Artículo en Ecoonomia, 'No hemos aprendido nada'.
La mujer vestía un delantal descolorido de una marca de cosmética. Hablaba por teléfono con una potencial cliente. Apenas le quedaba café en la taza. Fumaba pausadamente pero sin parar. En la terraza no quedaba mucha gente, por lo que era fácil atender a la conversación. Y eso hice. La señora explicaba que estaba mirando otro piso. El tercero interpreté gracias al listado que pude construir mentalmente. Hizo cálculos rápidos y los números salían. Un negocio redondo. Comprar para alquilar. Comprar mucho para alquilar mucho decía. Incluso, aseguró, ya tenía ofertas sobre las propiedades que acababa de comprar hacía apenas unos meses. Estaba feliz. Pensé que se trataba de alguien que se dedicaba a ‘lo inmobiliario’. Pero no. La mujer terminó la llamada con un ‘te dejo que tengo que volver a la pelu’.
Ayer publicaba mi columna semanal en Ecoonomia del grupo Crónica Global y El Español. En esta ocasión hablo acerca de la responsabilidad que tenemos todos como individuos en una sociedad que requiere de abrazar los cambios tecnológicos, la industria del conocimiento y el abandono de modelos ineficientes y peligrosos. Hablo de que no sólo la administración debe liderar ese proceso, se exige un cambio de actitud por parte de todos. Venimos del barro y parece que muchos no han aprendido nada. Os dejo la columna aquí mismo.
NO HEMOS APRENDIDO NADA
La mujer vestía un delantal descolorido de una marca de cosmética. Hablaba por teléfono con una potencial cliente. Apenas le quedaba café en la taza. Fumaba pausadamente pero sin parar. En la terraza no quedaba mucha gente, por lo que era fácil atender a la conversación. Y eso hice. La señora explicaba que estaba mirando otro piso. El tercero interpreté gracias al listado que pude construir mentalmente. Hizo cálculos rápidos y los números salían. Un negocio redondo. Comprar para alquilar. Comprar mucho para alquilar mucho decía. Incluso, aseguró, ya tenía ofertas sobre las propiedades que acababa de comprar hacía apenas unos meses. Estaba feliz. Pensé que se trataba de alguien que se dedicaba a ‘lo inmobiliario’. Pero no. La mujer terminó la llamada con un ‘te dejo que tengo que volver a la pelu’.
El sector español de la construcción vuelve a crecer. Y todos vuelven a sumarse. El negocio inmobiliario se anima. Los precios se incrementan a ‘buen’ ritmo y el alquiler en algunas capitales se ha convertido en un producto muy rentable. La actividad constructora crece a un ritmo del 20% anual, el mayor de todos los Estados europeos. La cosa es especialmente extraordinaria si atendemos que la obra pública se ha frenado en el mismo período debido a la falta de gobierno. La evidencia de que no hemos aprendido mucho en los últimos años es notable.
Lo peor no es que no aprendamos, ni que el modelo de crecimiento se base en el sector inmobiliario hasta porcentajes que ya se demostraron en su día totalmente catastróficos. Tampoco que la creación de empleo se sujetara fundamentalmente al sector inmobiliario y al turístico. Lo realmente dramático es que cuando hubo vacas gordas no se gastó en diseñar y desarrollar un modelo de crecimiento económico vinculado al valor añadido, a la tecnología, al conocimiento. Con vacas flacas ni se propuso. Sin vacas era imposible. Algunos creen que regresan las primeras y, de nuevo, lo vamos a jugar todo al rojo y par.
Durante dos décadas dejamos pasar que la bonanza económica fuera testigo de dispendios, corruptelas y onanismo generalizado. Al evidenciarse el desastre y con él la apertura de un telón siniestro pudimos ver el verdadero espectáculo. No había nada, sólo tochos y ladrillos mal puestos uno encima de los otros en una orgía infecta que sigue alejándonos de un futuro tecnológico que ya no es una opción. Un país que se las prometía de octava potencia mundial y que ahora se retuerce en la plaza trece o catorce, no puede continuar pretendiendo modular su crecimiento bajo el síndrome de la especulación.
Ahora, ante la irrenunciable asignatura del futuro a medio plazo, se vuelve a entrever por dónde van a ir los tiros con una diferencia notable. La eficiencia de muchos sectores asociados a los que se convertirán de nuevo en motor económico, esta vez crearán un empleo muy distinto. Cada vez habrá menos personas ejecutando servicios derivados a esos sectores y cada vez serán más los procesos robóticos y automatizados realizándolos.
Seguimos escuchando que el empleo crecerá. Posiblemente. ¿Qué empleo? La bola de estiércol ha vuelto a empezar a rodar. Un empleo frágil, sustituible a medio plazo, de escaso valor tecnológico, dependiente de ciclos y modelos que sabemos no duran para siempre. El tren de alta velocidad del progreso, del futuro tecnológico, de, sencillamente, futuro, ya ha partido. En los primeros vagones, con wifi y enchufe, van los países que hace años innovan social y económicamente. En turista plus van los que se han dado tarde pero se subieron finalmente. Detrás van los que piensan que sin hacer mucho, en breve, les sugerirán un upgrade gracias a algún fondo de cohesión de última hora. Otros, esperan un tren de cercanías repleto y que siempre va con retraso.
Pero subirse o no a uno de esos trenes depende en gran medida de lo que los ciudadanos hagan. La culpa de que un país como el nuestro se ilumine cuando al salir de una crisis se considere que lo único que puede hacernos ricos sea el tiempo que transcurre entre café y café antes de regresar de nuevo a la ‘pelu’.
Antes que autónomos, los coches serán inteligentes (y hablarán entre ellos).
Hace unas semana IBM presentó en su sede de Dublín su voluntad de darle un suso inteligente a los coches incluso cuando están parados. No se refieren a nada vinculado al uso que la Nueva Economía esta ya estableciendo para ellos empresas como Uber, Lyft, Tesla u otros. De lo que hablaban era de la opción de convertir tu coche en un punto de acceso wifi que te pudiera generar ingresos económicos puntualmente. Hablaban de la era del coche conectado.
Hace unas semana IBM presentó en su sede de Dublín su voluntad de darle un suso inteligente a los coches incluso cuando están parados. No se refieren a nada vinculado al uso que la Nueva Economía esta ya estableciendo para ellos empresas como Uber, Lyft, Tesla u otros. De lo que hablaban era de la opción de convertir tu coche en un punto de acceso wifi que te pudiera generar ingresos económicos puntualmente. Hablaban de la era del coche conectado.
Hoy en día el coche conectado se suele vincular con el concepto de coche autónomo. Wendy Belluomini, que se encarga en IBM de estos temas desde el laboratorio irlandés situado en el campus de la compañía al oeste de Dublín, aseguró que el coche conectado no es necesariamente un avance directo a la automatización de la conducción, asegura que hay mucho más previamente de ese aspecto. Como si antes de llegar a ese escenario hay que subir un escalón previo. Antes de que vayan solos, necesitan hablar entre ellos.
Las tecnologías asociadas al coche conectado serán previamente elementos que proporcionen una experiencia de conducción mejor o, incluso, generen valor al propio coche aun estando parado. La capacidad que un coche tendrá de ‘pensar’ será la garantía física de una conducción más segura y nutritiva, pero también podrá hacer otras cosas cuando eso lo logre incluso sin moverse. El coche no debe evitar un camión por el hecho de que una orden binaria le diga que hay un objeto enorme en tu camino que se debe evitar sino que el automóvil debe ‘entender’ que si continua recto nos matamos.
La verdad es que quedan pocas grandes corporaciones, cuyo valor sea la innovación, que no estén investigando y desarrollando alrededor de los coches autónomos. La carrera se ha iniciado y la cantidad de inversiones que se están aplicando son la prueba de que esto no va de décadas sino de años. Hay noticias que garantizan que la velocidad es exponencial en cuanto a la normalización de algo que parece ciencia ficción.
El proyecto de coche conectado que IBM desarrolla en Dublín parte del concepto de utilizar automóviles estacionados, pero sobretodo de coches hablando entre si.. En casi todas las ciudades, en este caso concreto tratamos Dublín, hay coches estacionados por todas partes siendo en la mayoría de los casos una molestia, un elemento ineficaz de la organización de una ciudad. De hecho los autos están estacionados el 95% del tiempo y también cada vez tienen más sensores habilitados. La pregunta que se hacen es ¿cómo podemos utilizar esos coches parados para hacer la vida mejor a todos? Interesante.
Algunas de las ideas que nos trasladaron respondían a que, por ejemplo, la utilización de sensores y cámaras de todos los coches estacionados pueden servir para generar un mapa a tiempo real de las opciones de aparcamiento que hay en un lugar concreto para otros conductores en búsqueda de plaza libre. Sabiendo el tamaño del vehículo en aproximación, tiempo de desplazamiento, destino o cualquier variable, el ‘sistema global’ otorgaría las opciones disponibles al conductor. ¿Quién mejor para saber como está el tráfico que un coche estacionado que lo está viendo a tiempo real? Recuerda a la combinación que se intuía en la sinergia entre Uber y Google.
Da la sensación que el automóvil es el gran dispositivo de la IoT. Compáralo con un teléfono. El coche tiene un listado enorme de posibilidades. Más sensores y una batería gigantesca en comparación con cualquier 'device'. Técnicamente hay un exceso de energía latente en esos vehículos sin utilizar. Cámaras, sensores e infraestructura de comunicación sin uso durante el 95% del tiempo. Ineficiente en un mundo que requiere eficiencia y una economía circular cada vez más óptima.
De eso va lo que nos explicaron. Quienes investigan la opción ‘coche conectado’ no quiere que la conectividad del vehículo dependa de un teléfono, desean que el propio coche se mantenga en un estado de conexión permanente que se enlazaría a tu teléfono cuando fuera necesario con una conversación en habla natural. Algunos pensaréis que es un paso atrás. Todo el mundo habla del coche autónomo y hoy hablamos de coches conectados pero no auto conducidos. No lo veo igual. Creo que esa hiperconectividad acerca de un modo mayor la ‘smart city’, la hace más factible y potencialmente próxima. Un interfaz enorme como un coche no debe dejarse de lado. Tal vez es el paso previo, un paso que culturalmente precisamos como sociedad para entender eso de que un vehículo nos lleve al trabajo y se aparque solo.
La sociedad seguramente se irá adaptando y será una transición rápida. Otra cosa tendrá que ver con las administraciones. Por esa razón, mientras se ponen al día sus señorías, las pruebas piloto en múltiples lugares, es bueno que las ciudades se vayan preparando. Es un avance en el uso inteligente de los millones de vehículos que permanecen inactivos, dormidos, en las calles para ganar espacios de conectividad, desarrollo e inteligencia.
Recientemente SEAT y Conector presentamos nuestro programa de aceleración corporativa de startups vinculadas al sector automovilístico. Sé que muchas de las seleccionadas tienen un patrón de desarrollo vinculado a convertir nuestros coches en un espacio de uso cuando estamos dentro y, curiosamente como decía, cuando no lo estemos. Es muy estimulante poder estar cerca de estos desarrollos, de colaborar y conocerlos.
El futuro inmediato del sector pasa por crear coches intuitivos que reaccionen al usuario, más que de tipo autónomo. En una primera fase autorizable por la legislación entraremos en un espacio de compartir vehículos en marcha o parados, en un uso global de datos y una analítica de los mismos. Generaremos en muy breve espacio de tiempo ciudades dirigidas por la complejidad de los datos ofrecidos por sistemas vinculados a millones de coches parados. La Transformación Digital de nuestra sociedad tiene una puerta de entrada excepcional en la puerta de casa, en nuestro propio parking.
La robotización del sector hotelero. Noticias que llegan del futuro inmediato.
El pasado jueves ofrecí una conferencia en Aranda de Duero, Burgos, en la que con la participación de la audiencia nos preguntábamos hasta que punto estamos preparados para abrazar la denominada ‘Cuarta Revolución Industrial’. Es muy probable que lo que estamos viviendo no difiera mucho de cómo se vivieron otras revoluciones industriales anteriores pero sí es cierto que en esta ocasión los cambios que implica se están sucediendo a una velocidad inédita
El pasado jueves ofrecí una conferencia en Aranda de Duero, Burgos, en la que con la participación de la audiencia nos preguntábamos hasta que punto estamos preparados para abrazar la denominada ‘Cuarta Revolución Industrial’. Es muy probable que lo que estamos viviendo no difiera mucho de cómo se vivieron otras revoluciones industriales anteriores pero sí es cierto que en esta ocasión los cambios que implica se están sucediendo a una velocidad inédita.
Los asistentes se mostraron sorprendidos por muchos aspectos que expliqué. Coches autónomos, modos de trabajar, modelos de transformación digital, cómo empezar y la diferencia entre las diferentes fases que implican para una empresa mediana todo ese escenario. Hubo un ejemplo que provocó sonrisas. Es simpático ver un robot haciendo algo que se considera tremendamente humano. Me refiero al servicio de habitaciones de un hotel. Ese camarero o camarera de habitaciones que pregunta si todo está bien y te ofrece acerca cualquier solicitud previa.
