turismo

Políticos miopes hablando de una hipotética ‘recuperación' económica.

Políticos miopes hablando de una hipotética ‘recuperación' económica.

Tenemos la sensación de que el impacto de la crisis en España empezó a descender gracias a algunas cifras macroeconómicas que así lo indican. Pero lo cierto es que no se ha superado ni mucho menos. En realidad lo que ha sucedido es que el gobierno que lideró Mariano Rajoy evitó una quiebra técnica, el conocido ‘default’, en el que se había situado a nuestro país anteriormente con unas métricas absolutamente de pánico. Desde el fondo del pozo sólo se puede subir y eso es lo que hemos hecho por ejemplo en el asunto del empleo. Cuando llegas al 24% de paro, digamos que lo único que puedes hacer es mejorarlo. 

Barcelona, entre un modelo de ciudad vecinal y la prosperidad económica.

Barcelona, entre un modelo de ciudad vecinal y la prosperidad económica.

Si nadie lo remedia, se toma conciencia de la gravedad de la situación y no afronta con algo de realismo, a medida que avance 2018 los datos sobre el crecimiento, vitalidad económica e inversión internacional en Barcelona podrían no ser muy buenos. No entro en el juicio de quien es el responsable pues, como todo en la vida, no tiene un origen unilateral. En la distribución de culpas habría un desequilibrio insultante. Lo que es más que evidente es que el motor económico que se le supone a la capital catalana está sufriendo, y de forma notable, los excesos de un griterío político que ha emborronado el escaparate de innovación, prosperidad y cultura que siempre tuvo. Un motor que necesita de estímulos y no de más palos en las ruedas que se ponen desde la misma ciudad sin necesidad que nadie los importe de fuera. Palos locales diría yo.

Recuperación 'low cost'.

Recuperación 'low cost'.

Europ Assistance publicaba un estudio hace unos días asegurando que los españoles vamos a viajar más este verano pero que nos vamos a gastar menos pasta. Más de la mitad, un 58%, prevé irse de vacaciones, 9 puntos porcentuales más que en 2016, aunque el presupuesto que destinarán al viaje será un 12% inferior al del año pasado, unos 1.600 euros. A estos datos unos hablan de ‘datos que ponen de manifiesto la recuperación de la economía’ y otros de ‘la expansión de un turismo cada vez más low cost’.

Luces y sombras del crecimiento del sector turístico en 2016.

Luces y sombras del crecimiento del sector turístico en 2016.

En la semana que Fitur presenta unas cifras impresionantes sobre la actividad turística española. La cifra de negocio alcanzó algo más del 11% del PIB en 2016. En concreto, un crecimiento de casi un 5% con respecto al año anterior. A primera vista una muy buena noticia para una economía que depende especialmente del sector turístico. Una factura total que alcanzó los 125.000 millones de euros y que estimularon la creación de 80.000 nuevos empleos. De este modo ya son 2,5 millones de trabajadores en total. Vamos bien.

Transformarse digitalmente cuando todo va bien. El caso del turismo español.

Transformarse digitalmente cuando todo va bien. El caso del turismo español.

Cuando el CEO de Nokia pronunció su último discurso con su famoso ‘We Didn’t Do Anything Wrong, But Somehow, We Lost’ (No hemos hecho nada mal, pero de algún modo, hemos perdido), daba la pista inequívoca de que, ni haciendo lo que se espera de un negocio tal y como la historia económica nos explica, tienes garantizada la supervivencia. Además nos explotaba en las narices la idea de que en muchas ocasiones esa catástrofe puede estar más cerca de lo que imaginamos. 

¿Porque transformar tu negocio cuando todo va bien? El caso de Ryanair.

¿Porque transformar tu negocio cuando todo va bien? El caso de Ryanair.

En la versión para 2016 del informe anual del ‘State of Travel’ que publicó Skiftpara el World Travel & Tourism Council Global Summit se explican algunas de las tendencias del sector que alguna vez he tratado por escrito o en alguna conferencia. Se trata de big-data, small-data y la gestión avanzada de la experiencia de usuario como espacio dónde obtener esos datos. Recomiendo el estudio pues hay algunos elementos curiosos como los destinos mundiales emergentes cómo Tulum en México, Oporto o Lima en lugar de otros que seguro consideramos más previsibles. Todo está cambiando

Olvidense de replicar 'Silicon Valley', no les va a salir.

