recuperacion

¿Hay alguien ahí? Políticos de tertulia y tele-realidad sin ningún plan para la que se avecina.

¿Hay alguien ahí? Políticos de tertulia y tele-realidad sin ningún plan para la que se avecina.

La economía tiene un comportamiento perezoso. Las políticas de hoy no repercuten inmediatamente. En términos de análisis económico, las decisiones, o la falta de ellas, suelen provocar efectos a medio plazo. Y en eso estamos. En un país que para nada se ha recuperado de lo que se denominó crisis y que ahora parece instalado en una parálisis indecente. Desde que a principios de año, probablemente antes, el partidismo político se puso en portada, las grandes decisiones estratégicas no se toman. La actualidad prima. Salir en el revuelto de informaciones de vergüenza ajena disfrazadas de alta política cada mañana en uno u otro programa televisivo, no hace más que ahondar en el problema. A veces me pregunto si realmente hay alguien ahí con interés real por lo que nos pasa a todos o si hay alguien ahí que sepa realmente la que se nos viene encima.

El rescate bancario y el cambio de modelo de crecimiento pendiente.

El rescate bancario y el cambio de modelo de crecimiento pendiente.

Cuando en un gran premio de Formula 1 deja de llover los bólidos pasan por boxes y cambian los neumáticos. Lo hacen para no gastar la goma blanda prevista para suelo mojado. De ese modo logran no desgastarla y, a pesar de que inicialmente no se agarran tanto, a medida que pasa el tiempo, esas ruedas se convierten en la mejor opción. En la gestión de la economía pasa algo parecido. Si deja de llover, si la situación abandona la tempestad, es momento de cambiar la fijación que sustenta un modelo de crecimiento que se amparaba en el desgaste y la gestión de una hipotética liquidez perdida inicialmente.

Recuperación 'low cost'.

Recuperación 'low cost'.

Europ Assistance publicaba un estudio hace unos días asegurando que los españoles vamos a viajar más este verano pero que nos vamos a gastar menos pasta. Más de la mitad, un 58%, prevé irse de vacaciones, 9 puntos porcentuales más que en 2016, aunque el presupuesto que destinarán al viaje será un 12% inferior al del año pasado, unos 1.600 euros. A estos datos unos hablan de ‘datos que ponen de manifiesto la recuperación de la economía’ y otros de ‘la expansión de un turismo cada vez más low cost’.

El sector biotech alcanza en facturación al sector turístico. ¿Listos para un cambio de modelo productivo?

El sector biotech alcanza en facturación al sector turístico. ¿Listos para un cambio de modelo productivo?

El paro baja en 216.700 personas a final del segundo trimestre de 2016. Y lo hace hasta una tasa del 20% según la EPA. Ahora ya ‘sólo’ quedan 4.574.700 personas sin trabajo en España, lo que pone el índice al mismo nivel que teníamos en 2009. Todo parece ir por el buen camino dicen. Incluso seríamos capaces de decir que ‘sin gobierno’ las cosas avanzan relativamente mejor.

La verdadera 'recuperación' es asunto de todos

Sabemos que se crean más empresas, pero que se hacen con menos capital. Aunque hablo de España, es algo que se repite en algunos de países de nuestro entorno. Obviamente el primer elemento a tener en cuenta es que no hay financiación, por lo menos no la que nos prometieron cuando dijeron que ‘todos los sacrificios de la banca por sanearse repercutirán en una apertura del grifo’.
De momento, lo único que sabemos es que en términos generales es que ‘el grifo’ sigue goteando y para nada ha aparecido el chorro y lo que va trascendiendo sobre los motivos de la denostada mala salud (anterior) del sistema es pura basura. La recuperada buena salud (que pagaremos todos) resulta que no acaba de trasmitirse donde es urgente que se traslade. O se estimula la financiación o será imposible tratar ‘face to face‘ contra los competidores asiáticos, americanos y, pronto, africanos.

Es muy preocupante, utilizando datos nacionales, que sean 170 millones de euros menos invertidos en la creación de empresas según el informe de Axesor. El mismo estudio asegura que en los 30 días del mes anterior, se necesitaron 263 millones para poner en marcha 6.147 empresas, mientras que el promedio anual en esta partida es de 531,4 millones. La anunciada ‘recuperación’ no llegará si las empresas no tienen capital para invertir por muchas que se funden. Hablamos de la gasolina para competir, para investigar, para crear compañías de la nueva era que nos ha tocado vivir.