El hecho de que un robot con apariencia de lavadora andante atienda tus necesidades y las cubra sin inmutarse es mucho más que un gesto anecdótico. Es, sencillamente, la muestra de hacia donde va todo. Realmente donde está todo ya. La supresión de empleos ha empezado y ya no es gradual. La era digital y sus derivados robóticos y de automatizaciones avanza sin preguntar si estamos o no preparados. Hay quien sugiere que los robots como tal deberían pagar impuestos. La idea de que por cada robot que sustituye una persona sea motivo de una tasa ‘laboral’ empieza a cundir. La teoría de algunos es la de que si vamos a trabajar menos pero los ingresos serán los mismos para las empresas, para establecer un circuito económico sostenible deberemos buscar por donde ingresar impuestos y como repartirlos entre todos después.
Aquí hemos hablado de esos robots de hotel. De hecho hay alguna anécdota graciosa sobre cómo grupos de niños lograron volver ‘locos’ a un buen número de ellos en un establecimiento. En fila india y circulando por todas las plantas los robots buscaban resolver un asunto laboral indefinidamente mientras los niños los perseguían por todas partes. Sin embargo la realidad no es tan divertida. La creación de nuevos puestos de trabajo derivados de esta transformación digital de la economía es inferior claramente a la del número de tipologías de empleo susceptibles de ser destruidos.
La cadena de Hoteles Starwood ya ha incorporado mayordomos robóticos de manera completa. Trabajan de noche y de día. Se desplazan a cualquier lugar del hotel, por supuesto las habitaciones de los huéspedes, y ofrecen todos los servicios que se solicitan según un dashboard en el teléfono móvil. En teoría, el tiempo destinado a esta labor ahora ocupado por un hardware lo puede utilizar el personal humano para otras tareas. Debemos examinar cuales, pensarlas, crearlas tal vez.
El bicho en cuestión no llega al metro de altura. Usa el ascensor, se mueve entre los clientes e interpela al personal ante cualquier asunto. Si quedas satisfecho de sus servicios te anima a que lo ‘tuitees’. Su nombre es ALO y ha sido diseñado por Savioke. En algunas zonas de California como Cupertino es habitual vivir entre robots. En el hotel, en el parking, en las oficinas o en el hospital.
En más de cien hoteles del mundo podremos encontrarlos. En algunos de ellos, como en Japón, en un parque temático totalmente atendido por robots, los clientes pueden mantener conversaciones con éstos. De ocupar a medio millar de personas, el parque ahora sólo ocupa ciento diez. El resto son robots. El dueño del mismo, Hideo Sawada, ha iniciado la construcción de mil hoteles en todo el mundo en los que no habrá personas. Promete un coste más reducido de la pernoctación y un servicio impecable.
La sustitución ha acelerado y el discurso manido de ‘la creación de empleo’ con la que nos inundan a diario se olvida de que esto no es anecdótico y que cómo no asignemos un plan de acomodación nos vamos a hacer daño. Recordemos el estudio más serio realizado al respecto de la Universidad de Oxford que estimaba la destrucción del 47% de empleo en 700 profesiones a partir del 2023. A la vuelta de la esquina y seguimos sin noticias de como lo vamos a afrontar.
El cambio radical en la sustitución tecnológica del trabajo profesional ya está en marcha.
Nos llegan noticias del futuro que cuentan que la Inteligencia artificial y los robots están listos para reemplazar en gran medida la fuerza laboral de hoy en día. La mayoría de profesionales creativos, o que precisan un punto de vista intuitivo e interpretativo como médicos, abogados, diseñadores y otros, creen que van a resultar indemnes a esa sustitución masiva. Se suele repetir que los trabajos amenazados son los repetitivos, los rutinarios. Tareas que puedan ser asumidas por máquinas y que permitirá siempre que la creatividad siga en manos de los seres humanos.
Nos llegan noticias del futuro que cuentan que la Inteligencia artificial y los robots están listos para reemplazar en gran medida la fuerza laboral de hoy en día. La mayoría de profesionales creativos, o que precisan un punto de vista intuitivo e interpretativo como médicos, abogados, diseñadores y otros, creen que van a resultar indemnes a esa sustitución masiva. Se suele repetir que los trabajos amenazados son los repetitivos, los rutinarios. Tareas que puedan ser asumidas por máquinas y que permitirá siempre que la creatividad siga en manos de los seres humanos.
La Harvard Business Review está trabajando en publicar todos los estudios y análisis que ponen en guardia esas afirmaciones de nuevo. Consideran que en apenas un par de décadas, justo en el punto exacto en que nuestros niños entren en la subasta laboral, todas esas profesiones habrán sido desmanteladas tal y como las conocemos ahora y, peor aún, como se las estamos presentando a los profesionales del futuro. Existen ocho campos profesionales vinculados a la salud, el derecho, la educación, la auditoría, los impuestos, la consultoría, el periodismo, la arquitectura y, como novedad, la religión. El diagnóstico de la Harvard Business Review es parecido al que muchas veces comentamos aquí. La evidencia de que el cambio radical en la sustitución tecnológica del trabajo profesional ya está en marcha y avanzando de un modo exponencial.
Más de 60 millones de desacuerdos entre los comerciantes de eBay se resuelven mediante ‘resolución de conflictos en la red’ en lugar de entre abogados y jueces. Tres veces el número de demandas presentadas cada año en todo el sistema judicial americano. Las autoridades fiscales de Estados Unidos en 2014 recibieron las declaraciones de impuestos electrónicos de casi 50 millones de personas que habían confiado en el software de preparación de impuestos online en lugar de profesionales de impuestos humanos. En WikiHouse, una comunidad digital diseñó una casa que podría ser ‘impresa’ y montada por menos de 50.000 euros. En 2011 el Vaticano concedió la primera impronta digital a una aplicación llamada ‘confesión’ que ayuda a la gente a prepararse para confesar sus pecados y recibir las instrucciones para redimirlos. La Iglesia considera que Dios está online.
La Harvad Business Review considera que estos indicadores, entre casi un millar más que en su espacio web publican regularmente, son la muestra de que el desafío más determinante al que se ha enfrentado la humanidad en cuanto a su modo de vida, ya ha empezado y nada lo va a detener. Cuentan que los médicos están utilizando listas de comprobación, los abogados se basan en los precedentes, y los asesores trabajan con metodologías. Todos bajo un prisma de automatización y sustitución como nunca antes habíamos pensado y cuya adopción se ha acelerado en los últimos cinco años de manera exponencial. Cosas impensables hace 6 meses están en marcha de manera natural en muchos despachos.
La afirmación de que algunas profesiones ‘son inmunes a los desplazamientos por la tecnología’ generalmente se basa en dos supuestos. El primero se refiere a que los ordenadores deberían ser incapaces de ejercer un juicio, ser creativos o sentir empatía. Cualidades indispensables en la prestación de un servicio que, digamos, se sitúa en territorio puramente humano. Sin embargo esa afirmación ya no se aguanta. Ahora sabemos que cuando el trabajo profesional se desglosa en varios componentes, muchas de las tareas que implica llegar a una resolución no dejan de ser rutinarias y basadas en procesos. La Inteligencia Artificial y la gestión masiva de datos no estructurados logran simular la creatividad al dividir procesos en partículas. Logran algo parecido al ‘juicio’ en base a un método interpretativo que no tiene nada que ver al modo en el que los humanos razonamos.
Existe otro problema que es de tipo conceptual. La insistencia en que los resultados de asesores profesionales sólo pueden ser alcanzados por los seres humanos que son creativos y empáticos, por lo general se basa en la idea de que la única manera de conseguir máquinas para superar a los mejores profesionales humanos sería copiando la forma en que trabajan estos profesionales. El error aquí es no reconocer que los profesionales humanos ya están siendo superados por una combinación de fuerza bruta de procesamiento con inmensas cantidades de datos y resoluciones derivadas de algoritmos notables.
Estos sistemas no replican el razonamiento humano ni nuestro pensamiento. Estos sistemas ya vencen a los mejores seres humanos en juegos difíciles, predicen la probabilidad de fallos en los tribunales con mayor precisión que los abogados, o resuelven de modo más exacto las probables epidemias permitiendo a los sistemas sanitarios actuar independientemente de órdenes humanas. La idea de que los sistemas piensan como humanos es un error conceptual.
La conclusión que nos sugieren es que nos preparemos y dejemos de lanzar balones fuera. No es ‘inteligente’ afirmar que todo eso no va con nosotros o que sucederá en un futuro lejano. Ya está pasando y llegará toda su intensidad en apenas una década. No atender esa llamada del futuro será un trágico error. Abrazar la automatización no será cómodo si se hace de improviso y precipitadamente. Existen pruebas de que no necesariamente se debe destruir empleo. Sabemos, analizando como se están industrializando algunos países que han ingresado en la Cuarta Revolución con mayor intensidad que otros, que el empleo no desaparece, se transforma.
Si se diseña un modo para compaginarlo todo, para atender a un mundo con una ocupación distinta, menor en algunos campos, superior en otros, con una economía circular y con una reinvención del concepto empleo que distinga entre ocupación y productividad, lograremos vivir en un mundo robótico, automático y tecnológico que nos permitirá ser más humanos, sociales y solidarios con nuestro entorno.
Artículo en Ecoonomia hablando del futuro laboral de nuestros hijos.
Ayer publicaba mi columna semanal en Ecoonomia del grupo Crónica Global y El Español. El tema de la misma giraba acerca de la dificultad para entender y predecir el mundo laboral al que se enfrentarán nuestros hijos que ahora están en primaria. Preguntamos a niños que ejercerán su profesión en la década del 2030 acerca de lo que quieren ser. Está bien como ejercicio pero, atendiendo a lo que ha pasado con nosotros en tan poco tiempo, debemos preguntarnos si realmente estamos preparándolos para la etapa de innovación y cambios más determinante que ha vivido la especie humana. ¿Los estamos haciendo? Probablemente no. Para hacerlo es imprescindible preparar previamente un mundo en el que el empleo, como ahora lo entendemos, no existirá y dónde se van a desligar conceptos como ingresos y empleo. No podemos crecer infinitamente. La economía circular, la sustitución de productos por servicios y una tendencia al uso en lugar de la posesión irán acompañando ese cambio. Os dejo la columna aquí mismo.
Ayer publicaba mi columna semanal en Ecoonomia del grupo Crónica Global y El Español. El tema de la misma giraba acerca de la dificultad para entender y predecir el mundo laboral al que se enfrentarán nuestros hijos que ahora están en primaria. Preguntamos a niños que ejercerán su profesión en la década del 2030 acerca de lo que quieren ser. Está bien como ejercicio pero, atendiendo a lo que ha pasado con nosotros en tan poco tiempo, debemos preguntarnos si realmente estamos preparándolos para la etapa de innovación y cambios más determinante que ha vivido la especie humana. ¿Los estamos haciendo? Probablemente no. Para hacerlo es imprescindible preparar previamente un mundo en el que el empleo, como ahora lo entendemos, no existirá y dónde se van a desligar conceptos como ingresos y empleo. No podemos crecer infinitamente. La economía circular, la sustitución de productos por servicios y una tendencia al uso en lugar de la posesión irán acompañando ese cambio. Os dejo la columna aquí mismo.
PREPARAR A NUESTROS HIJOS PARA UN MUNDO SIN EMPLEO
Cuando yo estudiaba primaria, en los años setenta, no había nada. Nada de lo que ahora me rodea. Nada de lo que ahora convierte mi vida en mi vida. Cuando empecé a trabajar aterrizaban los primeros indicadores de que mi mundo sería un mundo digital pero, ni de lejos, se podía interpretar lo que iba a significar eso. Ahora entras en un coche, como entonces, y te conectas a un universo binario que permite distribuirte de múltiples modos. Me hubiera encantado que mi educación me hubiera preparado para un mundo líquido, cambiante, innovador y digital. No lo hicieron porque no era factible. Ni siquiera era probable. Nada hacía presagiar cómo serían los años noventa o el principio del siglo XXI. La ciencia ficción situaba a dos o tres siglos de distancia el mundo que ahora vivimos.
Mi hijo, en primaria, tiene claro qué quiere ser de mayor. Sin embargo, no lo será básicamente porque lo que ahora interpreta que puede ser su profesión seguramente será un desarrollo tecnológico automatizado quien lo ejecute. En su escuela lo forman bajo el precepto de que lo que le espera es previsible. No hemos aprendido nada. Que nuestros niños todavía asistan a clases de ‘informática’ es de aurora boreal. ¿Cómo será su mundo profesional? ¿Cómo se relacionarán personas, empresas y organizaciones en el año 2033? No podemos saberlo pero deberíamos prepararlos para esa deriva para que extraigan beneficio. Una educación tecnológica y multidisciplinar que abrace el sentido de la disrupción, de la innovación y de lo imprevisible.