En un interesante artículo recientetitulado ‘Why Silicon Valley Shouldn’t Be the Model for Innovation’, Dan Breznitz critica el grado de desconocimiento de los responsables políticos y legisladores cuando hablan de ‘crear un Silicon Valley’ en cualquier esquina de sus países como si eso de replicar lo que sucede en California fuera tan sencillo como buscar un polígono industrial en sin usar.
Que los que dirigen el barco no tienen ni idea de por donde va todo es cada vez más evidente. Con el tema de los ‘siliconsvalleys clon’ es de traca. Haberlos los hay. De hecho en la revista que dirijo, Westinghouse Future Economy, hay una extraordinaria sección a cargo de Ricardo Moreno que cada mes se hace eco de algún ecosistema que, guardando las diferencias, si está trabajando y circulando dinero y talento tecnológico para que algún día no muy lejano se les pueda comparar con el ‘original’.

Sin embargo, lo dicho, eso de replicar cosas que llevan decenios siendo lo que son, donde el esfuerzo ha sido por todos lados y donde la manera de entender la vida, los negocios, la vinculación de universidad y emprendedores, la innovación, el riesgo y el sentido del fracaso es muy distinto al de otros lugares. Sería incluso una mala idea plantearlo como objetivo.

Se les llena la boca, con eso de ‘el Silicon Valley’ de ‘nosedonde’ del Sur, o el del ‘vetetuasaber’ del mediterráneo. Que no, que no es necesario, que se puede trabajar en otro sentido, pero que hay que trabajar y hacerlo con criterio, luces largas, creyéndotelo y no porque se acercan elecciones o viene tu primo comisario de alguna institución europea de turno.

Y es que replicar Silicon Valley en términos de innovación es imposible y además no puede ser. Y casi diría que eso es bueno. Cada ecosistema debe tener sus propias palancas. Pero debe tenerlas. Lo peor, como siempre, es saber quien las pone para impulsar y no en las ruedas como se suele ver, visto lo visto.

Normalmente, ni remota idea de lo que tienen entre manos o de lo que podrían hacer. Es tristísimo ver como a los ‘responsables’ de llevar un país hacía un modelo productivo tecnológico, que se debería prepararse para un mundo automatizado, robotizado y con un cambio notable en las cadenas de valor, todo les suena a ‘aurora boreal’.

Como dice Breznitz ‘el mundo ha cambiado drásticamente, pero nuestra comprensión de cómo funciona la innovación y quién se beneficia, no ha podido cambiar con él’. Por eso hay lugares que lo sufren más que otros. La producción y los servicios se han fragmentado. Las etapas de producción se coordinan y encajan de modo atemporal y aterritorial. Todo está en red y se especializa de manera regional con, cada vez, etapas de producción más definidas según el lugar. ¿Qué tal si nos vamos especializando en algo?

Para los que estén estos días pensando en esas políticas activas (a cinco meses de elecciones es difícil que estén pensando en algo que no sean ‘sus cosas’) deberían de saber que hoy en día ‘un país ya no puede sobresalir en todas las etapas de desarrollo de la producción, que hay que repensar lo que significa el crecimiento basado en la innovación y cuáles son las mejores estrategias para la inversión pública y cuales los estímulos privados que se deberían de tener en cuenta.

¿A que se dedica España por ejemplo? ¿Y Europa? Así de simple. Nos hacemos la pregunta y cuesta responder. En comunicación, los grandes te dicen que ‘si no eres capaz de definir tu empresa con una frase es que no la tienes clara ni tú’. Pues eso.

Silicon Valley creció en importancia a partir de los años sesenta y setenta por ser el lugar donde los empresarios desarrollaron nuevas ideas y los convirtieron en bienes y servicios producidos en masa. La innovación y la producción se sumaron gracias al impulso que se les dio por todos lados y por la creencia que lo mejor para que una empresa innove y crezca es ‘dejarla hacer y molestarla poco’.

Otra cosa es la filosofía empresarial y emprendedora. Allí durante mucho tiempo se trabajó en común, juntos, si no por la misma empresa, por lo menos dentro de aquel ecosistema (producción de chips de silicio dio a la región su nombre), donde empresas como Apple, Seagate, Hewlett-Packard e Intel crearon un número impresionante de nuevos empleos, bien remunerados, todo dentro de las fronteras de aquel país. El testigo omnipresente fue el sector educativo, pero no como ‘creador de becarios’ sino como agente activo. Una legislación facilitadora y la filosofía de todos ellos creó lo que ahora es aquel lugar, con sus cosas buenas y sus muchas cosas malas también.

Silicon Valley ya no es una fábrica de chips, en su lugar ahora es una fábrica de ideas, todas ellas innovadoras. Allí se piensa el futuro constantemente y se financia y facilita para que ello suceda siempre de la mano de las empresas de allí. Luego, como hace haría un Hollywood Tech, exportan sus innovaciones como fases de producción que se construyen por todo el planeta.

