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La prensa escrita y la transformación de su modelo de negocio.

La prensa escrita y la transformación de su modelo de negocio.

Que imprimir periódicos es algo que va a desaparecer está asumido por todos. Especialmente por la propia industria periodística. Lo que no comparten todos es la velocidad a la que esto se va a producir. Los datos que llegan mes tras mes son de puro pánico para los que se sujetan todavía a mantener de algún modo ese modelo porque ‘todavía da algo’.

Las marcas ya predicen tu comportamiento mirando videos en las redes sociales.

Las marcas ya predicen tu comportamiento mirando videos en las redes sociales.

La tecnología que se utilizó durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi, llamada VibraImage y que escaneaba las expresiones faciales de los visitantes con el fin de dar a la delegación rusa gracias a la capacidad de ‘detectar a alguien que aun pareciendo normal tuviera alguna característica en su cara que indicara un estado mental agitado por lo que pudiera ser una amenaza inminente’, es la misma que ahora utilizan algunos ‘retailers’ para conocer el estado emocional de sus potenciales clientes.

Más de 6 minutos viendo publicidad

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En junio nació Adictik, ya hablé de ella. Una aplicación que buscaba aportar algo a ese universo de las fotografías, las marcas y las interacciones entre ambas. Ha sido denominada por algún medio como ‘la agencia de publicidad sin publicistas’. Adictik es la primera aplicación que permite al usuario crear anuncios de sus marcas preferidas sin intermediarios, sin necesidad de establecer contacto ni con las marcas ni con una agencia. Le llaman ‘la publicidad real’ y está disponible de momento sólo para usuarios iPhone y iPad en la App Store. La puedes descargar aquí.

La transformación constante de la publicidad, móvil y predictiva.

La transformación constante de la publicidad, móvil y predictiva.

Los temas que ocupan la agenda económica ya no son los que llenan las páginas, todavía, de la prensa salmón. Empiezan a vislumbrarse sin timidez los que van, o ya son, aspectos que anticipan un nuevo escenario que nos llegará casi sin avisar. O si. Tal vez el aviso es constante pero, como paso con la telefonía móvil, el propio Internet, las redes sociales o el ‘háztelo tú mismo’ que impera hoy en día, lo vivimos a tiempo real y lo naturalizamos antes los usuarios que los que describen la realidad económica más tradicional. Esto va de Internet de las Cosas (IoT), Industria 4.0, Ciudades o Comunidades Inteligentes (Smart Cities & Smart Regions), Big Data, FinTech y, en general, la transformación o revolución digital de la Economía y la Sociedad.

¿Por qué le llaman prensa cuando quieren decir negocio?

Es sorprendente, y lo digo con pena, la escasa imprevisibilidad que los medios escritos por la llegada de dispositivos digitales y redes sociales tuvieron en su momento. Sigue siendo curioso ver como del estupor y la desidia se ha pasado a un ‘cuando la tormenta pase’. Y no pasará, sencillamente el clima ha cambiado.
Como asegura Clay Shirky, los ingresos de la impresión de anuncios han caído un 70% en una década en los países más desarrollados, 2013 vio el índice más bajo jamás registrado, y 2014 será incluso peor. La revolución que vive el mundo, mucho más que una crisis, responde al posicionamiento de las piezas de un puzzle socioeconómico y vital entre hombres, tecnología y política. Una economía en funcionamiento que se ajuste a la nueva realidad precisa de compradores y de vendedores y si queremos vender deberemos de activar todos los mecanismos para que así sea. La empresa privada, la banca, los sindicatos, la política y, por supuesto, la prensa deberán poner de su parte. Todos están en condiciones de entenderlo pero no todos están dispuestos a hacerlo.

Todavía hay quien defiende la impresión en papel como se defiende el libro físico. Apelando a un romanticismo por el aroma de la tinta, del encuadernado o del café manchando las páginas durante el desayuno, algunos aseguran que el papel nunca desaparecerá. Si revisas todas las tablas acerca del uso del mismo y el crecimiento exponencial del consumo de revistas y periódicos en formatos digitales exclusivamente, parece absurdo mantener esa afirmación.