Cada año tengo esa sensación color sepia cuando llega el momento de comprar los libros de texto en papel. El motivo será el que tenga que ser. Educativo, cultural, económico, social o de insulto a la inteligencia colectiva. Un libro se puede descargar, actualizar cada año o a tiempo real, convirtiéndose en un concepto educativo sin principio ni final, más cerca de lo que va a ser el mundo en el que se van a tener que desarrollar nuestros hijos. Es sencillo crear contenidos digitales que se adapten al alumno y no alumnos que se adapten a un libro. Seguimos pensando con un prisma medieval en un mundo que está en plena erupción. No tenemos idea de cómo va a quedar la superficie tras esa lava en movimiento, pero lo seguro es que no se parecerá en nada al mundo que el sistema educativo actual dibuja en pizarras de exposición unidireccional.
Esto nos lo debemos de tomar en serio todos. Quienes diseñan los programas, los que los transmiten y quienes los pagamos. O lo hacemos, o el pasado se nos llevará por delante sin haber visto ni tan siquiera el futuro. Es urgente que los que van a conformar el gobierno de los recortes 2.0 empiecen por cómo poner en marcha una ley educativa capaz de resolver uno de los mayores problemas que deberemos digerir como sociedad en un futuro inminente.
¿Cómo vamos a preparar a nuestros hijos para un mundo sin empleo? ¿Cómo los preparamos para que su modo de vida tenga que ver con la imprevisible textura que nos regala cualquier revolución tecnológica? Ellos son hijos de la tecnología más intensiva que jamás ha vivido la humanidad. No permitamos que desperdicien esa cualidad que les ha otorgado la historia. Permitamos que construyan el mejor mundo posible. Hagámoslo mostrándoles el valor que la tecnología nos concede para ser más humanos. Hagámoslo borrando nuestro modo de entender la educación y la preparación para el futuro. El futuro de aquellos que usaban un plano de papel para orientarse.
Transformarse digitalmente cuando todo va bien. El caso del turismo español.
Cuando el CEO de Nokia pronunció su último discurso con su famoso ‘We Didn’t Do Anything Wrong, But Somehow, We Lost’ (No hemos hecho nada mal, pero de algún modo, hemos perdido), daba la pista inequívoca de que, ni haciendo lo que se espera de un negocio tal y como la historia económica nos explica, tienes garantizada la supervivencia. Además nos explotaba en las narices la idea de que en muchas ocasiones esa catástrofe puede estar más cerca de lo que imaginamos.
Cuando el CEO de Nokia pronunció su último discurso con su famoso ‘We Didn’t Do Anything Wrong, But Somehow, We Lost’ (No hemos hecho nada mal, pero de algún modo, hemos perdido), daba la pista inequívoca de que, ni haciendo lo que se espera de un negocio tal y como la historia económica nos explica, tienes garantizada la supervivencia. Además nos explotaba en las narices la idea de que en muchas ocasiones esa catástrofe puede estar más cerca de lo que imaginamos.
Ya pasó con otros. Kodak pasó de ser la esencia fotográfica en el mundo ocupando a miles de personas a desaparecer técnicamente de la noche a la mañana. Ahora ese papel lo juega una aplicación que ocupa apenas unas decenas de empleados, Instagram. Kodak no supo ver la que se les venía encima al no distinguir el peso de la digitalización. Nokia es otro caso pero que también nos hace pensar en el valor de la innovación y la velocidad en la que se debe adoptar.
El pasado jueves ofrecí una conferencia durante las ‘Spring Talks’ de Futurismo Canarias en Tenerife y en gran medida mucho de lo que me contaron acerca del estado brillante del turismo en todo el archipiélago y, en definitiva, en casi toda España, me hizo pensar en cuantas empresas se han visto de la noche a la mañana en el abismo casi sin verlas venir. En aquel punto en que todo lo que haces parece correcto, en el que los datos son positivos y en los que el crecimiento parece la única posibilidad pueden aparecer riesgos importantes.
Durante una hora recordé a los directivos del sector turístico que allí se dieron cita algunos de los problemas que cómo sector pueden tener a medio plazo, cuales son los ejemplos en medio mundo en los que la competencia han adoptado tecnologías en IoT, Print 3D, Big Data u otras, para ofrecer una respuesta comercial mejor a sus clientes y, sobretodo, nuevos modelos de negocio impensables hasta hace apenas cinco minutos. Un sector que va bien pero que tiene amenazas en el alquiler vacacional, en plataformas como Airbnb u otras y en una creciente puesta a punto de territorios mediterráneos que hasta hace poco no eran rivales por conflictos y situaciones diversas pero que no durarán para siempre.
Digitalizados lo están casi todos, transformados no. Digitalizarse es utilizar tecnología para hacer cosas similares de un modo más eficiente, obtener nuevos modelos de negocio gracias a esa tecnología es transformarse. Les hablé de los cuatro elementos que tienen que tener en cuenta a la hora de innovar y de transformarse digitalmente. Por un lado la incorporación de la Internet de las Cosas a sus modelo comercial, a la gestión de datos masivos en Big Data o Small Data vía cloud, las socialización de la oferta e interacción con usuarios o clientes y, finalmente, la incorporación de los elementos de movilidad imprescindibles hoy en día en cualquier oferta comercial B2C.
Crecer y hacer las cosas bien no es sinónimo de éxito para siempre, es preciso innovar, ser disruptivo y abrazar la tecnología existente sin recelo. El famoso discurso del jefe de Nokia que terminó entre lágrimas dejaba claro que el mundo cambia extremadamente rápido y que, ni haciendo las cosas ‘bien’, tienes la garantía de que tus competidores no lo estén haciendo mejor. Fueron derrotados. La historia demuestra que la ventaja que tienes hoy, o ayer, puede ser remplazada por tendencias emergentes, sistemas o herramientas cualquier competidor adquiera. Por eso haciendo las cosas bien, teniendo un mercado maduro, asumiendo que crecemos en un sector controlado o con un conocimiento amplio de nuestro modelo de negocio, se puede rápidamente caer en zona de guerra.
Del caso de Nokia se extrae una importante lección. Si tomas decisiones cuando te encuentras forzado por la coyuntura puede que éstas respondan más a la táctica y muy poco a la estrategia lo que obviamente es muy arriesgado. Retrasar el incorporar la innovación y la tecnología disponible actualmente, incluso cuando todo va bien y nada hace presagiar el desastre, lo acerca irremediablemente.
El 'Death Valley' en Economía de Futuro de TVE
En la sección ‘Economía de Futuro’ que realizo para ‘La 2’ de TVE hemos intentado acercar al gran público uno de los conceptos de la Nueva Economía de la que se habla más pero que no todo el mundo conoce con detalle. Durante los primeros cinco episodios que hoy se cumplirán hemos acercado el concepto de las ‘startups’ sin utilizar la épica o la idealización. Inicialmente las definimos, luego hemos ido conociendo las diferentes fases en las que una de estas empresas precisa obtener financiación, que significa entrar en una aceleradora de negocios tecnológicos y, hoy finalmente, cómo se denomina ese lugar dónde ocho de cada diez startups fallecen en el camino.
En la sección ‘Economía de Futuro’ que realizo para ‘La 2’ de TVE hemos intentado acercar al gran público uno de los conceptos de la Nueva Economía de la que cada día se habla más, pero que no todo el mundo conoce con detalle. Durante los primeros cinco episodios que hoy se cumplirán hemos acercado el concepto de las ‘startups’ sin utilizar la épica o la idealización. Inicialmente las definimos, luego hemos ido conociendo las diferentes fases en las que una de estas empresas precisa obtener financiación, que significa entrar en una aceleradora de negocios tecnológicos y, hoy finalmente, cómo se denomina ese espacio temporal dónde ocho de cada diez startups fallecen en el camino.
El capítulo de hoy, como decía, está dedicado al Valle de la Muerte, conocido en este mundo como ‘Death Valley’. De la mano de uno de los mayores expertos sobre inversión en España, Oriol Juncosa y de Laura Urquizu, CEO de la exitosa RedPoints, me veréis ataviado con una ropa un poco especial. La ocasión y la metáfora bien lo merecen. ;-)
A partir de la semana que viene empezamos a explicar los diferentes modelos económicos que se darán cita en un mundo tecnológico, con un empleo muy distinto al que tenemos, dónde la modalidad disruptiva de empresas jóvenes y tecnológicas han puesto patas arriba nuestro sistema productivo. Hablaremos de Fintech frente a la banca tradicional y lo haremos por todo lo grande entrevistando al Presidente de Bankia, también conoceremos que va a suponer la impresión aditiva o 3D de la mano del Vicepresidente mundial de HP o a uno de los fundadores de la increíble Carto.
Mientras terminamos de perfilar la segunda temporada de ‘Economía de Bolsillo’, dónde seguiremos acercando la gran economía a todos los públicos y dónde vamos a ir jugando entre conceptos básicos y cotidianos con otros que enlazan muy bien con lo que ya estamos haciendo en ‘Economía de Futuro’, os invito a seguir estas píldoras económicas sobre el mundo económico que vivimos y, especialmente, vamos a vivir en un futuro inmediato.
Análisis socioeconómico en la nueva publicación 'Ecoonomia'
Desde el pasado lunes una nueva publicación económica está en el aire. Se trata de la cabecera Ecoonomia y en la que un buen grupo de expertos en economía tecnológica y economía digital se dan cita de un modo inspirado en medios internacionales que tratan el futuro desde su perspectiva de negocio, sin olvidar como todo ello afecta y afectará en breve la vida de todos nosotros.
Desde el pasado lunes una nueva publicación económica está en el aire. Se trata de la cabecera Ecoonomia y en la que un buen grupo de expertos en economía tecnológica y economía digital se dan cita de un modo inspirado en medios internacionales que tratan el futuro desde su perspectiva de negocio, sin olvidar como todo ello afecta y afectará en breve la vida de todos nosotros.
Bajo el paraguas de Crónica Global y de El Español cada miércoles publicaré una columna que intentará ser una especie de hoja de ruta mental sobre qué, cómo, dónde y cuándo se debe hacer para poner este país en la senda de las economías mundiales que abrazan el futuro con entusiasmo y no con recelo. El porqué es sencillo como explico en mi primer artículo publicado ayer y titulado 'Manual Español para liderar el Tercer Mundo' que pone la alarma sobre el riesgo que supone no ponerse en marcha urgente a diseñar un modelo económico capaz de ser competitivo y de atender a los cambios sociales y de empleo disponible que va a suponer todo ello. Aquí os lo replico hoy de manera excepcional.
Manual Español para liderar el Tercer Mundo'
Si me lees desde uno de los países denominados ricos, entonces, eres vecino de millones de personas que son ‘pobres con trabajo’. Personas que con un salario básico apenas se agarran a una débil cuerda al límite de la pobreza. La desaparición de la clase media se ha ido generando al ritmo de un progreso tecnológico que está desacoplando la economía. Ampliando la fractura entre ricos y pobres. La idea de que sin mover un dedo vamos a regresar a un espacio de concordia entre clases sociales es, sencillamente, un camelo.
Todas las industrias vivirán el momento en el que los robots y software se llevarán por delante el trabajo que pueda automatizarse y que no requiera de la intervención humana. Eso ya pocos lo dudan, aunque desde las administraciones nadie habla del tema. La promesa recurrente, por parte de todos los iletrados tecnológicos que nos gobiernan sobre la sostenibilidad en la creación de empleo, es un insulto a la inteligencia.
Individuos incapaces de resolver una simple investidura en España pretenden indicarnos que la creación de nuevos puestos de trabajo depende exclusivamente de estimular sectores cíclicos, dependientes de la acumulación de ladrillos en cualquier esquina. Lo peor no es que se lo crean, lo insultante es que seguramente no saben a que vamos a enfrentarnos en apenas un par de años.
La creación de empleo actual no es sostenible en este país. No aporta valor añadido en la mayoría de casos. Estamos pendientes de que el mundo no avance demasiado rápido no vaya a ser que la vanguardia se aleje aun más. Esto sucede mientras sigue estancado el apoyo a la innovación, se reducen partidas para investigación y a las empresas se les castiga con una presión fiscal indecente.
La administración debe liderar y estructurar una hoja de ruta clara y urgente, o la segunda oleada de avances de esta Cuarta Revolución Industrial, se va a encargar de redirigirnos a una división sociopolítica impensable desde hace décadas.
Y es que no habrá empleo suficiente para todos los seres humanos. Una pequeña porción de la humanidad controlará la tecnología de la información que permitirá esa ‘automatización global’. Eso, atendiendo a que la economía actual no funciona a ritmo de esos avances, podría generar un escenario aterrador. Casi el 80% de la población en disposición de tener empleo no podrá tenerlo.
Imaginar un mundo donde no fuera necesario apenas trabajar, pues todo esté automatizado, parece ciencia ficción. Tristemente cada vez es menos ficción y más ciencia. Coches, transporte, operadores, mecánicos, manufactura, extracción, enseñanza, medicina y cualquier cosa que imagines ya tiene componentes automáticos o derivados que nos hacen ver como será el futuro inmediato.
Muchas de las decisiones políticas provienen de la táctica, pocas de la estrategia. Es más fácil dar solución inmediata a problemas que se interpretan cercanos que procurar acciones que atiendan a problemas de un futuro aún lejano. Un futuro que se ha desplegado a nuestros pies. En España, por ejemplo, el sector Biotech ya factura tanto como el todopoderoso sector turístico. Como gran diferencia ocupa un 95% menos de personal. Igual es un indicativo de la nueva ecuación marcada por la innovación, competitividad, futuro, empleo y cortocircuito.
