego, es a partir del momento que se integra en el packaging logístico que se difumina gravemente su importancia. Por esta razón, cuanto más corporativos podamos ser, mejor. El error que habitualmente se comete parte de la enorme importancia que se le da a los beneficios funcionales del embalaje y la poca al diseño corporativo del mismo. Por supuesto es imprescindible que el producto llegue y llegue bien, pero desestimar casi por eliminación el enorme valor visual, objetivo y de branding que supondría diseñar ese momento de encuentro con nuestro cliente, es un error.

Sabemos gracias a infinidad de estudios que la fidelización del cliente se produce por muchos factores, algunos claramente de impresión y diseño más de lo que objetivamente es capaz de hacer el producto. Imaginemos que un cliente que compró algo de nuestro catálogo ha decidido rebuscar en nuestra tienda online otro elemento. Lo hará con mayor intensidad y menor rango de comparación con otras tiendas en base a los siguientes criterios: satisfacción anterior, precio, atención al cliente y recuerdo visual de la marca. En el último factor tiene una enorme importancia ‘el paquete en el que llegó aquel producto’. La fidelización tiene mucho de ‘buen packaging’.

Sin embargo todo esto de ‘la primera impresión’ no es tan fácil o directo. Cuando hablamos de la llegada del producto en su embalaje tenemos que tener claro cuanto ha pasado hasta ese momento, como se ha procesado el envío y como se han generado las fases en la cadena que permitirán que un buen diseño y un robusto paquete genere el valor experiencial que comentábamos antes.

Para que el encaje de piezas resulte, para que el puzzle del envío sea un éxito y permita que nuestros clientes incorporen una buena sintonía de marca, deberemos utilizar un tipo de embalaje resistente con un modelo de amortiguación bien calibrado, un estudio de zonas de riesgo por golpes fortuitos, indicaciones de posición y la distribución del peso de manera equilibrada.

Estos aspectos no son menores. Diseñar debe incorporar cada una de estas limitaciones. Es preciso asumir que fidelizar a través del envío, generar el valor de la espera y la experiencia de la recepción como algo valorable, formidable y extraordinario para nuestro cliente, todo el packaging debe partir de una técnica asociada a la imagen y al diseño. Digamos pues que el embalaje debe priorizar por el cartón ondulado o de doble fondo, capaz de generar amortiguadores naturales en base a los huecos que dejan los propios productos que subministramos y que retengan los impactos por caídas o imprevistos.

Llegamos a la zona de colisión. Los golpes y la capacidad de absorberlos son la clave para muchos tipos de envíos. No todos obviamente, pero si de una gran parte. Esa zona maleable la lidera el poliestireno de una densidad media. Nada tan seguro como rellenar esos espacios huecos con tan el ‘oro de la logística’.

Cuando hablamos de fidelizar a clientes desde el punto de entrega, desde ese momento íntimo en el que abre su paquete y se encuentra cara a cara con su compra, hablamos también de los segundos anteriores, de ese nervioso proceso de roturas de cintas adhesivas y cordeles, bolsas de burbujas y otros añadidos de protección. Hablamos por supuesto de que el tiempo debe ser reducido, no escaso, pero nunca una eternidad. Deben poder abrirse ciertamente antes de que el cliente entre en una especie de psicosis que le empuje a destruir a hachazos el paquete. Por ello, indicar como y por donde abrir, ayuda.

Lo de repartir el peso, cae por su propio ‘idem’. Digamos que si no balanceamos bien el peso de un envío pesado, podemos tener inconvenientes en la parte final del proceso, por no decir que durante el trayecto se puede haber destrozado el asunto.

Ahora bien, ¿quieres fidelizar a un cliente a partir de un envío? Pues conviértete en tu propio cliente. Hazte un envío. Prueba que tal tu packaging, tiempos, fortaleza, entrega, experiencia en la llegada. Piensa. No hagas trampas. No eres un cliente especial, eres uno más. Exigente, pero uno más.

Procura ser objetivo y espera a ver que pasa. Recuerda que vas a ser alguien que no ha visto antes el producto, digamos que básicamente en tu ecommerce o en el caso de que si, espera con entusiasmo volver a tenerlo o verlo. Ten en cuenta que deberás enviarlo de manera resistente, analiza eso cuando llegue. Observa si el envoltorio llega limpio, duro, deformado, con manchas, gráficos, adhesivos del currier o lo que sea.