Coincido con el artículo de Clay Shirky en que el cierre de un periódico local no debería ser más destacable que el cierre de una agencia de viajes de barrio. La diferencia, notable, es que la primera la componen los que escriben noticias. Por eso nos parece como una especie de cataclismo, una catástrofe inaceptable que va en contra de la ‘libertad’ y el conocimiento. Pero la verdad es que no responde a nada más que la voraz y rápida adecuación de nuestros tiempos.

No obstante habrá quien querrá encontrar una dimensión moral en el colapso de los periódicos, como si la dependencia de empresas, modelos de pensamiento e intereses fuera algo que fuera imposible de manejar por más tiempo. Siglos nos observan y demuestran que debe ser algo más tecnológico, menos espiritual y mucho más evolutivo. En España hay medios profesionales convertidos en modelos disruptivos que estudian y exploran métodos digitales innovadores pero también mecanismos de financiación mucho más realistas con nuestro momento.

De explicaciones sobre la escasa objetividad de la prensa, el que las personas pueden informarse por otros medios ‘no manipulables’ o derivados quedaría bien en un ‘meeting’ pero no se ajustaría a la realidad completa. Hablamos de un asunto general, global, donde las fronteras no las marca la capacidad para ser objetivo del colectivo periodístico, sino el despliegue tecnológico asociado en una u otra sociedad. La caída en Uganda es más lenta que en Canadá por poner una comparación relativa.

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Pero lo que ha pasado, sencillamente, es que los anunciantes se están yendo. Nada más. Lo que se debe averiguar es el motivo y debe estar en aquello de ‘business is business’. Siguen habiendo versiones de lo ocurrido que se alejan del problema real. Se asegura que en menos de un minuto algunas cosas volverán a su sitio. Parece que no se interpreta el momento adecuadamente y las llamadas a la ‘recuperación’ no son más que cantos de sirena. Que la economía mejorá es obvio, por comparación debe hacerlo, pero el territorio que deje no tiene porque ser el mismo que antes de la eclosión, digamos que seguramente será antitético.

La desaparición de cualquier medio es algo dramático, pero lo más grave no es eso, lo es la fuga de conocimiento y talento que se va por las cañerías cada vez que eso sucede. Si eres periodista o lo quieres ser, deberás estar preparado para serlo de otro modo. Tengo la impresión que el periodismo, la comunicación en general, será, de nuevo, quien en primera instancia sufrirá en su epidermis el frío de un nuevo paso hacia esa sociedad tecnológica y automatizada. Otra vez, me temo, habrá quien nos mostrará la crudeza de esos cambios, pero a la vez, tendrá la oportunidad de mostrarnos la puerta del futuro entreabierta. Un nuevo giro al molino de este ‘cambio de época’ está ya larvándose.

Tal vez nos toca a emprendedores y actores económicos entender que en los medios de comunicación hay un escenario donde se puede ver el futuro. Si queremos preservar las hectáreas de conocimiento, razonamiento, información, debate y distribución de la inteligencia que el periodismo supone, tal vez, deberíamos poner de nuestra parte. Menos subvenciones para soportar redacciones del siglo XIX y más implicación social y empresarial en la construcción de los canales por los que nos hacemos mejores ciudadanos gracias a la información. Si la prensa es solo periodismo seguramente no logrará encajar en un mundo que exige eficiencia y beneficio. Si quiere ser negocio no debería dejar de ser periodismo. El cruce es sencillo y sofisticado a la vez. Negocios adecuados a nuestro nuevo tiempo tecnológico, social, inmediato, robotizado y automático, pero garantizando el implacable factor humano que repercute en el análisis de nuestra realidad.