¿Dónde está la explicación? En tres campos. Uno bueno y dos malos. El bueno es que a medida que pasa el tiempo, la economía digital permite fundar empresas, startups, modelos de negocio que requieren menor capital inicial y mucho de talento, dedicación y métricas que luego pueden lograr inversión. A esto, sin embargo, habría también que sacarle punta pues, mientras que en Israel, Estados Unidos, Irlanda, Eslovenia, Chile, Corea, Nigeria, Sudáfrica, Reino Unido, Polonia, Rumania, Canadá y dos docenas de países más que se están comiendo el pastel del futuro inminente, a pesar de generar empresas de esta índole, la capitalización inicial supera año con año al anterior.

Pedir que la Nueva Economía, la sociedad del conocimiento, la empresa tecnológica y el cambio de modelo en el crecimiento de un país se apoye en compañías sin dinero, sin financiación y sin capacidad para lograrlo, a expensas de que todo dios se dedique a poner horas y talento, es mucho pedir. Competir en este nuevo escenario requiere de talento, de una buena formación, de políticas dirigidas a estimularlo, de implicación, de liderazgo ejecutivo y, sobretodo, de dinero. Mucho dinero.

En eso de conquistar el futuro deben jugar todos. La lástima es que unos están preocupados en sus cosas pequeñas, en sus líos de juguete que dan lástima y otros en las grandes epopeyas que no sabemos a que responden visto lo visto. En eso de ser competitivos y tener empresas que sepan trasladar a riqueza cuanto crean y exploten, a ser líderes en impresión 3D, en conducción automatizada, en big-data, en gestión de la realidad virtual, en robotización de sistemas y procesos o en cualquier paisaje similar, hay que implicarse.

Políticos, que deben consultar a los que saben de esto, en cómo diseñar políticas a largo plazo capaces de reconducir este desastre mayúsculo y dejarse de dar porciones de un pastel infecto a grupos de presión con ‘cánones’ que son totalmente ilógicos.

Banqueros, que deben hacer un ejercicio sano de aceptar que son culpables en gran medida de haber dispuesto un crédito barato y soez durante años para que todo se aguantara en ladrillos de mentira. Que deben ser capaces de invertir y permitir la inversión para cambiarlo todo. Que no sirve que una entidad (y son varias) que obtienen beneficios netos de miles de millones de euros al trimestre, dediquen 10 de ellos a un fondo de inversión tecnológico. Que eso no es justo ni válido, de hecho no es nada en sí mismo. Y no pido que inviertan, cómo mínimo que concedan crédito. Sería suficiente.

De la sociedad ‘emprendedora’, que no puede ser que tras el desastre vivido, de la bola de estiércol que nos pasó por encima a todos, aun considere que el mejor proyecto empresarial que se puede montar es el inmobiliario. Una cuarta parte del capital invertido en la creación de nuevas empresas en España se ha destinado a la industria inmobiliaria. Has leído bien, 61 millones en un mes para nuevas sociedades vinculadas a la ‘recuperación’ del modelo, no a la ‘renovación’ del mismo.

Lo más grave no es el dinero aportado a la industria inmobiliaria, lo duro es ver que ese sector invierte como dios manda. El 23% del capital aportado a nuevas empresas representa sólo el 8% del total de éstas. De nuevo, el dinero, busca ‘lo seguro’ olvidando que la seguridad es algo más complejo. Se trata de construir algo de valor, un ecosistema en una economía cambiante, tecnológica y competitiva que en muchos lugares se está creando con valentía y decisión y en otros se está dejando al lento modelo de la inercia que el voluntarismo de algunos proporciona. Si esperamos conquistar el futuro, el de nuestros hijos, el de nosotros mismos atendiendo a la velocidad de todo, es preciso que todos lo quieran hacer.

Todavía queda algo de tiempo. La gran oportunidad de despertar de un letargo de fango y tocho depende de políticos, de la prensa, de los bancos y, por supuesto de la propia sociedad. Despertar una economía que no fabricaba nada. Que basaba la riqueza en el hecho comparativo sobre plano atendiendo a un valor especulativo del ‘los pisos no bajan jamás’, de la acumulación de apartamentos y casitas con sueldos duplicados a horas extras. A tiempo estamos de sonrojarnos de nuevo por haber considerado que una hipoteca a 75 años era una gran inversión. Quedan minutos para darle la vuelta al camino que parece que vuelve a iniciarse. Minutos para tomar otro tren pues en el que parece que vamos resulta ser que es de vuelta y ya no de ida. De vuelta al pasado en lugar de ida al futuro. Estamos a tiempo, pero depende de todos.