Cuando te lo envíes analiza cuanto te ha costado recibirlo, si como cliente te molesta pagar de más, si pesa demasiado al final, si se abre fácil o no, si, en definitiva, el momento de que te sientas encantado con recibir tu compra es algo nutritivo o un suplicio, si generas marca de tu marca o destrozas todo cuanto has hecho en tu tienda online previamente. En conclusión, que fidelizar clientes se fidelizan por muchos medios, incluso empaquetando de maneras muy concretas.

Los barcos fantasma futuros

Anoche cené con unos amigos próximos a la Autoridad del Canal de Panamá. A parte de conversar sobre detalles del ‘asuntillo’ de la paralización de las obras de la ampliación del susodicho, pude aprender muchísimas cosas que son de mayor interés y que a buen seguro, en este blog serán mejor recibidas. Evito pues comentar lo escuchado por higiene hacia los que, desde España, defienden una legitimidad impresentable acerca de la revisión de un presupuesto difícil de defender.
La cuestión es que si alguien sabe de eso de la logística del futuro es esta gente. En sus mesas de trabajo hay importantes estudios y noticias acerca de cómo será el transporte de mercancías por el mar y como estas se derivarán por todo el planeta, probablemente, sin intervención humana en muchos de los puntos en que ahora parecen imprescindibles. Volvemos al punto ese en el que el modelo de gestión laboral del futuro inmediato entra en jaque y la adaptación de los procesos se hace imprescindible. Imagina el futuro.

Veamos. Resulta que Rolls-Royce está desarrollando buques ‘drone’ de carga que ahorrarán energía y, obviamente, dinero. Serán barcos fantasma sin tripulación. Aquí ya estamos familiarizados con el término ‘drone’. Una especie de avioncillo autónomo que es capaz de filmar, acceder, transportar o atender a distancia cualquier orden desde tierra incluso de modo automático únicamente guiado por un módulo de geolocalización a tiempo real. Sin embargo, se hace difícil pensar que pronto habrá mastodontes acuáticos transportando toneladas de mercancías únicamente guiados por sensores y satélites. (Me aseguran que ya hay alguna prueba enorme en espacios reducidos y limitados por jurisdicción no internacional).

Me demostraron con sus ‘tablets‘ que esa empresa ha puesto a prueba ya un prototipo en Noruega y que, a partir de la realidad virtual, simula las amplias vistas desde el puente del barco y de las posibles situaciones. Se intenta averiguar las opciones de navegación ‘manual’ desde tierra si fuera preciso por alguna emergencia que el sistema automático y robotizado no pudiera solucionar.

Existen dudas razonables acerca de lo bien que un buque puede reaccionar en aguas abiertas sin capitán o tripulación para dirigir aspectos de seguridad. Hace pocas semanas, un carguero danés perdió 600 contenedores (la pérdida más grande reportada en la historia) debido a una fuerte mala mar.

Yo lo desconocía pero me confesaron que Rolls-Royce Holdings obtiene una quinta parte de sus ingresos por el sector marítimo. Me imagino que si lo prueban con barcos lo acabarán intentando con aviones (de carga). Ya tenemos ‘metros’ y trenes sin conductor y de todos es sabido que aterrizar un Airbus 321 es algo que sucede casi de un modo automático. Casi y si no hace viento.

Supongo que donde no hay seres humanos, en un barco fantasma, no se precisan muchas de las cosas que hacen contaminante una nave de estas: electricidad, menos combustible, lo que los hará más ligeros a su vez. Puede ser una forma de ahorro energético a su vez. A nivel económico, me explicaron estos expertos que, de media, la tripulación de un buque de carga representa el 44% de los gastos operativos. Me imagino los sindicatos del futuro. ¿Vosotros?

Os dejo con un video sobre la conducción de vehículos de Mercedes Benz que demuestra que los accidentes se podrían erradicar si deja de ser el hombre quien conduzca los coches del futuro. Y otro de Volvo con una explicación similar. Un solo humano sería el problema, las máquinas no se despistan, sólo gestionan datos. Muchos datos.