La innovación se transmite como un virus cuando afecta a todos los actores implicados. Las empresas taiwanesas necesitan innovar constantemente para mantener su posición en la cadena de fabricación de esos chips que precisan en las empresas del valle. Saben que en el momento que algo falle o envejezca, las empresas de Silicon Valley elegirán a sus competidores de otra parte del mundo. No es sólo un tema de hacerlo barato, que también habría que revisarlo todo.

Básicamente por eso, Taiwan por ejemplo, es como un Silicon Valley cara B que se dedica a innovar para que las ideas innovadoras importadas de las startups de Estados Unidos se hagan realidad física cada vez mejor y más eficientemente.

Casi apostaría más por ser Taiwan que por ser California en algunos casos. La mayoría de las nuevas empresas de Silicon Valley tienen relativamente poco personal, mucho ingenieros de élite, diseñadores, desarrolladores e inversores pero con la producción fragmentada a nivel mundial. Superchulo. Harvard defiende que la excelencia en la invención y descubrimiento, en las primeras etapas del proceso de innovación, no garantiza el crecimiento económico sostenido y generalizado.

Interesante pensarlo, no sea que estemos solo creando ‘ecosistemas’ de ideas que no va a haber quien las lleve a cabo y estemos dejando de lado algo más de tecnología ‘industrial’ que bien podría ser motivo de cambio de modelo de crecimiento.

La descomposición de la producción significa que hay múltiples maneras para que los países logren un crecimiento basado en la innovación sostenible. Esto no debería ser una noticia maravillosa para los responsables políticos, porque significa que ya no tienen que ser esclavos de un modelo económico en el extranjero que nunca va a funcionar en sus países. Seria trabajar en adaptar lo que tienes poco a poco para convertirse en un modelo innovador basado en la realidad.

Si alguien de los ‘supertacañones’ me lee, que sé que sí, decirles que hay mucha gente dispuesta a echar una mano y empujar para definir ese futuro inmediato y urgente. Si estás ahí, ¡manifiestate!

Cambiar el punto de vista

Google-Glass-8Os aseguro que mi defensa de las google glass está sustentada en el análisis. Cuando aseguro que servirán para ejecutar un nuevo salto sustancial en la experiencia de uso que damos a la conectividad global lo digo convencido y no porque sean un dispositivo más o menos atrevido, divertido o estéticamente innovador. Considero que, al igual que pasó con los smartphones en un momento determinado, sobretodo superando aquellas PDAs conectadas a la red pero que no tenían masa crítica ni aplicaciones que las pudieran requerir, las gafas de Google nacen en un entramado de intereses, necesidades y habilidades que miles de millones de personas ya tienen interiorizadas.
Solo nos queda saber para que y como iremos utilizándolas. Dejo de lado debates éticos y estéticos, políticos y reaccionarios y priorizo sobre lo que, cuando es inevitable, pasa. Cada vez que la humanidad se enfrenta a algo que considera de difícil control aparecen voces que lo consideran peligroso. Ya pasó con la imprenta, con internet todos los días y pasará con muchos de los dispositivos que vendrán y que flexibilizarán todo lo que ahora consideramos inamovible. La idea es más sencilla, se pasó de la tecla al dedo y ahora pasamos del dedo al ojo. Avance en la experiencia.

La compra del Washington Post por parte del fundador de Amazon hubiera sido una noticia de imposible digestión hace apenas unos pocos años, ahora es absolutamente razonable que, ante la devastadora situación de los medios de comunicación escritos (en papel o digital) y con un modelo de negocio que no logran entender sus creadores y directivos actuales, un emprendedor que si enlaza con los tiempos y modos de pensar de este siglo se haga cargo e incluso redirija todo lo que significa ese medio.

No voy a darles a las Google Glass más valor del que razonablemente pueden tener, pero me da la impresión que se les está dando menos de la que pueden tener. No va a ser masivo pero si va a marcar un nuevo escenario de comprensión en la comunicación donde los “devices” se relacionarán entre ellos sin límites y donde el punto de vista ya no será el del que espera sino del que entrega. Curioso ver como los vídeos que aportan desde Google se hace hincapié en ese detalle: la tarta se filma desde el punto de vista del que la trae a la mesa con las velas encendidas. Siempre hemos visto esa imagen desde el lado del que recibe el pastel.

Para mí la mayor novedad de todo este tema es que seguimos reduciendo fricción, que por otro lado es una de las máximas de la economía digital. Tengo claro que cada vez que eliminamos un intermediario, una herramienta o un paso intermedio nos acercamos a lo que el mercado precisa, requiere y busca. La fricción, es decir, los elementos que se interponen entre el producto y su compra directa están desapareciendo. La diferencia entre tener en el móvil el itinerario de tu vuelo a verlo en tu retina proyectada es que en la segunda no precisas ni las manos, ni auriculares ni añadidos, simplemente algo que sueles llevar a menudo: tus gafas.