A medida que esta década llegue a su final y nos adentremos en la siguiente, la fuerza laboral como la entendemos irá cambiando de manera rápida y radical. No habrá trabajo para todos, o por lo menos no lo habrá para ocupar tantas horas de tantas personas. Socialmente se irá instalando una necesidad de ocupar el tiempo y de compensar económicamente ese vacío.
Organismos internacionales indican que, o bien por interpretación del futuro o bien por administración del problema que ya se vislumbra, se está abordando el asunto. Lo terrorífico es que los que denunciamos la indiferencia tecnológica, la desidia innovadora, discursos vacíos de contenido sobre startups o emprendedores de papel celofán, la miopía socioeconómica y la inexplicable ignorancia de la realidad histórica nos ha tocado vivir, no identificamos el más mínimo cambio en el curso de lo inevitable.
En los próximos artículos de esta columna trataré que y como se puede hacer. Cuales son los pasos que debemos dar conjuntamente administración, empresas y ciudadanos. La primera diseñando un destino y facilitándolo, las segundas apostando por los sectores de futuro real y los terceros dejando de tomar cloroformo a la hora del desayuno.
El reto está en encontrar el modo que permita obtener de esa ‘maravillosa’ opción del ‘automatismo’ la consecuencia de acceso a los derechos fundamentales a toda la población mundial. Salud, conocimiento, cultura, alimentos. Un mundo robotizado para hacer más humana la vida. Para ello se precisa una ‘transición tranquila hacia el mundo de la abundancia’.
Si crees que transformarse digitalmente es caro, prueba con el coste de no hacerlo.
La expresión ‘transformación digital’ ha multiplicado por diez sus búsquedas en Google en apenas un par de años. Se menciona en redes y se colonizan todo tipo de eventos con este concepto. La combinación cloud, mobile y big data han retorcido definitivamente nuestras relaciones sociales y económicas sin posibilidad de vuelta atrás.
La expresión ‘transformación digital’ ha multiplicado por diez sus búsquedas en Google en apenas un par de años. Se menciona en redes y se colonizan todo tipo de eventos con este concepto. La combinación cloud, mobile y big data han retorcido definitivamente nuestras relaciones sociales y económicas sin posibilidad de vuelta atrás.
Los procesos de transformación son irreversibles y afectan a todos los sectores. Son oportunidades para nuevos negocios y para nuevos modelos de empresas tipo startup con menos necesidades estructurales y muy ágiles dando nuevas soluciones, pivotando cuando algo no funciona o innovando para un mercado que conocen bien gracias a la gestión de datos masivos.
La velocidad con la que está sucediendo conduce a empresas e instituciones a diseñar acciones tácticas de transformación digital en lugar de un guión estratégico sólido. Para muchos el simple hecho de estar en Internet y tener un desarrollo de perfiles en redes sociales se confunde con lo que estoy comentando. No es táctica lo que se necesita sino estrategia.
Como he dicho a veces una cosa es digitalizarse y otra muy distinta es transformarse digitalmente. Es una tarea muy compleja porque no hablamos de ‘crear’ nada sino de transformarlo cuando, en muchos casos, me refiero a empresas que funcionan perfectamente y cuyo mercado sigue aceptando de buen grado sus productos y servicios.
La digitalización no debería ser sólo tecnología. La transformación digital es competitividad y una oportunidad única para repensar las empresas. Lo que llamamos ‘re-thinking companies’ trata de preparar las estructuras de una empresa para ser capaz de innovar constantemente y de un modo eficiente para estar más cerca de un cliente futuro que en menos de cinco años va a tener una relación con la empresa de mayor proximidad digital y con multitud de nuevos servicios.
Decirle a una empresa que ‘debe transformarse’ cuando va bien es complejo pues suele haber reticencias ante lo que identifican como una tarea no urgente y que acabará siendo costosa y compleja. El problema tiene mucho que ver con el modo en el que hemos ido viendo la propia evolución de Internet. Cuando nació pocos vieron en la red algo más que una pantalla complementaria a la televisión, luego con la llegada del comercio electrónico, muchas empresas no lo consideraron urgente, ni adaptarse en dispositivos móviles porque ‘¿quién va a comprar desde un teléfono?’ Básicamente el 60% de los usuarios.
Del ‘no corre prisa’ de muchos estamos pasado al ‘házmelo rápido’ de otros. Ahora todo el mundo sabe que el uso de datos, de la nube, de la automatización de procesos, del conocimiento de cliente, de modificar o crear nuevos modelos de negocio, de enfrentarse a startups que hacen lo mismo que tú y de un modo que te va a costar competir y de la omnicanalidad del usuario que se mueve en un frontera difusa entre competidor, cliente y productor, son elementos imprescindibles. Las dudas son cuándo, cómo y con quién.
Sin embargo, a mi modo de ver, la pregunta inicial debería ser ¿por qué? Sino se hace se corre el riesgo de considerar que transformar digitalmente nuestra empresa es ‘gastar en tecnología’ exclusivamente cuando en realidad es algo más profundo e integral. Digitalizar una empresa no debe ser el objetivo en si mismo, sino que esa digitalización debe convertirse en un elemento de mejora competitiva, de disponer de una empresa mejor, más eficiente, más feliz e innovadora.
Esto no va de vender lo mismo de un modo distinto. Eso es cosmética. Es abrir un nuevo espacio de venta utilizando tecnología únicamente. Por decirlo con un ejemplo, un hotel no se transforma digitalmente por el hecho de permitir una reserva de manera remota a sus potenciales clientes. La verdadera mutación digital se produce cuando el hotel ofrece un servicio nuevo que sólo es factible de un modo digital: la opción de ver a unos padres que hacen sus hijos de un modo remoto en la guardería del propio establecimiento mientras ellos se bañan en la piscina.
Transformarse no es vender pizzas por la web sino permitir que los clientes por aportar datos de manera automática obtengan una experiencia más enriquecedora en un restaurante al acceder a un nuevo ‘servicio o producto’ inexistente en él sino existieran sensores digitales o módulos de captación de datos.
Actualmente las operaciones que realizan los clientes de Caixabank y que se hacen desde un teléfono móvil crecen un 55% anual a pesar que el Fintech sigue devorando cuota de mercado. Nunca es tarde, pero la dicha no es buena si te retrasas. La cuestión no es si pasas tu modelo a digital y móvil sino si eres capaz de ofrecer un nuevo servicio imposible de ofrecer si no es desde un dispositivo móvil. Esa es la clave. Hay tantos ejemplos como tipos de empresas o situación de éstas. Llevo más de una década trabajando en algo que antes se llamaba de otro modo y lo único que tengo claro es que cada caso, cada momento y cada sector requiere estrategias diferenciadas y aplicaciones individuales.
Por este motivo es clave que los directivos o empresarios tengan claro lo imprescindible de implicarse en ese cambio. No es opcional, lo digo muy en serio, es su obligación impulsarlo. Hubo empresas intocables que han caído. Grandes corporaciones que pasaron de ser referencia mundial a cerrar estrepitosamente. Hay miles de pymes que estando en calidad de adaptar sus modelos a un modo de trabajo de tipo ‘startup’ retrasan su cambio y corren el riesgo mayúsculo de llegar a un callejón sin salida a medio plazo. Siendo cada vez más corto ese plazo.
Y es que cuando se apela a que el coste de poner en marcha toda una estrategia de transformación digital es muy alto, sería interesante empezar a revisar la factura que ha tenido para muchos el no haberlo afrontado a tiempo. En sectores como el turístico, entretenimiento, música, cine, prensa, transportes, servicios personales, comercios tradicionales y otros pueden observarse la dimensión de la tragedia. Lo único que tengo claro es que en los próximos tres o cuatro años vamos a vivir una nueva revolución de tipo tecnológico que se llevará por delante a quien no esté ahora mismo activando sus módulos de despegue. La aceleración sigue aumentando y, cómo ya pasó, muchos ni se dan cuenta.
El terror sociológico a una nueva tecnología. No íbamos a ser una excepción.
¿Sabías que la sociedad en su momento se opuso enérgicamente a la llegada de la electricidad porque consideró que ese avance destruiría todos y cada uno de los elementos de aquellas cadenas de valor? ¿Sabías que en 1942 el sindicato de músicos más importante de los Estados Unidos prohibió a sus miembros a grabar canciones pues consideraban que eso acabaría con la música en directo? En cada caso tenían razón pues se destruyeron millones de puestos de trabajo. Pero en ambos casos esas tecnologías cambiaron la industria por completo. La electricidad dio paso a nuevos empleos y al primer escenario de eficiencia. La grabación de música transformó la escalabilidad permitiendo que el músico pudiera alcanzar cotas de beneficios impensables y, por supuesto, nacieron empleos inexistentes cinco minutos antes.
¿Sabías que la sociedad en su momento se opuso enérgicamente a la llegada de la electricidad porque consideró que ese avance destruiría todos y cada uno de los elementos de aquellas cadenas de valor? ¿Sabías que en 1942 el sindicato de músicos más importante de los Estados Unidos prohibió a sus miembros a grabar canciones pues consideraban que eso acabaría con la música en directo? En cada caso tenían razón pues se destruyeron millones de puestos de trabajo. Pero en ambos casos esas tecnologías cambiaron la industria por completo. La electricidad dio paso a nuevos empleos y al primer escenario de eficiencia. La grabación de música transformó la escalabilidad permitiendo que el músico pudiera alcanzar cotas de beneficios impensables y, por supuesto, nacieron empleos inexistentes cinco minutos antes.
Suele ser siempre así. Cualquier avance tecnológico suele tener un duro tránsito por el reconocimiento de su valor real. La sociedad suele confrontarse porque percibe que va a perder algo y por el desconocimiento de lo que supone realmente. Ahora, con la transformación digital, vivimos algo muy parecido. Socialmente estamos asumiendo que no hay vuelta atrás, que todo va a ser automático y robotizado, que millones de puestos de trabajo se van a perder irremediablemente y que la sociedad como la conocemos va a dar un vuelco definitivo. Se mira con miedo ese escenario. Me lo comentan muchas veces tras conferencias, entrevistas o trabajando con clientes que buscan aprovechar este momento.
La pregunta más repetida es la que dice ¿cómo vamos a vivir en un mundo donde no va a ser necesario el ser humano? Suelo responder con otra pregunta. ¿Por qué una tecnología va a convertir al ser humano en irrelevante? El ser humano tendrá el papel más relevante que ha tenido hasta la fecha en toda su historia: ser humano. La tecnología la iremos entendiendo, es cuestión de tiempo, poco a poco irá desplegándose en todos sus sentidos y formas. No será sólo un dispositivo o un módulo de comunicación que nos acompaña, será algo más complejo y eficiente. Nos convertirá en ‘homus digitalis’ definitivamente y en ese escenario, la partícula ‘homus’ será indispensable y tremendamente referencial.
Lo hemos vivido antes y lo volveremos a vivir. Las sociedades se oponen a los avances tecnológicos, a las revoluciones que comportan un cambio de los modelos productivos, culturales, sociales y económicos. El miedo a los cambios disruptivos debió existir cuando un tipo que andaba a cuatro patas decidió ponerse de pie. La gente siente que va a perder algo. No solemos ver en el horizonte desconocido y borroso nada bueno. Pero la historia nos ha demostrado que en ese perfil nublado siempre aparece un sol radiante.
La imprenta permitió que el monopolio de la cultura pasara de unos pocos a la gente y, sin embargo, el rechazo a su generalización fue muy importante y no tan sólo por las clases dominantes. Los mismos dilemas que vivieron en cualquier avance tecnológico nuestros antepasados son los que vivimos nosotros ahora. El pavor a la Inteligencia Artificial, a la IoT, a la impresión 3D o a la robotización absoluta es algo natural, cómo también lo va a ser la innata capacidad humana para encontrar el valor de todo ello y aportarse su punto de ‘humanidad’ que sólo nosotros podemos otorgarle a las cosas. Las empresas deben dar un salto conceptual y aplicarlo al entendimiento de un nuevo escenario del que pueden obtener ventaja o quedarse definitivamente rezagados. No hay dos opciones para ganar, sólo una.
Presencia española entre las 'Europe's 100 hottest startups 2016'
Hace unas semanas una de las publicaciones de referencia y de mayor influencia mundial en temas de tecnología y Nueva Economía, Wired elaboró un análisis de las 100 compañías tecnológicas más interesantes del mundo en base a diferentes ciudades que consideran epicentros del modelo económico digital. A esta lista se le ha denominado como la de las 'Hot Startups' y se centra en las empresas que aseguran hay que tener en el radar inmediato en ciudades como Helsinki, Lisbon, Tel Aviv, Paris, Amsterdam, Stockholm, Istambul y Barcelona.
Hace unas semanas una de las publicaciones de referencia y de mayor influencia mundial en temas de tecnología y Nueva Economía, Wired elaboró un análisis de las 100 compañías tecnológicas más interesantes del mundo en base a diferentes ciudades que consideran epicentros del modelo económico digital. A esta lista se le ha denominado como la de las 'Hot Startups' y se centra en las empresas que aseguran hay que tener en el radar inmediato en ciudades como Helsinki, Lisboa, Tel Aviv, Paris, Amsterdam, Estocolmo, Estambul y Barcelona.