Y es que un periodista tienen la obligación moral de mostrarnos el mundo tal y como es y no como los poderosos quieren que nos digan que es, por eso el equilibrio es complejo. Además no podemos dejar en manos de las redes el formato informativo. Las redes sociales son un espacio, un territorio idóneo para que encuentren el equilibrio cierto entre la verdad oficial y la exacta. Creo que los periodistas deben convertir en un chorro asequible parecido al de un grifo, el tremendo caudal de una bomba antiincendios que supone la red. Si intentamos beber directamente en esa boca de incendios nos mojaremos completamente y seguiremos teniendo sed pues es imposible beber.

La emergencia de una nueva publicidad

Los datos son la llave maestra. Los son para Google y también para Facebook. Lo son para cualquier empresa que maneja centenares de millones de usuarios o ‘clientes’. Empresas que ofrecen productos sin coste para lograr armar perfiles con todo detalle de cual el uso que haces en sus plataformas o herramientas. Digamos que ambas compañías ofrecen a los usuarios un contrato claro. Si me das acceso a tus productos sin tener que pagar nada, tu puedes obligarme a consumir publicidad totalmente segmentada.
Lo curioso de este hecho es que, cuanto más peso tiene nuestro ‘pool’ de datos, cuanto más nos abrimos a esas plataformas, mejor y más interesante se muestra la publicidad recibida. Digamos que la experiencia de usuario se beneficia de nuestra ‘confianza’ en el soporte. La integración y transformación sistemática de la información puede generar la aplicación inteligente de diversos procesos, entre ellos la inserción de publicidad. Si asumimos como principio fundamental que las redes sociales, independientemente del uso más o menos mercantilista que pueden tener en momentos concretos, son redes de conocimiento, veremos que el proceso dinámico del propio conocimiento desarrolla espacios compartidos que otorgan más, y nuevo, conocimiento.

Recordemos que el conocimiento en la red se basa en la creación de ideas, en la búsqueda e intercambio de información, en el apoyo de decisiones en base a la comunicación y en la administración de cuanto obtenemos debatiendo y desarrollando conceptos. No es bueno satanizar la publicidad porque esta venga del origen televisivo, radiofónico o textual. No es lo mismo.

Igual que centenares de oficios y profesiones se están viendo afectados por este nuevo tiempo, los publicistas buscan su encaje, los gestores de contenidos publicitarios también y el ‘branded content’ aparece como alternativa. No tengo ni idea de por dónde acabará desembocando pero tengo claro que hay una revolución pendiente en el sector y va mucho más allá de la gestión de banners, interpretación de ‘adwords’ o la más o menos creativa atención a ‘influencers’. Me temo que lo que se avecina en este campo tiene que ver con los datos, pero unos datos masivos, socializados y conjugados entre máquinas y humanos. La creatividad es, de momento, un territorio biológicamente reservado a las personas, pero nadie puede asegurar que sea para siempre.

De momento los datos van tomando espacio. Las compras de empresas con millones de usuarios por precios desorbitados y que desencadenaron críticas furibundas, van tomando sentido. Los usuarios de Instagram en el Reino Unido comenzarán a ver los anuncios en sus feeds desde hoy mismo. Es un claro ‘paga por el contenido’ pero tranquilo que te pondremos lo que realmente te interesa.

La prueba piloto utiliza marcas de primer nível, pero es eso, una apuesta inicial. Las seleccionadas son Starbucks, Cadbury, Channel 4, Rimmel London, Sony Music, Estee Lauder y Waitrose. Muchos usuarios (clientes ahora) de Instagram pensaran que es una ingerencia en su ‘timeline’ que ellos no pidieron. Probablemente muchos se darán de baja o reducirán el uso, pero lo que es cierto es que con los datos que Facebook posee sobre ti y tu cuenta de Instagram enlazada, lo que te van a mostrar en el futuro es lo que quieres comprar antes de que lo sepas.

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El modelo elegido es mostrar fotos y videos de alta calidad y reservando el estilo de una revista ‘cool’. Digamos que el usuario ha ganado algo: la publicidad ya no se atreve a meterse sin cuidar antes las formas. Otra cosa será cuando y que decidirá mostrar.