'Empleo para el futuro' en ABC

Mi artículo de esta semana en ABC se titula “Crear empleo para el futuro”, y trata de ilustrar la que considero mala digestión, que de este momento histórico, está viviendo la mayoría de países de nuestro entorno. Intento definirla como un escenario que está lejos de ser una crisis de tipo financiera o monetaria y que para la creación de empleo de calidad y con garantías de futuro hay que trabajar de manera seria en ello. Hablo de que es mejor dejar las simulaciones que nos hacen ver “burros voladores por donde no sopla ni el viento“ o “simulacros de inversión o de mejora donde lo que hay es parálisis y tarifa plana“. En el artículo defino en parte la “hoja de ruta” que interpreto deberíamos de asumir todos, inclusive los que se miran todo desde la barrera.
A continuación, os dejo el texto completo del artículo:

Crear empleo para el futuro

Captura de pantalla 2013-11-03 a la(s) 22.43.18La tripulación dice que mires hacia la derecha. Por mi escotilla se puede divisar el Montblanc. Imponentes sus casi cinco kilómetros de altura te dejan pensativo. Se asoma entre la Europa decadente y la que dice estar saliendo de la crisis. Mirarlo en un día claro es ver la mancha que divide esas dos ‘Europas’ que no dejan de ser una misma pero mal interpretada. La mala digestión de este momento histórico por parte de la mayoría de países de nuestro entorno está lejos de ser una crisis de tipo financiera o monetaria. A parte nos quedan las simulaciones que nos hacen ver burros voladores por donde no sopla ni el viento. Simulacros de inversión o de mejora donde lo que hay es parálisis y tarifa plana. En lugar de vanagloriarse de que alguna personalidad tecnológica destacada decida invertir en constructoras con balances complejos, lo que se debería de hacer es localizar el problema real y no continuar con el engaño siniestro que nos podría hundir por mayor tiempo y desaprovechar la oportunidad que tenemos frente a nuestras narices y que, quienes deberían, no ven.

Siguen habiendo dudas sobre la capacidad de retornar inversiones en países como Grecia, Italia, Portugal o España por ejemplo. Se preguntan si estamos en condiciones de ser competitivos en un mundo global y por ello de ser atractivos a dicha inversión en el futuro. En España, por ejemplo, siempre habrá negocio, eso es evidente pues cincuenta millones de individuos lo generan por combustión espontánea. Pero ¿será atractivo siempre? El inversor medio busca rentabilidad y en ese punto localiza destinos atractivos.

Llegan noticias de que se trabaja para devolvernos a la ficha de salida. Eso es algo terrible. Inversiones millonarias en promociones inmobiliarias que nos conducen de nuevo a una vida anterior como si no hubiéramos aprendido nada del desastre monumental que hemos vivido. Se pretende convertir otra vez a este país en un polo de atracción por la vía de la construcción y el turismo. Dos sectores focalizados en la mano de obra (cada vez más barata) y no en el conocimiento o el valor añadido. Las cifras del paro en los próximos meses demostrarán que esta estrategia solo conduce al trabajo temporal y mal remunerado.

La solución para salir de este círculo vicioso pasa por la creación de empresas que aporten empleo de calidad. La austeridad a la que está siendo sometida la sociedad española (y europea) no tiene sentido si con esa política no se desarrollan planes de futuro y que impulsen modelos de crecimiento distintos. No vale de nada endurecerlo todo para luego volver a potenciar al sector que nos llevó al abismo o a la generación de empleo que nos encierra en una especie de microburguesía low cost que asusta. La mitad de los jóvenes en España está en paro. No tiene sentido mantener los modelos formativos que los empuja a las listas de desocupados y pretender que todos sean lo que no pueden ser. La huida es masiva. Aquí lo que hace falta son políticas concertadas que conduzcan nuestro modelo productivo a una economía del conocimiento, tecnológico y de alto valor que pueda complementarse de manera equilibrada con cuanto teníamos y que podemos recuperar ordenadamente.

La revolución que vive el mundo, mucho más que una crisis, responde al posicionamiento de las piezas de un puzzle socioeconómico y vital entre hombres, tecnología y política. Una economía en funcionamiento que se ajuste a la nueva realidad precisa de compradores y de vendedores y si queremos vender conocimiento español deberemos de activar todos los mecanismos para que así sea. La empresa privada, la banca, los sindicatos, la política, la prensa y la sociedad deberán poner de su parte. Todos están en condiciones de entenderlo pero no todos están dispuestos a hacerlo.

La empresa privada está a contrarreloj y las prisas suelen ser malas consejeras. La banca mantiene el discurso del saneamiento que no se cree ni el famoso Tato pues con un banco malo no se deja de ser el ‘ídem’. Los sindicatos a sus cosas (y nunca mejor dicho), la política valiéndose de su posición aristocrática para no meterse en el barro, la prensa dudando de cual es el discurso correcto y luchando contra un cambio de tiempo (que les pilló a destiempo) y la sociedad descubriendo que es eso de dejar de ser clase media. Con este panorama cuesta aprovechar el momento y darle la vuelta a la colcha.