Cada año, preguntan a inversores, empresarios y tecnólogos de toda Europa, que nuevas empresas locales se les considera 'hot startups'. Para el primer listado en 2011 por ejemplo, ya localizaron algunas que luego han significado referentes tecnológicos y de negocio. Entre ellas destacaron por ejemplo Criteo, KupiVp, SoundCloud, la omnipresente WeTransfer o la conocidísima por la saga de Angry Birds, Rovio. Estas empresas estaban en su primeros pasos y llegaron a ser grandes compañías poco después.
La verdad es que ha sido una satisfacción enorme descubrir que entre las seleccionadas hay unas cuantas que conozco muy bien. Por un lado destacan dos startups que están en la cartera del vehículo de inversión Idodi Venture Capital, Deliberry y Heygo, y por otro también figura seleccionada Glovo que pasó por Conector hace un tiempo. El video que acompaña es de la aparición de Deliberry en el programa Economía de Futuro, que estos días se emite en TVE.
Esperamos que el casi centenar de empresas que han pasado por Conector en sus aceleraciones tradicionales o las corporativas, o nuestras otras participadas, como Adictik con un crecimiento exponencial en los últimos meses, LetmeSpace cuya presentación de su nuevo modelo está siendo un éxito y Kompyte que ha iniciado su fase más ambiciosa ya instalados en Estados Unidos, lleguen a ser seleccionadas en el futuro como esas hot startups.
Man Cosmetics Essentials. My bet is Dr. Perricone.
Que los hombres cada vez demandamos más productos cosméticos y dermoestéticos orientados a nosotros es una evidencia que se refleja en el volumen de inversión de las empresas que los venden. La industria cosmética se ha volcado en los últimos años en nosotros. Ya en el ámbito global la proyección de mercado supera los 45.000 millones de dólares este mismo año.
Que los hombres cada vez demandamos más productos cosméticos y dermoestéticos orientados a nosotros es una evidencia que se refleja en el volumen de inversión de las empresas que los venden. La industria cosmética se ha volcado en los últimos años en nosotros. Ya en el ámbito global la proyección de mercado supera los 45.000 millones de dólares este mismo año.
El cuidarse la piel ha dejado de ser un tema casi tabú para los hombres y un circuito reservado para las mujeres en exclusiva. En mi caso hace más de una década que lo hago. Empecé con productos de diversas marcas hasta ir localizando las que me hacen sentir mejor y que me permiten, especialmente, superar algunos inconvenientes que el 'maquillaje televisivo' provoca en mi piel.
La suerte de que mi socia sea una experta en estos temas de asesoría de imagen ayuda. Lara asegura que las cremas para la cara son el aspecto muy importante del cuidado personal masculino, ya que las proporcionan nutrientes adicionales. La protección necesaria para mantener una piel con aspecto más joven, más firme y protege la piel contra factores externos y previene la aparición de manchas cómo es el caso de las papillas que te ponen en la cara antes de cada filmación para televisión por ejemplo.
Normalmente los hombres no gastamos demasiado tiempo buscando productos de cosmética ni cremas, por lo que recomiendo que este otoño te pongas el reto de preguntar e informarte de que tipos de cremas puedes encontrar en el mercado y cuales son beneficiosas para tu tipo de piel. En mi caso Lara me recomendó el catálogo del Dr. Perricone que la verdad, una vez sustituidas las otras marcas que utilizaba, he notado una mejora muy sustancial. Se trata de una marca que surge de la trayectoria de uno de los mejores dermatólogos e investigadores clínicos del mundo
La filosofía del propio Dr. Perricone defiende 3 niveles para un envejecimiento saludable y una piel agradable. No se trata solo de lucir bien, sino también sentirse mucho mejor, en todas las etapas de la vida que se van traduciendo en diferentes tipos de piel que uno mismo va viviendo. Mi piel actual no es la misma que hace una década, de hecho ni la de hace cinco meses creo.
Visita su tienda online. Yo lo hago. En menos de dos días tienes en el despacho lo que necesitas. Si necesitas asesoramiento casi que te recomiendo a Lara en principio, pero también puedes ponerte en manos del equipo de expertos de Dr. Perricone.
El crecimiento sin timonel y la urgente digitalización del modelo productivo.
Hace unos días, tras la conferencia que ofrecí en el World Trade Center de Barcelona durante el I Forum Cárnico dedicado a la innovación y la transformación digital, el presidente de una de las principales empresas del sector me aseguró que el riesgo de que la robotización destruya empleo en España es todavía escasa y que eso, si sucede, pasará dentro de varias décadas. Le respondí con datos que me sirven para empezar este post. Desde 1996 la destrucción de empleo en el sector manufacturas por efecto de la robotización en España ronda el 38%, superior al sueco, coreano o alemán por ejemplo. Más adelante recuperaré estos datos.
Hace unos días, tras la conferencia que ofrecí en el World Trade Center de Barcelona durante el I Forum Cárnico dedicado a la innovación y la transformación digital, el presidente de una de las principales empresas del sector me aseguró que el riesgo de que la robotización destruya empleo en España es todavía escasa y que eso, si sucede, pasará dentro de varias décadas. Le respondí con datos que me sirven para empezar este post. Desde 1996 la destrucción de empleo en el sector manufacturas por efecto de la robotización en España ronda el 38%, superior al sueco, coreano o alemán por ejemplo. Más adelante recuperaré estos datos.
A todo esto ya van 11 meses sin gobierno. El PIB sigue creciendo con fuerza aunque tenga truco. El truco es que venimos de tan abajo que sino subiera sería de aurora boreal. La velocidad de crucero se sitúa cercana al 0,8%. El hecho de tener un consejo de ministros en funciones podría parecer que es incluso algo bueno pero no debemos tomar conclusiones erróneas. El viento sopla a favor del crecimiento por la coyuntura petrolera, un euro que impulsa la exportación y un coste de financiación en mínimos históricos. Sin embargo la productividad española sigue siendo discreta. No se crecerá a largo plazo si esta tendencia no cambia y un gobierno, el que sea, no se pone a resolver problemas estructurales que tiene nuestro modelo económico. Pasan los días y los meses y el tren del futuro sigue alejándose. La sociedad del conocimiento se resiste a perderlo gracias a la iniciativa de miles de emprendedores y empresas tecnológicas que luchan contra los elementos, las reglas y leyes que no son favorables y que, por comparación con otros países, son puro fuego amigo.
El esfuerzo inversor en investigación sigue cayendo. Del 1,35% del PIB ha bajado al 1,23% y no parece que esa tendencia catastrófica vaya a cambiar en breve. El asunto se pone feo pues la brecha con nuestros competidores naturales sigue creciendo. Si a esta desidia por mejorar el modelo productivo sumamos los previsibles problemas de ocupación estacional, el porcentaje insultante de paro juvenil que pagaremos con creces a medio plazo, un sistema de pensiones insostenible y una nula estrategia política por modular un escenario socioeconómico vinculado a la robotización y la economía digital, el asunto es chusco de narices y poco tiene que ver con la idea de que vamos bien. Ni los que gobiernan en funciones, los que ya no gobernarán seguro, los que dicen que si gobiernan cambiaran su populismo por pragmatismo, los que hablan de sumar para dar estabilidad o los que pasaban por allí, ninguno de ellos hablan del asunto en cuestión y siguen con su discurso maniqueo y endogámico sobre un mundo que cada vez es menos real.
La verdad es que poco importa si hay o no terceras elecciones, que no las habrá. Tampoco si el gobierno es más o menos estable. En teoría la obligación de sus señorías es llegar a acuerdos que permitan legislar para marcar la hoja de ruta para solucionar problemas que este país no puede mantener por más tiempo en el cajón de los temas a solucionar más adelante. No hay más adelante, el futuro ya llegó y parece que los señores del pasado no lo ven porque permanecen en su espacio natural.
¿Saben que se destruye empleo como he dicho antes en base a la robotización? ¿Que independientemente de cómo y qué hagan eso va a ir en aumento? ¿Piensan diseñar un plan para que el parto no sea tan doloroso? ¿Saben estos señores que las cinco mayores empresas del Estados Unidos son tecnológicas y que apenas existían hace dos décadas? ¿Tienen idea de lo importante que es vincular el crecimiento de un país a este tipo de empresas?
¿Saben nuestras señorías que la pujanza del modelo productivo digital es de tal calibre que sino nos situamos a su estela vamos a quedarnos como un país totalmente irrelevante en el concierto internacional? ¿Tienen idea del coste que tiene para el futuro de todos nosotros su desidia o desconocimiento? ¿Se hacen a la idea de que la economía digital no es un eslogan sino un objetivo irrenunciable? ¿Han hecho el cálculo de la posición económica mundial que nuestro país ocupará en una década sino se arremeten medidas de calado político y estratégico que impulsen el cambio de modelo de crecimiento? ¿Han imaginado como es un país desequilibrado con dos polos alejados entre las ciudades tecnológicas y el resto del territorio? ¿Saben que supone en materia de garantizar servicios y derechos a los ciudadanos de la década siguiente el pertenecer a un limbo no competitivo más próximo a Marruecos que a Dinamarca?
Si preguntáramos a esos representantes si saben, en palabras de Enrique Dans, que es ‘la economía de la verdad’ que sustituye a ‘la Nueva Economía’ pocos o ninguno sabría realmente responder. Si les preguntáramos que es 'Facebook, Google o Amazon seguramente su respuesta sería una aplicación frívola, un buscador y una tienda de libros cuando la realidad es que son el espacio donde sucede la economía real. Nada que no sea digital será economía y de eso va todo este debate'. Sino lo ven, sino lo aceleran, nos vamos a dar una hostia que la del 2008 va a ser una especie de broma escolar.
Y es que en agosto ya tuvimos un aviso. El peor verano para la seguridad social desde 2008 se nos plantó delante de las narices y pocos quisieron verlo. Casi 150.000 cotizantes desaparecían sin dejar rastro mientras los discursos continuaban con el ‘seguimos creando empleo’. La creación de empleo se va a ir ralentizando porque no hay empleo que crear. Los sectores que mejor representan el cambio de modelo irremediable y al que no podemos renunciar no generan empleo. El sector biotecnológico ya es más importante que el todopoderoso turístico pero no empleo a casi nadie en comparación.
La paradoja es que si queremos empleo solo podemos crearlo en los sectores que sabemos son pura sentencia de muerte. La solución está en equilibrar esa jugada y preparar nuestro espacio social a uno donde trabajar sea un efecto secundario, donde la gestión pública sea capaz de salvaguardar rentas mínimas y dónde el sector privado establezca criterios productivos de vanguardia bajo el soporte y estímulo urgente de la administración.
Sigue la vivienda disparada y no es más que un disparo al pie. La locura ha empezado y de locos el futuro va a estar vacio. En el segundo trimestre del año las ventas se incrementaron un 23,7%, el precio se encareció en 7,5%, las hipotecas se han vuelto a poner de moda en los almuerzos de esa falaz clase media y los vientos parecen empezar a traer ese olorcillo tibio a sequía que permaneció durante años. No aprendemos, es hasta comprensible, pero que un gobierno no establezca urgentemente las medidas que eviten la que se avecina, no se puede entender. Lloverá sobre un charco. La demanda se ha activado y vuelve a no tener ningún límite. Allá vamos, cuesta abajo y sin frenos.
Sin frenos porque mientras re-fabricamos nuestra sociedad soportada en viga de hormigón pretensado y ladrillo cerámico, el empleo se irá reduciendo, no creando. El recorte de personal es irremediable en miles de empresas. No porque vayan a tener menores ingresos, sino porque las funciones que millones de personas realizan ahora mismo en breve serán sustituidas por robots o software. ¿Has analizado cuantos puestos de atención al público en los que hasta hace unos pocos años una persona te atendía, ahora esa relación la formalizas con una máquina? No es necesario leer informes, con revisar tu entorno verás que el recorte masivo es exponencial. Sino lo ves, entonces mira lo que pasa en otros lugares.
¿Cuánto te queda en tu puesto de trabajo? ¿Lo has pensado? Me gusta ser optimista y hablar de un mundo mejor a medida que la tecnología nos ofrezca un mundo más humano, pero me preocupa que eso va a pasar en algunos lugares que han empezado a preguntarse como abordar el mayor desafío al que se ha enfrentado la humanidad, mientras que en otros nadie está analizando como hacerlo. En España la transición a una economía que automatizará todo lo automatizable no tiene timonel y cuando el mar que hay que surcar es bravo y lleno de peligros sin alguien que tome el timón la deriva es muy mala consejera, se suele naufragar.
Diferenciar entre digitalizarse y transformarse digitalmente. El caso del 'Mall-Data'.