Esto de la publicidad targeteada aun está lejos del uso certero que tendrá en los próximos años. Recuerdo cuando Facebook era capaz de interpretar que me estaba divorciando o que me podía interesar un tratamiento para las uñas. Un desastre si atendías a los anunciantes de la columna derecha. Eso ha ido mejorando, se basan en tu ritmo de navegación, conexiones y complejas fórmulas que entregan mayor veracidad e interés a lo que podrías querer. Sin embargo eso acelera. Cada vez será más sofisticado y eficaz. El uso del big data es el origen, pero la interpretación social de todo ello, el destino.

James Quarles, jefe de Instagram, justificaba la apuesta publicitaria de la red de las fotos ‘vintage’ diciendo que ‘la gente viene a Instagram para expresar su creatividad y ser inspirados, y los negocios siempre han sido una parte significativa de esa experiencia. Nuestra comunidad en el Reino Unido creará hermosas imágenes patrocinadas’. Veremos. Poco a poco la publicidad deberá de ir tomando conciencia de su nueva condición. Los que primero lo hagan mejor publicitará.

Cuando Twitter sea rentable

Cada vez que haces un tuit das un paso hacia la inminencia. A pesar de que se ha convertido en algo cotidiano de narices, lo de escribir algo cada cierto tiempo en la cajita de texto en cuestión sucede algo tan extraordinariamente sencillo y sofisticado a la vez que no nos damos cuenta. Hemos derribado en un santiamén todo cuanto otros usaron para callarnos. La voz de un planeta se va regulando de manera automática con plataformas como esta u otras. Algunas ya no están o son puro vintage, otras viven y no sabemos si durarán mucho y las que vendrán. El tema está en saber quiénes, de las actuales, seguirán. Quien está conquistando el futuro y quien no. Como se hace eso en la nueva economía y que claves serían las que diferencian los que sobrevivirán de las que no.
En principio, la rentabilidad no parece ser el único elemento. Te la puedes saltar durante un tiempo. Lo importante es tener claro el objetivo y para ello inviertes tiempo y dinero. Es como cuando un promotor inmobiliario ¿...? construía gastando mucho a la espera de que llegaran las ventas. Digamos que la comparación da un poco de ‘yuyu‘. Pero es cierto que los que acusan a la nueva economía de estar navegando por los números rojos se basan en esos patrones de siempre.

A mi modo de ver, la rentabilidad, es un tema de hoja de ruta. El error está en ese discurso del ‘estamos buscando el modelo de negocio. Si es así y así lo planteas no vengas a pedirme que invierta. El modelo debe estar claro el primer día y como llegar a él también. Se acepta que tardes, incluso que se varíe el tipo de acceso, pero el negocio debe ser el que se plantea inicialmente. No me creo que Twitter no tuviera modelo de negocio. No tenía concretado el camino, pero si la tipología. Eso ha ido variando levemente hasta explotar durante el mundial de Brasil.

Tener un modelo de negocio flexible si, inestable no. Sigo pensando que un Business Plan es un documento de dudosa utilidad pero una exposición clara de la voluntad de facturación y el método elegido debe existir. Digamos que lo que le plantees a los inversores debe ser una proyección diáfana. Si el período es muy largo y con un enorme coste durante ese tiempo no es malo, sólo es un modo. Lo complejo sería que durante todo ese tiempo, las pérdidas, sólo fueran la antesala de una absoluta falta de idea de como ganar más dinero del que gastas.

Y en esas que Twitter va acercándose a la manera de ser rentable. Pese a que en seis semestres lleva perdidos la friolera de 900 millones de euros, en la presentación de los resultados del segundo trimestre de este año la cosa, aunque no se suaviza mucho, si va estimulando los ingresos y sobretodo, la llegada de usuarios, que en el caso de esta plataforma es clave para entender el ‘modelo de negocio’ que van encontrando. En bolsa las acciones de Twitter se dispararon por cierto.

Hemos visto que el crecimiento de los usuarios netos en Twitter, los ingresos que se han multiplicado por dos y las estadísticas que reflejan todavía una enorme capacidad de retención de cuentas activas pueden estar empezando a ser un cocktail con vías de ir logrando establecer una sólida compañía en el futuro.