Cuando en el siglo XIX entró una máquina de vapor a una fábrica de 400 trabajadores para que la llevaran sólo dos, hubo 398 personas que creyeron estar en una crisis absoluta y no sabían qué hacer. La sociedad nombró “crisis Industrial” a lo que siglos más tarde hemos llamado “Revolución Industrial”. Aquella sociedad aprendió a colocar a todas esas personas en diferentes sectores y a mejorar la vida de todos. Nosotros estamos aprendiendo a modificar nuestros ritmos vitales, económicos, sociales, políticos para que la gente se incorpore en esta revolución tan absoluta. Las culpas están repartidas en diferentes medidas y estamentos. Está claro que hay gobiernos que han hecho menos que otros, hay sociedades que abusaron del crédito y de la especulación absoluta, o que España no aprovechó las bonanzas para impulsar un cambio de modelo de crecimiento. Aún así, la respuesta al momento actual no está en recuperar nada, ni en hablar de crisis, sino en intervenir teniendo en cuenta que estamos viviendo una revolución en todos los sentido

Para poder vender hay que seguir con la austeridad y ajustar costes en todos los ámbitos. Esto no es solo un tema de ajuste salarial, también tiene que ver con reducción fiscal y así pelear contra la miserable curva de Laffer en la que tanta presión tributaria no consigue recaudar más dinero sino todo lo contrario por pura estrangulación.

Si queremos convertir a España en una verdadera potencia económica, esta vez no basada en la especulación y en acumular ladrillos en cualquier solar recalificado o si lo que deseamos es ver los modelos productivos vinculados al conocimiento y la tecnología, nos conviene a todos irnos dando cuenta de que esto no es una crisis y que no hay nada que recuperar, que lo que nos toca ahora es aceptar el nuevo momento, aprovechar la oportunidad, apoyar a los que peor lo están pasando y ajustar el gasto y conducirlo a donde realmente puede aportar valor.

Asusta pensar que esa hoja de ruta que nos debe conducir de un entorno en quiebra a otro de alto valor económico esté en manos de la clase política actual. Una casta que no son capaces de conectar las luces largas de la alta estrategia y se limitan a mirar el futuro en fragmentos cuatrianuales. Ahora más que nunca toca hablar de lo que importa, diseñar el modelo y actuar. La fiesta está apunto de empezar. El cambio de modelo es inminente y los ciudadanos pasaremos lista, quien no esté ahora se lo va a perder y además lo recordaremos.

Detalles de la EPA

Si alguien aterrizara en España recién llegado de Urano podría creer que lo hace en un país donde todo lo que le dijeron que pasaba y por lo que pasaba el día que embarcó en aquel lejano planeta ya pasó. Un viaje desde los confines del Sistema Solar es largo y digamos que lo empezó hace cuatro o cinco años. El personaje en cuestión hubiera podido escuchar y leer que aquí ya hemos empezado a disfrutar de la “recuperación” económica que nos llevana anunciando desde hace siglos y que además, por si alguién tenía dudas, empieza a crearse empleo o algo parecido.
Obviamente en unos días el uranés se habría dado cuenta que lo único que falta en este país es sentido común, un poco de análisis y que se explique en foros autorizados la realidad.

Es de pena mantener el discurso, que analizaré otro día, sobre la supuesta buena salud del renovado sistema financiero. Ahora todos (los que quedan) ganan mucho dinero y pueden vanagloriarse de ello. En realidad lo que hacen es que dotan menos para así tener cuadros contables más chulos. Incluso hay quien dice que ahora ya tenemos un sistema financiero que soportará bien los tests de stress ya que lo malo se lo ha quitado de encima. ¿Dónde está todo lo que antes era tóxico? En tus impuestos, en tus recortes, en tu FROB y en un cúmulo de mierda acumulada en un banco malo que tarde o temprano pagaremos todos. Ya digo que creerse que esto ya se ha arreglado por arte de magia o por las “reformas” del ejecutivo vamos dados. Esto es más complejo.

Ahora bien, miremos la absurda fiesta montada con lo de que el paro baja.

El dato en el que debemos fijarnos es en el número de cotizantes. Dicen que la cifra del paro registrado, según la EPA, evoluciona positivamente. Eso es cierto pero que quede claro que eso no precisa necesariamente que se esté creando nuevos empleos por ejemplo si los parados que entran en edad de jubilación superan al número de nuevos ciudadanos con edad de trabajar o con intención de hacerlo. Eso en España es un número negativo pues se prolonga mucho el ingreso al mundo laboral.

