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Todos los ministros de ‘tournée’

Ayer en el noticiario de la RTE Irlandesa, el que ve todo dios a las 9 de la noche una vez ya has cenado, se anunciaba el conocido ‘sorteo ministerial de San Patricio’. Una especie de carrusel que envía a todos los ministros de este país de ruta durante dos o tres días por todo el mundo en el día nacional. Ese en el que los monumentos de medio planeta se iluminan de verde ‘irish’ para homenajear a expatriados, o no, que tienen origen gaélico.
La cosa no tendría más significado que el hecho de tener a un atajo de políticos de viaje oficial sino fuera por lo que logran y cómo lo logran. El reparto no es aleatorio, los países elegidos y los ministros enviados responden a un criterio estratégico y, por si fuera poco, se preparan equipos complementarios que no van de turismo si no a la caza de ‘deals’ entre pinta y pinta de Guiness.

Para hacernos una idea (demostrable), el coste para las arcas públicas de tan ‘curioso’ batallón político es de apenas 300.000 euros. Hay países que se lo ventilarían con las dietas de un solo ministro y no miro a nadie. Sin embargo el ‘revenue’ que se auditaron en la edición pasada, fue superior a los 10 millones de euros en acuerdos básicos y un ahorro estimativo de casi 20 millones en publicidad. Salir en todos los medios del planeta en plan ‘friendly’ y con imágenes de tu país (cuando no llueve) tiene un valor ciertamente muy alto. Además, por supuesto, certifican que ese esfuerzo viajero es siempre el inicio de procesos comerciales que estos días, además, se han ido conocido.

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Es un ataque frontal de todo un Consejo de Ministros y en plan divertido. Volverán a sentarse y bromear tras una reunión ya de tipo anual el presidente irlandés Enda Kenny y el norteamericano Obama. Volverán a China, Japón, Australia, Brasil, Francia, Alemania, México, Rusia, Dinamarca, Canadá y otros. La geografía es para atenderla y estudiarla. Incluso, y es destacable el tratamiento que se le da a California es de ‘país propio’. Allí va un ministro en concreto. Hay mucho que celebrar y mucho que negociar en Palo Alto, Mountain View, Cupertino y San Francisco.

¿Que suele pasar después? Aquí van tres apuntes que se han materializado en pocos años y obviamente dependen de mucho más que del viaje de un ministro, pero, por lo menos, empieza así en muchos casos. De un político se espera, al menos, que estimule, lidere y cierre. El proceso lo establecen los técnicos.

1. El primer tema fue el cierre de un acuerdo entre Estados Unidos e Irlanda para permitir que la industria cárnica pudiera ser vendida sin restricciones ni controles (que si sufren otros países europeos) en todo el territorio americano. Sin aranceles, ni sobre costes de control, lo que hace mucho más competitivo la ya muy competitiva carne irlandesa. Por calidad y por tratamiento.

2. El segundo también tiene que ver con esa industria, la cárnica. China acordó con el propio presidente del país, la semana pasada, iniciar la importación sin requerimientos complejos de la carne irlandesa. En apenas un año la tercera industria exportadora de carne del mundo se ha zampado dos mercados nuevos que suponen el doble del que ahora tenían disponible.

3. El tercero, el que me parece más interesante. Corrían rumores que Apple estaba examinando localizar en Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia o incluso Islandia un lugar para construir su nuevo centro de datos para Europa. Finalmente el premio ha sido repartido entre los daneses y los irlandeses que no parecían tener opciones inicialmente, pues en este caso, el tema tributario no jugaba a favor. Era un tema climático, imagina lo que supone poner en marcha todo ese cúmulo de servidores ofreciendo respuestas a tiempo real para iTunes, App Store, iMessage, Maps o la propia Siri. Calor. Apple invertirá 850 millones de euros en el desarrollo de un nuevo centro de gestión de datos para ayudar en la ejecución de esos servicios de datos.

Pero, como siempre, todo no es bueno, de eso ya hemos hablado. Sigue siendo complicado vivir aquí. Cada vez es más caro y falto de servicios que en España, por ejemplo, son asumidos como derechos fundamentales. Y sigue siendo complejo gestionar tu propia empresa en base a usos y costumbres que, todavía, me cuesta entender y de los que aprendo o me desespero. Sigue el paro excesivamente alto, cuesta encontrar trabajo para los que vienen pensando que esto es como ‘Silicon Valley’, sigue el consumo interno bajo y las cargas impositivas en forma de todo tipo de tasas siguen en aumento a pesar de todo. Exportan mucho, el cambio de modelo se va aplicando, pero siguen jugándosela todo a que la sociedad aguante tanta presión. Veremos si lo equilibran y les sale bien.