La Asociación Española de Centros Comerciales me propuso dar una conferencia en su XV Congreso Nacional. Me pidieron que ofreciera una exposición que tratara de manera general el momento que vivimos a la vez que expusiera algunos casos de transformación digital en clientes que pudieran ser comparables a los que asistían al congreso. La idea era cambiar el habitual modelo de conferenciante que habla de un modo teórico, casi académico, de cosas que el público ya sabe, conoce y quiere cambiar, y que se olvida de dar claves concretas para mejorar la fase de transformación de todo un sector y aporta ejemplos para inspirarse en cómo hacerlo. Así me lo pidieron y así lo intenté hacer
La Asociación Española de Centros Comerciales me propuso dar una conferencia en su XV Congreso Nacional. Me pidieron que ofreciera una exposición que tratara de manera general el momento que vivimos a la vez que expusiera algunos casos de transformación digital en clientes que pudieran ser comparables a los que asistían al congreso. La idea era cambiar el habitual modelo de conferenciante que habla de un modo teórico, casi académico, de cosas que el público ya sabe, conoce y quiere cambiar, y que se olvida de dar claves concretas para mejorar la fase de transformación de todo un sector y aporta ejemplos para inspirarse en cómo hacerlo. Así me lo pidieron y así lo intenté hacer.
Habitualmente mis charlas giran alrededor de un debate que yo mismo propongo y que considero fundamental a estas alturas. ¿Es suficiente digitalizarse? ¿supone una transformación en sí misma esa digitalización? ¿es lo mismo digitalizarse que transformarse digitalmente? Obviamente, según mi opinión, no es lo mismo. La primera es claramente un foco de cambio, por supuesto, pero no es suficiente dado el volumen de cambios que vivimos actualmente. Digitalizados lo estamos todos, transformados no. Digitalizarse es quedarse en algún escalón anterior, en el paso previo necesario para transformarse gracias a esa digitalización. Uno de los casos que explico es el de un viejo cliente que tuve y que fue bautizado como ‘el chatarrero digital’.
Hace un par de años un amigo me llamó para pedirme ayuda. Su negocio estaba en quiebra. Tenía un desguace de vehículos y, contrariamente a lo previsto, la crisis no le estaba beneficiando. Sus ventas habían caído en picado. Su modelo de negocio dependía de que los automóviles que debía descuartizar no eran suficientes para ofrecer un recurso atractivo a los escasos compradores que se acercaban a su superficie en las afueras de una pequeña población al norte de Barcelona.
Me instalé en su empresa durante dos semanas. Examiné los procesos y hablé con los implicados. Al poco le ofrecí una solución que resultó ser muy beneficiosa. Lo primero que le comenté era que su sistema de desguazar los autos debía estar sintetizado. Para ello compré una base de datos que aportaba la mayoría de modelos y marcas del mercado. El sencillo software que instalamos en una PDA permitía que el desmontaje se codificara y concediera una ubicación ordenada de todas la piezas. Asi se lograba una eficaz distribución y una eficiente inventario a tiempo real. Ese listado se incorporaba a una base de datos en las oficinas de la empresa.
Hasta ese punto nada nuevo, nada especial. No disponíamos de ninguna característica que diferenciara ese negocio de otros que ya hacían algo parecido. La singularidad, el diferencial, el valor añadido se logró en el preciso instante que esa base de datos, esa eficiente máquina de ordenar las existencias, se digitalizó en la red. A partir de ese instante las ventas online empezaron a producirse. En menos de un año la facturación aumentó a niveles impensables durante la crisis.
A pesar de todo esto, no nos paramos. Ramón, que así se llama el hombre que decidió no detenerse ante las dificultades, preguntó si era factible vender piezas de coches clásicos por Internet. Fue posible. Esa es ahora una de sus principales ofertas. Se ha convertido en un hub de captación para los coleccionistas y un conector para los exclusivos clientes que se esconden tras el apasionado mundo de los coches de autor. Ahora sus ventas se miden por países y no por comarcas.
En este caso que acabo de recuperar, la primera fase era la de convertir todos sus procesos en pasos digitalizados. Una base de datos, una manera de interactuar entre administración y operarios, etc. Pero no se transformaron hasta que todo ello empezó a generar datos, a poder trabajar con ellos, a comercializar digitalmente, a generar una marca realmente digital.
Y es que Internet ha ido evolucionando rápidamente. De hecho cada vez lo hace más rápido. Del propio nacimiento de Internet se dijo que era como una pantalla más accesoria a la televisión. Del ecommerce se dijo sería un simple canal de venta más y está clara la importancia comercial que tiene. De las redes sociales que se dijo sería un simple entretenimiento y es evidente que no es así. Que se lo digan a quienes gestionan la nueva publicidad. Del e-mobile se dijo que era como Internet pero en pequeñito y sabemos que una cosa son las aplicaciones y otra adaptar una web a ese formato. De las plataformas sociales se dijo serían para gente solidaria nada más y ahora mismo sabemos que están poniendo en juego modelos de negocio que parecían intratables.
En la ponencia a la que me he referido expliqué lo que solemos hacer cuando un cliente nos solicita iniciar un proceso de consultoría acerca del grado de transformación que una empresa u organización ha alcanzado. Para saber si hablamos sólo de digitalización o de transformación buscamos valorar el estado de uso digital de la comunicación, el modelo de digitalización expuesto hasta la fecha, el modelo de comercialización y sus automatismos de procesos, la penetración de los aspectos de socialización, el modelo de movilización de todo el cuadro estratégico de la empresa y los usos colaborativos de todo el circuito comercial. Todo ello nos conduce a una valoración, a una nota, a una hoja de ruta a tratar a fin de llegar a la ansiada ‘optimización’ que en este caso es la traducción de la verdadera ‘transformación digital’. Sin esto, y a pesar de estar digitalizados’ no tenemos garantizada la eficiencia.
Para vivir adecuadamente una transformación digital debemos dirigirnos hacia la eficiencia, hacia la optimización. Digitalizarse no lo garantiza como decía, es algo más complejo. Entre los casos que expliqué y que desde mi despacho hemos desarrollado hablé de dos en concreto. El primero fue el del Centro Comercial de Miami y el segundo con el ‘mall’ de DrunDrun en Dublín. Con el caso de Florida lo que hicimos fue gestionar las bajas laborales provocadas por un software que sustituía a un tipo de trabajadores concretos, solicitando que éstos pasaran a ser agentes digitales del propio parque comercial. Fue un éxito y ya estamos preparando la segunda fase.
El caso del segundo centro comercial, el irlandés, es más sofisticado. Se trata de omnicanalidad, de gestionar diferentes dispositivos para trazar todos los datos posibles de la gente que visita el parque. En realidad son ‘beacons’, radares que localizan movimientos, actitudes, datos en general y que permiten aportar una gran cantidad de elementos desestructurados que se analizan con los que si estan bajo una estructura. Sin llegar a ser ‘big-data’ se logra ofrecer productos y servicios a los visitantes que incrementan ventas, interacciones de marca y valoraciones positivas. Esta gestión de datos menor se le suele llamar ‘small-data’ y en este caso, al modelo de uso y gestión que hemos registrado y presentado públicamente, le pusimos el nombre de ‘Mall-Data’. Hay naming para todo.
Aplicaciones tecnológicas en disciplinas deportivas en crecimiento. El Crossfit.
Una de los objetivos de este blog es presentar algunas propuestas de inversión en startups o proyectos que puedan ser interesantes por su disrupción en el mercado o porque su método de gestionar su propia ronda se base en el crowdfunding. Es el caso de un proyecto que me presentaron hace unas semanas y que por el equipo que está detrás y el crecimiento que están sufriendo me parecieron interesantes de mostrar. Algo que iré haciendo cada semana con otros proyectos o startups.
Una de los objetivos de este blog es presentar algunas propuestas de inversión en startups o proyectos que puedan ser interesantes por su disrupción en el mercado o porque su método de gestionar su propia ronda se base en el crowdfunding. Es el caso de un proyecto que me presentaron hace unas semanas y que por el equipo que está detrás y el crecimiento que están sufriendo me parecieron interesantes de mostrar. Algo que iré haciendo cada semana con otros proyectos o startups.
Si hay un sector que crece exponencialmente en los últimos años es aquel que tiene condicionantes deportivos. El deporte como modelo de inversión es una buena premisa pues en una sociedad cada vez más concienciada de la importancia de mantenerse en forma y de vivir saludablemente, las cuotas de mercado de todos los productos y servicios que se engloban en la categoría ‘sports’ no hacen más que crecer.
Sin embargo hay mucho en el mercado. Es complicado descubrir nichos con alto potencial de crecimiento y sin una competencia feroz. Desde aplicaciones digitales a productos físicos, todo está concebido en los modelos deportivos tradicionales pero hoy os traigo uno que, aunque yo no practico, si conozco a muchos amigos que están absolutamente abducidos por esta disciplina ubicada entre el Fitness y el deporte funcional: el crossfit.
La empresa navarra Velites Sport representa una de las ofertas más serias en este campo en España con productos tecnológicos vinculados al Crossfit y que, según los expertos, atletas y deportistas, son muy superiores a los de su competencia. Investigación y desarrollo aplicado al producto deportivo es fundamental para alcanzar crecimientos como los que está logrando Velites concretamente, hasta el punto de haber logrado ser uno de los patrocinadores oficiales de los Crosfit Games International 2016.
Decididos a ampliar su negocio y conquistar California (el mercado es superior al de toda Europa) en 2017 han lanzado su campaña de Crowdinvesting que quiere sumar 200K euros a los 150K de la primera ronda que cerraron con éxito.
Y si estás interesado o interesada en invertir en un mercado de nicho como el crossfit, puedes hacerlo a través de este enlace donde recibirás toda la información necesaria.
A mi me ha sorprendido mucho el tema. Desconocía con detalle el Crossfit y su repercusión comercial. Cómo siempre, lo que me interesa es el valor tecnológico que se le aplica a cada producto y en este caso parace ser que hay un fuerte condicionante en este sentido. También es de destacar que al parecer, esta disciplina es una de las de mayor crecimiento actualmente. Según CrossFit Afiliates, el número de afiliados (box certificados) a CrossFit, Inc. creció de 18 afiliados en 2005 a 1700 afiliados en 2010 hasta más de 8000 afiliados en 2013. En Estados Unidos hay gimnasios (Box) CrossFit en prácticamente todos los estados (más de 7.500 centros) y rápidamente se está incorporando a Europa (2000 centros). En España en 2011 se disponía de 6 centros CrossFit, en 2014 ya son 100 los centros CrossFit españoles y más de 200 en 2016. CrossFit se ha convertido en poco tiempo en un gigante del Fitness y del deporte ya que cuenta con sus propias olimpiadas (CrossFit Games)
Soluciones para la transformación digital en la Pyme. El caso de facturación electrónica de KeyandCloud.
Cuando hablamos de los elementos de transformación digital decisivos para un negocio solemos pensar en la automatización de procesos, en la comunicación corporativa en redes e, incluso, en modular el acceso a tecnologías disruptivas en el día a día de la empresa. Sin embargo una de las claves está en algo que ya utilizamos en gran medida pero que se limita a espacios realmente muy menores. Hablo del ‘cloud computing’.
Cuando hablamos de los elementos de transformación digital decisivos para un negocio solemos pensar en la automatización de procesos, en la comunicación corporativa en redes e, incluso, en modular el acceso a tecnologías disruptivas en el día a día de la empresa. Sin embargo una de las claves está en algo que ya utilizamos en gran medida pero que se limita a espacios realmente muy menores. Hablo del ‘cloud computing’.
Las soluciones de negocio en la nube para empresas y profesionales facilitan el trabajo en cualquier negocio sin tener que preocuparse de infraestructuras costosas o de cuestiones técnicas. Una de las funciones que mejor se adaptan a esta idea de evolución imprescindible son las soluciones de facturación electrónica y, entre ellas, las que son capaces de afrontar el reto de hacerlo sin licencias, contratos o dificultades de cualquier tipo.
Me gusta recomendar proyectos que previamente ha probado mi equipo o yo mismo. Hoy quiero recomendar uno que aprovecha completamente las ventajas del ‘cloud’ y que, cómo debe ser, utiliza la experiencia anterior de sus fundadores en grandes compañías para reformular una solución mejor adaptada a los tiempos que vivimos. Hablo de la solución de facturación electrónica KeyandCloud.
Una buena solución para quienes necesitan un paquete en la nube de facturación con muchas características operativas que ayudan a gestionar la economía de un negocio sin complicaciones. KeyandCloud es intuitivo, práctico y, por lo que he podido vivir yo mismo, sus actualizaciones son constantes. Genera facturas, albaranes y presupuestos, los enlaza, relaciona y todo desde la nube, lo que es especialmente significativo pues es accesible desde cualquier dispositivo.
Me gusta recomendar proyectos emprendedores que desde la dificultad que supone enfrentarse a los grandes players de su sector se lanzan a buscar como mejorarlas en su propio campo de juego. La ventaja de la solución que hoy recomiendo parte de la ventaja que han tenido al poder testear cada avance o ‘feature’ en un banco de pruebas muy especial: el Principado de Andorra. De hecho Hugo Miranda me confesó que al haber nacido en un país tan pequeño pudieron ir probando cada fase de innovación sin tener que arriesgar en mercados grandes. El resultado demuestra que han aprovechado esa ventaja.