 

Os dejo parte del artículo de Ticbeat donde se explica como estas gafitas pueden revolucionar el modelo turístico. Sirve para iniciar el debate acerca de como la modernización de la economía puede basarse en una aparente anécdota. Estaría bien empezar a buscar en algunos de estos ejemplos modos y aplicativos que pudieran impulsar el nuestro. Recordemos que la velocidad de los tiempos que vivimos es lumínica. Hace poco más de cinco años nacía Facebook o Twitter y recordemos como era el mundo entonces y comparemos a como es todo lo que nos rodea ahora, como vinculamos nuestras vidas a esas redes o como las empresas, instituciones o medios respiran a partir de ellos.

Se acabaron las guías de turismo y los planos

Al menos en papel. Con Google Glass y gracias a integraciones de tecnología de realidad aumentada, no habrá monumento que se nos resista. Preguntaremos al tiempo que miramos aquello que queremos conocer y Glass nos dará los detalles necesarios para sentirte un de veras un gran conocedor de la historia.

Los mapas, los sistemas GPS y en general ubicarse ya no será igual. Será mejor y más sencillo. Alquilaremos un coche y en el momento en el que nos sintamos perdidos le diremos a Google Glass que nos lleve de regreso al hotel. La dirección a seguir sobre el callejero de Google Maps aparecerá destacado en el display y llegar a tu destino será cosa de niños.

Volar y llegar a un nuevo destino no volverá a ser un stress

Estará ahí, en la lente, a milímetros de tu ojo. Imagínate tener en tiempo real los detalles de tu itinerario de vuelo y gracias entre otras integraciones a Google Flights, la actualización en tiempo real de los retrasos, la forma más sencilla de encontrar la puerta y el tiempo que tardarías en llegar desde tu ubicación, conexiones, cintas de recogida de equipaje, tiempo atmosférico al llegar y la tarifa normal del taxi desde el aeropuerto al centro de la ciudad que estás visitando.

Dentro del avión, por otro lado, no será dificil poder jugar con videojuegos consultando el menú de tus Google Glass. ¿Quién no ha manejado alguna vez el joystick del asiento del avión para echarse unas partidas? Cuando compramos nuestra primera consola seguro que aquello nos parecía un imposible.

Búsqueda y reserva de hoteles “on the move”

Iremos paseando y gracias a Google Maps y a Google Hotel Finder, podremos consultar la lista de establecimientos más cercanos, ver sus fotos, ofertas de precios y muy probablemente hasta reservar de forma inmediata. Las cadenas hotelerás se verán obligadas a facilitar información al máximo detalle, todo geolocalizado y sobre todo utilizar aquellas tecnologías a su alcance que les hagan poder cambiar ofertas y promociones de forma mucho más rápida que en la actualidad y por supuesto, mucho antes que su competencia.

Las compras de regalos y recuerdos de los viajes serán muy diferentes

Las tiendas podrán lanzar promociones o descuentos de última hora a través de Google Glass cuando sea una realidad la integración con Google Ofertas. En el futuro será sencillo pensar que podamos llegar a recibir esas súper ofertas en base a nuestras pautas de comportamiento como compradores y que según vayamos andando por las calles de nuestro destino favorito, recibamos mediante Google Glass solo las promociones de aquellos productos que nos interesan.

Del mismo modo y gracias a la integración con Google+, las posibilidades de obtener recomendaciones de nuestros círculos de amigos y conocidos serán enormes y los comercios verán rentabilizadas sus inversiones en Adwords al incluir poder incluir quizás, un componente social en sus anuncios.

Si por otro lado, no sabes idiomas, no hay problema, con Google Glass y Google Translator podrás pedir aquello que quieres en el idioma local.

Descubrir y dejarte soprender por sitios secretos o actividades al instante

Google + aportará a Google Glass un componente absolutamente disruptivo no ya solo en la forma de disfrutar del turismo sino de compartir tu experiencia con amigos y allegados. Conocer lugares emocionantes será muy fácil utilizando Google Glass y las recomendacioned de Google Local. Asimismo, cada foto o vídeo será compartido a tiempo real con una sencilla orden a tu dispositivo. La improvisación en tu viaje podría verse potenciada además con Google Now, dejándote llevar por aquellos acontecimientos y noticias que están sucediendo cerca de tu radio de acción. ¿Qué tal ir a un restarurante que acaba de abrir o sacarte una de las últimas entradas para un concierto?