Aparecen nubarrones en sectores en los que ya no son competitivos, nuevas hipotecas sin límite, mucho nuevo ladrillo que asoma, pero, por lo menos, parece que los ministros tienen claro para quien trabajan y quienes les pagan. Asciende en las encuestas (en algunas ya las lidera) un nuevo lider antiausteridad, Paul Murphy, al estilo Podemos o Siritza. No obstante, a destacar que los políticos irlandeses hablan muy poco de ellos mismos. Está mal visto y los vigilan bastante. Trato con algunos y realmente son políticos, eso es evidente, pero tienen muy presente que los observan, que hay una especie de ‘escucha activa’ de la que no pueden desprenderse.

Será que los ‘mitings’ son en los pubs y eso ayuda mucho, pero aquí la política es acción y mucha menos politiqueo de partido. Aquí el tema ‘de partido’ es un modelo de acercamiento por distritos, por condados, más que un organigrama con todo dios viviendo ‘liberado’ y estructuras muy reducidas y donde todos tienen que rendir cuentas periódicamente ante sus votantes inmediatos a pesar de ser un político de rango alto.

Se los llevan de ‘tournée’ pero, visto lo visto y escuchando los avisos de que van a tener que explicar ‘que lograron en sus viajes’, no van de turismo. ¿Que pasaría si el 12 de octubre enviamos a los ministros españoles por el mundo?

Cuando se presenten, votaré al Partido Robot

Muchas de las cosas que hacemos de manera cotidiana hace apenas unos años eran de otro modo. Voy a generalizar con el riesgo que eso conlleva, pero espero se me entienda. Ya no escribimos cartas, no elaboramos álbumes de fotos, nos reunimos sin estar juntos, no compramos entradas en ninguna taquilla, no se utilizan mapas callejeros, las guías turísticas son reliquias, no compramos periódicos, no visitamos tiendas de música y no votamos por ideología sino por múltiples factores que tienen que ver con el debate en red, más bidireccional y complejo.
Europa está en estado de shock. Draghi decide que lo mejor para el futuro es meter todo el papel que le queda por imprimir en el sistema y que sea lo que dios quiera. Pues querrá, pero no lo que ellos consideran. La masa ingente de liquidez en euros se va a llevar por delante el valor del mismo. Pon diez monedas donde antes había una y lograrás que esas diez valgan menos ahora que cuando las contabas por separado. Si eres un vendedor de algo, póngamos moneda, y sabes que los que vienen a tu tienda tienen diez veces más dinero que antes, ¿no subirás el precio de todo? Y, eso, ¿no deflacionará el valor del dinero en términos generales? Pues eso.

En Grecia viudas y jubiladas con hijos que pagaron toda la vida sus impuestos, que cotizaron ellas y sus maridos, se ven obligadas a trapichear con cualquier cosa por las calles, y esperar el miserable cheque de 320 euros que el Estado les ‘regala’ por los servicios prestados. Y se sorprenderán de la victoria de Siritza, o de que Europa esté en juego. Aquí en Irlanda todas las encuestas ponen de ganador a un indefinido cuadro de ‘independientes’ que lideran todas las batallas locales contra la subida de tasas, impuestos, recortes y meriendas oficiales. En España Pablo Iglesias tres cuartos de lo mismo. Mira este video de la señora Katsulis.

¿Es todo esto un tema político? ¿Sociopolítico? ¿No tendrá que ver, previsto o no, estratégico o no, con algo más técnico, tecnológico y de adaptación al momento desde un punto de vista automático? Tengo la impresión que si. No niego que la aparición en programas de televisión ayuda, que un líder que diga lo que todos quieren escuchar también, que poner de vuelta y media a unos cuantos que no hay manera de sacar ni con agua caliente ayuda, pero también el cómo todo eso se ha enlazado entre los potenciales votantes, las estructuras (des)organizadas y las ideas es tremendamente menos ideológico y político de lo que parece.

El mundo sigue su curso hacia un escenario sin empleo. Todo lo que pueda ser automatizable, ‘robotizable’ y todo lo que pueda sustituir un grupo de humanos por un ‘software’ o un brazo mecánico, será. Periódicos sin periodistas, bibliotecas sin bibliotecarios, bares sin camareros, tiendas sin vendedores, empresas sin directores, taxis sin taxistas, hoteles sin intermediarios, transporte sin transportistas, clínicas sin doctores y, quien sabe, parlamentos sin políticos. ¿Para que se precisa un político?

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Hoy en día las decisiones políticas se toman en base a tres criterios: presupuesto, interés partidista y capacidad de gestión. La primera la gestionaría increíblemente mejor un software inteligente que una docena de ministros de economía visto lo visto. Lo segundo, más divertido, un gestor de datos masivos capaz de trabaja en base a variables de bienestar social no dependiente de votos, podría gobernar sin esperar ‘encuestas’ o lo que fuera. La tercera es pura evidencia. ¿Quien más eficiente que un robot?