También es factible que la EPA evolucione positivamente a pesar de no crear empleo si los desempleados emigran y no son reemplazados con nuevos demandantes de empleo inmigrantes. Esto es obviamente algo que tambén está sucediendo de manera efectiva.

Cuando la cifra de cotizantes no para de bajar a pesar de que aumentan autónomos y trabajadores de tiempos partidos y de empleos precarios. Es evidente que la caída de empleo real y consistente está llevándose por delante la clase media.

Hay que pensar que los parados que ante las dificultades de encontrar empleo se intentan reciclar o esperan emprendiendo montar un proyectos son borrados de la lista de demandantes por lo que, aunque no estén técnicamente trabajando de manera efectiva, ya no son parados.

Pueden seguir inventado escenarios que la cosa es más pesada que el plomo. La clase media es el mecanismo por el cual la Hacienda pública se aguanta y es el garante del Estado tal y como lo conocemos en los términos de bienestar social. Los países ahora dejan de estar en las listas de los desfavorecidos no por el puesto que ocupan sus ricos en el ranking de los que más tienen, sino por la dimensión y superficie de su clase media. Pero parece que la clase media está en franca decadencia. Estamos asistiendo a su destrucción, algo que no será inmediato sino prolongado en el tiempo.

Era papel mojado

Ya dije hace unos días, y replico textual, que “uno se cansa de que se manosee el término emprendedor y que a través del juego maniqueo de la política de juguete, los medios dirigidos por derivados parlamentarios y escritos por teletipófagos y por las manadas acríticas de militantes a la espera de una solución a su ruina personal, se le otorgue a los emprendedores características que no tenemos. No somos héroes, sólo queremos que me dejen en paz. De hecho no hemos pedido ninguna ley del emprendedor, en concreto tengo claro que cuando el Estado interviene suele ser un inconveniente. Lo que espero es que me permitan seguir como hasta ahora, rompiéndome la crisma cuando cometo errores y disfrutar de hacer lo que me gusta y me llena.


https://twitter.com/marcvidal/statuses/339155140764397568

Esto lo dije basado en la creencia de que cuando hablan de, con y para emprendedores no lo hacen de corazón sino por conveniencia. La ley que algún día llegará es ya papel mojado. Eso lo sabíamos, pero no lo que no podíamos pensar es que vayan tan descoordinados en esa casa llamada gobierno. Tres días después de esta foto donde se vanaglorian de reunirse con lo mejor de lo mejor de la emprendeduría nacional, admiten que la ley que les han explicado y vendido no se va a llevar a cabo, entre otras cosas, por que no se puede.

Y lo peor es la cobardía para comunicar su ineficiencia. A última hora y en fin de semana, casi como susurrando admiten que no se puede tirar para adelante. Pues eso, que lo que no se puede no se puede y además es imposible, pero lo que no se debe es lanzar falsas ilusiones basadas en las encuestas, las palabras de moda y en la prostitución conceptual de los tiempos políticos. Estos tipos calculan (y se lo creen ciertamente) que España va a empezar “la senda de la recuperación en el segundo semestre del año”. Cada vez es más evidente que estamos en manos de equilibristas.

la Comisión Delegada del Gobierno decidió retirar la propuesta de Ley de Emprendedores del Orden del Día de la reunión del Gabinete. Los motivos, en círculos próximos al Ejecutivo apuntan dos fundamentales: los numerosos errores técnico-jurídicos en su redacción y la discrepancias entre los ministerios implicados.

El dictamen del Consejo Económico y Social afirma que “la falta de rigor en la definición del objeto de la norma y del ámbito de aplicación explica la falta de coherencia sistemática del Anteproyecto, porque sus disposiciones normativas no están estructuradas”. La clave parece que está en que el Consejo Económico y Social reclama que se incluyan en la nueva norma “todos aquellos instrumentos que permiten mejorar el acceso al crédito y una mayor diversificación de las tradicionales fuentes de financiación. Medidas que impulsen los microcréditos, los fondos de capital semilla, los préstamos participativos o el refuerzo del papel de las Sociedades de Garantía Recíproca”.

Tampoco la introducción del régimen especial del IVA de caja para las pequeñas empresas se salva del suspenso general del CES a la Ley de Emprendedores, porque aún considerando que su implantación “es oportuna” el dictamen advierte de que “se ha optado por una regulación muy restrictiva que obliga a las empresas acogidas al criterio de devengo normal que contraten con ellas a establecer mecanismos de control adicional.“ Una complicación en la gestión del impuesto que eleva considerablemente los costes y, lo que es más importante, “conlleva renunciar a la devolución del IVA soportado con arreglo al criterio de devengo”.