Obviamente no debemos olvidar que la Copa del Mundo de fútbol ha marcado de manera determinante el dulce momento de Twitter. De hecho, tras comentar informalmente este tema en un reciente evento celebrado en Dublin con algunos directivos europeos de la compañía, la mayoría aceptan que la plataforma de los 140 caracteres puede estar insinuando nuevos modelos de relación con los ‘clientes’. Puede que se lleven por delante aquello de que ‘los clientes de ayer son los usuarios de hoy’. A tenor de cómo pinta la cosa podríamos estar creando un nuevo axioma. ‘Los usuarios de hoy, serán los clientes cautivos de mañana’ lo que por otro lado no deja de ser la vieja filosofía del producto ‘freemium’.

A mi madre le expliqué hace unos meses que era eso del modelo ‘freemium’. Le expliqué que era algo así como ‘mostrar un producto, que la gente lo pueda probar y si le gusta, compra por la versión completa’. Me respondió: ‘¡ah! como hacen en el mercado cada viernes…’ Pues eso, que a lo mejor no hemos inventado nada, sólo lo hemos adaptado.

Twitter probablemente no ha inventado nada, ha adaptado tecnológicamente algo que ya se reproduce a diario en muchos campos. ¿Estamos entonces en medio de un proceso de reposicionamiento de una plataforma de comunicación gigantesa mutando a una empresa tecnológica o es al revés? Ahora mismo Twitter lucha por desvelar su verdadero ADN. No tenemos claro si se trata de un sistema complejo y socializado de comunicación o simplemente es una empresa tecnológica que está avanzando innovaciones que afectarán al día a día de las personas en diversos ámbitos de acción.

En cualquier caso, los datos son de mareo. Han alcanzado los 271 millones de usuarios activos, un valor de ventas de 312 millones de dólares de los cuales un 81% proviene (¡¡atentos!!) de la publicidad móvil. En Estados Unidos aumentó en tres millones de usuarios en este último período y en el resto del mundo otros diez. Por cierto, que España y Sudáfrica han sido líderes en el crecimiento de sus ingresos. De los datos que me explicaron, como decía, sobre las entrañas numéricas de Twitter, me quedo con un detalle que muestra el alto valor de crecimiento que aún puede tener en el mundo. La compañía aún genera cinco veces más ingresos por vistas agregadas de los usuarios en Estados Unidos que con los de patrón internacional.

A veces vemos estas empresas como algo distante, impresionante e inabarcable pero no son más que eso, empresas. Por eso cuando su debate se centra en la ‘conversión’ de visitas a ‘clientes’ o de coste por click, las vemos tan cercanas que nos recuerdan todos nuestros problemas cotidianos en nuestras propias compañías. Twitter sigue empeñado en lo que cualquier empresa de Internet que precisa de usuarios. Su objetivo es lograr que más personas se registren y creen un perfil. La intención de la dirección de la empresa del pajarito azul es mejorar la experiencia de usuario para conseguir que asuman un papel más activo en su servicio.

La sustitución del responsable financiero de Twitter hace unos días y el hecho de que su CEO siga hablando de que ‘nos enfocamos 100% en la experiencia de los usuarios, no en convertirlo en dinero pues eso será a largo plazo, para poder primero ser una herramienta útil, capaces de hacer que brille el contenido creado por los usuarios, para finalmente ser muy rentables’ abre el debate sobre el peso del desarrollo tecnológico antes de ser rentable o cuando la rentabilidad debe imponerse a tanta innovación.

Facebook Market

Facebook Market

Ya se sabe cuando y por cuanto saldrá Facebook al mercado de valores abierto. Lo comunicó ayer la CNBC y será antes de marzo de 2012. Al parecer la Oferta Pública de Acciones de la red social más importante del mundo pondría un precio de mercado sobre la compañía de Mark Zuckerberg de aproximadamente 100.000 millones de dólares.