Permitidme el juego. Yo votaría a un robot, pero mientras eso no llega veamos a que se dedican los actuales ‘líderes’. Les llamamos líderes vete tú a saber porque, pues su lejanía de lo que sucede es de tal calibre que probablemente cuando todo esto se los lleve por delante pasarán años hasta que se den cuenta. Ellos seguirán yendo a su puesto de trabajo como si nada hubiera pasado, como en un guión de Asimov entrarán en su despacho rodeados de máquinas, se sentarán a ‘gestionar’ y nadie se dará cuenta de su presencia. Tanto tiempo ralentizando el mundo, tanto tiempo derivando sus responsabilidades, jugando a sus juegos de tertuliano de bar, tanto tiempo hablando de ellos mismos, que nada cambiaría con su presencia. Fin del juego.

Y a este cuento de ciencia ficción de un futuro inminente le cabe algo de realidad desde ahora mismo. Resulta que la televisión pública española, la de todos, ha decidido montar dos programas tertulia, uno para los viernes y otro para el sábado noche, no sea que te quedes a medias en el lavado de cerebro. El objetivo es el de contrarrestar la presencia de ‘Podemos’ en el resto de debates en otras cadenas. En mi caso, no veo la televisión por lo menos no en el sentido agendado y de horarios programados. Busco lo que quiero ver y lo veo, pero entiendo que eso aun es genérico y que los de Podemos han estado sobre expuestos durante los últimos tiempos.

Ahora bien, no conozco a nadie que ya ha decidido votar al partido de Pablo Iglesias y que sea asiduo de ninguno de esos programas que proponen un debate como si fuera un ‘Sálvame Deluxe‘. Que los ven, de vez en cuando, que les influye, supongo. Como a los votantes griegos que han pasado de declararse incondicionales de los conservadores y ahora matarían por un excomunista que les ha prometido poner en el paro a toda (y allí también la llaman así) la casta.

Pero, donde esta el ‘bug’ de la política tradicional. De los ‘expertos’ de los partidos de siempre. ¿Dónde se han pasado los últimos diez años los estrategas de partido, los directores de comunicación y táctica política? ¿De que leches hablan cuando plantean estrategias a sus clientes? Es divertidísimo leer las propuestas de algunas consultoras políticas sobre eso de ‘estrategia de partido’ en redes sociales o ver como muchos ‘políticos’ se ven la mar de actuales poniendo un ‘@’ delante de su nombre. 

Es que esto ya no es lo que era. Digamos que la gente va decidiendo lo que votar por otros canales que no tienen mucho que ver con la estrategia (mejor dicho, táctica) de los que llevan tanto tiempo en un sillón de alcántara, del cual, cuando se levanten no habrá manera de que regrese a su forma original del tiempo y peso que lleva sufriendo el probre. No se han dado cuenta que el concepto ‘googleliano’ de ‘los círculos’ de ‘Podemos’ va mucho más allá que una sede local, una agrupación de distrito o una estructura determinada.

Te gusten o no, la sociedad en red (que si, también consume tele), se nutre del debate entre ellos y no de la visualización de unos teatros que simulan ser nutritivos para el intelecto político de los ciudadanos. Esos ‘círculos‘, esa estrategia orgánica y viva, que no depende de órdenes directas sino de su voracidad distribuida, que la tecnología y su enlace con lo analógico permite, está canalizando (y muy bien) un descontento social que, en muchos casos, tiene que ver con esos programas televisivos de juguete.

Pero no es sólo eso, es más automático de lo que parece. Ni el tal Errejón es un genio, ni Iglesias un enviado del MIT. Están canalizando un proceso de desajuste y les ha tocado a ellos. Estuvieron donde había que estar, lanzaron un mensaje que caló por los canales que tenían a su alcance y a partir de ahí, si que lo han hecho bastante bien. Sólo decirles que si ahora, por vete tu a saber que bacteria politiquera, deciden ‘reorganizarse’ en modo ‘partido on’ mucho o poco de cuanto llevan alcanzado se desmontará. Esto no va de mensaje, ni de líderes, es un tema más complejo. Los americanos lo inventaron pero quienes mejor lo manejan ahora son los escandinavos. Creas un entorno, derivas un mensaje, utilizas la tecnología y la dejas fluir. Luego, sólo tienes que dejar que los datos y su gestión capaciten tus decisiones.

El problema para ello es que se necesita ‘open mind’ y eso ya no es tan sencillo. Dejar que la gente tome su senda y que la política se adapte es chungo. Deberíamos pasar de un escenario en el que los partidos proponen y la sociedad dispone a otro en el que la sociedad exige y los partidos se adaptan. Para ello hace falta mucha democracia, viva y constante, algo que precisa no sólo de ‘circulos’, sino de todo tipo de modos. La convivencia entre lo tecnológico aplicado a la política (¿o es que van a ser lo politicos los únicos que no les afecte ese mundo sin empleo?) y la gestión pública que la sociedad demanda más pronto que tarde sucederá.