El turismo frente a un cambio de paradigma

Estamos frente a una evolución que nos afectará sin duda como consumidores y son las empresas de servicios capitaneadas por sus responsables de marketing, las que tienen que poner los mayores recursos para no perder el tren de este cambio de paradigma en el sector del turismo. En unos años es probable que todo pase de nuestras manos a nuestros ojos con el uso de alguna de estas gafas inteligentes, ya que otras compañías como Apple o Microsoft están ya detrás de patentar sus propios prototipos.

Los anteriores son algunos de los ejemplos de posible evolución del sector del turismo. Para hacernos una idea, la empresa de origen sudafricano Tourism Radio ya ha empezado a desarrollar algunas aplicaciones que nos hacen ver hoy las posibilidades del sector del turismo en un futuro, probablemente no muy lejano.

Fuente: Ticbeat

"Descompetitivos"

Leyendo el informe Ranking Mundial de Competitividad 2013e del International Institute for Management Development se descubre que lo previsible al final se cumple. España el año pasado ocupaba el puesto 39 y ahora ya va por el 45. Hace 25 años estábamos el 26. En apenas una generación, la que se aguanta sobre la orgía de tochos con el que se ha consagrado un modelo económico que estalló, España se ha convertido en el país del mundo civilizado que mayor margen de competitividad ha perdido si exceptuamos alguno que entró en guerras o divisiones abruptas. Los años se van mal gastando y eon ellos una generación se pierde.
Para ser competitivo, como por ejemplo algunos de los principales protagonistas del informe como Estados Unidos o Suecia, es preciso diversificar la economía y vincular el modelo de crecimiento a las nuevas tecnologías. En España la industria española está en búsqueda y captura. La de mayor eficiencia es la ensambladora, dependiente de grandes corporaciones internacionales cuya transferencia en tecnología se la tenemos que pagar.  El turismo peligra si no modula su oferta, la distribución precisa de generar procesos de mayor contenido digital y una pyme que está sufriendo el abandono absoluto y el ataque indiscriminado de la administración.

El reto para lo competitividad no está en las palabras, está en los hechos. Cuando el discurso se llena de frases hechas sobre el apoyo a los emprendedores y de reuniones con foto final que permiten mantener el circo expectante unos meses más, entonces no vamos a ningún lugar. Yo sigo pensando que es mejor que un grupo de inversores privados se pongan en marcha para apoyar empresas tecnológicas a que un fondo de ayuda llegue algún día.

Cada vez es más evidente que hay que tener una hoja de ruta. No se puede mantener por más tiempo el plan a golpe de impresiones. Que no hay dinero es cierto, que no se puede prentender sacar todo esto adelante por arte de magia por supuesto, que se deberán quemar a los responsables indudable, pero ¿y si mientras tanto no lo complicamos todo más y apoyamos a los que se la están jugando cada día? ¿y si vamos tomando conciencia que los tiempos han cambiado y que parte de ese cambio supone incluso que los que dirigen acepten el reto? Estimular la Nueva Economía no es una pose, es algo más consustancial, mucho más intenso e incluso tiene que ver con la transparencia, creerse eso de “las redes” y aceptar que ya nada volverá a ser igual. El cambio en el modelo de crecimiento de un país pasa también por el cambio en el modelo de gobernarlo.

Sin hoja de ruta

Dicen que algunos políticos añoran ser como Mickey Mouse, “alguien que encandila a todos y que es el protagonista de la fiesta a la vez que logra que todo el mundo olvide que no es más que una rata”. Viendo como va tomando camino el ridículo espectáculo sobre Eurovegas o el BCN World, está claro que la voluntad de los que dirigen el asunto no es más que sobrevivir y a costa de lo que sea. Durante dos décadas dejamos pasar que la bonanza económica fuera testigo de dispendios, corruptelas y onanismo generalizado. Al evidenciarse el desastre y con él la apertura de un telón siniestro pudimos ver el verdadero espectáculo. No había nada, sólo tochos y ladrillos mal puestos uno encima de los otros en una orgia infecta que no permitirá salir del agujero a un país que se las prometía de octava potencia mundial.
Ahora, ante la irrenunciable asignatura del futuro a medio plazo, una pandilla de inservibles que permanecen por no tener competencia directa, mantienen la esperanza humillante de construir una mierda enorme donde ludópatas de medio mundo puedan acercarse y saciarse a gusto. Lo peor no es eso. De hecho, atendiendo a que seguramente cualquiera de las dos propuestas fueran un fuente turística complementaria a la actual que ya tiene España, podría incluso ser aceptable. Lo tóxico es el discurso que acompaña todo esto y lo vacío del concepto. Por supuesto, en cada nuevo macro proyecto hay un “creará empleo” como si eso permitiera saltarse cualquier barrera de la decencia. Además la merienda en cuestión carece de destino, eficiencia (hasta la fecha), credibilidad (financiera) y estudios que lo soporten.