Y es que KeyandCloud es un programa dirigido a cualquier tipo de empresa, ya sea cliente final o gestoría. Una plataforma de gestión colaborativa que nace de un equipo con más de 30 años de experiencia en programas de gestión de grandes compañías como SAGE que quería solucionar el problema de las funcionalidades innecesarias y que fuera operativo sin licencias, contratos o cualquier complejidad que tuviera fricción digital.
Te invito a que lo pruebes sea cual sea la dimensión de tu empresa. Te van a proporcionar una gestión simplificada de facturación, con control de gastos y compras, emisión multidivisa a través de la adecuación automática del valor del tipo de cambio y una muy buena capacidad para vincular presupuestos, datos de clientes y acción comercial no muy habitual en software de uso simple.
Una de las opciones que más precisan simplificarse en otras soluciones es la de adaptación automática a la legislación de cualquier país donde facturamos. KeyAndCloud lo logra con una simplicidad extraordinaria sin abandonar lo robusto del sistema. La vinculación de stock con existencias, previsiones, presupuestos y la propia facturación, la exportación de cualquier conjunto de datos de clientes, facturación, proveedores, artículos o gastos se puede hacer sin ningún problema a Sage Contaplus, Sage Murano o el mismísimo A3 Software.
Además, desde el punto de vista emprendedor, me parece que el plan de desarrollo del negocio de esta startup está cumpliéndose de manera excelente. Ya tienen sede en Barcelona, Andorra, Portugal y, desde hace poco tiempo, en Latinoamérica.
En tiempos que la modernización de la economía, y de la vinculación de la tecnología en el nuevo modelo de crecimiento de un país, es importante identificar herramientas que ayuden a ese paso. No es fácil, pero empezar a trabajar en la nube es uno de los primeros e imprescindibles.
Amazon, Facebook, Google, IBM y Microsoft se unen para controlar los avances en Inteligencia Artificial.
El avance de los sistemas de inteligencia artificial ha entrado en fase exponencial. Sin hacer demasiado ruido ha ido formando parte de nuestra vida de un modo natural. Desde los dispositivos que ejecutan modelos de inyección de combustible en un coche hasta los que se conducen solos aportando modificaciones en base a parámetros que un software ‘entiende el mundo que le rodea’ y no sólo ejecuta por decisiones binarias
El avance de los sistemas de inteligencia artificial ha entrado en fase exponencial. Sin hacer demasiado ruido ha ido formando parte de nuestra vida de un modo natural. Desde los dispositivos que ejecutan modelos de inyección de combustible en un coche hasta los que se conducen solos aportando modificaciones en base a parámetros que un software ‘entiende el mundo que le rodea’ y no sólo ejecuta por decisiones binarias.
Las informaciones meteorológicas, las recomendaciones de navegación a partir de un teléfono inteligente o los filtros de spam del correo electrónico que aprenden analizando tus preferencias de lectura, el propio algoritmo de búsqueda de Google, o la exposición publicitaria de Facebook, el propio Big data integrado en las decisiones de negocio, el ‘machine learning’ con aprendizaje automático para empresas son, de algún modo, fases primigenias de lo que se denomina Inteligencia Artificial. De hecho, este último aspecto, el de los datos es clave para entender hacía donde vamos. La ingesta de datos y su traducción son esenciales ahora mismo, pero la potencia que se logra cuando la Inteligencia Artificial entra en acción en el análisis de esos datos es algo inédito hasta ahora con una eficiencia y optimización delirante.
Sin embargo hay que distinguir entre ‘sistemas expertos’ e Inteligencia Artificial. Los primeros son rutinas robóticas que no aprenden a hacer una tarea cada vez mejor pero que aunque aparentemente sean inteligentes, no lo son. Hacen lo mismo y lo mejoran pero no son intuitivos, no interpretan factores ‘emocionales’ ni tienen en cuenta variables críticas. Son matemática racional básicamente. La segunda, la AI, en cambio aprende de cada interacción y varia en base a ellas. Ese cambio sustancial determina el riesgo de pérdida de control y que muchos han querido avanzar.
De hecho, hace pocos días, cinco gigantes de la tecnología anunciaron que han puesto en marcha una organización para ‘avanzar en la comprensión de la inteligencia artificial y para establecer un manual de buenas prácticas sobre los desafíos y oportunidades en este campo’. Los miembros son nada más y nada menos que Amazon, Facebook, Google, IBM y Microsoft y la sede central de este organismo estará en la ‘pre-Brexit’ Londres, dónde ahora esta el DeepMind operando.
La obsesión de algunos sobre como limitar éticamente la evolución de la Inteligencia Artificial ha llevado a estos gigantes a poner en marcha un organismo que busque poner límites entre lo que un sistema inteligente y un humano puedan intercambiar, vincularse o relacionarse. A éstos se les han sumado esta semana académicos del Instituto Allen, uno de los más avanzados en este campo.
En los últimos cinco años, el progreso tecnológico y el optimismo sobre la IA ha ido en aumento debido a los avances en uno de los campos más avanzados actualmente. El denominado aprendizaje profundo o redes neuronales artificiales basadas en el funcionamiento de las que tenemos en nuestro cerebro. Esto permite a una máquina aprender por sí misma y reconocer patrones cada vez más complejos. El efecto más conocido es el cambio notable en los traductores y procesadores del lenguaje natural, el reconocimiento de imágenes, la visión por ordenador, el progreso de los coches de sin conductor o el reconocimiento ponderado de voz del tipo Google Home.
La asociación en cuestión cuestionan que el uso cada vez más integral de la Inteligencia Artificial debe regularse, protegerse y vigilarse. Piensan que la pérdida de puestos de trabajo por un lado y la denominada ‘singularidad’ (punto hipotético en que las máquinas inteligentes se mejorarán a sí mismas sin supervisión humana) pueden estar avanzando sin control y que si no hacemos algo nos engullirá un tsunami tecnológico exponencial que dejará a la humanidad en una posición negativa de no retorno.
En todo caso, la carrera ha empezado de un modo sólo comparable a las que se hacen en el campo de los automóviles sin conductor o la impresión 3D. Más de 7.5 billones de dólares invertidos en investigación en Inteligencia Artificial. No es calderilla. Una asociación que quiere marcar el ritmo, un montón de dinero aplicado a este sector y un mundo pendiente de entender realmente que es eso de la inteligencia basada en software y algoritmos.
Ayudas necesarias para autónomos en el mundo municipal. El caso de Barcelona.
Emprender para muchos será la única salida, para otros no. Puede que muchos tengan otras opciones, pero, por higiene intelectual recomiendo ponerse en la piel del primero. Imaginemos que no tenemos más remedio que emprender. Poco a poco, conozco algún caso de emprendedores sobre venidos, al que llega el primer cliente, la primera factura, el primer empleado y el primer cobro. Esos momentos son gloriosos. Encajar la emoción que supone tocar la superficie de los sueños que hace unos meses desconocías tener es maravilloso. No obstante hasta que todo eso se va logrando hay un primer paso, mucho menos poético, que precisa de concentración, dedicación, algo de suerte, pero también de ayuda
Emprender para muchos será la única salida, para otros no. Puede que muchos tengan otras opciones, pero, por higiene intelectual recomiendo ponerse en la piel del primero. Imaginemos que no tenemos más remedio que emprender. Poco a poco, conozco algún caso de emprendedores sobre venidos, al que llega el primer cliente, la primera factura, el primer empleado y el primer cobro. Esos momentos son gloriosos. Encajar la emoción que supone tocar la superficie de los sueños que hace unos meses desconocías tener es maravilloso. No obstante hasta que todo eso se va logrando hay un primer paso, mucho menos poético, que precisa de concentración, dedicación, algo de suerte, pero también de ayuda.
La administración pública tiene mucho que hacer. Desde ser un estimulante hacía los modelos de crecimiento y negocio que verdaderamente interesen como garantía de futuro hasta la de dinamizar con ayudas concretas el impulso de iniciativas empresariales, especialmente desde la primera de las vías, la mas vulnerable, los autónomos, los emprendedores que se lanzan a la conquista de sus sueños o, sencillamente, optan por la única solución que se les presenta.
En todos los casos es importante obtener soporte público. Especialmente en aquellos que desde la desocupación y el paro no logran arrancar un proyecto empresarial de auto ocupación y que no les es suficiente con ‘cursos formativos’ o ‘subvenciones en especies’, lo importante es fabricar escenarios adecuados para la ocupación y facilitar la creación de nuevas empresas mediante el diseño y la implementación de medidas según las necesidades reales de cada Ciudad.
Algo que traté en 2012 y que se refería a todo cuanto desde la administración se debía adoptar, también tiene cabida en la política municipal. Probablemente, mientras no hay una actividad decidida y enfocada en políticas generales, autonómicas o de estado, los municipios deben afrontar ese reto. No es posible esperar más.
Estos días he conocido la iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona para combatir el paro desde una batalla a nivel local, cercana y conocedora de la realidad más inmediata. Una propuesta que surge de una evidencia: 'las personas autónomas representa uno de los colectivos más desprotegidos en materia económico-social por la individualidad de la actividad, la responsabilidad ilimitada por ser una forma jurídica personalista y por las limitaciones inherentes al hecho de que en la mayoría de casos se trata de proyectos de auto ocupación de una dimensión reducida. Además, durante el primer año de vida, estas iniciativas necesitan consolidar una propuesta de valor al mercado que sea sostenible en el tiempo y suficiente para poder generar un nuevo modo de vida compatible con las obligaciones personales y familiares.'
Sin entrar en que modelos de negocio se deben proponer, lo urgente es crear empleo. Creando empresas, estimulando la puesta en marcha de proyectos autónomos y emprendedores de auto ocupación, se puede ir generando ese espacio de consumo e intercambio económico que reactive el mercado laboral en su conjunto. Luego ya veremos como lo vamos estructurando en su vertiente más innovadora y digital.
El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido aligerar la carga de gastos que el nuevo empresario o profesional autónomo asume el primer año de vida. Las ayudas económicas que recibirán las personas solicitantes de una serie de ayudas destinadas a este propósito se compone de una cuantía equivalente a los gastos en su primer año de vida en materia de gastos de Seguridad social, gastos asociados a los costes por dar de alta la actividad económica y gastos asociados con el alquiler de locales comerciales y despachos, así como los servicios de gestoría para el cumplimiento de sus obligaciones sociales o fiscales
De forma complementaria el Ayuntamiento de Barcelona a través de Barcelona Activa pone a disposición de las empresas y las personas beneficiarias, sus programas, actividades y servicios en materia de empresa, ocupación y de formación. Barcelona Activa ofrece una subvención a las personas autónomas de la ciudad que se hayan dado de alta desde enero del 2015. Esta subvención será de hasta 3.600 € entre 30 y 39 años o de hasta 4.000 € en caso de que la persona autónoma tenga 30 años o menos, o más de 45 años en el momento del alta fiscal.
Si vives en Barcelona y estás empezando tu propio proyecto te interesa saber que para acceder a la Subvención debes ser un nuevo empresario individual dado de alta a partir del 1 de enero del 2015, no estar dado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos por la misma actividad en los últimos 3 años, estar dado de alta fiscal en la ciudad de Barcelona y estar empadronado en la Ciudad Condal 3 meses antes del alta fiscal. Si quieres más información mírala aquí. Si conoces de otras iniciativas parecidas en otros lugares me lo cuentas.
No debemos pensar que la tecnología nos quitará el trabajo
El Diario de Navarra y Bankinter me invitaron la pasada semana a ofrecer una charla durante los Desayunos que este diario y este banco organizan en Pamplona de manera periódica y desde los que se debate hacía dónde se dirigen los negocios y la sociedad en general. Los organizadores estaban muy interesados en que centrara mi ponencia en los elementos que caracterizan la denominada Cuarta Revolución Industrial y en el modo en el que afectará a los negocios locales. En ese ámbito centré mi conferencia sumando una serie de recomendaciones y ejemplos con los que desde el ámbito de la Pyme se puede abordar para sacar ventaja en estos tiempos tecnológicamente frenéticos. A partir de mi intervención y de la entrevista posterior se publicaron dos artículos que considero relevantes pues de algún modo son una especie de resumen de cuanto aquí comentamos a menudo
El Diario de Navarra y Bankinter me invitaron la pasada semana a ofrecer una charla durante los Desayunos que este diario y este banco organizan en Pamplona de manera periódica y desde los que se debate hacía dónde se dirigen los negocios y la sociedad en general en tiempos de redes. Los organizadores estaban muy interesados en que centrara mi ponencia en los elementos que caracterizan la denominada Cuarta Revolución Industrial y en el modo en el que afectará a los negocios más locales.
En ese ámbito centré mi conferencia, sumando una serie de recomendaciones y ejemplos con los que desde la Pyme se pueden abordar estos tiempos tecnológicamente frenéticos a fin de sacar ventaja competitiva. A partir de mi intervención y de una entrevista posterior se publicaron dos artículos que pueden ser interesantes pues, de algún modo, son una especie de resumen de cuanto aquí comentamos a menudo y que en mis conferencias, workshops y consultorías expongo.