Y hablando de cosas concretas. Se sorprenderán también del ascenso de ‘Ciudadanos‘ y del reconocimiento social de Albert Rivera. Pues eso, que se sorprendan, pero si lo miraran bien verían que la estructura de ese partido no tiene nada que ver con la de los partidos tradicionales. Va de como te estructuras y de un problema adaptativo. Luego si el mensaje fluye, lo tienes de cara. C’s se sujeta en los apoyos y no en los militantes, en la propia red, en la distribución derivada de información, en la empatía (digital) y en la creación de redes de que utilizan Internet como canal de aceptación de unos a otros.

Pero no es ‘técnica digital’, para nada. No es que tengan un Community Manager con una varita mágica. Es otra cosa. Es que su estructura desestructurada permite la participación en plataforma y ahí si que es importante la red y las redes. UPyD por ejemplo, empezó bien en eso, pero su obsesión por crear ‘estructura’, formatos de siempre, les ha paralizado el ascenso. Ya van tarde.

¿La tele? si, ayuda, pero más tele que se chupa la Cospedal no hay nadie, y a ésta no le nutre nada. Si consideran en las estructuras de los partidos tradicionales (incluyo al resto) que Sainz de Buruaga y su programa de doble tertulia (donde irán los de siempre supongo) genererá el desgaste a los de Pablo Iglesias, Rivera o los que salgan todavía, van listos. Si ‘Podemos’ baja expectativas o se la da al final no será por estos movimientos tácticos tan fuera de tiempo, será porque sus ‘circulos’ dejen de estar conectados adecuadamente, reflejen lo que dicen ser o empiecen a gobernar ejerciendo el poder de manera contraria a lo que proclaman.

‘By the way’ esto pasa aquí, Irlanda, y allí, Catalunya. Los catalanes que están debatiendo sobre el futuro independiente o no, también se están despistando. Hay una inmensa mayoría de catalanes que no son independentistas, claro, pero es que tampoco son ‘dependistas’. No son nada. Nada de lo que se propone ahora. Cuando se organicen desorganizadamente, como hacen los clientes de Uber, Airbnb o cualquier plataforma social que no precisa de intermediarios ni gestores, que todo sea mucho más automático que las órdenes de nadie, la sorpresa va a ser mayúscula.

Tiempos nuevos que nadie interpreta correctamente, ideas de siempre (todos), estrategias de pena y tácticas de gente desconectada de la realidad. Cuando la realidad haga ‘turn on’, va a ser divertido.

Cambio sistémico y expandido

Todo sigue su curso hacia la conformación de una sociedad dividida entre ricos, pobres y miserables. En la Europa del Sur, la que va a cámara lenta, todo se precipita. Y lo hace por la indecente manera de explicar las cosas que tienen quienes nos gobiernan. Por un lado en el aspecto político financiero y la manía del ministro De Guindos de negar la mayor. La semana pasada algunas tuvimos acceso a datos que resumían la situación de España según el Secretario General del Tesoro y Política Financiera del Ministerio de Economía y Competitividad, el señor Fernández de Mesa. Este hombre además es el Consejero del Banco de España y de la CNMV. Durante un encuentro presentó un informe que, según él, da los argumentos por los cuales el actual Gobierno considera que todavía no es necesario que España solicite el rescate pero advierte que si será preciso durante el 2013. Es un insulto a la inteligencia pues esperar un desenlace inevitable sólo permitirá que el retorno cada vez sea más duro y complicado.

Los datos del Tesoro Público advierten claramente que algo se ha deteriorado tanto que seguramente no estamos ni tan siquiera en una fase de la crisis sino en algo peor pero no aciertan a definir “qué“. Yo se lo aclaro: no estamos en crisis, eso ya terminó, ahora vivimos una larga y apática etapa de mutación, de cambio sistémico que ha llegado para terminar con todo lo anterior.

La semana pasada dije en televisión que había países en América que no aceptaban avales de empresas en concursos de adjudicación público si estaban sindicados en entidades españolas fueran éstas, las que fueran. Es normal, no paran de mentir y, lo peor, se creen sus mentiras. Ya nadie se fia de nadie y la desconfianza empieza a erosionar todos por igual. Dejando de lado algunas entidades de juguete por no decir de risa que se sienten ahora muy grandes por haber sido “absorbidas” por un pez mayor, cuando en realidad estaban heridas de muerte y se les ha escondido bajo la alfombra del sistema financiero español, aquella en la que toda la mierda se acumula y que cuando alguien quiera cambiarla y la levante le explotará en la cara. Resulta que el regulador financiero de Reino Unido (FSA) ha restringido “la provisión de liquidez y capital por parte de Santander UK al resto del grupo Santander“. Ya se sabía hacia meses la existencia de controles por parte de los reguladores británicos sobre la actividad de Santander en Reino Unido pero hasta ahora no se había evidenciado públicamente. Desde ahora, entre otras cosas, la FSA limitará la exposición del propio Santander británico al resto del grupo y controlará el pago de dividendos que establezcan.