Asociarse con según quien es prostitución en segundo grado, pretender convencernos a todos de la benevolencia de estos proyectos es tomarnos por “idiotas a las tres” y asegurar que todo esto generará miles de puestos de trabajo es campaña electoral en modo “borderline”. Que me perdonen sus señorías, excelencias y maestros del disfraz, pero continuar con este cuento de los dos super complejos es un error de libro que además, previendo que no se llevarán a cabo o que serán meras maquetas de lo previsto, todo el ruido generará más daño que bien. Aun recuerdo cuando un Conseller de la Generalitat me convocó para “hablar del futuro Sillicon Valley en Europa que pensaba ubicarlo en terrenos del Baix Llobregat”. En mi memoria, de todo cuanto pasó, me quedo con la maravilla de café y de pastas que puso sobre la mesa el hombre…

Estamos ante un error más moral que ejecutivo pero que desembocará en lo inútil, caro y nocivo. Primero porque una cosa es mostrar lo que quieres hacer y otra que lo puedas llevar a cabo. Ninguno de los dos logrará el paquete económico para empaquetar el bollo. No tienen un duro ni lo tendrán hasta la cifra que se necesita. Si llega, lo que llegará será dinero hipotecado a fondos externos que se quedarán el asunto. Deberemos agradecer que empresarios chinos, rusos e indios gestionen todo ese tinglado a cambio de empleos que todavía no sabemos ni de que pie calzarán.

En segundo lugar,  es una fábula creer que el turismo español no se resentirá por una apuesta exterior tan “fabulosa” (siento la redundancia). La competencia a la gallina de los huevos de oro (turismo) está en franco crecimiento. Países con algunos conflictos internos se preparan para, una vez los abandonen, asaltar al cliente que viene al imperio ibérico. Tenemos constancia de que otros ya nos van ganando la partida poco a poco. Mantener el escenario turístico de los años sesenta y estimularlo al máximo con estas entelequias es un error mayúsculo. El cambio de modelo debe ser transversal y atender también a sectores como este que no puede mantenerser inmóvil ante este desastre. Muchos activos del turismo ven en esos dos focos de atracción de turistas la salvación. Consideran que están cerca de donde todo pasará y que de ese modo rascarán. Es el típico ejemplo de las lavanderías. Nos dicen que como habrá muchos hoteles, las lavanderías de las ciudades cercanas tendrán mucho trabajo. Olvidan que lo normal, en este tipo de macrocomplejos es que los trapos sucios se los laven en casa.

Lo tercero es la clarísima apuesta por al economía sin valor añadido y sin futuro al que nos abocan aquellos que no entienden de esto. Sinceramente dudo que algunos de esos que dicen “tener clara la hoja de ruta” tengan clara la “ruta donde está la hoja”.  Creo sinceramente que escribieron dicha ruta en papel higiénico y luego se limpiaron lo pertinente. Era más rápido, seguro y menos arriesgado. Apostar es duro, tomar medidas complejo.

Aquí dejo varias opciones alternativas para crear empleo lejos de lo que supondría recuperar sistemas caducos, repletos de fisuras y lejos de opciones de valor. El modelo de crecimiento de este país precisa de un cambio real que aproveche el nuevo rumbo de la economía y las aventuras que se proponen. Si ese tren nos esforzamos en no cogerlo a cambio de quedarnos en la estación porque nos han montado un circo enfrente, el tema será dramático a medio plazo, ese plazo que los que deberían de pensar en él, no son capaces de ver. Aun quedan opciones, oportunidades y camino por recorrer. Mucho que sufrir y aportar, sacrificar, pensar y arriesgar. Pero aun se puede. Depende de nosotros pues de “esos“ poco o nada, en estos momentos, podemos esperar. La mayoría están pendientes de no caer en las listas del paro. Así es difícil esperar gobiernos valientes, tambien es verdad.