El primer artículo de Carmen Garde en el Diario de Navarra es un resumen de la conferencia, poniendo énfasis que no debemos temer que la tecnología nos pueda quitar trabajo, pues eso es absolutamente inevitable como lo fue en otros momentos de la historia en otras revoluciones tecnológicas. Lo que debemos entender es que vamos a disponer de un tiempo distinto y de una organización radicalmente distinta dónde los conceptos empleo, tiempo libre, conciliación y horarios van a cambiar definitivamente y dónde aquello que esté sujeto de ser digitalizado o robotizado lo será.
“No hay que pensar que la tecnología nos quitará el trabajo”
“El hombre suele llamar crisis industrial a todos los partos dolorosos que significan cambiar por completo el paradigma de su vida”. El consultor tecnológico, Marc Vidal, utilizó la citada frase para explicar que lo vivido desde el año 2008 a nivel mundial no ha sido, como muchos piensan, una crisis económica. “Ahora empezamos a detectar que no lo era. Estamos viviendo la cuarta revolución industrial”, enfatizó el analista ante los 150 asistentes del tejido empresarial de la Comunidad foral que ayer asistieron a un desayuno de trabajo organizado por Diario de Navarra y Bankinter, celebrado en el hotel Muga Beloso. “En el Foro de Davos se le ha dado a la crisis, por primera vez, la categoría de cuarta revolución industrial”, subrayó Vidal. Porque, según dijo, vivimos el “momento histórico” en el que la robotización, la automatización y, sobre todo, la disminución o anulación de intermediarios en la prestación de servicios han empezado a transformar nuestra sociedad y nuestra economía “para hacer, en principio, un mundo mejor”. “Un mundo -prosiguió- en el que cuantas más máquinas rodeen nuestra vida, cuanta más tecnología nos quite tiempo de trabajo, más humanos vamos a ser. En lugar de pensar que nos va a quitar el trabajo lo que tenemos que pensar es que nos dará tiempo para nosotros”.
El consultor valoró la tecnología, porque “siempre” ha sido un elemento “favorable” y de “evolución” para el hombre, aunque Vidal consideró “normal” que tengamos “el mismo miedo que nuestros antepasados ante cualquier cambio tecnológico”.
Pero una vez puesto el escenario de la cuarta revolución, el reto que hay encima de la mesa para todas las empresas es aprovecharla. No quedarse mirando cómo suceden las cosas. “Para ello, hay que ampliar el campo de visión. Tenemos que ser capaces de ver más allá. Si no, no les saldrá”, previno a los asistentes.
Entonces, pasó a dibujar con historias y metáforas unas claves del actual contexto tecnológico. Habló de que hoy ya no se venden productos (ejemplo discos), sino servicios(suscripción a Spotify), de que hoy los clientes se mueven “mejor” que las empresas en el sistema en red y expuso que el comercio electrónico acapara hoy el 8% de las transacciones y que en seis años llegará al 60%.
También se refirió a la “leyenda del refrigerador”, un frigorífico que detecta que no hay leche y manda un correo al supermercado solicitando no cualquier leche, sino una determinada según criterios económicos o con las propiedades nutricionales que mejor convengan a la familia. Porque, según el consultor, los procesos robóticos son imparables y van a estar muy presentes en nuestra vida. “Vamos a un mundo automatizado. Los objetos ya se ha conectado a Internet y en unos dos años llegará lo que se llama el Internet absoluto. Todo conectado”.
Por eso, las empresas no deben perder el tiempo. Deben apostar de forma decidida por “una cultura de la innovación constante”. ¿Cómo? Marc Vidal dio, en esencia, dos pautas. La primera, crear una red integradora en las empresas. “Trabajar en red es mucho más que pensar juntos, es cosas como ver en los rivales valores interesantes”, detalló.
Y en segundo lugar, el experto recalcó la importancia de “entender que vivimos en la prueba constante”. Dijo que la Red permite a las empresas “equivocarse” con un “coste relativo”. “La filosofía de la prueba y error es una ventaja que sirve para comprender la innovación”, afirmó Vidal, para quien “el error digital no deber ser ningún drama”. Pero advirtió que no se trata de probar sin más, sino que es necesario que las empresas crean “en firme” en la digitalización y que dispongan de una estrategia a medio plazo “que no fachada”. “Recuerden: el cambio es básicamente mental”, concluyó.
La entrevista que me hizo Diana de Miguel para el mismo Diario de Navarra no se centra tanto en el empleo en si, sino que se interesa por los modelos de negocio, dando una relevancia especial al hecho de que hay negocios que pueden estar en la urgencia de mutar a otro. Destaca una frase que repito dónde aseguro que 'los bancos son las nuevas discográficas' interpretando de este modo que la banca está sujeta ahora mismo a una 'uberización' de su modelo y que su mutación obligada por las 'Fintech' es irreversible. Quien lo entienda pronto y bien sobrevivirá, quien no lo haga irá perdiendo negocio irremediablemente.
“Los bancos son las nuevas discográficas”
Marc Vidal, presentador de los programas de TVE Economía de Bolsillo y Economía de Futuro, es inversor tecnológico, consultor en transformación y estrategia digital aparte de un solicitado conferenciante internacional. El martes protagonizará un desayuno de trabajo organizado por Diario de Navarra y Bankinter bajo el título La digitalización en las empresas en el que esbozará algunas de las claves para que la empresa afronte con éxito una transformación que, aventura, será dolorosa. Sitúa a la banca como uno de los sectores más amenazados por un cambio de época histórico marcado por una transformación digital que, recuerda, obliga a cambiar la forma de pensar.
¿Cuál es el primer paso para abordar la digitalización en una empresa?
Lo primero es asumir el momento en el que vivimos. Hemos llamado crisis a una revolución en todos los términos de la economía. Lo hemos pasado peor porque no sabíamos dónde estábamos. Por eso, las empresas deben primero concienciar sobre ese cambio de paradigma que nos obliga a pensar de otra forma.
¿Qué papel debe jugar la tecnología en ese cambio?
La tecnología no es la esencia del proceso, pero sí una herramienta que nos ayudará a que el cambio suceda. Se necesitan las dos cosas: el cambio de conciencia y la aplicación tecnológica y sin una no tendremos la otra.
Sigue habiendo empresarios que creen que transformarse digitalmente es tener una cuenta en Twitter. ¿Qué les diría?
Que la transformación digital es algo más transversal y que ocupa especialmente al cuerpo directivo que debe convencerse de que tiene que trasladar al resto de su equipo ese cambio tecnológico.
¿Qué sector o sectores ve más amenazados?
Todos aquellos cuya actividad la pueda desarrollar una compañía jovencita con muchas ganas de cambiar procesos y modelos. Se pueden encontrar con que cambie todo el sistema. Por ejemplo la banca. Parecen los amos y señores, pero las fintech -empresas de servicios financieros que utilizan la última tecnología para poder ofrecer soluciones innovadoras- les están comiendo cuota de mercado. Muchos bancos están buscando fórmulas y sinergias con las fintech. Los bancos son las nuevas discográficas. Solo hay que preguntar a un empresario si abriría una tienda de discos o una de música. Hace diez años, la respuesta hubiera sido distinta, pero hoy nadie montaría una tienda de discos. O se modifica todo el proceso que tiene que ver con la relación con el cliente y su modelo de trabajo, o la banca y las empresas en su conjunto se pueden encontrar con un problema a corto plazo.
¿Quiere decir que las empresas que no aborden la transformación digital no sobrevivirán?
Empresas que hace 15 años no existían, que nacieron ya como nativas en el ámbito digital, se encuentran hoy entre las 10 más importantes o capitalizadas del mundo, y las que iniciaron una transformación digital profunda antes de la crisis han vivido este proceso con beneficios. Las empresas no tienen elección.
En una comunidad como la navarra con un peso industrial tan importante el reto es aún mayor.
Para Navarra es la gran oportunidad para impulsar un cambio en el modelo de crecimiento y que sus productos sean competitivos con los del resto del planeta. Históricamente, la Comunidad foral ha estado a la cabeza de la innovación y ahora debe coger su sistema de trabajo y sus modelos industriales y transformarlos de forma radical y transversal para tomar la delantera en Europa.
¿Qué nuevos perfiles laborales vislumbra?
Seguimos hablando del trabajo como si estuviésemos en el siglo XVIII. Pensamos en jornadas laborales, en cotizaciones... Cosas que necesaria e imprescindiblemente vamos a tener que cambiar. No sé de qué forma ni qué traumático será, pero el futuro del trabajo no será como ahora. Lo que se pueda hacer con máquinas se hará. Es más rápido, eficiente y barato.
¿Se reducirán las jornadas de trabajo?
Ya pasa en algunos países. Las jornadas bajan sin mermar la productividad porque un software realiza parte del trabajo. Los robots nos van a humanizar.
¿Qué medidas pondría en marcha si fuera presidente del Gobierno?
Procuraría que los impulsos hacia un nuevo modelo de crecimiento que tengan que ver con la tecnología se ejecutaran y no se diese vía libre al crecimiento especulativo y vinculado a sectores intensivos que nos llevan a otro desastre económico. No parece que estemos construyendo una sociedad del conocimiento sino todo lo contrario.
Cada jueves hablaremos de Nueva Economía en 'la 2' de TVE.
Hace un par de meses terminó la emisión de la primera temporada de ‘Economía de Bolsillo’. Una experiencia televisiva en TVE en la que aprendí los entresijos que conforman la producción televisiva y conocí a un equipo extraordinario de apasionados por su trabajo. En estos días se está diseñando la segunda edición. Estoy seguro que va a resultar tan didáctica y divertida como la anterior. Sin embargo, y mientras el lento engranaje del mundo de la televisión se va ajustando, la televisión pública española me ha propuesto participar en otro programa. En concreto en el nuevo ‘Tips’ presentado por la periodista Ruth Jiménez y por el monologuista Txabi Franquesa. Ayer se hizo la presentación oficial y la rueda de prensa para el que, según la propia cadena, será la gran apuesta de ‘la 2’ esta temporada.
Hace un par de meses terminó la emisión de la primera temporada de ‘Economía de Bolsillo’. Una experiencia televisiva en TVE en la que aprendí los entresijos que conforman la producción televisiva y conocí a un equipo extraordinario de apasionados por su trabajo. En estos días se está diseñando la segunda edición. Estoy seguro que va a resultar tan didáctica y divertida como la anterior. Sin embargo, y mientras el lento engranaje del mundo de la televisión se va ajustando, la televisión pública española me ha propuesto participar en otro programa. En concreto en el nuevo ‘Tips’ presentado por la periodista Ruth Jiménez y por el monologuista Txabi Franquesa. Ayer se hizo la presentación oficial y la rueda de prensa para el que, según la propia cadena, será la gran apuesta de ‘la 2’ esta temporada.
En concreto, mi tarea será la de presentar cada jueves durante casi 20 minutos un tema enmarcado en la Nueva Economía. Una sección bautizada como ‘Economía de Futuro’ que acercará conceptos y elementos que tratamos muchas veces en este blog. El modo de hacerlo será muy parecido a lo que hacíamos en ‘Economía de Bolsillo’, es decir, muy didáctico, cuidadosamente realizado, con ese tono cinematográfico y, por supuesto, divertido y fácil de entender.
Para lograrlo cada semana presentaré una startup que represente bien el tema central de la sección. Entrevistaremos a los responsables y lo enlazaremos con metáforas o juegos que representen la temática económica que protagoniza la empresa tecnológica de cada capítulo. El contrapunto lo efectuará siempre un experto que nos dará una visión más genérica.
‘Tips’ empieza el lunes que viene. Se emitirá en 'la 2' de TVE de 7 a 8 de la tarde para toda España excepto en Catalunya, que lo hará de 8 a 9 para respetar la franja de desconexión existente. Será un espacio diario que acercará, con un gran equipo de colaboradores, las últimas tendencias en múltiples temas. Considero que es una gran noticia que en un programa ‘magazine’ se incorpore el factor Nueva Economía desde un punto de vista general, cercano y objetivo. Por supuesto, todos los capítulos de nuestra sección se podrán seguir en la red y los iremos enlazando puntualmente.
TVE, y concretamente ‘la 2’, buscan que algunos de los colaboradores de este programa diario fueran ya conductores de otros en la propia casa. La experiencia en ‘Economía de Bolsillo’ ha sido muy enriquecedora y estimulante. Por el ‘feedback’ que recibimos sabemos que ha gustado mucho en general a pesar del presentador ;-). Los resultados de audiencia fueron muy positivos según la propia cadena a pesar de emitirse a las 6 de la tarde del sábado. Algunos capítulos superaron la media de 'la 2' dónde 'Saber y Ganar' distorsiona mucho la media por sus altas cifras de share constante. El capítulo de 'tarjetas' con un 2,3% de share y 233.000 televidentes fue el tercero más visto, el de 'pensiones' con un 2,4% y 224.000 espectadores fue la medalla de plata y el sábado 17 de julio en el programa sobre 'Ahorro' alcanzamos un respetable 2,7% de share con 314.000 seguidores por televisión tradicional.
Lo dicho, nos vemos en ‘la 2’ los jueves a las 7 de la tarde a menos que estés en Catalunya que la cita es a las 8. Si no te va bien a esas horas, la cita es en la red cuando quieras.