La decisión de la FSA advierte claramente que algo se ha deteriorado tanto que seguramente no estamos ni tan siquiera en una fase de la crisis sino en algo peor pero no aciertan a definir “qué“. Yo se lo aclaro: no estamos en crisis, eso ya terminó, ahora vivimos una larga y apática etapa de mutación, de cambio sistémico que ha llegado para terminar con todo lo anterior.

Vivimos colocados, en una especie de tránsito lisérgico, una modalidad de chute contable que basa sus resultados económicos en la publicación de datos falsos de toda falsedad, en documentar el desastre con trampas semánticas que la mayoría de becarios de redacción se tragan sin masticar y en la inyección indigesta de dinero inexistente por parte de las estructuras públicas que se llevó a cabo durante la primera parte de la mal llamada crisis. El Estado estaba incapacitado derrochar dinero destinado para mantener un armatoste inservible. Lo hizo justo en el instante que medio planeta se enfrentaba a un cambio de modelo económico global.

Tengo claro que los titulares mantendrán esa realidad inducida al mismo ritmo que el ciudadano seguirá perdiendo su propio terreno y su propia capacidad de decidir en su día a día. Por poner un ejemplo, los estímulos económicos que seguirán llegando, aun a expensas de un déficit que también se pintará de color pastel si es preciso, proporcionarán la visión de un oasis temporal a fin de que todo se tranquilice. Pero, a fin de que la sociedad no se alce y no sea capaz de enfatizar su enfado, ninguno de esos estímulos económicos llegará al sector empresarial privado de manera efectiva. No lo hizo antes y no lo hará ahora. De hecho ya nos dicen que “se acercan tiempos de nuevos sacrificios para todos”. Está claro que han tirado la toalla, estos no tienen pajolera idea de cómo arreglar el desaguisado que han montado. Esperan que la inercia traiga la bonanza y siguen sin entender el momento.

Y en eso estábamos cuando la clase media empezó a ceder terreno. Sucede a cambio de que otros aporten la solución o subsidio. Somos la increíble clase media menguante y lo somos en gran medida porque nos da la gana. Es posible que no nos demos cuenta de que los primeros responsables de muchos de los males que vivimos somos nosotros mismos. La velocidad y la fortaleza con la que salgamos de ese tránsito complejo y difícil dependerá en gran medida de la voluntad y la libertad que tenga la gente para afrontar este reto.  Será doloroso, pero será. No darse cuenta es un tremendo error histórico.

Es tarea de los emprendedores de todo tipo y de quienes deben estimularlos en la nueva economía, de los innovadores y de los que lideran empresas de base tecnológica en la economía digital y de la sociedad hastiada de tanto modelo tradicional y de modelos de crecimiento viejos y caducados, ineficientes y especulativos, cambiarlo todo, reformar y no permitir que esta enorme oportunidad que la historia nos ha concedido se pierda por las cañerías de una sociedad adormecida. Despertemos a los que siguen en el sofá social y expliquemos que tanta dureza, tanto drama no puede les puede salir gratis a unos y carísimo a otros. Estamos en condiciones de cambiar el orden de esa multiplicación siniestra. Estoy convencido.

Desinformación privilegiada

Al parecer no sólo fue Zapatero uno de los grandes mandatarios del mundo que, a pesar de tener información privilegiada y de primera mano de la realidad económica, perdió una buena cantidad de dinero tras una operación inmobiliaria. Henry Paulson, el ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, vendió su hogar de tres dormitorios en Washington la semana pasada por cerca de US$1 millón menos de lo que pagó por él cerca del apogeodel mercado de la vivienda hace cuatro años.

Tal y como cuenta Bloomberg, la propiedad se vendió por US$3,25 millones tras habérsela puesto en venta originalmente por US$4,6 millones, según la página de Internet del corredor, Washington Fine Properties LLC. El precio de tanteo se bajó más tarde a US$4,15 millones. Paulson, quien dirigió el Tesoro durante la crisis crediticia precipitada por el colapso del mercado de la vivienda, pagó US$4,3 millones por la casa en agosto del 2006, según el registro de la propiedad de la ciudad. Los precios de los hogares en el área de Washington bajaron un 25 por ciento de la fecha de la compra al mes de octubre de este año, según el índice de precios de hogares S&P/Case- Shiller de la región.

Fue Reuters quien informó de la venta ayer. La casa estuvo en venta por ocho meses antes de venderse el 21 de diciembre, según la casa de corretaje inmobiliario en línea Redfin. La propiedad estilo villa se construyó en 1940 y se reformó en el 2001. Tiene una sala de estar con un hogar de piedra y pisos de madera, y un baño principal con una bañera de hierro fundido y una ducha de piedra con puerta de cristal, según el prospecto. Paulson no respondió de inmediato a un mensaje telefónico que se le dejó con un ayudante.