Subirse al tren o morir

Ayer estuvo en Andorra Ban Ki-moon, el Secretario General de la ONU. Fue a celebrar el aniversario de la entrada en su organización del pequeño estado pirenaico. Lara es andorrana y me comentó detalles de cuando eso sucedió y de como lo vivieron sus habitantes. Me explicó, también, cosas curiosas como que el parlamento de Andorra es uno de los dos que en el mundo con un cincuenta por ciento de mujeres. Y es que Andorra es un lugar extraordinario, que en muy pocos kilómetros cuadrados posee unos atractivos naturales y turísticos totalmente indescriptibles. Pero lamentablemente sirve como ejemplo de algo que viene sucediendo en muchos otros lugares. La modernidad y la empresa, a pesar de que se procure, no siempre van asociadas de manera simple.
Hace un par de meses la mitad de los hoteles de Andorra decidieron participar en una promoción del operador turístico Atrápalo. La campaña se llamaba “La Gran Escapada” y permitía a los usuarios reservar plazas a precios muy asequibles. Rondaba los 100 euros un fin de semana largo. El coste efecto resultaba unos 30 euros noche y persona. Algo nunca visto en hoteles de cuatro estrellas en un país acostumbrado a controlar la oferta y la demanda en vereda gracias a las prácticas de lobby y gremio muy bien instauradas hace décadas.

Cabe decir que Andorra no está pasando tampoco por un buen momento económico a pesar de que nadie allí lo reconozca. Obviamente el consumo, fuente principal incluso por encima del turístico, ha caído significativamente pues sus clientes principales, españoles y franceses no están para muchas meriendas. En ese contexto de reducción de expectativas siempre hay dos alternativas: reducir precios para atraer mayor público o subirlos para, con menos clientes, ganar igual. Es una necedad absoluta pensar que sin ofrecer más podrás aumentar los costes al cliente, pero sin embargo hay quien lo piensa así. Como si no hubiera competencia capaz de desmontarte todo el tinglado con una buena campaña de marketing.

Resulta que tras esa campaña surgieron voces críticas desde las patronales hoteleras. Una asociación curiosamente llamada “Auténticos Hoteles de Andorra”, que ya tiene tela el nombre, aseguró que lo que hizo Atrápalo era “una vergüenza” y que “destruiría el sector hostelero del país”. No tuvieron bastante y su presidente, en un alarde de modernidad e inteligencia emprendedora, le pidió al “govern” que ejerciera un control sobre los precios y activara sanciones.

Es evidente que no habían entendido hacia donde van los tiempos, que tren se acerca, ni que se vende más en la zona ‘e-‘ que en la zona ‘a’, que la economía digital no entiende de fricción y que la nueva economía requiere de líderes (patronales, sindicales, políticos,…) que se sientan cómodos en esta transición gigantesca que el ser humano está viviendo. En Andorra una buena parte de los hoteles se negaron a participar en tal promoción, en España casi 150 lo hacían. Los que, desde el Principado, se sumaron alcanzaron cotas de reservas muy superiores a las que esperaban y, atendiendo a mil maneras de reversionar y conceptualizar los ingresos, buscaron la manera de convertir unos presupuestos low cost en algo rentable.

La economía digital busca el long tail, el low cost, lo escalable, lo global y lo glocal, la entrada directa en los circuitos de relación social entre marcas y usuarios. Negarse a todo ello es morir poco a poco.

Elegí este ejemplo que me pareció sintético pero obviamente hay muchos. La transición entre un modelo empresarial obsoleto o rígido y los inminentes de la era digital, aumentada e hipersocial, requiere de estudio, análisis y asesoramiento en muchos casos. Al contrario de lo que en Andorra un grupo de hoteleros pensaron, lo digital, lo social y lo flexible repercuten de manera crítica en el cambio de la cadena de valor y ataca directamente a un nuevo modo de entender la producción y los servicios. Lo he comentado otras veces pero se encadenan plataformas, proyectos, productos, clientes, profesionales, desarrolladores, gestión de marca, publicidad asociada, habilidades digitales, planes de negocio abiertos, gestión de comunidades y aportación de contenidos sin censura.

Si estás construyendo tu propio negocio o intentando adaptarte a los nuevos tiempos puedes contactar conmigo en www.idodi.eu y mi equipo lo revisará con entusiasmo. Somos digitales y nos gusta lo digital. Amamos Internet y lo que nos ha proporcionado como especie, nos concede como sociedad y nos aportará como ciudadanos. Además sabemos que parte de las opciones de seguir adelante nacen del conocimiento y de que las empresas se acerquen estratégicamente.

idodi_GPlus_ju

La Innovacion No Es Suficiente

Estamos en una crisis de modelo económico sin precedentes. El carácter sistémico de esta ruptura es mucho más que una explosión de una burbuja o de la quiebra de un sector productivo en concreto. Comparto con mi amigo Enrique Dans que el mundo ha cambiado porque es así. La economía y sus resortes específicos no tienen nada que ver con los que hasta la fecha habían sido considerados fundamentales. Llegados a la aceptación de que todo eso ha sufrido una mutación extremadamente rápida, debemos preguntarnos si estamos en condiciones de adaptarnos a esos cambios. Veamos que quiere decir asumir los cambios.