Una ley que nace muerta antes de nacer en definitiva. Casi mejor. Cualquier ley mala es peor que su inexistencia. Repito, que nos dejen trabajar que bastante tenemos con la que se avecina a pesar de los dichosos brotes verdes que ahora se llaman “segundo semestre”. Siguen sin aceptar, entender y trabajar en base a que esto no es una crisis ni hay nada que recuperar. En otros países ya lo han entendido, y en aprovechar el cambio histórico están.

El Gobierno ha decidido matar a la prometida Ley de Emprendedores antes si quiera de haber nacido. El anuncio hecho ayer tras el Consejo de Ministros de la futura puesta en marcha de un Plan de Emprendedores supone la puntilla para una serie de medidas prometidas que nunca serán puestas en marcha.

Dicho plan pretende favorecer la creación, desarrollo y expansión de las pymes de nuestro país, por lo que parece que se quedará muy corto con respecto a las expectativas creadas en torno a aquella Ley prometida durante la campaña electoral y de desde aquí ya habíamos comentado que podría no llevarse a cabo.

Se esfuma la esperanza de algunos en la implantación del criterio caja en el IVA, que ya avisamos de que no se podría ejecutar y con toda seguridad también quedará aparcada la posibilidad de dar incentivos a la inversión privada en las pymes para que los proyectos emprendedores puedan captar capital.

#200 ideas

Ayer ABC Empresa dominical fue un número especial donde doscientas personas intentamos dar algunas claves sobre como afrontar el reto socioeconómico que vive occidente. La mayoría de ellos focalizaron en España como es lógico y en diferentes medidas de tipo económico que debían procurar una “recuperación” económica. Entre ellos los líderes de las empresas más importantes de España, de los sindicatos, de la patronal y de entidades económicas y educativas de primer orden.  A mi sigue chirriando eso de “recuperar” pero digamos que al parto de un nuevo modelo en todos los cambios, algunos lo llamarán sin embargo “salir de la crisis”. Lo acepto aunque es sustancialmente muy diferente. En lo que yo defino aparece el elemento moral y de superación como individuo indispensable para entender porque para mí es clave el papel del emprendedor. Mi aportación estaba en la última página, el remate #200 me tocó a mí. Aquí os dejo con mi aportación.

Sin cloroformo

Dando una vuelta por la selva de tiendas dutty free que hay en el aeropuerto Hartsfield Jackson de Atlanta localicé el libro de Linda Stratman “Choroform: The Quest for Oblivion” y pensé que definía muy bien lo que se vivía en mi país. Rondaba enero de 2006. Apenas unos días después de una Navidad repleta de créditos y coches inalcanzables pero apretujados en el coste a treinta años de la hipoteca actualizada y engordada con turrones. ¡Que tiempos aquellos! Ahora vivimos el despertar disruptivo, el tránsito que nos lleva desde la opulencia a la realidad. Seguimos, no obstante viviendo un adormecido curso hacia no se sabe bien donde. Parece que seguimos sin ver que el plan consistía en adormecernos.

Que venía un cambio era evidente, que no se podría asumir el crecimiento en base a cosas que no necesitábamos también, pero sin embargo seguimos y seguimos hasta la extenuación. El sueño en el que entró la sociedad se ha terminado. Ahora el despertar es duro pero debemos reconocer exactamente lo que es: era un escenario onírico que retrasó el gran paso, la mutación de un modelo en el que todavía podemos participar y de manera determinantes. Los que se presentan a las elecciones, los que gestionan los procesos de reformulación bancaria y los que se han inventado un hipotético modelo de recuperación de una hipotética economía anterior siguen pretendiendo esclerotizarnos. Dicen: “no se molesten, ya nos encargamos nosotros”. Pero no se engañen, no se ocupan. Hablar así permite mantener a todo el mundo callado o en manifestaciones de escasa efectividad o huelgas generales tradicionalmente creadas para justificar a unos sindicatos que representan otros tiempos.

Es un cachivache muy efectivo para amansar a las fieras. Fue descubierto por los que asistieron a las meriendas aquéllas del G-20. ¿Recuerdan? Primero trasladaron que nos encontrábamos ante la peor de las crisis conocidas, que había sido algo imprevisto y que por lo tanto se ponían urgentemente a buscar soluciones. Inventaron la deuda infinita y santas pascuas. El efecto fue demoledor. Medio planeta cree que estamos saliendo del agujero. Funciona muy bien acobardar las ovejas primero y dejarlas pastar después. En España este efecto es superlativo. Somos un atajo de rumiantes. Se tragó tanta anestesia matutina que parece imposible reconvertirnos. Aquellos que ahora, en los albores de la cincuentena, de los sesenta, en plena facultad mental y física, capaces todavía de afrontar retos personales consideran que no van a poder ponerse de pie y liderar su propia vida.