El tal Paulson, de 64 años, fue secretario del Tesoro del 2006 a enero del 2009, y antes de eso fue presidente y jefe ejecutivo de la casa de bolsa neoyorquina Goldman Sachs Group Inc., lo que al parecer no le sirvió de nada en lo patrimonial. Atendiendo a la que tenemos liada en medio mundo y a la difícil gestión que le espera al aparato Obama, tampoco es que fuera un gestor demasiado eficiente. Que seas bueno o no, depende de algo más de que te digan que lo eres. ¿Se acuerdan de Solbes?

Huelga en la N. Economía

El próximo 2 de noviembre a Obama le va a sentar fatal la cena. Básicamente por optimista. Creyó que en otoño del presente la economía norteamericana volvería a entonar la fase de crecimiento, que volvería crear empleo y, por derivación, tras un período de dudas sobre su gestión, el pueblo americano empezaría a valorar positivamente la gran tarea del bueno de Barack. Ni en la peor de sus pesadillas hubiera imaginado que la situación iba a ser tan desastrosa como en la actualidad. El paro no remite, el país no crece, los primeros síntomas de arranque se debieron a unos estímulos públicos que ahora no hacen más que engordar el problema y un sistema financiero tan contrario a que le toquen la entrepierna como antes de empezar el colapso.
Zapatero pensó algo parecido hace un tiempo, pero se estrelló contra el déficit. Un volumen inasumible que provocó el ultimátum de los mercados y, por derivación, de los dirigentes que más pintan en esta merienda. Por eso, él ya no contaba con fechas ni cifras. Ahora considera que lo bueno está por llegar.En USA un Zapatero negro y en España un Obama blanco han hipotecado el futuro de una generación cloroformizada. Tanto el uno como el otro esperan que el tiempo, con su inercia dichosa, acabe por asentar una economía en parálisis técnica. Los dos sueñan con que una de las máximas de la política se cumpla: la memoria de pez del ciudadano.

Y ahora toca atender. Los nuevos planes de estímulo de Obama, que meten los dedos una vez más en la herida aun mal curada, crearán empleo bien entrado el 2011. Está por ver que el efecto boomerang esta vez no sea catastrófico. Emitir más billetes, repartir más dinero, estimular de nuevo la economía como si Keynes estuviera sentado a la derecha del Padre, es un poco suicida, pero bueno, tal vez funcione.

Otra cosa es que aquí, en España, eso es inviable. Se pongan como se pongan los sindicatos eso no puede ser. No hay manera de sacar más dinero virtual de donde no existe. Supongo que cuando las almas cándidas que dirigen los sindicatos piden al Estado que transfiera más sustancia a una maquinaria paralizada y que no proporciona ingresos, lo dicen por que algo tienen que decir, porque no cabe en ninguna cabeza que España pueda soportar todo lo que los sindicatos solicitan.

Los sindicatos deberían de adaptarse a los tiempos. No es una frase hecha, es una verdad lírica. ¿Qué es eso de reducir los servicios mínimos? ¿Qué tipo de chantaje social oculta esa solicitud? ¿A que se refieren con eso de que no quieren que el 29 de septiembre no salgan vuelos internacionales de ningún aeropuerto español? Cuando un dirigente social exige algo de este tipo es que no está cerca de la realidad. Aunque se definan como líderes laborales, el contacto con la realidad empresarial y emprendedora de este país es nula.

¿Qué saben todos estos de lo que es poner en marcha un negocio? ¿Acaso saben que significa jugarte todo tu patrimonio todos los días para intentar dar trabajo a un grupo de personas? ¿Han oído hablar de los emprendedores por cuenta ajena? ¿Creen sinceramente que una huelga general en pleno siglo XXI puede detener el curso de la economía global?

Estos tipos no se enteran de nada. La mayoría de las actividades económicas que se desarrollan en una sociedad tecnológica como la nuestra dependen de plataformas que no harán huelga. Me retuerzo de la risa viendo a según que dirigentes que llevan décadas “defendiendo” a los trabajadores, no decir nada sobre la verdadera masa laboral de este país, por lo menos la que puede llevarlo a un cambio que lo saque del agujero: los emprendedores. Hablan de convenios y de “despidos” cuando aquí la única modalidad de apertura laboral que parece dar “algo” de resultado es el proyecto propio. O a través de un modelo emprendedor de uno mismo con el pago único del subsidio de paro o entrando como trabajador en uno de esos proyectos arriesgados de un emprendedor. Es decir, aquí lo que menos falta hace es huelgas sobre la “flexibilidad” laboral y más juergas sobre como pensamos estimular y ayudar a los emprendedores que se juegan todo a una carta cada mañana.