El beneficio de Facebook

Es habitual el debate acerca de como genera beneficios la red social Facebook. Sabemos que su público objetivo ronda los 600 millones de usuarios, pero, tal y como es característica de la Nueva Economía digital, usuario y cliente no es lo mismo. Ahora tenemos constancia de cómo transforman los chicos de Zuckerberg todo ese tráfico en dinero. Una cosa es que la red social por excelencia cuente con un grupo de inversores que han inyectado cientos de millones de dólares lo que ha generado un valor aproximado de US$50 mil millones según Goldman Sachs. También se dice que esos inversores han logrado que la compañía sobreviva y que sino hubiese sido por ello no podría haber alcanzado el punto de equilibrio. La dirección sin embargo asegura que hace dos años que con lo que ingresan soportan el volumen de gasto y que lo que perciben de manera externa es para crecer.
Tres son los mecanismos que están llenando las cuentas de Facebook: publicidad, acuerdos con terceras empresas y monedas virtuales. A continuación os dejo con la buena explicación de David Cuen en la BBC:

La mayor parte de la contribución a las finanzas de la empresa proviene de la publicidad. Facebook maneja tres diferentes tipos de anuncios en su sitio: publicidad dirigida los anunciantes escogen a quién llegar, anuncios interactivos las empresas piden a los usuarios que hagan algo en su publicidad y finalmente, los anuncios contextuales en los que se muestra cuáles de nuestros amigos gustan de cierta marca o producto.

Se estima que tan sólo en 2010 y sólo incluyendo las dos primeras modalidades la red social logró captar cerca de US$800 millones por este concepto. Pero la publicidad contextual que fue introducida hace poco podría pronto superar esa cifra, según los datos que compartió el director de ventas de Facebook en el Reino Unido, David Parfect.

De acuerdo con él, dicha publicidad es doblemente efectiva porque los usuarios confían más en sus amigos que en las empresas. “Si el usuario ve que un amigo gusta de un producto suele inclinarse más por hacer clic en él”, dijo. Muchas empresas están usando los anuncios publicitarios en la red social para llevar a los usuarios a su

comunidad dentro de las paredes de Facebook y no sólo redirigiéndolos a su sitio. Algunas han comenzado a implementar comercio electrónico dentro de la red social o integran sus productos al sitio para que la gente no vea una diferencia entre visitar su página o permanecer en Facebook.

Otra parte de sus ingresos proviene de acuerdos con terceras empresas como Microsoft, que vende publicidad dentro de la red social a partir de un acuerdo que ambas compañías firmaron en 2007. Dicho trato le generó a Facebook cerca de US$50 millones en 2009.

Pero la red social está extendiendo sus brazos a más terrenos. Uno de los que más está creciendo es su moneda virtual “Facebook Credits” que permite a los usuarios trasladar su dinero real a una “ciberdivisa” que les permite comprar suscripciones en juegos, adquirir bienes virtuales o regalos para sus amigos. La red social no ha revelado cuánto dinero le deja dicho modelo de negocio, pero los analistas estiman que en 2011 podría generarle más de US$100 millones.

Facebook ha creado una “ciberdivisa” para que los usuarios compren juegos y otros bienes virtuales. Parfect deja en claro además que esperan que “Facebook Deals” el servicio que permite a sus usuarios recibir descuentos en negocios cercanos tras registrar su presencia en el servicio “Lugares” siga creciendo, abriendo la puerta a más ingresos.

El director de ventas británico de la empresa aclara que la empresa no otorga la tecnología a las empresas para que realicen sus campañas de mercadotecnia. Simplemente les presta su plataforma, convirtiendo después esa presencia en anuncios publicitarios. Esas son sólo unas muestras de los modelos de negocio de la red social más grande del mundo. Parfect recuerda las palabras del fundador de su empresa, Mark , que hace poco dijo: “Sólo llevamos recorrido un 1% de nuestro camino”.