La España de hoy es la de personas en plenitud derrotados por la versión oficial de que ya no tienen nada que aportar. Ya sea porque estoy a apenas una década de eso, sea porque conmigo trabajan jóvenes de cincuenta o que me niego a aceptar la meta como destino y prefiero saborear la carrera y el paisaje, no sé, pero la verdad es que invito y animo a tantos desahuciados laborales a inventarse su trabajo, a emprender y a proponer. Emprendedor no es sólo el que monta una empresa, es quien se descloroformiza y se lanza a la conquista de su propia existencia, dejando de lado convencionalismos, reglas y tópicos sociales.

Sin recuperación a la vista

Ayer Zapatero dijo que “la crisis” durará cinco años más y no dimitió. Rajoy le dijo que vale y el espíritu navideño se instaló en esa cosa que llaman cámara de representantes.  Lo de ayer fue patético. Como lo lleva siendo hace mucho. El mismo que negó la crisis llamándola “desaceleración”, que nos acusó de antipatriotas a los que argumentábamos su llegada inminente, el mismo que se dedicó a buscar mil motivos y modalidades semánticas para no hablar de la que se nos estaba viniendo encima, el mismo que, por su retraso evidente en aceptarlo, nos hizo mucho más crónica la mala situación en la que estamos y el mismo que hablaba de brotes verdes, que ha anunciado una vez y otra que “lo peor ya ha pasado”, ese tipo, ahora, dice que nos queda para largo. Pues claro. Sin embargo la distancia a la que viven todos éstos es de espanto. Siguen sin aceptar que esto ya no es una crisis. De hecho me temo que no lo entienden. Siguen hablando de no se que “recuperación” y gases varios. Se acabó. Ahora toca que nos humillen como ciudadanos, que nos quiten lo poco que nos queda.
Lo de ayer fue un preacuerdo. Zapatero ha asumido que el desajuste es tan grande que no hay manera humana en lo que queda de legislatura de poder arreglarlo. Estos días que pasó junto a la nueva Presidenta de España, Angela, le sirvieron para recapitular todo lo que nos va a pasar en los próximos meses y años. Lo de la parada técnica de la economía igual ya lo ha empezado a definir, lo de que el “sistema financiero español es el más robusto del mundo” seguramente, a estas alturas, ya sabe que no es cierto y que en enero cuando empiecen a evidenciar el desajuste patrimonial de esas entidades tan sólidas, sigamos alejando el panorama de esa “recuperación” sucia y perversa.

Lo dicen por el mundo.

España necesita una reforma “urgente” de su sistema de pensiones y podría tener que subir los impuestos para controlar el tercer déficit de presupuesto más elevado de la eurozona y evitar un incremento en el costo de la financiación para las empresas”

España encara un incremento en el costo de la financiación y está intentando convencer a los inversores de que puede reducir su déficit. El apoyo al gobierno socialista está cayendo al tiempo que este implementa las medidas de austeridad más severas en 3 décadas y planea aprobar una reforma de pensiones el 28 de enero que será entonces presentada al Congreso. Veremos quien se mueve en la calle. Veremos si la que tenemos liada en media Europa, si las hogueras que queman las plazas de las capitales europeas donde los recortes se hacen evidentes, llegan a la Castellana o la Diagonal. Veremos.

Las cosas están como están y no van a cambiar porque lo diga el Sun Sun Corda. Ayer leía a Charles Penty comentar que

“los bancos españoles, que este año se han visto afectados por los crecientes impagos y la menguante demanda de crédito, se verán más presionados en 2011 cuando los costos de financiación absorban más ganancias de sus préstamos para vivienda. La situación podría ser peor para los bancos con la mayor proporción de hipotecas, porque tienen menos margen para trasladar los costos de financiación a los clientes. Ibercaja, una caja de ahorros con sede en Zaragoza, tiene 53 por ciento de sus préstamos en hipotecas, mientras que Bankinter SA, con sede en Madrid, tiene 46 por ciento, según datos del Banco de España. La cantidad de hipotecas que un banco tiene nos da una señal sobre los que encararán más presión sobre los ingresos. A mayor número de hipotecas minoristas, más difícil es reajustar el valor de la cartera de préstamos. La preocupación de que España no logrará reducir el tercer déficit de presupuesto más elevado de la región lo suficiente para evitar un rescate de la Unión Europea ha hecho subir los costos de financiación para los bancos. La calificación del crédito de Aa1 del país podría ser rebajada, dijo el 15 de diciembre Moody’s Investors Service, que citó como razones las pérdidas bancarias, los déficit públicos regionales y los crecientes costos de financiación al tiempo que el gobierno y los bancos buscan refinanciar deuda por 260.000 millones de euros”.