El cambio de modelo en el crecimiento de España no dependerá de una manifestación dinamizada desde las estructuras de los sindicatos y sus liberados, ni con una huelga general que en la mayoría de los casos responderá a la presión en algunos polígonos industriales y miles de persianas bajadas por miedo a que te rompan los cristales. Ese cambio que deberá traer empleo y empleo cualificado depende de decisiones políticas consensuadas desde la modernidad y no desde la impuesta voluntad de unos pocos que parecen vivir en plena Revolución Industrial.

Además, las empresas de este país seguirán vendiendo por ecommerce, seguirán enlazando por skype, atendiendo a sus peticiones de perfiles en redes sociales, actuarán en consecuencia con los tiempos de la nueva economía, la de la atención, la de los negocios que no cierran, la de la venta por empatía.

Los sindicatos deberían saber que, cuando impulsan una huelga general de este tipo, cientos de miles o millones de trabajadores no se sienten aludidos porque trabajarán desde sus casas gracias a las fórmulas de enlace que existen hoy en día. Que los profesionales que ocupan cada vez más las cifras de ocupación por cuenta propia son gente que no tienen un lugar ni un escenario en el que “computar” como huelguista. ¿De que leches hablan? ¿En que mundo vienen? Que alguien, urgentemente, les explique que el mundo ha cambiado.

Esos sindicatos que exigen ahora una “rectificación” a una medida que el gobierno no ha diseñado, que viene impuesta y que responde al dispendio que los sindicatos no criticaron en su día porque ya les iba que ni al pelo, son viejos y lentos. Viejos, porque en la percepción que en una economía digital y globalizada nadie puede ver a un “defensor” actualizado y homologable a sus intereses. Lentos porque no llegan a tiempo a los cambios que se han producido en el mundo.

Al contrario que en Alemania, por ejemplo, donde los sindicatos no perciben ni un céntimo de euro del Estado sino de sus afiliados y donde la liberación de horas son exclusivamente para la negociación de convenios y no para menesteres varios, en España viven de la transferencia pública y de la subvención clásica. No defienden al parado. Por mucho que digan, el 29 de septiembre ponen en riesgo más paro. Primero porque en la medida de entorpecer el funcionamiento de una economía muy débil, con pocos signos de avance, puede provocar más daño que bien. Paralizar un país en estos términos y en un momento como este es contraproducente.

Si se adaptaran verían que las manifestaciones no tienen que ser en la calle. ¿Que quiere decir eso de que hay que llenar calles y plazas para que un gobierno escuche la legitima crítica del pueblo?. Hoy en día hay mecanismos mucho más eficientes y potentes que pueden utilizar las redes sociales para ejercer esa protesta. Los medios digitales y sus foros, los blogs, las propias redes, las plataformas sociales y otros escenarios se pueden convertir en una amalgama desordenada de crítica que ya no necesita sindicatos ni mandingas.

Hace tiempo que el mundo protesta de otro modo, se manifiesta de otro modo, y ahora, incluso lo hace mientras sigue produciendo. La imaginación y el talento no ha llegado a los sindicatos que siguen con sus mismas canciones de siempre. Es tiempo y hora de que en la dirección de esas estructuras caducas se instalen personas que entiendan la época que les ha tocado vivir.

No me imagino haciendo huelga general los servidores de Google Maps en España. Tampoco veo muy real pensar que las granjas de computadoras de Tuenti se paren durante el 29. Ni los de mi empresa. Mis ordenadores seguirán trabajando. Están en la nube, como algunos dirigentes sindicales. Ya me entienden.

Artículo publicado en Cotizalia


Keynes Para Ricos

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Durante la merienda semestral del G20 que se ha celebrado este pasado fin de semana en Canadá, el consensuadísimo modelo de rescate para países en crisis ha sido puesto en entredicho. Resulta que los tipos que manejan este mundo, teóricamente de lo mejorcito de sus facultades, ahora no tienen demasiado claro si abrazar el keynesianismo fuera una gran idea. 

Hace un par de años se dieron cuenta que el planeta estaba en peligro. Un riesgo sistémico acechaba y para evitarlo se fabricó dinero casi gratis para estimular una economía que se había infectado de una crisis financiera previa. Fijaros lo absurdo que suena años después querer taponar una fisura con el material que corroe el material con el que está hecho el muro quebrado. Poner dinero inexistente para estimular una economía que se detenía por culpa de que el sistema financiero había estado transfiriendo dinero inexistente es como echar gasolina a la hoguera para apagarla. Medio mundo aprieta los dientes y, tras descubrir, que tanto estímulo ha provocado un agujero de mayor tamaño que el que se pretendía tapar originalmente, hay países que ya divisan el precipicio y por derivación, los que soportan el peso de sus tesoros públicos, también. 