Facebook parece saber que en internet ninguna empresa tienen su futuro asegurado, por lo que están diversificando su negocio para generar ingresos en varias áreas de la esfera social que están construyendo y que, hasta ahora, les está dejando dinero.

Realismo socialista

Es para salir corriendo. Los unos que se muestran como si con ellos no fueran los millones de parados, la quiebra virtual del sistema financiero y la incapacidad para afrontar la situación con garantías y los otros que hablan y hablan y no dicen nada. Parece que por decir “esto lo vamos a arreglar” las cosas se van a solucionar. Miedo da que se queden los que están, pero pánico que vengan los que dicen saber como solucionarlo todo sin decir nunca como. Ni unos ni otros nos dicen lo que es evidente: esto no está en disposición de “recuperar” nada, lo que deberían hacer, y cuanto antes mejor, es afrontar la “nueva situación económica”, aceptar la realidad y explicar cuales son los mecanismos que todos debemos activar para enfrentarnos a todo ello. La crisis terminó, la recuperación no llegará y lo que nos queda es un nuevo escenario económico repleto de oportunidades y de opciones. Sólo hay que aceptarlo. El resto, es la llamada “realidad socialista”, aunque pronto hablaremos de “fantasía popular”.

Antes de hacerlo en empresa y en economía, tuve la suerte de formarme en Publicidad. Concretamente me especialicé en comunicación estratégica política. En esa especialidad había una asignatura sobre construcción del mensaje complejo. Durante una de las conferencias externas, que de manera periódica nos daba la oportunidad de escuchar a genios contemporáneos, Oliviero Toscani nos habló de una curiosa historia que sucedió durante el siglo XVIII.

La cosa iba de un emperador bajito y malformado que llamó al pintor con mayor prestigio del condado para que inmortalizara su deplorable estampa. Poco después de ver el resultado, el dictador mató al autor. Consideró que era un insulto que lo hubiera pintado tan enano y deforme. Sin embargo no desistió, porque un déspota que se precie, necesita un retrato. Hizo buscar a otro artista plástico. Éste, que era conocedor de la suerte de su colega, representó a un hombre alto y esbelto. También lo mató por no ajustarse a la realidad. El tercer retratista que fue instado a representar a su excelencia estuvo pensando la manera de salvar el cuello. Tras pensar durante mucho tiempo decidió retratar a su rey sobre una roca a modo de pedestal y cubierto elegantemente con una enorme capa. Ni se apreciaba su estatura ni sus bultos. Al hombre le pareció algo sublime y premió al artesano con todo tipo de regalos.

Este cuento es una metáfora que Oliviero conectaba directamente con el estilo artístico de la Rusia Stalinista llamado Realismo Socialista y que se convirtió en doctrina oficial. Estos días parece que vivimos en una especie de revisión de la historia. Ante una realidad económica totalmente desastrosa unos pretendemos mostrar la cosa tal y como es, otros muestran una imagen distorsionada y los últimos pretenden ponerle una capa al asunto.

La publicidad en las redes sociales

El mercado publicitario en España se redujo más de un 15% en 2008, un 18% en 2009 y, aunque menos, también se reducirá este año. Más de un tercio del mercado publicitario europeo ha desaparecido. Nunca había pasado algo así, ni en las peores crisis en términos de inversión. La comunicación publicitaria no cayó a estos niveles ni en 1993 tras los fastos olímpicos y de la Expo, ni tan siquiera en 2001 con el reventón tecnológico.
Sin embargo, y engordando la teoría de que no situarse en el punto exacto te acelera el desastre, esa caída de inversión en publicidad no se ha producido en Internet. Ayer comentaba que la gente ya no visita tres o cuatro tiendas hasta que decide que comprar, ahora se desplaza por las webs y portales, blogs de opinión y redes donde se enfrentan las marcas con sus consumidores, y deciden comprar, cada vez más a golpe de clic. Si deciden ir a un establecimiento a comprar, es tras ese repaso a los catálogos publicados digitalmente y cada vez con menor frecuencia esa comparativa se produce en el sentido analógico del término. En ese campo, la publicidad contextual de Google o la generada por enlaces a partir de acciones semánticas siguen siendo las que mayor valor otorgan a las campañas. Ahora bien, eso también está cambiando.