Veamos, que pasa en realidad, resulta que el costo de asegurar deuda senior de Bankinter a 5 años ha subido a casi el doble desde abril, a unos 330 puntos básicos, según datos de Bloomberg. Es casi el doble que el costo de asegurar deuda de KBC Groep NV de Bélgica, que tiene la misma calificación de A1 de Moody’s que Bankinter. Ambos tienen una perspectiva negativa en la calificadora. El banco español es el quinto de peor desempeño en el índice Bloomberg Europe Banks and Financial Services de 53 miembros este año tras caer 40 por ciento.

En definitiva, todo parece indicar que Zapatero no aguantará la presión de tener un país sumido en una parálisis económica sin recuperación aparente y un descalabro de todos los elementos que podían reflotarla, justo cuando el sistema financiero español empiece a no poder engañarnos más.

Fortalecer a la banca "in vitro"

Que el mundo del análisis económico se ha vuelto loco es una obviedad. Hemos llegado a extremos de difícil digestión. Hace algún tiempo hablé de las apuestas en mercados que se hacen a las catástrofes, pues ahora se pueden encontrar opciones de inversión sobre las especies de animales que puedan desaparecer a partir de un accidente medioambiental, un casino siniestro.
Sin embargo, lo que parece un juego de bufones es todo este ruido sobre que la banca española y europea ha superado los controles de solvencia de la semana pasada. Está claro que la prensa económica está en manos de becarios a los que le piden hacer mil funciones estos días, por lo que el análisis de la documentación al detalle es una quimera, ahora bien, que los jefes de inversión de muchos gestores patrimoniales estén aceptando como buenos esos informes es para ponerse a temblar.

No sólo con respecto a que la banca española ha jugado a maquillar sus números delante de las narices de todo el mundo. Han contabilizado los activos inmobiliarios por valores que ni el Tato se puede creer, que sólo interesa al interesado, que se han puesto de FROB hasta el culo y así cualquiera y que si por si fuera poco, se han metido la deuda soberana por donde han podido a fin de que esta no fuera perjudicial para los intereses respectivos. Pero eso lo han hecho todos en Europa.

Las pruebas de solvencia de la Unión Europea han ignorado la mayoría de las carteras de deuda soberana de los bancos pues los reguladores decidieron no someter a examen los títulos de las carteras en sus entidades prestamistas. Es decir, no se han contabilizado las grandes pérdidas y sólo se aplican a las carteras de negociación, por cuanto no se considera ninguna suposición de impago. Eso es trampa. Todo esto ya hacía un tufo horrible, pero tras la publicación es más nocivo aun. Pero ¿a quien conviene decir la verdad esta vez? A nadie. Ahora sería un drama. Es tan sencillo hacer que quede bien en “plástica contable” cualquier cuadrante, que no sé porque se le llama “prueba de solvencia”.

Por ejemplo, los creadores de crédito tienen alrededor de 90 por ciento de sus bonos gubernamentales griegos en sus carteras de banca europea y 10 por ciento en sus carteras de negociación. Eso no lo digo yo, lo dice Morgan Stanley por ejemplo.

Cuando aparecen las sombras, los afectados sólo tuvieron que hacer una reducción valorativa de bonos en su cartera de banca por si hubiera alguna duda sobre la capacidad de un Estado de pagar por completo su deuda o de hacer pagos de intereses. De manera que los bancos que manejan deuda soberana europea como los españoles se han librado de apuntar ese desfase, como se han salvado de otras rebajas. ¿Cómo se puede permitir que el valor de los activos patrimoniales de uno mismo lo valore uno mismo? Es como si para avalar un crédito que le solicitamos a un banco, el tasador de nuestro patrimonio fuéramos nosotros mismos. Yo me pido un crédito de 3 millones de euros avalado por una hipotética propiedad de 30 m2 en la periferia de Castellón por ejemplo, valorado, según mi propio criterio en unos 5 millones de euros. Además me pido un crédito al mismo banco que me ha de dar el valor de solvencia por valor de otros 3 millones. Total, tengo un Tir de los buenos, dispongo de un valor patrimonial garantizable de más de 8 millones.

RECUPERACION DE CARTON

En mi columna de hoy en El Confidencial intento destripar eso que se ha venido a llamar “final de la crisis”. Advierto que en medio planeta esa recuperación es un simulacro, pero en el caso de que fuera cierta, en España el asunto se complica especialmente. A medida que se avance en el estancamiento, la llamada “postcrisis“, nuestro país chocará frontalmente con las carencias endémicas de nuestra economía. No aprovechar esta recesión será el mayor fracaso de nuestra generación.