Como sabemos, la economía keynesiana se centra en el análisis de las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada. Su objetivo último es el de dotar a las instituciones nacionales o internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis. Ese control se ejerce mediante el gasto presupuestario del Estado, ahora llamada política fiscal. En teoría, la justificación económica para actuar de esta manera, parte sobre todo, del efecto multiplicador que se produce ante un incremento en la agregación de demanda y la superposición del propio consumo. 

Pero resulta que Keynes es para ricos. Un estado sólo puede tener una política expansiva en materia fiscal de tipo keynesiano si hay una economía robusta detrás. Con una economía débil, poco competitiva o desequilibrada en su modelo de crecimiento, como le pasa a España, las medidas de este tipo generan un déficit que puede rozar el no retorno puesto que la demanda agregada no tiene músculo para irse consolidando.

Mañana diseccionaré “los motivos” exactos de la subida de impuestos. Relacionaré los mecanismos fallidos que se han dispuesto y que ahora son la razón por la cual nos van a crujir a impuestos como, parece, nadie se imagina. Lo del IVA dentro de unos días quedará como una anécdota infantil en comparación a los costes tributarios que tendrá para todos el dispendio errático del gobierno zapatero. Era necesario poner en marcha políticas activas de estímulo pero está claro que no estaban encaminadas a un cambio de modelo ni a reformar ninguna estructura sino que se fundamentaron en ganar tiempo a la espera de que, por ciencia infusa, se desvaneciera la recesión.

Mientras recopilo esa lista de disparates, recordemos en que consistía aplicar Keynes para Salgado: “Este gobierno considera que ocupando cien parados para cavar zanjas y luego ocupar a otros cien para que las tapen, se genera el ciclo de la riqueza y, por derivación divina, éstos van a emprender proyectos que ocupen a unos cien y permita cobrar ayudas públicas al otro centenar. Según ellos el resultado serían doscientos consumidores apasionados por devolverle la vitalidad a nuestro maltrecho ciclo de consumo”.

NO HAY RIESGO DE CRISIS

El mismo hombre que aseguraba esto hace un año y medio, asegura ahora que la recesión en España “será menor que en otros países europeos”. Claro, sino lo logramos solos para eso está Alemania. En esos días otros hablábamos de risas y llantos. Zapatero es incapaz de reconocer el error, ni de pedir excusas. Todo lo contrario. No sólo no admite su incapacidad sino que además pretende superarse señalando que sabe, cuando y como saldremos de la crisis. Asegura que “será en el preciso momento en que se comiencen a crear puestos de trabajo”. ¡Tremendo! Lo dice en la revista Newsweek y se queda tan ancho. Lo peor no es su optimismo enfermizo sino que, en teoría, este tipo debe conducirnos hacía la luz. Obviamente no lo logrará pues se equivocó en el diagnóstico, se equivoca en el tratamiento y no atiende a la tos ronca del enfermo. Me niego a criticar el resto de chistes publicados. No pienso atender a eso de que “no hay tanta crisis como dicen”, que “no hay que salir a la calle para ver que no es así” o que “saldremos de la crisis igual que hemos entrado”. Si no fuera porque al final nos van a hacer mucho daño, la ejecutiva del PSOE parecería un capítulo chusco de los Teletubbies. Ahora ya tiene juguete nuevo, presidir Europa y pasear con Obama. Como todo queda en manos de Leire Pajín, digamos todos juntos: “padre nuestro que estás en los cielos, santif…”

¿POR QUE SUBEN LAS BOLSAS?

Ayer pudimos ver como en las cabezas de los insectos que nos representan en el congreso de los diputados solo hay atajos partidistas. Se han olvidado definitivamente de lo que nos ocupa. Unos aportando propuestas que vamos a pagar todos y otros asegurando que ellos si son capaces de darle la vuelta a esto. Un presidente superado por el temario pues de economía no tiene la más mínima idea y un jefe de la oposición arruinado por su propia ignorancia en el mismo tema. Patético. Y mientras este país se autodestruye gracias al pilotaje suicida de nuestros representantes, las bolsas a lo suyo. La pregunta que me hace mucha gente estos días es ¿Cómo puede ser que si todo va tan mal la bolsa vaya tan bien?
El Ibex está viviendo un rebote, eso es algo evidente. Ha pasado de los 6700 a primeros de marzo a los 9000 largos de hoy. Podemos decir que el indicador selectivo español ha subido un 40% desde entonces. Algo que no es aislado pues en Wall Street y en el Eurostoxx también ha sucedido. Lo curioso es que estas subidas desproporcionadas que deben haber hecho ricos a unos cuantos, se sucedían en paralelo a noticias nefastas. La actividad económica está en una fase muy negativa pero no parece afectar a los índices bursátiles. El crecimiento negativo de 4 puntos para Europa, de 6 para España o de, por segundo trimestre consecutivo, de 6,2 % en los EUA no parece que sean datos que debieran animar las bolsas.