Adaptarse no es fabricar una ley de economía sostenible que interpreta como esencial impulsar una economía ecológica que cierra nucleares, penaliza empresas que contaminan, que promociona el coche eléctrico y que pretende convertir en diez minutos un país que vivía de amontonar ladrillos ineficientemente uno encima de otro, a un próspero modelo económico postmoderno de aplicaciones biotecnológicas. Es tan absurdo que parece cómico.

España es lo que es y atender a su realidad para fabricar una nueva parece lo más obvio. Por ejemplo, no podemos renunciar a una estructura turística que sedimenta el patrón de crecimiento en un porcentaje altísimo. Lo que no se puede mantener es el mismo carácter al tipo de oferta que se ofrece. Toca modificar, apostar por una reconversión del sector. Utilizar las nuevas tecnologías de la información para modificar tendencias de opinión sobre nuestra oferta turística se hace imprescindible u otros competidores acabarán por erosionarlo gravemente.

La innovación no nos sacará de la crisis por si misma pero sin ella será imposible salir de modo efectivo y completo. Por eso es imprescindible que los motores económicos preexistentes asuman su condición e innoven en lo fundamental. Otros, como el inmobiliario o la construcción pueden darse por muertos. Como en este país el objeto patrimonial inmobiliario se fundamenta en el valor especulativo del objeto y este no volverá a ser rentable en esos términos en décadas, no hay innovación posible que el mercado acoja. Recordemos que ningún experimento innovador es innovación si el mercado no lo acepta y, en el sector del ladrillo, la innovación no será aceptada por el mercado en mucho tiempo por el agotamiento y el sobrepeso de todo el asunto.

De todos modos España es un país minúsculo en términos económicos. Para nada es la octava potencia del mundo ni tan siquiera es una de las veinte primeras economías del planeta. El cálculo que ofrece el gobierno y que aceptan algunos organismos internacionales es falaz puesto que incorpora al PIB total elementos que son de tipo público que, sólo en Francia, superan nuestro rango. Es imposible que con apenas 3000 empresas grandes de una estructura empresarial que ronda los 2 millones largos de empresas podamos estar en según que Champions League. Mientras que el 97% de las empresas de este país tienen menos de 10 empleados en Europa esos ratios no llegan al 70%.

Por otro lado la base tecnológica en nuestro país no alcanza el 0,9% del Producto Interior Bruto por lo que poco o nada vamos a aportar a ese cambio de modelo que tanto se nos pide. La garantía del cambio que debe sacarnos de una larga y dura crisis no está en la productividad o en el nuevo modelo que viene, ya que ni una cosa ni la otra están en condiciones de convalidarse con Europa. 

El asunto se complica si atendemos que en España hay más de cinco millones de parados reales y sin adelgazar esa cifra difícilmente vamos a impulsar ningún modelo innovador puesto que la economía está seca y en franco retroceso. La insolvencia manifiesta de todas las estructuras aumenta y eso aleja la salida puesto que sin ocupación no hay salida de emergencia. Ha llegado el momento de sacrificar planteamientos y dogmas, de informar y de asegurar que para aceptar que nuestro entorno económico ha cambiado, todos deberemos de cambiar también.

A mi modo de ver, para acelerar los cambios estructurales tan manidos y la nueva orientación del modelo de crecimiento español, no sólo se deben impulsar las modalidades económicas vinculadas a lo emergente, verde, biomecánico o tecnológico, que también, pero para llegar a ese destino, antes debemos asumir cambios en la gestión, en lo laboral y en la financiación de muchos de los elementos productivos existentes pues sin creación de empleo y crecimiento de estos lo otro, no es posible. 

Que el mundo ha cambiado es una evidencia y que España no se había enterado es otra. No entraremos en el curso de la modernidad sin aceptar exactamente donde estamos y una vez aceptado atender a nuestras miserias de país de segunda. Hasta que eso no se acepte no afrontaremos, todos, la verdadera esencia del problema: no se puede innovar económicamente en un campo yermo

Hay que regar y alimentar a los que riegan. Primero debemos recuperar el empleo en sectores y modelos conocidos y poco a poco ir introduciendo elementos ejecutivos que impulsen los cambios previstos. No modernizaremos nuestra economía por ciencia infusa ni tampoco sucederá si medio país está parado o depende de la administración pública. Tampoco podremos atender a demasiada modernidad productiva si el sector financiero sigue falseando su situación y negando que no podemos contar demasiado con él puesto que está en una situación de "sálvese quien pueda".