Las empresas e instituciones invertirán en 2010, en las diferentes redes sociales de tipo global que se gestionan profesionalmente en el planeta, más de 2.000 millones este año. Aquí cabe destacar que entre las que son de tipo pornográfico y Facebook se calzan casi dos tercios del pastel. Más de 1.000 millones de euros en anuncios para Facebook este año. De esta cantidad, un 75% de la inversión todavía estará situada en Estados Unidos, a pesar de que sus ciudadanos ya son menos de una cuarta parte de los clientes de la red social de Zuckerberg.

Si estos os parecen buenos datos, las previsiones para 2011 son aun mejores. Cerca de 1.500 millones en ventas se acercan por el horizonte. A pesar de que estas cifras son importantes, aun están muy lejos del valor nominal “teórico” que se le otorga a la compleja empresa digital que alberga dicha red. Estamos construyendo el modelo empresarial socializado y eso no es fácil. No será simple valorar estas organizaciones y su entrada en bolsa lo complicarán aun más todo. Demos tiempo a estas operativas y esperemos que no se cometan los errores de otras bolsamanías tecnológicas que tan mal nos lo hicieron pasar.

Vamos a ver donde crece el fenómeno de la inversión publicitaria en Facebook por ejemplo. El crecimiento que esta red necesita ya no está en los Estados Unidos, sino en el resto del mundo. El aumento de ventas para 2011 fuera de Norteamérica rondará el 500% en dos años, frente a un 30% en su sede natural. A pesar del escepticismo sobre la viabilidad de los anuncios en las redes sociales parece ser que los anunciantes encuentran algún tipo de sentido a sus banners socializados. Sin embargo donde verdaderamente se está disparando el mercado publicitario no es en Factbook o en Twitter u otras como podría aparentar alguna de esas cifras, no, donde lo hace es en los entornos de juegos sociales por culpa del requerimiento básico de su propia existencia: un gran número de usuarios.

Una de las grandes deficiencias que tenía la gestión profesional de redes sociales y sus campañas integrales era la de definir claramente el rendimiento de las mismas. En ese sentido muchos fueron los que nos lanzamos a desarrollar herramientas que pudieran medir esas acciones. Nielsen fue la primera en localizar la piedra filosofal. En estos momentos, a través de una herramienta propia, analizan la efectividad de una campaña publicitaria en entornos sociales y especialmente en Facebook.

Según explican en un estudio realizado a casi un millón de usuarios de Facebook a partir de 125 campañas, “se confirma que el recuerdo de marca y la notoriedad de la misma crecen de manera proporcional a la vinculación personal que ese usuario muestra en la red social por ese servicio, producto o marca”. Se supone que gracias a eso la intención de compra crecerá al mismo ritmo, por lo que algo nuevo está estructurándose en ese entorno.

Seguramente, si el rédito a las empresas es real y demostrable, el fracaso de las puntocom y los retornos inexistentes de aquellas inversiones alocadas de entonces no vuelvan a repetirse. Se está trabajando duro para poder demostrar que las redes sociales son algo más que una moda, un entorno puntual de relaciones, para hacer llegar que las empresas e instituciones tienen mucho que obtener de esos territorios. Básicamente se está vinculando un espacio de negocio a un territorio donde pasan cosas de verdad. Si es así, si al final se logra demostrar que la inversión posee un retorno fiable, el futuro de estas herramientas en bolsa no será el de Terra.

Debemos estar a un paso de la apertura de las redes sociales, a pocos centímetros de que las diferentes plataformas colectivas hablen entre ellas. De momento todas viven en sus jardines privados, acotados y segmentados por los millones de clientes que tienen, pero, cuando los anunciantes soliciten rangos de repercusión como hacen con la omnipresencia de Google, expresarán la necesidad de generar campañas de comunicación digital en entornos sociales que no estén vallados. Al tiempo.